Seguimos en combate junto a Fidel y Raul esas nuestras Razones que son las razones de Cuba · El 26 de febrero del 2011 dos cubanos humildes, dignos hijos de su pueblo, denunciaron a través de la televisión cubana en el programa Las Razones de Cuba las actividades de elementos pagados, organizados y alentados por el Gobierno de los Estados Unidos contra la Revolución, ambos durante años penetraron las filas de la contrarrevolución interna y con su trabajo abnegado detuvieron los planes de la CIA para derrocar el poder del pueblo y restaurar a la crápula anexionista, cobarde y rastrera que sueña con imponer de nuevo en Cuba su imperio de la desigualdad, la pobreza, el servilismo al yanqui, que sueña con la Cuba de los 50 la de la mafia y los asesinatos, la de los desalojos de campesinos, el hambre crónica, el desempleo y la prostitución, la Cuba aquella donde mandaba el asesino más grande de la historia de Cuba, solo comparable a Valeriano Weyler y Nicolau, Fulgencio Batista, ladrón, mafioso, capo de capi y servil cipayo del Imperio yanqui. Pero hoy, hombres como Carlos Serpa y Moisés, suman miles, cientos de miles, millones, dispuestos a dar su vida por la Revolución El 26 de febrero del 2011 dos cubanos humildes, dignos hijos de su pueblo, denunciaron a través de la televisión cubana en el programa Las Razones de Cuba las actividades de elementos pagados, organizados y alentados por el Gobierno de los Estados Unidos contra la Revolución, ambos durante años penetraron las filas de la contrarrevolución interna y con su trabajo abnegado detuvieron los planes de la CIA para derrocar el poder del pueblo y restaurar a la crápula anexionista, cobarde y rastrera que sueña con imponer de nuevo en Cuba su imperio de la desigualdad, la pobreza, el servilismo al yanqui, que sueña con la Cuba de los 50 la de la mafia y los asesinatos, la de los desalojos de campesinos, el hambre crónica, el desempleo y la prostitución, la Cuba aquella donde mandaba el asesino más grande de la historia de Cuba, solo comparable a Valeriano Weyker y Nicolau, Fulgencio Batista, ladrón, mafioso, capo de capi y servil cipayo del Imperio yanqui. Pero hoy, hombres como Carlos Serpa y Mosiés, suman miles, cientos de miles, millones, dispuestos a dar su vida por la RevoluciónFoto de Raúl Capote Fernández.

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· El 26 de febrero del 2011 dos cubanos humildes, dignos hijos de su pueblo, denunciaron a través de la televisión cubana en el programa Las Razones de Cuba las actividades de elementos pagados, organizados y alentados por el Gobierno de los Estados Unidos contra la Revolución, ambos durante años penetraron las filas de la contrarrevolución interna y con su trabajo abnegado detuvieron los planes de la CIA para derrocar el poder del pueblo y restaurar a la crápula anexionista, cobarde y rastrera que sueña con imponer de nuevo en Cuba su imperio de la desigualdad, la pobreza, el servilismo al yanqui, que sueña con la Cuba de los 50 la de la mafia y los asesinatos, la de los desalojos de campesinos, el hambre crónica, el desempleo y la prostitución, la Cuba aquella donde mandaba el asesino más grande de la historia de Cuba, solo comparable a Valeriano Weyler y Nicolau, Fulgencio Batista, ladrón, mafioso, capo de capi y servil cipayo del Imperio yanqui. Pero hoy, hombres como Carlos Serpa y Moisés, suman miles, cientos de miles, millones, dispuestos a dar su vida por la Revolución
El 26 de febrero del 2011 dos cubanos humildes, dignos hijos de su pueblo, denunciaron a través de la televisión cubana en el programa Las Razones de Cuba las actividades de elementos pagados, organizados y alentados por el Gobierno de los Estados Unidos contra la Revolución, ambos durante años penetraron las filas de la contrarrevolución interna y con su trabajo abnegado detuvieron los planes de la CIA para derrocar el poder del pueblo y restaurar a la crápula anexionista, cobarde y rastrera que sueña con imponer de nuevo en Cuba su imperio de la desigualdad, la pobreza, el servilismo al yanqui, que sueña con la Cuba de los 50 la de la mafia y los asesinatos, la de los desalojos de campesinos, el hambre crónica, el desempleo y la prostitución, la Cuba aquella donde mandaba el asesino más grande de la historia de Cuba, solo comparable a Valeriano Weyker y Nicolau, Fulgencio Batista, ladrón, mafioso, capo de capi y servil cipayo del Imperio yanqui. Pero hoy, hombres como Carlos Serpa y Moisés, suman miles, cientos de miles, millones, dispuestos a dar su vida por la Revolución Foto de Raúl Capote Fernández.

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