Archivo de la categoría: Actos Terroristas contra Cuba

#CubaEsNuestra El día que Mackenzie no regresó a casa

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A 40 AÑOS DEL CRIMEN EN BARBADOS

Leonardo Mackenzie fue una de las 73 víctimas del atentado al avión CU-455. Un esgrimista de 21 años con sueños que no pudieron ser
Autor: Yaditza del Sol González | yadidelsol@granma.cu
10 de noviembre de 2016 22:11:33

Han pasado 40 años y el dolor para Ana María Mackenzie sigue ahí, invariable, como si le acabaran de dar la noticia. Foto: Yaimí Ravelo
Era el más chico de los tres hermanos. El consentido. El dicharachero. El que de niño se escapaba de casa para ir a jugar a la pelota y siempre tenía una sonrisa en el rostro. Así nos describe Ana María a su hermano, Leonardo Mackenzie. Una de las 73 víctimas del atentado al avión CU-455. Un esgrimista de 21 años con sueños que no pudieron ser.
«¿Cómo descubrió su vocación? Por esas cosas irónicas que pasan. De niño no quería estar en las clases de Educación Física y le dijo a los profesores que iba a apuntarse en esgrima porque eso era lo que le gustaba, y lo que empezó como un juego se convirtió en el propósito de su vida».
«Porque al final resultó ser muy bueno». Estando en la categoría escolar, Lioni compitió en Las Tunas en un tope provincial y quedó en primer lugar. Enseguida los entrenadores se dieron cuenta de su potencial y lo mandaron para Santiago de Cuba a seguir preparándose. Ahí fue cuando de verdad comenzó su carrera, cuando ingresó a la EIDE (Escuela de Iniciación Deportiva Escolar), rememora.
Para entonces Mackenzie se perfilaba como una gran figura olímpica. Tanto es así, que sus resultados en el combate cuerpo a cuerpo le valieron el ingreso como reserva del equipo nacional. El torneo Ramón Fonst in Memoriam de 1971 fue su debut internacional, y a partir de ahí continuaría un corto pero fértil camino en la modalidad de florete.
«En aquella fecha yo vivía con mi esposo aquí en La Habana y él vino a quedarse con nosotros, en esta misma casa. Fui casi como su madre. Y es que también lo malcriaba mucho. Imagínate que aunque estaba becado en la ESPA (Escuela Superior de Perfeccionamiento Atlético) y no le faltaba nada, tenía que ir a verlo todas las semanas, a llevarle comida y ropa limpia.
«Ahí estaba yo puntual los miércoles, cogiendo la guagua, llena de pozuelos y con el uniforme colgado en un perchero.
Sus compañeros eran como su fueran mis hijos también. Me daban las camisas para que yo se las lavara, y el fin de semana hacía una comida en familia para que ellos vinieran y pasaran el rato».
Ana María reconoce que una sola vez fue a verlo competir. «¡Qué va! Eso me ponía muy nerviosa, me daba miedo que lo fueran a lastimar, que se hiciera daño, ya sabes uno siempre con ese afán de querer proteger a los suyos. Pero cada vez que ganaba eso era un orgullo tremendo», expresa con emoción, y sonríe.
Los días previos a los Centroamericanos fueron muy tensos. «No llegaban los permisos de entrada. Recuerdo que en casa hacíamos a Lioni viajando cuando por la noche él llega y nos dice que no, que tuvo que regresar desde el aeropuerto porque había problemas con la visa. Al día siguiente vuelve a irse y llega a aterrizar en Barbados, pero de ahí lo viraron de nuevo para Cuba. Esa misma tarde viaja nuevamente. Ya no regresó más».
No le gusta hablar del tema. Han pasado 40 años y el dolor sigue ahí, invariable, como si le acabaran decir. «Después supe que habían dado la noticia por el televisor, en el noticiero. Pero esa noche estaba fuera de casa, había salido a resolver unos papeles porque estábamos reparando y hacían falta materiales de la construcción.
«Cuando bajaba por la calle 130, aquí en Marianao, veo a tanta gente reunida en el parque que me asusté. Ahí estaba mi suegra. Y cuando me dijo lo del atentado, yo no lo podía creer…
«Incluso muchas veces llegué a soñar con él y aunque parecía ilógico, irrazonable, yo guardaba la esperanza de que ellos aparecieran. No fue hasta que encontraron los restos que me resigné a no verlo más».
En la pared de la sala cuelga una foto enmarcada de Mackenzie. Está sentado en la banquilla. Se ve feliz, concentrado.
Todo de blanco con su traje de esgrimista. Sus manos prueban la flexión del florete. En los pies, descansa la careta de protección.
Cada palabra que profesa Ana María deja esa sensación de ausencia, del recuerdo feliz de alguien que ya no está. Solo atina a decir: «¡Ay mija! Hay dolores que nunca se olvidan».

#Cuba Un plan de asesinato frustrado por la vigilancia revolucionaria

LA OPERACIÓN LIBORIO DE LA CIA
Muchas acciones terroristas organizadas contra la Isla han sido desarticuladas por la acción conjunta de las Milicias Nacionales Revolucionarias, los Co­mités de Defensa de la Revolución y los Órganos de la Seguridad del Estado
Autor: Manuel Hevia Frasquieri | internet@granma.cu
Autor: Pedro Etcheverry Vázquez* | internet@granma.cu
6 de noviembre de 2016 21:11:35

La portada del periódico Revolución del día 7 de noviembre de 1961 daba a conocer los detalles de la operación desmantelada.
La portada del periódico Revolución del día 7 de noviembre de 1961 daba a conocer los detalles de la operación desmantelada. Foto: Jorge Luis González
En el verano de 1961 la Operación Liborio o Cuba en Llamas, de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), consistía en desatar una campaña mediática para desacreditar al proceso revolucionario, desencadenar una serie de sabotajes y acciones terroristas contra ob­jetivos económicos y sociales, y culminar con el asesinato del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y miembros del Consejo de Minis­tros, durante una concentración popular frente a la terraza norte del Palacio Presidencial. Esta operación subversiva fue frustrada por la acción conjunta de las Mi­licias Nacionales Revolucionarias, los Co­mités de Defensa de la Revolución y los Órganos de la Seguridad del Estado.
Tras la destrucción de la tienda por departamentos El Encanto, el 13 de abril, donde mu­rió carbonizada la trabajadora Fe del Va­lle a causa de un incendio de grandes proporciones provocado por la organización terrorista Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP), en los principales establecimientos co­merciales se pusieron en práctica medidas de vigilancia y control con el apoyo de los em­pleados organizados en las Milicias.
El 19 de abril se produjo la aplastante de­rrota sufrida por la Brigada de Asalto 2506 en Playa Girón. Tres días después una compañía de milicias campesinas capturó al agente de la CIA Alberto Müller Quintana, cuando in­tentaba abrir un foco de alzados en la Sierra Maestra.
El 22 de julio fue arrestado el agente Al­fredo Izaguirre de la Riva (Tito) y sus principales colaboradores, frustrándose la Ope­ra­ción Patty de la CIA, que consistía en asesinar al ministro de las Fuerzas Armadas Revo­lu­cionarias, comandante Raúl Castro Ruz, en ocasión del acto central por el octavo aniversario del asalto al cuartel Moncada a celebrarse el día 26 en el estadio de béisbol de San­tiago de Cuba, y atacar simultáneamente una unidad de las Fuerzas Armadas Revo­lu­cio­narias, y la ilegal Base Naval yanqui en Guan­tánamo, creando un conflicto que sirviera como pretexto para que el Gobierno es­tadounidense interviniera militarmente en la Isla.
Después de estos descalabros, la Agencia de­cidió llevar a cabo una nueva operación di­rigida desde su cuartel general en Washing­ton. Los oficiales de la CIA David Atlee Phillips (Ha­rold Bishop) y Gerry Droller (Frank Ben­der) se entrevistaron con José Pu­jals Mederos (Er­nesto), y le indicaron que viajara a Cuba y asumiera el mando de sus agentes en la Isla para desencadenar la Operación Liborio.
Para llevar a cabo esta acción terrorista la CIA contaba con Antonio Veciana Blanch (Víc­tor o Carlos) un antiguo contador público que había trabajado para el magnate cubano Julio Lobo durante los últimos años de la dictadura batistiana, y que en 1959 había sido reclutado por David A. Phillips.
El 28 de julio Pujals Mederos arribó a La Ha­bana y contactó con Reinold González, coor­dinador nacional del MRP; Antonio Ve­cia­na Blanch, jefe de la Sección Militar y Octavio Barroso Gómez (César) a cargo de las comunicaciones, a quienes explicó las instrucciones recibidas, acordando que la operación de­bía ejecutarse a finales de septiembre, con el objetivo de realizar las coordinaciones pertinentes, y dar tiempo a la llegada del ar­ma­mento.
La primera parte del plan consistía en di­fundir una falsa ley donde se expresaba que la Revolución iba a quitar la patria potestad a los padres sobre sus hijos, para alarmar a las familias en todo el país provocando una ola migratoria de niños y adolescentes. La segunda parte tenía previsto realizar sabotajes en la sastrería J. Vallés y en las tiendas por departamentos Fin de Siglo, La Época, Ultra y Sears, también en la cafetería del hotel Capri, la Papelera Nacional y el Acueducto de La Ha­bana, con el objetivo de sembrar el pánico en la capital.
Una vez ejecutadas estas acciones, pretendían disparar con una bazuka desde el apartamento 8-A ubicado en el sexto piso del edificio de la Avenida de las Misiones No. 29, con­tra la terraza norte del Palacio Pre­si­dencial —a unos 50 metros de distancia en línea rec­ta— en ocasión de alguno de los actos que allí se realizaban en apoyo a la Revolución. Para asegurar la huida pensaban lanzar granadas contra la multitud, para causar más bajas, dispersar al público, y escapar vestidos de milicianos.
La CIA garantizó que las armas que se utilizarían en el atentado, incluyendo una bazu­ka, una carabina M-1, una ametralladora Thom­p­­­son, dos subametralladoras checas y granadas de fragmentación, fueran introducidas detrás de una falsa pared, que había sido cons­t­ruida previamente en la sala del mencionado apartamento, donde vivía una norteamericana que se encontraba fuera del país.
El 8 de agosto resultaron detenidos Pu­jals Mederos y Barroso Gómez, y aunque toda­vía no se conocían los detalles más impor­tantes de la operación, fueron incrementadas las me­didas de seguridad en aquellos objetivos que el enemigo pudiera agredir, mientras continuaban adelante las investigaciones pa­ra de­sentrañar la trama conspirativa.
El 29 de septiembre, unos minutos antes de las seis de la tarde, la contrarrevolucionaria Dalia Jorge Díaz introducía una petaca incendiaria de fabricación norteamericana dentro de un cilindro de tela en el primer piso de la tienda Sears, pero fue sorprendida por una de las empleadas. La mujer, que ya había colocado otra petaca en el segundo piso intentó huir, pero la trabajadora alertó a sus compañeros, cerraron las puertas del establecimiento y la capturaron. Las dos petacas fueron ocupadas y no hubo mayores consecuencias.
Cuando la terrorista era conducida hasta un auto de la policía, dos hombres del MRP que la esperaban frente a la tienda se retira­ron para evitar ser arrestados. Ante la posibilidad de que sus planes hubieran sido revelados por la detenida, Reinold González y Antonio Veciana optaron por esconderse para esperar por el desarrollo de los acontecimientos.
Al día siguiente la prensa nacional comenzó a informar pormenorizadamente sobre el primer recorrido que realizaba el presidente Osvaldo Dorticós Torrado por la Unión So­viética, y convocó al pueblo de la capital para recibirlo con una concentración popular frente al Palacio Presidencial el 4 de octubre.
Al escuchar esta noticia Veciana concentró a los hombres escogidos en el apartamento que había sido preparado para realizar el atentado, pero a última hora volvió a sentir preocupación por su propia seguridad, y de­cidió huir. El 3 de octubre, un día antes de la fecha prevista para ejecutar la acción principal, Veciana abordó una lancha y zarpó rum­bo a la Florida, dejando abandonados a sus seguidores.
Cuando percibieron la ausencia de los cabecillas, los complotados que se encontraban en el apartamento se retiraron del lugar para re­fugiarse en casas de seguridad, donde supo­nían que se encontraban fuera de peligro. Unas horas después fueron arrestados Ber­nardo Pa­radela Ibarreche, Juan Manuel Iz­quierdo Díaz, Raúl Fernández Trebejo y Ru­perto Gon­zález González. El acto de recibimiento a Dor­ticós tuvo lugar sin contratiempos.
El 11 de octubre Reinold González fue capturado en una finca en El Wajay y el 6 de no­viembre compareció en el programa de te­levisión Ante la Prensa, donde reveló los planes terroristas en que se encontraba in­volucrado, y tras reconocer que era imposible conspirar contra el proceso revolucionario, reconoció la eficiente labor de vigilancia de los Comités de Defensa de la Revolu­ción y exhortó a los miembros del MRP a que ce­saran en todas sus actividades subversivas.
Una vez en el territorio estadounidense An­tonio Veciana contactó con David Atlee Phillips y continuaron enfrascados en nuevos intentos para asesinar a Fidel durante sus viajes al exterior, pero sus planes magnicidas volvieron a ser neutralizados por la acción oportuna de los Órganos de la Seguridad del Estado.
* Investigadores del Centro de In­vest­iga­ciones Históricas de la Seguridad del Estado.

Fuentes utilizadas:
-Versión taquigráfica de la entrevista televisiva a Reinold González, periódico Revo­lu­ción, 7 de noviembre de 1961.
– Las reglas del juego, 30 Años Historia de la Seguridad Cubana, Comisión de Historia de los Órganos de la Seguridad del Estado, Di­rección Política Central del MININT, 1989.
-La contrarrevolución cubana, Jesús Ar­boleya Cervera, Editorial de Ciencias Cuba­nas, La Habana, 2000.
– Cuba: la guerra secreta de la CIA, Editorial Capitán San Luis, 1993, La Guerra Secreta, Operación ZR/RIFLE, 2006, y Operación Ex­ter­minio 50 años de agresiones contra Cuba, Editorial de Ciencias Sociales, 2008, de Fabián Escalante Font.
-Testimonios: teniente coronel (r) Israel Behar Dueñas y mayor (r) Raúl Alfonso Roldán.f0071249

#TodosMarchamos FBI desclasifica documentos que prueban como protegen a asesinos y terroristas de origen cubano en Miami

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Posted by heraldocubano

Por Arthur González
Para aquellos que acusan a Cuba de mentir y hacer propaganda comunista contra el auto denominado “exilio cubano”, ahora tendrán que reconocer cuan equivocados estaban, y deberían pedir disculpas al conocer algunos documentos, desclasificados parcialmente por el Buró Federal de Investigaciones de los Estados Unidos, FBI, donde se documentan las acciones terroristas de varios miembros del llamado “exilio”.seal_of_the_federal_bureau_of_investigation-svg
Con verdad meridiana la Revolución cubana denunció desde enero de 1959, que Miami se convertía en el refugio de los asesinos y torturadores del dictador Fulgencio Batista, que huían de la justicia cubana y eran recibidos como héroes por las autoridades estadounidenses.
Casi 60 años ha tenido que soportar el pueblo cubano ante la impunidad con que esbirros de la tiranía disfrutan de plena libertad, sin cumplir un solo día de cárcel por la muerte de 20 mil cubanos inocentes, y no como venganza sino como simple justicia.
Los documentos desclasificados del FBI, reconocen que sus directivos estaban al tanto de los planes de miembros de la comunidad cubana radicada en la Florida, para asesinar al líder cubano Fidel Castro.
¿Cuántas veces los dirigentes cubanos lo denunciaron de forma pública, sin recibir una sola respuesta de las autoridades yanquis? ielana-diaz-balart
Sin embargo, cuando las autoridades cubanas entregaron decenas de informaciones relacionadas con planes terroristas de los cubanos radicados en Miami, la respuesta del FBI fue apresar, en 1998, a cinco cubanos que viajaron a Estados Unidos para conocer de esos proyectos, a fin de evitar que los mismo se ejecutaran.
El FBI desclasificó parcialmente solo algunos de los documentos sobre los cubanos de Miami, de los cientos de miles que custodia celosamente para que la verdad sobre las acciones ejecutadas y planificadas por esos terroristas no se conozcan.
Uno de esos legajos versa sobre Rolando Masferrer Rojas, considerado uno de los más sanguinarios asesinos a las órdenes de Fulgencio Batista.
Masferrer, apodado El Tigre, dirigió una fuerza paramilitar que sembró el terror en Cuba, asesinando a todos el que simpatizara con los rebeldes de Castro.
Llegó a ser Senador y salió ilegalmente de la Isla al conocer la huida del tirano el 1ro de enero de 1959.
Entre los documentos se encuentra un memorando dirigido al Departamento de Estado, del entonces director del FBI, J. Edgar Hoover, fechado el 13 de mayo de 1959, en el cual afirma que:
“Elementos de Batista han reunido mil fusiles y más de 150 ametralladoras en la zona de West Palm Beach, Florida, junto con dos cazas militares monoplaza F-51 y esas armas han sido compradas por Rolando Masferrer”.
Una semana antes Hoover había hecho llegar otro documento, en el cual aseguraba que el plan consistía en emplear los dos aviones caza para derribar la aeronave en la que viajaría Fidel Castro, de regreso de su visita oficial a los Estados Unidos donde se reunión con el vicepresidente Richard Nixon.
Ante ese grave hecho el FBI no ejecutó acción alguna, haciéndose cómplice de tales actos.
Está comprobado que, en el mes de junio de 1959, Masferrer planificó una invasión a Cuba que saldría desde República Dominicana, y para eso compró 16 aviones en ese país, donde se encontraba refugiado Fulgencio Batista.
En 1960 junto con el ex Coronel Esteban Ventura Novo, asesino connotado, dirigía en Estados Unidos el MACLA (Movimiento Anticomunista Latinoamericano), sin ser molestado por el FBI
El 18.01.60 Masferrer viajó sin dificultades a Venezuela para entrevistarse con el presidente Marcos Pérez Jiménez, a fin de recabar su apoyo para accionar contra la Revolución.
En 1962 organizó un grupo de hombres para infiltrarlos en la provincia de Las Villas, con fusiles automáticos, el cual partió desde Miami en un barco, siendo detenidos cerca de Elba Key y posteriormente puestos en libertad.
A finales de 1963 a Masferrer le ocuparon un alijo de fusiles, explosivos y equipos militares en una casa ubicada en Opalocka, y en 1965 otra vez le requisan una considerable cantidad de armas largas en Honester, Miami
Por ninguno de estos delitos fue presentado ante la corte para ser juzgado, lo que pone de manifiesto la simpatía del Gobierno y el FBI por tales actividades, llegándose a sospechar que era un colaborador estrecho del FBI.
Cuba siempre solicitó al gobierno de Estados Unidos la extradición de todos los prófugos de la justicia por cientos de crímenes, incluso reclamó el 7 de enero de 1959 la devolución de 17 millones de dólares retenidos en las oficinas del Servicio de Inmigración y Naturalización de Estados Unidos en Key West, Florida, que le fueran ocupados a Masferrer, sin que esas autoridades actuaran acorde a las leyes y al Tratado de Extradición entre ambos países, de 1904.
En enero 09, 20 y 26 de 1959, Cuba reiteró en notas diplomáticas que conocía de la presencia en el Centro Migratorio Mc Allen, Texas, de Rolando Masferrer y Julio Laurent Rodríguez, ex oficial del Servicio de Inteligencia Naval de Batista, prófugos de la justicia y autores de numerosos y gravísimos delitos comunes, solicitando su retención, hasta tanto fuera posible formalizar, conforme con lo establecido en el Tratado vigente entre Cuba y los Estados Unidos, la demanda de extradición”.
El 27 de enero de 1959, Masferrer y Laurent fueron puestos en libertad provisional bajo palabra.
El 29 de enero de 1959, la Embajada de EE.UU. en La Habana envío al Ministerio de Estado de Cuba la Nota Diplomática No.16, comunicando, entre otras cuestiones, que la mayoría de las personas mencionadas en las notas de Cuba habían sido admitidas en Estados Unidos bajo palabra, aunque tal status no afectaba la posibilidad de arrestarlas, de acuerdo con los procedimientos de extradición.
El 9 de marzo de 1959, según documento desclasificado por el Departamento de Estado norteamericano, Daniel Braddock, Consejero de su embajada en La Habana, informó a dicho Departamento, que el Ministro de Estado cubano le había comunicado “el deseo de extradición de Masferrer y Laurent, y su esperanza de un trato generoso para los cubanos detenidos en Estados Unidos por violaciones de su Ley de Neutralidad”.
Dicho informe está publicado en el Foreign Relations United States, FRUS, volumen VI, punto 259, página 423.
Rolando Masferrer vivió tranquilamente en Miami hasta que fue asesinado en 1977.
Se acerca el día en que la verdad se abra paso y el mundo podrá constatar como Estados Unidos ha trabajado sin descanso con la mafia terrorista anticubana de Miami, para destruir a la Revolución cubana y para ello ejecutó cientos de planes de terrorismo de Estado, incluido el asesinato de personas inocentes.
De “exiliados” solo tienen el nombre, muchos de ellos son realmente prófugos de la justicia y de ahí su odio visceral contra Cuba.
Razón tenía José Martí cuando sentenció:
“En la justicia no cabe demora; y el que dilata su cumplimiento, la vuelve contra

#TodosMarchamos Ataque a Boca de Samá: una invasión frustrada

El Plan Torriente fue un nuevo intento agresivo de organizaciones norteamericanas contra Cuba, organizado entre 1969 y 1970, que llevó a cabo la preparación y ejecución del ataque terrorista contra el poblado pesquero cubano de Boca de Samá, en la provincia de Holguín
Autor: José Luis Méndez Méndez* | jose@internet.cu
11 de octubre de 2016 21:10:11
La víctima Nancy Pavón Pavón demanda las acciones terroristas de Boca de Samaf0069717 Foto: Jorge Luis González
El 18 de octubre de 1971 el cabecilla contrarrevolucionario José Elías de la Torriente y Ajuria declaró en un banquete para recaudar fondos, en el Club Nacional de Mujeres Republicanas en New York, que en breve comenzaría una guerra contra Cuba. A este nuevo intento agresivo se le llamó Plan Torriente.
De 1969 a 1971, el plan se organizó aceleradamente y con fuerza. Obtuvo el apoyo de la derrotada brigada mercenaria 2506, del Partido Revolucionario Cubano Auténtico y de la gran mayoría de las asociaciones cívicas de la emigración cubana en Estados Unidos. Tres organizaciones extremistas, Alpha-66, Abdala y el Movimiento Nacionalista Cubano, no se sumaron a este proyecto, tenían sus propios intereses.
En noviembre de 1971, las acusaciones de fraudes en las colectas de fondos aumentaron, en particular por el acelerado crecimiento constructivo de un reparto de edificios en Miami, propiedad del gestor Torriente. Esto generó divisiones internas entre los conjurados.
Las armas que se utilizarían en la proyectada invasión ha­bían sido compradas en Argentina, donde, en ese año, era asesor de los represores argentinos el criminal de origen cubano y agente de la CIA Félix Ismael Rodríguez Mendigutía. De Argentina fueron enviadas a Brasil y después a Miami. El aparato militar llegó a tener más de 300 hombres. Estos recibían, como mercenarios, su paga a través de la compañía de construcción de la mencionada urbanización de Torriente, que incluso los utilizaba como peones.
En la colecta de fondos, ante las damas republicanas congregadas para la ocasión, Torriente detalló el ataque terrorista realizado por sus enviados contra el poblado pesquero cubano de Boca de Samá, en el que, según sus estimados de «guerra», habían causado entre 12 y 15 bajas mortales. En realidad las bajas fueron menores, pero lo suficiente para que el pueblo y las autoridades cubanas se sintieran indignados por tan artero asalto.
Los terroristas participantes en este crimen, entre los que se encontraban Juan Cosculluela Iduate, alias Calígula, capitán del buque madre que llevó a las embarcaciones atacantes hasta cerca de la costa cubana; Antonio Iglesias Pons, jefe militar de la operación; Ramón Cala Charbonier, Roberto Carballo Díaz y Ramón Orozco Crespo, todos tenían un largo historial de servicios con la CIA al haber participado en numerosas incursiones contra el territorio cubano, atacado a embarcaciones pesqueras, buques mercantes e infiltrado agentes de esa agencia con fines subversivos. Algunos habían sido mercenarios derrotados en Playa Girón.
El anunciado «éxito» militar de la organización criminal había causado dos muertos y tres heridos, incluyendo a dos menores. A una de ellas, Nancy Pavón, fue necesario amputarle un pie.
Como antecedente, el 14 de septiembre de 1970, un grupo de siete terroristas procedentes de Miami se había infiltrado por la Caleta de Tío Basilio a siete kilómetros del poblado de Boca de Samá, para incitar a la realización de actos de terror.
En horas de la noche del 12 de octubre de 1971, un grupo de criminales del Plan Torriente, desembarcó sorpresivamente en el humilde caserío de Boca de Samá, en Banes, costa norte de la antigua provincia de Oriente, con el objetivo de cometer un acto terrorista con fines propagandísticos, regresar a su madriguera en la Florida y continuar en la colecta de fondos para la prometida invasión.
En esta ocasión perdieron la vida el combatiente del Departamento de Seguridad del Estado Lidio Rivaflecha Galán y el auxiliar de Tropas Guardafronteras Ramón Arturo Siams Portielles, de 32 y 24 años respectivamente, y resultó herido el sargento Carlos Andrés Escalante Gómez, jefe del puesto fronterizo, cuando se enfrentaron valientemente a los atacantes, que en su huida fueron apoyados desde una lancha con el fuego de ametralladoras calibre 50, que causaron terror entre la población que dormía. También fueron heridos el ciudadano Jesús Igarza Osorio y las hermanas Nancy y Ángela Pavón Pavón, de 15 y 13 años.
Juan Cosculluela, uno de los participantes narró así el ataque: «El combate duró desde la medianoche hasta las tres de la mañana. Todos dormían en el pueblo. Desembarcamos y logramos ocupar la capitanía del puerto y un centro laboral. En la operación murió un miliciano y tres civiles fueron heridos, incluyendo dos niñas menores de edad…» Este fue su parte de guerra al regresar a Miami, donde ninguno de los atacantes fue molestado, cuando la denuncia cubana conmocionó a la opinión pública nacional e internacional.
Un enorme plan invasor se venía gestando con Torriente al frente, que captaba fondos millonarios de distintas fuentes y pregonaba que la invasión a Cuba estaba en marcha y se realizaría en próximos meses. También sostenía, en su proselitismo, que las autoridades estadounidenses no eran ajenas al proyecto. Se había constituido el Movimiento Unitario Invasor, una suerte de esfuerzo para aunar tendencias y corrientes dentro de la emigración involucradas en el intento de invadir al territorio soberano cubano.
Un llamado Ejército Libertador Cubano, en formación, llevaría supuestamente la democracia —versión estadounidense— a Cuba por la fuerza. Finalmente el Plan Torriente solo ejecutó este cobarde ataque contra el poblado pesquero en el oriente cubano. Su cabecilla principal fue asesinado en su casa el viernes 12 de abril de 1974, víctima de sus propios engaños mientras miraba la televisión en su residencia del exclusivo barrio de Coral Gables en Miami.
El llamado Grupo Cero, se adjudicó el hecho por medio de un comunicado que sostenía limpiaría el «exilio». Una cadena de pugnas internas se sucedió entre los grupos rivales y la guerra mafiosa alcanzó a Nueva York, Nueva Jersey y Miami, donde fueron muertos varios cabecillas de grupos terroristas locales.
Torriente había defraudado la fe del exilio, según declaró en ese momento el terrorista Orlando Bosch Ávila, al apropiarse de los enormes fondos recaudados, los cuales invirtió en construcciones de su propiedad.
El criminal Bosch Ávila sobre este hecho declaró al Miami New Times: «Su asesinato fue una buena lección para la comunidad de exiliados, nadie se le ocurrirá venir con teorías ilusas para robar a la gente». Después el propio terrorista extorsionó a quienes consideraba se habían quedado con los fondos millonarios recaudados por Torriente. Calmadamente urgía a los antiguos seguidores del estafador ultimado a entregar sus fondos.
Sobre este proceder mafioso el periodista Jim Mallin de la revista Time valoró: «Es el viejo estilo gansteril de Chicago, nada nuevo. Si Ud. no paga, él le pone una bomba en su oficina. Bosch es un extorsionador, no un patriota».
Mientras, Arturo Rodríguez Vives, otro terrorista, fue más severo al opinar sobre este caso en un acto que se celebró el 14 de abril de 1974 en Union City, Nueva Jersey donde estuvieron presentes varios criminales, pero la figura central era Guillermo Novo Sampoll, del Movimiento Nacionalista Cubano, grupo que se había declarado purificador de la emigración cubana y pretendía, por medio del terror, imponerse: «No es hora de llorar la muerte de nadie. Debemos recordar que en la antigüedad los griegos mataban a los traidores».
El 14 de julio de 1999, ante el Tribunal Provincial Popular de Ciudad de la Habana, en la Demanda del Pueblo de Cuba al gobierno de Estados Unidos por Daños Humanos, la víctima Nancy Pavón Pavón, declaró:
«Esa noche yo me encontraba durmiendo, cuando sentí un tiroteo. Mi papá era auxiliar de Guardafronteras y fue a presentarse. Le dijo a mi mamá que se iba a la Unidad. Mi mamá empezó a llorar porque había muchachos chiquitos. Él dijo que iba a asomarse a la loma para orientarse.
«No pudo bajar y viró rápido a la casa. Le dijo a mi mamá: Pancha, llama a las muchachitas que parece que es un desembarco.
«Mi hermana Ángela se quedó en la cama, y allí fue herida. Yo me tiré por encima de ella, y cuando me agaché a coger los zapatos y me paré, ella dijo: —Mami, me mataron—, y yo dije: —A mí también—. A ella la bala calibre 50 le hirió la pierna y los dos pies a mí.
«Mi papá dijo: “Tengan fuerza, no lloren, que nadie que matan habla”.
«Rápido, con el pie desbaratado… el pie lo tenía cortado en pedacitos, el pie derecho y el otro como si me hubieran dado un machetazo.
«Fui para la sala y mi hermana auxilió a mí mamá que estaba dando gritos, estaba en pánico.
«Mi papá dijo: Vamos a ver cómo podemos salir de aquí con las muchachitas porque se van a desangrar.
«Yo me quedé abajo de la mesa del comedor aguantándome los dos pies, porque era mucha la sangre que brotaba. Abajo de los tiros tuvimos que salir de la casa.
«Cuando mi papá me sienta en el camino que ya no había peligro, fue a buscar a mi mamá… Me paré y salí corriendo y mi hermana detrás de mí. Le dije a la vecina: “Nos han matado a mí y a mi hermana”».
Pasaron largos años de sufrimiento, dolor y esperanza. Cuando Nancy Pavón tenía 28 años la internaron en el hospital ortopédico Frank País, en La Habana. Le realizaron seis operaciones reconstructivas e injertos. Estuvo meses ingresada hasta que le empezaron a colocar prótesis y logró caminar, pero no terminó su calvario. Después tuvo que ser tratada nuevamente como resultado de las secuelas físicas y las sicológicas imborrables.
Nancy rememora: «Yo había cumplido 15 años, y el anhelo mío cuando hacía comedias en la escuela, era que llegara el día de usar tacones. Nunca pude hacerlo, por esos desgraciados que me “chivaron” mi juventud. Y por eso estoy aquí, para demandar y apoyar todo lo que sea contra ellos. Nunca he sido feliz en mi vida…».
Estos son ejemplos de las cientos de agresiones terroristas que el pueblo cubano ha sufrido a lo largo de más de medio siglo por grupos que todavía hoy se asientan en territorio estadounidense y se oponen, por medio de la violencia, a cualquier cambio en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba.

*Investigador del Centro de Investigaciones Históricas de la Seguridad del Estado

#TodosMarchamos Realizan peregrinación en homenaje a víctimas del Terrorismo en Cuba

2016-10-06 13:24:48 / web@radiorebelde.icrt.cu / Carlos Serpa Maceira
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Ofrendas florales del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, y del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, del pueblo de Cuba, del Movimiento Deportivo Cubano, de Cubana de Aviación y del Ministerio de la Industria Alimentaria y la Pesca, encabezaron la peregrinación que rindió homenaje a las víctimas del Terrorismo de Estado en Cuba.

El tributo tuvo lugar en la Necrópolis de Colón, en recordación al aniversario 40 del crimen de Barbados, ocurrido en 1976 tras la voladura de un avión de Cubana de Aviación en pleno vuelo.

En el Panteón de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, FAR, contó con la presencia de la integrante del Buró Político Mercedes López Acea, Vicepresidenta del Consejo de Estado y Primera Secretaria del Comité Provincial del Partido en La Habana, Olga Lidia Tapia Iglesias, miembro del Secretariado del Comité Central, el Comité de Familiares de las Víctimas del Terrorismo de Estado, y los Héroes de la República de Cuba, Gerardo Hernández y Antonio Guerrero.
Realizan peregrinación en homenaje a víctimas del Terrorismo en Cuba.

Jorge de la Nuez Orozco, familiar de víctima del Terrorismo de Estado al usar de la palabra manifestó el compromiso de continuar exigiendo justicia ante la impunidad a la vez que denunció la impunidad de que gozaron los que fraguaron el atentado, los terroristas de origen cubano Luisa Posada Carriles y Orlando Bosch.
Realizan peregrinación en homenaje a víctimas del Terrorismo en Cuba .

Por su parte el Héroe de la República de Gerardo Hernández , llamó a no olvidar la historia Cuba ha denunciado en múltiples escenarios internacionales el crimen que cegó la vida a 73 personas , de ellos 57 cubanos , en su mayoría integrantes del equipo juvenil que participó en el campeonato Centroamericano y del Caribe de Caracas ,Venezuela.

En el 2010 el Consejo de Estado de la República de Cuba estableció la fecha del 6 de octubre como Día de las Víctimas del Terrorismo de Estado, en perenne recordación de aquel acto terrorista.