Los trabajadores demostrarán la fuerza de la Revolución el Primero de Mayo

Trabajadores cubanos

Así expresó Luis Castanedo Smith, secreta­rio general de la CTC en la Habana quien agregó que en el desfile por el Día del Proletariado Mun­dial, los habaneros respaldarán los acuerdos del Séptimo Congreso del Partido
Autor: Orestes Eugellés Mena | internet@granma.cu
14 de abril de 2016 22:04:21
Desfile del 1ro de Mayo en la Plaza de la Revolución.
En el desfile por el Día del Proletariado Mundial, se respaldarán los acuerdos del Séptimo Congreso del Partido y el modelo socialista. Foto: Juvenal Balán
La clase trabajadora habanera irrumpirá de forma compacta, con colorido y combatividad, en la Plaza de la Revolución José Martí, el Pri­mero de Mayo, para demostrar al mundo la fuerza de la Revolución Cubana que la hace indestructible.
Así expresó Luis Castanedo Smith, secreta­rio general de la CTC en la provincia, quien agregó que en el desfile por el Día del Proletariado Mun­dial, los habaneros respaldarán los acuerdos del Séptimo Congreso del Partido y expondrán el firme apoyo del pueblo a sus máximos líderes y al modelo socialista.
Añadió que 18 bloques conformarán la gran marcha por la Plaza, encabezados por el de los trabajadores de la educación, seguido por los de la salud, construcción, hotelería y turismo, co­mu­nicaciones, civiles de la defensa y los de servicio comunales, entre otros sectores.
Castenedo Smith apuntó que las banderas cubanas se enarbolarán para exigir el fin del cruel bloqueo de Estados Unidos a nuestro país, demandar la devolución de espacio que ilegalmente ocupa la base naval de Guantánamo y para respaldar a los gobiernos y pueblos de Venezuela, Brasil, Bolivia y Ecuador, así como a los trabajadores argentinos que sufren los embates del neoliberalismo y sus consecuencias.
El secretario general de la CTC de La Habana señaló que el contundente desfile de la Plaza de la Revolución José Martí, será un regalo del pueblo trabajador capitalino al Comandante en Jefe Fidel Castro en sus 90 años y una forma de conmemorar bien en alto, los aniversarios 55 de la Victoria de Girón y de la Campaña de Alfa­betización.
La gran marcha del Día Internacional de los Trabajadores en La Habana cerrará, dijo, con un masivo bloque de la Unión de Jóvenes Comu­nistas, integrado por miembros del Ejército Ju­venil del Trabajo, jóvenes trabajadores, las Bri­ga­das Técnicas Juveniles y estudiantes de los di­ferentes niveles de enseñanza, dispuestos a continuar la obra de la Revolución.

Fidel y los días de Girón (II y final)

Hace 55 años
En las primeras horas de la madrugada del 17 de abril,Fidel junto con los oficiales que le acompañaban en el Estado Mayor, evaluó las condiciones excepcionales de la zona de la Ciénaga de Zapata
Autor: Eugenio Suárez Pérez | internet@granma.cu
Autor: Acela Caner Román | internet@granma.cu
14 de abril de 2016 19:04:54
Desde el portal de las oficinas del central Australia donde estaba situada la comandancia, Fidel imparte las ordenes de combate.
Desde el portal de las oficinas del central Australia donde estaba situada la comandancia, Fidel imparte las ordenes de combate. Foto: Archivo
POR ESA ZONA ES EL GOLPE PRINCIPAL
En las primeras horas de la madrugada del 17 de abril, con las informaciones que llegaron al Punto Uno sobre los combates en Playa Larga y en Playa Girón, Fidel junto con los oficiales que le acompañaban en el Estado Mayor, evaluó las condiciones excepcionales de la zona de la Ciénaga de Zapata, su aislamiento del resto de la Isla a la que se une solo por tres terraplenes construidos por la Revolución en sus dos años de gobierno. Durante ese análisis, el Comandante en Jefe apreció que si el enemigo desembarcaba por allí, había que garantizar el acceso de nuestras tropas por una de las tres carreteras y decidió garantizar la que estaba más próxima: la de Australia a Playa Larga. Y esa fue la misión que se le dio a la Escuela de Responsables de Milicias de Matanzas al frente de la cual se encontraba el capitán José Ramón Fernández.
“¿Cómo pudimos darnos cuenta —preguntó Fidel— de que aquella podía ser la dirección principal? Al continuar llegando noticias de los desembarcos en Playa Larga, que ya se habían producido combates con los milicianos que custodiaban el lugar y también sobre desembarcos por Playa Girón, la primera deducción que hicimos nosotros fue la siguiente: estos, efectivamente, van a tratar de ocupar un pedazo del territorio nacional; estrategia que tenía mucha lógica, porque no era de suponer que ninguna expedición mercenaria fuera a derrotar al pueblo de Cuba, aquello tenía que ser el inicio de un mecanismo para organizar una intervención de Estados Unidos a través de la OEA. Eso era clarísimo, ya tenían los dispositivos creados para formar un gobierno […] para instrumentar la intervención extranjera”.
“Sin embargo, lo que viene a confirmar definitivamente la idea de que por allí era el golpe principal es cuando, al amanecer, lanzan a los paracaidistas para tomar la carretera de Yagua­ramas a San Blas, Covadonga-San Blas, Australia-Playa Larga, precisamente en la zona de la ciénaga”. 1
La concepción del plan enemigo, desde el punto de vista estratégico y táctico era acertada, pues en esa franja de tierra firme entre la costa y la Ciénaga de Zapata, entre Playa Larga y Playa Girón podían desembarcar hombres y armamentos pesados por la bahía de Cochinos y utilizar el aeropuerto recién construido por la Revolución. Geográficamente, esta área está separada de la tierra firme por una gran ciénaga y solo puede llegarse a ella por las tres carreteras señaladas por Fidel.
ANIQUILAR LAS FUERZAS MERCENARIAS LO MÁS RÁPIDO POSIBLE
A partir del conocimiento de la estrategia del enemigo, el Comandante en Jefe esbozó nuestra estrategia que consistía en: aniquilar las fuerzas mercenarias lo más rápidamente posible, de manera que el enemigo no tuviera tiempo para actuar; tomar inmediatamente parte del territorio que sería ocupado por el enemigo, es decir hacer una cabeza de playa en el mismo lugar que el enemigo pensaba hacer la suya; y no dejar de batir al enemigo bajo ninguna circunstancia, utilizando todas las armas de infantería, los tanques, la artillería y la aviación.
Para materializar esa estrategia, personalmente Fidel dirigió todos los movimientos y acciones de la infantería, los tanques, la artillería y la aviación. Asimismo, organizó la cooperación entre esas fuerzas y unidades durante las acciones combativas.
Una pequeña muestra de ello son las más de cien órdenes que dio, entre las 03:30 horas y las 13:30 del día 17, cuando se dirigía hacia la zona de operaciones. Esas órdenes, preguntas o palabras de aliento eran cortas y precisas, por ejemplo:
“No dejar pasar de Pálpite”; “Limpiar primero de paracaidistas”; “¿Cuántas baterías te quedan?”; “Moviliza las seis baterías y deja una de guardia, que vamos a resistir”; “¿Qué hicieron el Sea Fury y el chorro?”; “Hay que mandar dos baterías de antitanque de 85 más para Jovellanos”; “¿Cómo está la moral de la gente?” “¡Perfecto! Hasta luego”; “Para mañana vamos a tumbar aviones pero hoy vamos a hundir barcos”.
En las decisiones del Comandante en Jefe se destaca el empleo que hizo de los escasos aviones que tenían la Fuerza Aérea Revolucionaria: primero los empleó para hundir barcos y cortar el desembarco; después para la protección de la infantería y por último para la cooperación del avance de los tanques.
Recuerda el entonces capitán José Ramón Fernández que cuando —alrededor de las 12:37 del día 17—, le informó al Comandante en Jefe que se había tomado Pálpite, Fidel exclamó: “¡Ya ganamos! ¡Ya ganamos la guerra!… Les hemos hundido dos barcos y tres lanchones y si ellos no se dieron cuenta de que tienen que defender Pálpite están perdidos”. La importancia del hecho estaba en que aún no habían transcurridos 12 horas del desembarco y ya las fuerzas revolucionarias habían creado una cabeza de playa dentro de la cabeza de playa que intentaban crear los mercenarios.
La estrategia de Fidel contempló organizar la defensa hacia el oeste y hacia el este para de ese modo dividir al enemigo.
Para ello, ordenó al batallón 111 separar las unidades mercenarias que estaban al norte de San Blas de las que se encontraban en Girón; y que el batallón 144 aislara las de playa Larga de las que ocupaban Girón. Con esto, dividirían al enemigo en tres grupos separados unos de otros y podría ser aniquilado con mayor rapidez.
El hoy general de división de la reserva José Ramón Fer­nández afirma convencido que, si se hubiera logrado esto, Gi­rón hubiese caído el día 18. Pero, desafortunadamente, esto no se ejecutó por el batallón 111 ni tampoco por el batallón 144, por lo que al salir mal la operación, el enemigo situado en Playa Larga huyó y unido con la fuerza principal contribuyó a la defensa y fuerte resistencia que hicieron en Playa Girón.
Fidel llegó a la zona de operaciones la tarde del 17 de abril. En el Puesto de Mando del central Australia, el Comandante en Jefe continuó dando órdenes sin descanso. Uno de los lugares que mejor conocía Fidel era la Ciénaga de Zapata, “tanto como la Sierra Maestra o como la palma de su mano”, dijo una vez. De sus recorridos por la ciénaga, él sabía de un camino poco transitado que salía a dos kilómetros al oeste de Playa Larga y comenzó a preparar por ese lugar una operación para salir a la retaguardia de Playa Larga en horas de la madrugada del 18 de abril.
UNA ACCIÓN DIVERSIONISTA DEL ENEMIGO
En medio de esta situación, el Comandante en Jefe recibió la información de que se estaba produciendo un ataque enemigo por el oeste de La Habana. Luego se supo que en realidad fue una acción diversionista del enemigo que, utilizando medios electrónicos, logró dar la impresión de un desembarco y de combates por las zonas de Cabaña y Bahía Honda. Ante la gravedad de esa noticia —y después de solicitar varias veces que confirmaran la veracidad de esa información, pues tenía mu­chas dudas—, Fidel se vio obligado a trasladarse inmediatamente a La Habana, para enfrentar la agresión a la capital.
Acerca de este hecho, Fidel rememora: “Yo estoy organizando el ataque y en ese momento —sería la una de la mañana, una y media, no puedo precisar— me informan que se está produciendo un ataque por el oeste de La Habana […] Cuando llego a La Habana al amanecer, se comprueba que no se había producido el desembarco. Y entonces el compañero que yo dejé allí encargado de la misión no conocía los lugares y no se llevó a cabo el ataque de tanques por la retaguardia de Playa Larga y el enemigo se retira y se puede concentrar en Girón.2
“Siempre sentiré el dolor de aquella operación de flanco izquierda —dijo Fidel— que no pudiera realizarse la misma madrugada”3, pues de haberlo logrado, el enemigo hubiese sido derrotado con mayor prontitud.
Otra de las decisiones estratégicas de Fidel fue la de crear un bolsón con un grupo de unidades en la zona de Yaguaramas, con la orden de no efectuar disparos, para que los mercenarios al tratar de huir por esa dirección fuesen capturados. Esa orden se la dio al entonces comandante Raúl Menéndez Tomasevich a las 11 y 50 horas del 19 de abril.
Cuando las manecillas del reloj marcaban la 1:43 horas de la tarde del 19 de abril, Fidel precisó las últimas indicaciones a su estado mayor en el Punto Uno y partió nuevamente hacia la zona de operaciones, esta vez por Covadonga.
SE TE QUIEREN ESCAPAR, AGÁRRALOS
Entre las 02:30 o 03:00 de la tarde del 19 de abril —mientras Fidel se trasladaba a la zona de operaciones—, el compañero José Ramón Fernández recuerda que él estaba cerca de Playa Girón cuando le señalan dos barcos de guerra que se aproximaban: “Estaban a unos dos kilómetros de la costa y cuando miro con los anteojos, veo a dos destructores norteamericanos, que escoltaban y protegían la flota mercenaria, que en ese momento se mueven hacia la costa y penetran en nuestras aguas jurisdiccionales”.
Fernández narra en detalles cómo él vio que empezaban a salir botes de los barcos y botes de Girón hacia los barcos y cómo él le envió un mensaje a Fidel “del que no me arrepiento, pero que en cierto grado me abochorno” —afirma sonriente—, en el cual le solicitaba un batallón de infantería y un batallón de tanques, porque se estaba produciendo un nuevo desembarco.
La respuesta de Fidel al gallego Fernández fue: “Lo que se te quieren es escapar, agárralos”.
Fernández, hombre de gran sabiduría, no puede dejar de reírse mientras nos cuenta: “¿Se imaginan ustedes? Yo estoy mirando los barcos con los binoculares, y es Fidel quien, desde donde no se veía el mar, dedujo con claridad cuál era el propósito de los destructores y qué operación planeaban”.
Esa apreciación de Fidel contribuyó a evitar que los mercenarios se escaparan.
HASTA QUE LAS ESTERAS SE MOJEN CON EL AGUA DE LA PLAYA
En horas de la tarde del 19 de abril, Fidel arribó al Helechal para dirigir personalmente la ofensiva final a Playa Girón. Tan pronto llega, precisa a varios oficiales, el plan de cómo sería la ofensiva final: “Hay que llegar a Girón y tomarlo antes de 72 horas, por cuestiones internacionales”. Entonces se subió sobre un tanque de guerra y desde allí comenzó a hablarle a la tropa y a los oficiales reunidos. Y dijo:
“El enemigo trata de reembarcar y simular ante el mundo que el ataque ha sido una comedia de nuestra parte. ¡No permitamos que escape uno solo de ellos!
“¡Adelante!, ¡No nos detengamos hasta llegar a la playa! Si cae el primero, llega el segundo, si cae el segundo llega el tercero, pero se llega a la playa ahora mismo.
“Que no se detengan los tanques hasta que las esteras se mojen con el agua de la playa, porque cada minuto que esos mercenarios estén sobre nuestro suelo entraña una afrenta para nuestra Patria”.4
Al concluir sus palabras, cuando dice que él irá en el tercer tanque, se produjo la negativa de todos los compañeros.
Según Abrahan Maciques, quien era uno de los presentes, esa negativa fue una reacción lógica de todos los compañeros para que el Comandante en Jefe no se arriesgara, para protegerlo.
La respuesta de Fidel los dejó impactados a todos. “… dijo enérgicamente, que él era el Jefe de la Revolución y que como Jefe de la Revolución, él tenía el derecho […] de combatir y de entrar en Playa Girón igual que lo iba a hacer el resto de los compañeros”.5
Seguido por el silencio, Fidel subió al tercer tanque y no paró hasta llegar a su destino.
Playa Girón —el último punto defendido por los mercenarios—, cayó a las cinco y 30 de la tarde.

[1] Fidel Castro Ruz: Discursos e intervenciones del Comandante en Jefe Fidel Castro. Dirección Política Central, 1986, pp. 11—14.
[2] Fidel Castro Ruz: La batalla de Girón de Quintín Pino Machado. Ciencias Sociales, 1983, pp. 112 y 113.
[3] Ibídem, p. 115.
[4] Granma, 19 de abril de 1969, p. 2.
[5] Elio Carré Lazcano, Girón la estocada a fondo. Ed. Departamento de Orientación Revolucionario del CC PCC. 1975, p. 198-199.
Castro en Giron

El desarrollo y las características del tercer y cuarto Congresos del PCC

Congresos del PP
Una aproximación necesaria a nuestra historia
Fue un decenio de grandes e inesperados sucesos que impactaron a la sociedad cubana, pero que fueron incapaces de cambiar el rumbo soberano y socialista asumido por los habitantes de la isla permanentemente sitiada
Autor: Dr.C. José Antonio Rodríguez Ben* | internet@granma.cu
14 de abril de 2016 21:04:55
Fidel y Raúl durante el IV Congreso del Partido. Foto: Juvenal Balán
Los congresos del Partido Comunista de Cuba han tenido una importancia trascendental en la proyección, la consolidación y el desarrollo futuro de la Revolución. El tercer (1986) y cuarto (1991) Congresos del PCC proyectaron el devenir del país entre los años 1985 y 1996. Fue un decenio de grandes e inesperados sucesos que impactaron a la sociedad cubana, pero que fueron incapaces de cambiar el rumbo soberano y socialista asumido por los habitantes de la isla permanentemente sitiada. En esos años se desarrollaron en el país procesos y tareas esenciales para el futuro de la Revolución; basta señalar dos de ellos:
1. El proceso de rectificación de errores y tendencias negativas, que comenzó por la economía, pero se hizo extensivo a toda la sociedad en su conjunto en un esfuerzo por buscar un camino propio, autóctono y eficiente para el socialismo cubano.
2. El periodo especial, caracterizado por una aguda crisis económica, provocada por la desaparición del campo socialista y el recrudecimiento del bloqueo y las agresiones de los gobiernos estadounidenses contra la Isla, lo que imposibilitó continuar desplegando en toda su magnitud el proceso de rectificación, al desarrollarse nuevas alternativas y medidas dirigidas a salvaguardar el socialismo, que aunque no coincidieran con las ideas de la rectificación eran imprescindibles.
El III Congreso del Partido se desarrolló en La Habana del 4 al 7 de febrero de 1986, con una sesión diferida a finales de noviembre y los dos primeros días del mes de diciembre del mismo año, para debatir y aprobar el Programa del Partido.
En las valoraciones realizadas en el Informe Central, se reconocieron los avances alcanzados en el quinquenio 1981-1985, a pesar de los efectos negativos que para la economía cubana ocasionaron la intensificación del bloqueo y de las agresiones del imperialismo, la continuada caída de los precios de las materias primas y el encarecimiento de los productos industriales en el mercado mundial capitalista, los fenómenos meteorológicos que afectaron a Cuba y los errores cometidos en la aplicación del Sistema de Dirección y Planificación de la Economía.1 También se examinaron críticamente las deficiencias existentes en cada uno de los sectores de la nación, para ser resueltas con el esfuerzo propio del pueblo cubano. Se hicieron profundos análisis centrados en las dificultades que se enfrentaban y sobre la necesaria rectificación de los errores y de las tendencias negativas.
Pese a esos inconvenientes, el apoyo popular a la producción y las relaciones de ayuda y solidaridad establecidas con la URSS, la comunidad socialista y el Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME) determinaron que se mantuviera la tendencia ascendente en el desarrollo económico y en la calidad de vida de la sociedad cubana durante el periodo.
En el documento partidista se destacaron los progresos en las tareas de la defensa de la patria y se distinguió el fortalecimiento de la conciencia revolucionaria, la labor de las organizaciones políticas, sociales y de masas y el papel dirigente del Partido.
Se profundizó en el análisis del panorama mundial existente en esos momentos, en los peligros que amenazaban la paz mundial y sobre la posición de Cuba en el ámbito de la política internacional. Se ratificó la política exterior dirigida por el Partido, caracterizada por su firme sustento en los principios de la Revolución.
También el Informe Central reflejó el trabajo realizado en el cumplimiento de las directivas del quinquenio 1981-1985, destacándose con claridad y precisión las nuevas proyecciones principales a seguir para el siguiente quinquenio y la importancia que tendrían para la estrategia de desarrollo hasta el año 2000.
En el transcurso del evento fueron aprobados los lineamientos económicos y sociales para el quinquenio 1986-1990 y resoluciones sobre la división político-administrativa del país, las mo­dificaciones a los Es­tatutos del Partido Comunista de Cu­ba, la política internacional, así como la resolución sobre el perfeccionamiento del Sistema de Dirección y Pla­nificación de la Eco­nomía, que abar­caba, entre otros aspectos, los re­lacionados con las esferas de la planificación, la financiero-crediticia, el trabajo, los salarios y los estímulos, así como la gestión empresarial de los Organismos de la Administración Central del Estado. Se eligieron los miembros del Comité Central, del Buró Político, del Secretariado y fueron ratificados Fidel y Raúl Castro como primero y segundo secretarios del PCC.
Por su parte, la sesión diferida realizada a finales de noviembre y principios de diciembre de 1986 estuvo ca­rac­terizada por el debate sobre la marcha del proceso de rectificación de erro­res y tendencias negativas, con­vocado por el Primer Secretario del PCC, así como por la discusión en torno a las deficiencias en la construcción del socialismo cubano, donde un tema primordial fue la educación. Finalmente, se analizó y aprobó el Pro­grama del Partido Comunista de Cuba, que ofrece un panorama de la lucha del pueblo cubano por la independencia nacional y traza los objetivos y las tareas del PCC para culminar la construcción del socialismo. Este úl­timo punto abarcaba la estrategia eco­nómica, así co­mo la política a se­guir en la esfera social, la educación, la ciencia y la cultura general; las relaciones exteriores; la defensa de la patria; el trabajo ideológico; y la organización política de la sociedad.
El Congreso finalizó oficialmente una vez concluida la sesión diferida, el 2 de diciembre de 1986, día histórico en que se cumplía el XXX aniversario del desembarco del Granma. Fue clausurado por el Comandante en Jefe Fidel Castro mediante un discurso en el que, entre otros importantes asuntos abordados, se declaraba la aprobación del Programa del Partido Comunista de Cuba.
El IV Congreso se celebró en el teatro Heredia de la heroica ciudad de Santiago de Cuba entre el 10 y el 14 de octubre de 1991. Por primera vez, una reunión de semejante naturaleza salió de la capital. Las palabras de bien­venida estuvieron a cargo de Esteban Lazo Hernández, miembro del Buró Político y primer secretario del Partido en la provincia.
Allí fue proclamado el Lla­ma­miento al IV Congreso del Partido Co­munista de Cuba, leído por el segundo secretario del Partido, General de Ejército Raúl Castro Ruz, que anteriormente había sido debatido por millones de cubanos.
En esa ocasión no hubo un In­forme Central escrito y el discurso inaugural del compañero Fidel Cas­tro se centró fundamentalmente en el análisis de la coyuntura internacional, caracterizada por el desplome del campo socialista en Europa del Este y los problemas de la URSS, así como la repercusión de estos hechos para la economía cubana y las medidas que se tomarían para la supervivencia de la nación.
El IV Congreso tuvo lugar en uno de los momentos más difíciles del país, por lo que el Primer Secretario del PCC, Fidel Castro, en su discurso inaugural lo denominó con razón, como un “congreso en armas”. En esas circunstancias el pueblo cubano multiplicaba sus esfuerzos en el trabajo y la defensa de la Re­volución.
En las palabras pronunciadas ese día por Fidel, encontramos la convicción de defender el socialismo que prevaleció en ese congreso y en el pueblo cubano, al decir:
“Hoy nos corresponde a nosotros una responsabilidad universal. Somos el único país socialista en medio del occidente, de todo el occidente y de una parte del oriente, el único. Y qué odio nos tienen algunos por la capacidad de nuestro pueblo, de nuestra patria de aceptar ese desafío y de mantener en alto sus banderas y su disposición a defender esas banderas; como hemos dicho otras veces, las más justas y las más humanas que han existido en la historia de la humanidad. Hoy luchamos no solo por nosotros mismos, no solo luchamos por nuestras ideas, sino luchamos por las ideas de todos los pueblos explotados, subyugados, saqueados, hambrientos de este mundo; luego, nuestra responsabilidad es mucho mayor”.2
Al IV Congreso del PCC correspondió el análisis del periodo especial y las medidas implementadas por el proceso de rectificación. Se analizó el impacto que causó en nuestro país la desaparición del campo socialista y ante esa grave situación, se adoptaron las decisiones y las medidas indispensables con el objetivo de resistir y continuar paso a paso el desarrollo de la Revolución. Se llamó la atención sobre las nuevas dificultades y el espíritu de combate que tenía que prevalecer entre todos los ciudadanos del país. También, en sus palabras iniciales, el Primer Secretario se refirió a las consecuencias del bloqueo de Estados Unidos hacia Cuba y que a partir de ese momento sería más intenso y sus consecuencias mayores.
Durante el desarrollo del evento partidista se debatió y aceptó la entrada de los creyentes en el Partido, el papel de la ciencia en función de nuestro desarrollo, la lucha contra el delito y otros importantes temas.
También se discutieron y aprobaron resoluciones relacionadas con los Estatutos y el Programa del Partido Comunista de Cuba; el perfeccionamiento de la organización y funcionamiento de los órganos del Poder Popular; el desarrollo económico del país; la política exterior y la Resolución que facultaba al Comité Central del Partido para tomar decisiones en correspondencia con la difícil situación que vivía el país, para hacer cumplir el objetivo supremo de salvar la Patria, la Revolución y el Socialismo.
En la Resolución sobre los Estatutos del Partido se plantearon importantes modificaciones, tales como: Eliminar la estructura del Secretariado del Comité Central; facultar al Buró Político para crear de su seno un grupo de trabajo, el cual tendría a su cargo la atención de los asuntos cotidianos de la Dirección del Partido, lo mantendría al tanto de su gestión, le consultaría y rendiría cuentas en sus reuniones; y eliminar la categoría de miembros suplentes en todos los organismos del Partido y, por tanto, toda mención a ellos en el texto de los Estatutos.
Se eligieron los miembros del Comité Central y fueron ratificados Fidel y Raúl Castro como primero y segundo secretarios .
En la clausura del IV Congreso del Partido Comunista de Cuba, efectuada en la plaza General Antonio Maceo, en Santiago, el día 14 de octubre de 1991, el Comandante en Jefe manifestó:
“Bajo la dirección de la Revolución y del gobierno socialista, adoptaremos las medidas que haya que tomar para que nuestras fábricas marchen, para que nuestros obreros trabajen, para salir adelante en estas difíciles condiciones, y siguiendo el principio de proteger a todos, de que no quede un ciudadano desamparado en nuestro país, repartiendo lo que tengamos, buscaremos fórmulas para salvar la patria, para salvar la Revolución, para salvar el socialismo. (…) Los hombres pueden morir, ¡pero los ejemplos no morirán jamás!; los hombres pueden morir, ¡pero las ideas no morirán jamás! Y aquí estamos dispuestos a regar con nuestra sangre nuestras ideas, y ningún ejemplo digno, ninguna idea justa ha sido jamás vencida”.3

* Subdirector de Investigaciones del Instituto de Historia de Cuba.

1 Informe Central al III Congreso del Partido Comunista de Cuba, “El desarrollo económico y social. Economía global”, revista El Militante Comunista, La Habana, abril, 1986, pp. 5-45.
2 Fidel Castro Ruz. Discurso pronunciado en la inauguración del IV Congreso del Partido Comunista de Cuba. Teatro Heredia, Santiago de Cu­ba, 10 de octubre de 1991.
3 Fidel Castro Ruz. Discurso pronunciado en la clausura del IV Congreso del Partido Comunista de Cuba. Plaza, General Antonio Maceo, Santiago de Cuba, 14 de octubre de 1991.