Cuba rechaza declaraciones injerencistas del secretario general de la OEA

 

Desde la sede de la cancillería cubana, Rogelio Sierra, viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, rechazó hoy recientes declaraciones de Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Sierra declaró a la prensa local que el funcionario de la OEA hizo afirmaciones desde Miami sobre el proceso electoral cubano que elegimos libremente.

Al mismo tiempo -subrayó- el representante de ese organismo hemisférico “trataba de descaracterizar el proceso electoral que estamos viviendo en un intento por deslegitimarlo, apoyando así las campañas de la contrarrevolución cubana y de sus aliados”.

El diplomático puso énfasis en que “sin pudor alguno el secretario general de la OEA se hizo acompañar de una serie de personajes que defienden, apoyan y alientan acciones agresivas contra Cuba como el bloqueo, el terrorismo”.

Advirtió que esos individuos “son parte de un sector de la comunidad cubanoamericana radicada en Estados Unidos que todavía sueña con derrocar a la revolución” en esta nación del Caribe.

Curiosamente -señaló- el secretario general de la OEA ha hecho silencio cómplice sobre las declaraciones que hace apenas unos días formuló el secretario norteamericano de Estado, Rex Tillerson, “en las cuales apoyó un golpe militar en Venezuela y en las que también defendió la vigencia de la doctrina Monroe”.

Recordó que la mencionada doctrina es parte del esquema intervencionista y dominación de Estados Unidos, y “del imperialismo en la región de América Latina y el Caribe”.

Como si no fuera poco tampoco reaccionó a las declaraciones de un senador de la Florida en las que también apoyó el golpe militar al presidente venezolano, Nicolás Maduro, expresó el vicecanciller.

‘El secretario general de la OEA -insistió Sierra- no tiene ninguna credibilidad, no tiene moral ni ética para juzgar lo que hacemos el Gobierno y pueblo cubanos, comete un gran error al desconocer, al ignorar la decisión del pueblo cubano de ser soberano e independiente’.

Mientras, Cuba seguirá su propio camino, nadie podrá doblegarla; aunque con ello sueñen sumisos y serviles como el actual secretario general de la OEA, recalcó el viceministro de Relaciones Exteriores.

(Con información de Prensa Latina)

Palabras de Fidel Antonio Castro Smirnov en la presentación del libro “Ahí viene Fidel”.

Feria Internacional del Libro.
Sala Nicolás Guillen. Fortaleza de San Carlos de La Cabaña.
La Habana, 8 de febrero 2018.

En primer lugar, quiero agradecer a los autores y a la editorial Verde Olivo el haberme concedido el inmenso privilegio de presentar tan importante obra, para las presentes y futuras generaciones de revolucionarios, dentro y fuera de Cuba. Además, mucho me complace presentarle este testimonio, esta crónica tan emotiva, ante un colectivo tan numeroso y representativo de jóvenes que quieren a Fidel. A la vez, me dan la oportunidad de, más que presentar un libro, rendirle homenaje a su protagonista, nuestro querido Comandante en Jefe.
Sobre el libro, quiero expresar que es la única obra escrita hasta el presente, que narra en detalle a través de una gran crónica lo que vivió Cuba durante los 9 días más tristes de su historia.
Considero importante mencionar que esta obra que presentamos es la primera que escriben dos jóvenes, ambos brillantes periodistas, que además quieren a Fidel sin haberlo conocido personalmente. Esta es además, una obra de amor escrita en el hogar, a 4 manos. Me contaron en la editorial que a ambos autores se les solicitaron sus fotos para ubicarlas en la contraportada junto a su biografía, y respondieron que en el libro solo podían aparecer las fotos de los protagonistas: de Fidel y de nuestro pueblo.
Este es también un libro que comienza a escribirse en momentos posteriores a que Wilmer narrara en vivo y a tiempo real todo lo que ocurrió durante la caravana. El libro contiene los recuerdos de Wilmer, y además la poesía de Yunet. Esto me hace recordar las palabras de Martí cuando expreso: “cuando la mujer culta y virtuosa unge la obra con la miel de su cariño la obra es invencible”. [José Martí, “De las damas cubanas” Obras completas V: 16-1 7].
Introduce el libro la frase profética de Fidel, recordada al pueblo por nuestro querido Raúl en diciembre de 2016 en la Asamblea Nacional:
“Sé, además, que nunca más en nuestras vidas volveremos a presenciar una muchedumbre semejante, excepto en otra ocasión —en que estoy seguro de que se van a volver a reunir las muchedumbres—, y es el día en que muramos, porque nosotros, cuando nos tengan que llevar a la tumba, ese día, se volverá a reunir tanta gente como hoy, porque nosotros ¡jamás defraudaremos a nuestro pueblo!”. [Fidel Castro Ruz, 8 de enero de 1959].
Quisiera referirme al título del libro “Ahí viene Fidel”, que es lo que decían muchos al paso del cortejo. El mencionado titulo me hizo recordar las palabras de Raúl cuando Fidel se quedó sin voz durante su discurso a inicios de la Revolución, el 6 de agosto de 1960: “se ha ido una voz por un momento; ¡pero ahí está él y estará!”. El título del libro y las palabras de Raúl encierran una misma idea: en ambas se habla de Fidel en presente.
Me referiré ahora a un aspecto medular del libro. Más que en el plano personal, desde la visión de mi generación me resisto a considerar el libro como la crónica de una despedida. Por ello permítanme por favor leerles el primer párrafo del mensaje que le escribí a Fidel en el libro de Santa Ifigenia el 25 de marzo de 2017:
“Ante todo quiero expresarte que esto no es una despedida. Junto a millones de cubanos, de revolucionarios dentro y fuera de Cuba, junto a tu familia, como nieto agradecido, nunca querré dejar ir al Comandante en Jefe, ni al padre de la Revolución, ni al más universal de todos los cubanos del siglo XX y XXI, ni al guerrillero, ni al entrañable amigo, ni al educador, ni al científico, ni al creador, ni al compañero, ni al invicto y eterno Fidel, ni a mi abuelo. Serás siempre mi guía, quien a diario me inspira y me motiva.” [Fidel Antonio Castro Smirnov, Santiago de Cuba, 25 de marzo de 2017].
Una de las enseñanzas de Fidel que más me gusta recordar, trata de la importancia de las ideas. Uno de quienes primero predijo la eternidad de las ideas de Fidel fue el Teniente Sarría, aquel militar negro que impidió que mataran a Fidel cuando lo capturaron en el vara en tierra, posterior al ataque al cuartel Moncada: “las ideas no se matan”. Y son precisamente por sus ideas que Fidel vivirá por siempre. Por estas razones y más, después de escuchar a Fidel se me grabaron las siguientes ideas:
“Nos acompaña la convicción más profunda de que las ideas pueden más que las armas por sofisticadas y poderosas que estas sean.” [Fidel Castro Ruz, en el acto por el Día Internacional de los Trabajadores, efectuado en la Plaza de la Revolución, el 1º de mayo de 2003].
“Nosotros nunca nos hemos planteado la cuestión de la fabricación de armas nucleares, porque no las necesitamos (…) Nosotros poseemos otro tipo de armas nucleares, son nuestras ideas; nosotros poseemos armas del poder de las nucleares, es la magnitud de la justicia por la cual luchamos; nosotros poseemos armas nucleares en virtud del poder invencible de las armas morales (…) Y porque tenemos eso que llamamos una conciencia revolucionaria, que es la suma de muchas conciencias, es la suma de la conciencia humanista, la suma de una conciencia del honor, de la dignidad, de los mejores valores que puede cosechar un ser humano. Es hija del amor a la patria y el amor al mundo, que no olvida aquello de que patria es humanidad.” [Fidel Castro Ruz, en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, el 17 de noviembre de 2005].
En resumen, Fidel no se fue. Fidel está y estará. Fidel seguirá llegando, como bien dice el título del libro. Y para reforzar esta idea, les leeré con su permiso un fragmento del homenaje “Yo no sé lo que es vivir sin Fidel”:
“No puedo, ni debo ni quiero decir que Fidel no está físicamente. Puede no estar presente el calor de Fidel. Pero sí está presente la energía de Fidel, el trabajo de Fidel, el impulso de Fidel, la fuerza de Fidel (más fuerte que las fuerzas nucleares), la dinámica de Fidel, la onda de Fidel, la luz de Fidel (la más bella e intensa), el movimiento de Fidel, el magnetismo de Fidel, el tiempo de Fidel, la obra y la conciencia de Fidel, están muy presentes y perdurarán. Y la energía, el trabajo, el impulso, la fuerza, la luz, el movimiento (también interpretado como cambio, siendo el más integral el movimiento social Fidelista), todo ello es Física, por tanto Fidel sí está presente físicamente. El ADN de Fidel está presente en millones de revolucionarios dentro y fuera de Cuba, en nuestra América, en el mundo, así que Fidel está presente biológicamente. La química de Fidel une a millones, incluso a quienes no piensan como él pero lo respetan, lo admiran y lo quieren, así que Fidel está presente químicamente. La ciencia toda, nos brinda la tan añorada y querida presencia de Fidel entre nosotros.” [Fidel Antonio Castro Smirnov, Universidad de Oriente, 24 de noviembre de 2017].
Volviendo al libro, lo que encontramos a lo largo de su contenido es, a mi entender, una crónica de un pueblo agradecido. Como uno más de los agradecidos, permítanme por favor agradecerle una vez más a Fidel:
“Querido Fidel, como dignos frutos de lo que tú sembraste, nos engrandece el privilegio de homenajearte, de quererte, de escucharte, de admirarte, de recordarte, de acompañarte, (…) de cuidarte, de extrañarte. Nos enorgullece, nos emociona, y nos engrandece el privilegio de poder decirte hoy: gracias por haber nacido, gracias por vivir, gracias por triunfar cada día, gracias por tu fuerza incontenible, por tu valor, tenacidad y optimismo; por tantas hazañas y proezas, por enseñarnos a no aceptar nunca la derrota y guiarnos siempre hacia la victoria; gracias por educarnos en la verdad con palabras y hechos irrebatibles, gracias por tu ejemplo, por tu altura ética y moral, por tu pensamiento y tus ideas, por mostrarnos el camino de la dignidad; gracias por seguir luchando contra lo imposible, gracias por construir, por soñar y crear todavía más, gracias por hacernos tan felices”. [Fidel Antonio Castro Smirnov, Santiago de Cuba, 14 de agosto de 2017].
Acercándonos al final de esta presentación, quisiera detenerme en el hecho de que el libro es también la crónica de dos caravanas, la de 1959 y la de 2016. De la primera, la Caravana de la Victoria, me impresionó que cuenta un momento muy importante para mí y para mi familia.
“Muchos de los jóvenes que aquel enero lo esperaron en el Cotorro, ayudados por bastones regresan para verlo. Con sus noventaiún inviernos a cuestas, Eliseo Sosa camina despacio. Desde el pedacito de acera que ocupa habla de cuando lo vio pasar junto a los barbudos en 1959 y fue testigo del abrazo entre él y su hijo Fidelito.
<<Aquello fue tremendo; hacía tanto que no lo veía>>. Era la ternura de un padre por su pequeño de nueve anhos y el cariño de un líder por su pueblo, dos amores muy parecidos.” [Yunet Lopez y Wilmer Rodriguez, Ahí viene Fidel, pag 43].
Es aquí donde vuelven a sorprenderme las analogías.
El 25 de noviembre de 1956 sale Fidel en el Granma, después de expresar: “Si salgo, llego; si llego, entro; si entro, triunfo”. Exactamente 60 años después, el 25 de noviembre de 2016 vuelve a partir Fidel a nuevas batallas, en su paso a la eternidad.
En 1959, entra Fidelito en la caravana de la libertad por el malecón habanero en brazos de su padre, quien llegó victorioso y con la alegría de volver a abrazar a su hijo, un hijo que naciendo le salvó la vida. Sobre esto último, cuenta Katiuska Blanco en su famoso libro “Todo el tiempo de los cedros”:
“El 1 de septiembre de 1949, Fidel, ajeno a que los grupos gangsteriles lo esperaban en la Universidad para ultimarlo a balazos, acompañó a su esposa, que sentía dolores de parto. El nacimiento de su hijo Fidel Ángel ese día fue una verdadera bendición y una afortunada coincidencia, no solo por su llegada aguardada con ansiedad, sino porque además salvó la vida del padre. A partir de entonces, Fidel en cada momento decisivo de su vida, pensaría en su hijo y sentiría su falta o añoraría abrazarlo, actuaría con la convicción definitiva de honrarlo.” [Katiuska Blanco, Libro “Todo el tiempo de los cedros”, Casa Editora Abril, 2003, pág. 265].
Entra entonces Fidelito en el 59 por el malecón habanero en brazos de su padre. Y exactamente 59 años después, en los días sumamente tristes y dolorosos que recientemente conmocionaron a nuestro pueblo y al mundo, y que todos conocen, pasa nuevamente Fidelito por el malecón habanero, pero esta vez en los brazos de sus hijos.
Me referiré a otra analogía, y para ello les mostrare mi fotografía preferida, con una hermosa imagen de los dos hombres más importantes de mi vida: mi abuelo y mi padre [Cotorro, 8 de enero de 1959]:

Esta escena es la que siento representada en la famosa e histórica canción de nuestro amigo, Raúl Torres, cuando dice: “No quiero decirte Comandante, ni barbudo ni gigante, todo lo que se de ti. Hoy quiero gritarte padre mío, no te sueltes de mi mano, que aun no se andar bien sin ti.”
Hoy el padre sostiene nuevamente la mano de su hijo, con la mayor ternura y cariño, en esta imagen de ambas manos de las que nunca me soltaré. Hoy, padre e hijo juntan sus barbas, ambas repletas de mis besos, y juntos cabalgan en la inmortalidad. Ellos son, mi abuelo y mi padre.
Mi padre es y será siempre Fidel. Mi abuelo es y será siempre el eterno e invicto Fidel. Mi nombre es Fidel, y mi vida se llama Fidel. Mis pensamientos, mis sueños, mis anhelos, mis recuerdos, se llaman también Fidel. Yo soy Fidel, y ustedes son Fidel.
Muchas gracias.

Dr.C. Fidel Antonio Castro Smirnov.
Profesor Titular e Investigador Titular.
Asesor de la Rectora.
Universidad de las Ciencias Informáticas.

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Falleció el expedicionario del Granma, Manuel Echevarría (+Fotos)

Falleció el expedicionario del Granma, Manuel Echevarría Martínez

El combatiente de la Lucha Clandestina y de la Guerra de Liberación Manuel Echevarría Martínez falleció en la madrugada de este lunes 12 de febrero a causa de un shock séptico, a la edad de 84 años.

Había nacido el 4 de diciembre de 1933 en la ciudad de Manzanillo. Su padre era tabaquero y su madre campesina. Estudió en escuelas públicas. Logró ingresar en el Instituto de Segunda Enseñanza de Manzanillo. Protestó y combatió contra el golpe militar de Fulgencio Batista desde el mismo 10 de marzo de 1952.

Tras el asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, tiene una activa participación en la lucha clandestina. Se vincula con Frank País, distribuye La Historia Me Absolverá en Manzanillo, Campechuela, Niquero, Media Luna, Pilón, Yara y otras zonas, donde contribuye a la organización del movimiento revolucionario. Conoce a Fidel en 1955. En el año 1956 se le da la tarea de engrosar las filas de los compañeros que están en México preparándose para la lucha. Le ocupó el honor de ser uno de los expedicionarios del yate Granma.

Después del revés de Alegría del Pío fue apresado, juzgado y condenado a 6 años de presidio.

Tras el triunfo de la Revolución pasó diferentes cursos de superación militar. Ocupó varias responsabilidades en unidades del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, hasta llegar al grado de capitán y Jefe de la Sección de Tanques y Transporte del Ejército Central.

Trabajó posteriormente en los ministerios de Industrias, Transporte, de la Construcción y el Comercio Interior. Cumplió misión internacionalista en Angola por espacio de dos años.

Por los servicios prestados a la Patria recibió diferentes condecoraciones, dentro de las que se destacan las Medallas Combatiente de la Lucha Clandestina y de la Guerra de Liberación, las conmemorativas por 10, 20, 30, 40, 50 y 60 Aniversarios de las FAR, Trabajador Internacionalista, 28 de Septiembre y la 50 Aniversario de los Órganos de la Seguridad del Estado. Era militante del Partido Comunista de Cuba.

En la tarde de este lunes fue sepultado y se le rindieron honras fúnebres en el Panteón de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de la Necrópolis de Colón.

Falleció el expedicionario del Granma, Manuel Echevarría Martínez

Falleció el expedicionario del Granma, Manuel Echevarría Martínez

Falleció el expedicionario del Granma, Manuel Echevarría Martínez

Falleció el expedicionario del Granma, Manuel Echevarría Martínez

Falleció el expedicionario del Granma, Manuel Echevarría Martínez

Falleció el expedicionario del Granma, Manuel Echevarría Martínez

Falleció el expedicionario del Granma, Manuel Echevarría Martínez

Cuba consolidó una cultura de resistencia bajo la guía de Fidel

Te lo prometió Martí
y Fidel te lo cumplió.
Nicolás Guillén

Por Jorge Rivas

La puesta en práctica del ideario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz hizo posible que Cuba alcanzara los impresionantes niveles de educación y cultura que exhibe ante el mundo.

El Comandante en Jefe junto al Poeta Nacional Nicolás Guillén, presidente fundador de la Uneac.

La materialización de sus ideas en beneficio del conocimiento se remontan a pocos meses después del triunfo revolucionario al crear, en marzo de 1959, la Imprenta Nacional de Cuba (INC), y con ella comienza a germinar el incontenible desarrollo de la cultura cubana, cuya mayor épica fue la Campaña Nacional de Alfabetización, que erradicó la ignorancia.

El ferviente interés del entrañable líder por hacer de la cultura un arma de todo el pueblo, y a través de su consolidación favorecer la emancipación y la autodeterminación nacional, fue claramente expuesto en su memorable alegato La historia me absolverá.

Por ello no es casual que en 1962 la INC, bajo el nombre de Editorial Nacional, y la dirección del célebre escritor Alejo Carpentier, publicara su primer texto: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, novela publicada en 1605 por Miguel de Cervantes Saavedra, la obra más relevante de la lengua española. Durante el año 1961, como parte de la política cultural emprendida con su guía, surge el Consejo Nacional de Cultura junto con un amplio programa de reanimación —en correspondencia con las ideas revolucionarias— del Ballet Nacional de Cuba, la Biblioteca Nacional y la Academia de Artes Plásticas de San Alejandro, así como otras nuevas instituciones. Tales son los casos de la Orquesta Sinfónica Nacional, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) y la Escuela Nacional de Arte.

También, con una perspectiva latinoamericanista, se crearon la Casa de las Américas y el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos. Ese noble interés del Comandante en Jefe por fortalecer la cultura igualmente sobresale en su tenacidad por constituir otras entidades que posibilitaran ese fin con rapidez. Anhelo que adquiere relevancia cuando se repasa la historia y se advierte que justamente entre los años 1959 y 1962 se agudizaron las agresiones de la contrarrevolución y del imperialismo contra Cuba, entre estas más de 50 bombardeos con explosivos o fósforo vivo a centrales azucareros y áreas urbanas; y la voladura del vapor francés La Coubre, que provocó la muerte de más de 100 personas. Fueron años de incesantes y colosales amenazas que difícilmente otro estadista habría podido enfrentar pensando, a la vez, en el enriquecimiento espiritual de su pueblo.

Ya desde entonces, con su ejemplo, ponía en práctica su célebre frase pronunciada en 1998 durante el VI Congreso de la Uneac: “Lo primero que hay que salvar es la cultura”, premisa también inquebrantable de su ideario ante otros crueles sucesos como los bombardeos a Ciudad Libertad y a las bases aéreas de San Antonio de los Baños y Santiago de Cuba; y el desembarco de mil 500 mercenarios por Playa Larga y Playa Girón, derrotados en menos de 72 horas.

El hombre que logró cristalizar la cultura y la identidad de los cubanos lo hizo en medio de otras grandes hostilidades como atentados dinamiteros, estallidos de bombas, incendios y el descarrilamiento de trenes, mientras que en el Escambray decenas de pandillas armadas acometían acciones subversivas y asesinaban a humildes maestros y campesinos.

Dos meses después de Playa Girón se produce su trascendental discurso en la Biblioteca Nacional (junio de 1961) ante un grupo de escritores y artistas, inigualable disertación que quedó recogida en la historia como Palabras a los intelectuales, donde trazó el posterior programa de la Política Cultural de la Nación: “La Revolución no puede pretender asfixiar el arte o la cultura, cuando una de las metas y uno de los propósitos fundamentales de la Revolución es desarrollar el arte y la cultura, precisamente para que el arte y la cultura lleguen a ser un verdadero patrimonio del pueblo”.

El imperialismo yanqui, a pesar de sus fracasos, continuó —y aún continúa— su política de hostigamiento hacia Cuba, y con la obsesión de asesinar al Comandante en Jefe en más de 630 intentos. Pero, al enfrentar adversidades, sobre todo las derivadas del bloqueo, Cuba arribó a la década de los años 80 del pasado siglo convertida en una indiscutible potencia cultural, tras la puesta en funcionamiento de escuelas como el Instituto Superior de Arte y la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños; amén de infinidad de centros de la enseñanza artística en toda la geografía nacional.

En una ardua batalla seguida muy de cerca por Fidel nació uno de los más increíbles proyectos de la Revolución: la creación de casi una decena de instituciones básicas de la cultura en todos los municipios del país —cines, museos, Casas de Cultura, galerías de arte, talleres literarios, bibliotecas, agrupaciones musicales, teatrales y danzarias—; a la vez que el arte y la cultura fueron llevados a los centros de trabajo, las escuelas y las penitenciarías, desarrollándose un fuerte movimiento de artistas aficionados.

Con el apoyo de la entonces comunidad socialista de Europa, y en particular de la Unión Soviética, Cuba se convirtió en referente cultural para el mundo, sustentado, también, por la realización de prestigiosos eventos internacionales, entre otros muchos, la Feria Internacional del Libro, los festivales del Nuevo Cine Latinoamericano, del Ballet y de Teatro de La Habana; además del Premio literario Casa de las Américas, y las bienales de Artes Plásticas de La Habana, y de Humorismo Gráfico de San Antonio de los Baños.

Al producirse el derrumbe de la Unión Soviética y del campo socialista, esa circunstancia fue aprovechada por el Gobierno de Estados Unidos para intensificar el bloqueo económico, comercial y financiero —que ya sobrepasa los 35 mil millones de dólares de daños solo en el sector de la cultura—. Cuba inició una difícil crisis económica que ocasionó carencias de todo tipo y, entre estas, el sostenimiento de las instituciones de la cultura.

Fue entonces cuando el Comandante en Jefe, haciendo uso de su brillantez intelectual en el VI Congreso de Uneac, tal preclaro promotor del legado martiano, recordó: “Ser culto es la única manera de ser libre”. Ante tantas dificultades, había que salvar la cultura. Tras el desmoronamiento del socialismo en Europa, durante la crisis de los 90 conocida como período especial, el producto interno bruto de Cuba se constriñó a un 35 por ciento.

A pesar de esto ninguna de las instituciones de la cultura cerró sus puertas, y aquellas que lo hicieron por falta de mantenimiento fueron priorizadas dentro de los programas del Ministerio de Cultura, en tanto continuaron realizándose los eventos internacionales de mayor renombre, aunque más austeros.

Los creadores cubanos se multiplicaron para enfrentar la escasez de recursos mediante inventivas de todo tipo con el afán de salvar la cultura. En una suerte de explosión cíclica de cada 20 años (1960, 1980), en el 2000, tras un leve alivio económico, Fidel lanza una nueva gran contienda en favor de la cultura: la Batalla de Ideas, a través de la cual se fundan las escuelas de Instructores de Arte, se inaugura el programa Universidad para Todos, se crean dos nuevos canales en la televisión, con una programación educativa y cultural, mientras que las Ferias Internacionales del Libro —de las que fue entusiasta promotor— convocadas cada dos años, se multiplicaron por todo el país con frecuencia anual. Se creó el Sistema de Ediciones Territoriales (Riso), con 22 casas editoriales a lo largo de todas las provincias.

Es imposible enumerar todos los proyectos ideados o acogidos con desvelo por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en tiempos de bonanza económica o en medio de las más duras carencias, siempre bajo la amenaza, el bloqueo y el hostigamiento del imperialismo, al que le demostró que este pueblo, bajo su guía, consolidó una fértil cultura de resistencia, alabada por connotados intelectuales de todo el mundo, y los desposeídos de Latinoamérica, África y Asia vieron en ella una luz de esperanza.

América no tiene dueño

«América para los americanos» es una frase que estremece, desde el siglo XIX, los oídos de quienes luchan por la integración regional y por encontrar la unidad más allá de la diversidad.

La frase responde a la llamada Doctrina Monroe, atribuida al presidente James Monroe, y parecía por momentos que estaba guardada en un rincón de las diversas administraciones de Estados Unidos; sin embargo, nunca estuvo muerta.
Hoy, el Gobierno de Estados Unidos liderado por el presidente Donald Trump la tiene más presente que nunca, desde que se presentó como candidato a la Casa Blanca bajo el eslogan de su campaña «Make America great again», en español: «Hacer a Estados Unidos grande otra vez».

Esa ha sido su política desde el pasado año, cuando pasó a ocupar el puesto político más alto de una nación: ha arremetido contra los migrantes, defiende el «proteccionismo» económico, y con respecto a nuestra Isla, ha echado por tierra muchos de los avances obtenidos durante el anterior mandato (Barack Obama).

Ahora, pretenden ir con esa fuerza más sobre nuestros pueblos de América Latina. Uno de los altos cargos de la administración Trump, el secretario de Estado Rex Tillerson, realizó por estos días una gira por diversos países de la región. ¿El motivo?, como ya se había anunciado, el 2018 será el año de las Américas, por lo que busca incentivar la división y la sumisión entre los Gobiernos del continente.

Poco antes de partir a un mediatizado periplo, que lo llevó por México, Argentina, Perú, Colombia y Jamaica, Tillerson continuó con énfasis en esa idea, y afirmó: «algunas veces olvidamos la importancia de la Doctrina Monroe y lo que significa para nuestro hemisferio, por lo que creo que es hoy tan relevante como cuando se escribió».

El Gobierno de Estados Unidos pretende que América Latina se convierta una vez más en su patio trasero, y todo esto ocurre en un momento de expectativas previo a la Cumbre de las Américas, que tendrá lugar el próximo mes de abril en Perú.

En el encuentro será necesaria la unidad regional, resquebrajada por factores como el retorno de la derecha a algunos países como Brasil, Argentina, y más recientemente a Chile con el presidente electo Sebastián Piñera, así como la persecución a líderes políticos y figuras influyentes (Dilma Rousseff, Luiz Inácio Lula da Silva y Cristina Fernández).

Se hace necesario entonces el impulso a mecanismos regionales como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

VENEZUELA: UNA «PIEDRA» EN EL ZAPATO

Uno de los propósitos de la gira de Tillerson por países de América Latina se centraba en Venezuela, una «piedra» en su zapato y el de su administración, que defiende la tristemente célebre frase «América para los americanos».

El país bolivariano se encontraba expectante ante la firma del Acuerdo de Convivencia Democrática por Venezuela, entre el Gobierno del presidente Nicolás Maduro y la oposición.

Tras meses de diálogos sostenidos en República Dominicana, los temas en discusión ya estaban resueltos, sin embargo, la rúbrica solo ocurrió por parte del Gobierno, la oposición se negó a firmar.

Según declaraciones del jefe de la delegación gubernamental, Jorge Rodríguez, esto se debió a la presión ejercida por Tillerson.

El Secretario de Estado, quien se encontraba en Colombia en ese momento, se comunicó con el dirigente opositor Julio Borges, y esa fue la causa por la que la otra parte no signó el acuerdo.

Varios han sido ya los llamados a que la parte opositora complete su cometido y acceda a firmar, en aras de encontrar la paz en Venezuela.

Mientras, de la estancia del funcionario estadounidense en Bogotá también trascendió que hizo un llamado a «restaurar la democracia en Venezuela», y adelantó que no reconocería los resultados de las próximas presidenciales en la nación sudamericana, pactadas para el primer cuatrimestre del año en curso.

Al referirse a esa gira, Maduro afirmó: «a Venezuela no la amenaza nadie, si él quiere declarar un embargo petrolero de  EE. UU. contra Venezuela, Venezuela superará cualquier amenaza».

Sin embargo, siglos antes de que todo esto ocurriera, el libertador Simón Bolívar alertaba de las pretensiones imperialistas del país norteamericano: «los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miseria a nombre de la libertad».

DOCTRINA MONROE:

– Es la base que «justifica» las diversas intervenciones de Estados Unidos en la región y sus ansias expansionistas.

– Queda resumida en la frase «América para los americanos».

– Promovida como parte de la estrategia de política exterior del presidente James Monroe (1817-1825). Considera a todo el continente bajo el control de Estados Unidos.

– A través del tiempo ha servido como plataforma en aras de defender las intervenciones norteamericanas, al considerar que sus intereses estuvieran en riesgo o bajo la excusa de abanderar la emancipación de los nuevos países.

– Guarda especial relación con el Destino Manifiesto, en el cual se expresa la creencia de que Estados Unidos estaba destinado a expandirse entre el Atlántico y el Pacífico.

Este es un espacio de intercambio y reflexión, para demostrar la valía de un pueblo que se enfrenta al Imperio más poderoso del planeta con la seguridad absoluta en la Victoria porque le asiste la razón. Esas son las Razones de Cuba