Tributo de la Prensa Cubana a Carlos Bastida

La imagen puede contener: 1 persona, sonriendo

La imagen puede contener: 4 personas, personas de pie
La imagen puede contener: 1 persona, de pie, planta y flor
La imagen puede contener: una o varias personas, personas de pie y flor
La imagen puede contener: 7 personas, incluido Tubal Páez Hernández, personas de pie

La Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) rindió homenaje en La Habana a Carlos Bastida Arguello, el último profesional de la prensa asesinado hace 60 años a manos de un sicario del dictador Fulgencio Batista en 1958.

Una peregrinación se realizó hasta el Mausoleo de los Veteranos de la Guerra de Independencia en el cementerio de Colon en la capital cubana, donde se guardan los restos del periodista ecuatoriano.

La general de brigada de la reserva Delsa Esther Pueblas Viltres vicepresidenta de la Asociación de Combatientes de la revolución Cubana ,Aiza Hevia, vicepresidenta primera de la UPEC,Maria Augusta Calle , y Juan Ramón Quintana , embajadores de Ecuador y Bolivia respectivamente encabezaron el tributo.

Una tarja en homenaje al reportero asesinado con 23 años de edad fue colocada por la embajadora ecuatoriana María Augusta Calle y el Premio Nacional de Periodismo 2005 Pedro Martínez Pirez, en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí.
En ambas actividades participo Juan Carlos Caamaño, Presidente de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP) .

Carlos Bastilla Arguello, que llegó Cuba en 1958, logro ascender la Sierra Maestra y estableció contactos con el Ejército Rebelde, e incluso sostuvo un encuentro con el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. Fue colaborador de las primeras emisiones de Radio Rebelde. A través de esta radio de onda corta y bajo el seudónimo de Atahualpa recio se comunicaba con el pueblo cubano y con la lucha del Movimiento 26 de Julio.

Pensaba viajar a los Estados Unidos, para denunciar los crímenes de la aviación de Batista contra los poblados rurales de la Sierra Maestra, cuando lo sorprendió la muerte. El 13 de mayo de 1958 en el bar Cachet, en el Paseo del Prado habanero un agente del Buro de Investigaciones de la Policía Nacional lo tiro al piso con un puñetazo certero y le disparo a la cabeza y al pecho.

Salió enseguida del ocal y se marchó en el auto patrullero en el que había llegado. Era el cabo Orlando Marrero Suarez, alias Gallo Ronco, hombre cercano al general Pilar García, Jefe de la Policía Nacional. Había estado implicado un año antes en el asesinato del senador antibatistiano Pelayo Cuervo Navarro. El asesino huyo el primero de enero de 1959 hacia los Estados Unidos donde encontró refugio.

Del brutal asesinato de Bastida no se publicó una línea en la prensa de la época, sometida a la más férrea censura.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *