#TodosMarchamos Fidel con nosotros, un recuerdo que no se ha podido borrar nunca de mi mente

Biran076Septiembre 6, 2016
Escrito por Adelfa Hernández Hernández

En este artículo: Holguín Cuba Fidel Castro Ruz
En este artículo: Holguín Cuba Fidel Castro Ruz
Era el 23 de septiembre del 2003, centenario del natalicio de Lina Ruz González, la madre de los Castro Ruz. Fidel llegó a Birán temprano, vestido con su traje verde olivo, junto a sus hermanos Ángela, Ramón y Agustina se dirigió a la tumba que guarda los restos de su madre, su padre y los abuelos maternos.

Ese día se presentó el libro de Katiuska Blanco: Todo el tiempo de los Cedros, que recoge la historia familiar de los Castro Ruz y tiene como protagonista principal al batey de Birán.

A la sombra del algarrobo abrazado a la palma real Fidel abrió su corazón ante la interrogante del niño Lazarito quien le preguntó sobre su madre a lo que el Comandante respondió: “Un corazón cerrado a las cosas más íntimas”, y allí evocó cada recuerdo con una ternura infinita.
Narró anécdotas de su niñez en la escuela de Birán, recordó el nacimiento de Raúl y los dolores de parto de su madre atendida por la partera Isidra Tamayo, reconoció el tesón de su madre para que sus hijos estudiaran y se reprochó el “no haber estudiado mucho más de lo que lo hice a lo largo de mi vida”.

Al terminar Fidel caminó unos pasos y de la multitud de invitados salió una mujer hacia él, parecía ser su prima Ana Rosa, y le dijo: déjeme darle un abrazo, y Fidel le respondió: y por qué no me lo das, entonces se agarró de él y lo abrazó y lo besó.

Al terminar se dirigió al seminternado, hoy centro mixto 6 de agosto, de Birán, y dialogó allí con pioneros y trabajadores.

Leonardo todas las noches sueña con esa visitaBiran038    

#TodosMarchamos Se jubila la maestra que llamó maestro a Fidel Castro

Yamila Fonseca (I), Secretaria General Provincial de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), impone la medalla Jesús Menéndez, a la maestra Dulce María Torres García (D), en el salón de protocolo de la Plaza de la Patria de Bayamo, en la provincia de Granma, 5 de septiembre de 2016.      ACN  FOTO/ Armando Ernesto CONTRERAS TAMAYO/ rrcc
Yamila Fonseca (I), Secretaria General Provincial de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), impone la medalla Jesús Menéndez, a la maestra Dulce María Torres García (D), en el salón de protocolo de la Plaza de la Patria de Bayamo, en la provincia de Granma, 5 de septiembre de 2016. ACN FOTO/ Armando Ernesto CONTRERAS TAMAYO/ rrcc    

Bayamo-.  Con justificada tristeza miró hacia las aulas hoy, porque se jubila al comenzar un nuevo curso escolar, la maestra cubana Dulce María Torres García, quien en 1959 llamó maestro a Fidel Castro, pero todavía no sabe de dónde le salió esa idea.
Sucedió en abril, tenía 20 años de edad y estaba en La Habana junto a otras cuatro muchachas como miembro del comité pro reconstrucción del poblado de Cauto Embarcadero, en el actual municipio de Río Cauto, provincia de Granma.
Esperaron que Fidel saliera de una reunión en el Centro Gallego y, al verlo cerca, Dulce María le dijo: “Maestro, atiéndame, porque somos de Cauto Embarcadero, que fue quemado y destruido por los casquitos…”
El llanto le impidió continuar, una compañera tomó la palabra, y dos meses después se iniciaba la reconstrucción, con las primeras viviendas de mampostería levantadas en el poblado.
Este lunes Dulce María Torres García volvió a la bayamesa escuela pedagógica Rubén Bravo Álvarez, donde trabajó desde la fundación del plantel, en 2010; trajo libros y otros textos para la maestra que la relevará, y reiteró la decisión de servir cuando haga falta.
Precisó a la ACN que seguirá activa, porque, como integrante de la Sociedad Cultural José Martí, tiene diseñadas tareas en el barrio de residencia y piensa proponer acciones similares con reclusos.

La maestra Dulce María Torres García, despues de  recibir la medalla Jesús Menéndez, otorgada por la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), en la ciudad de Bayamo, provincia de Granma, 5 de septiembre de 2016.      ACN  FOTO/ Armando Ernesto CONTRERAS TAMAYO/ rrcc
La maestra Dulce María Torres García, despues de recibir la medalla Jesús Menéndez, otorgada por la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), en la ciudad de Bayamo, provincia de Granma, 5 de septiembre de 2016. ACN FOTO/ Armando Ernesto CONTRERAS TAMAYO/ rrcc   

De sus 55 años como educadora, comentó, no puede olvidar la Campaña de Alfabetización, una década impartiendo clases en la prisión cercana a la Ciudad Monumento, y la estancia en la escuela pedagógica.
Lloró al relatar la anécdota con Fidel Castro y al mencionar reclusos a los cuales ayudó a alcanzar el duodécimo grado, cumplieron la sanción y ahora la visitan para conversar y enseñarle los diplomas de licenciados en Estudios Socioculturales.
Hay uno, agregó, que tiene bicitaxi y se niega a cobrarle a la maestra.
No oculta las emociones ni la tristeza, pero se declara feliz con su hijo ingeniero, tres nietos y centenares de personas que llevan gotas de su saber.
Distinciones de alfabetizadora, Educadora Destacada del Siglo XX, Honrar honra, Hija Ilustre de Río Cauto, medalla Jesús Menéndez, cuatro títulos de Vanguardia Nacional de su sindicato y otras muchas, adornan la historia docente iniciada alrededor de 1952, como ayudante de su mamá.
Eecordó que durante la lucha clandestina bordó decenas de brazaletes del Movimiento 26 de Julio y realizó otras tareas, y realizó labor internacionalista en Nicaragua.
Dulce, alegre, elegante y sencilla, esta maestra se va despidiendo de las aulas mientras miles de cubanos inauguran el curso escolar 2016-2017.
No es casual que su última labor oficial consistiera en impartir temas martianos a futuros docentes de primaria, preescolar y enseñanza especial.