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Cuba rechaza negativa de EEUU de regresar diplomáticos a la Isla

2018-03-03 08:57:23 / web@radiorebelde.icrt.cu

Cuba rechaza negativa de EEUU de regresar diplomáticos a la Isla

El director general de Estados Unidos de la Cancillería cubana, Carlos Fernández de Cossío, aseguró este 2 marzo en La Habana que la negativa del Departamento de Estado de regresar el personal diplomático a su legación en La Habana responde a motivaciones políticas.

El funcionario apuntó a través de la red social Twitter que el anuncio del gobierno de Donald Trump de prorrogar de forma unilateral –por un tiempo indefinido– la reducción de su personal en la Embajada en Cuba, no tiene relación alguna con la seguridad de sus funcionarios en La Habana.

Es falso que el personal diplomático de la Embajada esté o haya estado en riesgo. Es falso que se haya permitido en Cuba o que pueda haber ocurrido en Cuba por parte de alguien alguna acción deliberada contra diplomáticos de los Estados Unidos.

La medida del Departamento de Estado afecta en particular los servicios consulares de los que dependen miles de ciudadanos cubanos que se ven obligados a incurrir en gastos suplementarios en la búsqueda de visas en terceros países, comentó Fernández de Cossío.

Aseguró que es falso que el personal de esa legación en la capital antillana esté o haya estado en riesgo.

Reiteró que igualmente es falso que se haya permitido en Cuba o que pueda haber ocurrido en la mayor de las Antillas alguna acción deliberada contra diplomáticos del país norteño.

El Departamento de Estado anunció que a partir del lunes próximo tendrá carácter permanente el recorte de cerca del 60 por ciento de su personal, a lo que se suma la limitación de que los funcionarios no podrán viajar a Cuba con sus familiares.

Desde septiembre del 2017 la legación trabaja con el personal mínimo para llevar a cabo funciones oficiales y consulares indispensables.

Hasta la fecha el gobierno de Trump continúa esgrimiendo la teoría de los supuestos ataques acústicos a su personal en Cuba como justificación a la salida de alrededor del 60 por ciento de sus funcionarios de La Habana y la expulsión de 15 diplomáticos cubanos de la legación en Washington.

Meses de investigaciones a ambos lados del Estrecho de la Florida no han arrojado evidencia alguna que demuestre la ocurrencia de los alegados incidentes y afectaciones a la salud.

Barbara Lee, congresista norteamericana –quien estuvo recientemente en Cuba– está entre los políticos que han reaccionado a la noticia, y aseveró en la red social Twitter que “se le debería permitir a nuestros diplomáticos hacer su trabajo y regresar a sus puestos en Cuba”.

 

This decision from the State Department undermines years of progress towards normalizing relations with . Our diplomats should be allowed to do their jobs & return to their posts in Cuba. https://twitter.com/AP/status/969618559721721858 

 

La decisión del Departamento de Estado afecta años de progreso hacia la normalización de las relaciones con la Isla, criticó.

Engage Cuba, coalición estadounidense que busca mejores vínculos con La Habana, calificó este 2 de marzo en un comunicado de decepcionante la decisión del Secretario de Estado, Rex Tillerson, de hacer permanente la reducción del personal diplomático en la embajada en La Habana.

Es profundamente decepcionante que el secretario Tillerson haya elegido no regresar a los diplomáticos a sus puestos en La Habana, destacó James Williams, el presidente de la organización.

Fernández de Cossío concluyó que el gobierno norteamericano tiene evidencias suficientes de que Cuba es un país seguro para sus diplomáticos, y los de cualquier otro lugar del mundo, así como para los más de cuatro millones de extranjeros que visitan cada año la mayor de las Antillas.


(Agencia Cubana de Noticias)

Evalúa Estados Unidos situación de su Embajada en Cuba

2018-02-28 07:00:07 / web@radiorebelde.icrt.cu

Evalúa Estados Unidos situación de su Embajada en Cuba

La Agencia Prensa Latina publica que el Departamento norteamericano de Estado continúa en conversaciones, debates y deliberaciones sobre la situación de su Embajada en Cuba, afirmó la vocera, Heather Nauert.

El 29 de septiembre pasado la agencia federal anunció la retirada de más de la mitad de su personal en esa sede diplomática, como respuesta a incidentes de salud reportados por sus funcionarios acerca de los cuales hasta ahora no hay resultados concluyentes.

Interrogada este martes en su conferencia de prensa diaria sobre si Estados Unidos ha decido reponer a sus diplomáticos en La Habana, Nauert respondió que deben determinar si las condiciones sobre el terreno justifican que se levante el estado actual. Recordó que este asunto se analiza cada 30 días, y la próxima vez para hacerlo es el 4 de marzo venidero.

En las revisiones, el Departamento evalúa varios factores para determinar si queremos tener más empleados y colegas de regreso en la Embajada en Cuba, expresó. Según la vocera, todavía no han tomado una decisión al respecto, pero la darán a conocer para la mencionada fecha.

En agosto último, la prensa norteamericana difundió que diplomáticos de su país en la Embajada en La Habana reportaron una serie de incidentes de salud que obligaron a su salida de la isla y a la evaluación por parte de personal médico en Estados Unidos.

Aunque en un primer momento el Departamento de Estado se refirió al hecho como incidentes de salud, luego también comenzó a emplear el término de ataques, pese a reconocer que los investigadores encargados de analizar el tema no habían podido llegar a conclusiones sobre qué provocó los problemas de salud.

Aunque Cuba manifestó repetidamente no tener responsabilidad en los hechos, el 29 de septiembre se dio la noticia sobre el personal en La Habana y el 3 de octubre la administración norteamericana expulsó a 17 diplomáticos cubanos de Washington DC.

La semana pasada, una delegación bicameral de congresistas demócratas de visita en La Habana, encabezada por el senador Patrick Leahy por Vermont, cuestionó esas decisiones.

La Base Naval de Guantánamo

Base naval de Guantánamo
Base Naval de Guantánamo. Foto: Archivo

El 30 de septiembre de 1961 fue desapare­cido y asesinado después, el trabajador Rubén López Sabariego.[1] Ese hecho nos lleva a la reflexión de lo que ha sido la Base Naval de Guantánamo (BNG) para el pueblo de Cuba. Bajo el marco legal de la Enmienda Platt se constituyó en un centro que ha desplegado du­rante muchos años una intensa actividad de in­teligencia, subversión y terrorismo. Naves aé­reas abastecidas allí de combustible y municiones bombardearon territorios rebeldes liberados de la dictadura de Batista.[2]

El servicio de Inteligencia Naval de la Marina de Guerra (SIN) fue el dispositivo empleado pa­ra facilitar recursos a las organizaciones contrarrevolucionarias, para llevar a cabo alzamientos e infiltraciones de grupos comandos.

Desde ese enclave militar nuestro país ha sido agredido de diversas formas y la presencia y participación de su inteligencia naval en actividades contra Cuba ha sido evidente, como una paradoja a cómo fue en el pasado, cuando en estas mismas tierras se derramó sangre de cubanos y norteamericanos de un mismo lado.

En 1898 cuando las tropas norteamericanas se preparaban para el desembarco por Guan­tánamo, el teniente coronel del Ejército Li­ber­tador Enrique Thomas, jefe del regimiento de Guantánamo, le dijo al capitán Browman H. Mc Calla, capitán del barco Marblehead: «los cubanos que venimos a unirnos a las fuerzas americanas somos patriotas decididos y hombres de honor, yo por mi parte, como jefe de ellos, le prometo que si dentro de tres días a partir de este momento no ha cambiado la situación, será porque ya no quede un hombre vivo». El 12 de junio de ese año, el mismo te­niente coronel Thomas rescató del campo de batalla el cadáver de un sargento norteamericano. En ese mes, en los combates del Cuzco y Playas del Este, los cubanos tuvieron seis mue­r­tos y nueve heridos y los norteamericanos dos muertos y dos heridos.

De 1903 hasta 1959 el pueblo sufrió agresiones a la moral y la vergüenza a través de la BNG. En abril de 1916 un sargento de la marina pe­gó una bofetada a un cubano en un café de Guan­tánamo, eso provocó una reyerta, se le instruyó causa y se dejó a Estados Unidos la decisión de juzgarlo, por no tener Cuba autoridad jurídica. Nada se hizo. El 10 de junio de 1919 un marine borracho mató a un niño de un disparo de fusil; el 24 de enero de 1922 penetraron en la finca Rin­cón Bellaco en Camagüey y sacrificaron una res, el montero Ramón García los requirió, motivo suficiente para que uno de ellos, Donald J. Mo­­ney, le disparara causándole la muerte; los tribunales camagüeyanos no pudieron juzgarlo, los jefes lo enviaron a continuar su servicio en la BNG.

Un campesino de Caimanera presentó una denuncia, en marzo de 1926, contra soldados y marinos norteamericanos destacados en la ba­se, parafraseando lo que él dijo: «en mi domi­cilio situado en Paso Cayama, se hace insoportable y peligrosa la vida de las familias, así co­mo en los caminos públicos de dichos lugares, debido a que casi diariamente, principalmente sábados y domingos, los soldados y marinos de la BNG han convertido dicho lugar y sus inmediaciones en campo de tiro al blanco, burdel y garito, disparando con fusiles y pistolas de re­glamento a diestro y siniestro, en estado de em­briaguez, hieren el ganado que se encuentra ba­jo mi custodia y en varias oportunidades han pasado al interior de mi domicilio».[3]

El 12 de diciembre de 1936 un soldado mata de un disparo a una mujer en el poblado de Boquerón, argumentando que estaba de cacería. Marines norteamericanos golpean salvajemente en una lancha y asesinan el 17 de di­ciembre de 1940, a Lino Rodríguez Grenot, por abordar la embarcación sin autorización.

La mayoría de los delitos no se ventilaban en tribunales cubanos por la esgrimida falta de ju­risdicción, pero tampoco se aplicaba justicia al­guna, lo cual multiplica la impotencia y có­lera.
En octubre de 1960, se desplegaron en zafarrancho de combate más de 1 400 infantes de marina, sin justificación alguna.

Desde allí salió el grupo para el ataque a la refinería de petróleo en Santiago de Cuba en marzo de 1961, causando muertos y heridos.

En 1962 asesinaron al pescador Rodolfo Ro­sell Salas; cuando se recogió su cadáver ocurrió lo mismo que con López Sabariego, eran evidentes las muestras de la crueldad y ensañamiento.

El 9 de junio de 1964 un disparo hiere al soldado cubano José Ramírez Reyes. El día 25 del mismo mes es herido grave el soldado cubano Andrés Noel Larduet. El 19 de julio cae mortalmente herido el soldado Ramón López Peña. El 23 de febrero de 1965 es herido el soldado Berto Belén Ramírez. El 21 de mayo de 1966 cae asesinado el soldado Luis Ramírez López.

No solo han tenido participación en las infiltraciones y exfiltraciones de contrarrevolucionarios, fueron artífices principales en el apoyo al alzamiento de El Cuartón de Soledad de Mayarí Arriba, con el propósito inmediato de atacar la guarnición de ese lugar, asesinar a los militares, al administrador de la granja y establecer grupos de alzados en armas en Alto Songo y Sagua de Tánamo.

Los alzamientos ocurridos en 1960 y 1961 en Arroyo Blanco, sierra La Hembrita y Puriales de Caujerí, fueron coordinados desde la BNG, con el propósito de unificar bandas de alzados, para el que lanzaron el armamento en el Na­ranjal de Caujerí. Fueron protagonistas de otros alzamientos dirigidos a crear fuerzas para apoyar la invasión mercenaria el 17 de abril por Playa Girón.[4] Desde la BNG se han hecho planes de asesinatos de nuestros dirigentes,[5] des­de ese sitio han tenido lugar agresiones del éter cubano con transmisiones de radio en distintas frecuencias.

En medio de las negociaciones sobre la crisis de octubre, la BNG fue reforzada de forma amenazante.[6]

A las provocaciones desde la base se sumaban la atención que daba la inteligencia naval a los grupos y bandas contrarrevolucionarias. La BNG fue utilizada como plataforma para la preparación y entrenamiento de mercenarios cubanos, así como en el aseguramiento logístico para sus acciones. Citemos solo, como ejemplos, algunos elementos.

El 5 de abril de 1962 penetraron en el territorio cubano, procedentes de la BNG, los prófugos de la justicia revolucionaria Heriberto Ro­dríguez Peña (El Rubio) e Israel González Ra­mírez, que formaban parte de la banda aniquilada en la zona de Yateras, subvencionada y dirigida desde la BNG a fines de 1961. Rodrí­guez Peña y su acompañante tenían la misión de abrir varios frentes de alzados en distintas zonas de la provincia de Oriente.

El 12 de abril de 1962 fueron detectados por el departamento de Seguridad del Estado Israel González Ramírez, Conrado Gómez García y Rodríguez Peña. En el momento de producirse la detención, este último disparó contra sus perseguidores, los que al repeler la agresión le causaron la muerte. A cada uno se le ocupó una granada y un arma corta.[7]

En la operación fueron capturados sus dos acompañantes, sometidos a juicio y sancionados a 30 años de privación de libertad. Uno de ellos declaró que cuando fue detenido por las milicias hacía cuatro días que se encontraba en la ciudad de Guantánamo, y que había sa­lido de la base junto con Rodríguez Peña, el que también portaba una pistola calibre 38 y una granada. Según sus declaraciones, estuvo aproximadamente un año y ocho meses alzado en contra del gobierno revolucionario; te­nían varias armas largas y revólveres cuando lograron llegar hasta Puerto Escondido, allí fueron detenidos y conducidos hasta la estación de policía de la base. Luego llegó un militar que decía ser Almirante, a quien le dijeron que llevaban cerca de 18 meses alzados contra el gobierno y que habían decidido asilarse pues la persecución de las milicias era muy inten­sa y no veían perspectivas inmediatas de triun­fo. Per­manecieron más de un mes, con la promesa de que los enviarían en la próxima invasión a Cuba, junto a 150 emigrados que allí se en­con­­­traban. Cuando salieron, el jefe de la ba­se les entregó junto a las armas con que entraron, dos granadas de mano, cerca de 100 cáp­s­u­las para revolver calibre 38 y les ayudó a salir en su ca­mio­neta. Lograron llegar a la ciudad de Guantá­na­mo, donde contactaron con dirigentes contrarrevolucionarios.

El 30 de abril de 1962, Gustavo Sandez Mo­villa llegó a la base donde se relacionó con un grupo de contrarrevolucionarios, comenzó una fase de entrenamiento para organizar un nue­vo foco de alzamientos, recibió un curso sobre guerra irregular y fue adi­estrado en contrainteligencia y en el uso de armas.

Cuando consideraron que ya estaba en condiciones de actuar, le plantearon como primera tarea ponerse en contacto con Amancio Mos­queda Fernández (Yarey), que se encontraba alzado en la zona de Baracoa. También la de organizar campesinos de la zona de Lajas, y fotografiar objetivos militares. En tanto otros dos individuos iban a reunirse con contrarrevolucionarios del Escambray.

Además, tenía que entrar en contacto con el que controlaba los contrarrevolucionarios de un lugar conocido por Filipinas, zona limítrofe con la BNG, y con otro individuo en un lugar llamado Platanito.
Sandez Movilla recibió de la BNG una cámara fotográfica para hacer fotografías de los objetivos militares, un mapa a escala de 1:50 000 y una pistola Colt calibre 45 y dinero; para salir fue acompañado por un capitán y un sargento de la marina quienes le dieron instrucciones sobre el modo de evadir las postas cubanas y llegar al territorio deseado.[8]

Este intento de crear focos guerrilleros en las zonas montañosas, dirigidos directamente por elementos infiltrados, fueron causa de mucha sangre derramada que no podemos olvidar. No se trata solamente de un asunto de soberanía, que también lo es. Nadie puede imaginar el es­tablecimiento de relaciones normales con la existencia de la base naval, donde los marines vuelvan a frecuentar la ciudad de Guan­tá­na­mo, Boquerón, Caimanera y otros poblados ale­daños como lo hacían antes del primero de enero de 1959, llevando a cabo sus desmanes, al amparo de una total impunidad.

[1] El 18 de octubre apareció su cadáver sepultado dentro del territorio ocupado. Los forenses cubanos, al examinar el cuerpo de Rubén, comprobaron huellas de tortura, fracturas en el cráneo, el pómulo derecho y el costillar izquierdo; estas últimas causantes de una lesión en el corazón que le ocasionó la muerte. Tenía además una herida de bayoneta en el abdomen, fracturas en una pierna ocasionadas por patadas, huellas de culatazos y otras lesiones. La muerte, según los médicos cubanos, tuvo lugar entre el 13 y el 14 de octubre. Un gran sentimiento de duelo e indignación sobrevino en todo el país al conocerse el vandálico hecho.

[2]Ver vecinos indeseables de Olga Miranda pág., 161-162

[3] Ver un Maine detenido en el tiempo, pág., 71,72.

[4] Las armas y explosivos provenían, en su ma­yoría, de la BNG, eran trasladadas al territorio cubano clandestinamente en contubernio con la jefatura de la BNG cuyo jefe, el almirante O’Do­nell, conjuntamente con sus ayudantes y em­pleando a un terrorista que se escondía en el enclave nombrado José Amparo Rosabal, alias El zorro, hacían llegar a los grupos contrarrevolucionarios.

[5] Operación Patty, contra la vida del Co­man­dante en Jefe y el General de Ejército Raúl  Castro, en La Habana y Santiago de Cuba simultáneamente. Maine detenido en el tiempo, pág., 145. Y expediente en los archivos del Centro de Inves­ti­ga­ciones Históricas de la Seguridad del Estado (CIHSE).

[6] Ver Vecinos indeseables de Olga Miranda, pág.,176

[7] Archivos del CIHSE

[8] Archivos del CIHSE

*Investigador del Centro de Investigaciones Histó­ricas de la Seguridad del Estado.

El Departamento de Estado carece de pruebas para hablar de «ataques» contra diplomáticos estadounidenses en Cuba

«El Departamento de Estado no tiene evidencia alguna que le permita afirmar que ha habido ataques contra sus diplomáticos en La Habana, ni que Cuba pueda ser responsable o tener conocimiento de acciones de terceros», aseguró este martes la directora general de Estados Unidos de la Cancillería cubana, Josefina Vidal.

Durante una conferencia de prensa en la capital cubana, Vidal criticó con firmeza que se utilizara reiteradamente la palabra «ataque» en una audiencia del subcomité de Relaciones Exteriores del Senado en Washington, sin aportar evidencias que respaldaran la ocurrencia de tales hechos.

«Por el contrario, meses de investigaciones exhaustivas han demostrado que no ha existido ataque alguno», señaló la diplomática cubana.

«Para el Gobierno cubano resultan inaceptables las irresponsables declaraciones realizadas por el secretario adjunto para los Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, Francisco Palmieri», dijo.

Palmieri, a pesar de reconocer que aún faltaba «mucho por saber», incluido «quién o qué estaba detrás» de los supuestos acontecimientos, no se limitó en utilizar el calificativo de «ataques».

Un reporte del Buró Federal de Investigaciones –que aún no es público, pero al que la agencia AP tuvo acceso– asegura que, después de llevar a cabo varias pruebas en el terreno, no existen evidencias de que se hayan perpetrado «ataques acústicos» contra diplomáticos estadounidenses en La Habana.

Las conclusiones del FBI, que ha viajado en cuatro ocasiones a la Mayor de las Antillas para adelantar pruebas en el terreno, coinciden con las del Comité de Expertos creado en Cuba para investigar los incidentes y con otras de reconocidos especialistas internacionales.

La audiencia de este martes fue organizada por el senador republicano de Florida, Marco Rubio, y copresidida por el senador demócrata de Nueva Jersey, Robert (Bob) Menéndez.

Josefina Vidal aseguró que ambos cuentan con un «vasto récord de trabajo en contra de mejores relaciones entre Cuba y Estados Unidos».

Asimismo, son promotores de «todo tipo de propuestas legislativas y políticas que afectan los intereses de los pueblos cubano y estadounidense, y solo benefician a una minoría cada vez más aislada que históricamente ha lucrado con la agresión a Cuba».

«Su total falta de escrúpulos y credibilidad es reconocida», dijo Vidal tras recordar que la única agenda política de los congresistas anticubanos ha sido «llevar a nuestros dos países hacia una confrontación, sin importarles las consecuencias».

La diplomática cubana aseguró que la «gran víctima» de la audiencia de este martes fue la verdad.

También reiteró categóricamente que «el Gobierno cubano no tiene responsabilidad alguna en las afectaciones de salud reportadas por diplomáticos estadounidenses» y

«Cuba nunca ha perpetrado ni perpetrará, ni ha permitido ni permitirá que terceros actúen contra la integridad física de ningún diplomático, sin excepción».
Rechazó en otro momento la politización de este tema y las medidas «injustificadas que ha adoptado el Gobierno de Estados Unidos, con un alto costo para nuestra población, la emigración cubana y el pueblo estadounidense».

«Cuba es un país seguro, pacífico y saludable para los cubanos, para los extranjeros, para los diplomáticos acreditados y para los millones de personas que nos visitan cada año, incluyendo los estadounidenses», concluyó.

Diseño: Fabio Vázquez Pérez

Estados Unidos a un paso de cerrar su embajada en Cuba

Por Arthur González.

El más reciente anuncio del Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS), de Estados Unidos, dado a conocer el 22.12.17, de que “suspenderá temporalmente, pero de inmediato, las operaciones en su oficina de La Habana, Cuba, ante la reducción del personal de su embajada”, era de esperar, pues desde que el gobierno de Donald Trump inició la operación mediática de los falsos ataques acústicos y las inventadas enfermedades que sufrieron sus diplomáticos, se vislumbraba que el final apunta al cierre total de su embajada.

Desde que comenzaron a publicar reiteradamente la historieta, eran evidentes que sus mentiras tenían como finalidad afectar el turismo internacional, crear conflictos internos en la isla ante el recrudecimiento de la guerra económica y posteriormente romper las frágiles relaciones establecidas por Obama, esas que formaron parte de un acápite del diseño de su política para destruir el socialismo desde adentro, expresado notoriamente en todos sus discursos, a partir del 17.12.14.

La primera medida tomada por el Departamento de Estado en 2017, fue la expulsión de dos diplomáticos y meses después de otros 16 funcionarios diplomáticos de la misión cubana en Washington, seguida de la decisión de Estados Unidos de retirar igual cantidad de sus funcionarios acreditados en la Habana, principalmente del consulado y de la oficina económica, lo que dejaba ver a las claras que todo estaba premeditado y formaba parte de una operación estratégica para dañar la economía cubana, ante el fracaso de la política subversiva que sutilmente trazó Obama hacia Cuba.

El actual paso de trasladar las actividades consulares hacia la embajada de Estados Unidos en México, es una prueba de que pretenden desmantelar las funciones de ellos en la Habana, para llegar a la conclusión de que es más lógico cerrarla totalmente para no malgastar dinero.

La decisión tomada apunta al interés de provocar tensiones internas en la isla, a partir de la angustia de los que han decidido emigrar para reunirse con sus familiares e incitar las salidas ilegales, al estilo de las acontecidas en 1994, conocidas como el “maleconazo”, en momentos en que Cuba lleva a cabo un proceso de cambio generacional en su gobierno.

Nuevamente errores de cálculo de los estrategas yanquis que al parecer no sacan lecciones de la historia.

Los cubanos pueden resistir 58 años de guerra económica, acciones terroristas, redes de la CIA para el espionaje, planes para asesinar a sus líderes, guerra biológica para introducir plagas y enfermedades, fabricación de una contrarrevolución asalariada sin filosofía propia ni convicciones políticas, estimulación a la emigración ilegal, unido a su permanente estrategia de subversión ideológica, porque construyeron una Revolución verdadera, no impuesta por los tanques soviéticos.

Para las nuevas generaciones de cubanos la mejor lección que reciben es precisamente el regreso de Estados Unidos a su vieja política de agresiones, solo así conocerán quien es el imperialismo yanqui y no el espejismo que dejó en 8 años el presidente Obama con un diseño inteligente, sutil y engañoso que nubló la mente de aquellos que se creyeron que con los yanquis se puede jugar limpio.

Quienes repasan la historia de Cuba de los últimos 120 años, se percatan de las trampas y traiciones de la política estadounidense, no solo con la mayor de las Antillas, sino con toda la América Latina, a la que han invadido, robado parte de sus tierras, impuesto bases militares, ejecutado golpes de Estado, asesinatos de gobernantes que no se arrodillan, y guerras económicas para ahogarlos, obligándolos a aceptar las condiciones que imponen, sin respetar soberanía ni derechos humanos.

Las cubanas y cubanos están preparados para las contingencias, porque todos han vivido y nacido bajo las acciones de los yanquis; su estoica resistencia y unidad nacional les permite salir victoriosos, algo que no perdonan los señores imperialistas que no comprenden como lo hacen sin sublevarse contra la Revolución, anhelado sueño yanqui de verla caer como el Muro de Berlín.

Los yanquis no entienden que la única receta que utilizan los cubanos es la unión de todos, a pesar de diferencias de criterios, religión y otras que no son antagónicas y que les ha permitido vencer las dificultades impuestas, porque como nos legó José Martí, apóstol de la independencia:

“Vencer, en el arte difícil de unirse, es el secretó único del bienestar de los pueblos y la garantía única de su libertad”.