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Presidente de Etiopía rinde homenaje a internacionalistas cubanos ( Fotos)

2018-01-09 13:34:53 / web@radiorebelde.icrt.cu / Carlos Serpa Maceira

Presidente de Etiopía rinde homenaje a internacionalistas cubanos
Fotos: ACN

El presidente de la República Federal Democrática de Etiopía, excelentísimo señor Mulatu Teshom Wirtu rindió este martes tributo en La Habana a los combatientes internacionalistas cubanos, en su primera actividad como parte de la visita oficial que realiza a Cuba.

El distinguido visitante depositó una ofrenda floral en el panteón de los internacionalistas cubanos caídos en África, en la necrópolis de Colón en la capital cubana.

Presidente de Etiopía rinde homenaje a internacionalistas cubanos

Teshom recorrió el mausoleo acompañado por el miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, General de Cuerpo de Ejército, Leopoldo Cintras Frías, Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y de la Heroína de la República de Cuba, General de Brigada de la Reserva, Delsa Esther Pueblas Viltres, Vicepresidenta de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC).

Presidente de Etiopía rinde homenaje a internacionalistas cubanos

Etiopía y Cuba comparten lazos históricos de amistad, cimentados durante las luchas de liberación del continente africano, al que marcharon los hijos de la tierra de José Martí y del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

De acuerdo con las autoridades cubanas, las relaciones entre ambas naciones son buenas y se encuentra en ascenso. Además, mantienen un buen nivel de intercambio estatal y gubernamental que favorece el desarrollo de las relaciones de amistad y cooperación.

Los nexos de mayor desarrollo entre Etiopía y Cuba se concentran en los sectores de la salud y la agricultura, y se abren perspectivas en áreas de la educación y otras no tradicionales como la biotecnología.

La muerte no fue en vano

El pueblo cubano rindió honores a los héroes caídos en África. Foto: Archivo

Cuba no olvidó a sus héroes caídos en Angola, Etiopía y otros países africanos durante la gesta por la libertad definitiva de ese continente. Los restos mortales de 2 289 caídos regresaron a la Isla el 4 de diciembre de 1989, y con el retorno de nuestros mártires se selló para siempre la victoria sobre los crímenes del inmoral sistema de segregación, el Apartheid, en Sudáfrica y Namibia.

Los preparativos del traslado ocurrieron desde el 27 de noviembre de 1989. Era una prioridad devolver los cuerpos a sus familias, a su pueblo, que con aquel sacrificio exaltaba para la historia el legado humanista e internacionalista de la Revolución Cubana.

El 7 de diciembre de ese año millones de cubanos rindieron honores ante los féretros de los caídos, expuestos en los municipios y en los entornos que los habían visto nacer.

Esta no fue una fecha escogida al azar. El 7 de diciembre de 1989 Frank País habría cumplido 55 años de edad y se arribaba también al aniversario 93 de la caída en combate del Lugarteniente General del Ejército Libertador Antonio Maceo y su ayudante Panchito Gómez Toro. Hombres que dieron su vida por la justicia, por la Revolución, como muchos de los héroes cubanos que cayeron en tierras africanas.

Fue un momento de dolor y de satisfacción por el deber cumplido, como dijera el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en el acto efectuado el 7 de diciembre de 1989 en el Mausoleo de El Cacahual, sepulcro del Titán de Bronce Antonio Maceo y su ayudante, Panchito Gómez Toro.

De los países africanos se regresó, como los espartanos de la antigüedad, «con el escudo y sobre el escudo», añadiría el líder histórico de la Revolución.
Para el académico y escritor italo-norteamericano Piero Gleijeses, cuyos libros sobre la participación cubana en la guerra de Angola son clásicos de la investigación sobre este acontecimiento, ese momento supuso un noble y justo final para una historia digna de orgullo.

Cuba dejó su legado en África al salvar a Angola en múltiples ámbitos, aseguró Gleijeses. «La contribución de Cuba fue eminentemente humanitaria. Los cubanos hicieron posible la independencia de ese país en noviembre de 1975 e impidieron la instauración de un régimen al servicio del Apartheid».

Las proezas de los más de 300 000 combatientes cubanos que lucharon en Angola, Etiopía y otros países hermanos, ha sido desde entonces un orgullo de los combatientes internacionalistas, que sabían que detrás de cada uno de ellos estaba el país entero, como expresó Fidel.

Fue el acto de desprendimiento más generoso que pueda atesorar un país. Los cubanos regresaron de África, continente expoliado durante siglos de colonialismo, solo con sus muertos y con el agradecimiento de millones de personas.

El expresidente del MPLA-Partido del Trabajo y de la República Popular de Angola, José Eduardo dos Santos, aseguró que «los revolucionarios y las familias angolanas que hoy disfrutan de libertad e independencia, jamás olvidaremos el gesto de internacionalismo que practicaron centenares de cubanos».

«Con su sangre generosa –añadió– dieron sus vidas y fertilizaron la amistad entre ambos pueblos».

Fidel brilló en esta contienda, no solo como estratega, sino como el líder que dignificó aquel gesto extraordinario.

«Creía el enemigo que ocultaríamos las bajas en la misión internacionalista más prolongada y compleja, como si fuera una deshonra o una mancha para la Revolución», comentó en el acto del 7 de diciembre, hace 28 años: «Como si pudieran morir en vano quien muere por una causa justa».

Prisioneros de Guerra estoicismo del Internacionalismo cubano en Angola.

 

 

El libro Prisioneros de Guerra  es un testimonio escrito por el  combatiente internacionalista cubano Carlos Alberto Maru Mesa, quien la vez es protagonista del suceso.

El volumen con prólogo del destacado combatiente revolucionario Jorge Risquet Valdez relata las peripecias de tres jóvenes cubanos militantes de la Unión de Jóvenes Comunistas Roberto Morales Bellama de 22 años, trabajador de la Terminal de Ómnibus en la Habana, Ezequiel David Garcés Mustelier de 21 años de edad y combatiente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, y Carlos Alberto Maru Mesa, estudiante de Ingeniería Eléctrica de la CUJAE, de 24 años.

El texto de 201 páginas y testimonio gráfico contempla breves notas de la situación internacional en África y en particular en Angola en 1975 en los momentos que ese pueblo luchaba por proclamar su independencia frente a la oleada internacional del imperialismo y en particular de la contrarrevolución angolana representada por la UNITA y apoyada por Sudáfrica.

Entre los centenares de miles de jóvenes cubanos que acudieron al llamado que hizo a Cuba el Movimiento Popular  para la liberación de Angola (MPLA) estaban precisamente los tres jóvenes protagonistas mencionados en el libro y el autor como protagonista , testimonia su reclutamiento en cuba por el Comité Militar ,la travesía en barco hacia Angola. Datos de aquel país a su arribo, el envió al frente de guerra a escasos días de su llegada, su traslado para la zona de combate por caminos difíciles y peligrosos.

Los bisoños combatientes integrados en u Grupo de Morteros e inmersos en una guerra por primera vez y frente poderosas fuerzas enemigas se vieron envueltos en una desventajosa situación militar en zonas controladas por los sudafricanos que contaba con poderosa maquinaria de guerra. Y todo ello sucede en los primeros meses de la guerra en Angola, a escasos dos meses de iniciarse la operación Carlota (Octubre de 1975).

En su marcha hacia la zona que como objetivo tenía el Grupo de Morteros chocan  con los blindados de Sudáfrica , se baten con todos los medios que tenían y después de resistir por días y por la situación de  desventaja ,sufren la perdida de gran parte de los equipos de combate ,quedan varios compatriotas muertos y heridos los tres protagonistas de este libro , y en medio de aquellas terribles circunstancias , heridos gravemente , intentan romper y escapar del cerco pero indefensos , varios días después caen en manos  del enemigo.

Esa situación extremo que le toco vivir del combate es un relato conmovedor que nos deja el ejemplo y tenacidad de esa juventud combativa.

Carlos Alberto Maru Mesa relata con exactitud lo que a el le toco vivir y menciona pasajes de sus otros dos compañeros de batería separados en aquellas circunstancias para volverse encontrar meses después a miles de kilómetros como prisioneros en una mazmorra en Sudáfrica.

Coincidiendo  con el suceso de nuestros combatientes internacionalistas cubanos, se había producido a miles de kilómetros de distancia otros combates y las Fuerzas Armadas Populares para la Liberación de Angola (FAPLA) ayudado  por instructores cubanos habían hecho prisioneros a varios soldados sudafricanos. Es posible que esa paradójica  situación de contar con prisioneros de ambas partes, influyo en el resultado que se desenvuelve  después. Tuvo que transcurrir  casi tres años para que nuestros combatientes conocieran de estos acontecimientos e incluso Cuba vino a conocer que ellos estaban con vida después de  transcurrir siete meses de caer prisioneros. Ganador del   Premio 26 de Julio 2006 el libro ¨¨ Prisioneros de Guerra ¨¨ nos reafirma el estoicismo de nuestros combatientes internacionalistas en una  apasionante lectura especialmente  oportuna para recordar a   los que patentizaron la vocación internacionalista de la Revolución Cubana.

Evocan epopeya internacionalista cubana en Angola.

2017-11-11 07:27:37 / web@radiorebelde.icrt.cu / Carlos Serpa Maceira

Evocan epopeya internacionalista cubana en Angola
Evocan epopeya internacionalista cubana en Angola. Fotos: Carlos Serpa Maceira

El papel de Cuba en la independencia de Angola, la descolonización de África y el fin del Apartheid se evocó en La Habana en un encuentro con la historia realizado por la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado y la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana.

Carlos Alberto Maru Mesa, combatiente internacionalista, uno de los protagonistas de la epopeya internacionalista y autor del libro “Prisioneros de Guerra” fue el anfitrión de la actividad quien respondió preguntas del auditorio.

La peripecia de tres jóvenes cubanos militantes de la Unión de Jóvenes Comunistas, Roberto Morales Bellama, trabajador, Exequiel David Garcés Mustelier, combatiente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, y Carlos Alberto Maru Mesa, estudiante de Ingeniería Eléctrica de la CUJAE, quienes heridos en combate permanecieron en celdas sudafricanas durante casi tres años, y formaron parte de los miles que aceptaron participar en la Operación Carlota. *

Evocan epopeya internacionalista cubana en Angola

Respetadas sus vidas dado el interés del gobierno racista por recuperar a ocho soldados sudafricanos capturados en Angola. Carlos Alberto Maru Mesa escribió el libro “Prisioneros de Guerra” donde relata con exactitud lo que a él le toco vivir y menciona también pasajes de sus otros dos compañeros cautivos.

Ganador del Premio 26 de Julio 2006 el libro “Prisioneros de Guerra” es una apasionante lectura especialmente oportuna para recordar a los miles de combatientes internacionalistas cubanos con derecho a festejar este 11 de noviembre el nuevo aniversario de la independencia de Angola.

Historias para un libro infinito.

Por Anabel Madiedo Oropeza.

El libro más grueso que se haya publicado, consta en los Records Guinness, es de 322 mm de grosor contiene todas las historias que Agatha Christie escribió sobre Miss Marple, 12 novelas y 20 historias cortas, el mismo cuenta con 4032 páginas y pesa poco más de 8 kilos. (1)

Variados son los temas de los cuales ha escrito el hombre, hasta de lo que nunca ha visto, incluyendo el tema que hoy me motiva, pues sería infinito el libro que podría escribirse con las historias vividas por cada uno de los colaboradores cubanos de la salud que en el mundo han dejado una huella inborrable de amor y humanismo.

El 23 de mayo de 1963 comenzó la larga historia de entrega solidaria de Cuba con otras regiones del mundo (2) hace ya más de 5 décadas, y si cada uno de los profesionales de la salud escribiera para un mismo libro todas las experiencias acumuladas, no habría otro que lo superase en contenido ni en número de páginas.

Consta en un artículo que Cuba tiene la mayor cifra del mundo de médicos por cada mil habitantes: 7,7. Serían 5,4 restando los 25.000 cooperantes (3), algo a ser tenido en cuenta por quien teórica y valientemente se decidiera a escribir tal libro, de hecho tendría que ser un gran escritor y saber recrear los hechos con una narrativa a la altura de los sentimientos humanos más sublimes.

Y es que son miles las historias protagonizadas por profesionales de la salud que se hallan fuera del país cumpliendo misiones internacionalistas por todo el mundo. (4)

Me atrevo a decir, sin tener el más mínimo conocimiento de cómo hacerlo, solo la motivación de las experiencias vividas por mis colegas y por mí, que este libro puede escribirse por capítulos, o por subtemas que podrían iniciar con los sentimientos que cada cual percibe ante la separación de sus seres queridos, tristeza, añoranza, dolor; o por esa sensación de estar como el pez fuera del agua al llegar a un lugar muy lejano y totalmente desconocido; o por conocer a nuevos colegas provenientes de otras provincias o ciudades de nuestra querida isla caribeña hasta llegar a establecer con ellos una relación afectiva familiar.

Un segundo capítulo que recogería el “choque” con una cultura diferente, las disímiles maneras de establecer el puente comunicacional con esos seres humanos que muchas veces nos ven como extraños o agresores de sus espacios y vidas, ya sea porque somos desconocidos y hasta de lenguas diferentes o porque los enemigos de la Revolución Cubana se encargan de desvirtuarnos cual vampiros que les chuparán la sangre o comunistas que les lavarán el cerebro.

El tercer capítulo y probablemente el más grande abarcaría las historias de vidas salvadas, de sonrisas ante la salud recuperada, los esfuerzos para trabajar en severas y riesgosas condiciones, ya sea por el clima extremo o por los riesgos de contagiarse con enfermedades muchas veces nunca antes vistas por los colaboradores, solo en libros de medicina, las largas caminatas por angostos y peligrosos trayectos de selvas y montañas en busca de personas que jamás han visto a un médico, el darse cuenta cuando llegan al lugar escogido los esperan muchas personitas que parecen salidas de libros de aventuras o de historia continental, todos emocionados, profesionales y población ante el encuentro de dos culturas diferentes, los abscesos drenados, los servicios de un estomatólogo con su sillón dental móvil, las vacunas administradas, los medicamentos gratuitamente entregados, el cacique, el jefe de la aldea, el plato de comida que te parece un remedio y después se convierte en la comida predilecta, los caminos resbaladizos, llenos de lodo por las orillas de las montañas, el río que se ve desde lo alto mientras el equipo de profesionales sube o desciende del lugar recóndito donde tantas personas comienzan a quererte, el parto de una mujer que esperó mucho tiempo o no tuvo acceso a un hospital para recibir a su hijo, el dinero que da el profesional a una madre que no puede comprar una dipirona para bajar la fiebre de su hijo porque en el centro de salud no hay y cruzando la calle, la farmacia privada solo se la entrega si lleva el dinero antes, el almuerzo que deja el colaborador sin haber terminado o su merecido descanso porque lo llaman del hospital ante la llegada de un paciente herido de bala y solo el cirujano y el anestesista cubano están dispuestos a trabajar a cualquier hora ante cualquier urgencia, pues su compromiso es de un carácter moral, de una concepción altruista, humanitaria, solidaria, como solo un país: Cuba, ha podido mantener de manera eficiente y sistemática a lo largo de más de 5 décadas.

Un cuarto capítulo que pudiera ser dedicado al momento de la despedida de ese suelo y de ese pueblo que los recibió con muchos temores y después no los olvida, el sentimiento encontrado que emana de la alegría de saber que se regresa a la patria, a la familia, al barrio, a los amigos y colegas de trabajo, con ese otro sentimiento de que deja atrás una parte de su vida, muchos nuevos amigos y familias y una segunda o tercera patria.

El capítulo final recogería cada reconocimiento recibido por estos colaboradores, ya no en el plano personal sino en el de la colectividad, los índices de salud mejorados, las muertes maternas o infantiles evitadas, la visión recuperada como un verdadero “milagro”, la epidemia controlada, los premios alcanzados por nuestro país, esa pequeña isla de hombres y mujeres de bien que aprendieron a ser solidarios y más humanos gracias a un hombre llamado Fidel, que cumplió con su compromiso de educar, instruir, dar equidad y que lo logró, que nos hizo ricos al poder ofrecer al mundo esos conocimientos sustentados en la conciencia revolucionaria, a través de cada una de las misiones internacionalistas de la salud cubana.

Definitivamente estimados lectores, sin saber cómo se escribe un libro puedo acreditar que estas serían historias para un libro infinito.

*Médico internacionalista cubana.

  1. https://libros.cienradios.com/5-record-guinness-sobre-libros/
  2. http://www.juventudrebelde.cu/internacionales/2015-06-17/primera-mision-medica-internacionalista-de-cuba/

3.http://cubainformacion.tv/index.php/sociedad/64400-cuba-tiene-la-mayor-cifra-del-mundo-de-medicos-por-cada-mil-habitantes-77-54-restando-los-25000-cooperantes43.

4.http://www.granma.cu/cuba/2014-03-25/cuba-tiene-medicos-por-todo-el-mundo