Guiteras y Aponte simbolizan la unidad y solidaridad entre Cuba y Venezuela

Morillo
Aniversario 81 de los sucesos de El Morrillo
Matanceros de distintas ge­­neraciones, rindieron tributo este viernes a Antonio Guiteras y al venezolano Carlos Aponte en el aniversario 81 de su caída en combate
Autor: Ventura de Jesús | corresponsales@granma.cu
6 de mayo de 2016 23:05:20
En la ceremonia se le entregó la medalla Carlos J. Finlay al licenciado en Enfermería José Caballero Vento, quien combatiera la epidemia del ébola en África. Foto: del autor
MATANZAS.—Matanceros de distintas ge­­neraciones, básicamente jóvenes, rindieron tributo este viernes a Antonio Guiteras y al venezolano Carlos Aponte en el aniversario 81 de su caída en combate, el 8 de mayo de 1935, en las inmediaciones del hoy Museo Memorial El Morrillo, situado en las márgenes del río Canímar, en la ciudad cabecera.
Ambos revolucionarios ocupan un lugar sa­grado en los corazones de nuestros pueblos y simbolizan la solidaridad y unidad entre la Patria de Martí y de Bolívar, aseguró la joven venezolana Aurora Rosa Hernández, integrante de la Brigada que lleva el nombre de los dos luchadores, al hacer uso de la palabra en la ceremonia de recordación.
Significó en síntesis las cualidades patrióticas de Guiteras de quien, dijo, representó el pensamiento antimperialista de su época y de­fendió la unidad de todos los cubanos contra la tiranía. De Aponte, exaltó su valor y espíritu solidario. Fue un revolucionario a tiempo completo, subrayó.
Durante la ceremonia, a la que asistieron además miembros de la brigada francesa de solidaridad Mario Muñoz, se recordó la presencia del Comandante Che Guevara, el 8 de mayo de 1959, justo en el obelisco que perpetúa la caída de los dos combatientes. La visita aquí del Guerrillero Heroico devino el primer homenaje a Guiteras y Aponte tras el triunfo de la Revolución.
El pueblo cubano supo cumplir con su memoria y hoy les ofrece en regalo esta nueva Cuba, que es la materialización de sus sueños, diría el Che dos años después al interpretar el legado de su ejemplo, uno de los tantos que marcan la unidad libertaria y de justicia de nuestros pueblos.
Gisela Álvarez, directora del Museo Me­mo­rial El Morrillo, rememoró la trascendencia cultural e histórica de la institución a lo largo de las últimas décadas, de vital importancia para las más nuevas generaciones, y explicó que la muestra del mes recoge precisamente fotos de la presencia del Che en ese sitio en mayo de 1959.
En el acto político-cultural se entregó la Medalla Carlos J. Finlay al colaborador internacionalista matancero José Caballero Ven­to, licenciado en Enfermería que combatiera la epidemia del ébola en África.
Olga Lidia Ramírez, integrante del buró provincial del Partido, sostuvo que todo lo hecho por Guiteras y Aponte fue en defensa de la causa de los humildes, razón por la que cada día su ejemplo se agiganta ante los ojos de los pueblos.
Destacó las actitudes, militancia política y sensibilidad de ambos luchadores, hombres de pensamiento y de acción, unidos en principio por el espíritu de rebeldía, patriotismo y los ideales antimperialistas.
Dianerys Ramos, especialista principal del centro, se refirió a la significación de aquel suceso y recordó las palabras del Che, en mayo de 1961. “…Somos también lo que que­ría Guiteras, somos el ejemplo que él soñó para la América entera, somos ese faro que alumbra a todos los pueblos…”.

El origen del Día de las Madres

postal

Las primeras celebraciones del día de las Madres se remontan a la antigua Grecia, donde se le rendían honores a Rea, la madre de los dioses Zeus, Poseidón y Hades.
Igualmente los romanos llamaron a esta celebración Hilaria cuando la adquirieron de los griegos. Se celebraba el 15 de marzo en el templo de Cibeles y durante tres días se realizaban ofrendas.
Los católicos transformaron estas celebraciones para honrar a la Virgen María, la madre de Jesús. En el santoral católico el 8 de diciembre se celebra la fiesta de la Inmaculada Concepción, fecha que los católicos adoptaron para la celebración del Día de las Madres.

De todos modos, en 1873, mujeres en 18 ciudades estadounidenses realizaron una reunión del Día de las Madres .Boston lo siguió celebrando durante al menos una década más. Howe continúo trabajando por otras vías por los derechos de las mujeres y por la paz.

El 12 de mayo de 1907 Ana Jervis dos años después de la muerte de su madre, quiso conmemorar el fallecimiento y organizo un día de la madre para hacerlo. A partir de entonces encabezo una activa campaña que fue extendiéndose a todo el territorio de los Estados Unidos.

Finalmente, siete años después el presidente Woodrow Wilson declaro en el año 1914, el Día de la Madre como el segundo domingo de mayo en Estados Unidos. Así fue gestado el día Internacional de la madre que después fue encontrando eco en otros países que lo adoptaron hasta tenerse la celebración conocida en la actualidad.

El Día de las Madres en Cuba

postal

En Cuba se ha considerado a Santiago de las Vegas el lugar donde de manera masiva se iniciaron los festejos por el Día de las Madres. Sin embargo, recientes revelaciones muestran que el merito corresponde a la localidad tunera de Puerto Padre , promovida por el doctor Eduardo Queral Mayo.
Sucedió el 6 de abril de 1920, un mes antes de que Francisco Montoto las homenajeara en el Centro de Instrucción y Recreo de la localidad habanera, donde también se efectuó en fecha temprana .Un año después se celebro en la Habana.
El 10 de mayo de 1919, Queral se inicio en la logia Los Perseverantes, de Puerto Padre, donde a principios de 1920 presento una moción para declarar el segundo domingo de mayo como El Día de las Madres.
Según reporta la prensa de la época , el 22 de abril de 1921 , a propuesta del periodista Víctor Muñoz se le dio carácter oficial , al ser aprobada por el ayuntamiento de la Habana , la celebración de esta fecha y en 1928 se extendió a todo el país .
Ya son más de ocho las décadas que nos separaran de la primera ceremonia, e incontables resultan los homenajes. No hay día especifico para retribuir el amor y el cariño que con cuidan y protegen.
Nuestras madres son, además ejemplo de sacrificio y consagración .Con satisfacción las vemos desenvolverse en las disimiles tareas. Orgullosos nos sentimos cuando procedemos de una obrera destacada, una maestra, doctora u oficial de las Fuerzas Armadas Revolucionaria y el Ministerio del Interior. Más aun cuando es capaz de dignificar el espíritu familiar ayudando a quienes lo necesiten en cualquier lugar del mundo.
A todas ellas, por haber dado a luz nuestros mejores sueños.
Felicidades

Un acto de terrorismo en represalia por la derrota de Girón

Marina
HUNDIMIENTO DEL BUQUE AUXILIAR R-43

La desaparición del buque auxiliar R-43 de la Marina de Guerra Revolucionaria, constituye el primer acto de terrorismo naval ordenado por el gobierno norteamericano a la Agencia Central de Inteligencia
Autor: Pedro Etcheverry Vázquez* | internet@granma.cu
Autor: Milagros Gálvez Aguilera* | internet@granma.cu
7 de mayo de 2016 00:05:24
Buque auxiliar R-43
Foto: Archivo
La desaparición del buque auxiliar R-43 de la Marina de Guerra Revolucionaria, constituye el primer acto de terrorismo naval ordenado por el gobierno norteamericano a la Agencia Central de Inteligencia (CIA), en represalia por la gran derrota del imperialismo yanqui, sufrida 16 días antes en tierras cubanas sobre las are­nas de Playa Girón.
El 6 de mayo de 1961, a las ocho de la mañana, el buque auxiliar R-43 una vez concluido un periodo de reparaciones técnicas en el Arsenal de Casablanca, zarpó en viaje de prueba hacia el puerto del Mariel. El personal a bordo, 17 en total, eran miembros en servicio activo de la entonces división de operaciones navales de la Comandancia de la Marina de Guerra Revolucionaria. De los integrantes del grupo, uno se encontraba al frente de la misión, era el capitán de corbeta Andrés G. González Lines, cuatro eran alféreces de navío, nombrados por el Decreto Ministerial No. 311 de 1961, de ellos Juan Hidalgo Valdés, iba en misión es­pecial dentro de la embarcación y los otros tres: Emilio Pérez Silvera, Manuel López Mon­teavaro, y Orlando Battle Campa, se preparaban como instructores políticos; el resto, 12 en total, formaban la tripulación de la em­barc­a­ción.
El viaje de prueba se realizó exitosamente hasta las 09:45 del propio día seis, hora en que se informó a la División de Operaciones Na­vales por la estación de control general de radio del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revo­lucionarias, que el R-43 comunicó se estaban hundiendo. Desde las 09:45 en que se recibió la primera llamada de auxilio y hasta las 09:59 en que recesaron las transmisiones, transcurrieron 14 minutos durante los cuales, trece veces pidieron socorro de forma de­sesperada.
Recibida la comunicación de la catástrofe comenzó la operación de rescate, participando en el primer día 16 unidades de superficie: los Guardacostas (GC) 108 y 14, el remolcador del Arsenal Naval de Casablanca, el patrullero escolta (PE) 202 Siboney, una lancha de prácticos de la Academia Naval, las fragatas (F) 303 Máximo Gómez con el teniente de navío José Calderón Justis, jefe de la Comandancia de la Marina de Guerra Revolucionaria al frente y en horas de la tarde la 301 José Martí. Las lanchas de servicio de vigilancia (SV) 11,9 y 15, el bu­que de servicio de faros (SF) 10, dos yates de Tarará, la lancha Ariel de La Habana e incluso, desde el puesto naval de Guanabo también se incorporan a la exploración, dos embarcaciones pesqueras con milicianos a bordo. A las 19:20 horas, aún se abastecían en la Academia Naval las lanchas menores. Ocho unidades aéreas también se incorporan, iniciando la exploración un beechcraft de color verde olivo que apenas comenzada la misma, por desperfectos técnicos, fue sustituido por el avión Marina-80. A las 15:10 horas se incorpora otro beechcraft y un B-26 y más tarde un C-46 y tres helicópteros, uno del Arsenal Naval y dos de las FAR, los (H-17 y H-20), unidades aéreas que patrullaron todo el territorio costero desde El Salado hasta Cabañas, hasta las 22:00 horas, menos el H-20 que aterrizó a las 19:10 horas. Como parte de las medidas tomadas también se insistió mucho en que los puestos de observación de las costas prestaran atención minuciosamente y reportaran si habían observado algo anormal en el mar, tales como señales de humo, explosión, etc., sobre todo en los puestos próximos a la zona del Mariel.
Al día siguiente del suceso, a las 04:00 horas vuelven a salir hacia el rescate, siete de las em­barcaciones mencionadas anteriormente, jun­to a nuevas incorporadas a la búsqueda, en­tre ellas las pertenecientes a las cooperativas de pesca del INRA, buques de la línea Mam­bisa, yates del INIT de Barlovento y em­bar­caciones de la Academia de Capa­citación Ma­rítima del río Almendares.
Las operaciones para localizar cualquier indicio de los restos de la embarcación o de sus tripulantes, duraron diez días de forma ininterrumpida, en un barrido amplio y minucioso de una zona marítima de 900 millas cuadradas, aproximadamente, donde las embarcaciones mayores realizaban el recorrido mar afuera, mientras que las menores lo hacían cerca de la costa, atendiendo en todo momento al estado del tiempo, que en el parte meteorológico del Observatorio Na­cional señaló a las 15:20 horas del día seis, con vientos de dirección nordeste, velocidad de 18 a 25 nudos y una mar dirección nordeste con una velocidad de fuerza cuatro, o sea, mar picada y que además presentaba escasa visibilidad.
Los resultados de la exploración resultaron totalmente infructuosos a pesar de la rapidez con que se cursaron las órdenes. Al respecto, el 19 de mayo de 1961 el Comandante en Jefe Fidel Castro expresó:
“La impresión nuestra, por las personas que viajaban en esa embarcación, por la forma en que se produjo el accidente sin dejar rastro alguno a pesar de que se enviaron barcos y aviones a localizarlos y porque eran todos revolucionarios buenos y hombres de confianza, es que fue víctima de un ataque traicionero entre diez y quince millas de nuestras costas […] “Algo parecido a lo de La Coubre. De ese tipo de ataques cobardes y arteros del imperialismo, pero que, naturalmente, no dejan rastros. Naturalmente, no dejan huellas, y solo es posible sacar conclusiones a base del análisis cuidadoso de todas las circunstancias. “[…] Nosotros consideramos que la R-43 cubana, con 17 tripulantes a bordo, fue hundida por un submarino de la Agencia Central de In­teli­gen­cia yanqui. […]”.
Dos documentos de la época ratifican esa consideración. Uno de ellos, es el informe emitido el 6 de mayo de 1961 por la División de Operaciones Navales de la Comandancia de la Marina de Guerra Revolucionaria, comunicando a las 11:20 horas, que la lancha SV-15 avistó una torre con cable, al parecer de un submarino. El otro manuscrito, Causa 154 instruida por el Tribunal Revolucionario de Pinar del Río por un Delito Contra los Poderes del Estado, de junio de 1961, asegura que uno de los procesados, Norberto Belauzarán López, quien era coordinador provincial del Movimiento de Re­cuperación Revolucionaria (MRR), expresó que en los primeros días de mayo entregó un documento a un grupo de infiltrados, en el que se señalaba el lugar donde un submarino norteamericano había dejado tres toneladas de equipos bélicos en la bahía de la Mulata por la Punta del Morrillo, en la última boya blanca.
La agresión contra el buque auxiliar R-43 constituye un triste episodio, dentro de la extensa sucesión de agresiones desencadenadas por las agencias de subversión y espionaje del Gobierno de los Estados Unidos contra el pueblo cubano, que clama a sus mártires, pues como bien expresara Gladis Planas Masot, viuda de González Lines: […] “No fue fácil, educar… hijos sin padre…” […]

*Investigador del Centro de Investigaciones His­tó­ri­cas de la Seguridad del Estado e Historiadora Naval y de la Aduana General de la República, respectivamente.

El retrato perdido de Fidel Castro

Escrito por José Antonio Quintana García Foto: Archivo
Categoría: Historia
Publicado: 06 Mayo 2016

retrato de fidel castro ruz de guayasamín Sábado 6 de mayo de 1961, terraza interior de la sede del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP). Guayasamín pintará el famoso retrato de Fidel, obra cuyo destino se desconoce. Giraldo Mazola Collazo, dirigente de esa institución en aquella época, detalló lo sucedido. El artista, acompañado de sus amigos coterráneos, llegó bien entrada la noche al recinto. Buscó el lugar donde el líder debía posar. Las luces agregadas se reubicaron.
Sonriente apareció Fidel. Saludó a todos. Y, ya con Guayasamín, le hizo varias preguntas sobre pintura y Ecuador.
Después: “Guayasamín, emocionado, explicó su deseo de manifestar su simpatía por Cuba viniendo en esos momentos para hacerle un retrato. Fidel indagó qué debía hacer, prendió un tabaco y ocupó el sitio que le indicó el pintor, quien empezó su trabajo mientras seguía respondiendo otras preguntas o escuchaba las explicaciones de Fidel sobre las características de la lucha revolucionaria contra la tiranía y las más apremiantes tareas actuales.
En ocasiones, Guayasamín se concentraba en la conversación y bajaba el pincel, y Fidel le decía, en broma, que así no terminaría ni en varios días. Luego el pintor le pedía que mantuviera la posición del rostro e iba a su lado a precisar el ángulo que necesitaba.
[…] el esfuerzo por pintar deprisa a una figura cuya vitalidad parecía imposible retener inmóvil tanto tiempo, mereció los elogios del propio Fidel y la admiración de los presentes.
Guayasamín anunció a Fidel que deseaba obsequiarle la obra y convinieron que la pintura se entregaría al día siguiente en la Embajada de Ecuador. El pintor dijo que había logrado plasmar en el lienzo el ímpetu guerrillero e insurgente de Fidel en plena juventud. (1)retrato-de-fidel-castro-ruz_de_guayasamín
OTROS TESTIMONIOS
Jorge Enrique Adoum, poeta y traductor: “En un momento dado, Oswaldo habló del Gran Premio de la Bienal de Barcelona. Fidel me preguntó cómo se explicaba que hubiera participado en una exposición que los pintores cubanos habían llamado a boicotear. Le dije que, eso tal vez Guayasamín no lo sabía. En cuanto a las razones que tuvo para hacerlo (…) Las presiones de Velasco Ibarra, presidente de la República que iban desde la amenaza al chantaje (la negativa de concederle un pasaporte diplomático indispensable para que hiciera un mural sobre el Descubrimiento del Río Amazonas en el edificio de las Naciones Unidas, que gestionaba Rockefeller) hasta su entrometimiento en la vida privada ( en una hora difícil de la vida de Oswaldo, cuando estaba a punto de separarse de su mujer y de sus cuatro hijos), según él lo obligaron a aceptar más que la invitación a participar en la Bienal de Barcelona, la imposición gubernamental de asistir a ella.”
Por último, reproduzco las impresiones de Fidel Castro, quien casi cuatro décadas después narraba detalles de aquel momento histórico y la significación que tuvo para él:
“Recuerdo aquella vez muy al principio de la Revolución cubana, cuando, en medio de agitados días, un hombre de rostro indígena, tenaz e inquieto, ya conocido y admirado por muchos de nuestros intelectuales, quiso hacerme un retrato.
“Por primera vez me vi sometido a la torturante tarea. Tenía que estar de pie y quieto, tal como me indicaban. No sabía si duraría una hora o un siglo. Nunca vi a alguien moverse a tal velocidad, mezclar pinturas que venían en tubos de aluminio como pasta de dientes, revolver, añadir líquidos, mirar persistente con ojos de águila, dar brochazos a diestra y siniestra sobre un lienzo en lo que dura un relámpago, y volver sus ojos sobre el asombrado objeto viviente de su febril actividad, respirando fuerte como un atleta sobre la pista en una carrera de velocidad.
“Al final, observaba lo que salía de todo aquello. No era yo. Era lo que él deseaba que fuera, tal como quería verme: una mezcla de Quijote con rasgos de personajes famosos de las guerras independentistas de Bolívar. Con el precedente de la fama que ya entonces gozaba el pintor, no me atrevía a pronunciar una palabra. Quizá le dije finalmente que el cuadro ‘era excelente’. Sentí vergüenza de mi ignorancia sobre las artes plásticas (Aplausos). Estaba nada menos que en presencia de un gran maestro y una persona excepcional […]” (3)
El domingo no fue día de descanso para Guayasamín. Retocó el cuadro. Preparó el regreso a Ecuador, que sería el lunes por la tarde. Por eso, en horas de la mañana se hizo el acto de entrega en la embajada ecuatoriana. Gerardo Falconí, entonces embajador de la nación andina, rememoró en su libro de memorias Misión en Cuba:
“[…] como en ese propio día lunes Guayasamín debía partir al mediodía, la entrega no podía hacerse, sino en horas de esa mañana. Además, el pintor interpuso su deseo referente a que fuese el Embajador de Ecuador quien hiciera esa entrega, ya que de esa manera podía alcanzarse la doble finalidad que perseguía: en primer término, la de que esa entrega de la obra tuviese el significado de un homenaje, que por medio de ese acto el artista ecuatoriano quería rendir a la política internacional tan airosamente propulsada por el señor Presidente Constitucional de la República de Ecuador, doctor José María Velasco Ibarra.” (4)
Durante la ceremonia Fidel expresó: “¡Es un pintor extraordinario! ¡Me pintó en dos minutos! Por su parte Guayasamín, repuso: “Comandante, es que usted no se está quieto un solo minuto.”
Hubo un despliegue inusitado de periodistas, fotógrafos, cámaras de televisión, micrófonos: era la primera embajada de un país latinoamericano que Fidel visitaba desde el triunfo de la Revolución. Al tratar de señalar algún rasgo del retrato, hizo una minúscula mancha en el óleo, fresco todavía, lo que se adujo como razón para guardarlo algunos días en la embajada, hasta que se secara.
Al solemne acto también asistieron: el canciller Raúl Roa, el Capitán Emilio Aragonés, el embajador de Ecuador, el poeta Nicolás Guillén y el periodista Mario Kuchilán.
NUNCA APARECIÓ
El homenaje a Fidel no pasó por alto para los sectores reaccionarios de Ecuador. Las palabras que pronunció el embajador ecuatoriano provocaron una polémica en su país, los medios de prensa conservadores hicieron campaña para lograr el cese de los vínculos diplomáticos. José Ricardo Chiriboga Villagómez, entonces canciller de Ecuador, mantenía una actitud hostil hacia la Revolución cubana, muy diferente a la de no intervención del presidente Velasco Ibarra. Sus declaraciones anticomunistas provocaron la réplica contundente de las autoridades de la Isla.
La presión del gobierno estadounidense, y de los sectores de derecha ecuatorianos, para que la nación andina rompiera sus relaciones diplomáticas con Cuba eran cada vez más intensas. El canciller Chiriboga pidió cuentas a Gerardo Falconí, se le acusaba de simpatizante del régimen que se establecía en Cuba. En honor a la verdad, la inculpación estaba muy lejos de la realidad. Un recorrido que hizo el funcionario al interior del territorio cubano, a fines del mes de mayo, para conocer las transformaciones económicas y sociales, fue más caldo de cultivo para el debate.
En medio de aquella controversia, Velasco Ibarra, que ya le tenía ojeriza por ese y otros muchos incidentes al canciller Chiriboga aceptó su renuncia. Y nombró en el cargo al Dr. Wilson Vela Hervas, a quien Falconí solicitó la remoción de sus funciones, petición denegada.
Guayasamín seguía cada detalle de los lamentables acontecimientos. A su regreso era otro hombre. Habían vivido días alucinantes.
“[…] al llegar a Cuba, y ver completado un movimiento revolucionario, no sabe lo que significó. Por supuesto, no solo para mí, sino para millones de personas. Cuba se convirtió en la antorcha viva de nuestras aspiraciones. En ella se empezaban a cumplir nuestras ambiciones políticas, sociales y económicas. Comprobar eso fue una maravilla.”(6)
En tanto, Adlai E. Stevenson, enviado especial de la Casa Blanca llegaba a Quito para, directamente, presionar a Velasco Ibarra, quien declaró: “la intervención significa la esclavitud para los pueblos pequeños por los poderosos […] 100 veces renunciaría al poder antes de abandonar la no intervención” (7). Aunque la misión no cumplió su objetivo esencial, sí logró que el viejo caudillo rebajara el rango de Embajador a Encargado de Negocios, decisión que se materializó en el mes de junio. El Gobierno cubano le ofreció una cátedra universitaria a Falconí en La Habana, a modo de desagravio.
Mientras ocurrían estos acontecimientos sucedió lo inimaginable. El retrato que pintó Guayasamín desapareció, sin dejar huellas de su paradero. Décadas más tarde Fidel rememoró que Guayasamín le hizo cuatro retratos. El primero que pintó, en 1961, se perdió. Fidel lo buscó por todos los rincones, pero nunca apareció. Hoy sigue en un misterio el destino de la obra.
Citas
(1) http://www.cubadebate.cu/especiales/2011/08/13/el-primer-encuentro-de-guayasamin-con-fidel/
(2) Jorge Enrique Adoum: Guayasamín. El hombre-La Obra-La Crítica, DA Verlag Das Andere, Gmbh, Nüerenberg, 1988, págs. 74 y 75.
(3) Fidel Castro: Discurso pronunciado en la inauguración de La Capilla del Hombre, Quito, República del Ecuador, 29 de noviembre de 2002.
(4) Gerardo Falconí; Misión en La Habana, Casa de la Cultura Ecuatoriana, Quito, Ecuador 1968, pág. 146.
(5) Jorge Enrique Adoum: De cerca y de memoria, lectura, autores, lugares, Editorial Arte y Literatura, La Habana, 2002, pág. 206.
(6) Mayra A. Martínez: “Guayasamín, pintor de rebeldías” DONDE p. 37.
(7) Gerardo Falconí: Ob. cit; p. 163.