América no tiene dueño

«América para los americanos» es una frase que estremece, desde el siglo XIX, los oídos de quienes luchan por la integración regional y por encontrar la unidad más allá de la diversidad.

La frase responde a la llamada Doctrina Monroe, atribuida al presidente James Monroe, y parecía por momentos que estaba guardada en un rincón de las diversas administraciones de Estados Unidos; sin embargo, nunca estuvo muerta.
Hoy, el Gobierno de Estados Unidos liderado por el presidente Donald Trump la tiene más presente que nunca, desde que se presentó como candidato a la Casa Blanca bajo el eslogan de su campaña «Make America great again», en español: «Hacer a Estados Unidos grande otra vez».

Esa ha sido su política desde el pasado año, cuando pasó a ocupar el puesto político más alto de una nación: ha arremetido contra los migrantes, defiende el «proteccionismo» económico, y con respecto a nuestra Isla, ha echado por tierra muchos de los avances obtenidos durante el anterior mandato (Barack Obama).

Ahora, pretenden ir con esa fuerza más sobre nuestros pueblos de América Latina. Uno de los altos cargos de la administración Trump, el secretario de Estado Rex Tillerson, realizó por estos días una gira por diversos países de la región. ¿El motivo?, como ya se había anunciado, el 2018 será el año de las Américas, por lo que busca incentivar la división y la sumisión entre los Gobiernos del continente.

Poco antes de partir a un mediatizado periplo, que lo llevó por México, Argentina, Perú, Colombia y Jamaica, Tillerson continuó con énfasis en esa idea, y afirmó: «algunas veces olvidamos la importancia de la Doctrina Monroe y lo que significa para nuestro hemisferio, por lo que creo que es hoy tan relevante como cuando se escribió».

El Gobierno de Estados Unidos pretende que América Latina se convierta una vez más en su patio trasero, y todo esto ocurre en un momento de expectativas previo a la Cumbre de las Américas, que tendrá lugar el próximo mes de abril en Perú.

En el encuentro será necesaria la unidad regional, resquebrajada por factores como el retorno de la derecha a algunos países como Brasil, Argentina, y más recientemente a Chile con el presidente electo Sebastián Piñera, así como la persecución a líderes políticos y figuras influyentes (Dilma Rousseff, Luiz Inácio Lula da Silva y Cristina Fernández).

Se hace necesario entonces el impulso a mecanismos regionales como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

VENEZUELA: UNA «PIEDRA» EN EL ZAPATO

Uno de los propósitos de la gira de Tillerson por países de América Latina se centraba en Venezuela, una «piedra» en su zapato y el de su administración, que defiende la tristemente célebre frase «América para los americanos».

El país bolivariano se encontraba expectante ante la firma del Acuerdo de Convivencia Democrática por Venezuela, entre el Gobierno del presidente Nicolás Maduro y la oposición.

Tras meses de diálogos sostenidos en República Dominicana, los temas en discusión ya estaban resueltos, sin embargo, la rúbrica solo ocurrió por parte del Gobierno, la oposición se negó a firmar.

Según declaraciones del jefe de la delegación gubernamental, Jorge Rodríguez, esto se debió a la presión ejercida por Tillerson.

El Secretario de Estado, quien se encontraba en Colombia en ese momento, se comunicó con el dirigente opositor Julio Borges, y esa fue la causa por la que la otra parte no signó el acuerdo.

Varios han sido ya los llamados a que la parte opositora complete su cometido y acceda a firmar, en aras de encontrar la paz en Venezuela.

Mientras, de la estancia del funcionario estadounidense en Bogotá también trascendió que hizo un llamado a «restaurar la democracia en Venezuela», y adelantó que no reconocería los resultados de las próximas presidenciales en la nación sudamericana, pactadas para el primer cuatrimestre del año en curso.

Al referirse a esa gira, Maduro afirmó: «a Venezuela no la amenaza nadie, si él quiere declarar un embargo petrolero de  EE. UU. contra Venezuela, Venezuela superará cualquier amenaza».

Sin embargo, siglos antes de que todo esto ocurriera, el libertador Simón Bolívar alertaba de las pretensiones imperialistas del país norteamericano: «los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miseria a nombre de la libertad».

DOCTRINA MONROE:

– Es la base que «justifica» las diversas intervenciones de Estados Unidos en la región y sus ansias expansionistas.

– Queda resumida en la frase «América para los americanos».

– Promovida como parte de la estrategia de política exterior del presidente James Monroe (1817-1825). Considera a todo el continente bajo el control de Estados Unidos.

– A través del tiempo ha servido como plataforma en aras de defender las intervenciones norteamericanas, al considerar que sus intereses estuvieran en riesgo o bajo la excusa de abanderar la emancipación de los nuevos países.

– Guarda especial relación con el Destino Manifiesto, en el cual se expresa la creencia de que Estados Unidos estaba destinado a expandirse entre el Atlántico y el Pacífico.