Cierran en el Reino Unido cuentas bancarias de la Campaña de Solidaridad con Cuba

BancoLa aplicación extraterritorial del bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos contra Cuba se evidencia una vez más, a pesar del anunciado cambio de política por Obama y el restablecimiento de relaciones diplomáticas
Autor: Catriona Goss | internet@granma.cu
3 de marzo de 2016 21:03:22
the cooperative Bank
No obstante el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre la Isla y los EE.UU. el bloqueo y su carácter extraterritorial siguen obstaculizando la economía cubana. Foto: AP
Muchos son los ejemplos del carácter extraterritorial del bloqueo económico, co­mercial y financiero impuesto por los Estados Unidos contra Cuba durante más de medio siglo. Los casos van de multas multimillonarias contra bancos o empresas que hacen negocios con Cuba, a la negación de prestar servicios a personas o entidades que tengan algún vínculo con la Isla.
Un claro ejemplo de esta política ha sido el cierre de las cuentas bancarias de la Campaña de Solidaridad con Cuba (CSC) en Gran Bre­taña, luego de la adquisición del banco Co-op Bank por parte de fondos especulativos (hedge funds) radicados en los Estados Unidos.
Otras organizaciones con vínculos que se podrían considerar contrarios a la política ex­terior de los Estados Unidos, como por ejemplo la Campaña de Solidaridad con Palestina, también han sufrido el cierre de sus cuentas desde que el Co-op Bank fue “rescatado” por los fondos estadounidenses.
La ironía es que muchas de estas organizaciones tenían cuentas con el Co-op Bank precisamente debido a sus supuestos principios éticos y cooperativistas.
En una declaración publicada después del cierre, Rob Miller, director de la CSC —la principal organización de solidaridad con la isla antillana en el Reino Unido—, enfatizó que “no es una casualidad” que los cierres ocurrieron después del rescate. “Se hizo de manera unilateral. La campaña nacional ha tenido todas sus cuentas cerradas. Creemos que es poco ético e inaceptable”, dijo Miller y afirmó que “he­mos consultado a abogados y no han descartado emprender una acción legal”.
La CSC escribió al banco en varias ocasiones pidiendo una explicación, pero la respuesta por parte del Co-op Bank se limitaba a responder que estaba “cambiando su apreciación de riesgo”. De esa manera, se indica que la institución ahora considera a Cuba como un país de “alto riesgo”.
Recientemente, el diario británico Daily Mirror, se refirió a la “lista negra internacional secreta” que puede dejar a usuarios bloqueados de acceder a sus cuentas bancarias. Uno de los ejemplos expuestos por el diario fue el caso de la CSC, y citó a su director: “El Banco Co-op ha admitido finalmente que el cierre de las cuentas bancarias de la Campaña de Solidaridad con Cuba es un resultado directo de las políticas de bloqueo de Estados Unidos contra Cuba”.
Miller agregó que “el hecho de que una institución británica tan histórica y orgullosamente independiente, reconocida por su éti­ca, se ha visto obligada a adoptar políticas im­puestas por los Estados Unidos es una afrenta para todos nosotros”.
A pesar del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre la Isla y los EE.UU., además del proceso en curso de normalización de las relaciones bilaterales, el bloqueo y su carácter extraterritorial siguen obstaculizando la economía cubana y las entidades que buscan acercarse a la isla.
Esta aplicación extraterritorial también ig­no­ra el hecho de que el gobierno británico tenga relaciones diplomáticas con Cuba, promueve el comercio con la Isla y ha firmado una serie de acuerdos de cooperación bilateral.
La persecución de organizaciones cuyo único interés es trabajar en solidaridad con Cuba, en beneficio del pueblo cubano, pone en evidencia, una vez más, el alcance del bloqueo y la necesidad de acabar con esta política genocida de una vez por todas.

Testigos de un crimen

BarcoTestigoTestigo 2SABOTAJE A LA COUBRE

Orlando Martínez Pratts, fundador de la Policía Marítima, y Nemesio Viciedo, bombero voluntario de la ciudad de Matanzas, presenciaron hace 56 años —desde circunstancias diferentes— la explosión del buque francés en la rada habanera
Autor: Yaditza del Sol González | yadidelsol@granma.cu
Autor: Gabriela Tamarit G., estudiante de Periodismo | internet@granma.cu
3 de marzo de 2016 22:03:32
El sabotaje costaría la vida a un centenar de personas y más de 200 heridos.
El sabotaje costaría la vida a un centenar de personas y más de 200 heridos. Foto: Archivo
Dicen que el estallido se escuchó en toda La Habana. Desde la popa del buque francés La Coubre una estela de humo ascendía al cielo, visible más allá de las cercanías de la Avenida del Puerto; en tierra, los derredores del antiguo muelle de la Pan American Docks se transfiguraban —del apacible y tranquilo ambiente de la tarde— a una escena de muerte y destrucción que hasta describir duele; era el 4 de marzo de 1960.
Un cruel sabotaje costaría la vida a un centenar de personas y más de 200 heridos, dejando una pena imborrable en la memoria del pueblo cubano, de esas que no se curan aunque pasen 56 años.
El vapor había arribado esa mañana a aguas habaneras con un cargamento de ar­mas destinado a la defensa de la naciente Re­volución Cubana: algo más de 75 toneladas de municiones, procedentes de Am­beres, Bélgica.
Desde horas tempranas, los estibadores, bra­ceros y otros empleados fueron llamados para proceder a la extracción de las cajas de proyectiles que se encontraban en las bodegas de la nave. En estas acciones también participaban trabajadores de la Compañía General Tra­sa­tlántica francesa radicada en nuestro país, el personal de Aduana y combatientes del Ejército Re­belde; todas las medidas de seguridad fueron reforzadas para prevenir cualquier incidente, nadie podía acceder al barco o a la zona de descarga si no poseía la acreditación necesaria o portaba objetos inflamables.
Orlando Martínez Pratts, fundador de la Policía Marítima, se encontraba cerca de los al­macenes cuando se produjo la primera de­fla­gración. El reloj marcaba las 3:10 p.m.
“Aquella tarde estábamos dos miembros del cuerpo marítimo en el puerto, Lázaro Be­tan­court, que cubría el puesto de guarda escala, y yo, que estaba de recorrido para controlar que ningún civil pasara por ahí. Al producirse la explosión lo único que sentí fue el ruido ensordecedor y caí inconsciente. El techo de zinc que recubría la entrada de los almacenes se desplomó y parte de la estructura me cayó encima.
“Cuando recobré el sentido, casi no podía moverme. Te cuento que fue algo terrible. Para donde quiera que uno mirara solo había restos humanos esparcidos, cuerpos consumidos por el fuego, pedazos de hierro y vigas sueltas… a unos metros, el barco envuelto en llamas”.
Hacia la zona portuaria se movilizaron enseguida miembros de la Policía Nacional Revo­lucionaria y de la Cruz Roja, bomberos, milicianos, vecinos y trabajadores cercanos al lugar; el pueblo cubano y sus principales dirigentes acudían al socorro de los hermanos caídos, atrapados entre la ignición y los escombros.
“Recuerdo que alguien gritó: ¡Allá se mue­ve alguien!, y rápidamente me subieron a una camilla. Desperté luego en el hospital, cuando la segunda explosión ya había signado la muer­te a las primeras personas que se lanzaron a auxiliar, pero que no detuvo las muestras de solidaridad humana.
“En aquel momento, a pesar de las lesiones, yo sentía que mi deber era estar con mis compañeros, ayudando en lo que hiciera falta. La indignación ante un crimen como este due­le más que cualquier herida”, asegura.
“Porque lo que sucedió el 4 de marzo de 1960 fue un asesinato, un cruel sabotaje del im­perialismo”, y al hablar, este hombre de más de 70 años, no puede evitar la voz entrecortada y que sus ojos sean espejo de la tristeza.
“El gobierno cubano comprobó que aunque los explosivos se le hubieran caído a un estibador mientras transportaba los proyectiles del buque al muelle, ninguno debía detonar al impactar en el suelo”.

Orlando Martínez se encontraba cerca de los almacenes cuando se produjo la primera explosión.Foto: Ismael Batista
Y así fue. Lo explicaría nuestro Coman­dan­te en Jefe, Fidel Castro, el 5 de marzo frente a la multitud que acompañaba el sepelio de las víctimas.
Desde una tribuna improvisada, en la intersección de la avenida 23 y calle 12, el máximo líder detallaba los hechos y circunstancias que demostraban que lo ocurrido en la rada habanera no fue un accidente; las evidencias apuntaban a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos.
“Como no bastaban apreciaciones teóricas, dispusimos que se hicieran las pruebas pertinentes, y en la mañana de hoy dimos órdenes a oficiales del ejército de que tomasen dos cajas de granadas de los dos tipos diversos, las montaran en un avión y las lanzaran desde 400 y 600 pies, respectivamente. Y aquí están las granadas lanzadas (…); granadas exactamente iguales que las que venían en ese barco (…) y se destruyeron las cajas de madera sin que una sola de las 50 granadas que llevan dentro estallara (…).
DESDE MATANZAS TAMBIÉN LLEGÓ LA AYUDA
“¡Noticia de último minuto, noticia de último minuto! ¡Pavoroso incendio en los muelles de La Habana!”, así recuerda Nemesio Viciedo, entonces jefe del Cuerpo de Bom­beros de la ciudad yumurina, la explosión del vapor francés La Coubre.
Se encontraba haciendo los trámites de ru­tina en su oficina cuando, de repente, le ordenaron reunir a sus hombres para acudir al llamado que hacían en la radio, relata.
“Estaban pidiendo a todos los municipios que enviaran sus bombas para socorrer a las víctimas. Yo pensé que no éramos necesarios, porque es grande la distancia entre las dos provincias y llegar a tiempo sería difícil; pero decidimos ir y responder al llamado de auxilio. Fue un instinto. Nunca sobra gente si se trata de ayudar”.
Para él, recordar cada detalle de ese día es im­prescindible y hace gala de lucidez a sus 93 años.
Tras algunos minutos de preparación “nos montamos en el carro 20 bomberos y cuatro policías para que nos ayudaran en caso de inconvenientes, detrás iba también uno de la jefatura. El nuestro estaba muy cargado porque llevábamos 350 galones de agua, así que decidí vaciar el tanque poco a poco”.
Pareciera que un soldado va sin fusil a la guerra, pero no. Eligieron llegar a la capital lo más rápido posible para auxiliar a las víctimas y una vez allí recibir el agua de algún otro colectivo.
Solo demoraron 57 minutos en llegar a la rotonda de Cojímar, donde los oficiales ya tenían establecido el perímetro con el fin de hacer más viable el camino a los bomberos. Allí les explicaron que había ocurrido una segunda explosión.
Al llegar a los muelles del puerto todo era confusión, testimonia Nemesio. “Los jóvenes rebeldes dirigían el tráfico de los carros que estaban auxiliando a las personas. Cuando caminamos unos metros más, ahí estaba La Coubre, solo quedaba la popa inclinada hacia atrás. Todo alrededor era escombros, los almacenes estaban destruidos. Verdaderamente fue im­pactante llegar y presenciar tanto dolor”.
Después de pasar mucho trabajo para ubicar el carro bomba por sobre las ruinas, lo estacionaron a unos 80 metros del barco. “Era abrumador, parecía que estábamos en una plan­cha de horno. No tengo palabras para describir lo que sentía; nunca más he vivido algo así.

A sus 93 años, Nemesio Viciedo no olvida los detalles de los sucesos del 4 de marzo de 1960. Foto: Gabriela Tamarit Foto: Gabriela Tamarit
“Cuando comenzó a caer la noche se instalaron reflectores para alumbrar los muelles y continuar con la labor de rescate. Las grúas le­vantaban las vigas de acero caídas de los al­macenes y se escuchaban los quejidos y sollozos de los que permanecían atrapados en los escombros.
“En el momento de la acción estábamos enfocados en apagar el incendio y en ayudar a quien lo necesitara; pero al otro día, era triste pensar que habíamos estado justamente allí”.
A las dos de la madrugada, tras llegar a la ciudad de los puentes, fueron recibidos por periodistas locales. El deseo de informar los sucesos a partir de las experiencias de los bomberos matanceros era casi palpable: “Lo único que puedo decirles es que fue un sabotaje, una vez más el imperialismo invadió nuestra paz”, les dije.
Vivencias como las de Nemesio y Orlando nos tocan de cerca, estremecen, hacen cuestionar por qué, más de medio siglo después, un crimen tan ominoso sigue impune y no se haya podido rendir justicia a los familiares y víctimas de La Coubre, a pesar de las repetidas denuncias de nuestro país y las evidencias incriminatorias que señalan a la CIA.
Resulta extraño, por no decir revelador, que en los archivos nacionales de Estados Unidos no exista ninguna referencia esclarecedora sobre la explosión en el muelle habanero, ni siquiera para contar su propia versión de los hechos, todavía más si se tiene en cuenta que el aparato propagandístico del país anglosajón ha generado, históricamente, ráfagas de ca­lumnias contra la Revolución Cubana.
Con la misma convicción que hizo a Fidel enarbolar la consigna ¡Patria o Muerte! durante las palabras de duelo en el sepelio del 5 de marzo de 1960, nuestra verdad, la verdad del pueblo cubano, tendrá que ser reconocida.

Estados Unidos felicita a Cuba por su papel en la lucha contra las drogas

guardafrontera-cuba (1)El gobierno de Estados Unidos felicito el papel de Cuba en la lucha contra las drogas en su informe anual sobre tráfico de drogas que realiza el Departamento de Estado.
“La presencia intensiva de la seguridad y los esfuerzos de prohibición han mantenido la oferta baja y evitado que los traficantes se establezcan”, celebró el Departamento de Estado en relación a Cuba.
El informe del Departamento de Estado es enviado cada año al Congreso de Estados Unidos.

Kerry cancela viaje a La Habana…por motivos nada serios.

KerryKerry en la  HabanaWritten by Javier Ortiz

En octubre de 2015, el secretario de Estado norteamericano John Kerryanunció sin mucho protocolo la posible fecha de su siguiente visita a La Habana. Volvería en enero o febrero de 2016, para reunirse con el ministro cubano de Exteriores Bruno Rodríguez y “continuar la marcha hacia la normalización”.
Pero al vehículo del acercamiento con el enemigo tropical de Estados Unidos en la Guerra Fría tiene agua en el motor. Se le atravesó en el medio el tema de los derechos humanos y los disidentes, reportó Los Angeles Times. El jefe de la diplomacia estadounidense no cruzará el Estrecho de La Florida porque, aparentemente, no consiguen un acuerdo acerca de cuáles disidentes podrá ver el presidente Barack Obama en su próxima visita a Cuba. Al propio Kerryno le importó hacerle poco caso a esos grupos cuando estuvo en La Habana en agosto de 2015; pero Obama parece estar menos informado del auténtico peso político de un disidente en la Isla de los Lineamientos del VI Congreso.
Que la construcción de un entendimiento entre ambos países anote una cancelación por ese motivo da mucho que pensar…y preocupa. El gobierno de Raúl Castro le propuso a Obama construir una relación que jamás ha existido entre ambos países. Un oferta que ocasionalmente recibe este tipo de respuestas. Washington no pierden la costumbre y perpetua los vicios de la Guerra Fría que pide dejar atrás en los discursos.
No hay nada más retro que jugar a la diplomacia del garrote y la zanahoria con personajes llenos helio. A la cancillería cubana parece habérsele agotado la paciencia y emitió un comunicado inusualmente extenso, en forma de réplica, a las palabras del segundo al mando de Kerry, el subsecretario de Estado Anthony Blinken, durante una sesión del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.
El cubano con voz y voto en esa reunión, el diplomático Pedro Núñez Mosquera, no se quedó callado y le dijo a todo el mundo (literalmente) que la principal violación que se comete contra los derechos humanos en Cuba es un bloqueo económico aplicado por el gobierno de Estados Unidos.

El secretario de Estado de EE.UU. John Kerry sale del Palacio de los Capitanes Generales en compañía del Historiador de La Habana, Eusebio Leal, durante un recorrido que el jefe diplomático estadounidnese hizo por el barrio histórico de la capital cubana el 14 de agosto de 2015.

Enero, un buen mes para el sector turístico en #Cuba

CruceroEn el mes de enero llegaron a Cuba 417 764 turistas, lo que representa un 12,7 % de crecimiento con relación a igual periodo del 2015
Autor: Redacción Nacional | internet@granma.cu
3 de marzo de 2016 23:03:18

Cruceros en La habana Cuba, entrada all puerto de La habana del MSC Opera
En el primer mes del año más de 3 800 visitantes vinieron a través de la modalidad de cruceros. Foto: Jose M. Correa
El 2016 ha comenzado con buenos resultados para el turismo de acuerdo con cifras dadas a conocer por la Ofi­cina Nacional de Esta­dís­ticas e Infor­mación (ONEI). Según una publicación en su sitio web, en el mes de enero llegaron a Cuba 417 764 turistas, lo que representa un 12,7 % de crecimiento con relación a igual periodo del 2015, cuando llegaron a la Isla 370 830 viajeros.
Los principales países emisores fueron Canadá, Italia y Alemania, y resalta que más de 3 800 visitantes vinieron a través de la modalidad de cruceros.
Enero ha sido un buen mes para la industria del ocio en el país, pues en los últimos cuatro años ha ido en incremento la cifra de turistas que llegan en esta etapa.
Cuba cerró el año pasado con el más alto número de personas en su historia que escogieron a la Isla como destino, al registrar tres millones 524 779 turistas.