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Evocan epopeya internacionalista cubana en Angola.

2017-11-11 07:27:37 / web@radiorebelde.icrt.cu / Carlos Serpa Maceira

Evocan epopeya internacionalista cubana en Angola
Evocan epopeya internacionalista cubana en Angola. Fotos: Carlos Serpa Maceira

El papel de Cuba en la independencia de Angola, la descolonización de África y el fin del Apartheid se evocó en La Habana en un encuentro con la historia realizado por la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado y la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana.

Carlos Alberto Maru Mesa, combatiente internacionalista, uno de los protagonistas de la epopeya internacionalista y autor del libro “Prisioneros de Guerra” fue el anfitrión de la actividad quien respondió preguntas del auditorio.

La peripecia de tres jóvenes cubanos militantes de la Unión de Jóvenes Comunistas, Roberto Morales Bellama, trabajador, Exequiel David Garcés Mustelier, combatiente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, y Carlos Alberto Maru Mesa, estudiante de Ingeniería Eléctrica de la CUJAE, quienes heridos en combate permanecieron en celdas sudafricanas durante casi tres años, y formaron parte de los miles que aceptaron participar en la Operación Carlota. *

Evocan epopeya internacionalista cubana en Angola

Respetadas sus vidas dado el interés del gobierno racista por recuperar a ocho soldados sudafricanos capturados en Angola. Carlos Alberto Maru Mesa escribió el libro “Prisioneros de Guerra” donde relata con exactitud lo que a él le toco vivir y menciona también pasajes de sus otros dos compañeros cautivos.

Ganador del Premio 26 de Julio 2006 el libro “Prisioneros de Guerra” es una apasionante lectura especialmente oportuna para recordar a los miles de combatientes internacionalistas cubanos con derecho a festejar este 11 de noviembre el nuevo aniversario de la independencia de Angola.

La Revolución Cubana está destinada a vencer

II simposio Internacional La Revolución Cubana René González Barrios Presidente del Instituto de Historia
Con la presencia de más de 100 delegados de diferentes países fue inaugurado el segundo Simposio Internacional Revolución Cubana, génesis y desarrollo histórico. Foto: Ricardo López Hevia

El segundo Simposio Internacional Revolución Cubana, génesis y desarrollo histórico fue inaugurado este martes, en el capitalino Palacio de Convenciones, con la presencia de más de 100 delegados de países como Estados Unidos, España y Grecia.

Según su comité organizador, el evento tiene como objetivo fundamental crear un espacio propicio para estimular el debate de ideas y conocimientos, desde la ciencia histórica, que contribuya a una mejor comprensión del proceso revolucionario cubano, en toda su complejidad.

Durante la apertura, René González Barrios, presidente del Instituto de Historia, señaló que la Revolución Cubana es un largo e ininterrumpido proceso, que comenzó en 1868 y continúa hoy su camino hacia el futuro, en busca de respuestas y soluciones para sus imperfecciones, y multiplicando su ejemplo en otros pueblos del orbe, a los cuales sirve como inspiración.

Los enemigos de la Revolución especulan actualmente que esta se encuentra en sus últimos estertores; pero la nuestra, por razones históricas, está destinada a vencer, pues para los cubanos no hay otra alternativa que la consolidación de un modelo socialista, próspero y sustentable, subrayó.

Asimismo, hizo un llamado al rescate del patrimonio de la nación,  e insistió en la necesidad de que los jóvenes se acerquen a la historia, pues «son tiempos de mucha reflexión y mucho trabajo en pos de la paz mundial».

A la ceremonia inaugural acudieron Roberto Montesinos Pérez, jefe de departamento de Cultura del Comité Central del Partido; José Ramón Fernández, Héroe de la República de Cuba y asesor del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, entre otros invitados, entre ellos el mexicano Antonio del Conde (el Cuate), quien fuera un estrecho colaborador de Fidel en los preparativos de la expedición del yate Granma.

Mientras, la primera jornada del trabajo en comisiones se centró en temas como la astucia militar de Máximo Gómez; las tradiciones patrias y su papel en la educación; y la importancia de los mausoleos y panteones de la Isla, como espacios para transmitir la historia y valores forjadores de la identidad nacional.

Fidel Castro y el alegato La historia me absolverá

Fecha:

16/10/2017

Fuente:

Radio Rebelde

6 de octubre de 1953. Fidel pronuncia su alegato defensa, conocido como La Historia me absolverá, en el juicio que se le realiza por el ataque al cuartel Moncada.

Fidel había sido sacado del juicio que se celebró en el Palacio de Justicia de la ciudad santiaguera para evitar que en su condición de abogado, que asumió su propia defensa con las preguntas que le realizaba a los oficiales y soldados de la dictadura, se hicieran evidentes los crímenes cometidos contra muchos de los jóvenes revolucionarios que participaron en las acciones el 26 de julio de 1953.

En la parte final de su intervención en el juicio que se le continuó realizando en una sala de enfermeras del hospital Saturnino Lora, Fidel aseguró:

“En cuanto a mí, sé que la cárcel será dura como no la ha sido nunca para nadie, preñada de amenazas, de ruin y cobarde ensañamiento, pero no la temo, como no temo la furia del tirano miserable que arrancó la vida a setenta hermanos míos. Condenadme, no importa, La historia me absolverá”.

n este día en 1959, Fidel asiste al acto de constitución del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, MINFAR, organismo creado de acuerdo a la Ley 600 aprobada por el Consejo de Ministros.

Y en esta fecha de 1977, habla en el acto realizado en Kingston donde le imponen la Orden de Jamaica, la más alta distinción que otorga la isla caribeña a gobernantes de otros países.

“Yo nací y me eduqué en la provincia de Oriente, que es la más próxima a Jamaica. Toda la vida la pasé oyendo hablar de Jamaica. Muchas veces desde las montañas próximas a Santiago de Cuba y desde la Sierra Maestra divisábamos las montañas de Jamaica. Venir aquí es algo como un viejo sueño que se cumple”.

Expone la emoción que sintió al haber colocado horas antes una ofrenda floral en el monumento erigido a los héroes de esa nación caribeña y también ante la estatua dedicada a Antonio Maceo.

“…Maceo me recuerda los héroes de la leyenda de la historia antigua. Creo sinceramente que si Homero hubiese vivido en su época habría escrito su Ilíada sobre Antonio Maceo”.

En 1995 Fidel habla, en San Carlos de Bariloche, Argentina, en la V Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y Gobierno. Enfatiza:

“…Imitemos el ejemplo de aquellos que fueron nuestros predecesores. Hagamos lo que Bolívar, San Martín, Artigas, O’Higgins, Sucre, Juárez, Morazán y Martí habrían hecho en iguales circunstancias, para que Nuestra América ocupe un lugar digno en un mundo en que todos tengamos derecho a vivir”.

En 2011, Fidel redacta la primera parte de su reflexión La voluntad de acero. Cita fragmentos del mensaje enviado al pueblo cubano por René González, uno de los 5 cubanos antiterroristas que estuvo encarcelado injustamente en Estados Unidos.

Señala que René, ya liberado en esos momentos, pero obligado a permanecer en territorio norteamericano, denuncia la injusta y cruel condena que aún cumplían sus otros 4 compañeros. Y resalta Fidel al valorar la actitud de René.

“El mensaje de René González al pueblo de Cuba, por su propia iniciativa y asumiendo valientemente cualquier riesgo, refuerza nuestra profunda convicción de que la posición del Gobierno de Estados Unidos respecto a los 5 Héroes cubanos es ya insostenible, como lo es igualmente su justificación del criminal bloqueo económico contra nuestra patria y las medidas punitivas que aplica a las empresas extranjeras que comercian con nuestro país”.

La voluntad de este pueblo de continuar su historia

La escultura de Mariana Grajales creada por Alberto Lescay. Foto: Eduardo Palomares
Monumento funerario de la madre de los Maceo. Foto: Eduardo Palomares
El Héroe Nacional José Martí descansa en este conjunto funerario; allí sus restos reposan en una urna situada sobre tierra de todos los países de Nuestra América y que está coronada por una bandera cubana. Foto: Eduardo Palomares
El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, líder histórico de la Revolución, se unió para siempre a esta pléyade de héroes el 4 de diciembre del 2016. Foto: Eduardo Palomares

La “difícil y dura” misión del Comandante Ramiro Valdés

Comandante de la Revolución, Ramiro Valdés Menéndez, deposita una flor ante la llama eterna que acompaña a los combatientes del Frente Las Villas, en el Complejo Escultórico Ernesto Guevara de la Serna, en Santa Clara, provincia Villa Clara, AIN/ Arelys María Echeverría Rodríguez

Comandante de la Revolución, Ramiro Valdés Menéndez, deposita una flor ante la llama eterna que acompaña a los combatientes del Frente Las Villas, en el Complejo Escultórico Ernesto Guevara de la Serna, en Santa Clara. Foto: Arelys María Echeverría Rodríguez/ ACN.

El Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez es un hombre no dado a la palabra, tampoco lo necesita, sus acciones a lo largo de su vida de revolucionario hablan por sí solas.

Es héroe de la República de Cuba. Con apenas 21 años estuvo en el asalto al Cuartel Moncada, fue uno de los ocho seleccionados para tomar la posta 3 y sería el primero en penetrar al cuartel, después de bajar de un golpe la cadena que impedía el paso en esa área. Formó parte de los 82 expedicionarios del yate Granma que desembarcaron el 2 de diciembre de 1956 en la costa sur de Oriente.

Integró parte del núcleo guerrillero que inició la lucha en la Sierra Maestra luego de los difíciles días posteriores al desembarco. Al crearse la columna invasora No. 8 «Ciro Redondo», al mando del comandante Ernesto Che Guevara, fue designado su segundo jefe.

Han pasado 50 años de la caída del Che en Bolivia, y 20 del hallazgo de sus restos y posterior traslado a Cuba. Pocas veces se le ha oído hablar de la misión que Fidel le encomendara: «una tarea difícil y dura para nosotros».

Investigadores y especialistas que participaron en «aquella verdadera hazaña científica», como dijo Fidel, han ofrecido sus testimonios; sin embargo, es un privilegio contar con sus declaraciones.

A fines de 1995, el general retirado boliviano Mario Vargas Salinas afirmó en una entrevista que el cadáver del Che estaba enterrado bajo la pista de aterrizaje del antiguo aeropuerto de Vallegrande. ¿No obstante esta información existía en Cuba algún otro indicio que indicara que los restos del Che permanecían en suelo boliviano? ¿Cuándo y cómo el gobierno cubano decide enviar un grupo de investigadores y científicos para incorporarse a la búsqueda de los restos del Che?

Como se conoce, la versión oficial difundida por el gobierno de Bolivia, después del asesinato del Che, aseguraba que su cadáver había sido incinerado y sus cenizas esparcidas en la selva boliviana.

Sin embargo, desde entonces se conocieron testimonios de pobladores, campesinos y militares, sobre posibles lugares de enterramiento del Che y sus compañeros de lucha.

Además, en 1983 orientamos desarrollar una investigación histórica para determinar los lugares donde pudieran estar enterrados el Che y los guerrilleros que le acompañaron en la gesta boliviana, partiendo del criterio fundamentado que la versión oficial constituía una desinformación, elaborada a propósito, para impedir cualquier posibilidad de búsqueda e indagación.

Esta pormenorizada y fecunda investigación, que se realizó entre 1983 y 1987, permitió establecer 13 lugares de posibles enterramientos de los guerrilleros, entre ellos el del Che, que tuvieron mucho valor para la tarea desarrollada posteriormente, a partir de 1995.

La declaración del General retirado Mario Vargas Salinas, en una entrevista de prensa, al hacerse pública el 21 de noviembre de 1995, tuvo una gran repercusión en Bolivia e internacionalmente y propició que el entonces presidente de Bolivia, Gonzalo Sánchez de Lozada, emitiera un decreto autorizando la búsqueda de los restos de los guerrilleros y su entrega a los familiares, por razones humanitarias.

De inmediato, en Cuba se creó una Comisión Central presidida por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, e integrada por antiguos compañeros del Che, así como un Grupo de Trabajo Ejecutivo para el cual me designaron, encargado de establecer la estrategia y dar seguimiento, paso a paso, del trabajo a realizar en Bolivia y en Cuba.

Fue designado el doctor Jorge González, entonces director del Instituto de Medicina Legal, como representante de los familiares del Che, de los combatientes cubanos y de Tania, así como Jefe de un Grupo multidisciplinario de científicos cubanos que, en composición reducida, viajó a Bolivia en diciembre de 1995, después de haber realizado visitas a los familiares de los guerrilleros y múltiples indagaciones para conformar las fichas de identificación Pre-Mortem de cada uno de los guerrilleros.

Los trabajos iniciales en Bolivia se realizaron conjuntamente con el Equipo de Antropología Forense Argentino, el cual regresó a su país tiempo después, mostrando disposición de viajar nuevamente a Bolivia si fuese necesario.

El equipo cubano prosiguió su incansable labor, incorporando, progresivamente, a otros científicos y expertos según las tareas a realizar.

Coméntenos sobre las manipulaciones tendientes a quebrar las razones humanitarias que habían prevalecido en las altas esferas del Gobierno boliviano encabezado por el mandatario Gonzalo Sánchez de Lozada durante la búsqueda de los restos.

Como era de esperar, el Gobierno de los Estados Unidos y, en especial, la CIA y algunos sectores de la derecha boliviana trataron de neutralizar e impedir que se continuara la búsqueda, utilizando diversas manipulaciones y fuertes presiones al gobierno boliviano, por lo que se trató de establecer un tiempo límite para la búsqueda y se realizaron múltiples acciones y medidas activas con ese fin.

Cuentan que el agente de la CIA de origen cubano Félix Rodríguez, ante la cercanía del hallazgo, se apareció en una avioneta en Vallegrande acompañado con las cámaras de la CNN y ubica el enterramiento en un lugar opuesto a donde buscan los cubanos.

Fueron varios agentes de la CIA de origen cubano los que trataron de desinformar ubicando otros posibles lugares de enterramiento e inventando «historias», pero el resultado de las investigaciones con los decisivos testimonios de campesinos y pobladores de la zona, junto a la capacidad científica y perseverancia revolucionaria de los científicos cubanos, permitieron que el 28 de junio de 1997 se produjera el hallazgo de una fosa común donde se encontraban 7 cuerpos y uno de ellos con sólidas evidencias que indicaban eran los restos del Che.

¿Cómo usted valora la labor del equipo multi-disciplinario cubano que participó en el hallazgo?

Nuestro Comandante en Jefe valoró esta histórica tarea como «una verdadera hazaña científica».

Debemos destacar que en esta labor de investigación, búsqueda, hallazgo e identificación de los restos del Che y sus compañeros de lucha participaron 71 científicos y especialistas cubanos, de los cuales 15 trabajaron, en diferentes momentos, en Bolivia, en incansable labor, ampliando y profundizando la investigación histórica, así como utilizando y aplicando con iniciativas diversos medios tecnológicos modernos y otros creados con ese fin.

Durante todo el tiempo se mantuvo, desde Bolivia, una amplia y sistemática comunicación, informando sobre los avances, las dificultades y las necesidades para el trabajo, que eran sometidas, según la temática, a los científicos y expertos que se encontraban en Cuba, para valorar las problemáticas presentadas, buscar posibles soluciones y dar las respuestas, que se trasladaban a Bolivia.

En total participaron en esta histórica tarea, de una u otra forma, 27 instituciones científicas cubanas.

En junio de 1997, finalmente son encontrados los restos del Che. ¿Cómo recibió la noticia?

Estábamos convencidos de que los restos del Che serían encontrados. Al respecto decíamos entonces: «todo es cuestión de tiempo…».

Además, antes del hallazgo de la fosa común, se habían encontrado restos de varios guerrilleros, gracias al apoyo y colaboración de pobladores de la zona. Esto acrecentaba nuestra confianza.

No obstante, cuando nos informaron desde Bolivia el hallazgo de la Fosa Común, la emoción fue indescriptible. ¡Lo logramos…!

El 6 de julio fueron trasladados los restos del Che al Hospital Japonés, en Santa Cruz de la Sierra, para su identificación definitiva. Teniendo en cuenta todo lo que había acontecido ¿no desconfiaron de que alguien pudiera desaparecerlos?

En el Hospital Japonés, en Santa Cruz de la Sierra, se realizaron las identificaciones antropológicas, antropométricas y otras, por los especialistas cubanos y argentinos, que fueron convocados para ese fin, basándose en los datos recogidos en las Fichas de Identificación Pre-Mortem, que se habían confeccionado en Cuba, antes de partir el Grupo multidisciplinario a Bolivia. Una vez que llegaron a Cuba los restos del Che y sus compañeros se realizaron las correspondientes identificaciones por ADN que confirmaron las anteriores.

Durante la permanencia en el Hospital Japonés de los restos del Che y los guerrilleros encontrados en la fosa común, se adoptaron todas las medidas de seguridad posible, garantizándose la protección y custodia por los propios científicos.

¿En qué condiciones se produjo el traslado de los restos del Che a Cuba en una misión encomendada a usted por Fidel, quizás la más difícil de su vida revolucionaria?

Fue una tarea muy difícil y dura para nosotros. Viajamos en un chárter de cubana de Aviación especialmente seleccionado y preparado para esa misión.

Llegamos al aeropuerto de Viru-Viru y las autoridades bolivianas no autorizaban que descendiéramos del avión, a lo que después accedieron, circunscribiéndonos al pequeño aeropuerto de Santa Cruz de la Sierra.

Los restos colocados en sus respectivas urnas de caoba se subieron a la escalerilla del avión formando una cadena entre los científicos y funcionarios cubanos.

Una vez dentro del avión y colocadas adecuadamente las urnas, partimos hacia Cuba en absoluto silencio.

En el largo viaje pasaron por mi mente, como si fuera una película, muchos de los momentos que habíamos compartido con el Che.

El sábado 12 de julio, con la puesta del sol aterrizó el avión de Cubana de Aviación, en el que viajaban los restos mortales de Ernesto Che Guevara, en la base de la Fuerza Aérea de San Antonio de los Baños. No era una tarde cualquiera. Usted rindió un parte militar al Comandante en Jefe: «La misión de trasladar a suelo patrio los restos del comandante Ernesto Che Guevara y cuatro de sus compañeros caídos en combate, ha sido cumplida», dijo. ¿Qué sentimientos embargaban a Ramiro Valdés hombre, guerrillero? ¿Cómo recuerda a Fidel ese día?

La amistad que puede unir a los hombres que han combatido juntos en una guerra durante años, en una guerra justa y por ideales, es algo muy especial y profundo. Durante los años que estuvimos en todas las contiendas de esta etapa de nuestras guerras de liberación, nos unió una profunda amistad, un profundo sentimiento de compañerismo y solidaridad. Ese tipo de sentimiento perdura para siempre y va junto al respeto y consideración que siempre he tenido hacia Fidel, como guía y jefe de nuestro movimiento y líder de nuestra invencible Revolución, y, hacia el Che, como mi jefe en la contienda de la invasión a Occidente.

Como muchos de nosotros, conocí al Che en México, y a partir de entonces todos comenzamos a sentir e identificar en él a un hombre de profundas convicciones antiimperialistas y de valentía sin límites, pero a la vez de una vasta cultura y humanismo. Fueron todas esas cualidades las que lo llevaron a unirse inmediatamente a nuestro movimiento y ser uno de los combatientes de la total confianza de Fidel. Su decisión de salir de Cuba para combatir en otras tierras la tenía predictada por su propia madurez política antiimperialista desde muy joven.

Cuando fuimos designados por Fidel para la tarea de traer a Cuba los restos del Che y sus compañeros, la acogimos como una misión de un decisivo combate, el cual no se podía perder. Ya hemos explicado sobre todo el trabajo del equipo que cumplió la misión. Teníamos el compromiso con Fidel y Raúl, y a la vez con mi compañero y jefe de la columna invasora «Ciro Redondo», quien había caído en tierras bolivianas en su permanente lucha contra la injusticia, lucha que desde muy joven se la había propuesto. Al llegar a Cuba y ver a Fidel recibir la misión de los que llegábamos, fue un momento que unieron muchos sentimientos de todas nuestras vidas. Por cumplida y muy importante no dejaba de ser una misión un tanto dolorosa y, que de alguna manera, reflejaba tristeza en nuestros corazones. Pero regresábamos con el deber cumplido y eso nos daba la fuerza necesaria, seguridad, y tranquilidad por haber hecho lo que nos tocó hacer.

(Tomado de Radio Rebelde)