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Dan a conocer los CDR Premios del Barrio

Dan a conocer los CDR Premios del Barrio

El Secretariado Nacional de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) acordó conferir 36 Premios del Barrio como reconocimiento a cederistas, colectivos y familias, que con su ejemplo contribuyen a la unidad y a la formación de valores en la sociedad cubana.

Así lo anunció en La Habana Betty Oria González, integrante del Secretariado Nacional de la mayor organización de masas del país al informar a la Prensa los merecedores de este galardón.

“Seis de los Premios corresponden a familia, individuales ocho, colectivos seis, cuatro tienen la categoría de nacionales”, enfatizo Oria.

Correspondió el estímulo del Premio del Barrio entre otros a la Revista Buenos Días de la Televisión Cubana, el Complejo Histórico de Birán, también la deportista Paralímpica Osmara Duránd Elías y el músico Raúl Alfonso Torres Rondón, la familia Méndez Hernández, de Artemisa, y la Escuela Primaria José María Pérez Capote, del municipio capitalino La Lisa.

Los Premios del Barrio son entregados desde 1997 a diversas personalidades, entre ellos al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en el año 2013 durante la clausura del 8vo Congreso cederista.

En esta ocasión los Premios del Barrio serán entregados como parte de las actividades por el aniversario 57 de los CDR.

Divulgan detalles de los provocadores de la Catedral de Santiago de Cuba

De izquierda a derecha Leonardo Ramírez Odio, Alberto Antonio Ramírez Odio y Alberto de la Caridad Ramírez Baró. Padre e hijos.

Por Sacarlett Lee. Hace algunos días circula por las redes un nuevo show contra el gobierno cubano, protagonizado por 3 ciudadanos en nuestra provincia. Nadie sabe de dónde salieron y a qué debe su actuación. Algunos lo visualizan por curiosidad, otros por casualidad y los menos –desde afuera-, porque aplauden toda comedia que protagonizan quienes dentro de nuestra isla, dicen ser “opositores”.

Lo cierto es que estos 3 ciudadanos, nombrados Alberto Antonio Ramírez Odio, Leonardo Ramírez Odio (hermanos) y José Carlos Girón Reyes responden a Alberto de la Caridad Ramírez Baró, quien se hace llamar “Coordinador del Comité de Ciudadanos Defensores de los Derechos Humanos” y quien –desde el parque Céspedes- filmó el video que ahora circula en Internet. Un grupito sin historia, proyecto o causa “justa”. Uno más.

Los 4, han realizado algunas actividades similares desde 2014 con el objetivo de engrosar un aval que les permita salir del país por el Programa de Refugiados Políticos que concede el gobierno de los EEUU, pues su único interés es emigrar.

El pasado 6 de junio de 2017 Alberto de la Caridad Ramírez Baró, recibió la carta de la Embajada de los EEUU en Cuba, donde se le informaba que después de ser analizado su expediente con el CU-233823, se determinó que: “no reúne los requisitos establecidos por el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) para ser incluido en el programa de Refugiados. Esta decisión fue cuidadosamente analizada por el Coordinador de Refugiados y no tiene reconsideración”. Ante esta negativa, él, sus hijos y el otro miembro del grupo, consideraron erróneamente que la culpa es “del gobierno cubano”, quien en estos casos nada puede ni tiene que hacer y aunque se les ha explicado en varias ocasiones, ellos refieren que eso no puede ser, porque en la Embajada de los EEUU les han abierto las puertas en otras ocasiones para cursos de Periodismo, aun cuando no han cursado ni siquiera el 9no grado.

Este hecho, es consecuencia de la política hostil e injerencista del gobierno de los EEUU hacia Cuba, política que intenta por todas las vías posibles desacreditar nuestro sistema social, los logros incuestionables alcanzados por la Revolución en más de medio siglo y a nuestros principales dirigentes. Lamentablemente, también demuestra -burdamente- que para algunos “el fin justifica los medios”.

(Tomado del blog Santiago arde)

Un legado de virtud que se multiplica

La peregrinación de homenaje a Frank País recorrió las calles de la ciudad al igual que 60 años atrás. Foto: Miguel Rubiera Justiz

SANTIAGO DE CUBA.–El segundo secretario del Comité Central del Partido, José Ramón Machado Ventura, encabezó en esta ciudad la peregrinación que en homenaje a Frank País y su fiel compañero Raúl Pujol, escenificaron miles de santiagueros, desde el Parque Céspedes hasta el cementerio Santa Ifigenia, en el aniversario 60 de sus asesinatos.

Junto al también vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, marcharon los miembros del Comité Central, Lázaro Expósito Canto, primer secretario en la provincia; Susely Morfa González, primera secretaria de la UJC en el país, y Beatriz Johnson Urrutia, presidenta del órgano de gobierno en el territorio.

Varias cuadras abarcó la reedición de la combativa manifestación que acompañó los restos de los luchadores clandestinos, y como es tradicional cada 30 de julio, su paso por la calle San Pedro, el Paseo Martí, y la ahora Avenida de la Patria (cubiertas de banderas cubanas y roji-negras del Movimiento 26 de Julio) fue seguido por consignas revolucionarias y flores lanzadas desde balcones y ventanas.

A la llegada a la necrópolis, una ofrenda especial a nombre del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, portada por un destacamento de ceremonias de las FAR, fue acompañada por la presidencia hasta la tumba que guarda los restos del inolvidable Frank País.

Su corta pero intensa y heroica vida, dedicada siempre a la patria, fue evocada por Susely Morfa, en las palabras centrales del acto nacional, que con una representación del pueblo santiaguero tuvo lugar muy cerca del mausoleo del Apóstol, José Martí, y la piedra monumento que atesora las cenizas del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

«La lucha de Frank –dijo la dirigente juvenil–, no ha terminado y no terminará mientras exista la posibilidad de que alguien pueda hacerle daño a la Revolución (…) No tenemos derecho a fallar ni a descansar un minuto en esta lucha por mantener lo alcanzado hasta aquí. Nos corresponde por nuestro esfuerzo, conciencia y preparación, aportar al proyecto social aprobado en el 7mo. Congreso del Partido Comunista de Cuba, donde el propio Fidel ratificara al mundo ¡que Cuba vencerá!

«En esta tierra triunfó la Revolución –enfatizó–, de estas montañas bajaron los hombres que nos entregaron una patria libre, independiente y soberana, y desde esta tierra proclamamos nuestra decisión de serles fieles a las ideas de Martí, a las ideas de los miles de jóvenes que como Frank País y Raúl Pujol, entregaron sus vidas por la Revolución».

Muestra de ese eterno compromiso fue seguidamente el tributo rendido al líder eterno de la Revolución Cubana ante su modesto monumento, donde Machado Ventura encabezó la colocación de flores, así como las que le dedicaran cientos de jóvenes a José Martí y Frank País.

El homenaje por la efemérides, que desde 1959 devino en Día de los Mártires de la Revolución, se inició temprano en la mañana en el Callejón del Muro y la calle San Germán, donde fueron escenificadas las circunstancias en las que ocurrieron los asesinatos de Frank y Pujol a manos de esbirros de la tiranía batistiana.

Ante la tarja que en esas arterias marca el sitio exacto en que su sangre generosa cubriera la tierra amada, combatientes de la lucha clandestina y pioneros escoltaron la colocación por combatientes de las FAR de sendas ofrendas florales a nombre del pueblo de Cuba.

Posteriormente, las ofrendas florales dedicadas en la fecha a los Mártires de la Revolución por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, los Consejos de Estado y de Ministros y el pueblo de Cuba, quedaron depositadas ante el Panteón de los Mártires del 26 de Julio de 1953, ubicado en el cementerio patrimonial Santa Ifigenia.

En la propia necrópolis se dedicaron también ofrendas a nombre del pueblo de Cuba, a Raúl Pujol, René Ramos Latour, quien sustituyera a Frank como Jefe Nacional de Acción del M-26-7, y cayera en combate en la Sierra Maestra exactamente un año después (30 de julio de 1958), así como a los Hermanos Díaz.

En tan significativo día, 60 nuevos militantes del Partido e igual cifra de la UJC, recibieron sus respectivos carnés acreditativos en presencia de la presidencia de estas actividades centrales.

Peregrinacion y Gala Cultural en la Habana Por el Dia de los Martires de la Revolucion .

Con una peregrinacion y gala politico cultural se rendio tributo en la Habana a los Martires de la Revolucion en ocasion del aniversario 60 del asesinato de los luchadores revolucionarios Frank Pais y Raul Pujol por esbirros de la tirania batistiana.

Desde el otrora Puesto Naval de la Marina de Guerra , en el Castillo de la Chorrera , lugar donde la tirania de Fulgencio Batista desaparecio a los revolucionarios Lidia Doce , Clodomira Ferrats , Fulgencio Oroz , y Jose Maria Perez Capote partio la peregrinacion portando las fotografias de 200 combatientes de la lucha clandestina asesinados en 1958.

A los jovenes de las organizaciones estudiantiles y movimientos estudiantiles les acompañaron familiares de los Martires de la Patria.

La peregrinacion en su transito por las calles 19 entre 22 y 24 en la bariada del Vedado ,hizo un alto para rendir homenaje a las hermanas Cristina y Lurdes Giralt,combatientes del Directorio Revolucionario asesinadas el 15 de junio de 1958 por la tirania batistiana.

En el parque de las calles 28 y 30 , donde radicara el Buro de Investigaciones de la Policia Nacional batistiana , y donde cientos de de luchadores clandestinos fueron victimas de torturas y fuern asesinados culmino la peregrinacion para dar paso a la Gala poltico cultural en tributo al Dia de los Martires .ocasion que 11 jovenes de la Divicion Territorial Norte de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba ETECSA recibieron el carnet de la Union de Jovenes Comunistas UJC de manos de combatientes de la Revolucion Cubana .

Yaquelin Gonzalez Lopez , integante del Buro Provincial del Partido Comunista de Cuba PCC en la capital , el Heroe de la Republica de Cuba Rene Gonzalez , vice presidente de la Sociedad Cultural Jose marti y Mayra Arevich Marin , Presidenta Ejecutiva de ETECSA presidieron el tributo en la Habana pòr el Dia de los Martires de la Revolucion .

Los cuatro fotógrafos del Moncada

 

Las imágenes de los cuatro reporteros gráficos relacionados con los sucesos del cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953, demostraron la verdad de lo ocurrido

Autor: Jorge Oller Oller | internet@granma.cu

25 de julio de 2017 20:07:22

Con el heroico asalto de Fidel Castro y sus compañeros al cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953, tuvieron contacto cuatro reporteros gráficos: Fernando Chenard Piña, colaborador de la revista Bohemia; Panchito Cano, corresponsal de la misma revista en Santiago de Cuba; Ernesto Ocaña, del Diario de Cuba y Zenén Carabia, teniente del Ejército a cargo del departamento fotográfico del regimiento. Con la excepción de Chenard, que ese día cambió la cámara por un fusil para tratar de poner fin a la dictadura batistiana, los tres restantes retrataron desde muy temprano los históricos sucesos del Moncada.

También había un aprendiz de fotógrafo, Miguel Ángel Oramas, ayudante de Chenard, que recién había cumplido los 17 años y era el combatiente más joven. Oramas, después de agotar todas sus balas, fue apresado y asesinado.

FERNANDO CHENARD PIÑA

Chenard fue un sindicalista activo y militaba en el Partido Ortodoxo, donde conoció a Fidel en el año 1948 en las reuniones que tenían con Eduardo R. Chibás. Por aquellos tiempos, Chenard comenzó a dedicarse a la fotografía con la ayuda del muchacho Miguel Ángel. Fidel y Chenard eran buenos amigos y lucharon contra el gansterismo, la corrupción del gobierno de Prío y el golpe militar de Batista. Retrató las actividades populares contra la dictadura y fotografió la agresión que realizó una pandilla de esbirros al programa radial de la CMQ La Universidad del Aire el 4 de mayo de 1952.

Organizó una célula revolucionaria en el barrio de La Ceiba y se preparó para la lucha que organizaba Fidel. Vendió todo lo que tenía de valor y lo entregó a la causa que defendía.

Cuenta Pedro Trigo, combatiente del Moncada, que al llegar a Santiago de Cuba y siguiendo las instrucciones de Fidel, la célula de La Ceiba, organizada por Chenard, y la de Calabazar, que dirigía Trigo, fueron a la calle Celda No. 8 en la barriada de Flores, donde se reunieron unos 40 compañeros para descansar en unos catres antes de la acción. El de Chenard y el de Trigo estaban juntos y vio que Fernando estaba muy preocupado porque Fidel le había pedido que llevara la cámara para tirar unas fotos y no quería que se le olvidara.

A medianoche vino a buscarlos a todos Renato Guitar para una reunión que había convocado en la granjita de Siboney. Allí, Fidel explicó el plan y dejó a la elección personal si deseaban participar o no. Se organizaron los grupos y se repartieron las armas y los uniformes; seguidamente, Raúl Gómez García recitó sus versos Ya estamos en combate y después cantaron el himno nacional.

Fue entonces que Fidel le pidió a Chenard que preparara la cámara, pero el fotógrafo se dio cuenta que con el entusiasmo y la prisa de aquellos momentos, no la había traído y contestó: «¡Ay!, se quedó la cámara en la casa de Flores». A lo que Fidel contestó: «¡Qué pena, esta hubiera sido una foto histórica!» y dio la orden de partida.

Chenard fue asignado al grupo que tomó la posta 3 del cuartel Moncada. Después del asalto, Chenard fue apresado, torturado salvajemente y asesinado.

PANCHITO CANO

El reportero gráfico Panchito Cano estaba retratando las comparsas en la Trocha para la revista Bohemia. Le acompañaba Marta Rojas, entonces estudiante de la Escuela de Periodismo Manuel Márquez Sterling, quien redactaba la información y organizaba las películas fotográficas que iba tomando Panchito. A las cinco y cuarto de la mañana escuchó un gran tiroteo por el cuartel Moncada y el instinto reporteril los llevó al lugar. La confusión y el caos eran enormes. Ya avanzada la mañana pudieron entrar al cuartel donde los soldados los retuvieron en una de las oficinas, donde iban llegando otros colegas. Fue alrededor de las seis de la tarde que el jefe del cuartel, coronel Alberto del Río Chaviano, acompañado por sus ayudantes, mostró las zonas del combate a los periodistas que estaban esperando desde la mañana. Había más de 40 cadáveres. Ningún herido, ni preso.

Tanto Marta como Panchito observaron durante el recorrido que aquellos muchachos habían sido torturados y rematados a balazos. Para ocultar esa salvajada, Chaviano ordenó que los vistieran con uniformes nuevos, olvidando que las guerreras no estaban agujereadas por las balas. A todos les pusieron un fusil al lado.

Panchito lo fotografiaba todo pero notaba que el coronel y sus oficiales vigilaban a los fotógrafos con demasiada insistencia. Marta Rojas también lo notó y sospecharon que iban a incautarse las películas que eran testimonios fotográficos del Moncada. En un descuido de los guardias Panchito le entregó a Marta las películas y ella las escondió en su cartera y los bolsillos de su amplia falda que entonces estaban de moda.

Panchito solo dejó en su maletín, las fotos que había tomado en los carnavales.

Tal como lo pensaron Marta y Panchito, al terminar el monstruoso recorrido, Chaviano ordenó a los fotógrafos que dejaran las películas que acababan de tirar para revelarlas en La Habana donde el Estado Mayor de Columbia decidiría las que se podían publicar.

Marta y Panchito salieron del cuartel rápidamente, pues sabían que al descubrir el engaño la vida de Panchito no valdría nada. Se dirigieron primero al estudio de Zenén y recogieron las fotos oficiales de los soldados muertos y heridos para la prensa. Entre ellas estaba la fotografía de José Luis Tasende herido, la mejor prueba de que estaba vivo por la mañana y asesinado por la tarde. Después fueron al cuarto oscuro de Panchito en la calle Enramada y revelaron los negativos. Más tarde, Marta, con los negativos escondidos, vino a la capital y los entregó al director de la revista Bohemia, quien publicó las fotografías en la edición siguiente.

La batalla por las fotografías había sido ganada y demostraron la verdad de lo ocurrido. Panchito tuvo que ocultarse y refugiarse en La Habana. Chaviano quería matarlo, porque había descubierto que las fotos publicadas en Bohemia fueron las de Panchito y lo había ridiculizado ante el Estado Mayor.

ERNESTO OCAÑA

El fotógrafo Ernesto Ocaña, del Diario de Cuba, estaba en su casa durmiendo cuando lo despertó el intenso tiroteo en el cuartel y fue al periódico donde ya estaban el jefe de información José Gullón y el periodista Pablo Milá Ortiz. Los tres fueron al Moncada. Eran las siete de la mañana y cuenta Ocaña que aún se escuchaban disparos. Empezó retratando a unos soldados muertos a la entrada del cuartel. Un capitán que lo vio le arrebató la cámara y la tiro al suelo pateándola y dándole culatazos. La cámara quedó destrozada. Las protestas de él y sus compañeros solo sirvieron para que los golpearan y condujeran presos al interior del cuartel. Por el camino, el coronel Alberto del Río Chaviano, jefe del Moncada, los reconoció porque ellos reportaban las actividades militares para el Diario y los dejó marchar al mediodía.

Chaviano mandó a buscar a Ocaña y le interrogó. Quería saber cómo se había enterado del tiroteo y quién lo había enviado. El fotógrafo le explicó que la balacera se escuchó en todo Santiago y que el periódico lo mandó a tomar fotografías, como siempre. Aprovechó para protestar por los golpes que había recibido del capitán por la mañana y por el destrozo de su cámara fotográfica. El coronel le contestó: «Mira, esas son cosas pasadas, pero si te espabilas y consigues otro aparato fotográfico puedes retratar el “teatro de la guerra” que voy a mostrar más tarde a los periodistas».

Ocaña fue al diario a recoger otra cámara y cuando regresó lo llevaron a una oficina donde estaban Panchito Cano, Marta Rojas y otros periodistas santiagueros, para participar en una conferencia de prensa convocada por el jefe del cuartel. Ernesto Ocaña no pudo rescatar ninguna foto tomada el 26 de julio.

Seis días después del ataque al cuartel Moncada, el primero de agosto de 1953, Fidel Castro fue sorprendido y hecho prisionero por las tropas de la tiranía cuando trataba de internarse en la Sierra Maestra. Fue conducido al Vivac de Santiago de Cuba. Ocaña estaba allí y tomó fotos de él y sus compañeros. Una de ellas, Fidel junto a un retrato de Martí, se convirtió en el símbolo de la Generación del Centenario porque demostró que las doctrinas del Maestro continuaban vivas.

ZENÉN CARABIA CARREY

El teniente Zenén Carabia Carrey era fotógrafo del Negociado de Prensa y Radio del cuartel. Lo localizaron en su casa muy temprano y por orden del coronel debía preparar un cuadro de honor con las fotos de los soldados muertos y heridos en el combate, colocarlo en un lugar destacado y entregar un juego de esas fotos a la prensa para ser publicadas.

Durante la mañana se dedicó a retratar a los soldados heridos y muertos en combate.

Al recorrer el hospital Saturnino Lora, fotografiando a los soldados heridos, se percató que allí estaban algunos combatientes vestidos con batas de enfermos o de médicos para tratar de escapar y los delató a los guardias. En el Hospital Militar retrató a un sargento herido en una pierna, sin darse cuenta de que se trataba de José Luis Tasende, uno de los asaltantes. La fotografía de Tasende estuvo expuesta en el cuadro de honor de los soldados caídos o heridos de los cuarteles de Oriente hasta que descubrieron que era uno de los 56 prisioneros que habían sido brutalmente asesinados.

Carabia continuó en el Ejército y colaborando con los periódicos oficialistas de Batista. Al triunfar la Revolución fue detenido y juzgado por delación en los sucesos del cuartel Moncada y por sus relaciones delictivas con el régimen de Batista. Fue sancionado a 30 años que cumplió en el presidio de Puerto Boniato. Falleció en los Estados Unidos después de cumplir la condena.