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¿Con qué moral señores presidentes atacan al Presidente de Venezuela?

 

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En los últimos meses, luego de haber desprestigiado y castigado políticamente ya a varios de los precursores de la dignidad latinoamericana que impulsaron MERCOSUR, CELAC y ALBA, y al no poder sojuzgar desde adentro la dignidad libertaria del pueblo venezolano, ahora, el criminal gobierno norteamericano ensaya su conocida y grotesca táctica de usar a la OEA, y a 14 cipayos gobiernos corruptos del vergonzosamente denominado Grupo de Lima (Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía) para invadir y saquear el petróleo de Venezuela.

 

¿Qué calidad democrática y moral tienen estos gobiernos anti Venezuela?

 

Juan Orlando Hernández, actual usurpador de la silla presidencial de Honduras, mediante unas elecciones fraudulentas e inconstitucionales (la Constitución Política de Honduras no permite la reelección presidencial).

 

Durante su primer gobierno, convirtió a éste empobrecido país, en el más violento y hambriento de toda América Latina. Ante la masiva protesta social contra los resultados manipulados de reelección inconstitucional, este dictador respondió manu militari, asesinando casi a medio centenar de activistas políticos, y encarcelando a muchos otros. En Honduras, cada 18 horas se asesina a un hondureño.

 

Éste es uno de los gobernantes “ejemplares” que USA la OEA para “acusar” de dictadura a Venezuela, país donde en las dos décadas del chavismo se celebraron nada menos que 22 procesos electorales. Sin contar el anunciado para el próximo 22 de abril.

 

Jimmy Morales, actual Presidente de Guatemala, denunciado e investigado por la Comisión Internacional contra la Corrupción y la Impunidad en Guatemala (CICIG) por haber utilizado dinero del narcotráfico para su campaña electoral.

 

Ya Presidente, recibió ilegalmente cerca de 70 mil dólares del Ejército (en bonos), y al ser denunciado, los devolvió al Estado. Su hijo y su hermano (su asesor), actualmente son procesados penalmente por apropiación indebida de fondos públicos.

 

En Guatemala, cerca del 80% de niños sufren desnutrición crónica. Según PNUD, el 63% de guatemaltecos se encuentra en situación de pobreza. Pero, Jimmy Morales recibe uno de los salarios más altos de toda América Latina (cerca de 20 mil dólares mensuales). Allí tenemos a otro Judas latinoamericano de los gringos.

 

Juan Manuel Santos, presidente “democrático” de Colombia. Firmó “la paz” en dicho país, pero, en lo que va del año de la “Colombia en Paz” permitió la masacre impune de más de 120 defensor@s de derechos humanos. Especialmente indígenas y campesinos que exigen la restitución de las tierras para sus pueblos.

 

Según investigaciones de OXFAN, 2017, el 82% de las tierras cultivables del país es acaparada por el 1% de colombianos (terratenientes), mientras el 70% de campesinos languidecen en la miseria.

 

Pedro Pablo Kuczynski, anfitrión y puntal del denominado Grupo de Lima. Aún funge como Presidente de Perú, gracias a la “compra venta” de diputados de Alberto Fujimori, quienes con sus votos impidieron la destitución y castigo a éste súbdito norteamericano (que para desgobernar dicho país andino renunció a su ciudadanía gringa).

 

El empresario brasilero Odebrech depositó millones de dólares a las cuentas de las empresas de este sujeto. Así fue cómo Odebrech se adjudicó la construcción de obras públicas cuando Kuczynski era Ministro de Economía y Finanzas del Perú.

 

Actualmente, en el Congreso de la República peruana se tramita, por segunda vez, en menos de seis meses, la posibilidad de la “vacancia” presidencial.

 

Gobiernos neoliberales corruptos como el de Alberto Fujimori (sentenciado), Alejandro Toledo (prófugo de la justicia), Ollanta Humala (encarcelado por corrupto), Alan García (investigado por delitos de corrupción) convirtieron al Perú, no sólo en uno de los países más empobrecidos de Suramérica, sino en uno de los más endeudados (cada peruano nace con una deuda pública de cerca de 1700 dólares).

 

Michel Temer, Presidente “democrático” de Brasil, sin haber ganado ninguna elección en las urnas. Es uno de los políticos magnates más corruptos de aquel país que impulsó el golpe de Estado contra Dilma Rousseff, y frenó las investigaciones contra la corrupción.

 

Tanto el organismo judicial, como las dos cámaras de representantes del Legislativo, por separado, lograron evitar que Temer fuese desaforado y juzgado por los evidentes actos de corrupción.

 

En vísperas del golpe de Estado en contra de la Presidente Dilma Rousseff, todo Brasil escuchó los audios de conversaciones grabadas entre los políticos, incluido Temer (ex aliado del partido de Rousseff) en las que concertaban “estancar la sangría” de las investigaciones contra la corrupción. Y lo lograron.

 

Aún están vivas en las retinas de las y los brasileros aquel apartamento del ex ministro de Temer, Vieira Lima, conteniendo los billetes de millones de reales (equivalente a cerca de 14 millones de euros), difundido por la televisión.

 

Mauricio Macri, Presidente de Argentina, al igual que sus homólogos “demócratas”, se mantiene en el poder gracias al pacto de políticos corruptos. Ni bien asumió el mando presidencial, salieron las evidencias de evasión fiscal en los casos de Panamá Papers.

 

Luego, salió embarrado con el corruptor empresario brasilero Odebrech que compró presidentes y legisladores latinoamericanos a precios más baratos que a las bestias de carga en la época de la Colonia española.

 

Y, hasta ahora, coronó su oscura administración estatal condonando la millonaria deuda que la empresa de correos en manos de su padre tenía con el Estado argentino

 

Estos son algunos de los “pulcros” y “democráticos” gobernantes que el Gobierno norteamericano utiliza para hacer la guerra total y “continental” al digno y democrático gobierno y pueblo de Venezuela.

 

Quieren castigar/escarmentar al pueblo venezolano por abrir brechas de liberación, y, en nombre de “ayuda humanitaria”, saquear sus reservas hidrocarburíferas. Así hicieron con Iraq, Libia, Afganistán… Pero, lo más vergonzoso, es que aún hay latinoamericanos (de derecha e izquierda) que creen en esta patraña como si fuese una acción democrática. ¿Será la condición colonial que aún nos habita?

América no tiene dueño

«América para los americanos» es una frase que estremece, desde el siglo XIX, los oídos de quienes luchan por la integración regional y por encontrar la unidad más allá de la diversidad.

La frase responde a la llamada Doctrina Monroe, atribuida al presidente James Monroe, y parecía por momentos que estaba guardada en un rincón de las diversas administraciones de Estados Unidos; sin embargo, nunca estuvo muerta.
Hoy, el Gobierno de Estados Unidos liderado por el presidente Donald Trump la tiene más presente que nunca, desde que se presentó como candidato a la Casa Blanca bajo el eslogan de su campaña «Make America great again», en español: «Hacer a Estados Unidos grande otra vez».

Esa ha sido su política desde el pasado año, cuando pasó a ocupar el puesto político más alto de una nación: ha arremetido contra los migrantes, defiende el «proteccionismo» económico, y con respecto a nuestra Isla, ha echado por tierra muchos de los avances obtenidos durante el anterior mandato (Barack Obama).

Ahora, pretenden ir con esa fuerza más sobre nuestros pueblos de América Latina. Uno de los altos cargos de la administración Trump, el secretario de Estado Rex Tillerson, realizó por estos días una gira por diversos países de la región. ¿El motivo?, como ya se había anunciado, el 2018 será el año de las Américas, por lo que busca incentivar la división y la sumisión entre los Gobiernos del continente.

Poco antes de partir a un mediatizado periplo, que lo llevó por México, Argentina, Perú, Colombia y Jamaica, Tillerson continuó con énfasis en esa idea, y afirmó: «algunas veces olvidamos la importancia de la Doctrina Monroe y lo que significa para nuestro hemisferio, por lo que creo que es hoy tan relevante como cuando se escribió».

El Gobierno de Estados Unidos pretende que América Latina se convierta una vez más en su patio trasero, y todo esto ocurre en un momento de expectativas previo a la Cumbre de las Américas, que tendrá lugar el próximo mes de abril en Perú.

En el encuentro será necesaria la unidad regional, resquebrajada por factores como el retorno de la derecha a algunos países como Brasil, Argentina, y más recientemente a Chile con el presidente electo Sebastián Piñera, así como la persecución a líderes políticos y figuras influyentes (Dilma Rousseff, Luiz Inácio Lula da Silva y Cristina Fernández).

Se hace necesario entonces el impulso a mecanismos regionales como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

VENEZUELA: UNA «PIEDRA» EN EL ZAPATO

Uno de los propósitos de la gira de Tillerson por países de América Latina se centraba en Venezuela, una «piedra» en su zapato y el de su administración, que defiende la tristemente célebre frase «América para los americanos».

El país bolivariano se encontraba expectante ante la firma del Acuerdo de Convivencia Democrática por Venezuela, entre el Gobierno del presidente Nicolás Maduro y la oposición.

Tras meses de diálogos sostenidos en República Dominicana, los temas en discusión ya estaban resueltos, sin embargo, la rúbrica solo ocurrió por parte del Gobierno, la oposición se negó a firmar.

Según declaraciones del jefe de la delegación gubernamental, Jorge Rodríguez, esto se debió a la presión ejercida por Tillerson.

El Secretario de Estado, quien se encontraba en Colombia en ese momento, se comunicó con el dirigente opositor Julio Borges, y esa fue la causa por la que la otra parte no signó el acuerdo.

Varios han sido ya los llamados a que la parte opositora complete su cometido y acceda a firmar, en aras de encontrar la paz en Venezuela.

Mientras, de la estancia del funcionario estadounidense en Bogotá también trascendió que hizo un llamado a «restaurar la democracia en Venezuela», y adelantó que no reconocería los resultados de las próximas presidenciales en la nación sudamericana, pactadas para el primer cuatrimestre del año en curso.

Al referirse a esa gira, Maduro afirmó: «a Venezuela no la amenaza nadie, si él quiere declarar un embargo petrolero de  EE. UU. contra Venezuela, Venezuela superará cualquier amenaza».

Sin embargo, siglos antes de que todo esto ocurriera, el libertador Simón Bolívar alertaba de las pretensiones imperialistas del país norteamericano: «los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miseria a nombre de la libertad».

DOCTRINA MONROE:

– Es la base que «justifica» las diversas intervenciones de Estados Unidos en la región y sus ansias expansionistas.

– Queda resumida en la frase «América para los americanos».

– Promovida como parte de la estrategia de política exterior del presidente James Monroe (1817-1825). Considera a todo el continente bajo el control de Estados Unidos.

– A través del tiempo ha servido como plataforma en aras de defender las intervenciones norteamericanas, al considerar que sus intereses estuvieran en riesgo o bajo la excusa de abanderar la emancipación de los nuevos países.

– Guarda especial relación con el Destino Manifiesto, en el cual se expresa la creencia de que Estados Unidos estaba destinado a expandirse entre el Atlántico y el Pacífico.

Las visiones de Fidel en los nuevos escenarios de lucha

Por: Fernando Martínez Heredia

Tomado de Cubadebate

“Yo soy Fidel”, fue una consigna asumida por el pueblo cuando el Comandante desapareció físicamente. En la imagen, niños camagüeyanos participan en el desfile pioneril martiano en homenaje al Apóstol cubano José Martí, en el aniversario 164 de su natalicio, y en recordación al líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, el 28 de enero de 2017. Foto: Rodolfo Blanco/ ACN.
El primer homenaje que recibió Fidel al morir fue una consigna de hoy, una invención de jóvenes que hizo suya todo el pueblo de Cuba: “yo soy Fidel”. Así se demostró que Fidel es del siglo XXI, y que cuando el pueblo entero se moviliza con conciencia revolucionaria es invencible. En esos días del duelo, Fidel libró su primera batalla póstuma y volvió a mostrarle a todos, como en 1953, el camino verdadero.
Hoy, cuando vamos a compartir acerca de los caminos de las luchas — porque lo verdadero son las luchas — , es natural comenzar con la ayuda de Fidel, y emular con sus ideas y sus actos para sacarles provecho, no imitándolos, sino traduciéndolos a nuestras necesidades, situaciones y acciones.
Para sacarle provecho a Fidel, tenemos que evitar repetir una y otra vez lugares comunes y consignas. Conocer más las creaciones y las razones que lo condujeron a sus victorias, las dificultades y los reveses que Fidel enfrentó, lo que pensó sobre los problemas, sus acciones concretas, puede aportarnos mucho, y de esa manera será más grande su legado.
En el tiempo de su vida pueden distinguirse tres aspectos: Fidel, joven revolucionario; el líder de la Revolución cubana y el líder latinoamericano, del Tercer Mundo y mundial.
Fidel brinda un gran número de enseñanzas, tanto para el individuo como para las luchas políticas y sociales. Quisiera enumerar muy brevemente algunas de las características de su legado que me parecen importantes para nuestros objetivos:
1- Partir de lo imposible y de lo impensable, para convertirlos en posibilidades mediante la práctica consciente y organizada y el pensamiento crítico, conducir esas posibilidades actuantes hacia la victoria al mismo tiempo que se forman y educan factores humanos y sociales para poder enfrentar situaciones futuras, y mediante las luchas, los triunfos y las consolidaciones convertir las posibilidades en nuevas realidades.
2- No aceptar jamás la derrota. Fidel nunca se quedó conviviendo con la derrota, sino que peleó sin cesar contra ella. Me detengo en cinco casos importantes en su vida en que esto sucedió: 1953, 1956, 1970, el proceso de rectificación y la batalla de ideas. En 1953 respondió a la derrota del Moncada con un análisis acertado de la situación para guiar la acción. Cuando todos creían que era un iluso, se reveló como un verdadero visionario. En 1956, cuando el desastre del Granma, respondió con una formidable determinación personal y una fe inextinguible en mantener siempre la lucha elegida, por saber que era la acertada.
En 1970, comprobó que lograr el despegue económico del país era extremadamente difícil, pero entonces apeló a los protagonistas, mediante una consigna revolucionaria: “el poder del pueblo, ese sí es poder”. En 1985, fue prácticamente el primero que se dio cuenta de lo que iba a hacer la URSS, que le traería a Cuba soledad, desastre económico y más grave peligro de ser víctima del imperialismo, pero su respuesta fue ratificar que el socialismo es la única solución para los pueblos, la única vía eficaz y la única bandera popular, que lo necesario es asumirlo bien y profundizarlo. Entonces movilizó al pueblo y acendró su conciencia, y sostuvo firmemente el poder revolucionario. En el 2000, ante la ofensiva mundial capitalista y los retrocesos internos de la Revolución Cubana en la lucha para sobrevivir, lanzó y protagonizó la Batalla de Ideas, con sus acciones en defensa de la justicia social, su movilización popular permanente y su exaltación del papel de la conciencia.
3- La determinación de luchar en todas las situaciones. Sería muy conveniente considerar como concepto a la determinación personal, en el estudio de los que se lanzan a lograr transformaciones sociales. La praxis es decisiva.
4- Organizar, fue una constante, una fiebre de Fidel.
5- La comunicación siempre, con cada ser humano y con las masas, en lo cotidiano y en lo trascendente, es una de las dimensiones fundamentales de su grandeza y es uno de los requisitos básicos del liderazgo.
6- Utilizar tácticas muy creativas, y estrategias impensables, y sin embargo factibles.
7- Luchar por el poder y conquistarlo. Mantener, defender y expandir el poder. Se puede discutir casi eternamente acerca el poder en términos abstractos, pero solo las prácticas revolucionarias logran convertir al poder en un problema que pueda resolverse.
8- Crear los instrumentos y los protagonistas. Tomar las instituciones para ponerlas a nuestro servicio, no para ponernos al servicio de ellas.
9- Ser más decidido, más consciente y organizado, y más agresivo que los enemigos.
10- Enseñar y aprender al mismo tiempo con los sectores del pueblo que participan o que simpatizan, y después con todo el pueblo. Avanzar hacia formas de poder popular.
11- El gran logro cubano, unir la liberación nacional a la revolución socialista.
12- Ser siempre un educador. Hacer educación a escala del pueblo. Que el pueblo se levante espiritualmente y moralmente, para que se vuelva participante consciente y capaz de todo, complejice sus ideas y sus sentimientos y enriquezca sus vidas.
13- Que la concientización esté en el centro del trabajo político, no solo para avanzar y ser mejores, sino para que la política llegue a convertirse en una propiedad de todos.
Fidel en 1976, durante el discurso en el acto de masas en honor al General Omar Torrijos, Jefe de Gobierno de la República de Panamá, efectuado en la Ciudad Escolar “26 de Julio”, en Santiago de Cuba. Foto tomada de Fidel Soldado de las Ideas.
“La mayor lección que le brinda Fidel a los luchadores de América Latina actual es lo que pensó y lo que hizo entre 1953 y 1962”, dice Martínez Heredia. En la imagen, Fidel en 1976, durante el discurso en el acto de masas en honor al General Omar Torrijos, Jefe de Gobierno de la República de Panamá, efectuado en la Ciudad Escolar “26 de Julio”, en Santiago de Cuba. Foto tomada de Fidel Soldado de las Ideas.
Siento que la mayor lección que le brinda Fidel a los luchadores de América Latina actual es lo que pensó y lo que hizo entre 1953 y 1962.
Desde hace un año estamos oyendo decir que la situación en nuestro continente se ha vuelto cada vez más difícil, por que acontecen hechos adversos a los pueblos, y por la ofensiva del imperialismo y sus cómplices de clases que son a la vez dominadas por él y dominantes en sus países. Aunque parezca que empiezo por el final, quisiera comenzar con un comentario acerca de las relaciones que existen entre dificultades y revolución.
Para los revolucionarios, y durante los procesos de revolución, hay momentos felices y procesos felices, pero en las revoluciones verdaderas no hay coyunturas fáciles. Cuando puedan parecernos fáciles es solamente porque no nos hemos dado cuenta de sus dificultades. Y es así porque estas revoluciones, a las que amamos y por las que estamos dispuestos a todo, son las iniciativas más audaces y arriesgadas de los seres humanos, que emprenden transformaciones prodigiosas liberadoras de las personas y de las relaciones sociales, a tal grado que nunca más quieran, ni puedan, volver a vivir en vidas y sociedades de dominación y de violencias y daños de unos contra otros, de individualismo y afán de lucro. Son revoluciones que pretenden ir creando personas cada vez más plenas y capaces, y realidades que contengan cada vez más libertad y justicia, donde entre todos se logre cambiar el mundo y la vida. Es decir, crear personas y realidades nuevas.
Si lo que acabo de decir le parece imposible al mundo existente y las creencias vigentes en la prehistoria de la humanidad, al sentido común y al consenso con lo esencial que mantiene a las sociedades sujetas al capitalismo, ¿cómo no va a ser sumamente difícil todo lo que hagamos y proyectemos? Si jamás las clases dominantes estarán dispuestas a admitir que se levante el pueblo y adquiera dignidad, orgullo de sí mismo y dominio de la situación, conciencia y organizaciones suyas, a su servicio y eficaces, que esté en el poder y que lo convierta en un poder popular, entonces hay que convenir en que en esas épocas todo se vuelve muy difícil para la causa del pueblo.
El joven Carlos Marx avizoraba bien cuando escribió que solamente mediante la revolución podrán los dominados salir del fango en que viven metidos toda su vida, porque los cambios y la creación de nuevas sociedades exigen también liberaciones colosales de los enemigos íntimos que todos albergamos dentro.
¿Cómo no van ser tan difíciles las revoluciones de liberación? Pero, si miramos bien y no nos dejamos desanimar, constataremos que el campo popular ya tiene mucho a su favor. Entremos con esas armas en un problema inmediato, que no es pequeño. La coyuntura actual expresa de manera escandalosa una carencia del campo popular que se ha ido acumulando en las últimas décadas, al mismo tiempo que esa carencia dejaba de ser percibida como una grave debilidad: la de un pensamiento verdaderamente propio, capaz de fundamentar su identidad en relación con su conflicto irremediable con la dominación del capitalismo, y capaz de servir para comprender las cuestiones esenciales de la época, las coyunturas, los campos sociales implicados y las fuerzas en pugna.
Un pensamiento, por consiguiente, fuerte, convincente y atractivo, al mismo tiempo que útil como instrumento movilizador y unificante de lo diverso, y como herramienta eficaz para guiar análisis y políticas acertadas que contribuyan a la actuación y a la formulación de proyectos.
Esa ausencia del desarrollo de un pensamiento poderoso del campo popular, crítico y creador, puede constatarse ante el estupor y la falta de explicaciones válidas que han abundado frente a los acontecimientos en curso en varios países latinoamericanos, que han registrado diferentes quebrantos, derrotas o retrocesos de procesos que han sido favorables a sus poblaciones y a su autonomía frente al imperialismo en lo que va de este siglo. En lugar de análisis coherentes, profundos y orientadores hemos escuchado o leído más de una vez comentarios superficiales revestidos con palabras que quisieran ser conceptos, o dogmas que quisieran cumplir funciones de interpretación.
Nada se avanza cuando se tilda de malagradecidos a sectores pobres o paupérrimos que mejoraron su alimentación y sus ingresos, y tuvieron más oportunidades de ascender uno o dos peldaños desde el fondo del terrible orden social, porque no han sido activos en defender a gobiernos que los han favorecido, o hasta les han vuelto la espalda en determinados eventos que les aportan triunfos a los reaccionarios. Y hasta se intenta explicar esos sucesos con retazos de una supuesta teoría de las clases sociales, como cuando se repite la proposición absurda de que “se convirtieron en clase media, y ahora actúan como tales”.
Es preferible comenzar por ser precisos ante los hechos y partir siempre de ellos, como cuando el dirigente del Movimiento de los Sin Tierra de Brasil, Joao Pedro Stedile, dice: “Tenemos muchos retos de corto plazo para poder enfrentar a los golpistas. La clase trabajadora sigue en casa, no se movilizó. Se movilizaron los militantes, los sectores más organizados. Pero el 85 por ciento de la clase sigue viendo novelas en la televisión”.
Tampoco se va lejos cuando se elaboran y discuten explicaciones de los eventos y las situaciones políticas e ideológicas candentes de la coyuntura a base de menciones acerca del fin de ciclos de altos precios de las materias primas, ni siquiera cuando economistas capaces ofrecen datos serios y añaden el descenso de la dinámica de la economía mundial y otros factores y procesos adversos.
Simplificando un poco más, habríamos tenido unos quince años de victorias electorales, gobiernos llamados progresistas y notables logros por medidas sociales, una fuerte autonomización de gran parte del continente respecto a los dictados de Estados Unidos y avances en las relaciones bilaterales y las coordinaciones de los países de la región hacia una futura integración, solamente porque tuvimos un largo ciclo de altos precios de exportación de las materias primas, algo que es explicable por los avatares de la economía mundial. Y como ahora esta se mueve en otro sentido y bajan los precios, debe terminar el ciclo político y social, y “la derecha” debe avanzar y recuperar sin remedio la posición dominante que había perdido.
Una persona con buena memoria y escasa credulidad se preguntaría enseguida cómo fue posible que a inicios de los años setenta del siglo pasado no sucediera en la región lo mismo que a inicios de este siglo, en cuanto a elecciones victoriosas, buenas políticas sociales y más autonomía de los Estados y horizontes integracionistas. Porque en aquella coyuntura subieron mucho los precios de las materias primas y, además, en buena parte de la región se vivían aumentos más o menos grandes del sector industrial, con ayuda de aquellos redesplazamientos jubilosos del gran capital en busca de maximización de ganancias que hoy tanto disgustan a Donald Trump.
Lo que sucedió entonces fue totalmente diferente: dictaduras, represiones que llegaron hasta el genocidio, conservatización de las sociedades y otros males, que no deben ser olvidados. Por consiguiente, hay que concluir, no es verdad que a determinada situación económica le “correspondan” necesariamente ciertos hechos políticos y sociales, y no otros.
En este caso estamos ante una de las deformaciones y reduccionismos principales que ha sufrido el pensamiento revolucionario, quizás la más extendida y persistente de todas: la de atribuir una supuesta causa “económica” a todos los procesos sociales. Detrás de su aparente lógica está la cosificación de la vida espiritual y de las ideas sociales que produjo el triunfo del capitalismo, que es aceptada por aquellos que pretenden oponerse al sistema sin lograr salir de la prisión de su cultura, y la consiguiente incapacidad de comprender que son los seres humanos los protagonistas de todos los hechos sociales.
Acto central conmemorativo por el XXXII aniversario del asalto al Cuartel Moncada celebrado en la provincia de Guantánamo en 1985. Pronuncia discurso. Foto: Editora Política.
Fidel en el acto central conmemorativo por el XXXII aniversario del asalto al Cuartel Moncada, celebrado en la provincia de Guantánamo en 1985. Pronuncia discurso. Foto: Editora Política.
Tres procesos sucedidos dentro las últimas cuatro décadas han tenido un gran impacto y muy duraderas consecuencias para nuestro continente. El estrepitoso final del sistema que llamaban socialismo real y sus constelaciones políticas en el mundo, con consecuencias tan negativas en numerosos terrenos. El de la imposibilidad para la mayoría de los países del planeta de lograr el desarrollo económico autónomo de un país sin que necesariamente saliera del sistema del capitalismo. La terrible realidad fue la continuación de regímenes de explotación, opresiones y neocolonialismo, sin que fuera posible desplegar economías nacionales autónomas y capaces de crecer en beneficio del pleno empleo, más producción y productividad, servicios sociales suficientes para todos y una riqueza propia que repartir. El tercer proceso fue el de la consumación del dominio de Estados Unidos sobre casi todo nuestro continente. El capitalismo en América Latina transitó un largo camino de evoluciones neocolonializadas, sobredeterminadas por el poder de Estados Unidos, que lo dejó mucho más débil y subalterno.
Las lecciones que nos brindan esos tres procesos están claras y son sumamente valiosas. Una, todos los avances de las sociedades son reversibles, aun los que se proclamaban eternos; es imprescindible conocer qué es realmente socialismo y qué no lo es. Hay que comprender y organizar la lucha por el socialismo desde las complejidades, dificultades e insuficiencias reales, sin hacer concesiones, como procesos de liberaciones y de creaciones culturales que se vayan unificando.
Dos, el capitalismo es un sistema mundial, actualmente hipercentralizado, financiarizado, parasitario y depredador, que solo puede vivir si sigue siéndolo, por lo que no va a cambiar. Las clases dominantes de la mayoría de los países necesitan subordinarse y ser cómplices de los centros imperialistas, porque no existe espacio ni tienen suficiente poder para pretender ser autónomos. La actividad consciente y organizada del pueblo, conducida por proyectos liberadores, es la única fuerza suficiente y eficaz para cambiar la situación. Para la mayoría de los países del planeta, serán los poderes y los procesos socialistas la condición necesaria para plantearse el desarrollo, y no el desarrollo la condición para plantearse el socialismo, como dijo Fidel en 1969.
Tres, Estados Unidos hace víctima a este continente tanto de su poderío como de sus debilidades, como una sobredeterminación en contra de la autonomía de los Estados, el crecimiento sano de las economías nacionales y los intentos de liberación de los pueblos. La explotación y el dominio sobre América Latina es un aspecto necesario de su sistema imperialista, y siempre actúa para impedir que esa situación cambie. Por tanto, es imprescindible que el antimperialismo forme parte inalienable de todas las políticas del campo popular y de todos los procesos sociales de cambio.
Como era de esperar, el capitalismo pasó a una ofensiva general para sacarle todo el provecho posible a aquellos eventos y procesos, y establecer el predominio planetario e incontrastado de su régimen y su cultura. El objetivo era, más allá de las represiones y las políticas antisubversivas, consolidar una nueva hegemonía que desmontara las enormes conquistas del siglo XX, manipulara las disidencias y protestas inevitables, y las identidades, impusiera el olvido de la historia de resistencias y rebeldías, y lograra generalizar el consumo de sus productos culturales y el consenso con su sistema de dominación.
Esa ofensiva no terminó, sino que se consolidó como una actividad sistematica, que sigue siéndolo hasta hoy. Es dentro de ese marco general que en cierto número de países de América Latina y el Caribe, que es la región del mundo con mayor potencial de contradicciones que pueden convertirse en acciones contra el sistema, movimientos populares combativos y victorias electorales produjeron cambios muy importantes de la situación general, a favor de sectores muy amplios de la población y de la capacidad de actuación independiente de una parte de los Estados.
La institucionalidad y las reglas políticas del juego cívico no fueron violadas para acceder y mantenerse en el gobierno, pero dentro de ese orden se han logrado reales avances, que sintetizo en seis aspectos: políticas sociales que benefician a amplios sectores necesitados; ejercicios de la ciudadanía mucho más amplios y mejores; cambios muy positivos en la institucionalidad en algunos de esos países; un rango apreciable de autonomía en el accionar internacional; más relaciones bilaterales latinoamericanas; y adelantos en las relaciones y coordinaciones de los países de la región, bajo la advocación de la necesidad de una integración continental.
No me detengo en esas nuevas realidades, que han alentado muchas motivaciones y esperanzas de avanzar hacia cambios más profundos, y han recuperado la noción del socialismo como el horizonte a conquistar, pocos años después de aquel colapso europeo que el capitalismo pretendió que fuera definitivo a escala mundial. Pero si quiero enfatizar dos cuestiones que el militante social y político debe analizar, conocer y manejar en sus prácticas.
Primera, cada país tiene características, dificultades, acumulaciones históricas y condicionamientos que son específicos de él y resultan decisivos, al mismo tiempo que existen rasgos y necesidades comunes a la región que pueden ser fuente de aumento de la fuerza y el potencial de cada país, si somos capaces de desarrollar la cooperación y el internacionalismo.
Segunda, los poderes establecidos en estos países confrontan enormes limitaciones, porque tienen muy poco control de la actividad económica, y padecen la hostilidad de una parte de los propios poderes del Estado y de los medios de comunicación.
Al hacer un balance de 2016, podemos constatar lo específico de cada país. La gran victoria electoral legislativa de la reacción venezolana no consiguió deponer a Maduro, y ahora se encuentra sin fuerza, unidad ni líderes suficientes para intentarlo. Pero en Brasil una pandilla de delincuentes logró todo lo que quiso, sin que haya fuerzas populares organizadas para resistir con alguna eficacia. Los procesos de Bolivia y Ecuador se mantienen fuertes y estables ante sus situaciones específicas, y en Nicaragua el FSLN acaba de ganar otra vez las elecciones muy holgadamente. En México no es probable un triunfo de partidos opositores en 2018, aunque el prestigio del equipo gobernante está muy deteriorado y existen manifestaciones de protesta y resistencia no articuladas.
Estas especificidades, y muchos otras de tamaño y sentido diferentes, podrían irse enumerando, pero seguiría en pie un problema de gran envergadura:Estados Unidos continúa su ofensiva general dirigida a recuperar todo el control neocolonial sobre América Latina –incluida una “ofensiva de paz” contra Cuba — , y el bloque que forma con los sectores reaccionarios y entreguistas de cada país continúa tratando de cancelar o ir debilitando los procesos de los últimos quince años de la región.
¿Será suficiente el voto, la voluntad popular expresada en las urnas, al menos para defender con éxito las políticas sociales, los funcionarios electos y la legalidad existente, y que ellos no sean burlados, quebrantados o eliminados por la reacción? ¿Podrán seguir existiendo los procesos basados en una institucionalidad sin cambios en el suelo social y político para lograr transformaciones que beneficien a la población y abran paso a sociedades más justas y mejor gobernadas? ¿O, en unos casos, esa vía solo franqueará una forma intermedia de reconstitución a mediano plazo del poder del capitalismo en la región, en apariencia más avanzada que las formas previas, pero que en realidad habría sido solamente su puesta al día, sin afectar a lo esencial del sistema de dominación? Mientras que en otros países del continente se ha permanecido bajo el control del sistema y de camarillas que detentan o administran el poder.
Nada está decidido, ni nuestros enemigos ni nosotros tenemos la victoria al alcance de la mano. Pero albergo la certeza de que las batallas ideológicas y políticas serán las que determinarán la decisión en el enfrentamiento general.
Destaco tres direcciones principales para el trabajo de análisis: a) buscar con rigor y sin omisiones todos los datos y todas las percepciones y formulaciones ideológicas que tengan alguna importancia –porque tanto unos como las otras constituyen las realidades que existen — , analizarlas por partes e integralmente, encontrar y formular lo esencial y describir al menos lo secundario; b) examinar y valorar los condicionamientos que sean relevantes para nuestra actuación, institucionales, económicos, ideológicos, políticos o de otro tipo; c) analizar y conocer las identidades, motivaciones, demandas, capacidad movilizativa y grado de organización con que contamos, y lo que está a favor de nuestros adversarios en esos mismos campos, es decir, la correlación de fuerzas. E insisto en que son las actuaciones de los seres humanos la materia principal de los eventos que mañana serán históricos.
La reacción no está proponiendo ideas, está produciendo acciones. No maneja fundamentaciones acerca de la centralidad que debe tener el mercado, la reducción de las funciones del Estado, la apología de la empresa privada y la conveniencia de subordinarse a Estados Unidos. No es a través del debate de ideas que pretende fortalecer y generalizar su dominio ideológico y cultural. El anticomunismo y la defensa de los viejos valores tradicionales ya no son sus caballos de batalla, ni los viejos organismos políticos son sus instrumentos principales.
Fidel pronuncia discurso en la Clausura del VII Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, efectuada en el Teatro “Karl Marx”. Foto: Estudios Revolución.
Fidel pronuncia discurso en la Clausura del VII Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, efectuada en el Teatro “Karl Marx”. Foto: Estudios Revolución.
Desde hace veinte años vengo planteando que el esfuerzo principal del capitalismo actual está puesto en la guerra cultural por el dominio de la vida cotidiana, lograr que todos acepten que la única cultura posible en esa vida cotidiana es la del capitalismo, y que el sistema controle una vida cívica despojada de trascendencia y organicidad. Lamento decir que todavía no hemos logrado derrotar esa guerra cultural.
El consumo amplio y sofisticado, que está presente en todas las áreas urbanas del mundo, pero al alcance solamente de minorías, es complementado por un complejo espiritual “democratizado” que es consumido por amplísimos sectores de población. Se tiende así a unificar en su identidad a un número de personas muy superior al de las que consumen materialmente, y lograr que acepten la hegemonía capitalista. La mayoría de los “incorporados” al modo de vida mercantil capitalista son más virtuales que reales. Pero, ¿formarán ellos parte de la base social del bloque de la contrarrevolución preventiva actual? El capitalismo alcanzaría ese objetivo si consigue que la línea divisoria principal en las sociedades se tienda entre los incorporados y los excluidos. Los primeros — los reales y los potenciales, los dueños y los servidores, los vividores y los ilusos — se alejarían de los segundos y los despreciarían, y harían causa común contra ellos cada vez que fuera necesario.
La reproducción cultural universal de su dominio le es básica al capitalismo para suplir los grados crecientes –y contradictorios — en que se ha desentendido de la reproducción de la vida de miles de millones de personas a escala mundial, y se apodera de los recursos naturales y los valores creados, a esa misma escala. Para ganar su guerra cultural, le es preciso eliminar la rebeldía y prevenir las rebeliones, homogeneizar los sentimientos y las ideas, igualar los sueños. Si las mayorías del mundo, oprimidas, explotadas o supeditadas a su dominación, no elaboran su alternativa diferente y opuesta a él, llegaremos a un consenso suicida, porque el capitalismo no dispone de un lugar futuro para nosotros.
El capitalismo no intenta imponer un pensamiento único, como ellos afirman, sino inducir que no haya ningún pensamiento. Está en marcha un colosal proceso de desarmar los instrumentos de pensar y la costumbre humana de hacerlo, de ir erradicando las inferencias mediatas, hasta alcanzar una especie de idiotización de masas.
La situación está exigiendo revisar y analizar con profundidad y con espíritu autocrítico todos los aspectos relevantes de los procesos en curso, todas las políticas y todas las opciones. Esa actitud y las actuaciones consecuentes con ella son factibles, porque el campo popular latinoamericano posee ideales, convicciones, fuerzas reales organizadas y una cultura acumulada.
Una enseñanza está muy clara: distribuir mejor la renta, aumentar la calidad de la vida de las mayorías, repartir servicios y prestaciones a los inermes es indispensable, pero no es suficiente. Alcanzar victorias electorales populares dentro del sistema capitalista, administrar mejor que sus pandillas de gobernantes, e incluso gobernar a favor del pueblo a contracorriente de su orden explotador y despiadado, es un gran avance, pero es insuficiente. Vuelve a demostrar su acierto una proposición fundamental de Carlos Marx: la centralidad de una nueva política en la actividad del movimiento de los oprimidos, para lograr vencer y para consolidar la victoria.
Estamos abocándonos a una nueva etapa de acontecimientos que pueden ser decisivos, de grandes retos y enfrentamientos, y de posibilidades de cambios sociales radicales. Es decir, una etapa en la que predominarán la praxis y el movimiento histórico, en la que los actores podrían imponerse a las circunstancias y modificarlas a fondo, una etapa en la que habrá victorias o derrotas.
Comprender las deficiencias de cada proceso es realmente importante. Pero más aún lo es actuar. Concientizar, organizar, movilizar, utilizar las fuerzas con que se cuenta, son las palabras de orden. No se pueden aceptar expresiones de aceptación resignada o de protesta timorata: hay que revisar las vías y los medios utilizados y su alcance, sus límites y sus condicionamientos. Y hacer todo lo que sea preciso para que no sea derrotado el campo popular. La eficiencia para garantizar los derechos del pueblo y defender y guiar su camino de liberaciones debe ser la única legitimidad que se les exija a las vías y a los instrumentos. Las instituciones y las actuaciones tendrán su razón de ser en servir a las necesidades y los intereses supremos de los pueblos, a la obligación de defender lo logrado y la confianza y la esperanza de tantos millones de personas. Esa debe ser la brújula de los pueblos y de sus activistas, representantes y conductores.
En la época que comienza se está levantando una concurrencia de fuerzas muy diferentes e incluso divergentes, a quienes unirán necesidades, enemigos comunes y factores estratégicos que van más allá de sus identidades, sus demandas y sus proyectos. Y solamente tendrá probabilidades de triunfar una praxis intencionada, organizada, capaz de manejar los datos fundamentales, las valoraciones, las opciones, la pluralidad de situaciones, posiciones y objetivos, las condicionantes y las políticas que están en juego.
La radicalización de los procesos deberá ser la tendencia imprescindible para su propia sobrevivencia. Serían suicidas los retrocesos y las concesiones desarmantes frente a un enemigo que sabe ser implacable, pero lo principal es que — dado el nivel que han alcanzado la cultura política de los pueblos y las esperanzas de libertad, justicia social y bienestar para todos — los movimientos, los poderes y los líderes prestigiosos y audaces solo podrán multiplicar las fuerzas populares y tener opción de vencer si ponen la liberación efectiva de los yugos del capitalismo en la balanza de sus convocatorias a luchar.
La política revolucionaria no puede conformarse con ser alternativa. La naturaleza del sistema lo ha situado en un callejón sin salida en general, pero su poder y sus recursos actuales le permiten un amplio arco de respuestas contra los procesos en curso, y también puede dejarle un nicho de tolerancia a algunas alternativas mientras combina la inducción y la espera hasta que se desgasten. En la medida en que vayamos obteniendo triunfos y cambios de nosotros mismos, convertiremos las alternativas en procesos de emancipación humana y social.
Mientras exista la opresión, la explotación y la dominación capitalista, no habrá soluciones ni regímenes políticos y sociales satisfactorios para las mayorías, ni serán duraderos. La liberación de los seres humanos y las sociedades es lo que abrirá las puertas a la creación de un mundo nuevo. ¿Parece demasiada ambición? Sí, naturalmente. Pero es lo único factible.
(Palabras del autor en el 12º Paradigmas Emancipatorios)

Una breve opinión sobre la visita de Obama a Cuba.

21 marzo, 2016 de Iroel Sanchez

Creo que la visita de Obama a Cuba es consecuente con el diseño de política de Estados Unidos hacia Cuba anunciado el 17 de diciembre de 2014. Indudablemente se trata de un golpe de audacia en función de los intereses de una parte considerable de la clase dominante norteamericana, que se ha unido a Obama en este nuevo momento y en función del legado del propio presidente, que no tiene mucho que mostrar en otras áreas de la política exterior.
Obama retoma la senda trazada por la administración Carter y la lleva aun más lejos, pero aún no agota todas las posibilidades ejecutivas que convertirían al bloqueo en un cadáver, dejando solo al Congreso la posibilidad de llevarlo a cenizas, en ese sentido continúa el juego del garrote y la zanahoria, aunque se refuerza esta última, dentro de la estrategia del “encantamiento”.
La pelota sigue estando en cancha estadounidense aunque parezca y se intente dar una imagen diferente, pues Cuba no tiene ninguna política agresiva y fallida -como reconoce el propio Obama- que desmontar hacia los Estados Unidos. Se trata de un ajuste táctico profundo –no hay cambio en los objetivos estratégicos de cambio de régimen-, resultado de la resistencia histórica del pueblo cubano a las más diversas variantes de política agresiva de los Estados Unidos, de la sabiduría de nuestro liderazgo histórico, del apoyo mancomunado de la región de América Latina y el Caribe, y de la encomiable labor de la diplomacia cubana, en la que el papel de nuestro General de Ejército, Raúl Castro, también ha sido fundamental.
Con este nuevo enfoque de política se pretende satisfacer los intereses específicos que Estados Unidos persigue en Cuba, con los que tiene hacia América Latina y el mundo. Recuperar el liderazgo en la región para enfrentar el desafío que para su hegemonía a nivel global representan China y Rusia, resulta hoy vital para los intereses de “seguridad nacional” de los Estados Unidos. Es evidente que esta política también busca disminuir el simbolismo de Cuba ante las fuerzas de progresistas y de izquierda del mundo, de ese David enfrentado a Goliat, crear división y confusión, revertir los procesos progresistas e integracionistas de la región y, sobre todo, convertir a Venezuela, por lo que ha representado y aun hoy representa en el nuevo momento que vive América Latina y el Caribe, en la diana fundamental de las políticas agresivas e injerencistas de los Estados Unidos. De ahí que hoy más que nunca todos los revolucionarios cubanos y del mundo, debamos echar rodilla en tierra con la hermana República de Venezuela, lo que suceda allí será determinante para el futuro de la región y del socialismo a nivel global.
Cuba recibe a Obama con respeto y desde una posición firme y de principios que le ha permitido participar de estas circunstancias, ratificando una vez más su voluntad histórica favorable al diálogo y al entendimiento con los Estados Unidos, siempre que sea en igualdad de condiciones y sin la menor sombra a nuestra soberanía, tanto en el plano doméstico como internacional. Ser respetuoso no significa caer en ingenuidades en cuanto a cuáles son las intenciones de Washington, pero aceptamos el desafío. De cualquier manera, la mejoría de la vida material y espiritual del pueblo cubano no vendrá por la visita de un mandatario estadounidense, sino por lo que continúen siendo capaces de hacer los cubanos por sus propios esfuerzos.
Esta visita de Obama constituye, sin duda, un hito histórico en las relaciones Estados Unidos-Cuba, pero que esa historicidad sea favorable a Cuba, estará sobre todo en los hombros de las nuevas y futuras generaciones de cubanos, quienes tendrán a su cargo, tanto la responsabilidad de aprovechar con inteligencia las nuevas oportunidades que se abren, como enfrentar con éxito los desafíos que para la sobrevivencia de la Revolución representa esta nueva etapa.
Como expresara nuestro Comandante en Jefe en su reflexión del 4 de diciembre de 2008, Navegar contra la Marea:
“Con Obama se puede conversar donde lo desee, ya que no somos predicadores de la violencia y de la guerra. Debe recordársele que la teoría de la zanahoria y el garrote no tendrá vigencia en nuestro país.
(…)
Nuestros principios son los de Baraguá. El imperio debe saber que nuestra patria puede ser convertida en polvo, pero los derechos soberanos del pueblo cubano no son negociables”.obama03

¿Se va del aire la Radio y la TV Martí? #Cuba #USA #Miami

 

10MiércolesFeb 2016Posted by  in Social 
radio-y-tv-martiLa administración del presidente Barack Obama anunció el martes planes para posiblemente crear una entidad privada conocida como “entidad no federal en idioma español” para realizar las funciones de la Oficina de Transmisiones a Cuba (OCB), que administra Radio y Televisión Martí.
Aunque los funcionarios federales que hicieron el anuncio no quisieron dar detalles precisos de la propuesta, según El Nuevo Herald, algunos analistas especularon que podría tratarse del primer paso concreto y contundente para modificar dramáticamente la operación de transmisiones a Cuba inicialmente establecida bajo la administración del presidente Ronald Reagan en la década de 1980, como una forma de subvertir el gobierno cubano a través de propaganda venenosa y llamados a la desobediencia civil.
El anuncio fue hecho por funcionarios de la Junta de Gobernadores de Transmisiones (BBG) que supervisa a varios servicios de información financiados por el gobierno federal incluyendo la Oficina de Transmisiones a Cuba (OCB) y la Voz de América (VOA).
La propuesta decía por escrito en un documento proporcionado por BBG: “Entidad No Federal para Cuba en idioma español. BBG solicita autoridad para establecer una nueva organización no federal de medios en idioma español, que recibiría una subvención de parte de la BBG y realizaría las funciones de la actual Oficina de Transmisiones de Cuba”.
De acuerdo con un documento del presupuesto 2016, divulgado por el blog Along the Malecon en febrero de 2015, la BBG canalizaría los fondos para la subvención de esta organización “sin fines de lucro”, que ya “no será considerada como una agencia federal”.
No obstante, la organización privada “deberá cumplir con los mismos estándares, profesionalismo y la responsabilidad necesarios”, señala el documento.
Las subvenciones a este concesionario se ajustarán a las disposiciones de la ley que requiere una entidad federal para llevar a cabo la difusión hacia Cuba y otros países de América Latina y el Caribe.
En cuanto al presupuesto propuesto para OCB, documentos proporcionados por BBG muestran que este sería de $27.1 millones para el año fiscal 2017 – más o menos igual de los presupuestos para el 2015 de $27.13 millones y para 2016 de $27.14 millones.
Una funcionaria de BBG dijo durante la conferencia de prensa el martes que los presupuestos muestran una financiación “estable”.
El blog BBG Watch asegura que estos cambios equivalen a la “des-federalización de la Oficina de Transmisiones hacia Cuba (OCB), que opera Radio y TV Martí para Cuba y la Voz de América (VOA), de alcance latinoamericano”.
“Sospecho que la creación de esta nueva organización privada reducirá la transparencia y hará más difícil saber cómo la BBG está gastando el dinero de los contribuyentes”, afirmó Tracey Eaton, autor del blog Along the Malecon.
Las organizaciones privadas de EEUU financiadas por el gobierno, rara vez ofrecen información detallada sobre cómo se gasta el dinero destinado a operaciones en Cuba. Estos grupos incluyen el Republican Institute, el National Democratic Institute, el International Relief and Development y otras organizaciones.
Estos grupos reciben decenas de millones de dólares de los fondos del gobierno de Estados Unidos cada año. Son organizaciones poderosas y ejecutan programas en todo el mundo, pero colapsarían si no fuera por el apoyo federal.
Registros financieros disponibles prueban que estas organizaciones suelen publicar sólo detalles generales acerca de cómo gastan el dinero y por lo general se niegan a revelar quiénes son los subcontratistas.
“Me pregunto si esta nueva organización financiada por la BBG seguirá el mismo patrón”, añade Eaton.
Radio y Televisión Martí son servicios de radio y televisión internacional financiados por el gobierno de los Estados Unidos, que transmite en español desde Miami, violando disposiciones internacionales. Las operaciones de Radio Martí y TV Martí son supervisadas por la Oficina de Transmisiones para Cuba, fundada en 1990, y han sido bloqueadas en la Isla.
Radio Martí fue creada en 1983 por el presidente Ronald Reagan, con una programación caracterizada por una extraordinaria agresividad, la intromisión en los asuntos internos de Cuba, la promoción de las actividades delictivas y el estímulo a las salidas ilegales del territorio nacional.
En 2014, el Congreso había eliminado el programa AeroMartí, que trasmitía señales de televisión y radio desde un avión hacia Cuba, debido a las evidencias de que dentro de la isla estas emisoras no se ven. La Oficina enfocó las operaciones a desarrollar el portal digital Martí Noticias, fortalecer una red ilegal de colaboradores dentro de la isla y crear un mecanismo de distribución de los contenidos de las emisoras así como del portal digital a través de CDs y memorias flash, violando legislación cubana e internacional.
En enero del 2015, la congresista Betty McCollum presentó el anteproyecto de ley “Paren de malgastar el dinero de los contribuyentes en trasmisiones a Cuba” para eliminar las estaciones, pero como todas las propuestas de leyes presentadas el año pasado sobre Cuba, no se ha movido en el Congreso.
Cuba ha reiterado que para avanzar en el  proceso de normalización de las relaciones entre los dos países, deben cesar las transmisiones desde Estados Unidos destinadas al cambio de régimen en la Isla.

Este es un espacio de intercambio y reflexión, para demostrar la valía de un pueblo que se enfrenta al Imperio más poderoso del planeta con la seguridad absoluta en la Victoria porque le asiste la razón. Esas son las Razones de Cuba