Archivo de la categoría: Historia

Tributos a Fidel Castro en Santa Ifigenia

Cementerio Santa Ifigenia
Foto: Eduardo Palomares
SANTIAGO DE CUBA.— Apenas transcurrido un mes de que las cenizas del Comandante en Jefe Fidel Castro fueran depositadas en la piedra de granito gris del cementerio patrimonial Santa Ifigenia, de esta urbe, unas 70 000 personas de Cuba y el mundo le han rendido tributo de respeto.
Yudis García Delis, administradora del camposanto, expresó a la ACN que los que allí laboran custodian con ce­lo y amor los restos del eterno líder, y cada día se empeñan en realizar mejor su trabajo, para ser dignos del privilegio de cuidarlo.
Nunca olvidaré los rostros de dolor de los trabajadores del centro, que pusieron todo su empeño en la organización de la sencilla ceremonia de inhumación, y el de las muchas personas que vienen, un promedio de 2 000 por día, agregó.
Recordó las visitas de centros laborales y estudiantiles, gremios profesionales, núcleos del Partido Comunista de Cuba, militantes de comités de base de la Unión de Jóvenes Comunistas e integrantes de su Buró Nacional, dirigentes del Go­bierno, combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Ministerio del Interior.
En su oficina conserva el dibujo del niño Marcos Rubier Quiñones, de Las Tunas, en el que escribió con sus trazos aún indefinidos: ¡Viva Fidel!, y no faltan las poesías de un pueblo alfabetizado y culto que le agradece, como expresó Rolando Zaldívar, con discapacidad físico-motora.
Se leen frases de Hasta Siempre Comandante o Yo soy Fidel, de puño y letra de cubanos y extranjeros, en banderas y símbolos de Guatemala, México, Japón e Italia.
También se halla la bufanda de un príncipe de Arabia Saudita que prometió no cortar su barba hasta que viniera a su tumba, como logró a inicios de este enero.
Presidentes, embajadores y personalidades del mundo también han venido a home­najearlo, entre ellos Le Minh Tri, fiscal general de la Fiscalía Popular Suprema de la República Socialista de Vietnam, y el señor Pierre Samot, alcalde de la ciudad martiniqueña de Le Lamentin, expresó Yudis.
Nicolás Maduro, presidente de la República Bolivariana de Venezuela, estampó en el libro de honor: Con fervor revolucionario hemos venido a rendir tributo al Padre de todos los revolucionarios de Nuestra América y del mundo, Fidel.f0074749

Guiteras y Aponte simbolizan la unidad y solidaridad entre Cuba y Venezuela

Morillo
Aniversario 81 de los sucesos de El Morrillo
Matanceros de distintas ge­­neraciones, rindieron tributo este viernes a Antonio Guiteras y al venezolano Carlos Aponte en el aniversario 81 de su caída en combate
Autor: Ventura de Jesús | corresponsales@granma.cu
6 de mayo de 2016 23:05:20
En la ceremonia se le entregó la medalla Carlos J. Finlay al licenciado en Enfermería José Caballero Vento, quien combatiera la epidemia del ébola en África. Foto: del autor
MATANZAS.—Matanceros de distintas ge­­neraciones, básicamente jóvenes, rindieron tributo este viernes a Antonio Guiteras y al venezolano Carlos Aponte en el aniversario 81 de su caída en combate, el 8 de mayo de 1935, en las inmediaciones del hoy Museo Memorial El Morrillo, situado en las márgenes del río Canímar, en la ciudad cabecera.
Ambos revolucionarios ocupan un lugar sa­grado en los corazones de nuestros pueblos y simbolizan la solidaridad y unidad entre la Patria de Martí y de Bolívar, aseguró la joven venezolana Aurora Rosa Hernández, integrante de la Brigada que lleva el nombre de los dos luchadores, al hacer uso de la palabra en la ceremonia de recordación.
Significó en síntesis las cualidades patrióticas de Guiteras de quien, dijo, representó el pensamiento antimperialista de su época y de­fendió la unidad de todos los cubanos contra la tiranía. De Aponte, exaltó su valor y espíritu solidario. Fue un revolucionario a tiempo completo, subrayó.
Durante la ceremonia, a la que asistieron además miembros de la brigada francesa de solidaridad Mario Muñoz, se recordó la presencia del Comandante Che Guevara, el 8 de mayo de 1959, justo en el obelisco que perpetúa la caída de los dos combatientes. La visita aquí del Guerrillero Heroico devino el primer homenaje a Guiteras y Aponte tras el triunfo de la Revolución.
El pueblo cubano supo cumplir con su memoria y hoy les ofrece en regalo esta nueva Cuba, que es la materialización de sus sueños, diría el Che dos años después al interpretar el legado de su ejemplo, uno de los tantos que marcan la unidad libertaria y de justicia de nuestros pueblos.
Gisela Álvarez, directora del Museo Me­mo­rial El Morrillo, rememoró la trascendencia cultural e histórica de la institución a lo largo de las últimas décadas, de vital importancia para las más nuevas generaciones, y explicó que la muestra del mes recoge precisamente fotos de la presencia del Che en ese sitio en mayo de 1959.
En el acto político-cultural se entregó la Medalla Carlos J. Finlay al colaborador internacionalista matancero José Caballero Ven­to, licenciado en Enfermería que combatiera la epidemia del ébola en África.
Olga Lidia Ramírez, integrante del buró provincial del Partido, sostuvo que todo lo hecho por Guiteras y Aponte fue en defensa de la causa de los humildes, razón por la que cada día su ejemplo se agiganta ante los ojos de los pueblos.
Destacó las actitudes, militancia política y sensibilidad de ambos luchadores, hombres de pensamiento y de acción, unidos en principio por el espíritu de rebeldía, patriotismo y los ideales antimperialistas.
Dianerys Ramos, especialista principal del centro, se refirió a la significación de aquel suceso y recordó las palabras del Che, en mayo de 1961. “…Somos también lo que que­ría Guiteras, somos el ejemplo que él soñó para la América entera, somos ese faro que alumbra a todos los pueblos…”.

El retrato perdido de Fidel Castro

Escrito por José Antonio Quintana García Foto: Archivo
Categoría: Historia
Publicado: 06 Mayo 2016

retrato de fidel castro ruz de guayasamín Sábado 6 de mayo de 1961, terraza interior de la sede del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP). Guayasamín pintará el famoso retrato de Fidel, obra cuyo destino se desconoce. Giraldo Mazola Collazo, dirigente de esa institución en aquella época, detalló lo sucedido. El artista, acompañado de sus amigos coterráneos, llegó bien entrada la noche al recinto. Buscó el lugar donde el líder debía posar. Las luces agregadas se reubicaron.
Sonriente apareció Fidel. Saludó a todos. Y, ya con Guayasamín, le hizo varias preguntas sobre pintura y Ecuador.
Después: “Guayasamín, emocionado, explicó su deseo de manifestar su simpatía por Cuba viniendo en esos momentos para hacerle un retrato. Fidel indagó qué debía hacer, prendió un tabaco y ocupó el sitio que le indicó el pintor, quien empezó su trabajo mientras seguía respondiendo otras preguntas o escuchaba las explicaciones de Fidel sobre las características de la lucha revolucionaria contra la tiranía y las más apremiantes tareas actuales.
En ocasiones, Guayasamín se concentraba en la conversación y bajaba el pincel, y Fidel le decía, en broma, que así no terminaría ni en varios días. Luego el pintor le pedía que mantuviera la posición del rostro e iba a su lado a precisar el ángulo que necesitaba.
[…] el esfuerzo por pintar deprisa a una figura cuya vitalidad parecía imposible retener inmóvil tanto tiempo, mereció los elogios del propio Fidel y la admiración de los presentes.
Guayasamín anunció a Fidel que deseaba obsequiarle la obra y convinieron que la pintura se entregaría al día siguiente en la Embajada de Ecuador. El pintor dijo que había logrado plasmar en el lienzo el ímpetu guerrillero e insurgente de Fidel en plena juventud. (1)retrato-de-fidel-castro-ruz_de_guayasamín
OTROS TESTIMONIOS
Jorge Enrique Adoum, poeta y traductor: “En un momento dado, Oswaldo habló del Gran Premio de la Bienal de Barcelona. Fidel me preguntó cómo se explicaba que hubiera participado en una exposición que los pintores cubanos habían llamado a boicotear. Le dije que, eso tal vez Guayasamín no lo sabía. En cuanto a las razones que tuvo para hacerlo (…) Las presiones de Velasco Ibarra, presidente de la República que iban desde la amenaza al chantaje (la negativa de concederle un pasaporte diplomático indispensable para que hiciera un mural sobre el Descubrimiento del Río Amazonas en el edificio de las Naciones Unidas, que gestionaba Rockefeller) hasta su entrometimiento en la vida privada ( en una hora difícil de la vida de Oswaldo, cuando estaba a punto de separarse de su mujer y de sus cuatro hijos), según él lo obligaron a aceptar más que la invitación a participar en la Bienal de Barcelona, la imposición gubernamental de asistir a ella.”
Por último, reproduzco las impresiones de Fidel Castro, quien casi cuatro décadas después narraba detalles de aquel momento histórico y la significación que tuvo para él:
“Recuerdo aquella vez muy al principio de la Revolución cubana, cuando, en medio de agitados días, un hombre de rostro indígena, tenaz e inquieto, ya conocido y admirado por muchos de nuestros intelectuales, quiso hacerme un retrato.
“Por primera vez me vi sometido a la torturante tarea. Tenía que estar de pie y quieto, tal como me indicaban. No sabía si duraría una hora o un siglo. Nunca vi a alguien moverse a tal velocidad, mezclar pinturas que venían en tubos de aluminio como pasta de dientes, revolver, añadir líquidos, mirar persistente con ojos de águila, dar brochazos a diestra y siniestra sobre un lienzo en lo que dura un relámpago, y volver sus ojos sobre el asombrado objeto viviente de su febril actividad, respirando fuerte como un atleta sobre la pista en una carrera de velocidad.
“Al final, observaba lo que salía de todo aquello. No era yo. Era lo que él deseaba que fuera, tal como quería verme: una mezcla de Quijote con rasgos de personajes famosos de las guerras independentistas de Bolívar. Con el precedente de la fama que ya entonces gozaba el pintor, no me atrevía a pronunciar una palabra. Quizá le dije finalmente que el cuadro ‘era excelente’. Sentí vergüenza de mi ignorancia sobre las artes plásticas (Aplausos). Estaba nada menos que en presencia de un gran maestro y una persona excepcional […]” (3)
El domingo no fue día de descanso para Guayasamín. Retocó el cuadro. Preparó el regreso a Ecuador, que sería el lunes por la tarde. Por eso, en horas de la mañana se hizo el acto de entrega en la embajada ecuatoriana. Gerardo Falconí, entonces embajador de la nación andina, rememoró en su libro de memorias Misión en Cuba:
“[…] como en ese propio día lunes Guayasamín debía partir al mediodía, la entrega no podía hacerse, sino en horas de esa mañana. Además, el pintor interpuso su deseo referente a que fuese el Embajador de Ecuador quien hiciera esa entrega, ya que de esa manera podía alcanzarse la doble finalidad que perseguía: en primer término, la de que esa entrega de la obra tuviese el significado de un homenaje, que por medio de ese acto el artista ecuatoriano quería rendir a la política internacional tan airosamente propulsada por el señor Presidente Constitucional de la República de Ecuador, doctor José María Velasco Ibarra.” (4)
Durante la ceremonia Fidel expresó: “¡Es un pintor extraordinario! ¡Me pintó en dos minutos! Por su parte Guayasamín, repuso: “Comandante, es que usted no se está quieto un solo minuto.”
Hubo un despliegue inusitado de periodistas, fotógrafos, cámaras de televisión, micrófonos: era la primera embajada de un país latinoamericano que Fidel visitaba desde el triunfo de la Revolución. Al tratar de señalar algún rasgo del retrato, hizo una minúscula mancha en el óleo, fresco todavía, lo que se adujo como razón para guardarlo algunos días en la embajada, hasta que se secara.
Al solemne acto también asistieron: el canciller Raúl Roa, el Capitán Emilio Aragonés, el embajador de Ecuador, el poeta Nicolás Guillén y el periodista Mario Kuchilán.
NUNCA APARECIÓ
El homenaje a Fidel no pasó por alto para los sectores reaccionarios de Ecuador. Las palabras que pronunció el embajador ecuatoriano provocaron una polémica en su país, los medios de prensa conservadores hicieron campaña para lograr el cese de los vínculos diplomáticos. José Ricardo Chiriboga Villagómez, entonces canciller de Ecuador, mantenía una actitud hostil hacia la Revolución cubana, muy diferente a la de no intervención del presidente Velasco Ibarra. Sus declaraciones anticomunistas provocaron la réplica contundente de las autoridades de la Isla.
La presión del gobierno estadounidense, y de los sectores de derecha ecuatorianos, para que la nación andina rompiera sus relaciones diplomáticas con Cuba eran cada vez más intensas. El canciller Chiriboga pidió cuentas a Gerardo Falconí, se le acusaba de simpatizante del régimen que se establecía en Cuba. En honor a la verdad, la inculpación estaba muy lejos de la realidad. Un recorrido que hizo el funcionario al interior del territorio cubano, a fines del mes de mayo, para conocer las transformaciones económicas y sociales, fue más caldo de cultivo para el debate.
En medio de aquella controversia, Velasco Ibarra, que ya le tenía ojeriza por ese y otros muchos incidentes al canciller Chiriboga aceptó su renuncia. Y nombró en el cargo al Dr. Wilson Vela Hervas, a quien Falconí solicitó la remoción de sus funciones, petición denegada.
Guayasamín seguía cada detalle de los lamentables acontecimientos. A su regreso era otro hombre. Habían vivido días alucinantes.
“[…] al llegar a Cuba, y ver completado un movimiento revolucionario, no sabe lo que significó. Por supuesto, no solo para mí, sino para millones de personas. Cuba se convirtió en la antorcha viva de nuestras aspiraciones. En ella se empezaban a cumplir nuestras ambiciones políticas, sociales y económicas. Comprobar eso fue una maravilla.”(6)
En tanto, Adlai E. Stevenson, enviado especial de la Casa Blanca llegaba a Quito para, directamente, presionar a Velasco Ibarra, quien declaró: “la intervención significa la esclavitud para los pueblos pequeños por los poderosos […] 100 veces renunciaría al poder antes de abandonar la no intervención” (7). Aunque la misión no cumplió su objetivo esencial, sí logró que el viejo caudillo rebajara el rango de Embajador a Encargado de Negocios, decisión que se materializó en el mes de junio. El Gobierno cubano le ofreció una cátedra universitaria a Falconí en La Habana, a modo de desagravio.
Mientras ocurrían estos acontecimientos sucedió lo inimaginable. El retrato que pintó Guayasamín desapareció, sin dejar huellas de su paradero. Décadas más tarde Fidel rememoró que Guayasamín le hizo cuatro retratos. El primero que pintó, en 1961, se perdió. Fidel lo buscó por todos los rincones, pero nunca apareció. Hoy sigue en un misterio el destino de la obra.
Citas
(1) http://www.cubadebate.cu/especiales/2011/08/13/el-primer-encuentro-de-guayasamin-con-fidel/
(2) Jorge Enrique Adoum: Guayasamín. El hombre-La Obra-La Crítica, DA Verlag Das Andere, Gmbh, Nüerenberg, 1988, págs. 74 y 75.
(3) Fidel Castro: Discurso pronunciado en la inauguración de La Capilla del Hombre, Quito, República del Ecuador, 29 de noviembre de 2002.
(4) Gerardo Falconí; Misión en La Habana, Casa de la Cultura Ecuatoriana, Quito, Ecuador 1968, pág. 146.
(5) Jorge Enrique Adoum: De cerca y de memoria, lectura, autores, lugares, Editorial Arte y Literatura, La Habana, 2002, pág. 206.
(6) Mayra A. Martínez: “Guayasamín, pintor de rebeldías” DONDE p. 37.
(7) Gerardo Falconí: Ob. cit; p. 163.