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Cuba defiende con orgullo a sus héroes como un día ellos nuestra independencia

Ceremonia inhumación III Frente. Raúl Castro
Foto: Estudios Revolución

TERCER FRENTE, Santiago de Cuba.–El mausoleo a los héroes y mártires del III Frente Mario Muñoz, ubicado en pleno corazón de la Sierra Maestra en Loma la Esperanza, acogió este 11 de enero en ceremonia militar presidida por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, los restos de 33 combatientes caídos durante la guerra de liberación o fallecidos después del triunfo de la Revolución.

Tan sagrado lugar iluminó con los primeros rayos de sol el recibimiento de los dignos hijos que entregaron su sangre por la libertad de la patria, o consagraron sus vidas a la obra y la defensa de la Revolución fundada por Fidel.

Para el reencuentro con el jefe fundador de la agrupación guerrillera, Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque –cuyos restos atesora la tumba a ras de tierra del sitio más elevado– nada más emotivo que los acordes del poema lírico que él dedicara a sus compañeros mártires, Hasta pronto, interpretado por la Banda de Música del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

A lo largo del kilómetro recorrido por los seis vehículos, que en armones militares trasladaron las urnas cubiertas por la bandera cubana desde el museo central del III Frente, localizado en Cruce de los Baños (poblado cabecera, obra ciento por ciento de la Revolución), hasta el mausoleo, la población agradecida rindió a su paso sentido tributo a los combatientes.

A la orden del jefe, los cargadores de la Unidad de Ceremonias del Estado Mayor General tomaron los armones y marcharon a depositarlos sobre los pedestales ordenados en el centro del recinto, entre palmas, y en medio de un silencio que cedió a las palabras dirigidas en memoria de los fieles rebeldes por el primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

En su intervención, el también Miembro del Buró Político del Comité Central del Partido evocó el ejemplo de fidelidad y heroísmo del inolvidable Almeida, y resaltó el valioso aporte de su agrupación guerrillera a la derrota de la tiranía de Batista.

Cuba, enfatizó el Primer Vicepresidente, defiende con orgullo a sus héroes como un día ellos nuestra independencia. Y ese es y será compromiso eterno de los cubanos leales con los padres de su estirpe: salvaguardar la soberanía del país.

A las voces de mando y una vez replegadas las banderas que arropaban los nichos, los cargadores iniciaron su traslado a los túmulos en que serían inhumados los restos, mientras que simultáneamente eran colocadas, ante la llama eterna que arde en la parte alta del mausoleo, las ofrendas florales dedicadas a los combatientes del III Frente Mario Muñoz por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, el pueblo de Cuba y sus familiares.

Cerrados los túmulos, en honor y homenaje póstumo a los tres comandantes rebeldes, siete capitanes, cinco primeros tenientes, un teniente y 17 soldados (de ellos, tres heroínas) que fueron  inhumados, la Banda de Música interpretó el Himno Nacional y simultáneamente un pelotón de infantería del Ejército Oriental disparó tres salvas de fusilería.

Concluida la ceremonia, el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, colocó una rosa blanca sobre la losa de la tumba de su hermano de lucha en el Moncada, el Granma y la Sierra, Juan Almeida, y posteriormente dedicó semejante gesto ante la de los padres del héroe, Rosario y Juan.

Otros integrantes del Buró Político, dirigentes del Partido y el Estado, altos jefes de las FAR y el Minint, directivos de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana; el primer secretario del Partido en la provincia, Lázaro Expósito Canto, familiares del Comandante Almeida, y combatientes del III Frente, encabezados por su segundo jefe, el Comandante de la Revolución Guillermo García Frías, continuaron el tributo.

Inaugurado el 6 de marzo de 1998, en ocasión del aniversario 40 de la fundación del III Frente, de los 232 nichos con que cuenta el mausoleo ahora suman 74 los ocupados. En todos ellos fueron depositadas rosas, y de manera especial lo hicieron personalmente los familiares.

Fidel Castro discute con el jefe de la Policía durante protestas estudiantiles en 1950

 

Fidel Castro discute con el jefe de la Policía durante protestas estudiantiles en 1950

 

 

Durante el Gobierno de Carlos Prío Socarrás, el Ministro de Educación era Aureliano Sánchez Arango. Dicho ministro intentó sanear el Ministerio que durante el Gobierno de Ramón Grau San Martín -cuando ocupaba dicha cartera José Manuel Alemán Casharo- se había convertido en una fuente de enriquecimiento ilícito para funcionarios corruptos y un generador de constantes actos de malversación de fondos.

En septiembre de 1950, al comienzo del curso escolar 1950-1951, el Ministro de Educación Aureliano Sánchez Arango había tomado algunas medidas que perjudicaban a los alumnos del Instituto de Segunda Enseñanza de la ciudad de Cienfuegos. En respuesta, los dirigentes estudiantiles encabezados por el René González Morejón realizaron una huelga el 3 de octubre de 1950. Además solicitaron el apoyo de otros estudiantes del país, pedido al que acudieron de inmediato también a través de huelgas, los alumnos de institutos educativos de Las Villas y Matanzas. Ante esta situación, los alumnos opositores al ministro Sánchez Arango fueron expulsados.

En solidaridad a los estudiantes de Cienfuegos expulsados, el 1 de noviembre de 1950 en La Habana, se organizó una protesta frente a la Universidad, que ocasionó fuertes declaraciones por parte del Ministro Aureliano Sánchez Arango. Fidel encabezaba la manifestación y tuvo que llegar a un acuerdo con el jefe de la Policía, el general Quirino Uría López que buscaba terminar con la protesta.

En la fotografía aparece Fidel Castro (izquierda) discutiendo con el jefe de la Policía, Quirino Uría López (derecha) en la calle San Lázaro, frente a la Universidad de La Habana, el 1 de noviembre de 1950 a los 24 años de edad.

Fuentes de información:

Evocarán en Santa Clara primera autodefensa de Fidel

Este 14 de diciembre será evocado el hecho protagonizado por el joven Fidel ante el tribunal de urgencia de Las Villas en 1950.

 ACN
 12 Diciembre 2017

Santa Clara, 10 dic (ACN).— A Fidel Castro siempre lo guió su fe en la verdad y el apego al legado de José Martí, quien le inspiró los ideales patrióticos que lo condujeron por el camino de la justicia y el decoro puestos de manifiesto a lo largo de toda su vida.

Sala del antiguo tribunal de urgencias de Las Villas, donde Fidel Castro pronunció su primera autodefensa.
Sala del tribunal donde Fidel Castro Ruz pronunció su primera autodefensa. (Foto: Manuel de Feria/Archivo de Vanguardia)

Una muestra de valentía y honestidad fue en su primera autodefensa el 14 de diciembre de 1950, ante el tribunal de urgencia de la provincia de Las Villas que lo absolvió de las acusaciones que le hicieran las autoridades al servicio del oprobioso y corrompido régimen imperante en Cuba en esa época.

Los sucesos que provocaron la acusación a Fidel y su compañero Enrique Benavides ocurrieron en Cienfuegos un mes atrás, el 12 de noviembre, cuando los estudiantes de la segunda enseñanza, en esa ciudad, se proponían realizar un mitin de protesta contra las resoluciones del ministro de Educación Aureliano Sánchez Arango, que originaron un movimiento de huelga en los institutos del país.

Toga utilizada por Fidel Castro en su primera autodensa, en el tribunal de urgencias de Las Villas, 14 de diciembre de 1950.
Toga utilizada por Fidel Castro el 14 de diciembre de 1950. (Foto: Archivo de Vanguardia)

Fidel, en aquellos momentos Presidente de la Asociación de Estudiantes de la Escuela de Ciencias Sociales de la Universidad de La Habana, y Enrique Benavides, delegado de la Escuela de Derecho, se proponían participar en el acto organizado por los estudiantes de la localidad, el que fue reprimido por fuerzas públicas y se llevaron detenidos a los dos dirigentes estudiantiles.

Por la madrugada fueron conducidos en un auto sin decirles a donde iban y en medio del camino se detuvieron y los querían bajar a la fuerza, pero estos se negaron y por suerte los seguía un carro con el Presidente del Ayuntamiento, quien impidió que se consumara la intención de asesinarlos, relató

Benavides en años posteriores.
A las pocas horas de llegar a Santa Clara, se produjo una movilización del estudiantado frente el vivac donde los tenían detenidos, ese reclamo popular, más la denuncia del líder ortodoxo Eduardo R. Chibás, hizo que las autoridades se vieran forzadas a darles libertad provisional, según refleja el libro Antes del Moncada.

Ambos líderes estudiantiles fueron acusados de incitar a los estudiantes y pretender celebrar el mitin que había suspendido el ministro de Gobernación en la época de Carlos Prío Socarrás como presidente de la República, subordinado a los intereses de los Estados Unidos, momentos en los que imperaba la violencia y el crimen, sin libertad ni derechos a protestas contra el régimen.

En el juicio Benavides fue representado por el abogado Benito Besada, mientras que Fidel prefirió defenderse por sí mismo, y ante las acusaciones sin fundamentos de los oficiales del régimen, no se detuvo en responderles, pasó a la ofensiva y arremetió contra los desmanes del gobierno de turno, la corrupción y malversación de las riquezas del país.

Aquellas palabras valientes y honradas del joven abogado constituyeron un acontecimiento sin precedentes en esa sala, lo cual provocó una reacción de admiración de la totalidad de los presentes, y que motivó la absolución de los dos dirigentes de la Federación Estudiantil Universitaria.

Evocan la limpia de bandidos en el Escambray.

 

Los  episodios más trascendentales vividos en una etapa de intensa lucha contra los enemigos internos y externos de la Revolución Cubana durante el enfrentamiento a las bandas de alzados en el lomerío del Escambray se evocó en la  Habana en un  encuentro con la historia realizado  por el  Ministerio del Interior (MININT).

Pedro Echeverry Vázquez, investigador titular del  Centro de Investigaciones Históricas de la Seguridad del Estado y coautor del libro Bandidismo. Derrota de la CIA en Cuba, y Alberto  Delgado Pino, hijo del mártir agente de la Seguridad del Estado asesinado por bandidos  contrarrevolucionarios  intercambiaron con cadetes insertados del MININT

Los  jóvenes    conocieron que el libro Bandidismo. Derrota de la CIA en Cuba, es el resultado de una rigurosa investigación histórica, a partir de fuentes documentales y testimoniales, sobre la labor realizada por los Órganos de la Seguridad del Estado durante el enfrentamiento de alzados en todo el  territorio nacional entre 1959 y 1965.

El  volumen de la Editorial Capitán San Luis  es una apasionante lectura para  recordar hechos históricos en defensa de la Revolución,  donde al cabo  de casi siete años de enconados enfrentamientos se alcanzó la  victoria al quedar eliminado el bandidismo.

La “difícil y dura” misión del Comandante Ramiro Valdés

Comandante de la Revolución, Ramiro Valdés Menéndez, deposita una flor ante la llama eterna que acompaña a los combatientes del Frente Las Villas, en el Complejo Escultórico Ernesto Guevara de la Serna, en Santa Clara, provincia Villa Clara, AIN/ Arelys María Echeverría Rodríguez

Comandante de la Revolución, Ramiro Valdés Menéndez, deposita una flor ante la llama eterna que acompaña a los combatientes del Frente Las Villas, en el Complejo Escultórico Ernesto Guevara de la Serna, en Santa Clara. Foto: Arelys María Echeverría Rodríguez/ ACN.

El Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez es un hombre no dado a la palabra, tampoco lo necesita, sus acciones a lo largo de su vida de revolucionario hablan por sí solas.

Es héroe de la República de Cuba. Con apenas 21 años estuvo en el asalto al Cuartel Moncada, fue uno de los ocho seleccionados para tomar la posta 3 y sería el primero en penetrar al cuartel, después de bajar de un golpe la cadena que impedía el paso en esa área. Formó parte de los 82 expedicionarios del yate Granma que desembarcaron el 2 de diciembre de 1956 en la costa sur de Oriente.

Integró parte del núcleo guerrillero que inició la lucha en la Sierra Maestra luego de los difíciles días posteriores al desembarco. Al crearse la columna invasora No. 8 «Ciro Redondo», al mando del comandante Ernesto Che Guevara, fue designado su segundo jefe.

Han pasado 50 años de la caída del Che en Bolivia, y 20 del hallazgo de sus restos y posterior traslado a Cuba. Pocas veces se le ha oído hablar de la misión que Fidel le encomendara: «una tarea difícil y dura para nosotros».

Investigadores y especialistas que participaron en «aquella verdadera hazaña científica», como dijo Fidel, han ofrecido sus testimonios; sin embargo, es un privilegio contar con sus declaraciones.

A fines de 1995, el general retirado boliviano Mario Vargas Salinas afirmó en una entrevista que el cadáver del Che estaba enterrado bajo la pista de aterrizaje del antiguo aeropuerto de Vallegrande. ¿No obstante esta información existía en Cuba algún otro indicio que indicara que los restos del Che permanecían en suelo boliviano? ¿Cuándo y cómo el gobierno cubano decide enviar un grupo de investigadores y científicos para incorporarse a la búsqueda de los restos del Che?

Como se conoce, la versión oficial difundida por el gobierno de Bolivia, después del asesinato del Che, aseguraba que su cadáver había sido incinerado y sus cenizas esparcidas en la selva boliviana.

Sin embargo, desde entonces se conocieron testimonios de pobladores, campesinos y militares, sobre posibles lugares de enterramiento del Che y sus compañeros de lucha.

Además, en 1983 orientamos desarrollar una investigación histórica para determinar los lugares donde pudieran estar enterrados el Che y los guerrilleros que le acompañaron en la gesta boliviana, partiendo del criterio fundamentado que la versión oficial constituía una desinformación, elaborada a propósito, para impedir cualquier posibilidad de búsqueda e indagación.

Esta pormenorizada y fecunda investigación, que se realizó entre 1983 y 1987, permitió establecer 13 lugares de posibles enterramientos de los guerrilleros, entre ellos el del Che, que tuvieron mucho valor para la tarea desarrollada posteriormente, a partir de 1995.

La declaración del General retirado Mario Vargas Salinas, en una entrevista de prensa, al hacerse pública el 21 de noviembre de 1995, tuvo una gran repercusión en Bolivia e internacionalmente y propició que el entonces presidente de Bolivia, Gonzalo Sánchez de Lozada, emitiera un decreto autorizando la búsqueda de los restos de los guerrilleros y su entrega a los familiares, por razones humanitarias.

De inmediato, en Cuba se creó una Comisión Central presidida por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, e integrada por antiguos compañeros del Che, así como un Grupo de Trabajo Ejecutivo para el cual me designaron, encargado de establecer la estrategia y dar seguimiento, paso a paso, del trabajo a realizar en Bolivia y en Cuba.

Fue designado el doctor Jorge González, entonces director del Instituto de Medicina Legal, como representante de los familiares del Che, de los combatientes cubanos y de Tania, así como Jefe de un Grupo multidisciplinario de científicos cubanos que, en composición reducida, viajó a Bolivia en diciembre de 1995, después de haber realizado visitas a los familiares de los guerrilleros y múltiples indagaciones para conformar las fichas de identificación Pre-Mortem de cada uno de los guerrilleros.

Los trabajos iniciales en Bolivia se realizaron conjuntamente con el Equipo de Antropología Forense Argentino, el cual regresó a su país tiempo después, mostrando disposición de viajar nuevamente a Bolivia si fuese necesario.

El equipo cubano prosiguió su incansable labor, incorporando, progresivamente, a otros científicos y expertos según las tareas a realizar.

Coméntenos sobre las manipulaciones tendientes a quebrar las razones humanitarias que habían prevalecido en las altas esferas del Gobierno boliviano encabezado por el mandatario Gonzalo Sánchez de Lozada durante la búsqueda de los restos.

Como era de esperar, el Gobierno de los Estados Unidos y, en especial, la CIA y algunos sectores de la derecha boliviana trataron de neutralizar e impedir que se continuara la búsqueda, utilizando diversas manipulaciones y fuertes presiones al gobierno boliviano, por lo que se trató de establecer un tiempo límite para la búsqueda y se realizaron múltiples acciones y medidas activas con ese fin.

Cuentan que el agente de la CIA de origen cubano Félix Rodríguez, ante la cercanía del hallazgo, se apareció en una avioneta en Vallegrande acompañado con las cámaras de la CNN y ubica el enterramiento en un lugar opuesto a donde buscan los cubanos.

Fueron varios agentes de la CIA de origen cubano los que trataron de desinformar ubicando otros posibles lugares de enterramiento e inventando «historias», pero el resultado de las investigaciones con los decisivos testimonios de campesinos y pobladores de la zona, junto a la capacidad científica y perseverancia revolucionaria de los científicos cubanos, permitieron que el 28 de junio de 1997 se produjera el hallazgo de una fosa común donde se encontraban 7 cuerpos y uno de ellos con sólidas evidencias que indicaban eran los restos del Che.

¿Cómo usted valora la labor del equipo multi-disciplinario cubano que participó en el hallazgo?

Nuestro Comandante en Jefe valoró esta histórica tarea como «una verdadera hazaña científica».

Debemos destacar que en esta labor de investigación, búsqueda, hallazgo e identificación de los restos del Che y sus compañeros de lucha participaron 71 científicos y especialistas cubanos, de los cuales 15 trabajaron, en diferentes momentos, en Bolivia, en incansable labor, ampliando y profundizando la investigación histórica, así como utilizando y aplicando con iniciativas diversos medios tecnológicos modernos y otros creados con ese fin.

Durante todo el tiempo se mantuvo, desde Bolivia, una amplia y sistemática comunicación, informando sobre los avances, las dificultades y las necesidades para el trabajo, que eran sometidas, según la temática, a los científicos y expertos que se encontraban en Cuba, para valorar las problemáticas presentadas, buscar posibles soluciones y dar las respuestas, que se trasladaban a Bolivia.

En total participaron en esta histórica tarea, de una u otra forma, 27 instituciones científicas cubanas.

En junio de 1997, finalmente son encontrados los restos del Che. ¿Cómo recibió la noticia?

Estábamos convencidos de que los restos del Che serían encontrados. Al respecto decíamos entonces: «todo es cuestión de tiempo…».

Además, antes del hallazgo de la fosa común, se habían encontrado restos de varios guerrilleros, gracias al apoyo y colaboración de pobladores de la zona. Esto acrecentaba nuestra confianza.

No obstante, cuando nos informaron desde Bolivia el hallazgo de la Fosa Común, la emoción fue indescriptible. ¡Lo logramos…!

El 6 de julio fueron trasladados los restos del Che al Hospital Japonés, en Santa Cruz de la Sierra, para su identificación definitiva. Teniendo en cuenta todo lo que había acontecido ¿no desconfiaron de que alguien pudiera desaparecerlos?

En el Hospital Japonés, en Santa Cruz de la Sierra, se realizaron las identificaciones antropológicas, antropométricas y otras, por los especialistas cubanos y argentinos, que fueron convocados para ese fin, basándose en los datos recogidos en las Fichas de Identificación Pre-Mortem, que se habían confeccionado en Cuba, antes de partir el Grupo multidisciplinario a Bolivia. Una vez que llegaron a Cuba los restos del Che y sus compañeros se realizaron las correspondientes identificaciones por ADN que confirmaron las anteriores.

Durante la permanencia en el Hospital Japonés de los restos del Che y los guerrilleros encontrados en la fosa común, se adoptaron todas las medidas de seguridad posible, garantizándose la protección y custodia por los propios científicos.

¿En qué condiciones se produjo el traslado de los restos del Che a Cuba en una misión encomendada a usted por Fidel, quizás la más difícil de su vida revolucionaria?

Fue una tarea muy difícil y dura para nosotros. Viajamos en un chárter de cubana de Aviación especialmente seleccionado y preparado para esa misión.

Llegamos al aeropuerto de Viru-Viru y las autoridades bolivianas no autorizaban que descendiéramos del avión, a lo que después accedieron, circunscribiéndonos al pequeño aeropuerto de Santa Cruz de la Sierra.

Los restos colocados en sus respectivas urnas de caoba se subieron a la escalerilla del avión formando una cadena entre los científicos y funcionarios cubanos.

Una vez dentro del avión y colocadas adecuadamente las urnas, partimos hacia Cuba en absoluto silencio.

En el largo viaje pasaron por mi mente, como si fuera una película, muchos de los momentos que habíamos compartido con el Che.

El sábado 12 de julio, con la puesta del sol aterrizó el avión de Cubana de Aviación, en el que viajaban los restos mortales de Ernesto Che Guevara, en la base de la Fuerza Aérea de San Antonio de los Baños. No era una tarde cualquiera. Usted rindió un parte militar al Comandante en Jefe: «La misión de trasladar a suelo patrio los restos del comandante Ernesto Che Guevara y cuatro de sus compañeros caídos en combate, ha sido cumplida», dijo. ¿Qué sentimientos embargaban a Ramiro Valdés hombre, guerrillero? ¿Cómo recuerda a Fidel ese día?

La amistad que puede unir a los hombres que han combatido juntos en una guerra durante años, en una guerra justa y por ideales, es algo muy especial y profundo. Durante los años que estuvimos en todas las contiendas de esta etapa de nuestras guerras de liberación, nos unió una profunda amistad, un profundo sentimiento de compañerismo y solidaridad. Ese tipo de sentimiento perdura para siempre y va junto al respeto y consideración que siempre he tenido hacia Fidel, como guía y jefe de nuestro movimiento y líder de nuestra invencible Revolución, y, hacia el Che, como mi jefe en la contienda de la invasión a Occidente.

Como muchos de nosotros, conocí al Che en México, y a partir de entonces todos comenzamos a sentir e identificar en él a un hombre de profundas convicciones antiimperialistas y de valentía sin límites, pero a la vez de una vasta cultura y humanismo. Fueron todas esas cualidades las que lo llevaron a unirse inmediatamente a nuestro movimiento y ser uno de los combatientes de la total confianza de Fidel. Su decisión de salir de Cuba para combatir en otras tierras la tenía predictada por su propia madurez política antiimperialista desde muy joven.

Cuando fuimos designados por Fidel para la tarea de traer a Cuba los restos del Che y sus compañeros, la acogimos como una misión de un decisivo combate, el cual no se podía perder. Ya hemos explicado sobre todo el trabajo del equipo que cumplió la misión. Teníamos el compromiso con Fidel y Raúl, y a la vez con mi compañero y jefe de la columna invasora «Ciro Redondo», quien había caído en tierras bolivianas en su permanente lucha contra la injusticia, lucha que desde muy joven se la había propuesto. Al llegar a Cuba y ver a Fidel recibir la misión de los que llegábamos, fue un momento que unieron muchos sentimientos de todas nuestras vidas. Por cumplida y muy importante no dejaba de ser una misión un tanto dolorosa y, que de alguna manera, reflejaba tristeza en nuestros corazones. Pero regresábamos con el deber cumplido y eso nos daba la fuerza necesaria, seguridad, y tranquilidad por haber hecho lo que nos tocó hacer.

(Tomado de Radio Rebelde)

Este es un espacio de intercambio y reflexión, para demostrar la valía de un pueblo que se enfrenta al Imperio más poderoso del planeta con la seguridad absoluta en la Victoria porque le asiste la razón. Esas son las Razones de Cuba