Autoridades estadounidenses demoraron entrega de documentos del proyecto Zunzuneo contra Cuba

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11 abril 2016

|Cuando las autoridades estadounidenses tuvieron que enfrentar las repercusiones del otrora secreto “Twitter cubano”, tuvieron un factor a su favor: la lentitud en aplicar las disposiciones de la Ley de Libertad de Información (FOIA por sus siglas en inglés). El gobierno no tenía copias de los documentos que sirvieron de base para una investigación de The Associated Press sobre un programa que costó millones de dólares de los contribuyentes, pero los funcionarios temían que al pedir al contratista que entregara las copias saldrían aún más detalles a la luz pública.
“El riesgo es que le apliquen la FOIA más adelante. La FOIA toma seis meses”, dijo Mark Lopes, un ex alto funcionario de la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID por sus siglas en inglés). Añadió que se piden los documentos aún con el riesgo de que el público los solicite porque en seis meses, cuando se responda al pedido, será noticia vieja.
Mientras USAID hace sus cálculos sobre la base de que la ley que obliga a revelar documentos públicos es tan lenta que resulta casi inútil, aparecieron nuevos ejemplos de cómo la lentitud en responder a pedidos de la prensa o el resto de la ciudadanía se agravó durante el gobierno del presidente Barack Obama. El año pasado, el gobierno impuso un nuevo récord en el no hallazgo de documentos.
La respuesta del gobierno a los pedidos bajo la ley FOIA es considerado un barómetro de transparencia. Obama ha dicho que su gobierno es el más transparente de la historia.
En el caso de USAID, la AP recibió la semana pasada una serie de correos electrónicos que había solicitado hace dos años, después de informar sobre un programa secreto similar a Twitter en Cuba. El llamado ZunZuneo era uno entre varios programas para la sociedad civil cubana cuya intención era fomentar los cambios democráticos.
Varios legisladores calificaron los programas de “temerarios”, “tontos” o “directamente irresponsables”. La AP descubrió que varios cubanos atrapados involuntariamente en el programa fueron arrestados por las autoridades en Cuba y que un operativo secreto para realizar un festival de música independiente fracasó cuando las autoridades cubanas descubrieron que el concierto tenía el apoyo de Washington.
El lunes en la Casa Blanca el secretario de prensa Josh Earnest dijo que el gobierno espera que las agencias federales tengan “tendencia a la apertura y transparencia” cuando se hagan solicitudes a través de la ley de transparencia. Agregó que la tasa de respuesta del gobierno el año pasado mostró su compromiso con cumplir, pero señaló que no podría abordar específicamente el caso de la AP debido a un amplio rango de factores que involucran cualquier decisión especifica bajo la ley FOIA.
“Desconozco qué ameritó el retraso de dos años o si, en realidad, ameritaba un retraso de dos años”, indicó Earnest.
El vocero de USAID Ben Edwards dijo que la agencia tiene el “compromiso de ser abierta y transparente y nos tomamos muy en serio la obligación de revelar información bajo la FOIA”. Añadió que la demora en responder se debía a un “aumento significativo” en la información solicitada.
Los documentos difundidos, que muestran el intercambio de mensajes entre funcionarios de USAID que trataban de responder a las revelaciones sobre ZunZuneo, contienen decenas de frases oscurecidas por razones de privacidad de las personas, pero la mayoría de los documentos censurados parecen contener información benigna tal como direcciones de correo electrónico de los funcionarios y generalidades, algunas de las cuales describen a los periodistas.
“Eh, esto podría ser peor. (Frases oscurecidas de) este sujeto Jack Gillum y desgraciadamente, Desmond Butler, quien ha escrito de manera extensa y desfavorable sobre la mala programación USG en Cuba en el pasado”, escribió un ex funcionario, Joseph McSpedon, en alusión al autor de estas líneas y Butler, que ha cubierto programas del gobierno de Estados Unidos allí.
Bajo las instrucciones del presidente, el gobierno no debe retener ni censurar archivos gubernamentales simplemente porque puedan provocar bochorno. USAID citó excepciones por privacidad en 82 pedidos el año pasado, la excepción citada con mayor frecuencia.
La AP obtuvo previamente miles de documentos internos filtrados sobre el programa cubano, manejado por el contratista privado Creative Associates International. Un informe de la inspección general de gobierno en 2015 consideró que el programa no estaba debidamente supervisado y contenía conflictos de intereses.
Una abogada de USAID reconoció en los mensajes el riesgo al obtener esos documentos de Creative Associates. Si los tuviera el gobierno, pasarían al dominio público, aseguró.
“Mark tiene razón al decir que las copias o anotaciones estarían sujetas a FOIA”, escribió Susan Pascocello, la asesora legal de la agencia. “Sería conveniente que yo o Hal hablemos con la persona que irá a Creative para orientarla”.
USAID dijo que le tomó 11 meses el año pasado procesar los pedidos FOIA considerados “complejos”, es decir, que solicitan muchos documentos o requieren que los empleados de gobierno busquen en muchos lugares. La agencia procesó 305 pedidos FOIA ese año.
La FOIA permite a ciudadanos o extranjeros obligar al gobierno a entregar copias de documentos federales por escaso o ningún costo. Se supone que quien busca información a través de la ley la obtiene a menos que perjudique la seguridad nacional, viole la intimidad o exponga procesos confidenciales de toma de decisiones.
Sin embargo, en un mensaje recientemente revelado de USAID, una amistad de un funcionario insinuó que FOIA era la fuente de los documentos ZunZuneo y debía ser ajustada. “AP no obtuvo esto a través de FOIA, ¿no?” Porque si es así, tal vez es hora de contratar nuevos censores. Recibieron información demasiado confidencial”.
El nombre y dirección de correo del remitente fueron censurados.

El periodista de The Associated Press Josh Lederman colaboró con este despacho.
(Con información de AP)

Cuando los niños llaman a Fidel

10 abril 201
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Fidel y un niño de la Escuela Vilma Espín, de Playa, en La Habana. Foto: Juventud Rebelde
Cada vez que lo ven acercarse, desde las áreas del complejo educacional Vilma Espín, en el municipio capitalino de Playa, los niños se aglomeran y le dicen a coro: ¡Fidel, amigo! ¡Yo quiero estar contigo! Entonces el líder de la Revolución los saluda y en muchas ocasiones ordena detener el auto para conversar con ellos.
Así sucedió el pasado miércoles 6 de abril, mientras ensayaban el matutino por el tercer aniversario de la escuela, los 86 años de Vilma, y los 55 de los círculos infantiles, una de las obras más sensibles de la Heroína de la Sierra y el llano.
«Estábamos en el portal, perfilando los últimos detalles del acto, cuando vimos que Fidel iba a pasar por la carretera que nos queda enfrente», cuenta emocionada Rubizaida Riverón Pozo, directora del Complejo. «Enseguida los saludos, las consignas y, de pronto, el Comandante nuevamente entre nosotros.
«De inmediato se interesó por lo que estábamos haciendo. Cuando le comentamos sobre la actividad para el siguiente día, y lo invitamos a que asistiera, nos dio las gracias y nos dijo que trataría de estar, que no era seguro, pero que empezáramos a la hora prevista si él aún no había llegado…».
Así fueron creciendo las expectativas entre los profesores y el centenar de alumnos del Complejo, un centro fundado por él en 2013, en el que se transita directo del círculo infantil a la primaria. Próximamente, en septiembre, se completará el ciclo hasta la secundaria, señala Rubizaida.
Fidel considera que el tipo de escuela y círculo fundado por la Revolución en ciudades debe revolucionarse para estar a la altura de nuestra inusitada época. Explica que «ese es un deber como militante revolucionario mientras respire».
Cerca de un sueño
Como todos deseaban, Fidel visitó al centro docente por segunda vez en menos de 24 horas. «¿Llegué tarde?», preguntó, mientras los pequeños, acompañados por sus padres o maestros, volvían a decir: ¡Fidel, amigo! ¡Yo quiero estar contigo!
Precisamente, a los niños dedicó muchas de sus ideas en el encuentro. La pionera de sexto grado Lorena Reyes Ramírez, jefa de colectivo, considera un gran privilegio escucharlo y agradecerle, a nombre de los demás, su presencia física y «todo lo que ha hecho por nosotros».
«Contó anécdotas de su etapa de estudiante en el capitalismo. Comparó aquella época con todo lo que tenemos hoy, por ejemplo, en esta escuela. Y al ver nuestra preparación nos llegó a decir que contamos con más experiencia que los propios maestros, excelentes y combativos jóvenes, pero que aquellos no tuvieron el privilegio de compartir las nuevas experiencias.
«Nos habló de la importancia de estudiar mucho, de portarnos bien, de tener disciplina. Se preocupó por lo que queríamos ser en el futuro. Habló, además, de la necesidad de alimentarnos correctamente, de tener una dieta balanceada. Nos dijo que nos veía muy saludables y se interesó por el menú del día», comenta Lorena.
Igual satisfacción sienten otros pioneros como Maryanis, Talía o Zurizaday, porque pudieron dialogar directamente con el Comandante, quien le estrechó la mano a cada uno. Anteriormente, ellos tenían que recorrer casi tres kilómetros para asistir al colegio, o tomar un transporte, con los riesgos que implica, señala Yordanka Fernández Trujillo, la administradora del centro. Ahora, en el Complejo Vilma Espín, pueden entrar al círculo infantil y no salir de allí hasta terminar la primaria, que pronto será hasta el noveno grado, en la propia escuela rural.
Esas características, junto con la excelencia del claustro, llamaron la atención de Fidel, quien exclamó: «los que estamos aquí consideramos un privilegio reunirnos en esta escuela hoy, porque esta institución se va acercando a un sueño. Trataba de recordar si supe de algún lugar donde se aplicara este concepto y no aparece. Ojalá pronto la idea pueda aplicarse a todos los niños. Será preciso seguir de cerca la experiencia».
Maestros jóvenes como Elsa María Bermúdez ven los momentos vividos ese día con Fidel como una jornada de compromiso eterno con la patria, pues «tuvimos la suerte de que nos hablara directamente y reconociera cómo esta escuela puede convertirse en modelo para la educación, con el aporte de los jóvenes». De igual forman opinan Yailenis Pérez, Yaicel Ramírez, Elimay Piloto y otros que con apenas 20 años imparten clases en los distintos bloques docentes de la institución, que incluyen biblioteca y laboratorios de computación.
También durante el encuentro, algunos de los 22 niños del círculo infantil mostraron espontáneamente al Comandante lo que han aprendido con sus educadoras y auxiliares. Uno de ellos, Keyler Bryan Portelles, de cuatro años, tomó el micrófono y recitó Cultivo una rosa blanca, de José Martí.
Otro pequeño, Alex David Ramírez, también de cuatro, declamó una décima dedicada a Vilma, escrita tras su muerte: Vilma, Cuba está dolida/ pero no enferma ni triste/porque sabe que cumpliste/con la obra de la vida. / Tu alma sigue vestida/de amor y Revolución/y la indomable pasión/es un camino de oro/por el que pasa el tesoro/inmortal de la nación.
El espíritu de la Heroína presidió cada gesto, cada abrazo, cada palabra dicha, cada canción. Y Fidel, interpretando el sentir de todos, sintetizó en una frase el valor del homenaje: « Yo estoy seguro de que un día como hoy Vilma estaría muy contenta, porque estaría viendo. Sacrificó su vida, todo el que muere luchando por la Revolución va dejando energía en el camino, va dejando el esfuerzo y va convirtiendo en realidad sus sueños».
(Tomado de Juventud Rebelde)

Cuando los niños llaman a Fidel

10 abril 201
Fidel y un niño de la Escuela Vilma Espín, de Playa, en La Habana. Foto: Juventud Rebelde
fidel-y-niño
Cada vez que lo ven acercarse, desde las áreas del complejo educacional Vilma Espín, en el municipio capitalino de Playa, los niños se aglomeran y le dicen a coro: ¡Fidel, amigo! ¡Yo quiero estar contigo! Entonces el líder de la Revolución los saluda y en muchas ocasiones ordena detener el auto para conversar con ellos.
Así sucedió el pasado miércoles 6 de abril, mientras ensayaban el matutino por el tercer aniversario de la escuela, los 86 años de Vilma, y los 55 de los círculos infantiles, una de las obras más sensibles de la Heroína de la Sierra y el llano.
«Estábamos en el portal, perfilando los últimos detalles del acto, cuando vimos que Fidel iba a pasar por la carretera que nos queda enfrente», cuenta emocionada Rubizaida Riverón Pozo, directora del Complejo. «Enseguida los saludos, las consignas y, de pronto, el Comandante nuevamente entre nosotros.
«De inmediato se interesó por lo que estábamos haciendo. Cuando le comentamos sobre la actividad para el siguiente día, y lo invitamos a que asistiera, nos dio las gracias y nos dijo que trataría de estar, que no era seguro, pero que empezáramos a la hora prevista si él aún no había llegado…».
Así fueron creciendo las expectativas entre los profesores y el centenar de alumnos del Complejo, un centro fundado por él en 2013, en el que se transita directo del círculo infantil a la primaria. Próximamente, en septiembre, se completará el ciclo hasta la secundaria, señala Rubizaida.
Fidel considera que el tipo de escuela y círculo fundado por la Revolución en ciudades debe revolucionarse para estar a la altura de nuestra inusitada época. Explica que «ese es un deber como militante revolucionario mientras respire».
Cerca de un sueño
Como todos deseaban, Fidel visitó al centro docente por segunda vez en menos de 24 horas. «¿Llegué tarde?», preguntó, mientras los pequeños, acompañados por sus padres o maestros, volvían a decir: ¡Fidel, amigo! ¡Yo quiero estar contigo!
Precisamente, a los niños dedicó muchas de sus ideas en el encuentro. La pionera de sexto grado Lorena Reyes Ramírez, jefa de colectivo, considera un gran privilegio escucharlo y agradecerle, a nombre de los demás, su presencia física y «todo lo que ha hecho por nosotros».
«Contó anécdotas de su etapa de estudiante en el capitalismo. Comparó aquella época con todo lo que tenemos hoy, por ejemplo, en esta escuela. Y al ver nuestra preparación nos llegó a decir que contamos con más experiencia que los propios maestros, excelentes y combativos jóvenes, pero que aquellos no tuvieron el privilegio de compartir las nuevas experiencias.
«Nos habló de la importancia de estudiar mucho, de portarnos bien, de tener disciplina. Se preocupó por lo que queríamos ser en el futuro. Habló, además, de la necesidad de alimentarnos correctamente, de tener una dieta balanceada. Nos dijo que nos veía muy saludables y se interesó por el menú del día», comenta Lorena.
Igual satisfacción sienten otros pioneros como Maryanis, Talía o Zurizaday, porque pudieron dialogar directamente con el Comandante, quien le estrechó la mano a cada uno. Anteriormente, ellos tenían que recorrer casi tres kilómetros para asistir al colegio, o tomar un transporte, con los riesgos que implica, señala Yordanka Fernández Trujillo, la administradora del centro. Ahora, en el Complejo Vilma Espín, pueden entrar al círculo infantil y no salir de allí hasta terminar la primaria, que pronto será hasta el noveno grado, en la propia escuela rural.
Esas características, junto con la excelencia del claustro, llamaron la atención de Fidel, quien exclamó: «los que estamos aquí consideramos un privilegio reunirnos en esta escuela hoy, porque esta institución se va acercando a un sueño. Trataba de recordar si supe de algún lugar donde se aplicara este concepto y no aparece. Ojalá pronto la idea pueda aplicarse a todos los niños. Será preciso seguir de cerca la experiencia».
Maestros jóvenes como Elsa María Bermúdez ven los momentos vividos ese día con Fidel como una jornada de compromiso eterno con la patria, pues «tuvimos la suerte de que nos hablara directamente y reconociera cómo esta escuela puede convertirse en modelo para la educación, con el aporte de los jóvenes». De igual forman opinan Yailenis Pérez, Yaicel Ramírez, Elimay Piloto y otros que con apenas 20 años imparten clases en los distintos bloques docentes de la institución, que incluyen biblioteca y laboratorios de computación.
También durante el encuentro, algunos de los 22 niños del círculo infantil mostraron espontáneamente al Comandante lo que han aprendido con sus educadoras y auxiliares. Uno de ellos, Keyler Bryan Portelles, de cuatro años, tomó el micrófono y recitó Cultivo una rosa blanca, de José Martí.
Otro pequeño, Alex David Ramírez, también de cuatro, declamó una décima dedicada a Vilma, escrita tras su muerte: Vilma, Cuba está dolida/ pero no enferma ni triste/porque sabe que cumpliste/con la obra de la vida. / Tu alma sigue vestida/de amor y Revolución/y la indomable pasión/es un camino de oro/por el que pasa el tesoro/inmortal de la nación.
El espíritu de la Heroína presidió cada gesto, cada abrazo, cada palabra dicha, cada canción. Y Fidel, interpretando el sentir de todos, sintetizó en una frase el valor del homenaje: « Yo estoy seguro de que un día como hoy Vilma estaría muy contenta, porque estaría viendo. Sacrificó su vida, todo el que muere luchando por la Revolución va dejando energía en el camino, va dejando el esfuerzo y va convirtiendo en realidad sus sueños».
(Tomado de Juventud Rebelde)

Juventud holguinera envía mensaje a Fidel Castro

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Por Yordanis Rodríguez Laurencio. La nueva generación de batas blancas, protagoniza por estos días un sin número de actividades en saludo al Congreso del Partido. De esta forma se reafirma ante el mundo que la juventud de esta Isla no solo vive orgullosa de su historia, sino que declara es imposible olvidarla.
Ver a Fidel hace muy poco en la televisión nacional, escucharle y admirar cuan lúdico está, cuan saludable se ve, es motivo de inspiración y confianza para Cuba y los pueblos amigos. La muestra de instantáneas Fidel es Fidel, recoge momentos épicos de la vida del artífice de la revolución, el hombre de eterno espíritu.
En la jornada, se debatió sobre la probada inteligencia y el exhaustivo poder de análisis de Fidel ante cada hecho, su total entrega a las causas justas y de su intachable manera de ser guía y ejemplo. Una gran caminata hasta el Cerro Vallado o Loma de la Cruz, dio cierre a las actividades.
Su obra Comandante, patentiza el papel que le corresponde en la historia a esta generación comprometida con su ejemplo, consagrada a cumplir con el mandato que usted les ha dado, estudiar, actualizarse, emplear las ciencias y las tecnologías sin perder la humildad con la verdad en la mano.
En el punto más alto de la ciudad, quedaron plantados 90 árboles maderables en homenaje al cumpleaños de Fidel

Lo que está en juego es el destino de la nación

7MO-Congreso-PCC
9 abril, 2016 de Luis Ernesto Ruiz Martínez

Por Luis Toledo Sande. Entre los propósitos de las calumnias sistemáticamente lanzadas contra Cuba por los enemigos de su Revolución puede estimarse que ha estado no solo desprestigiarla, sino también que ella se acostumbre a ser blanco de mentiras. De ese modo puede acabar autoanestesiándose y menospreciar la importancia que tendría responder puntualmente los insultos, o atenderlos siquiera. Aburrido por lo menos sería darse a desmontar engendros como la acusación de mantener prohibido el rock cuando en el país —lo recordó una buena respuesta de Cubainformación— se organizan cada año trece festivales de esa expresión musical.
Los artífices de las calumnias no necesitan asideros para inventarlas, pero magnifican y capitalizan al máximo las torpezas en que Cuba pueda haber incurrido. A otros países se les pasan por alto o se les consideran naturales las desmañas cometidas por algunos de sus dirigentes, o incluso nacidas de la línea cardinal de sus gobiernos, o, dicho de otro modo: del sistema que los rige. En semejante “juego”, a naciones como los Estados Unidos y sus aliados se les toleran crímenes y genocidios.
Contrastando con semejante manera de medir, sean menudas o de mayor envergadura a Cuba no se le perdonan sus impericias, y se da por sentado que no prescriben. Un concierto de los Rolling Stones sirve para dar por válido que el rock sufrió veto hasta la noche misma en que ese grupo actuó en La Habana, y para olvidar el paso por el país, a lo largo de años, de otros cultores de dicha expresión musical. En general, se desconoce la libertad con que desde hace décadas se mueven en Cuba los roqueros nacionales y los visitantes.
Calzadas por el peso que durante décadas han tenido los ataques contra ella, y por la desinformación que a nivel global consiguen los medios dominantes a partir incluso de una sobresaturación noticiosa astutamente manejada —dígase: llena de falsedades—, las confusiones sobre Cuba generan barullos peregrinos. Fuera de su patria un cubano puede toparse con una persona bienintencionada que descarga toda su euforia procubana para decirle cosas como esta: “¡Al fin tenía que aparecer en los Estados Unidos un presidente de origen humilde y africano que se arriesgara a dar pasos decisivos para salvar a Cuba del bloqueo!” Pero suposiciones tales —improntas racistas incluidas, ¡vade retro! — brotan asimismo en el ámbito local.
Con lo dicho, apenas se espigan poquísimos ejemplos recientes de falsedades en torno a la realidad de Cuba. Pudiera afirmarse que, si esta nación se hubiera dedicado nada más a desmentirlas una por una, campaña tras campaña —etapas u oleadas de una misma maniobra que no ha cesado desde el triunfo de su Revolución—, lo más probable sería que no le hubieran quedado ni tiempo ni fuerzas para hacer otra cosa. No habría podido consumar ninguno de los logros que la han erigido en una digna anomalía sistémica dentro de un contexto internacional en que el campo socialista que realmente existió se las tuvo que ver con un capitalismo tan experimentado como carente de escrúpulos, y donde, al desmontarse aquel campo, el imperio actuaría a sus anchas, y tendría recursos para manipular sus propias crisis hasta sacar dividendos de ellas.
Los logros de Cuba, no sus errores, sus torpezas, sus pifias, alguna que otra idiotez —tire la primera piedra la nación que no las haya cometido— son la verdadera causa de la rabia de sus enemigos contra ella. Pero mal andaría el país si adoptase la soberbia de ignorar cuanto se dice acerca de él. Debe tenerlo en cuenta no para complacer a sus enemigos y “cumplir la agenda informativa que ellos le tracen”, sino para estar en guardia lúcida y en capacidad de autosuperación permanente, aunque solo fuera por aquello aquello que un poeta sabio, glosando un ejercicio de retórica apócrifo, sostuvo con respecto al diablo: “Que como tal Demonio nos hable, que ponga cátedra, señores. No os asustéis. El Demonio, a última hora, no tiene razón; pero tiene razones. Hay que escucharlas todas”. ¿Para qué, podríamos preguntarnos? Pues, por lo pronto, para dejarlo sin ellas, o hacer todo lo posible para impedir que nos dañe, que nos confunda al vender como razón sus razones, falsas o verdaderas, entreveradas de dosis de verdades y mentiras.
Ni es necesario imaginar dominios infernales para avalar la utilidad del libre ejercicio del pensamiento y la expresión. Un mundo como el actual, manipulado por medios que convierten en juegos de hipocresía y calumnias lo que debería ser el limpio desempeño informativo, no debe llevarnos a meter en el mismo saco de la desfachatez cuanto se diga sobre la realidad. Esa sería otra forma de peligrosa anestesia, aliada de la perpetuación de errores y, por tanto, cómplice factual del imperio y sus alabarderos.
De tanta inmoralidad que los caracteriza, los medios imperantes —recordemos el parentesco entre imperar e imperio, e imperialismo— autorizan a las personas honradas a desentenderse incluso de ellos. Pero nada parecido a tal desconocimiento merece la opinión de un pueblo cuya capacidad de resistencia le ha permitido al país ver que la mayor potencia imperialista se ha visto impulsada —obligada, pudiéramos decir, pero seamos corteses— a cambiar de táctica, no de estrategia, y procurarse la imagen de que está dispuesta a dialogar con los representantes de ese pueblo, de la nación cubana, como entre iguales.
Las opiniones que forman la opinión de ese pueblo —único garante posible de la actitud que la nación cubana debe y necesita seguir manteniendo frente a una potencia que a nadie trata como a igual, ni siquiera a sus aliados— merecen el mayor respeto. Y nunca ese respeto estará bien materializado si no se expresa en la debida atención práctica.
Está a punto de celebrarse —en fechas que rendirán homenaje en su aniversario 55 a la victoria del pueblo cubano en Playa Girón sobre tropas mercenarias al servicio del imperio— el VII Congreso del Partido Comunista de Cuba. No habrán sido pocos los hijos y las hijas de este país que contaban con que a la nueva magna reunión de la organización política que dirige su proceso revolucionario la precedería un proceso ejemplar al que ya estábamos, en el mejor sentido de la palabra, acostumbrados: la discusión masiva, por el pueblo en general, no solo por la militancia, de los documentos rectores.
Esa práctica —que tantos buenos frutos dio, por ejemplo, en ajustes hechos a los lineamientos aprobados en el congreso anterior para regir las transformaciones económicas y sociales emprendidas— se presentía más aconsejable aún, si cabe, que en las anteriores convocatorias. Baste señalar que la próxima reunión partidista, en la cual se aprobará la conceptualización del modelo pensado para resumir guiadoramente dichos lineamientos, dichas transformaciones, será la primera tras el inicio de la llamada normalización de relaciones entre los Estados Unidos y Cuba.
El aplicar aquí a esa normalización en marcha —en marcha inicial, vale precisar— el cauteloso participio llamada, no busca abonar aprensiones hiperestésicas: apunta objetivamente a un proceso marcado por la asimetría. Uno de los dos países ni siquiera ha cumplido —o no ha podido cumplir— la correspondencia elemental en cuanto al nombramiento de su embajador, y ese es el país que, un camino de voracidad y pretensiones que le viene de su fragua como nación, no de episodios aislados, ha bloqueado al otro, lo ha agredido militarmente y lo ha hecho objeto de actos terroristas, además de usurpar desde hace más de un siglo parte de su territorio, y ahora anuncia desembozadamente un cambio de métodos para conseguir lo que no ha logrado con aquellas prácticas. No procede, pues, hablar de simetría, ni suponer que Cuba —necesitada, por otra parte, de que se levante un bloqueo con el cual el imperio ha buscado estrangularla, y que en lo fundamental sigue vigente— deba tener gestos de reciprocidad con su agresor.
No se deben promover odios estériles, ni propiciar olvidos indignos, convenientes al imperio que sigue promoviendo en el mundo guerras con que calzar sus intereses. Por todo ello es necesario que la población cubana esté cada vez más al día y activa, por todos los caminos dignos posibles, en todo cuanto se vincule con la dirección de su vida. Tampoco se trata de que el plan de normalizar las relaciones diplomáticas entre los dos países sea el único ni el principal motivo para fortalecer en todos los órdenes la democracia participativa que, en coherencia con la sincera democracia que José Martí aspiraba a ver florecer en su patria, viene reclamándose, y mostrándose cada vez más necesaria, hace ya años.
Desde el modestísimo sitio que ocupa como patriota militante en la sociedad de su país, el autor de este artículo se halla entre quienes contaban con que el próximo congreso del Partido Comunista de Cuba tendría también el preámbulo de discusiones, de consultas masivas que tuvieron los otros. Albergó incluso la esperanza de que se atenderían las sugerencias —irreductibles a voces profesionales más o menos sobresalientes o aisladas— de que el foro se pospusiera para dar espacio a ese preámbulo.
Ya parce evidente que eso no ocurrirá. Por ello el articulista estima que lo mejor que se puede y se debe esperar es la comprobación —en los hechos, no solo en dictámenes emitidos sobre el tema— de que la decisión, a su juicio tan administrativa como política, de posponer el proceso de discusiones a la celebración del congreso, ha sido acertada. Pero ya entonces se habrán dado aprobaciones con validez calculada para al menos algunos lustros, cuando a la sociedad cubana no parece que le esté reservado mucho tiempo más para tanteos y experimentos, aunque riesgos siempre será insoslayable correr.
La responsabilidad de dirigentes, militantes de base y pueblo en general —para que de veras el partido sea el pueblo— incluye o ha de incluir propósitos de largo alcance: debe abarcar, quizás sobre todo, que la sociedad cubana quede mejor preparada para que en ella no se den aberraciones que no vale considerar privativas de otras realidades, de otras latitudes, de otras culturas, de contextos donde los partidos llamados a ser comunistas fueron paulatinamente distanciados del pueblo y desmovilizados hasta su aniquilación total.
A Cuba, a su fuerza partidista, a sus instituciones estatales y gubernamentales, a sus organizaciones de masas, a su ciudadanía, les toca cumplir una misión impostergable: impedir que pragmáticos, economicistas, individualistas, corruptos, oportunistas, antisocialistas agazapados y otros especímenes afines —de esos capaces de actuar en la sombra hasta que les llega la ocasión de asaltar el poder o pedazos de él— no encuentren, desde un terreno abonado cuando todavía está en pie y actuante la dirección histórica de la Revolución, caminos, subterfugios, prácticas de que valerse para, en su momento, erigirse como mafias dominantes. Grupúsculos o grupos de semejante índole medrarían en contubernio con poderíos capitalistas que, a la luz de la realidad en marcha, ya no estarían ni tan lejos ni tan identificados como claramente hostiles al afán socialista. Hasta buscan y encuentran vericuetos en el humorismo nacional para venderse como simpáticos y encantadores.
Lo que está en juego no es la validez de medidas más o menos administrativas, sino el destino de la nación, llamada a salvaguardar su dignidad y su soberanía, y la justicia social, y para ello no bastan consignas bien intencionadas: se requieren ideas y prácticas, conceptos y acciones a fondo. Ante la opinión de las masas, o de parte de ellas, no cabe sino recordar el llamamiento que en enero de 2011, en una reunión ampliada del Consejo de Ministros, para erradicar o prevenir actitudes contrarias al pueblo hizo a dirigentes y funcionarios el primer secretario del Partido y presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, general de ejército Raúl Castro: mantener “los pies y el oído pegados a la tierra”
(Tomado del blog del autor)