Felicita Raul Castro a combatientes del Ministerio del Interior

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Santiago de Cuba, 6 jun (RHC) El presidente de Cuba, Raúl Castro, envió un mensaje de felicitación a los combatientes, estudiantes y trabajadores civiles del Ministerio del Interior (MININT), en el aniversario 55 de su fundación.

La teniente coronel Tania Grajales Columbié, jefa del órgano político de la Jefatura del Ministerio del Interior en esta provincia, leyó la misiva en el acto de ascenso y condecoraciones por la efeméride.

“El MININT, nacido desde el Ejército Rebelde hace 55 años e integrado por hombres y mujeres humildes, durante este tiempo múltiples han sido las misiones que ha enfrentado junto a nuestro pueblo, en el combate al delito, la corrupción, las indisciplinas sociales y las acciones enemigas.”

En el saludo, Raúl llamó a los combatientes del órgano a luchar desde sus trincheras para continuar defendiendo los logros de la Revolución, con su actuar ético y profesional, que siempre debe caracterizarlos.

Por su trayectoria en la salvaguarda de los intereses del pueblo cubano, garantizar la seguridad del Estado, la tranquilidad ciudadana, el orden público y la protección de las fronteras, un grupo de oficiales santiagueros fue ascendido al grado inmediato superior, y otros recibieron la distinción de Servicio Distinguido así como la de 10, 15 y 20 años de servicio, por los resultados en el cumplimiento de sus misiones.

El pueblo cubano se siente orgulloso de los combatientes del Ministerio del Interior, por desempeñarse, con responsabilidad, altruismo, sencillez y audacia en cada tarea durante estas cinco décadas y media, señaló Beatriz Johnson, vicepresidenta de la Asamblea Provincial del Poder Popular, al clausurar el acto efectuado en la Jefatura Provincial del MININT.

El seis de junio de 1961, con la aprobación de la Ley 940 por el Consejo de Ministros del Gobierno Revolucionario, se dispuso que el Ministerio de Gobernación se denominara Ministerio del Interior de la República de Cuba, ante la necesidad de crear un aparato idóneo para enfrentar la política agresiva de los Estados Unidos, y garantizar la seguridad del Estado y del pueblo.

Nuestra Fuerza es la Fuerza del Pueblo

Holguin

Publicado por Carlos Manuel Serpa · 4 h ·

Ministerio del Interior de la República de Cuba. Fue fundado el 6 de junio de 1961, sustituyendo y ampliando al hasta entonces Ministerio de Gobernación, heredado por la Revolución cubana, de gobiernos de la anterior República. Los órganos y estructuras que forman parte del MININT cumplen funciones de seguridad ciudadana, y de establecimiento del Orden interior.

Fidel Castro Ruz, Raúl Castro Ruz y los demás jefes que encabezaron la última etapa de la lucha armada, tuvieron siempre claro que lo más difícil tras el derrocamiento de la Dictadura batistiana, estando tan cerca los Estados Unidos, sería mantener el poder en manos del pueblo de Cuba y realizar los cambios y transformaciones prometidas en La Historia me absolverá.

En previsión de la guerra que inevitablemente vendría después de la victoria, desde la Sierra Maestra comenzaron a organizarse futuros pilares de la defensa de la Revolución: las Fuerzas Armadas Revolucionarias, derivadas del propio Ejército Rebelde; la Policía Nacional Revolucionaria y la Seguridad del Estado, con antecedentes en el Servicio de Inteligencia Rebelde (SIR); el Departamento de Inteligencia del Ejército Rebelde (DIER), y la Policía Rebelde.

Ya desde la etapa de la Sierra Maestra, varios intentos de penetración de la Agencia Central de Inteligencia, (CIA), y de los órganos de inteligencia del régimen batistiano, y planes concertados de una y otros para asesinar en primer lugar a Fidel, fueron impedidos por aquel escudo protector, sostenido firmemente desde el principio con el apoyo y la colaboración del pueblo.

Sin más academia de artes conspirativas que la de su propia lucha, y sobre todo con las armas invaluables de su audacia y determinación de dar hasta la vida, si fuese preciso, en el cumplimiento de cada misión, aquellos hombres y mujeres integraron los órganos iniciales, con la similar disposición de quienes formaron parte de la Inteligencia Mambisa, antes, durante y después de la Guerra de los Diez Años, y también en la Guerra Necesaria organizada por José Martí.

Ese fue un antecedente histórico ejemplar para quienes luego del triunfo de enero de 1959 constituirían el Ministerio del Interior, y otro, más cercano en el tiempo, fue el trabajo desarrollado como parte de la acción revolucionaria por integrantes no menos audaces de las organizaciones que lideraron la lucha contra Batista: el Movimiento 26 de Julio, el Directorio Estudiantil Revolucionario y el Partido Socialista Popular.

Sobre los restos de los derrotados y odiados Cuerpos represivos de la tiranía, en muchos casos en los mismos inmuebles que fueron sus sedes y utilizando el papel timbrado que habían dejado en las oficinas sus burócratas, comenzaron a funcionar desde el momento mismo de la victoria rebelde los órganos de Seguridad y Orden Interior del pueblo.

En uno de aquellos papeles, el comandante Camilo Cienfuegos, en Enero de 1959 escribió para la historia la orden del Comandante en Jefe Fidel Castro de cambiar el nombre al Servicio de Inteligencia Militar (SIM) provisionalmente por el de Departamento de Investigaciones del Ejército Rebelde.

Pero aquella etapa inicial fue fugaz. Pese a que el enemigo no daba tiempo ni tregua y el trabajo en todos los frentes era inmenso, en breve se decretó y ejecutó la disolución definitiva del andamiaje de tortura y muerte armado con el asesoramiento y la participación directa de la CIA, el FBI y la embajada yanqui en La Habana durante el batistato, y fueron constituidos bajo principios y conceptos radicalmente diferentes la Policía Nacional Revolucionaria y la Seguridad del Estado, entre otros órganos que a partir del 6 de junio de 1961 integrarían el Ministerio del Interior.
Forjados por el fuego

Es difícil decidir cuál historia contar: la de la lista casi interminable de agresiones cometidas por el enemigo contra Cuba, su Revolución y su pueblo a partir del 1 de enero de 1959, o la de quienes a cara descubierta unas veces y otras desde el silencio y el anonimato han cumplido sin descanso la difícil, compleja y peligrosa tarea de advertirlas a tiempo, enfrentarlas y derrotarlas.

La historia del MININT es la de la defensa heroica, vale decir, legendaria, en la que han tomado parte sus integrantes durante casi medio siglo, frente a los actos hostiles de diez presidentes norteamericanos y más de 14 directores de la CIA, servil y traidoramente auxiliados por la contrarrevolución interna y externa.
Pasado todo ese tiempo y recordando lo vivido desde la experiencia y la capacidad de respuesta que hoy posee el MININT, sorprende la forma relampagueante en que fue aniquilada la primera conspiración contrarrevolucionaria orquestada en común por Estados Unidos, el dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo y la primera de una extensa relación de Organizaciones terroristas, La Rosa Blanca.
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Apenas siete meses y días después de la entrada de los rebeldes en la capital era capturado en Trinidad, actual provincia de Sancti Spiritus, un avión C-46 de fabricación estadounidense con gran cantidad de armas, procedente de República Dominicana, en el instante mismo de su aterrizaje.

La Rosa Blanca, que para vergüenza de buenos cubanos había sido fundada en Nueva York el 28 de enero de 1959, se veía marchitarse así, igual que sus “jardineros”, el plan de devolver a Cuba al pasado. El propio Fidel dirigió el operativo de captura de los Mercenarios en otra fecha significativa: el 13 de agosto de 1959.

La más breve síntesis de todo lo ocurrido hasta hoy después de aquella “Conspiración trujillista” requeriría un número considerable de ediciones de BOHEMIA. Baste tal vez decir, para ilustrar cómo el enemigo convirtió desde el inicio en obsesión su propósito de derrocar la Revolución, que solo entre los años 1961 y 1965 se estructuraron –invariablemente con el apoyo del gobierno de Estados Unidos y de su tenebrosa Agencia Central de Inteligencia– 299 organizaciones contrarrevolucionarias.

A ello puede añadirse, como consta en la Demanda del pueblo de Cuba al gobierno de Estados Unidos, que el terrorismo originado en aquel país contra nuestro pueblo en estas cinco décadas tuvo como saldo la muerte de tres mil 478 personas.

Muertos, heridos, mutilados, huérfanos, viudas, madres y padres sin consuelo por la pérdida violenta e irreparable de sus hijos, y los daños a la economía y a las propiedades del pueblo, habrían sido muchos más, si frente a las amenazas y agresiones no hubiesen estado los combatientes del Ministerio del Interior, junto a los de las FAR y al pueblo organizado, en permanente vigilia y arriesgando sus vidas para proteger las de todos los demás cubanos.

A la par con el enfrentamiento a los delitos contra la seguridad, el MININT tuvo entre las principales misiones asignadas por la dirección de la Revolución, y especialmente por Fidel, el desarrollo de una Policía totalmente distinta de la que sirvió a los peores intereses nacionales y extranjeros en los sucesivos gobiernos de la República mediatizada.

Una Policía no para reprimir al pueblo, sino para defenderlo y proteger su tranquilidad y demás bienes; velar por el orden público y el cumplimiento de la ley; combatir a la delincuencia y contribuir con su actuación cotidiana, presidida por la ética y el sentido de la justicia, a la eliminación progresiva de vicios y lacras del pasado capitalista.

Particular importancia tendría al mismo tiempo para esa Policía Revolucionaria –y tiene todavía hoy– prevenir los Accidentes del tránsito, que tempranamente figuraron entre las primeras causas de muerte.

La preservación de las fronteras nacionales en las complejas condiciones de un Estado insular a corta distancia de un vasto y poderoso imperio con propósitos expansionistas nunca acabados, correspondería a las que luego de un proceso de integración de distintas estructuras terminarían denominándose Tropas Guardafronteras, hoy protagonistas, además, junto a la Marina de Guerra de las FAR, en el combate contra el Tráfico internacional de drogas y el Contrabando humano que promueve la estadounidense Ley de Ajuste Cubano.

Los abnegados y fieles hombres y mujeres de la Seguridad Personal, custodios de la vida de Fidel, Raúl y otros dirigentes de la Revolución; los hombres y mujeres del Cuerpo de Bomberos de Cuba, con su humanitaria y no menos arriesgada labor de salvar vidas y recursos en medio de incendios, derrumbes y otras contingencias; los responsables del trato humano, y estrictamente apegado a la ley, a quienes cumplen sanciones en centros penitenciarios; los encargados de la labor meticulosa de identificación personal y ubicación domiciliaria de los ciudadanos; los veladores del cumplimiento de leyes y regulaciones para la entrada y salida del país de nacionales y extranjeros; los integrantes del Cuerpo de Guardabosques de Cuba, científicos Criminalistas, combatientes y trabajadores civiles de las áreas técnicas y logísticas: el MININT.
Su sede radica en el edificio ubicado frente al Mauselo a José Martí, en la Plaza de la Revolución “José Martí” de La Habana. Su actual ministro es el Gral. de  Divicion  Carlos  Fernandez Gondin. Muchos de los jefes y oficiales de la línea principal de mando son veteranos de la Sierra Maestra, o de las luchas internacionalistas en África.

Entre algunos de los órganos del MININT, destacan:

Policía Nacional Revolucionaria (PNR, Fundada el 5 de enero de 1959)
Dirección Nacional de Tránsito
Tropas Guardafronteras (TGF) (Fundadas en 1963)
Cuerpo de Bomberos de Cuba (Quizás el órgano más antiguo del MININT, ya que su existencia data de la etapa colonial cubana)
Dirección de Seguridad Personal
Dirección de Investigación Criminal y Operaciones (DICO)
Dirección de Establecimientos Penitenciarios
Dirección de Atención a Menores
Dirección de Inmigración y Extranjería

Otros órganos engloban el registro de ciudadanía (popularmente conocido como “Carnet de Identidad”), la lucha antidrogas, etc. Existen además unidades como la Brigada Especial Nacional, fundada en los años 80 del siglo XX, unidad de élite de la PNR, especializada en enfrentamiento a hechos delictivos de alta peligrosidad.

En cuanto a los órganos de seguridad del estado, los mismos se fundaron el 26 de marzo de 1959. Bajo el popular nombre de “DSE” o “G-2”, actualmente existen estructuras de inteligencia y contrainteligencia que aseguran la defensa de la nación, con el concurso de todo el pueblo.

Así mismo, en cada provincia cubana el MININT es representado por una delegación.

El MININT posee sus propios centros de enseñanza superior y un instituto de preparación para técnicos medios en La Habana.
Resumen

Pueblo uniformado, como dijese Camilo y ratificara años más tarde Fidel, en cuya vanguardia siguen marchando decenas de mártires caídos en el cumplimiento del deber: jóvenes soldados del Batallón de la PNR que abrieron el camino en la ofensiva hacia Playa Girón; hombres sin rostro que murieron sin revelar, pese a la tortura, su verdadera identidad de agentes infiltrados entre bandidos, en medio de la vastedad desoladora del mar o en alguna costa solitaria, sin que el pueblo al que defendían supiese, solo tiempo después, que no eran traidores sino patriotas; soldados de alma grande que regaron con su sangre las quebradas de Bolivia y las selvas de Angola; policías en servicio, custodios de embajadas… Héroes, no solo del pasado sino también del presente, como Los Cinco héroes, Gerardo, Fernando, Ramón, René y Antonio, devenidos símbolos, poderosas razones, encarnación de invencibles y nobles ideas, que dieron la batalla aun desde una celda fría en las entrañas del enemigo.

Una difícil conquista frente a las agresiones

La alfabetización, la enseñanza y la cultura

A partir de 1868, durante nuestras luchas por la independencia, en el Ejército Liber­tador se apreciaron los primeros esfuerzos por alfabetizar a los mambises
Autor: Pedro Etcheverry Vázquez* | internet@granma.cu
5 de junio de 2016 22:06:55
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La campaña de alfabetización fue una obra que desde su inicio tuvo que enfrentar la hostilidad de los enemigos de la revolución. Foto: Archivo
A partir de 1868, durante nuestras luchas por la independencia, en el Ejército Liber­tador se apreciaron los primeros esfuerzos por alfabetizar a los mambises. En 1923 Julio Antonio Mella planteó llevar la alfabetización a todo el país y crear la Universidad Popular. A finales de 1953, durante la prisión por los sucesos del Moncada, Fidel Castro organizó la Academia Ideológica Abel Santamaría. En la etapa insurreccional contra la tiranía batistiana, el Ejército Rebelde fomentó la alfabetización de los combatientes y los campesinos. Al triunfo de la Revolución en 1959, la tarea de enseñar a leer y escribir adquirió máxima prioridad en una nación donde había un 23,6 % de analfabetismo.
El 26 de septiembre de 1960, en el XV Periodo de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York, nues­tro Comandante en Jefe Fidel Castro se comprometió a erradicar el analfabetismo de Cuba en un año. Muchos no creyeron posible el cumplimiento de esa compleja tarea en tan poco tiempo y frente a tantas agresiones, pero con el apoyo del pueblo la Revolución cumpliría este compromiso, que después continuó adelante con nuevos programas en materia de enseñanza y cultura.
Dos días más tarde, durante una concentración popular frente al Palacio Presidencial para recibir a Fidel a su regreso de la ONU, en una calle aledaña, varios elementos contrarrevolucionarios hicieron explotar tres petardos. En medio de una aclamación popular expresando consignas revolucionarias, Fidel señaló: “¡Por cada petardito que pagan los imperialistas, nosotros creamos cien escuelas en nues­­tros campos! ¡Por cada petardito que pagan los imperialistas, nosotros convertimos un cuartel en una escuela!”.1
En octubre fue creada la Comisión Na­cional de Alfabetización presidida por el mi­nistro de Educación doctor Armando Hart e integrada por Mario Díaz como coordinador nacional, Raúl Ferrer como vicecoordinador, María de los Ángeles Periú en la dirección técnica, Virgilio Gómez en las estadísticas, y Leonte Guerra en las finanzas. Comenzaban a levantarse los cimientos de una obra que trataría de ser frustrada por los enemigos de la Revolución.
En los cines 23 y 12, y La Rampa estallaron dos explosivos que causaron cuantiosos da­ños materiales. Unos días después mediante la Ley No. 890 del Consejo de Ministros pasaron a manos del Estado siete fábricas de papel, una imprenta y 11 cines. Fidel declaró durante una conferencia en el espacio televisivo Ante la Prensa, que ya habían sido cumplidos los objetivos de libertad y justicia social trazados en el Programa del Moncada enunciado en la historia me absolverá, y añadió que la Re­vo­lución entraba en una nueva etapa.
El 19 de octubre el Gobierno norteamericano decretó un “embargo parcial” de sus exportaciones hacia Cuba, pero el Gobierno Revo­lucionario continuó adelante con nuevos programas de desarrollo económico y social. Ese mismo día mediante la Resolución No. 529 del Ministerio de Educación se organizó un curso de adaptación al medio rural en la zona de San Lorenzo, en la Sierra Maestra, para los que optaban para ocupar 708 aulas rurales en Oriente.
La Revolución daba los pasos necesarios para continuar su obra, mientras sus enemigos insistían en sembrar el terror. El 21 de octubre, fue pasto de las llamas la planta de la Papelera Cubana, ubicada en Puentes Gran­des, pero los bomberos sofocaron el fuego antes que se extendiera al resto de la fábrica.
El 30 de octubre un contrarrevolucionario prendió fuego a la escuela de la finca La Yagruma, en el municipio de Arcos de Canasí, en Ma­tanzas. Tres días después el Gobierno Revo­lucionario anunció la apertura de 78 secundarias básicas.
Este escenario de hostilidad, creado por los servicios de inteligencia norteamericanos, fue reconocido al cabo de 40 años por Robert Rey­nolds, quien entre septiembre de 1960 y octubre de 1961 era vicejefe de un buró en la estación de la CIA en Miami, al comentar: “Nues­tro buró fue incorporado a la WH-4 y yo fui designado como vice […] Nosotros habíamos comenzado a hacer algunos sabotajes en aquellos momentos…”.2 La Wes­tern Hemis­fere-4 (WH-4) era la Sección No. 4 de la Di­visión del Hemisferio Occidental de la CIA, encargada de dirigir las actividades contra Cuba.
A principios de noviembre un antiguo “casquito” de la dictadura batistiana fue detenido cuando prendía fuego a una escuela en la zona de Agramonte, en Jagüey Grande, Ma­tanzas. A finales de mes, un grupo de colaboradores de bandidos incendió una escuela de la finca Palma Rayo, en el barrio Medidas, del municipio de Rodas, en Las Villas, donde estudiaban 22 niños.
Al respecto, un informe del primer teniente Aníbal Velaz Suárez al comandante Ramiro Valdés Menéndez de fecha 29 de noviembre donde se abordaba la situación en el Escam­bray señalaba: “…en muchos lugares ha cundido el pánico, nacido naturalmente a tenor de varias muertes producidas por ahorcamientos y ataques de los alzados a los cooperativistas, así como amenazas de todo tipo […] También se ha reflejado en el aspecto educacional al verse las familias campesinas en la imposibilidad de enviar los niños a las escuelas ante el temor de que les pase algo”. […] Una semana después, cumpliendo órdenes de Fidel, las Fuerzas Armadas Revolucionarias desencadenaron la Operación Jaula, movilizando 60 000 hombres organizados en 80 batallones de milicias, que en cuatro meses barrerían con los bandidos que operaban en esa región montañosa con el apoyo de la CIA.
En diciembre estallaron artefactos explosivos en el cine Rex, de Jovellanos, en el Instituto Preuniversitario y en la Escuela de Maestros Primarios, y se produjo un incendio en la Es­cuela No. 2 del barrio Rovira, en Jagüey Gran­de, Matanzas. Después tuvo lugar un incendio intencional con fósforo vivo en los Estudios de Televisión CMQ en la capital, donde se reportaron 20 heridos.
Al amanecer del 31 de diciembre de 1960 una docena de estudiantes de la enseñanza media se movilizaron en la primera brigada experimental de alfabetización, y partieron hacia Cayo Coco, en la costa norte de la entonces región de Camagüey, donde comenzaron a enseñar a leer y escribir a un grupo de personas que vi­vían aisladas. Ese día fue aprobada la Ley 916 que creaba el Consejo Superior de Univer­sidades. Por la noche Fidel esperó el nuevo año en una cena gigante organizada en Ciu­dad Escolar Libertad, donde lo acompañaron diez mil maestros, ocasión en la que denunció los planes del Gobierno de los Es­tados Unidos para lanzar una agresión contra la Isla.
El 3 de enero de 1961 el presidente Dwight D. Eisenhower rompió las relaciones diplomáticas con Cuba. Dos días después fue cometido el primer crimen contra el programa educacional cuando fueron asesinados el maestro voluntario Conrado Benítez García y el campesino Eliodoro Rodríguez Linares, en Las Tinajitas, San Ambrosio, Trinidad. El ejecutor de este hecho fue Osvaldo Ramírez, quien una semana antes había sido designado por el agente de la CIA Ramón Ruisánchez como nuevo cabecilla de los alzados del Es­cam­bray, con la tarea de sembrar el terror en la región.
Ante este asesinato la Revolución respondió con la Campaña Nacional de Alfabetización donde participaron 34 772 profesores, 120 632 alfabetizadores populares, 13 016 brigadistas alfabetizadores Patria o Muerte (sector obrero), y 105 664 miembros de las Brigadas Con­rado Benítez (estudiantes de 12 a 18 años), en total 274 084 jóvenes se enfrascaron en la tarea de alfabetizar. En medio de esta campaña se produjo la invasión de la Brigada 2506 por Playa Girón y Playa Larga, que fue preparada por la CIA durante un año y medio, y resultó derrotada por nuestro pueblo en apenas 66 horas.
El 29 de mayo, en la finca El Nicho, zona de Crucecitas, en Cumanayagua, Escambray, el alfabetizador Pedro Blanco Gómez, de 13 años, fue asesinado por un colaborador de al­zados. El 6 de junio el Gobierno Revo­lu­cio­nario dictó la Ley de Nacionalización Ge­neral de la Enseñanza,3 que convirtió un régimen educacional al servicio de los intereses de una minoría, en un sistema popular. Se declaró pública y gratuita la enseñanza, y quedó establecido que dicha función la ejercería el Estado. Nunca más un niño se vería sin escuela, ningún maestro quedaría desempleado, y ninguna escuela cerraría sus puertas.
Hasta el 26 de noviembre de 1961, cuando se produjo el asesinato de Manuel Ascunce Domenech y el campesino Pedro Lantigua a manos de un antiguo policía batistiano que encabezaba una banda de alzados, se reportaron 21 muertos y 26 heridos en actos terroristas dirigidos contra la alfabetización, la enseñanza y la cultura; fueron incendiadas 47 escuelas, y se registraron otros 48 heridos en sabotajes a teatros y salas cinematográficas. Los ejecutores de estos delitos fueron sancionados por los tribunales revolucionarios, pero sus patrocinadores continuaron viviendo tranquilamente en el territorio norteamericano a costa del terrorismo y la contrarrevolución.
El 22 de diciembre de 1961, en la Plaza de la Revolución, ante una enorme concentración popular Fidel declaró oficialmente a Cuba Territorio Libre de Analfabetismo. En 1964 una delegación de la Unesco visitó La Habana con el objetivo de estudiar los métodos utilizados para erradicar el analfabetismo, y en su informe final expresó: “La Campaña no fue un milagro sino una difícil conquista, lograda a fuerza de trabajo, de técnica y organización”.

* Investigador del Centro de Investigaciones Históricas de la Seguridad del Estado.
1 Periódico Revolución, 29 de septiembre de 1960. Durante 1961 continuó un proceso mediante el cual fueron convertidos en escuelas 69 cuarteles que habían pertenecido al ejército de la dictadura batistiana.
2 Conferencia Académica “Girón, 40 Años después”, celebrada en La Habana, en marzo del 2001. Memorias.
3 Gaceta Oficial del 7 de junio de 1961, p.10657

Etecsa blinda los móviles

EtecsaTelecomunicaciones
La verificación del número IMEI en los teléfonos es un método que no permitirá el uso de equipos fraudulentos. Foto: Roberto Ruiz

La Empresa de Telecomunicaciones de Cuba implementa serias medidas de seguridad para el registro, control y uso de los celulares, una acción que cumple con los principios de la informatización segura y ordenada de la sociedad
Yurisander Guevara
digital@juventudrebelde.cu
19 de Mayo del 2016 20:42:03 CDT
Desde el pasado miércoles 18 de mayo entraron en vigor nuevas medidas para proteger a los usuarios del servicio de telefonía móvil del uso de equipos fraudulentos o asociados a hechos delictivos.
Las disposiciones dan cumplimiento a lo establecido por la Resolución 12 de 2016, emitida por el Ministerio de las Comunicaciones y publicada en la edición ordinaria número 9 de la Gaceta Oficial, el pasado 17 de febrero.
Funcionarios de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (Etecsa) dialogaron este jueves con la prensa para profundizar en el conocimiento y la responsabilidad que deben tener los ciudadanos sobre estas regulaciones, las cuales podrían impactar en el uso de sus equipos móviles, término que no solo implica a los celulares, sino que también involucra a las tablets que soporten tarjetas SIM.
Según Héctor Marsal, director de mercadotecnia de la División de Servicios Móviles de Etecsa, esta es una acción positiva, pues su intención principal es proteger a la población en el momento de adquirir o utilizar un teléfono celular.
Por ello, desde el 18 de mayo entró en funcionamiento un algoritmo especial en la red celular de Etecsa, el cual analiza los números IMEI de cada dispositivo para identificar si este es válido y puede operar.
Al decir de Marsal, el país ha decidido aplicar esta medida por el incremento de hurtos o fraudes en el uso de los móviles, una tendencia «natural» en dos sentidos: el aumento exponencial de los usuarios —hoy son más de 3,5 millones— y las áreas públicas de navegación, donde suceden hechos de este tipo, en algunas ocasiones a manos de elementos antisociales.
Subrayó el directivo que esta política de protección no es aplicada por la mayoría de las operadoras en el mundo, pero Etecsa busca brindar a sus usuarios, además de calidad en el servicio, la mayor seguridad posible durante la operación o adquisición de terminales.
Antes del 18 de mayo los teléfonos robados o perdidos que fueran reportados por los usuarios, se incluían en una «lista negra». Si luego de esto se activaban con otra línea, eran bloqueados.
Aunque la mencionada lista se mantendrá, sin las nuevas regulaciones tenía una vulnerabilidad: el identificador de los teléfonos perdidos o robados es el IMEI, número que puede ser alterado de forma alevosa con un simple software informático, explicó Marsal.
Ahora el nuevo algoritmo que opera Etecsa en las redes celulares permite identificar si un IMEI es no apto para su operación. Y desde el 18 de junio próximo, indicaron los funcionarios, quien utilice la tarjeta SIM de su línea en un teléfono con un IMEI no aceptado por la red porque está en la «lista negra», será bloqueado de forma automática.
Una vez bloqueada la línea, el usuario tendrá cinco días hábiles para personarse en una oficina comercial de Etecsa y aclarar las circunstancias que condujeron al hecho.
Oscar López, especialista de mercadotecnia de la División de Servicios Móviles de Etecsa, explicó que en caso de bloqueo debe ser el titular de la cuenta quien se presente ante la empresa para la aclaración del hecho. Si este no lo hace en el plazo admitido, perderá el servicio para siempre y deberá adquirir una nueva línea si quiere utilizar los servicios móviles de Etecsa.
En este sentido, los funcionarios insistieron en que cada usuario de telefonía móvil debe ser más responsable de lo que hace con su línea, especialmente a la hora de insertar la tarjeta SIM en un teléfono cuya procedencia no tenga clara.
Por ejemplo, si un familiar está de viaje y se usara su línea en un teléfono con un IMEI no válido, esta será bloqueada. Si esa persona no regresa en los cinco días hábiles estipulados y se presenta en una oficina comercial de Etecsa para aclarar el hecho, la perderá, indicó Marsal.
Los directivos instaron a quienes no sean titulares de las líneas que usan a legalizar su situación para que puedan aclarar un posible bloqueo de esta, al tiempo que llamaron a quienes queden en custodia de líneas ajenas a manejarlas con extremo cuidado.
IMEI válido, Etecsa tiene la respuesta
El IMEI, acrónimo en inglés de International Mobile Equipment Identity (Código de Identificación Internacional de Equipo Móvil), es un número de 15 dígitos que se graba de serie en cada terminal móvil y es único a nivel mundial, de forma similar al número de carné de identidad. Su estructura se divide en XXXXXX YY ZZZZZZ W, donde las dos primeras X corresponden al país de fabricación del equipo, las Y indican la marca, las Z son el número de serie del aparato y el último número verifica que el IMEI sea correcto.
Para que un IMEI sea válido, detalló Héctor Marsal, no puede poseer letras, empezar por un doble cero o tener menos de 15 dígitos.
¿Cómo encontrar el IMEI en su teléfono? Existen varias formas. Las más sencilla es marcar desde su celular, como si fuera a realizar una llamada, el código *#06#, y el terminal devolverá el IMEI. Para ello no es necesario que el celular tenga una tarjeta SIM insertada, puntualizó Oscar López.
El número IMEI aparece también, generalmente, grabado debajo de la batería del móvil e identificado por su nombre. En los terminales sin baterías extraíbles puede estar en su zona inferior o en la ranura de la SIM.
A forma de aclaración, si usted consulta un IMEI y este arroja más de 15 dígitos, no se alarme. Los caracteres restantes son puestos por los fabricantes con otros propósitos de identificación. Siempre cuente los primeros 15 dígitos.
Además, con el avance de la tecnología celular se ha incorporado últimamente otro identificador único conocido como MEID (siglas en inglés de Identificador de Equipo Móvil), el cual es reconocido por las redes que operan bajo el estándar CDMA, más avanzado que el GSM (el cual utiliza Cuba). El MEID no debe ser confundido con el IMEI, a pesar de que son siglas muy parecidas.
Una vez que tenga localizado el número IMEI, podrá saber si este es válido de dos maneras: una en el apartado creado para tal efecto por Etecsa en su web (http://www.etecsa.cu/?page=telefonia_movil&sub=compruebe_imei), o personándose en una Oficina Comercial de la empresa, donde una ejecutiva le atenderá la solicitud.
Si salta la alarma
En las primeras 36 horas de puesta en marcha de las nuevas normas regulatorias, en la web de Etecsa se realizaron 5 090 consultas de números IMEI. De ellas, 608 resultaron no válidas, lo que representa el 11,9 por ciento.
Héctor Marsal explicó que aquellas personas cuyos IMEI han resultado ser no válidos, tienen un período de dos años desde la entrada en vigor del reglamento para cambiar su dispositivo móvil. Es decir, la fecha tope es el 18 de mayo de 2018. Luego de ese día, si continúa utilizando el equipo, la línea será bloqueada.
López indicó que Etecsa también contactará a todas las personas cuyo número IMEI resulte no válido, para hacerles saber que su equipo expirará en la red. Marsal acotó seguidamente que aunque el IMEI hoy resulte válido, mañana podría no serlo.
Y es que algunos fabricantes, de los llamados «clones», lanzan equipos sin pagar las licencias de IMEI, o incluso, con este número repetido. En caso de que un usuario tenga este tipo de problema deberá contactar con Etecsa para realizar una investigación más profunda.
Los funcionarios de Etecsa alertaron, además, sobre otra práctica que va en detrimento de los usuarios y ya mencionamos: el cambio del IMEI.
Algunas personas tienen acceso a programas informáticos capaces de modificar el número único para cada celular. En este sentido, la Resolución 12/2016 del Ministerio de las Comunicaciones, en su artículo 11, señala que «los usuarios del servicio de telefonía móvil no deben alterar, reemplazar, falsificar, duplicar o modificar por cualquier modo el código IMEI asignado al terminal; el incumplimiento de esta disposición es causa para la resolución del contrato».
En dicha Resolución el artículo 12, dedicado a las personas jurídicas autorizadas a fabricar, importar o comercializar teléfonos celulares en el país, en su inciso d, afirma que es un deber no alterar, reemplazar, duplicar o modificar el código IMEI.
Para los cuentapropistas, los artículos 14 y 15 aclaran que en caso de incumplimiento de lo dispuesto en el reglamento, en particular lo referido al IMEI, podrían enfrentar medidas por los organismos que les otorgaron la licencia operativa, así como la ocupación cautelar de los teléfonos modificados y los medios utilizados para lograr ese fin.
Interrogados sobre el hecho de posibles casos de violación de la «lista negra» a partir de sobornos puntuales a funcionarios de Etecsa autorizados para gestionarlas, tanto Marsal como López llamaron a la población a denunciar los hechos con pelos y señales, para evitar así un hecho que es totalmente rechazado por la empresa.
Siempre en el medio de un huracán por ofrecer servicios de alta demanda y sensibilidad en la sociedad moderna, lo cierto es que Etecsa no solo está implementando serias medidas de seguridad para incrementar la fiabilidad de sus usuarios, sino que cumple con una disposición del país para llevar a cabo el proceso de informatización de la sociedad cubana, el que debe ser, ante todo, ordenado y seguro.
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Cada uno de los jóvenes que llegan a las filas del Minint están dispuestos a ser fieles guardianes de las tradiciones combativas de nuestro pueblo. Foto: Roberto Suárez

Los jóvenes que hoy se incorporan al Ministerio del Interior, a 55 años de su creación, comprenden que el respeto no se alcanza porque se ostente la autoridad legal, sino por la integridad, el humanismo y el pundonor que concitan el cariño y apoyo del pueblo
Yuniel Labacena Romero
digital@juventudrebelde.cu
5 de Junio del 2016 4:07:10 CDT
Algunos dudaron de su decisión cuando anunció que su futuro estaría en una institución armada. «Muchos piensan que cuando uno entra a la vida militar todo está asociado con lo preestablecido, sin embargo no es así, en este mundo también cumplimos sueños y nos preparan con creces como profesionales y, sobre todo, para ayudar desde el orden interior a la población, a serle útil a la sociedad».
Su historia la comparte con estos reporteros el joven cadete Ariel Pozo Rodríguez, quien se prepara en el Instituto Superior del Ministerio del Interior Eliseo Reyes Rodríguez como futuro oficial de esa institución. Y lo asegura con el sentido de pertenencia que emana de los años ya vividos en ese centro docente al cual, como al Ministerio del Interior (Minint), aprendió a querer desde muy pequeño.
Fue el ejemplo de sus padres, oficiales del Minint, lo que lo hizo sentir una atracción y respeto profundo por esa institución y comenzar a ver en ella una posibilidad honrosa de crecer en la vida. «El respeto, la disciplina, el amor que uno siente hacia lo que hace y esa dedicación a cada cosa, cualidades que nos deben distinguir, las observé siempre en mis padres. Su actuar cotidiano influyó en mi decisión a la hora de pensar en una futura profesión», aseguró.
Ese sentimiento no parece ser único. También lo comparte la teniente Alenes Cruzata William, quien se desempeña como investigadora criminalística en la Unidad de la Policía Nacional Revolucionaria de Centro Habana. «Quienes formamos parte del Minint, en especial sus jóvenes, somos un ejemplo a seguir por las personas y como tal debemos actuar.
«Al integrar una fuerza uniformada como esta descubres un mundo de cosas a veces impensable. La exigencia de la vida militar lo que hace es educarnos. La criminalística me ha dotado de herramientas indispensables para participar en otros ámbitos de la sociedad, y me ha aportado un caudal de conocimientos políticos, culturales y sociales valiosos».
Como Ariel y Alenes son cientos los jóvenes que cada año llegan o llegarán con ideas frescas, y a la vez llenos de interrogantes a cada uno de los órganos y departamentos del Ministerio. Son muchachas y muchachos dispuestos a ser fieles guardianes de las tradiciones combativas de nuestro pueblo, cuando esta institución celebra el aniversario 55 de su creación.
En las más disímiles misiones cumplidas por el Minint en estos años ha estado presente el apoyo popular, porque esa institución, como las Fuerzas Armadas Revolucionarias son el pueblo uniformado. Por ello, evaluar muy bien a quienes ingresan a sus filas sigue siendo un desafío, pues así se garantiza un oficial más integral.
Bien lo sabe la teniente coronel Odalys Bravo Lluesma, jefa del Departamento de Captación y Selección del Minint, una mujer que durante 27 años se ha entregado con creces a esta práctica: «Mi pertenencia al Minint ha sido una de las experiencias más placenteras en la vida, sobre todo, saber que de nosotros depende también sembrar en los jóvenes la semilla de la motivación, pues esa es la única manera de ganar fuerzas».
A su juicio, tener vocación por la vida militar es fundamental cuando alguien decide ingresar en las filas de este Ministerio. «Eso determina que el joven venza cualquier obstáculo, se consagre, que haga las cosas con deseos, que asuma el rigor de su especialidad y a la vez se sienta gratificado con lo que hace, con lo que aporta a su país.
«Nosotros tenemos una responsabilidad en esa vocación, y siempre buscamos a jóvenes que, primero que todo, tengan vocación revolucionaria y estén comprometidos con el proyecto social que defendemos, que los distingan la laboriosidad y el amor por lo que hacen. A partir de esa simiente seguimos fomentando los valores que necesitan nuestras especialidades», señaló.
La fuerza del pueblo
Cada uno de los jóvenes que llegan al Minint asumen el deber de servir en sus filas desde distintos perfiles profesionales, y hacerlo con responsabilidad, conscientes de que deben ser ejemplo de valores éticos como el patriotismo, la solidaridad, la humildad y el humanismo, porque pertenecerán a una institución que no solo se debe al pueblo, sino que, como formuló Camilo Cienfuegos, tiene que ser el pueblo mismo.
Son esas las razones que han hecho que Ariel, quien primero estudió en el Instituto Preuniversitario Vocacional Hermanos Martínez Tamayo, del Minint, asegure que se siente contento por su especialidad, pues en el Minint se enseña y se trabaja por la persona que está al lado, por la seguridad del país.
«Lo más importante es el otro, y estoy seguro que no hay tarea más humana y altruista que esa. La mayor posibilidad que brinda la formación como oficiales de enfrentamiento es la preparación integral que adquirimos en todos los ámbitos», señaló este joven, que en corto tiempo saldrá de las aulas universitarias para hacer lo que más desea: «ser útil y emplear las herramientas que le aporta su carrera en la protección del pueblo».
Asevera que ha aprendido mucho acerca de cómo interactuar con la sociedad, para lo cual se necesita comunicación, convencer con argumentos y establecer la obediencia del orden y la legalidad desde el respeto. «Elevar la preparación política e ideológica de quienes ingresamos en el Minint sigue siendo un desafío».
Ser muy sociable con todo el que llega a la unidad ha sido la clave del éxito para tener un buen resultado en el trabajo, en especial en zonas con fuerte potencial delictivo, subrayó Alenes, a quien le gustaría que cuando alguien llegase a una estación de policía y fuera atendido por algunos de sus compañeros quedara satisfecho.
«Por eso debemos ser atentos con la población. Se trata de que comprenda que nuestra misión es proteger su tranquilidad y demás bienes ciudadanos. La base de nuestro quehacer está en la prevención para evitar delitos y dar una respuesta ágil para neutralizar a quienes los cometan».
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—¿Cuáles son los desafíos del Minint a sus 55 años de creado?
—Ariel: Enseñarles a las personas que no somos ni superiores ni inferiores, sino una autoridad de la cual depende en buena medida la tranquilidad ciudadana. Para lograrlo no hay que maltratar a la ciudadanía, pero sí exigir el respeto por las normas establecidas, lo que puede hacerse con delicadeza, cortesía y profesionalidad, siempre sobre la base de que es mejor prevenir que reprimir.
—Alenes: Seguir educando y formando bajo las premisas de la disciplina, los buenos modales y la correcta forma de conducirse con el resto de los ciudadanos. De ello depende el actuar cotidiano, y es esencial en los tiempos actuales. Hay que estar consciente de que los complejos escenarios exigen de fuerzas cada vez mejor preparadas.
—Odalys: Mantener ese bien tan preciado que nos distingue entre los países del mundo de seguridad y tranquilidad ciudadanas. Seguir enamorando a los jóvenes por nuestra institución, haciéndole reconocer la valía que tiene para con la sociedad. Seguir perteneciendo a una fuerza del pueblo, que defiende al pueblo y se nutre de él. Solamente por esas razones vale la pena vivir entregado completamente al cumplimiento de nuestras responsabilidades.

Esa filosofía es la que los convierte en fieles seguidores de la concepción de Fidel, cuando en la celebración por el aniversario 25 del Minint se refirió a las cualidades que deben distinguir a un combatiente de esta fuerza:
«Por eso necesitan ser modelo, ser ejemplo; cuidar su prestigio, su moral, su imagen, y que el enemigo vea siempre como ha visto hasta hoy a los combatientes del Ministerio del Interior, y diga: este hombre que está frente a mí es del Ministerio del Interior; lo respeto y lo tengo que respetar, no solo porque ostenta la autoridad legal, sino porque es un hombre íntegro, intachable, insobornable, y porque tiene la confianza, el cariño y el apoyo de todo el pueblo…».
Cada uno de los jóvenes que llegan a las filas del Minint están dispuestos a ser fieles guardianes de las tradiciones combativas de nuestro pueblo.fotografia juventud rebelde