Con el orgullo de representar a las mujeres continuadoras de la obra de Vilma Espín, las federadas del Segundo Frente Oriental, en Santiago de Cuba, honraron a la Heroína de la Sierra y el Llano, al conmemorarse el 23 de agosto 56 años de creada, la organización que agrupa a más de 4 millones de cubanas. Desde el poblado de Mayarí Arriba partió la peregrinación de las federadas del territorio de la Sierra Cristal para llegar al Mausoleo erigido en la base de la montaña de Mícara en honor a los héroes y mártires del Segundo Frente, donde depositaron flores en nombre del pueblo de Cuba ante el monumento que atesora las cenizas de la eterna presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas, FMC.
Teresa Amarelle, miembro del Buró Político del Partido y Presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), depositó una flor en el nicho donde se encuentran las cenizas de la heroína Vilma Espín, en el Mausoleo a los Mártires del II Frente, en el poblado de Mayarí Arriba en la provincia de Santiago de Cuba, el 18 de junio de 2016. ACN FOTO/Miguel RUBIERA JUSTIZ/sdl
Pobladores de Mayarí Arriba, localidad cabecera de este municipio santiaguero, rendirán homenaje en nombre de toda Cuba a la heroína de la sierra y el llano, Vilma Espín Guillois, al conmemorarse este 18 de junio el noveno aniversario de su desaparición física
Autor: Eduardo Palomares Calderón | palomares@granma.cu
17 de junio de 2016 23:06:30
Como es tradicional, el homenaje a Vilma tendrá lugar ante la roca monumento que atesora sus cenizas.
Como es tradicional, el homenaje a Vilma tendrá lugar ante la roca monumento que atesora sus cenizas. Foto: Archivo del autor
SEGUNDO FRENTE, Santiago de Cuba.—Pobladores de Mayarí Arriba, localidad cabecera de este municipio santiaguero, rendirán homenaje en nombre de toda Cuba a la heroína de la sierra y el llano, Vilma Espín Guillois, al conmemorarse este 18 de junio el noveno aniversario de su desaparición física.
Como ya es tradicional, el tributo comenzará con la peregrinación que justo con el asomo del sol sobre el lomerío de Mícara, iniciará una amplia representación de mayariceros (en su mayoría mujeres), hasta la roca que atesora las cenizas de la eterna Presidenta de la FMC, en el Mausoleo del Segundo Frente Frank País García.
Una ofrenda floral a nombre del pueblo de Cuba será depositada ante el monumento monolítico por alumnas de la Escuela Militar Camilo Cienfuegos, de Santiago de Cuba, seleccionadas como estímulo a sus resultados integrales, quienes a su vez asumirán la guardia de honor dedicada a Vilma.
El legado de la inolvidable santiaguera será evocado igualmente en la danza, el canto y la poesía, durante el homenaje que junto a dirigentes de la FMC encabezarán las máximas autoridades políticas y del gobierno en la provincia, así como jefes y oficiales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior.
Activa luchadora clandestina, en junio de 1958 Vilma participa junto al Comandante Raúl Castro en las conversaciones con el cónsul americano, a raíz de la Operación Antiaérea realizada en el Segundo Frente Oriental Frank País, y por su seguridad se mantuvo en este territorio rebelde hasta el triunfo revolucionario.
Fidel Castro makes a surprise appearance at the 6th Communist Party Congress in Havana, Cuba, Tuesday April 19, 2011. Cuba’s President Raul Castro was named first secretary of Cuba’s Communist Party on Tuesday, with Fidel not included in the leadership for the first time since the party’s creation 46 years ago. (AP Photo/Javier Galeano)
Fidel. Foto: Archivo de Cubadebate
“Vivito y coleando. Preparándose para el Congreso.”
El mensaje o SMS perforó anoche la tranquilidad de una animada tertulia familiar. Demoré un par de horas en ver el celular y después de descubrirlo tardé otro par de segundos para comprenderlo. Sonreí.
“Y no quiere que un presidente gringo lo saque de escena”, respondí.
“Creo que eso mismo lo levantó.”
“No lo dudo.”
Y de que no lo dudo, no lo dudo.
El mensaje me lo envío Mayito, un amigo usualmente absorto en tareas laborales sin fin, rollos domésticos más interminables aún e interpretaciones críticas y sesudas de política. Llegó apenas unos minutos después de reportar el Noticiero de Televisión la reaparición de Fidel, en la escuela Vilma Espín de La Habana.
El motivo circunstancial de la visita fue el natalicio 86 de Vilma. Pero veo la razón profunda en la resistencia a dejar el ring cuando sube al cuadrilátero un presidente norteamericano.
Las miradas o alabanzas de tono compasivo ante los 90 años que cumple en agosto o las loas místicas que en exceso maldito lo han acompañado durante su vida no lo remueven ahora en el sillón de la casa donde permanece casi enclaustrado por motivos de salud. Pero solo hizo falta la llegada de Obama a Cuba para salir de la reclusión.
Publicó la reflexión “El hermano Obama” después de un año de escasa producción editorial. Desde el título volvió a las andadas con la ironía aguda a la que era afín cuando polemizaba con los rivales eternos de la Revolución Cubana. Y ahora asoma ante los niños y profesoras de la escuela -y ante las cámaras de la TV- para hablar de ese auditorio como motivo de satisfacción y alegría para la persona que sacrificó su vida, lucha y muere por la Revolución y dejó sus energías por el camino. Hablaba de Vilma. Y hablaba de otros, presentes. Se resiste a aceptar olvidos o peticiones de olvido.
Los años que arrastra son visibles. Pero la voz se la oí más tersa que en presentaciones anteriores. Más firme. “Está clarísimo”, me dijo Dixie, la mujer con que comparto vida y profesión.
Fidel escapó del retiro, apenas entró en la escena nacional un Presidente norteamericano. Obama vino con discurso amistoso y gestos simpáticamente hollywoodenses. Se merecía la bienvenida. Pero traía también guantes de boxeo. Lo había advertido antes y lo demostró. Solo propuso un estilo de pelea diferente. Y Fidel no soportó ver desde las gradas, en silencio, al relevo de Eisenhower, Nixon, Reagan, los Bush… y de tantos otros que derrotó uno a uno.
Vuelve al ataque el líder de la Revolución. Reencarna como nadie en la historia el orgullo cubano de ser independientes, la dignidad, el patriotismo, el coraje nacional… Un hombre singular que mezcla la lucidez para otear la política y la vida en el planeta hasta distancias casi sobrehumanas, con la capacidad muy cubana de rebelarse ante amenazas. Cualidad conocida en dialecto nacional, fino y tradicional, como cojones.
Hace un par de días, la televisión reprodujo un fragmento de un discurso del año 1980: “…le hemos dicho paladinamente al señor Reagan que no tenemos ningún temor a sus amenazas. Porque, desde luego, hay algo que no nos gusta, y no nos gusta que nos amenacen; no nos gusta que traten de intimidarnos, no nos gusta”. Lo dijo con calma y con una de esas sonrisas un poco callejeras que enardecen a sus compatriotas. “Además, nuestro pueblo hace tiempo que ha perdido ya la idea de lo que es el miedo; hace tiempo que nuestro pueblo ha perdido ya el sabor de lo que es el miedo”.
Fidel es único en la historia. Humano también, reconoció que cometió errores, pero se adelantó, como pocos a visiones de la historia, al extremo de no ser comprendido a veces. Pero ha tenido éxito porque ha interpretado y expresado, también como pocos, rasgos muy reales del alma cubana. Y el alma de una nación no desaparece en unos años, o no desaparece nunca, aunque el Partido avance hacia el próximo Congreso con pasividad y explicaciones de periódico que no convencen a ese mismo pueblo que guarda fidelidad mayoritaria y plural a la historia y a la Revolución que triunfó en 1959. Alma cubana que reacciona cuando descubre a un hombre de 90 años que resurge del silencio, salta sobre las cuerdas de un ring y enfrenta contundentemente al muchacho entrenado por mentores de Hollywood que en vano intentó tomarle la delantera.
Cualidades humanas normadas por preceptos familiares, sentido de justicia, rechazo a la mentira, a lo banal y superficial,1 caracterizaron a Vilma Espín Guillois, quien naciera en Santiago de Cuba hace exactamente hoy 86 años, el 7 de abril de 1930
Autor: María Esther Mora Abad* | internet@granma.cu
6 de abril de 2016 22:04:06
Vilma Espin durante una protesta estudiantil en Santiago de cuba, cuando era alumna de la Universidad de Oriente.
Vilma Espín durante una protesta estudiantil en Santiago de Cuba, cuando era alumna de la Universidad de Oriente. Foto: Archivo
Santiago de Cuba.—Cualidades humanas normadas por preceptos familiares, sentido de justicia, rechazo a la mentira, a lo banal y superficial,1 caracterizaron a Vilma Espín Guillois, quien naciera en Santiago de Cuba hace exactamente hoy 86 años, el 7 de abril de 1930. Ante la situación imperante, fundamentalmente en lo social, a pesar de su vida acomodada repudió lo que veía, preguntándose “¿por qué hay pordioseros en la calle?, ¿cómo poder resolver esto?”. 2
Inició la carrera de Ingeniería Química en 1948, en la Universidad de Oriente, coincidiendo con las luchas por su oficialización y por un presupuesto, actividades en las que estuvo presente. Se afilió a la Federación Estudiantil Universitaria de Oriente (FEUO) y no vaciló en sumarse a las disímiles jornadas de protestas convocadas.3
Con el golpe de Estado de 1952, al violarse la Constitución, y perderse el triunfo del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo), se aviva su ideal de acabar con la tiranía y considera lo ocurrido como una ofensa personal. En tal sentido, participa en diversas acciones de oposición junto a otros estudiantes y se integra a la generación que movilizó su pensamiento radical hacia una militancia revolucionaria que propugnó la insurrección armada.
Consecuentemente en 1953, luego de condenar la muerte en La Habana del joven estudiante Rubén Batista, consolidó su pensamiento y tuvo el valor de acercarse al Moncada junto a otras compañeras, y de vincularse luego a los combatientes tras el asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, llevados a cabo en Santiago de Cuba y Bayamo, respectivamente, por la Generación del Centenario encabezada por Fidel. De ello diría: “…Muchas familias acogimos a compañeros del Moncada, ayudamos a los que permanecían en el hospital, le llevábamos comida a los que estaban en la cárcel”,4 ejemplo fue su ayuda a José Ponce y Abelardo Crespo. También escondieron a Severino Rosell, en la casa familiar en Punta de Sal.
Su vínculo con Frank País y José Tey (Pepito), le dio una mayor preparación ideológica que encauzó en el Movimiento Nacional Revolucionario, con un programa serio acorde con sus ideas.5 “Así, toma parte en un desfile de homenaje a Antonio Maceo que fue reprimido, pero logra llegar a la casa del Titán expresando en una nota: “…muchos salimos a honrarte hoy 7 de diciembre, solo un pequeño grupo hemos llegado… Las fuerzas policiacas que destronaron la nación que tú liberaste, se encargaron de detenerlos. Más sabrás, Titán de Bronce, con esto, que tus hijos saben defender la patria”. 6
Al crear Frank, Acción Revolucionaria Oriental (ARO), Vilma se incorpora y trabaja junto a él en la sección de finanzas, donde demostró honestidad y desempeño. La organización crece y es llamada Acción Nacional Revolucionaria (ANR), nombre que según Calas Benavides fue acordado en una reunión en casa de Frank en la que estaban Vilma y Pepito Tey.
La oportunidad de leer y comprender La Historia me absolverá, fortalece su formación ideológica, de ahí que llegara a expresar: “…lo leí de un tirón… estábamos todos fascinados, se clarificaba un programa en el cual podíamos aglutinarnos para luchar…”,7 y acto seguido contribuyó con su distribución. Tras culminar sus estudios el 14 de julio de 1954, continuaría vinculada al centro y a los revolucionarios.
Junto a su hermana Nilsa borran los rastros de pólvora que Frank tenía en las manos luego del asalto al cuartel del Caney.
Cuando este cae preso asume algunos de sus trabajos. Era considerada su ayudante y de ello dijo Graciela Aguiar: “… mandó a hacer todo lo posible por garantizar su vida… juntas fuimos a la cárcel y me dijo tengo tantas cosas que decirle en tan poco tiempo, que no sé cómo lo ordeno”. Mostró su capacidad de manejar las estrategias del Movimiento.
El Movimiento Revolucionario 26 de Julio, se funda en Oriente en el último trimestre de 1955 y Vilma participa en el proceso de consultas efectuado por Frank, antes de marcharse a estudiar a Boston, Estados Unidos. Podría pensarse que cesaba una etapa activa de lucha, aunque no dejó de preocuparle la situación de Cuba.8 En junio de 1956 va a México, se reúne con Fidel Castro ya en el exilio, y trae a Cuba mensajes para la coordinación de acciones de apoyo en el país. Fue protagonista de este trabajo en Santiago, donde preparó botiquines y facilitó su hogar para la organización del levantamiento armado del 30 de noviembre, casa que luego pasa a ser la sede del cuartel general.
El año 1957 fue decisivo. Estuvo en la Sierra Maestra en reunión con los jefes de la guerrilla nacida tras la expedición del Granma, y participó en la entrevista de Fidel con el periodista norteamericano Herbert Matthew. Junto a Frank organizó el primer envío de hombres a la Sierra y le es asignada, el 20 de julio, la Coordinación Provincial de Oriente, responsabilidad que la ubicó en la vanguardia en momentos decisivos, como la muerte de Frank y todo lo que ella generaría posteriormente.
Su accionar no se detiene y en 1958 se le puede ver en el abastecimiento a la guerrilla, en la huelga del 9 de abril y en reuniones importantes convocadas en la Sierra Maestra, lo cual contribuyó a que Oriente fuera considerado un baluarte en la lucha. En junio participa junto al Comandante Raúl Castro Ruz en las conversaciones con el cónsul americano, a raíz de la Operación Antiaérea realizada en el Segundo Frente Oriental Frank País, y por su seguridad se decide que permanezca en el territorio rebelde, como Delegada Nacional del MR-26-7. Participó en las diferentes reuniones sostenidas para la toma de Santiago de Cuba y entró triunfante a su ciudad natal el 1ro. de Enero de 1959.
A partir de entonces se iniciaría una nueva etapa de lucha, por la plena igualdad de derechos de la mujer, desde la Federación de Mujeres Cubanas, que presidió por 47 años, así como desde el Partido Comunista y como Diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular. El 18 de junio del 2007 nos deja físicamente, pero sigue siendo la eterna Presidenta y su ejemplo, como dice Fidel, es hoy más necesario que nunca.
*Máster en Ciencias. Museóloga del Memorial Vilma Espín, Santiago de Cuba. Miembro de la UNIHC.
1 Palabras de Asela de los Santos en el montaje del memorial Vilma Espín.
2 Margot Randall: “La mujer cubana de ahora” en revista Mujeres, julio de 1973, p. 6, entrevista a Vilma Espín.
3 Mirza, Ramos Ochoa: Participación de Vilma Espín en las luchas estudiantiles, 2011 (inédito).
4 Vilma Espín: “Seguimos a Fidel”, en revista Mujeres no. 2, 2003, p. 57.
5 Vilma Espín: “Deborah” en Una Revolución que Comienza, p. 56.
6 Renaldo Infante Urivazo: Frank País: Leyenda sin Mitos, p. 104.
7 Vilma Espín: “Deborah” en Una Revolución que Comienza, p. 59. Contra todo Obstáculo, p. 23.
8 Vilma Espín: “Deborah” en Una Revolución que Comienza, p. 60.
El comandante Raúl Castro Ruz en sus tiempos como jefe del II Frente Oriental Frank País
El entonces recién nombrado comandante del Ejército Rebelde, Raúl Castro Ruz salió de Pata de la Mesa, Sierra Maestra, el primero de marzo de 1958 hacia la Sierra Cristal, al frente de la Columna 8.
Era portador de la misión de abrir allí un nuevo frente de combate para ocupar cada vez más territorio y dividir la atención de las fuerzas de la tiranía.
Avanzando a pie por rutas plagadas de enemigos, marcharon las armas rebeldes hasta llegar el 11 de marzo a su destino final. Así se cumplía la orden del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.
Al territorio ocupado se le nombró II Frente Oriental Frank País en honor al inolvidable joven santiaguero caído en combate contra las fuerzas de la tiranía y ocupó cerca de 12 mil kilómetros cuadrados.
La organización, disciplina y contacto con la población montuna llevó al II Frente a ser un ejemplo. Por eso se le calificó como “un Estado dentro de otro Estado”.
Y no digo más, le dejo con la entrevista publicada en la revista Bohemia por la amiga Magali García Moré, el 11 de marzo de 1988, al hoy General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba y presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba
Pedro Hernández Soto
Raúl Castro Ruz
“Se logró lo que todos esperábamos”
Pormenorizado recuento del proceso de nacimiento, desarrollo, victorias y trascendencia del Segundo Frente Oriental “Frank País”, en una entrevista exclusiva concedida por el Segundo Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Ministro de las FAR
Por Magali García Moré
Dentro de la estrategia general trazada por el Comandante en Jefe del Ejército Rebelde para la extensión de la guerra más allá de la Sierra Maestra, ¿qué misiones fundamentales, en general, se les asignaron a cada frente y columnas invasoras, no solo en el plano militar, sino político, y en especial cuáles les correspondieron a la Columna 6 “Frank País” y al Segundo Frente?
Raúl y Vilma junto a otros combatientes
Raúl junto a Vilma Espín y otros combatientes cuando la fundación del II Frente Oriental
En otras ocasiones he dicho que una de las cosas que más he admirado de Fidel es esa capacidad de prever el futuro, y vuelvo a referirme a ello porque es realmente impresionante cómo ya desde fines de 1957 él tenía muy claramente definida la forma en que llevaría a cabo la extensión de la guerra revolucionaria fuera del territorio de la Sierra Maestra, aspecto que constituía uno de los pilares esenciales de su concepción estratégica, desde el punto de vista militar, para derrotar a la tiranía de Batista y alcanzar el triunfo de la Revolución.
Recuerdo que en aquel año 1957 en un lugar que se conoce como el balcón de La Habanita, tuvimos una larga conversación donde me explicó que tan pronto como el Frente de la Sierra Maestra estuviera consolidado crearía nuevas columnas y las enviaría a distintos lugares del país.
Mencionó en aquellos momentos la zona de la Sierra Cristal y el este de la Sierra Maestra en las cercanías de la Ciudad de Santiago de Cuba, pero lo que más me sorprendió fue cuando se refirió a que además, enviaría columnas a la región central del país e incluso a Pinar del Río. No me podía imaginar en ese instante cómo podría esto último hacerse realidad.
Fidel estaba convencido –como así fue—de que el Primer Frente sería la fragua en la que se forjarían los cuadros y los combatientes que progresivamente se irían desprendiendo de la columna madre, como la calificara el Che, para llevar la guerra a otros territorios, multiplicar el Ejército Rebelde para obligar al enemigo a dividirse y hacerlo así más débil y vulnerable.
Además de este objetivo esencial se perseguía unificar a los combatientes del Movimiento 26 de julio que se encontraban alzados, coordinar acciones con aquellos que pertenecieran a otras organizaciones, es decir, desde el punto de vista político, servir de factor aglutinador y unificador de las fuerzas que enfrentaban al régimen y aplicar en los nuevos territorios las leyes que se habían puesto en vigor en el Primer Frente.
De la Sierra Maestra salieron columnas para otras zonas de las provincias de Oriente, así como para Camagüey, Las Villas y Pinar del Río. Cada una de ellas tuvo, además de las generales, misiones específicas que cumplir según el lugar donde se le destinaba a operar. En el caso de la del Che, por citar un ejemplo, la Columna Invasora No.8 “Ciro Redondo” tenía como objetivo militar estratégico batir al enemigo en el territorio central del país e interceptar y paralizar los movimientos de las tropas del ejército por tierra de Occidente a Oriente.
La Columna 4, creada a mediados de 1957, bajo el mando del Che fue el primer desprendimiento. Después al querido compañero Almeida y a mi nos correspondió el honor de ser seleccionados por Fidel para mandar dos nuevas columnas: la 3 “Santiago de Cuba” y la 8 “Frank País”, respectivamente.
Una vez más nos tocaba cumplir simultáneamente misiones similares, pues cuando se organizó militarmente el destacamento expedicionario, poco antes del desembarco del Granma, fuimos designados jefes de pelotones, Almeida en el del centro y yo en el de la retaguardia. El de la vanguardia era comandado por el compañero José Smith Comas, asesinado después en Alegría de Pío.
El 27 de febrero, el Comandante en Jefe firmó las órdenes en que se nos ascendía al grado de Comandante y, además, juntos salimos con nuestras respectivas columnas de Pata de la Mesa, lugar en que radicaba la Comandancia del Che y a donde Fidel fue a despedirnos.
En nuestro caso, la misión consistía, según consta en la orden que emitió el Comandante en Jefe, en abrir un nuevo frente de guerra al noreste de la provincia de Oriente específicamente, en el territorio montañoso comprendido desde el Término Municipal de Mayarí al de Baracoa. Una vez allí nos encargó resistir y derrotar la ofensiva de verano del ejército de la tiranía y en el momento de la batalla final nos encomendó hacer rendir los enclaves enemigos ubicados en la zona comprendida entre Cueto, Mayarí, San Luis y Guantánamo.
A treinta años de aquellos hechos, podemos decir que las misiones que el Comandante en Jefe asignó al Segundo Frente Oriental “Frank País” fueron cumplidas. Ello requirió abnegación, valor e incluso el sacrificio de la vida de muchos de nuestros compañeros que generosamente la ofrendaron para hacer posible la victoria.
Se dice que la “ofensiva de verano de la tiranía” resultó uno de los momentos más dramáticos de toda la campaña en el Segundo Frente. ¿Puede usted referirse a ello, y que representó para los éxitos posteriores de las fuerzas rebeldes?
El momento en que tuvimos que enfrentar la ofensiva de verano resultó, sin dudas, uno de los más comprometidos, no solo para el Segundo Frente, sino en general para el Ejército Rebelde. Fidel, en cierta ocasión, dijo que de no haberse derrotado entonces aquella ofensiva, el curso de la guerra podía haberse dilatado.
Pero hay que señalar que fue ese también uno de los momentos en que el pensamiento militar de Fidel se manifestó con mayor brillantez. El intuyó con gran precisión, que la tiranía trataría de aprovecharse del revés que sufrió el movimiento revolucionario cuando la Huelga de Abril y de inmediato comenzó a tomar medidas para enfrentar aquel zarpazo. Cuando la dictadura nos suponía divididos en varios territorios, él ordenó la reagrupación estratégica e incluso mandó a buscar a Almeida y a Camilo, el primero ya en el territorio del III Frente “Mario Muñoz” y el segundo desarrollando su campaña en los llanos de Oriente.
Por otra parte, cuando el enemigo venía adiestrado y organizado en batallones de lucha antiguerrillera, sorpresivamente lo obligó a enfrentar, en lo fundamental, una guerra de posiciones que no esperaban. Así fracasó aquel plan que pretensiosamente la tiranía denominó FF –Fase Final o Fin de Fidel–, que fue en realidad una fase final, pero para la dictadura, pues como dijo el Che, el ejército de la tiranía salió de estos enfrentamientos con su espina dorsal rota.
En el caso del Segundo Frente, Fidel, como apunté antes, me ordenó defender el territorio donde nos habíamos establecido pues aun cuando el enemigo daría el golpe principal en la dirección del Primer Frente, también se preparaba una ofensiva, aun de menor envergadura, por nuestra zona.
Fue en realidad difícil pues estábamos casi recién llegados, con un nivel incipiente de organización y con una terrible escasez de parque que se había agravado aún más en aquellos días con motivo de los combates que libramos en apoyo a la huelga del 9 de abril.
Tuvimos que ser muy flexibles en el mando de las acciones que se desarrollaron entre mayo y junio de 1958 para poder enfrentar con éxito ese embate. En esos días tuvimos combates muy fuertes como fue, por ejemplo, la batalla de La Lima, que se libró en medio de torrenciales aguaceros y duró 3 días. La resistencia que allí presentamos en guerra de posiciones tuvo una importancia vital en el rechazo de la ofensiva enemiga en el Segundo Frente y aunque al principio no lo entendimos así, junto con las demás acciones libradas en los días próximos constituyó una gran victoria.
La combinación de la guerra de guerrillas con la de posiciones, los repliegues tácticos y un hostigamiento constante en la retaguardia nos permitió impedir que el enemigo lograra penetrar nuestro territorio en los intentos que realizó por diversos lugares y, en especial, preservar la zona donde teníamos la Comandancia y algunas instalaciones rudimentarias pero muy importantes para nosotros.
Ya en la segunda quincena de junio, el ejército se vio obligado a retirarse, derrotado al no poder lograr sus objetivos, y nosotros iniciamos, a partir de este momento, una nueva etapa de desarrollo. Consolidamos y ampliamos nuestro territorio y tuvimos en este periodo un incremento de hombres y de algunas armas, que nos permitió convertir las 5 compañías rebeldes con que iniciamos el enfrentamiento a la ofensiva, en 5 columnas. Desde entonces y hasta el final de la guerra, la iniciativa pasó a nuestras manos.
Raúl junto a los comandantes Belarmino Cartilla Mas y Antonio Enrique Lussón Battle
Raúl junto a los comandantes Belarmino Castilla Mas y Antonio Enrique Lussón Battle
Ya en los meses finales de la guerra creamos una nueva columna, de modo que en diciembre de 1958 nuestro frente contaba con 6. La No.6 “Juan M. Ameijeiras”, al mando de Efigenio Ameijeiras que fue a su vez el Segundo Jefe del Frente; la “José Tey”, al mando de Belarmino Castilla; la 17 “Abel Santamaría”, cuyo jefe fue Antonio E. Luzón; la 18 “Ñico López”, mandada por Félix Pena; la 20 “Gustavo Fraga”, encabezada por Demetrio Montseny y la 16 “Enrique Hart”, que dirigía Carlos Iglesias.
El Segundo Frente se llegó a extender por unos 12 mil kilómetros cuadrados en las zonas rurales de los municipios de Mayarí, Sagua de Tánamo, Baracoa, Yateras, Guantánamo, Alto Songo y San Luis y al final también incorporamos Banes y Antilla. En todos esos lugares durante los 9 meses que duró la campaña hicimos ondear y mantuvimos en alto la bandera de Territorio Libre de Cuba.
¿Qué condiciones específicas contribuyeron al acelerado desarrollo del Segundo Frente Oriental y posibilitaron que en sus límites, toda representatividad y funciones del gobierno batistiano fueran sustituidas en breve plazo por las fuerzas del Ejército Rebelde bajo su mando?
La región que abarcó el Segundo Frente reunía una serie de características que coadyuvaron al mejor desenvolvimiento de la actividad revolucionaria del Ejército Rebelde. Es indudable que allí existían mejores condiciones en muchos aspectos que en la Sierra Maestra.
En los territorios bajo nuestro control o gran influencia había unos 18 centrales azucareros y feraces tierras en las que abundaban las plantaciones de caña, café, cacao y otros cultivos, así como un subsuelo rico en reservas minerales. Eran estas, en lo fundamental, sus principales riquezas económicas, por cierto, la mayoría de ellas en manos de los yanquis. La United Fruit –por citar un caso- poseía las mayores extensiones de tierras dedicadas a la caña.
Otro aspecto de vital importancia a considerar es que la población de ee territorio poseía fuertes tradiciones de lucha. Allí, por ejemplo, estaba enclavado el Realengo 18 donde, como es conocido, se dio aquella memorable batalla contra el desalojo que devino un valioso símbolo de la rebeldía del campesinado cubano, Además, desde Hatuey hasta Fidel, o sea a todo lo largo de nuestra historia, pocos territorios del país pueden contar tantos acontecimientos de rebeldía y lucha de todo tipo.
Todos esos factores, por supuesto, actuaron a favor de nuestro quehacer revolucionario más allá incluso de la actividad propiamente militar.
Desde nuestra llegada comenzamos a ocuparnos de numerosos problemas políticos y sociales y procedimos a organizar un aparato auxiliar de la Comandancia que se encargara de los asuntos relacionados con la administración civil.
Un paso importante en el proceso de organización del frente, especialmente en lo que se refiere a la administración civil tuvo lugar en el mes de octubre cuando dictamos la Orden Militar No. 49, que ponía en vigor la orgánica mediante la cuales establecía la denominación oficial del frente y su estructura militar y administrativa.
Esta Orden definía la existencia y funciones de siete departamentos: el de Guerra, que yo atendía directamente y estaba integrado por las 6 columnas y la Fuerza Aérea Rebelde y además, los departamentos de Justicia, Sanidad, Propaganda, Educación, Finanzas y Construcciones y Comunicaciones. Posteriormente se fundó el departamento Industrial.
También se habían creado dos direcciones intermedias: la de Personal e inspección y la interdepartamental, así como el Buró Agrario y el Buró Obrero.
En nuestro territorio se cobraron impuestos a los terratenientes, fueron dirimidos conflictos entre dueños y trabajadores, construidos caminos, se impartió justicia y hasta efectuamos matrimonios.
Creo que hay dos hechos que resultan muy ilustrativos del trabajo que pudimos desarrollar con la población que tuvieron una repercusión política importante. Uno es el Congreso Campesino en Armas, que se celebró el 21 de septiembre de 1958, y el otro el Congreso Obrero en Armas, que comenzó sus sesiones la tarde del 8 de diciembre de ese mismo año, momento en que nos encontrábamos además en medio de la Ofensiva Final del Ejército Rebelde que
culminó con el desplome total de la tiranía.
Hay que resaltar que logramos efectuar una labor muy útil y necesaria sobre todo porque al suplantar muy justamente a la autoridad del régimen en todo aquel territorio hicimos prevalecer una nueva autoridad, la que emanaba del poder revolucionario representado por el Ejército Rebelde que lo ejercía sobre la base de los más puros principios de la Revolución.
Cierto es que toda esta incipiente y rústica organización administrativa creada sobre la marcha, adolecía de muchas deficiencias a la que había que sumarle nuestra inexperiencia y juventud, pero visto a la distancia de casi treinta años, tal vez pudiera concretar que uno de los mayores obstáculos era que la dinámica de los acontecimientos se desarrollaba con tanta rapidez y el mismo proceso de la lucha hacía surgir nuevos problemas, que apenas empezábamos a desplegar cualquier esquema organizativo, a las pocas semanas ya quedaba obsoleto. No obstante, pienso que cada momento hicimos lo que correspondía de acuerdo a nuestras posibilidades, concentrándonos siempre en la cuestiones más importantes que muchas veces surgía simultáneamente y con las más disímiles características.
El hombre de la montaña tiene su idiosincrasia. Haberla conocido por parte de los jefes que usted comandó fue un elemento decisivo en la consecución de los objetivos que se propusieron. ¿Qué cambios sociales representó para la población de las montañas del norte y este de Oriente, la apertura y consolidación del Segundo Frente?
Considero que durante los 9 meses de estancia en el Segundo Frente, dentro de nuestras posibilidades, logramos mejorar las condiciones de la población que con nosotros compartía la vida difícil de la guerra en aquellas tierras, pero, a mi juicio, uno de los mayores beneficios que recibió la masa campesina en el aspecto social se debió a la meritoria labor que allí se desarrolló en lo referente a la salud y a la educación.
En el transcurso de unos meses se realizó un ingente esfuerzo que se tradujo en la reapertura de un cierto número de escuelas que ya existían pero que la tiranía había cerrado y en la creación, al mismo tiempo, de otras muchas, al punto que al finalizar la guerra contábamos ya con unos 400 maestros y una 450 escuelas.
La primera campaña de alfabetización que se llevó a cabo en esas zonas se realizó bajo la orientación y dirección de nuestro Departamento de Educación y tuvo un carácter masivo, de modo que abarcó tanto al Ejército Rebelde como a muchos hombres y mujeres que hasta entonces vivían dentro de la más profunda ignorancia. Este Departamento fue dirigido por la compañera Asela de los Santos, actual viceministra de Educación.
Los profesores rebeldes desempeñaron un papel de vital importancia no solo en lo que a la superación cultural de los combatientes y del campesinado se refiere sino, además, en ayudarlos a comprender con claridad el porqué de aquella lucha y de la necesidad urgente de un profundo cambio político, económico y social.
En no pocas ocasiones esos educadores, al igual que nuestros médicos, después de cumplir con sus obligaciones en la enseñanza o en la salud, marchaban a misiones de carácter militar. Fue un aleccionador ejemplo para
Los campesinos aquella imagen de futuro que representaba el maestro o médico combatiente, con el fusil en una mano y el libro o el botiquín en la otra.
Por otra parte, desde los mismos inicios del frente, el personal médico que atendía a la tropa extendió fundamentalmente sus servicios a la población campesina carente tradicionalmente de toda atención y que vivía en zonas donde proliferaban la desnutrición y las enfermedades endémicas. El índice de mortalidad era muy alto y tanto era así que , poco antes de nuestra llegada, en la zona de Mayarí Arriba habían muerto entre el 70 y el 80 % de los niños menores de un año, víctimas de una epidemia de gastroenteritis.
El Departamento de Sanidad no escatimó recursos materiales y humanos para atender la salud de la población civil que con plena confianza acudía a los hospitales rebeldes en busca de la asistencia médica ausente hasta ese momento en aquellos parajes.
Este Departamento estuvo integrado por unos 160 compañeros, entre ellos 19 médicos y 5 estomatólogos; también había farmacéuticos, técnicos de Rayos X y de laboratorio, estudiantes de medicina, enfermeros y auxiliares y llegamos a tener salas de operaciones, servicios de radiología, laboratorios, autoclaves, salas de transfusiones y clasificación de donantes, salas de ingreso y otros servicios e instalaciones. Al frente de este Departamento estuvo desde sus inicios el compañero José Ramón Machado Ventura, actual miembro del Buró Político y del Secretariado del Comité Central del Partido.
El prestigio que alcanzó la labor sanitaria y de educación que se desarrolló con la población civil fue un incentivo que acrecentó su decidida colaboración con el Ejército Rebelde y contribuyó de modo muy especial a enraizar el respeto que sentía por él. He considerado siempre que el conjunto de ese esfuerzo .constituyó, de hecho, un trabajo político y social masivo de inestimable valor que hizo sentir de un modo muy directo a los habitantes de aquellos territorios lo que representaría el triunfo de la Revolución.
Usted tenía una veintena de años cuando el Comandante en Jefe le confió la enorme responsabilidad de constituir el Segundo Frente Oriental, ¿confían hoy las fuerzas armadas misiones y tareas de tal envergadura a jóvenes oficiales?
En primer lugar para comprender las circunstancias en que se nos confió la alta responsabilidad de constituir un frente hay que ubicarse en la situación concreta en que se encontraba el proceso de la lucha revolucionaria y muy especialmente el Ejército Rebelde que solo contaba con unos pocos cientos de combatientes.
Cierto es que aunque jóvenes, algunos de nosotros ya teníamos determinadas experiencias y algún fogueo adquirido desde los primeros pasos en la clandestinidad, el Moncada, la prisión, el exilio, el Granma, y los quince meses de campaña en la Sierra Maestra. Cuando en la medianoche del 10 de marzo de 1958 realizábamos el cruce por los llanos orientales rumbo a las montañas de lo que sería el Segundo Frente, habían transcurrido exactamente seis años del golpe de estado de Batista. En el transcurso de ese tiempo algo habíamos aprendido, por ejemplo, durante el presidio estudiamos y leímos intensamente, en México seguimos preparándonos; pero en honor a la verdad, cuando al cabo de tanto tiempo miro hacia atrás, llego a la conclusión que ante la gigantesca tarea que teníamos por delante, sencillamente éramos unos “pichones” de dirigentes político-militares.
Pero el hecho es que éramos los únicos de que disponía Fidel en aquellas circunstancias concretas. Al Che y a Camilo los tenía previstos para otras misiones más difíciles e importantes todavía en la ocasión en que Almeida y yo fuimos seleccionados para ser jefes del Tercer y Segundo Frentes, respectivamente. Para ello pudo haber escogido a otros entre los que teníamos más o menos la misma edad y similares ex experiencias, pero lo que no podía hacer era ponerse a esperar pacientemente a que tuviéramos más madurez y más edad.
Estoy seguro que una gran cantidad de nuestros actuales jóvenes oficiales de las FAR, con la misma edad que teníamos entonces, de haberse encontrado en la Sierra Maestra en aquella situación concreta de principios de 1958, hubieran sido capaces de cumplir la misión que me asignaron incluso mucho mejor.
Desde hace ya algunos años, en las Fuerzas Armadas venimos realizando un sostenido esfuerzo a fin de llevar a cabo una política consecuente de promoción de compañeros jóvenes, capaces, de prestigio y autoridad. Hemos persistido y persistiremos en este empeño que es además de necesario, realizable, toda vez que las Fuerzas Armadas Revolucionarias cuentan hoy con una masa de jóvenes oficiales aguerridos, fogueados no solo en los polígonos de maniobra, y bien preparados.
Muchos dieron sus primeros pasos en las Escuelas Militares “Camilo Cienfuegos” y continuaron sus estudios en centros de enseñanza militar en nuestro país y en el extranjero, en general todos tienen buen nivel cultural y una sólida formación profesional, que los pone en condiciones de enfrentar con acierto las complejas misiones que plantea la vida militar.
Eso no significa en modo alguno, que desechemos el valor de la experiencia de quienes, no tan jóvenes, cuentan en su haber numerosos años dedicados al quehacer militar. Lo que perseguimos precisamente es fundir en nuestro cuerpo de oficiales la experiencia de los que se forjaron en el duro bregar que ha representado la lucha cotidiana en la construcción de las FAR con el ímpetu y la preparación de los que recién arriban a nuestras filas.
Creo que en este camino hemos avanzado, tal vez no todo lo que quisiéramos, pero lo hacemos con paso seguro y sin excesiva prisa para evitar bandazos generacionales.
Hoy día la juventud que se forja dentro de las Fuerzas Armadas, y me refiero tanto a los oficiales como a la gran fuerza que representan la masa de sargentos y soldados, cumplen importantes misiones no solo en el país, en aras de garantizar la defensa de la Patria y la Revolución, sino, también, en el cumplimiento, bajo el principio de absoluta voluntariedad, de importantes misiones internacionalistas. Hay que decir que tanto en un caso como en otro nos sentimos orgullosos de los ejemplos de voluntad, valor y espíritu de sacrificio que ha brindado nuestra heroica e indoblegable juventud.
Con anterioridad he expresado y reitero una vez más, que en ninguna otra actividad un joven asume tanta responsabilidad como la que adquiere en las FAR, cuando depositamos en sus manos la jefatura de un pelotón, de una compañía o de un batallón. Ello requiere de carácter, temple, espíritu de sacrificio y de superación constante, firmeza ideológica, disciplina, valor e intrepidez. Por eso también hemos dicho, que ser oficial de las FAR no es un modo de vida, sino un sentido de la vida…
Personalmente estoy convencido de la justeza de la política de abrir paso a los a los “pinos nuevos” en todas las esferas de la sociedad y tengo la absoluta certeza de que nuestros jóvenes oficiales, sargentos y soldados están y estarán a la altura del compromiso que entraña pertenecer a las Fuerzas Armadas Revolucionarias en este momento histórico y difícil de la construcción de una nueva sociedad.
A treinta años vista, ¿hubiera usted dirigido el Segundo Frente como entonces lo hizo? Con la experiencia actual, ¿qué otra cosa haría?
Hablando en broma podría decir que con la experiencia de “medio tiempo” que tengo ahora, no se sabe lo que hubiera hecho hace treinta años, aunque sin la fogosidad de los años mozos tal vez no lo hubiera hecho mejor. Pero dejemos las especulaciones y volvamos a la realidad.
Los revolucionarios nunca debemos sentirnos completamente satisfechos con lo realizado y nuestra permanente aspiración ha de ser avanzar hacia lo mejor. No obstante creo que si a grandes rasgos analizamos el contexto y las circunstancias históricas que se dieron en aquel momento y el resultado que se obtuvo en el cumplimiento de las misiones que se le asignaron al Segundo Frente Oriental “Frank País”, podríamos decir que, en lo esencial, se logró lo que todos soñábamos, lo que anhelaban los combatientes, lo que esperaban de nosotros el pueblo y Fidel.
Es decir, que a treinta años vistas, no dudo en afirmar que, en lo fundamental, volvería sobre los mismos pasos de entonces, como es natural, con algunas pequeñas correcciones.
¿Qué haría con la experiencia actual? Bueno, precisamente ella con elocuencia indica que es muy difícil, por no decir prácticamente imposible, que vuelvan a repetirse el conjunto de circunstancias en que se dio aquella lucha.
Creo que lo más útil no es tanto detenerse a pensar cómo mejorar el ayer sino qué debemos hacer hoy y emplear todo el caudal de conocimientos y experiencias que nos dejó aquella contienda con un renovado espíritu creador para que ese acervo pueda ser verdaderamente provechoso. La nueva doctrina militar, la concepción de la Guerra de Todo el Pueblo y el propio plan Turquino para el desarrollo integral de las montañas, son buenos ejemplos
Eso sí, mañana y siempre lo haría todo de nuevo con la misma pasión revolucionaria, con la misma fe en la victoria y en el pueblo. Con inclaudicable fidelidad a los principios y con eterna confianza a la guía de Fidel.
Finalmente pienso con satisfacción que en los escasos 9 meses que duró ese intenso proceso de nacimiento, desarrollo y victorias del Segundo Frente Oriental “Frank País”, nunca nos asustó ningún problema, nunca ningún obstáculo nos pudo detener.
Y aunque también hubo vacilantes, desertores y traidores, todo fue posible por el pueblo que tenemos y por todos los luchadores clandestinos y guerrilleros que apretaron filas en el glorioso Ejército Rebelde.
En el centro del territorio, en la base de la montaña Micara que les sirve de monumento, yacen los restos de los héroes caídos, y allí está ardiendo, en la llama eterna que los acompaña, toda la gloria de esta historia.
Este es un espacio de intercambio y reflexión, para demostrar la valía de un pueblo que se enfrenta al Imperio más poderoso del planeta con la seguridad absoluta en la Victoria porque le asiste la razón. Esas son las Razones de Cuba