De la prisión a los brazos del pueblo

Fidel  brazosConferencia de prensa de Fidel en el Hotel Isla de Pinos. Foto: Bohemia
Hace 61 años salieron de la cárcel de Isla de Pinos los asaltantes a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, con la convicción del triunfo y cargados de alegría patriótica
Conferencia de Prensa (1)Presidio
Adelaida Bécquer Céspedes

digital@juventudrebelde.cu
14 de Mayo del 2016 22:19:38 CDT
Aquella pequeña y hermosa isla al sur de Cuba parecía destinada a sepultar los ideales de los revolucionarios cubanos de todos los tiempos. En 1844 decenas de acusados de participar en la conspiración de La Escalera fueron desterrados allí; en 1871 José Martí sería enviado también a la Isla de Pinos, donde la familia de José María Sardá lo acogería como a un hijo en su casa colonial en la finca El Abra.
Sobre el Presidio Político en Cuba Martí escribiría horrorizado: «Dolor infinito debía ser el único nombre de estas páginas. Dolor infinito porque el dolor del presidio es el más rudo, el más devastador de los dolores, el que mata la inteligencia y seca el alma, y deja en ella huellas que no se borrará jamás».
Durante la tiranía machadista, al secretario de Gobernación Rogerio Zayas Bazán se le ocurrió la brillante idea de construir un presidio «modelo» «en esta Isla por su excelente posición geográfica», cerca de Cuba, pero no lo suficiente para que los presos se evadieran fácilmente. Se construyó a semejanza de la prisión Jullet, en Illinois, EE.UU., con capacidad para albergar a 6 000 presos al refundirse 24 cárceles que había en las seis provincias que integraban entonces la República de Cuba. Pablo de la Torriente Brau, quien fuera uno de los primeros 24 presos políticos de la Generación del 30 encarcelado en este lugar, narró los horrores que los reclusos sufrían allí.
En octubre de 1953 Fidel Castro también sería confinado en este presidio, pero lejos de sentirse derrotado por este destino, con su peculiar optimismo convertiría la prisión en un sitio para meditar, reflexionar y forjar planes, a la vez que preparaba a los compañeros que le seguirían en la consecución de sus sueños de conquistar la justicia social para todos; por ello escribió:
«¡Qué escuela tan formidable es esta prisión. Desde aquí terminó de forjar mi visión del mundo y completó el sentido de mi vida. No sé si será larga o si será breve, si será fructífera o si será baldía. Pero sí siento reafirmarse más mi convicción de sacrificio y de lucha».
Momentos excepcionales
En el Presidio Modelo de Isla de Pinos se viven momentos excepcionales, polarizando la atención emocionada del pueblo. En cualquier instante a partir de las 12 de la noche del viernes 13 de mayo de 1955, puede producirse la excarcelación de los presos políticos, solo pendiente del escrupuloso papeleo judicial. Por vía aérea y marítima van arribando a Nueva Gerona nutridos grupos de familiares, abogados y amigos de los prisioneros.
El jueves 12 están totalmente colmados los escasos hoteles de Nueva Gerona. Muchas familias abren generosamente sus hogares para hospedar a las mujeres y a los niños. Poco antes de las 11 de la noche, por la angosta carretera que conduce hasta el penal se halla en camino una anhelosa caravana.
Lidia Castro, Julia Núñez de Alcalde y muchas esposas, madres, hijos, hermanas y amigos se pegan a la cerca divisoria con los ojos fijos en la escalinata de la jefatura. El jefe del Presidio, comandante Juan M. Capote, nada puede decirles, pues no ha recibido la orden de libertad, los exhorta a retirarse a dormir con la seguridad de que ni en ese ni al siguiente día saldrán los presos políticos.
Esta noticia sacude a los que esperan y les invade el desasosiego. Zenaida Oropesa, una de las más activas en la campaña pro amnistía de los presos políticos, interpreta el sentimiento general. ¡Pues dormiremos aquí los días que sean necesarios!, afirma enfáticamente.
El sábado 14 arriban nuevos viajeros. Las autoridades mantienen su hermetismo y entre los que esperan corre la versión de que los sancionados han sido trasladados en aviones del Ejército a la fortaleza de la Cabaña, en previsión de que se produzcan incidentes y manifestaciones públicas.
Un reportero se comunica con Agustín Delaville, secretario del Tribunal de Urgencia de La Habana, para conocer el estado en que se encuentra la tramitación de la amnistía. Este le responde: «Ya te dije que hasta el lunes por la mañana no cursaré los telegramas para que pongan en libertad a los presos. Es posible que los del Moncada salgan mañana domingo, pues tengo noticias de que en Santiago no han existido dificultades ni advertencias de recursos».
Aquello que en sus inicios parecía un festival de alegrías y esperanza deriva hacia una situación de angustia. Mujeres, hombres y niños permanecen estoicamente frente a las rejas del reclusorio, observan ansiosamente el edificio de la Administración. Cuando los agota la vigilia, se acuestan sobre los muros que bordean las dos garitas destinadas a la requisa.
Ni el sol quemante del mediodía ni los aguaceros que se desplomaron sobre la Isla de Pinos, donde hacía ocho meses que no llovía, ni la fría humedad de la madrugada los hacen abandonar la espera. Después de más de 72 horas de vigilancia, el comandante Capote informa que a las 11:30 de la mañana serán liberados los asaltantes del Moncada. Ya había recibido las órdenes de libertad.
La emoción, por la vía natural del llanto, quiebra los pechos de los que ansiosamente esperan.
Se informa que la salida será por grupos. Asoma el primero integrado por Eduardo Rodríguez Alemán, José Suárez Blanco, Jesús Montané Oropesa, Ernesto Tizol, Oscar Alcalde, Fidel Labrador, Gustavo Arcos Bergnes, Abelardo Arias, Pedro Miret y Ciro Redondo. Por un momento quedan de pie en el soportal aspirando, ya libres, el aire que los despeina, les agita las corbatas y les pliega el pantalón. Buscan ansiosamente los rostros amados, las manos que agitan pañuelos, tratan de identificar las voces que gritan sus nombres. Los que aguardan anhelantes se atienen disciplinadamente a las instrucciones dadas por los custodios del presidio y nadie intenta adelantarse más allá del cerco de los guardias.
De pronto, un niño de cerca de seis años quiebra por su propia iniciativa la rigurosa consigna militar. Se suelta de la mano de su madre y se lanza a correr con los brazos abiertos. Los centinelas pasan por alto la infracción. «¡Papi, papi, qué bueno!». Es el hijo de Jesús Montané Oropesa. Es la primera escena de la sucesión de otras similares. Cuando le toca el turno a Fidel Castro, a quien sigue a unos pocos pasos detrás su hermano Raúl, sus hermanas se abrazan a ellos llorando de alegría. Un poco más lejos, junto a su compañera del Moncada, Melba Hernández, está Haydée Santamaría. Durante los días anteriores de vigilia había permanecido serena exhibiendo una singular firmeza. Poco a poco se acerca a Fidel. Cuando Fidel la ve, solo dice «¡Haydée!» y la estrecha contra su corazón. Sin pronunciar una sola palabra reclina la cabeza en Fidel y rompe a llorar, como si al fin tanto dolor acumulado hubiera encontrado una válvula de escape. Todos conocen su tragedia. Ni su hermano Abel ni su novio Boris Luis figuran entre los libertados; habían sido vilmente torturados y asesinados el 26 de julio en el cuartel Moncada. Otra nota dolorosa la aporta la esposa de Ernesto Tizol, Emma Martínez Ararás; la amnistía le devuelve a su esposo, pero no a su hermano Mario, que dirigió el ataque al cuartel de Bayamo y también fue asesinado.
Al llegar a Nueva Gerona la población entera está en las calles y acompaña a Fidel Castro y sus compañeros. Poco después de las ocho de la noche el vapor pinero enfila por el río Las Casas, rumbo a Batabanó. Nadie en el buque intenta ni puede dormir aquella noche; por la madrugada arriban a esta población e inmediatamente toman el tren que los conduciría a la capital.

Por diversos canales se conoce que los combatientes del Moncada llegarán a las 07:45 de la mañana del lunes 16 a la La Habana. Desde muy temprano comienzan a afluir a la terminal de ferrocarril ciudadanos ansiosos de darles la bienvenida. Se encuentran allí los miembros del Consejo Director de la Ortodoxia encabezados por Raúl Chibás, el pleno de la FEU. Pero la nota más sobresaliente es la concentración espontánea del pueblo. Una enorme y alegre muchedumbre invade los andenes, salones de espera y cuanto espacio circunda la Estación Central. La entrada de la madre de Abel Santamaría provoca en la multitud una reacción de respetuoso silencio. Se acallan las conversaciones y todos la siguen con la vista cuando pasa al andén. Venía a recibir a los compañeros de su hijo y a disminuir su íntima congoja con la alegría de otras madres más afortunadas.
A las 07:45, por una de las vías de la sección izquierda, entra el tren de Batabanó. Todavía está en marcha cuando es prácticamente asaltado por el pueblo. A Fidel lo pasean en hombros; un grupo de madres que perdieron sus hijos en el Moncada despliegan una bandera cubana y rompen a cantar el Himno Nacional; la multitud las acompañaba vibrando de emoción. No se produjo el más leve incidente. Fidel está sudoroso, a la guayabera le faltan algunos botones, tiene manchas de creyón de labios, los zapatos desatados… Una hermana le seca el sudor de la frente con un pañuelo, Enma le alcanza un vaso de agua. Una anciana se le acerca y exclama ¡Fidel, yo no sé dónde enterraron a mi hijo! Quiero encontrar aunque sean sus huesos. ¡Ayúdame Fidel, y lo abraza apretadamente. «¡Los buscaremos viejita —la consoló—, los buscaremos juntos», respondió el joven líder.
*Vicepresidenta de la Unión de Historiadores de Cuba en el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias
Fuentes:
Martí, José. El Presidio Político en Cuba. Madrid, 1871. Imprenta de Ramón Ramírez.
De la Torriente Brau, Pablo. Presidio Modelo. Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, La Habana, 2000.
Mencia, Mario: Tiempos precursores. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 1986.
Mencia, Mario. La Prisión fecunda. Editora política, 1980.

Fidel en todas las plazas

La imagen del líder de la Revolución cubana Fidel Castro, presente en el desfile por el Primero de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores, en, La habana, Cuba, el 1 de mayo de 2016. ACN FOTO/Marcelino VÁZQUEZ HERNÁNDEZ/sdl
La imagen del líder de la Revolución cubana Fidel Castro, presente en el desfile por el Primero de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores, en, La habana, Cuba, el 1 de mayo de 2016. ACN FOTO/Marcelino VÁZQUEZ HERNÁNDEZ/sdl
Capitalinos desfilan por el Día Internacional de los Trabajadores, en la Plaza de la Revolución José Martí, en La Habana Cuba, el 1ro. de mayo de 2016. ACN FOTO/Marcelino VÁZQUEZ HERNÁNDEZ/sdl
Capitalinos desfilan por el Día Internacional de los Trabajadores, en la Plaza de la Revolución José Martí, en La Habana Cuba, el 1ro. de mayo de 2016. ACN FOTO/Marcelino VÁZQUEZ HERNÁNDEZ/sdl

Fidel 3

Por: Elson Concepción Pérez
En este artículo: Cuba, Día internacional de los trabajadores, Fidel Castro Ruz, Fotografía, Política, Sociedad
1 mayo 2016

La imagen del líder de la Revolución cubana Fidel Castro, presente en el desfile por el Primero de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores, en, La habana, Cuba, el 1 de mayo de 2016. ACN FOTO/Marcelino VÁZQUEZ HERNÁNDEZ/ ACN
La imagen del líder de la Revolución cubana Fidel Castro, presente en el desfile por el Primero de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores, en, La habana, Cuba, el 1 de mayo de 2016. ACN FOTO/Marcelino VÁZQUEZ HERNÁNDEZ/ ACN
Desde Guantánamo hasta Pinar del Río, Isla de la Juventud, La Habana, por todo el país; en plazas de capitales y pueblos, un líder imprescindible siempre estuvo presente en los actos por este Primero de Mayo: Fidel. En pancartas con su foto y sus ideas expresadas a lo largo de más de cinco décadas. En la mención obligada de su accionar cuando desfilaban los trabajadores del Polo Científico creado por él; o los de una fábrica, un hospital, un consultorio de médico de la familia, una escuela o una cooperativa agropecuaria.
El ejemplo del líder histórico se hacía presente como si estuviera allí físicamente, hablando a su pueblo como lo ha hecho siempre. Actos como los de este Primero de Mayo lo hacen presente en cada rostro de cubano que le supo a su lado, tocando los problemas con sus manos, dando soluciones o explicando postergaciones. Fidel vibró esta mañana soleada y fresca en cada corazón de los millones de compatriotas que desfilaron y se concentraron para festejar el día de los trabajadores, junto a Raúl y demás dirigentes que dan continuidad a su obra gigante, porque gigante es él. Jóvenes y menos jóvenes pudimos sentirlo, cuando gargantas y corazones compartían el motivo para exclamar al unísono ¡Viva Fidel¡.
Mi pensamiento viajó entonces a los más lejanos y cercanos contornos de la geografía cubana. Lo recordé cuando inauguraba grandes embalses de agua en Guantánamo; Contramaestre y Bayamo, lugares donde tuve el honor de estar presente como periodista. ¿Qué hubiese sido de nuestro país en épocas de grandes sequías y de cambio climático, sin la luz larga del Comandante que se adelantó a tan terrible adversidad, proyectando y ejecutando decenas de presas que hoy garantizar el preciado líquido, tanto para los seres humanos como para los planes agrícolas? También lo recordé inaugurando escuelas por todo el país para garantizar que cada niño y joven cubano ejerza su derecho a una educación de calidad y gratuita hasta en los más aparados lugares de la larga y estrecha geografía cubana.
Esta vez, en las plazas de Cuba estaba Fidel cuando desfilaban los educadores, los maestros que tanto aportan a esa imprescindible batalla iniciada con una campaña de alfabetización que enseñó a leer y escribir a más de un millón de personas a los que se les había privado de ese derecho antes de 1959. Estaba Fidel cuando irrumpieron en las plazas los integrantes de ese gran ejército de las batas blancas, los médicos, enfermeras y demás trabajadores de la salud, que desfilaron sabiéndose partícipes de ese empeño mayor: dar salud a nuestro pueblo y contribuir con ella solidariamente en otros muchos países del mundo.
Razones más que suficientes para sentirnos extremadamente contentos cuando desfilaban jóvenes, estudiantes, soldados y oficiales actuales y futuros defensores de la Patria. Garantía de la continuidad de la obra de Fidel; del Comandante invicto que estuvo allí junto a millones de cubanos y que seguirá acompañándonos por muchos años más. Ahora, cuando cumpla 90 años, será como una parada para el recuento y un motivo para continuar pensando y orientando en cómo perfeccionar la obra que él creó. Seguirá Fidel presente en cada acto y desfile.
En cada Primero de Mayo, 26 de Julio y Primero de Enero. En cada corazón de los cubanos y de otros millones de amigos de todo el mundo. Su obra será eterna y el amor que siente su pueblo por el querido Comandante perdurará siempre para bien de nuestras futuras generaciones.
ACN FOTO/Marcelino VÁZQUEZ HERNÁNDEZ/ ACN

Y se abrieron las puertas del Presidio Modelo

Presidio

La tarde del domingo 15 de mayo de 1955 se abrieron las puertas del Presidio Modelo de la entonces Isla de Pinos para dar paso a los primeros moncadistas liberados
Autor: Pedro Antonio García | internet@granma.cu
13 de mayo de 2016 22:05:58
Publicada: 14/09/2009, G.Internacional 20/09/2009, 20/01/2010, 15/05/2010, 15/05/2012, 15/05/2013, 15/05/2014
Fidel, Raúl, Juan Almeida Bosque y otros moncadistas cuando salen de la prisión. Foto: Archivo
Poco después del mediodía del domingo 15 de mayo de 1955 se abrieron las puertas del Presidio Modelo de la entonces Isla de Pinos para dar paso a los primeros moncadistas liberados. Concluía así una larga batalla de meses librada por el pueblo contra la tiranía batistiana para que esta excarcelara a los participantes de las acciones del 26 de julio de 1953.
Según afirmara el historiador pinero Roberto Unger a la colega Caridad Carrobello, en el primer grupo que abandonó la prisión estaban Pepe Suárez, Jesús Montané, Pedro Miret y Ciro Redondo, entre otros.
Casi media hora después Fidel, Raúl, Almeida, Armando Mestre y otros compañeros, maletas en mano, saludaban a la multitud que les esperaba a la salida de la cárcel. Los artemiseños Ramiro Valdés, José Ponce y Julito Díaz González venían en el tercer grupo. Cuentan que el hijo de Montané burló el cerco de los guardias, lo que fue aprovechado por las heroínas del Moncada, Melba Hernández y Haydée San­tamaría y el resto de los congregados para abrazar a los combatientes. Todos juntos se dirigieron a Nueva Gerona.
Almeida y sus familiares aceptaron la invitación de Fran­cisca Eduviges Herrera, en el barrio de Sierra Caballos, quien les ofreció su casa. Ciro Redondo y otros asaltantes se trasladaron a la finca El Abra para rendir homenaje a Martí.
Fidel y varios revolucionarios se dirigieron al café Nuevo Virginia y luego hacia la casa de Montané, quien era oriundo de la capital del territorio. En el hotel Isla de Pinos, horas más tarde, el líder de los moncadistas ofreció una conferencia de prensa, en la que reiteró su decisión de continuar la lucha contra el régimen.
En el muelle donde estaba atracado el barco donde partirían hacia Batabanó, los excarcelados entonaron el Himno del 26 de Julio. Zarparon cerca de las 10 de la noche. Durante el trayecto marítimo y luego, en tren a La Habana, el líder de la Revolución consultó con varios de sus compañeros qué nombre adoptaría la organización con la que llevaría a cabo su estrategia revolucionaria y propuso que la denominación definitiva debía someterse a la aprobación de todos los combatientes.
Centenares de personas aguardaban a los recién liberados en la terminal de ferrocarriles de La Habana. Cerca de las ocho de la mañana entró el tren de Batabanó. El periodista Enrique de la Osa relataría después: “Todavía estaba en marcha el tren cuando fue prácticamente asaltado. A Fidel Castro lo sacaron por la ventanilla y lo pasearon en hombros. Un grupo de madres que habían perdido a sus hijos en los sucesos de Santiago de Cuba, desplegaron una bandera cubana y rompieron a cantar el Himno Nacional. Cientos de voces las acompañaron”.
Dentro de la multitud estaba la dirección revolucionaria de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), encabezada por José Antonio Echeverría, quien ostentaba un yeso en el brazo izquierdo, evidencia de su último enfrentamiento con la policía. La FEU andaba organizando un homenaje a los presos recién excarcelados y le extendió una invitación a Fidel, quien por supuesto aceptó, para que asumiera el resumen del acto.
El Jefe de los moncadistas era asediado en plena terminal por la prensa. “¿Piensa quedarse en Cuba?”, le preguntó un reportero. “Sí, pienso quedarme en Cuba, luchando a visera descubierta. Combatiendo al gobierno, señalando sus errores, denunciando sus lacras, desenmascarando gangsters, porristas y ladrones”.
Aunque estaba consciente de que en la Cuba de entonces no había otro camino que el del 68 y el del 95, Fidel comprendía la necesidad de convencer aún al pueblo de que no existía posibilidad de otra opción. “Los cubanos amamos la paz pero más amamos la libertad”, puntualizaría ante los reporteros. “Estamos por una solución democrática, el único que se ha opuesto a soluciones pacíficas es el régimen”.
Pronto se hizo evidente la certeza de sus palabras.

Meteoro 2016 en la Habana

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Fortalecer la capacidad para enfrentar huracanes, sismos de gran intensidad, sequia y peligros de origen sanitario, es el propósito fundamental del Ejercicio Popular de las Acciones en situación de Desastres Meteoro 2016 en la Habana.
La Jornada sabatina comenzó en la capital con una videoconferencia del Ejercito Occidental con las provincias que comprende ese mando , presidida por los miembros del Buro Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba general de cuerpo de ejército Leopoldo Cintras Frías , ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias FAR ,Mercedes López Acea , Presidenta del Consejo de Defensa Provincial , y el general de división Ramón Pardo Guerra , jefe del Estado Mayor Nacional de la defensa Civil .
Los capitalinos centran el primer día del Meteoro en la preparación de los órganos de dirección en los diferentes niveles, con énfasis en la evaluación del resultado de las acciones emprendidas en el último año dirigidas a reducir el riesgo en los territorios, organismos y entidades económicas ante cualquiera de las contingencias mencionadas.
También se valorara el funcionamiento de los sistemas de alerta temprana y la efectividad de las labores de recuperación en sus etapas de rehabilitación y reconstrucción.
El domingo tendrá lugar ejercicios prácticos para disminuir vulnerabilidades en la comunidad , así como en centros laborales , comerciales y educacionales , que contaran con la participación de los trabajadores y la población residente en aéreas de trabajo

#90F: bien conectados por #Cuba

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14 mayo, 2016 de Luis Ernesto Ruiz Martínez

Encuentro entre integrantes de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), informáticos, activistas e intelectuales con acceso a la red de redes y Raúl Capote, el exagente Daniel de la Seguridad del Estado. Foto: Lisandra Cardoso/Radio Angulo.
Encuentro entre integrantes de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), informáticos, activistas e intelectuales con acceso a la red de redes y Raúl Capote, el exagente Daniel de la Seguridad del Estado. Foto: Lisandra Cardoso/Radio Angulo.
Por Luis Ernesto Ruiz Martínez. Confieso que me hubiera gustado participar en el encuentro que sostuvo Raúl Capote, el exagente Daniel de la Seguridad del Estado, con integrantes de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), informáticos, activistas e intelectuales con acceso a la red de redes en Holguín.
Según publica Yenny Torres Bermúdez en el Ahora, la cita responde a la labor del Grupo “90 F”, creado en saludo al cumpleaños 90 del Comandante, y que busca sumar jóvenes, miembros de los CDR, universitarios…a sus integrantes. En estos momentos se está lanzando la convocatoria. Quienes deseen incorporarse pueden enviar un correo a la dirección electrónica: raul.capote@mincom.gob.cu, donde incluyan nombre y usuario en facebook y twitter.
Raúl Capote, el exagente Daniel de la Seguridad del Estado. Foto: Lisandra Cardoso
Raúl Capote, el exagente Daniel de la Seguridad del Estado. Foto: Lisandra Cardoso
“’90 F’ cuenta ya con más de mil seguidores en todo el país y esperamos ser cada vez más, pues, por qué cederle a los enemigos de la Revolución el periodismo de barrio o ciudadano, como también se le llama. Los Joven Club son las computadoras de la familia cubana y debemos utilizarlos en función de divulgaciones sobre nuestra realidad”, expresó Capote.
Entre los objetivos está también enviar mensajes de felicitación a Fidel, por las redes; dar muestras del quehacer cotidiano y valía del pueblo. A la reunión asistieron, además, Irina Serra, ideológica de la dirección nacional de los CDR e Ileana Carralero, coordinadora provincial de esa organización.
Dicen que en tiempos difíciles no hacen falta muchas explicaciones para que los verdaderos patriotas se sumen al combate. Esta iniciativa apunta a llevar la defensa de Cuba hasta nuestros barrios y trabajar, en la medida de lo posible, por mejorar la conectividad de todos. Conversando con Capote le ofrecía mi colaboración incondicional en este proyecto que más que sumar voluntades, es una manifestación del compromiso que debemos tener todos por esta isla.
Internet debe ser para todos y eso inluye a los revolucionarios que amamos a Cuba y defendemos la obra de la Revolución, sin eufemismos, ni posiciones ambiguas, así que aqui está mi humilde experiencia y la convicción de que es posible lograr que cada día seamos más los que estemos “bien conectados” por Cuba.