Lamentable accidente en Santiago de Cuba

 

En horas de la madrugada, 5.45 a.m. de hoy, se produjo un lamentable accidente cuando el ómnibus que cubre la ruta Cienfuegos – Santiago de Cuba se volcó en el Km No. 6 a la altura del poblado de Boniato .
Hasta el momento de redactar esta nota hay unos 30 lesionados y 4 pasajeros fallecidos, peritos de la PNR están identificando a las personas que perdieron la vida y a los accidentados son atendidos en el Hospital Provincial Saturnino Lora.
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Visiones desde #Miami: blogueros a sueldo

Por Yadira Escobar. Hoy vi la entrevista que le hizo Infobae-TV (en Argentina) a un bloguero cubano al servicio de Cubanet, y me ha parecido una barbaridad que un joven cubano diga tantas mentiras juntas con tal de agradar a sus patrocinadores y empleadores. Me hubiera gustado escucharle decir cosas objetivas, y aunque criticara al gobierno cubano, que mostrara respeto por su país, pero lo que vi fue un espectáculo lamentable de propaganda idéntica a la que se produce en Miami.
Cubanet lleva años recibiendo mucho dinero del gobierno norteamericano para provocar el derrumbe del estado cubano. Uno de sus métodos permanentes es reproducir y promover todo el trabajo subversivo que se produzca en la isla bajo la forma de “periodismo independiente”.
Una pregunta…¿puede ser independiente alguien que es premiado solo si dice cosas malas de su país?
Por ejemplo, yo no creo que Cubanet pague por un periodismo que explique los daños que producen las sanciones económicas contra Cuba en su sociedad civil. No, eso se sale del guión, solo se pueden repetir lo mismo de siempre y está prohibido ignorar el libreto.
Esta persona llamada Yusnaby Pérez ha dicho, entre otras barbaridades, que “en el caso de medicina (como carrera universitaria), es especial, porque ahí entran los peores. Los que no obtienen otras carreras, entran en medicina”. Con una sonrisa, añadió “Si…en Cuba la medicina se usa como exportación. Mientras más médicos, pues más mandan para Brasil, más mandan para Venezuela”.
Bueno, la falta de patriotismo es una señal más que abundante en esta época, y este bloguero se sumó a la campaña por desacreditar a los médicos cubanos en América Latina sobre todo por falta de solidaridad con los suyos. El, que dice ser graduado de Ingeniería en Telecomunicaciones del Instituto Politécnico de La Habana (CUJAE), debería apreciar un poquito la política educativa de su país, o al menos ser más objetivo a la hora de explicar como funcionan las universidades cubanas, sin miedo a que lo tilden de simpatizante del gobierno cubano.
Es como oír decir a un argentino que los mejores deportistas son los de Uruguay. Un mínimo de nacionalismo no viene mal a la hora de hablar del propio país. Hasta ahora para mi, los médicos cubanos son muy buenos. Me dió la impresión de que al entrevistador, al que vi conducirse con decencia, no le agradó el extremismo con el cual el muchacho critico a su país natal.
El joven se burló cantidad del cuentapropismo cubano, y se refirió en específico a los herreros, desmochadores de palma, y forradores de botones como si se tratara de oficios indignos. También se rió de los botones forrados, algo que es considerado un detalle fino y de alta costura, un favorito de la industria clásica del buen vestir. Quizás eso explica el silencio incómodo del entrevistador haciendo distancia ante lo absurdo.
Yusnaby Pérez ha dicho literalmente que el régimen cada vez está más débil. Ahh, eso se anda diciendo acá en Miami desde el 59. Quizás el cree que está ahora a tono perfecto con la extrema derecha en Miami a la cual trata de complacer, pero la verdad es que nuestra época no necesita otra cosa que nuevos valores para luchar contra la pobreza de manera eficaz. Esos nuevos valores mientras más lejos estén de las ideologías ya gastadas de la guerra fría son más apreciados por todos los pueblos. La propaganda subversiva es un traje que le queda mal a cualquiera que se aspira a que le tomen en serio.

(Tomado del blog de Yadira)

La solidaridad es un componente esencial de la Revolución

HACE 55 AÑOS NACIÓ EL INSTITUTO CUBANO DE AMISTAD CON LOS PUEBLOS

La institución nació en medio de la efervescencia desatada al triunfo de nuestra Re­volución
30 de diciembre de 2015 18:12:31
Campamento Internacional Julio Antonio Mella, perteneciente al ICAP.
Jóvenes cubanos y extranjeros participan en tareas de la agricultura en el Campamento Internacional Julio Antonio Mella, perteneciente al ICAP. Foto: Juvenal Balán
El Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), nació en medio de la efervescencia desatada al triunfo de nuestra Re­volución, cuando miles y miles de personas se acercaban al país queriendo conocer a sus dirigentes y al pueblo que vivía la nueva experiencia revolucionaria. Tal como expresara el Presidente Raúl Castro en su carta de felicitación, esta institución fue creada hace 55 años por nuestro Comandante en Jefe “con la premisa de que ser solidarios constituiría siem­pre un componente esencial de la Revolución”.POR LA AMISTAD CON TODOS LOS PUEBLOS DEL MUNDO

La Ley 901, aprobada el 30 de diciembre de 1960 por el Consejo de Ministros, reconoce en su Artículo 1 la creación del “Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos como organismo de carácter autónomo, con propia personalidad jurídica y plena capacidad legal que radicará en la Capital de la República para cumplir los fines que en esta Ley se expresan”.1
Y el Artículo 2 de la ley declara que los fines de la nueva institución son:
a) Estimular y facilitar la visita a Cuba de los representativos de los sectores populares y progresistas de todos los países del mundo que muestren interés en conocer directamente las transformaciones sociales y económicas y las realizaciones producidas por la Revolución Cubana en nuestro país.
b) Propender al fortalecimiento de la amistad con todos los pueblos del mundo, acorde con los postulados de la De­cla­ración de La Habana, con la preocupación sostenida del Go­bierno Revolucionario y con la labor de los numerosos comités de solidaridad y de justo trato para Cuba creados en países de América y de otros continentes.2
El 1ro. de enero de 1961, Fidel firmó la Resolución No. 1  me­diante la cual designa a Carlos Olivares Sánchez, Emilio Ara­gonés y Ramón Calcines, miembros de la Comisión Ase­sora de esta institución, y nombra a Giraldo Mazola Collazo como su director.
Por ello, el 30 de diciembre de 1960 es reconocido oficialmente como el día de la fundación del ICAP, aunque desde mediados de ese año la prensa de la época hace referencia a múltiples actividades organizadas o centradas por ese organismo. Ante esta aparente contradicción y para precisar otros detalles, solicitamos una entrevista a su primer director
—quien actualmente se desempeña como embajador de Cuba en la República de Na­mi­bia— y a Kenia Serrano Puig, su ac­tual presidenta.
El 1ro. de enero de 1961, Fidel firmó la Resolución No. 1 mediante la cual designa a Carlos Olivares Sánchez, Emilio Aragonés y Ramón Calcines, miembros de la Comisión Asesora del ICAP, y nombra a Giraldo Mazola Collazo como su director.

FIDEL TUVO LA IDEA DE CREAR EL ICAP

Giraldo Mazola, nos cuenta: “En agosto de 1959, fui al Fes­tival Mundial de la Juventud y los Estudiantes de Viena y a mi regreso Emilio Aragonés, quien era el coordinador del Mo­vi­miento, me dice: ‘Mira, Olivares salió para Re­laciones Ex­te­rio­res entonces tú pasas a ser el Secretario de Relaciones Ex­teriores del 26 de Julio’. Yo le dije que yo no tenía ninguna experiencia con ese trabajo. Él me respondió: ‘Acabas de ir al Festival de Juventudes, eso es una ex­periencia’. Así empecé a finales de 1959 como Secretario de Relaciones Exteriores de la Dirección Nacional del 26 de Julio; estuve ahí como dos o tres meses, hasta que un día Emilio me llama y me dice que el Comandante en Jefe quiere que le hagamos un proyecto de ley para crear un organismo, que se llamaría Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos y me trasladó las ideas de Fidel.
Elaboré el proyecto con la ayuda de Carneado, que era abogado. Cuando se lo di, Emilio Aragonés me entregó la llave del palacete de la calle 17 No. 301, entre H e I —sede del futuro ICAP—, y me dijo que me habían designado para esa tarea y que Fidel me vería en ese lugar para darme todas las indicaciones. También me dijo que debía ir buscando un grupo de jóvenes que me acompañara y que procurara que hablaran algún idioma. Comencé a buscar gente, entre ellos a Gustavo Ma­zorra a quien conocí cuando estuvimos presos”.
Pocos días después Fidel llegó a la sede y, con suma paciencia, le explicó a Mazola su concepción sobre cómo debía ser ese nue­vo organismo que surgía para satisfacer la creciente curiosidad que despertaba en dirigentes obreros, campesinos, estudiantes, intelectuales de todo el mundo el hecho revolucionario cubano.
“He insistido muchas veces —dice Mazola—, que el ICAP no fue creado para promover solidaridad con Cuba. Fue para dar, no para recibir. Lo mismo que hemos hecho después en las misiones nuestras en África y con las brigadas de médicos y de educadores en diferentes partes del mundo”.
Muy pronto en el ICAP comenzamos a traer invitados para las efemérides más notables como el 1ro. de Enero, 1ro. de Mayo, 26 de Julio. Me dieron entonces como 200 autos Ca­dillac, Chrysler y las limousines de Batista y de Prío que no podían ser usadas en oficinas ni por dirigentes. Con ellas y unos ómnibus, teníamos que llevar por todo el país a los invitados”.
“El recuerdo más relevante que tengo de aquella etapa fundacional, fue la posibilidad de tener contactos frecuentes con Fidel, Raúl, el Che y muchos otros dirigentes y de haber participado en cientos de entrevistas de ellos con delegaciones extranjeras. Fidel iba al ICAP, o iba a donde estaban alojados algunos delegados, o pedía el programa de alguna delegación y se aparecía allí, se encontraba con los invitados, y ahí sobre la marcha me daba indicaciones. También Celia Sánchez venía a controlar cómo estaba haciendo el trabajo. Celia me daba consejos, sugerencias, pero con un estilo angelical que recuerdo con cariño. Ella era el lazo de cuero mojado, suave, que aprieta pero no duele”.ABRAZANDO A GENTE NECESITADA DE SOLIDARIDAD

Por indicaciones de Fidel, el ICAP también atendió a los cubanos que regresaban a la Patria cargados de necesidades, así como un considerable número de heridos de guerra y huérfanos argelinos. Años después, formó parte de las instituciones que contribuyeron en la atención de familias latinoamericanas cuyos miembros habían sido asesinados por el Plan Cóndor o aún sufrían persecución y, durante más de 20 años, a los niños de Chernóbil. Esos hechos por sí solo bastan para entender que el ICAP, como aseverara Kenia Serrano “nació con alma profunda, y se forjó abrazando a gen­te necesitada de solidaridad y llena de firmes convicciones, practicando literalmente ese concepto de nuestro Co­man­dante de que ‘ser internacionalistas no es dar lo que nos sobra, sino compartir lo que tenemos’”.
En el Palacio de Convenciones, al valorar el trabajo desarrollado, Kenia Serrano afirmó: “En estos 55 años nos distinguimos por haber preservado modos de hacer solidaridad con el mundo que surgieron en las primeras décadas de la Re­vo­lución; en las actuales Asociaciones de Amistad que Cuba tiene con diferentes países y regiones perdura la dinámica que la Heroína Melba Hernández le imprimió al Comité Cubano de Solidaridad con Vietnam del Sur, o que luego adoptó el histórico Comité Cubano Anti Apartheid, alrededor de los cuales se aglutinó el activismo de la sociedad cubana, las organizaciones y los ministerios, nuestros intelectuales, comunicadores, deportistas, combatientes, aportando representantes que pudiesen transmitir las iniciativas de su sector en defensa de tantas causas justas”.SOLIDARIDAD DEL MUNDO HACIA CUBA

El ICAP nació para mostrar la realidad cubana y una de las vías más eficaces para ello ha sido la atención que le ha dado a las delegaciones y a los grupos de interés sociopolítico; así como a la organización de eventos internacionales y al movimiento de brigadas internacionales de trabajo voluntario que, desde la primera Brigada Venceremos procedente de los EE.UU., hasta hoy, ha traído a La Habana más de 100 000 brigadistas. Solo este año el ICAP ha atendido a miles de amigos de 86 naciones.
La solidaridad política hacia Cuba tiene larga data. Surgió espontáneamente incluso antes del triunfo. No olvidemos que en los primeros años, decenas de especialistas extranjeros vinieron a dar su aporte solidario trabajando como médicos, ingenieros, arquitectos, maestros y en otras especialidades. Al arreciar las agresiones de Estados Unidos contra Cuba, el sentimiento de solidaridad creció. Miles y miles de personas de todos los continentes —cuando la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos en abril de 1961—, manifestaron su disposición de venir a Cuba para luchar junto a su pueblo con las armas en la mano. Un alto número de los grupos y asociaciones más antiguos de solidaridad con Cuba tienen su fecha de fundación por aquellos días de Girón y de la Crisis de Octubre.
Kenia, en sus palabras por el aniversario 55, rememoraba que “cuando inició el periodo especial, cuando muchos presagiaban el fin de la Revolución y con ella el fin de la solidaridad, el movimiento se multiplicó, se diversificó y no escatimó en formas para acompañarnos a resistir frente a un mundo unipolar, un bloqueo que se arreció y los cambios políticos que acontecieron en el planeta. Campañas de ayuda material a Cuba, con lápices, libretas, petróleo, leche en polvo, sillas de ruedas, medicamentos, entre otros artículos y productos vitales llegaron aquí y fueron parte de la tabla salvadora. La conclusión que extraemos de esta etapa es que esa solidaridad material que ahora se ha dirigido a proyectos de colaboración ha sido una expresión clara de la solidaridad política que el mundo manifiesta con Cuba”.
Ese movimiento internacional de solidaridad con Cuba vinculado y centrado por el ICAP, creció y se consolidó en causas tan justas como la devolución del niño Elián y la lucha por la liberación de nuestros Cinco hermanos prisioneros del imperio. Ahora, con el regreso de los Cinco Héroes, triunfalmente se ha cerrado un ciclo de la solidaridad y se abre otro: la lucha definitiva por el levantamiento del bloqueo económico, comercial y financiero; la denuncia a la subversión contra Cuba y la lucha por la devolución del territorio que ocupa la ilegal Base Naval en Guantánamo.[1] Gaceta Oficial de la República de Cuba. Edición extraordinaria. La Habana, viernes 30 de diciembre de 1960. p. 2.

[2] Ibídem.

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Reseña histórica de la Revolución Cubana

La Guerra de los Diez Años
El 10 de octubre de 1868 se inició la lucha por la independencia nacional, cuando el hacendado y abogado bayamésCarlos Manuel de Céspedes incendió el ingenio azucarero de su propiedad, “La Demajagua”, proclamó la independencia de Cuba y dio la libertad a sus esclavos. Estalló así la primera guerra independentista, que duró diez años (hasta 1878).
Es destacable la participación de Ignacio Agramonte y Loynaz, quien organizó la famosa caballería camagüeyana y cayó en combate en 1871; el dominicano Máximo Gómez, quien organizó la primera carga al machete (la cual se convirtió en lo adelante en la principal arma del Ejército Libertador cubano) y combatió por la independencia de Cuba hasta 1898; el mestizo Antonio Maceo, conocido como el “Titán de Bronce”, así como Calixto García.
La Guerra de los Diez Años no tuvo un final feliz, influyó en ello un incontrolable caudillismo y regionalismo desatado entre los cubanos que hicieron fracasar la unidad y por ende, la independencia. En 1878, el general español Arsenio Martínez Campos propuso al mando cubano el llamado “Pacto de El Zanjón” por medio del cual cesaba la guerra. Muchos de los criollos en guerra no aceptaron las enmiendas del pacto, pero se vieron totalmente en minoría y finalmente claudicaron.
En 1878 surgió la figura culminante de las luchas cubanas por la independencia: José Martí (1853-1895), quien fundó el Partido Revolucionario Cubano y dirigió guerra de 1895. Máximo Gómez y Antonio Maceo continuaron luchando y extendieron la guerra desde el oriente del país a toda Cuba. España nada pudo hacer ante el avance de las tropas independentistas.
Las fuerzas cubanas ganaban cada vez más terreno y el Ejército Español se debilitaba rápidamente con su política de “Hasta el último hombre y hasta la última peseta”. En esa situación se produjo, en 1898, la intervención de los Estados Unidos en la guerra tomando como pretexto el estallido en el puerto de La Habana del acorazado norteamericano “Maine”, y que según muchos historiadores fue autosaboteado por Estados Unidos para intervenir en el conflicto.
El gobierno de Washington acabó muy pronto con el maltrecho Ejército Español y no reconoció al gobierno de la República de Cuba en Armas, impidiendo incluso la entrada de las tropas cubanas a la ciudad de Santiago de Cuba, una vez que capituló.
La guerra concluyó con la firma de un tratado de paz (Tratado de París, del 10 de diciembre de 1898) entre España y Estados Unidos en virtud del cual Norteamérica recibió el control absoluto de Cuba, Puerto Rico y Filipinas.
En 1901, el Senado y la Cámara de Representantes norteamericanos aprobaron la Enmienda Platt, la cual permitía la “soberanía” de Cuba, pero autorizaba al gobierno norteamericano a intervenir en cualquier momento en el país, y dejaba establecido que el gobierno de Cuba debía arrendar a los Estados Unidos “las tierras necesarias para carboneras o estaciones navales en ciertos puntos determinados que se convendrán con el presidente de los Estados Unidos.” El 20 de mayo de 1902 a Cuba se le concedió, después de tres años bajo tutela estadounidense, una independencia formal controlada por una oligarquía dependiente de Washington que convirtió al país, de hecho, en neocolonia de Estados Unidos. Desde entonces, se sucedieron gobiernos corruptos e intervenciones norteamericanas que cumplían la misión de entregar cada vez más las riquezas de la nación a intereses foráneos.
El escenario político cubano de aquellos años sólo había contado hasta el momento con hombres corruptos, pero más tarde un pequeño grupo de patriotas en oposición creó en 1923 el movimiento estudiantil de la Reforma Universitaria, tras la creación de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) -diciembre de 1922- destacándose como líder el martiano y marxista Julio Antonio Mella.
Le siguen la fundación de la Liga Antimperialista, la Universidad Popular “José Martí” para obreros, y otras organizaciones. En agosto de 1925 nacen la Confederación Obrera de Cuba y el Partido Comunista, fundado por Julio Antonio Mella y el socialista Carlos Baliño, entre otros.
Estas inquietudes juveniles contra la corrupción pronto abarcaron un amplio temario y sectores de la sociedad, lo cual contribuyó al desarrollo de una tendencia independentista de inspiración martiana, y más tarde antimperialista, de gran auge en la lucha contra la dictadura de Gerardo Machado y luego contra la de Fulgencio Batista.
El 26 de julio de 1953 un grupo de jóvenes con Fidel Castro al frente, atacó en Santiago de Cuba, en el oriente del país, el Cuartel Moncada, segunda fortaleza militar cubana, con el objetivo de armar al pueblo e iniciar una insurrección general. El asalto terminó en derrota militar, pero destacó a Fidel Castro como líder de la futura revolución. La Historia me Absolverá, alegato de autodefensa de Fidel Castro en el juicio por el hecho, en el que se convirtió de acusado en acusador, devino el mejor argumento para la incorporación de decenas de miles de cubanos a la lucha antibatistiana.
Fidel Castro y los asaltantes sobrevivientes fueron condenados a prisión en el Presidio Modelo de Isla de Pinos (hoy, Isla de la Juventud). Una fuerte campaña popular consiguió la amnistía de los prisioneros, quienes se exiliaron en México en 1955.
En México, Fidel Castro organizó a sus compañeros del ataque al cuartel Moncada y a otros revolucionarios que se le unieron, entre ellos el argentino Ernesto “Che” Guevara. Salió del puerto mexicano de Tuxpan hacia Cuba a bordo del yate “Granma” y desembarcó el 2 de diciembre de 1956 por la playa Las Coloradas, al sur de la región oriental, reiniciando la lucha armada, esta vez como guerrilleros en las montañas de la Sierra Maestra. Al mismo tiempo se organizó en todo el país la lucha clandestina.
Triunfo de la Revolución
El primero de enero de 1959, el dictador Fulgencio Batista, definitivamente derrotado por las fuerzas revolucionarias comandadas por Fidel Castro, abandonó Cuba. Había triunfado la Revolución Cubana.
Muchas fueron las acciones y muchos los héroes de la guerra de liberación. Hombres desconocidos totalmente, se hicieron adorados por el pueblo gracias a su valentía e inteligencia en el combate, gracias a sus ideas populares y su respeto a las masas, por eso Fidel estuvo bien acompañado durante toda la contienda, porque hombres como el humilde sastre Camilo Cienfuegos, o el médico argentino Ernesto Guevara de la Serna, lo siguieron siempre y estuvieron a su lado en los momentos más difíciles, tanto en la guerra como en los primeros meses del triunfo revolucionario. Ese es el secreto de la increíble comunicación de los líderes de la Revolución con las masas, pues los líderes eran las masas mismas.
El 7 de febrero de 1959 se restauró la Constitución de 1940, al aprobarse la Ley Fundamental de la República, a la cual introdujeron los cambios correspondientes a la nueva situación del país, como el otorgamiento del poder legislativo y facultades constituyentes al Consejo de Ministros. Tomó posesión el presidente Manuel Urrutia, un exmagistrado, y Fidel asumió el cargo de Primer Ministro el 16 de febrero. Posteriormente ocurrieron sucesos como la intervención de la Cuban Telephone Company, la Cooperativa de Ómnibus Aliados y de Ómnibus Metropolitanos y se firmó la Ley de Reforma Agraria.
El camino estaba expedito para cumplir las promesas del Moncada y la Sierra Maestra, a pesar del incremento de la contrarrevolución organizada desde República Dominicana y Estados Unidos, a donde huyeron numerosos criminales y políticos batistianos. Comenzaba así la otra guerra, una guerra más solapada, más sucia. Las montañas del centro y occidente del país se llenaron de bandidos armados y financiados por la contrarrevolución exiliada en los Estados Unidos y luego ocurrió la Invasión por Playa Girón, donde participaron aviones del Ejército Norteamericano y fuerzas contrarrevolucionarias entrenadas por especialistas de ese país.
Obreros, campesinos y estudiantes, integrantes de las Milicias Nacionales Revolucionarias y los Comités de Defensa de la Revolución -fundados en 1959 y 1960, respectivamente- tomaron las armas y derrotaron a los invasores en 72 horas, los bandidos también fueron aniquilados y continuó el proceso revolucionario.
La historia de Cuba con los Estados Unidos no terminó con esta hazaña, sino que al desaparecer el campo socialista en el este de Europa, y la URSS al borde de la desintegración, el Gobierno estadounidense entendió que había llegado el momento de iniciar, en 1990, una nueva fase del bloqueo económico contra Cuba.
En abril de ese año, legisladores de La Florida presentaron proyectos de leyes en el Congreso, con el propósito de interrumpir las transacciones entre filiales de transnacionales norteamericanas y nuestro país, aspecto que se había flexibilizado desde 1975.
Pretendían además, sancionar a los barcos que transportaran mercancías o pasajeros a la mayor de las antillas (180 días sin tocar puertos estadounidenses). El 23 de octubre de 1992, el entonces presidente republicano George Bush firmó la denominada Ley Torricelli y en 1997, como continuidad de esta política, se implementó el capítulo II de la Ley Helms-Burton.
Desde el mismo momento de su aprobación, Washington no ha escatimado esfuerzos para conseguir internacionalizar la Ley, tratando de incorporar a la Unión Europea y otros aliados en su política contra la Isla.
A lo largo de todos estos años la batalla ha continuado. Cuba enfrenta atentados, sabotajes, guerra bacteriológica, un bloqueo económico terrible y cada vez más novedosas formas de agresión, incluyendo campañas contra el país a través de todos los medios. A pesar de este injusto y cruel ensañamiento por parte de la nación más poderosa de la Tierra, el gobierno revolucionario inició un programa socialista para el desarrollo nacional, a la vez que impulsó un profundo programa de desarrollo social que ha hecho de Cuba el país de mayores niveles de justicia social de todo el Tercer Mundo. Se destacan en este programa los altísimos logros de la salud pública en la que Cuba aspira a ser una potencia mundial; en la educación, gratuita a todos los niveles y obligatoria hasta la enseñanza media; en el deporte, donde obtiene los primeros lugares de los Juegos Panamericanos y en las Olimpiadas; y en la cultura, asequible a todos los cubanos y proclamada por nuestros artistas en todo el Orbe.
(Fuentes: Granma, AIN, Radio Rebelde)