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Trabajadores en la Habana reafirman respaldo incondicional a la Revolucion Cubana .

Un multitudinario acto de respaldo incondicional a la Revolucion Cubana se efectuo en la Colina Lenin del municipio capitalino de Regla, en lo que fue la celebracion provincial por el Primero de Mayo en la capital el primero que se realiza en el pais y a su vez preludio de la fiesta de todos los trabajadores que se celebra en esa fecha.
Los integrantes del Buró Político del Comite Central del Partido Comunista de Cuba Mercedes López Acea, primera secretaria del Partido en la Habana , y Ulises Guilarte de Nacimiento, secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), presidieron el acto, al que asistieron trabajadores de todos los 15 municipios capitalinos.
Luis Castanedo Smith, secretario general de la CTC en la provincia, tuvo a su cargo las palabras centrales, en las que ratificó el compromiso del pueblo capitalino con la Revolución, a pocas horas de la constitución de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular y la elección de la nueva presidencia del Consejo de Estado.

Una sola Revolución, un solo Partido, un Comandante en Jefe

 

 

En el local donde hoy radica la capitalina sala teatro Hubert de Blanck se produjo el 16 de agosto de 1925 un hecho que devendría trascendental para la historia patria: dieciocho hombres, entre delegados e invitados, dieron inicio a un congreso en el que quedó constituido el Primer Partido Comunista de Cuba. El veterano Carlos Baliño, fundador con José Martí del Partido Revolucionario Cubano, y el joven Julio Antonio Mella, simbolizaron la continuidad histórica del empeño por llevar adelante una sola revolución: la inconclusa iniciada en el siglo XIX por la independencia nacional a la que se sumó en el siglo XX el empeño por conquistar la emancipación social.

Inmediatamente la recién nacida organización fue objeto de la más brutal represión por parte del Gobierno oligárquico y proimperialista de Gerardo Machado, quien desató un proceso judicial contra los comunistas, causante del encarcelamiento de algunos y la deportación de otros, como sucedió con el electo primer secretario general del Partido, el maestro José Miguel Pérez. Similar suerte corrieron líderes obreros y personalidades progresistas y democráticas.

Durante décadas ser comunista atraía el odio de las clases dominantes y del imperialismo, significaba exponerse a la difamación y a las persecuciones, a la expulsión del trabajo, la cárcel, las torturas y a la muerte. Sin embargo, aquellos militantes se ganaron el respeto y la admiración de los humildes, que vieron en ellos a sus resueltos defensores, como ocurrió con Jesús Menéndez, Aracelio Iglesias, José María Pérez y tantos otros.

Sin embargo, ese Partido no podía ser el protagonista de la nueva Revolución necesaria, su conducción la tuvieron que asumir otros hombres que se habían acercado al pensamiento marxista- leninista, nuevos comunistas, como los calificó Fidel, porque no eran conocidos como tales y no tuvieron que padecer en el seno de aquella sociedad llena de prejuicios y de represión el terrible aislamiento y la exclusión que padecían los abnegados combatientes del Primer Partido Comunista, que ya por entonces se denominaba Partido Socialista Popular (PSP).

En el curso de la lucha insurreccional, encabezada por Fidel, se produjo un acercamiento entre las organizaciones que se sumaron decididamente a ella, y después de la victoria las direcciones del Movimiento 26 de Julio, el PSP y el Directorio Revolucionario, acordaron disolverse e integrarse en una sola.

Blas Roca, quien había dirigido el Partido durante más de dos décadas, afirmó que cuando le correspondió entregarle su dirección a Fidel “él ya era el líder indiscutible de la Revolución y del pueblo. Su acción en el Moncada, su autodefensa en el juicio, su viaje en el Granma para iniciar la guerra de liberación, le habían dado un lugar en la historia. No era entonces yo el que le entregaba la dirección a Fidel. Fui un simple portador de lo que ya la historia le había entregado”.

Surgió más tarde el denominado Partido Unido de la Revolución Socialista, un gran paso de avance, pero la organización debía proponerse metas superiores y lo destacó en el acto de presentación del Comité Central, el 3 de octubre de 1965: era necesario que dijera “no lo que fuimos ayer, sino lo que somos hoy y lo que seremos mañana”.

Y se produjo entonces un momento muy emotivo cuando el jefe de la Revolución comenzó a pedir propuestas a los asistentes para denominarlo. Varios sugirieron: ¡Partido Comunista de Cuba!, y Fidel afirmó: “¡Ese es el nombre!”

En numerosas oportunidades se refirió a su importancia y trascendencia. Vale recordar por su vigencia la forma en que lo definió en el Primer Congreso: “El Partido lo resume todo. En él se sintetizan los sueños de todos los revolucionarios a lo largo de nuestra historia; en él se concretan las ideas, los principios y la fuerza de la Revolución, en él desaparecen nuestros individualismos y aprendemos a pensar en términos de colectividad; él es nuestro educador, nuestro maestro, maestro guía y nuestra conciencia vigilante, cuando nosotros mismos no somos capaces de ver nuestros errores, nuestros defectos y nuestras limitaciones; en él nos sumamos todos y entre todos hacemos de cada uno de nosotros un soldado espartano de la más justa de las causas y de todos juntos un gigante invencible”.

Y agregó: “El Partido es hoy el alma de la Revolución Cubana”. Cuando aun no se había producido la desaparición física del Comandante en Jefe, Raúl destacó otra gran misión del Partido que cobra especial trascendencia en estos tiempos, al señalar que únicamente el Partido Comunista puede ser el digno heredero de la confianza depositada por el pueblo en su líder.

En el Partido y en cada uno de sus militantes descansa por tanto la responsabilidad de llevar adelante el legado de quien fue su primer secretario y el único Comandante en Jefe de la Revolución cubana, y de garantizar esa marcha indetenible del pueblo de la que habló Fidel en su última intervención pública en el VII Congreso.

Denuncian pretensión de EE.UU. de quebrantar unidad de los cubanos

Publicado el Jueves, 05 Mayo 2016 Logo ANAP
Escrito por PL

La Habana, 5 may (PL) La Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) denunció que el objetivo de recientes medidas del gobierno de Estados Unidos relacionadas con el comercio es influir sobre el campesinado cubano y separarlo del Estado.

Una declaración difundida hoy aquí insiste en que si el gobierno de estadounidense quiere de verdad contribuir al bienestar de los cubanos, lo que debe hacer es levantar definitivamente el bloqueo económico, comercial y financiero, impuesto desde hace más de 50 años, que es el principal obstáculo para el desarrollo de este país.

Prensa Latina transmite a continuación el texto íntegro del citado documento:

DECLARACIÓN DEL BURÓ NACIONAL DE LA ANAP SOBRE MEDIDA DEL GOBIERNO DE EE.UU.

El pasado 22 de abril, el Departamento de Estado anunció la decisión de incluir el café en la lista de productos cubanos producidos por el sector no estatal, que se permitiría sean importados en ese país. Con esta acción se daba continuidad a una medida adoptada por el gobierno de los Estados Unidos en febrero de 2015, autorizando exportaciones cubanas muy limitadas, que excluyeron todos los bienes y servicios producidos por empresas estatales.

Llama la atención que en su anuncio, el Departamento de Estado aclaró que para ello “los empresarios cubanos tienen que demostrar su independencia del Estado” y señaló que esta es otra medida pensada con el fin de “apoyar la capacidad del pueblo cubano para lograr un mayor control de sus propias vidas y determinar el futuro de su país”.

Lo que no dijo el Departamento de Estado es que por el hecho de haber desprovisto unilateralmente a Cuba – después de decretado el bloqueo– del tratamiento de nación más favorecida, que por derecho nos corresponde como Estado Fundador de la Organización Mundial del Comercio, cualquier producto cubano que se quiera exportar a los Estados Unidos tiene que pagar las más altas tarifas aduanales, lo cual hace prácticamente imposible su importación en ese país.

También ignora que la Ley de Reforma Agraria, promulgada tras al triunfo de la Revolución en 1959, hizo dueñas de las tierras a más de 200 mil familias campesinas, y que el Estado cubano ha implementado desde entonces un programa para el desarrollo productivo, económico y social del campesinado de nuestro país y ha garantizado la asistencia a la producción, el acceso al crédito, mercado seguro para sus productos y otros beneficios sociales.

Nadie puede pensar que un pequeño productor agrícola puede exportar directamente a los Estados Unidos. Para que esto sea posible tienen que participar empresas cubanas de comercio exterior y tienen que producirse transacciones financieras en dólares, que hasta ahora no se han podido concretar.

Estamos conscientes de que el objetivo que persigue este tipo de medidas es influir sobre el campesinado cubano y separarlo de nuestro Estado.

Los pequeños agricultores cubanos no le tememos a los cambios, siempre que sean impulsados por nosotros mismos. Por esa poderosa razón, la pretensión permanente del gobierno de los Estados Unidos de quebrantar la unidad del pueblo de Cuba no puede permitirse, porque destruiría un proceso revolucionario que nos ha brindado democracia participativa, libertad, soberanía e independencia.

Los campesinos cubanos somos miembros de la sociedad civil socialista y existimos como parte del Estado y no en contraposición a este, que representa el poder del pueblo. Junto a los obreros y a todo nuestro pueblo, nos enfrentamos al objetivo de la política imperialista, de promover la división y la desintegración de la sociedad cubana, que es lo que se pretende con una medida como la anunciada recientemente.

Si el gobierno de los Estados Unidos quiere realmente contribuir al bienestar de los cubanos, lo que tiene que hacer es levantar definitivamente el bloqueo económico, comercial y financiero, impuesto desde hace más de 50 años, que es el principal obstáculo para el desarrollo de Cuba.

Los campesinos cubanos ratificamos la fidelidad a nuestro Estado revolucionario frente a todos los riesgos y desafíos, y continuaremos construyendo un socialismo próspero y sostenible, con todos y para el bien de todos, con el compromiso patriótico de seguir produciendo para el pueblo.

Buró Nacional de la ANAP

#Cuba aspira a que la cumbre de la Celac fortalezca la integración

 

El primer vicepresidente cubano expresó este martes sus deseos de que la cumbre de la Celac, a celebrarse mañana en Quito, ayude a fortalecer la integración y concertación regional
26 de enero de 2016 22:01:40
QUITO.— El primer vicepresidente de Cu­ba, Miguel Díaz-Canel, expresó este martes sus deseos de que la cumbre de la Co­mu­nidad de Estados Latinoamericanos y Cari­beños (Celac), a celebrarse hoy en esa ciudad ecuatoriana, ayude a fortalecer la integración y concertación regional.
Aspiramos a que sea una cumbre exitosa que fortalezca la integración y la concertación entre los países y pueblos de la región, expresó Díaz-Canel, a su arribo ayer al aeropuerto internacional de Quito, donde fue re­cibido por el ministro ecuatoriano de Cul­tura, Guillaume Long.
El jefe de la delegación cubana apuntó, ade­más, que asistía a la IV cita continental de la Celac con la voluntad de defender los principios fundacionales de una organización que calificó de indispensable, legítima, unitaria y diversa.
Defendemos ante todo la unidad dentro de nuestra diversidad, aseguró Díaz-Canel.
El Primer Vicepresidente cubano también transmitió un caluroso saludo al “hermano pueblo ecuatoriano y a su gobierno”, de parte del pueblo cubano, del líder de la Revolución, Fidel Castro, y del Presidente Raúl Castro.
La IV Cumbre de la Celac, organismo integracionista fundado en el 2010, tendrá lugar en la sede la Unión de Naciones Sura­me­ricanas (Unasur), ubicada en la llamada Ciu­dad Mitad del Mundo, a unos 15 kilómetros al norte de Quito.
De acuerdo con los anfitriones, en el evento, donde Ecuador entregará a República Do­mi­nicana la presidencia pro témpore del bloque, estarán presentes delegaciones de los 33 países miembros, incluida una veintena de jefes de Estado o de gobierno.
El tema central de la reunión, a la que asisten todas las naciones del continente americano, excepto Estados Unidos y Canadá, será la consolidación de la llamada Agenda 2020, adoptada el año pasado en Costa Rica, y cuyos cinco ejes principales son: erradicación de la pobreza extrema y la desigualdad, educación, ciencia y tecnología, la lucha con­tra el cambio climático, infraestructura, y el financiamiento para el desarrollo.
La agenda y el contenido de las declaraciones que se adoptarán en la cita presidencial se definieron este martes por los cancilleres en una reunión a puertas cerradas en la sede de la Unasur, y en cuya apertura el canciller de Ecuador, Ricardo Patiño, celebró el proceso de unidad desarrollado por la Celac y aseguró que la cumbre de Quito concretará un paso más hacia la mancomunidad.