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50 verdades sobre la dictadura de Fulgencio Batista en #Cuba que no volverán

https://cristodecuba.files.wordpress.com/2014/04/dictadura-1.jpg?w=284&h=361La dictadura de Fulgencio Batista de 1952 a 1958 precipitó el advenimiento de la Revolución Cubana. Algunos mitos, cuidadosamente alimentados por los partidarios del antiguo régimen exilados en Miami y por los detractores de Fidel Castro, persisten aún.
1. El golpe de Estado del 10 de marzo de 1952 que organizó Fulgencio Batista, expresidente de la República de 1940 a 1944, puso fin al orden constitucional y derrocó al gobierno democráticamente elegido de Carlos Prío Socarrás, unos meses antes de las elecciones presidenciales de junio de 1952.
2. Antiguo sargento estenógrafo, Batista emergió a la vida política cubana durante la Revolución del 4 de septiembre de 1933 que lideraron los estudiantes y que derrocó la dictadura odiada de Gerardo Machado. Encabezó una rebelión de suboficiales y se apoderó del ejército, convirtiéndose en el nuevo jefe del Estado Mayor. Al día siguiente, el 5 de septiembre de 1933, Batista visitó al embajador estadounidense Sumner Welles, lo que auguraba su futura traición. Welles estaba preocupado por los “elementos sumamente radicales” que acababan de tomar el poder. El gobierno revolucionario de Ramón Grau San Martín, conocido por el nombre de Pentarquía, tenía el apoyo de “la inmensa mayoría del pueblo cubano”, según la embajada estadounidense.
3. Estados Unidos se negó a reconocer al nuevo gobierno revolucionario y alentó a Batista a ejecutar un golpe de fuerza para derrocar a Grau San Martí. Éste preconizaba, mediante la voz de Antonio Guiteras, verdadera alma de la Revolución de 1933, la soberanía nacional y la justicia social. Welles informó a Batista de que disponía del “apoyo de la inmensa mayoría de los intereses económicos y financieros en Cuba”.
4. En enero de 1934, con el apoyo de Washington, Batista derrocó al gobierno de Grau San Martín, conocido como el gobierno de los “cien días” (127 días), impuso la figura de Carlos Mendieta y conservó el poder real. El sargento ascendido a general acababa de doblar las campanas de la Revolución de 1933. Washington se alegró de la situación: “El 4 de septiembre de 1933 fue liquidado”.
5. A pesar de las incesantes conspiraciones, la inestabilidad política crónica y la hostilidad de Estados Unidos, la Revolución de 1933 organizó elecciones para el 22 de abril de 1934, convocó una Asamblea Constituyente para el 20 de mayo de 1934, otorgó la autonomía a las universidades, redujo el precio de los artículos de primera necesidad, dio el derecho de voto a las mujeres, limitó la jornada laboral a ocho horas, creó un Ministerio del Trabajo, redujo las tarifas de electricidad y de gas, acabó con el monopolio de las empresas estadounidenses, impuso una moratoria temporal sobre la deuda y, sobre todo, nacionalizó la Cuban Electric Company, filial de la American Bond and Foreign Power Company.
6. De 1934 a 1940, Batista reinó entre bambalinas hasta su elección a la presidencia de la República en 1940, gracias a una coalición heteróclita que agrupaba a las fuerzas conservadoras y a los comunistas del Partido Socialista Popular. Según Washington, “el volumen y el tamaño de la corrupción”, su alineamiento con la política exterior estadounidense y su dependencia del mercado estadounidense marcaron su gobierno. Batista permitió también que Washington utilizara el espacio aéreo, marítimo y terrestre, dispusiera de varias bases aéreas y navales con uso exclusivo durante la Segunda Guerra Mundial, sin reciprocidad, poniendo así la soberanía nacional entre paréntesis.
7. En 1944, Ramón Grau San Martín fue elegido a la Presidencia de la República y tomó el poder en octubre de 1944. Batista dejó una situación financiera desastrosa a su sucesor. El embajador estadounidense Spruille Braden se dio cuenta de la situación tan pronto como julio de 1944 e informó a sus superiores: “Es cada vez más evidente que el Presidente Batista desea hacerle la vida difícil a la próxima administración por todos los medios posibles, y particularmente desde un punto de vista financiero”. Braden denunció “un robo sistemático de los fondos del Tesoro” y señaló que “el Doctor Grau encontrará cajas vacías cuanto tome el poder”.
8. Grau San Martín dirigió el país hasta 1948 y su administración estuvo gangrenada por la corrupción y la dependencia de Estados Unidos. El Departamento de Estado enfatizó el punto débil de la nación cubana en un memorándum del 29 de julio de 1948: “La economía mono-productora depende casi exclusivamente de Estados Unidos. Si manipulamos las tarifas o la cuota azucarera podemos hundir a toda la isla en la pobreza”.
9. Carlos Prío Socarrás, Primer Ministro de Grau en 1945 y Ministro del Trabajo después, ganó la elección presidencial de 1948. El nepotismo y la corrupción marcaron su administración.
10. El 10 de marzo de 1952, a tres meses de las elecciones presidenciales del 1 de junio de 1952, Batista rompió el orden constitucional e instauró una dictadura militar. Aumentó el salario de las fuerzas armadas y de la policía (de 67 pesos a 100 pesos y de 91 pesos a 150 pesos respectivamente), se otorgó un salario anual superior al del presidente de Estados Unidos (pasó de 26.400 dólares a 144.000 dólares frente a los 100.000 dólares de Truman), suspendió el Congreso y entregó el poder legislativo al Consejo de Ministros, suprimió el derecho de huelga, restableció la pena de muerte (prohibida por la Constitución de 1940) y suspendió las garantías constitucionales
11. El 27 de marzo de 1952, Estados Unidos reconoció oficialmente al régimen de Batista. Como subrayó el embajador estadounidense en La Habana, “las declaraciones del general Batista respecto al capital privado fueron excelentes. Fueron muy bien recibidas y yo sabía sin duda posible que el mundo de los negocios formaba parte de los más entusiastas partidarios del nuevo régimen”.
12. En julio de 1952, Washington firmó acuerdos militares con La Habana, aunque era consciente del carácter brutal y arbitrario del nuevo poder. Cuba está “bajo el yugo de un dictador sin piedad”, subrayó la embajada estadounidense en un informe confidencial de enero de 1953 con destino al Departamento de Estado. En efecto, el general reprimía con mano de hierro a la oposición, particularmente a la juventud estudiantil simbolizada por el asesinato del joven Rubén Batista en enero de 1953.
13. El 26 de julio de 1953, un joven abogado llamado Fidel Castro encabezó una expedición armada contra el cuartel Moncada, segunda fortaleza militar del país. Fue un fracaso sangriento. El consulado estadounidense de Santiago de Cuba señaló que “el Ejército no hizo distinciones entre los insurrectos capturados o simples sospechosos”, reconociendo las masacres que cometieron los soldados tras recibir órdenes del coronel Alberto del Río Chaviano. Enfatizó también “el número muy bajo de heridos entre los insurrectos con respecto al número de soldados heridos. […]. Los asaltantes capturados fueron ejecutados a sangre fría y los asaltantes heridos también fueron liquidados”.
14. En noviembre de 1954, Batista organizó una parodia electoral que ganó sin dificultad. Estados Unidos reconoció que “las elecciones que previó Batista eran un simulacro destinado a aferrarse al poder”.
15. En mayo de 1955, tras una orden de Washington, el régimen militar creó el Buró de Represión de las Actividades Comunistas (BRAC), que se encargaba de “reprimir todas las actividades subversivas que pudieran afectar a Estados Unidos”.
16. Si los discursos de Batista eran ferozmente anticomunistas, conviene recordar que fue él quien estableció por primera vez relaciones diplomáticas entre Cuba y la Unión Soviética en 1942.
17. Durante toda la dictadura militar, Batista mantuvo relaciones comerciales con Moscú, vendiendo azúcar. En 1957, el Diario de la Marina, periódico conservador cubano, se alegró de aquellas ventas señalando que “el precio del azúcar había mejorado después de que la Unión Soviética adquiriera 200.000 toneladas”. En ningún momento, Washington se preocupó de las relaciones comerciales entre la Unión Soviética y Cuba bajo la dictadura de Batista. La historia sería otra cuando tomara el poder Fidel Castro.
18. En mayo de 1955, Batista, quien deseaba mejorar su imagen y responder a una petición popular, procedió a una amnistía general y liberó a Fidel Castro así como a los otros presos del Moncada.
19. El 2 de diciembre de 1956, tras organizar una expedición desde México donde conoció a Che Guevara, Fidel Castro desembarcó en Cuba con 81 hombres para lanzar una guerra insurreccional contra la dictadura militar de Batista. Sorprendidos por el ejército, la operación fue un fracaso y los revolucionarios tuvieron que dispersarse. Fidel Castro se encontró con otros 11 insurgentes, con un total de 7 fusiles solamente.
20. El embajador estadounidense Arthur Gardner expresó su punto de vista sobre Fidel Castro en un informe enviado al Departamento de Estado. El líder del Movimiento 26 de Julio era un “gánster” que “iba a apoderarse de las industrias americanas” y “nacionalizarlo todo”. En cuanto al dictador Batista, “dudo de que hayamos tenido mejor amigo que él”. Hacía falta entonces “apoyar al actual gobierno y promover la expansión de los intereses económicos estadounidenses”.
21. Batista ejercía una violencia feroz hacia la oposición. Pero Estados Unidos se mostró discreto con respecto a los crímenes que cometía su aliado cubano. No obstante, la embajada estadounidense en La Habana multiplicaba los informes sobre este tema: “Estamos convencidos ahora de que los recurrentes asesinatos de personas a quienes el gobierno califica de opositores y terroristas son en realidad el trabajo de la policía y del ejército. La explicación oficial es que los hombres fueron asesinados por otros opositores. Sin embargo, el agregado jurídico recibió confesiones indirectas de culpabilidad en los círculos policiales, además de pruebas de la responsabilidad de la policía”.
22. Wayne S. Smith, joven funcionario de la embajada estadounidense, estuvo conmocionado por las masacres que cometían las fuerzas del orden. Describió escenas de horror: “La policía reaccionaba de modo excesivo a la presión de los insurgentes, torturando y matando a centenas de personas, tanto a inocentes como a culpables. Se abandonaban los cuerpos, ahorcados en los árboles, en las carreteras. Tales tácticas condujeron inexorablemente a la opinión pública a rechazar a Batista y a apoyar a la oposición”.
23. En febrero de 1957, la entrevista a Fidel Castro que realizó Herbert Matthews del New York Times permitió que la opinión pública estadounidense y mundial descubriera la existencia de una guerrilla en Cuba. Batista confesaría más tarde en sus memorias que gracias a ese palo periodístico “Castro empezaba a ser un personaje de leyenda”. Matthews matizó sin embargo la importancia de su entrevista: “Ninguna publicidad, por más sensacional que fuese, habría podido tener efecto si Fidel Castro no fuera precisamente el hombre que yo describí”.
24. El 13 de marzo de 1957, un comando del Directorio Revolucionario del líder estudiantil José Antonio Echeverría, que se componía de 64 jóvenes, asaltó el Palacio Presidencial con el objetivo de ejecutar a Batista. La operación fue un fracaso y costó la vida a 40 de los 64 estudiantes. Los supervivientes fueron perseguidos a través de la ciudad y asesinados. Echeverría perdió la vida durante un enfrentamiento con la policía cerca de la Universidad de La Habana.
25. La embajada francesa en La Habana brindó un análisis sobre el ataque del 13 de marzo: “Las reacciones americanas a los acontecimientos en Cuba eran de horror, de simpatía por los insurrectos, de reprobación contra Batista. Al leer los editoriales que los principales periódicos dedicaron al evento, resulta claro que el heroísmo de los patriotas cubanos marcó mucho a Estados Unidos […]. Si algunos reconocen sin embargo que los insurrectos del 13 de marzo estuvieron equivocados en sus métodos, es verdad, mucho más que en sus objetivos, todos estiman en cambio que dieron a su causa la palma del martirio y que este ejemplo galvanizaría a la oposición cubana”.
26. Fidel Castro, quien firmó una alianza con el Directorio Revolucionario en la lucha contra Batista, estaba en desacuerdo con el asesinato político: “Estábamos contra Batista pero nunca intentamos organizar un atentado contra él y habríamos podido hacerlo. Era vulnerable. Era mucho más difícil luchar contra su ejército en las montañas o intentar tomar una fortaleza que estaba defendida por un regimiento. ¿Cuántos había en la guarnición del Moncada, aquel 26 de julio de 1953? Cerca de mil hombres, quizás más. Preparar un ataque contra Batista y eliminarlo era diez o veinte veces más fácil, pero nunca lo hicimos. ¿Acaso el tiranicidio sirvió una vez en la historia para hacer la revolución? Nada cambia en las condiciones objetivas que engendran una tiranía […] Nunca hemos creído en el asesinato de líderes […], no creíamos que se abolía o se liquidaba un sistema, cuando se eliminaba a sus líderes. Combatíamos las ideas reaccionarias, no a los hombres”.
27. En las montañas de la Sierra Maestra donde se desarrollaban los combates entre el ejército y los insurrectos, Batista evacuó por la fuerza a las familias campesinas para eliminar la base de apoyo de los rebeldes y los concentró en almacenes de la ciudad de Santiago. Aplicaba así los métodos del general español Valeriano Weyler durante la guerra de 1895-1898. En un editorial, la revista Bohemia denunció una “situación de tragedia” que recordaba “las épocas más oscuras de Cuba”. El semanal relató la suerte de unas 6.000 víctimas: “Es una historia dolorosa, de sufrimientos, de penas intensas. Es la historia de 6.000 cubanos obligados a dejar sus hogares, allí, en los rincones inextricables de la Sierra Maestra, para concentrarlos en lugares donde carecían de todo, donde era difícil ayudarlos, darles una cama o un plato de comida”.
28. El 29 de julio de 1957, el asesinato de Frank País, líder del Movimiento 26 de Julio en la provincia de Oriente, desató una inmensa manifestación que fue reprimida por las fuerzas batistianas, hasta el punto de que el embajador estadounidense Earl E. T. Smith se sintió obligado a denunciar “la acción excesiva de la policía”.
29. El 5 de septiembre de 1957, la sublevación de una fracción del ejército contra Batista en Cienfuegos fue anegada en sangre. Según el embajador Smith, “el factor clave para quebrar la revuelta de Cienfuegos” fue el uso de aviones “F-47 y B-26” suministrados por Estados Unidos.
30. El 29 de septiembre de 1957, el Colegio Médico de Cuba publicó un informe sobre la situación política cubana durante la XI Asamblea General de la Asociación Médica Mundial. Según éste, “los combatientes de la lucha armada que se rinden son liquidados. No hay prisioneros, sólo hay muertos. Muchos opositores no son sometidos al Tribunal de Justicia sino ejecutados con un tiro en la nuca o ahorcados. Intimidan a los magistrados y a los jueces sin que las voces de protesta sean escuchadas. La desesperanza se difunde entre los jóvenes que se inmolan en una lucha desigual. El que es perseguido no encuentra refugio. En la embajada de Haití, diez solicitantes de asilo fueron asesinados por la fuerza pública […]. La prensa está totalmente censurada. No se permite la información periodística, ni siquiera por parte de agencias internacionales […]. En los locales de los cuerpos represivos de la policía y del ejército, torturan a detenidos para arrancarles por la fuerza la confesión de presuntos delitos. Varios heridos presentes en las clínicas y hospitales fueron llevados por la fuerza y aparecían varias horas después asesinados en las ciudades y en el campo”. El Washington Post y Times Herald señalaron que “los médicos cubanos son víctimas de atrocidades, incluso de asesinato por curar a rebeldes cubanos”.
31. En 1958, además de apoyar al régimen de Batista, Estados Unidos enjuició y encarceló a Carlos Prío Socarrás, presidente legítimo de Cuba, refugiado en Miami, bajo pretexto de violar las leyes de neutralidad del país. Éste intentaba organizar una resistencia interna contra la dictadura.
32. En cuanto a la libertad de prensa, Estados Unidos presenta a la Cuba prerrevolucionaria con una mirada positiva. Así, afirma, “antes de 1959, el debate público era vigoroso: había 58 periódicos y 28 canales de televisión que proporcionaban una pluralidad de puntos de vista políticos”. Los documentos de la época y los hechos contradicen esta afirmación. En efecto, un informe de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) publicado en 1957 calificó de “antidemocrático al gobierno del Presidente Fulgencio Batista de Cuba, pues este gobierno no respeta la libertad de prensa”. De hecho, la censura en la prensa se aplicó durante 630 días de los 759 que duró la guerra insurreccional entre el 2 de diciembre de 1956 y el 1 de enero de 1959.
33. Bajo Batista, la corrupción era endémica. “Los diplomáticos informan incluso de que si siempre hubo corrupción gubernamental en Cuba, nunca fue tan eficaz y generalizada como bajo el régimen del Presidente Fulgencio Batista”, precisaba el New York Times.
34. Batista estaba íntimamente vinculado a los elementos de gansterismo tales como Meyer Lansky o Luigi Trafficante Jr. Sus primeros contactos con la mafia se remontaban a 1933 cuando se autoproclamó coronel y se le acercaron Charles “Lucky” Luciano y Santo Trafficante senior. El mundo del juego, sumamente lucrativo, estaba controlado por Lansky, número dos de la mafia estadounidense, ‘uno de los principales gánsteres de Estados Unidos”, quien “había creado para el dictador Batista la organización actual de los juegos de La Habana”, según el diario francés Le Monde.
35. Estados Unidos y los partidarios del antiguo régimen presentan todavía la Cuba batistiana como “la vitrina de América Latina” de la época. La realidad es sensiblemente diferente. Las estadísticas del Banco Nacional de Cuba están disponibles para este periodo y es posible comparar la situación económica bajo el gobierno democrático del presidente Carlos Prío Socarrás y bajo el régimen militar de Batista. Así, entre 1951 y 1952, el PIB cubano aumentó un 2,52%. De 1952 a 1953, bajo Batista, el PIB cayó un 11,41%, con un alza de sólo un 0,9 de 1953 a 1954, y de un 3,5 de 1954 a 1955. Sólo en 1956, el PIB volvió a alcanzar su nivel de 1952 con 2.460,2 millones de pesos. Así, resulta imposible hablar de crecimiento económico entre 1952 y 1956. Durante dos tercios del reinado de Batista no hubo crecimiento. La mejoría sólo ocurrió a partir de 1957 cuando el PIB alcanzó la cifra de 2.803,3 millones de pesos y en 1958 volvió a bajar a 2.678,9 millones de pesos.
36. Además, las reservas monetarias cayeron de 448 millones de pesos en 1952 a 373 millones en 1958, los cuales fueron robados durante la huida de Batista y sus cómplices 1 de enero de 1959. La deuda de la nación pasó de 300 millones de dólares en marzo de 1952 a 1.300 millones en enero de 1959 y el déficit presupuestario alcanzó 800 millones de dólares.
37. La política azucarera de Batista fue un fracaso. Mientras que este sector generaba ingresos a la altura de 623 millones de pesos en 1952, bajó a 383,5 millones en 1953, 412,8 millones en 1954, 402,1 millones en 1955, 426,1 millones en 1956 y 520,7 millones en 1958. Sólo el año 1957 generó más ingresos que 1952 con 630,8 millones de pesos.
38. Los obreros y empleados agrícolas pagaron el precio. Mientras que su remuneración se elevaba a 224,9 millones de pesos en 1952, cayó a 127,7 millones en 1953, 128,2 millones en 1954, 118,9 millones en 1955, 127 millones en 1956, 175,3 millones en 1957 y 156,9 millones en 1958. Durante el régimen de Batista nunca tuvieron el ingreso de 1952. Lo mismo ocurrió con los obreros y empleados no agrícolas. Mientras que su ingreso global era de 186,6 millones de pesos en 1952, bajó a 126,2 millones en 1953, 123,5 millones en 1954, 112,7 millones en 1955, 114,6 millones en 1956, 145,7 millones en 1957 y 141,8 millones en 1958. Bajo Batista los obreros y empleados no agrícolas nunca alcanzaron su nivel de ingreso de 1952.
39. No obstante, el régimen de Batista se benefició de la ayuda económica estadounidense como nunca antes. Las inversiones estadounidenses en Cuba pasaron de 657 millones de dólares en 1950 bajo Carlos Prío Socarrás a más de 1.000 millones de dólares en 1958.
40. El profesor estadounidense Louis A. Pérez Jr. señala que “en realidad, el ingreso per cápita en Cuba en 1958 era más o menos similar al de 1947”.
41. Según un estudio que realizó el Consejo Nacional de Economía de Estados Unidos entre mayo de 1956 y junio de 1957 publicado en un informe titulado Investment in Cuba. Basic Information for the United States Busing Department of Commerce, el número de desempleados era de 650.000 la mitad del año, es decir cerca del 35% de la población activa. Entre esas 650.000 personas, 450.000 eran desempleados permanentes. Entre los 1,4 millones de trabajadores, cerca del 62% recibía un salario inferior a 75 pesos mensuales. Según el Departamento de Comercio de Estados Unidos, “en el campo, el número de desocupados aumentaba tras la zafra azucarera y podía superar el 20% de la mano de obra, es decir entre 400.000 y 500.000 personas”. Los ingresos anuales del jornalero no superaban los 300 dólares.
42. Cerca del 60% de los campesinos vivía en barracones con techo de guano y piso de tierra desprovistos de sanitarios o de agua corriente. Cerca del 90% no tenían electricidad. Cerca del 85% de esos barracones tenían una o dos piezas para toda la familia. Sólo el 11% de los campesinos consumía leche, el 4% carne y el 2% huevos. El 43% eran analfabetos y el 44% nunca había ido a la escuela. El New York Times señala que “la gran mayoría de ellos en las zonas rulares –guajiros o campesinos– vivían en la miseria, a nivel de la subsistencia”.
43. Según el economista inglés Dudley Seers, la situación en 1958 era “intolerable. “Lo que era intolerable, era una tasa de desempleo tres veces más elevada que en Estados Unidos. Por otra parte, en el campo, las condiciones sociales eran malísimas. Cerca de un tercio de la nación vivía en la suciedad, comiendo arroz, frijoles, plátanos y verdura (casi nunca carne, pescado, huevos o leche), viviendo en barracones, normalmente sin electricidad ni letrinas, víctima de enfermedades parasitarias y no se beneficiaba de un servicio de salud. Se le negaba la instrucción (sus hijos iban a la escuela un año como máximo). La situación de los precarios, instalados en barracas provisionales en las tierras colectivas, era particularmente difícil […]. Una importante proporción de la población urbana también era muy miserable”.
44. El Presidente John F. Kennedy se expresó también al respecto: “Pienso que no hay un país en el mundo, incluso los países bajo dominio colonial, donde la colonización económica, la humillación y la explotación fueron peores que las que hubo en Cuba, debido a la política de mi país, durante el régimen de Batista. Nos negamos a ayudar a Cuba en su necesidad desesperada de progreso económico. En 1953, la familia cubana mediana tenía un ingreso de 6 dólares semanales […]. Este nivel abismal empeoró a medida que la población crecía. Pero en vez de extenderle una mano amistosa al pueblo desesperado de Cuba, casi toda nuestra ayuda tomaba la forma de asistencia militar –asistencia que sencillamente reforzó la dictadura de Batista [generando] el sentimiento creciente de que Estados Unidos era indiferente a las aspiraciones cubanas a una vida decente”.
45. Arthur M. Schlesinger, Jr., asesor personal del Presidente Kennedey, recordó una estancia en la capital cubana y testimonió: “Me encantaba La Habana y me horrorizó la manera en que esta adorable ciudad se había transformado desgraciadamente en un gran casino y prostíbulo para los hombres de negocios norteamericanos […]. Mis compatriotas caminaban por las calles, se iban con muchachas cubanas de catorce años y tiraban monedas sólo por el placer de ver a los hombres revolcarse en el alcantarillado y recogerlas. Uno se preguntaba cómo los cubanos – viendo esta realidad – podían considerar a Estados Unidos de otro modo que con odio”.
46. Contrariamente a las prácticas el ejército gubernamental, los revolucionarios otorgaban una gran importancia al respeto de la vida de los prisioneros. Al respecto, Fidel Castro cuenta: “En nuestra guerra de liberación nacional, no hubo un solo caso de prisionero torturado, ni siquiera cuando hubiéramos podido encontrar como pretexto la necesidad de conseguir una información militar para salvar a nuestra propia tropa o para ganar una batalla. No hubo un solo caso. Hubo centenares de prisioneros, luego miles, antes del fin de la guerra; se podrían buscar los nombres de todos y no hubo un solo caso entre estos cientos, estos miles de prisioneros que sufriera una humillación, o siquiera un insulto. Casi siempre poníamos en libertad a estos prisioneros. Eso nos ayudó a ganar la guerra, porque nos dio un gran prestigio, una gran autoridad frente a los soldados del enemigo. Confiaban en nosotros. Al inicio, nadie se rendía; al final se rendían en masa”. El New York Times también aludió al buen tratamiento reservado a los soldados presos: “Es el tipo de conducta que ha ayudado al Señor Castro a tener una importancia tan extraordinaria en el corazón y el espíritu de los cubanos”.
47. El embajador Smith resumió las razones del apoyo de Estados Unidos a Batista: “El gobierno de Batista es dictatorial y pensamos que no tiene el apoyo de la mayoría del pueblo de Cuba. Pero el gobierno de Cuba ha sido un gobierno amistoso hacia Estados Unidos y ha seguido una política económica generalmente sana que ha beneficiado a los inversionistas estadounidenses. Ha sido un partidario leal de las políticas de Estados Unidos en los foros internacionales”.
48. El periodista estadounidense Jules Dubois, uno de los mejores especialistas de la realidad cubana de la época con Herbert L. Matthews, describió al régimen de Batista: “Batista regresó al poder el 10 de marzo de 1952 y empezó entonces la etapa más sangrienta de la historia cubana desde la guerra de independencia, casi un siglo antes. Las represalias de las fuerzas represivas de Batista costaron la vida a numerosos presos políticos. Por cada bomba que estallaba, sacaban a dos presos de la cárcel y los ejecutaban de modo sumario. Una noche en Marianao, un barrio de La Habana, se repartieron los cuerpos de 98 presos políticos por las calles, acribillados de balas”.
49. El Presidente Kennedy también denunció la brutalidad del régimen: “Hace dos años, en septiembre de 1958, un grupo de rebeldes barbudos bajó de las montañas de la Sierra Maestra de Cuba y empezó su larga marcha hacia La Habana, una marcha que derrocó finalmente a la dictadura brutal, sangrienta y despótica de Fulgencio Batista […]. Nuestro fracaso más desastroso fue la decisión de darle estatura y apoyo a una de las más sangrientas y represivas dictaduras en la larga historia de la represión latinoamericana. Fulgencio Batista asesinó a 20.000 cubanos en 7 años –una proporción más grande de la población cubana que la proporción de norteamericanos que murieron en las dos guerras mundiales– y transformó la democrática Cuba en un Estado policiaco total, destruyendo cada libertad individual”.
50. A pesar de las declaraciones oficiales de neutralidad en el conflicto cubano, Estados Unidos brindó su apoyo político, económico y militar a Batista y se opuso a Fidel Castro. A pesar de ello, sus 20.000 soldados y una superioridad material, Batista no pudo vencer a una guerrilla que se componía de 300 hombres armados durante la ofensiva final del verano de 1958. La contraofensiva estratégica que lanzó Fidel Castro ocasionó la huida de Batista a República Dominica y el triunfo de la Revolución el 1 de enero de 1959.
 
Tomado de Cubadebate

#Cuba en los años 50: ¿Éramos un Paraíso? #FelizTriunfoRevolución

Sobre la realidad de aquella etapa que en el exterior rememoran como un “paraíso perdido”, nos habló el doctor Arnaldo Silva León, Profesor Titular- Consultante de Historia de Cuba, de la Universidad de La Habana.
Doctor Arnaldo Silva León. Foto: Heriberto González Brito Entre las campañas contra la Revolución cubana, la propaganda imperialista ha insertado la presentación de la década del 50 del pasado siglo como un período de prosperidad para la Isla, en un avieso afán por “demostrar” las supuestas ventajas que el capitalismo trajo a nuestro país.
Sobre la realidad de aquella etapa que en el exterior rememoran como un “paraíso perdido”, nos habló el doctor Arnaldo Silva León, Profesor Titular- Consultante de Historia de Cuba, de la Universidad de La Habana.
¿Quiénes son los que se han dedicado a “embellecer” los años 50 y desde cuándo son esos intentos?
Los intentos de edulcorar la década anterior al triunfo revolucionario son viejos, datan de los años 60 y 70, con intelectuales como Jorge Domínguez, Carmelo Mesa Lago, e incluso con algunos economistas burgueses cubanos de indudable talento que se fueron del país, como Felipe Pazos, José Álvarez Díaz, Rufo López Fresquet, y Justo Carrillo, entre otros, que se han empeñado en presentar los años 50 como un período de gran prosperidad y desarrollo social para Cuba, con un solo problema de índole política: la dictadura de Fulgencio Batista, que se impuso mediante un golpe de Estado el 10 de marzo de 1952.
Para ellos lo que había que hacer era suprimir esa dictadura, restablecer un orden constitucional y una democracia burguesa representativa, sin negar la necesidad de producir en el país un adecentamiento de la vida política como proclamaban los ortodoxos, y de dar un mayor espacio económico y político a la burguesía cubana no azucarera, de la cual por lo menos los economistas cubanos mencionados eran ideólogos y representantes.
Aún persiste esta campaña, protagonizada por personajes con mucho menos rango, información y conocimientos de la realidad cubana y vinculados al mercenarismo.
¿En qué argumentos se basan para mostrar esa pretendida prosperidad?
Casi todos estos economistas utilizan algunos indicadores económicos y sociales de Cuba en aquellos tiempos, y los comparan con el comportamiento de esos mismos indicadores en otros países de América Latina y el Caribe. Es una manipulación muy inteligente y muy hábil de las estadísticas.
Tomemos como ejemplo la tasa de desempleo: en la década del 50, era altísima. En el llamado período muerto de la zafra, cerca de ocho meses del año, llegaba a 600 mil trabajadores, con una tasa de casi el 25% de la población económicamente activa, estimada en dos millones de trabajadores. Aun en período de zafra, que era el de mayor ocupación laboral, la tasa de desempleo estaba entre el 10% y el 12%, una cifra alta.
Ahora, ellos comparan esto con otros países latinoamericanos, incluso con naciones como México, Brasil, Argentina, donde esa tasa era a veces mayor. Por supuesto, si la contrastaban con Centroamérica, el Caribe, o los casos de Bolivia o Paraguay, en América del Sur, Cuba tenía una tasa de desempleo menor.
No dicen que escaseaban los empleos para los hombres y que muchos puestos de trabajo estaban vedados para los negros, apenas los había para las mujeres; la inmensa mayoría de ellas no trabajaba, o lo hacían si acaso como maestras, enfermeras o en el servicio doméstico.
Otro ejemplo de manipulación: el ingreso nacional per cápita nuestro era mayor que el de casi todos los países de América Latina y el Caribe. Los economistas manejaban este indicador con mucha habilidad, porque casi todos tenían el criterio de que el desarrollo económico de un país se medía por el ingreso nacional, lo que no es exactamente así.
Ahora bien, ¿cómo se distribuía ese ingreso nacional? Por supuesto que de una manera muy desigual, y el ciudadano común no recibía lo mismo que Julio Lobo, Gómez Mena, Pepín Bosch, o cualquier otro de aquellos grandes potentados. Lo que ocurría era que aplicaban una media aritmética: dividían todo el ingreso nacional entre el número de habitantes, y así todos tocábamos parejo, pero esa distribución no era ni remotamente igual. En realidad, en Cuba el ingreso nacional se repartía, fundamentalmente, entre los grandes hacendados, los colonos, los grandes terratenientes, la gran burguesía comercial.
Esos economistas no tenían en cuenta tampoco que una parte de ese ingreso nacional no se quedaba en el país. Se producía aquí, pero se remesaba al exterior. Era como si no existiera.
Y con otros indicadores pasaba lo mismo: televisores, radios, prensa por habitante, como si se distribuyeran equitativamente, y no era así.
En el orden social, ellos tomaban el analfabetismo, que según cifras oficiales bastante exactas, obtenidas en el censo de 1953, en Cuba era del 23,6%, y lo comparaban con México donde superaba el 40% en aquella época, y otras naciones, algunas con hasta el 60 por ciento. De esa forma, este país parecía una maravilla.
Pero esos economistas no hablan de lo que representaba ese 23,6% de analfabetos, en una población de algo más de cinco millones de habitantes. El referido censo arrojó casi un millón de analfabetos, sin contar los semianalfabetos, personas que apenas podían leer tres palabras, escribir su nombre y sin embargo no estaban en condiciones de leer un libro, ni la prensa, y eso sumaba casi otro millón. Muchos solo sabían poner su nombre y aparecían como personas alfabetizadas, pero no lo estaban realmente. Tampoco dicen que entre los negros, las mujeres y los campesinos, el analfabetismo era superior. El que otros países tuvieran una situación peor que la nuestra no quiere decir que estuviésemos bien.
En materia de salud pública. ¿cuál es su análisis? Hoy tenemos una tasa de mortalidad infantil inferior a seis por cada mil nacidos vivos, mientras que en aquellos momentos, según cifras oficiales era de 60. Al compararlo con otros países del área, los había con 90, 100, ciento y pico, entonces presentaban a Cuba como un país muy próspero.
La esperanza de vida era de 55 años; cifras oficiales; hoy se aproxima a 80. Esa cifra de 55 años superaba la de otros países.
La cantidad de seis mil médicos constituía el per cápita más grande de casi toda América Latina: un médico por cada mil habitantes, pero lo que no aclaraban estos señores era que la mayoría de los facultativos estaba en La Habana; los principales hospitales radicaban también en la capital del país, y para ingresar en ellos se requería de una “palanca”, ir a ver al concejal, quien pedía a cambio la cédula electoral y la persona se veía obligada a votar por él en las próximas elecciones. Es verdad que existían algunas clínicas mutualistas, como La Dependiente, La Covadonga, y otras sobre todo en la ciudad de La Habana, fundadas por los españoles. Y había otro mutualismo más pequeño, clínicas con 10 médicos y 10 ó 15 camas.
Ese homologismo estadístico según el cual Cuba aventajaba a otros países, los conducía a inferir que el nuestro tenía un progreso económico y social extraordinario. Pero en realidad, aquellos estaban peor que nosotros. Por supuesto, en esa imagen idílica no caben la prostitución, el juego, la mendicidad, los niños limpiabotas o vendiendo periódicos, los discapacitados en las calles viviendo de la caridad pública, ni otras realidades cotidianas de aquellos tiempos.
Que Cuba tuviera indicadores superiores al resto del continente no era sinónimo de desarrollo, sino de mayor dependencia, porque la Isla constituía el principal escenario de las inversiones norteamericanas y por su posición geográfica era de gran importancia para la seguridad nacional de Estados Unidos.
Como parte de ese interés por edulcorar esa etapa histórica hay quienes pretenden también limpiar la imagen de Batista.
Para estos individuos que he mencionado la dictadura era inadmisible. ¿Quién puede defender a Batista y a su dictadura sino cuatro locos en Miami? Esa defensa proviene fundamentalmente de Rubén Batista Godínez, su hijo mayor, ya fallecido, quien se dedicó a ensalzar al padre en una serie de discursos; de otros hijos que el tirano tuvo con Marta Fernández, sobre todo Jorge, dedicado a hablar en favor de su padre tomando como base libros escritos por Batista, el primero de ellos titulado Respuesta, editado en 1960, y el segundo, Piedras y leyes, en 1961, donde faltó poco para atribuirse la construcción del Morro.
Piedras quiere decir todo lo que él construyó, donde menciona muchísimas obras concluidas durante su administración, pero iniciadas en épocas anteriores y no es posible adjudicárselas. Incluye además un conjunto de leyes, tanto de su primera dictadura como de la segunda, las cuales fueron en su mayoría letra muerta, sin negar algunas positivas, en particular de los años de 1936 al 1940, cuando empezó a aspirar a presidente, destinadas a granjearse apoyo, simpatía, en una época en la que le convenía crearse una imagen de hombre democrático y progresista.
De este libro, Piedras y leyes, algunos han extraído información falseada por el propio Batista, para hacerle loas y presentarlo como un benefactor del pueblo cubano. Esto ha decaído. Quien defienda a Batista se desacredita a sí mismo, pues carece de sustento, de respaldo. Esta defensa está apoyada por batistianos como Mario y Lincoln Díaz Balart, hijos de Rafael, amigo de Batista; por Ileana Ross, hija de un oficial represivo de la dictadura; por Roberto Martín Pérez, ex policía de aquel régimen, hijo del asesino coronel Lutgardo Martín Pérez; por los hijos y nietos de Batista, y por otros como Rafael Rojas, un individuo talentoso que escribe para el El Nuevo Herald, donde es muy bien remunerado.
Usted ha afirmado que en los años 50 la sociedad cubana se adentraba en una crisis profunda.
En la década del 50 se yuxtapusieron dos crisis: la estructural del sistema, que dependía del modelo económico impuesto por Estados Unidos desde los albores de la república, y la funcional, que son las de superproducción relativa ya estudiadas por Carlos Marx en El capital. La crisis estructural del sistema venía desde los años 20, pero no fue hasta los 50 que el modelo se agotó.
¿Cuáles eran los rasgos fundamentales de ese modelo? Cuba era un país monoproductor, dependía del azúcar; también monoexportador, ya que el 80% del valor de las exportaciones del país provenía de ese producto, quiere decir que cualquier problema que hubiera con el azúcar generaba un desastre nacional. Si los americanos amenazaban con rebajar la cuota azucarera, todo el mundo comenzaba a temblar; si se producía una rebaja en el precio, ya fuera en Estados Unidos o en el llamado mercado libre mundial, al cual se destinaba una parte de la producción, se desencadenaba una crisis que afectaba a toda la economía. Para los años 50, el 24-25% del ingreso nacional provenía del azúcar. Se trataba de un modelo económico con una altísima dependencia de ese rubro.
Éramos una nación, además, plurimportadora. Importábamos casi todos los bienes de consumo y todos los bienes de capital que el país necesitaba. En el caso de los de capital, era prácticamente el ciento por ciento, pues no producíamos maquinaria ni piezas de repuesto ni transporte alguno; y en el de los de consumo, importábamos una gran cantidad de productos que se podían producir en el país, como arroz, tomate, lechuga y otras verduras, que venían de Estados Unidos.
Un cuarto rasgo de la economía era el monomercado: el 70% de nuestro comercio exterior se hacía con el mercado norteamericano, y un quinto y último rasgo, esencial por supuesto, es la dependencia económica, Cuba era un país con una alta dependencia del azúcar y de Estados Unidos.
Y aquí quiero detenerme en algo muy interesante, el llamado Informe sobre Cuba, elaborado por la Misión Truslow, que nos visitó en agosto de 1950, por una petición que el gobierno de Prío hizo al Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), más tarde Banco Mundial. La misión, encargada de hacer un análisis de la economía cubana, la integraban 17 economistas, al frente de los cuales se encontraba Adam Truslow, alto funcionario del BIRF y presidente de la Bolsa de Nueva York.
El documento donde plasmó sus valoraciones tenía aproximadamente mil 700 páginas. Nunca la economía cubana había sido sometida a un escrutinio tan grande; es como si la hubiesen introducido en un Somatón. Ahí salieron a relucir muchos problemas. Lo entregaron en inglés y nunca, que yo conozca, se ha traducido completo al español. El Ministerio de Hacienda y el Banco Nacional hicieron sus respectivas síntesis y las tradujeron.
Ya en ese momento la Misión Truslow planteó, en términos dramáticos, el agotamiento del modelo económico. Llegaron a la conclusión de que su persistencia ponía en peligro el sistema capitalista de explotación y de dominación imperialista y para preservarlo su propuesta fue efectuar cambios. De no realizarse estos, sobrevendrían, según sus análisis, dos escenarios políticos probables: la dictadura de derecha y la dictadura de izquierda. No se podía seguir con la misma estructura económico-productiva, debía irse a un modelo pluriproductor, pluriexportador, menos dependiente. Pero esto no era nada fácil.
Simultáneamente, la burguesía cubana no azucarera estaba planteando cosas muy similares, en su empeño por ganar espacio económico y protagonismo político, los cuales tenía que disputar al imperialismo y a su aliada, la oligarquía criolla, que no querían compartirlo.
Pongamos un ejemplo: en 1955 se produjo un debate relacionado con el arroz y los textiles. Desde el gobierno de Carlos Prío, Cuba había ido incrementando la producción de arroz, la cual en ese año alcanzó una cifra que cubría el 50% del consumo nacional, y los arroceros norteamericanos pusieron el grito en el cielo, porque el arroz se importaba de Estados Unidos. La industria textil empezó a desarrollarse en la Isla a partir del henequén, y los exportadores estadounidenses de textiles a Cuba también empezaron a protestar. Cuando se produjo esta polémica, hubo una amenaza de rebajar la cuota azucarera.
Quiere decir que romper el modelo tenía obstáculos grandes y poderosos, y sin embargo era una necesidad para que el propio sistema pudiera subsistir. Miren la contradicción en la cual se movía la economía cubana en esos años. De ello no hablan Mesa Lago, ni Jorge Domínguez, ni ninguno de esos apologistas.
¿En qué medida el golpe de Estado de Batista contribuyó a profundizar la crisis?
El golpe fue, por una parte, el resultado de la crisis que vivía el país, y a la vez la recrudeció hasta dar lugar a una situación revolucionaria.
En ese tiempo los partidos burgueses se desgastaron y desprestigiaron, perdieron liderazgo. Como preconizó Fidel desde el propio año de 1952, “Hay otra vez tiranía, habrá otra vez Mellas, Trejos y Guiteras”.
Durante el batistato, la represión, la corrupción, el entreguismo a los intereses de los Estados Unidos en detrimento de los nacionales, la aplicación de una política económica que prácticamente provocó el agotamiento de las reservas monetarias del país, y la inminente devaluación del peso cubano, fueron agudizando la crisis.
No es un hecho fortuito que a partir de 1957 las clases dominantes empezaran a retirarle apoyo a Batista y a alejarse de él, por supuesto con mucho cuidado, porque estaban conscientes de que su régimen era económicamente insostenible en el poder. Más tarde se demostró que lo era también en lo político, porque no podía parar el empuje revolucionario.
La burguesía cubana y los Estados Unidos comenzaron a buscar una solución sin Batista, pero no resultaba fácil, porque el tirano era muy tozudo y lo fue hasta el último momento. Hubo que sacarlo de aquí por la fuerza, pero no lo hicieron ni los burgueses ni los norteamericanos, sino el Ejército Rebelde.
(Tomado del semanario Trabajadores. Entrevista realizada por Alina Martínez y Felipa Suárez)

Mariel: en el vórtice del desarrollo económico cubano

ZONA ESPECIAL DE DESARROLLO

La Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM), aspira a ser un referente regional en la captación de capital extranjero
14 de enero de 2016 23:01:41
Ana Teresa Igarza. Foto: Jose M. Correa
A 45 kilómetros al oeste de La Habana avanza un proyecto que busca fomentar el desarrollo económico sostenible de la nación a través de la atracción de inversión extranjera, garantizando la concentración industrial, la innovación tecnológica y la protección del medioambiente.
La Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM), aspira a ser un referente regional en la captación de capital extranjero, cuyo desarrollo tecnológico propicie producciones y servicios de alto valor agregado en articulación con nuestra economía.
Para acercarse a este proyecto Granmaconversó con Ana Teresa Igarza Martínez, directora general de la Oficina de la ZEDM.
—La ZEDM cumplió dos años: ¿cómo va­lora su comienzo?
—En este periodo nos hemos concentrado fundamentalmente en dos elementos: atracción de inversionistas y desarrollo de infraestructuras; por tanto a nivel táctico como estratégico, se ha trazado la estrategia de promoción dirigida a mercados meta y la ejecución del planeamiento regional detallado, lo que nos indicará cómo desarrollar el primer sector de la Zona y estamos pensando en extendernos a dos sectores más.
“Como parte de lo que hicimos a nivel tác­tico, garantizamos que la Zona tenga una co­nexión multimodal: accesos ferroviario y por carretera, y marítimo a través de la Terminal de Contenedores, inaugurada unos meses después de la Zona, además hay que resaltar la proximidad a los aeropuertos.
“Esto propicia al inversionista usar varios tipos de transporte para el traslado de sus mercancías y el personal en función de la Zona.
“Comenzamos con una estrategia de promoción a determinados países, pero sin defi­nir líneas directas o empresas que nos interesa atraer.
“En el último año, a partir del estudio de mercado, logramos determinar cuáles son las empresas del perfil industrial y la actividad que queremos atraer, en función de lo cual definimos las misiones promocionales al exterior, lo que continuaremos en el 2016.
“También contratamos el planeamiento ge­neral detallado del Sector A con la compañía Bouygues Bâtiment Internacional, que debe es­tar concluido este año y armoniza todas las pretensiones iniciales que teníamos de las ubicaciones de las áreas y los desarrollos.
“Por otra parte, la Zona Especial, además de contar con regímenes y políticas particulares, ha logrado agilizar los trámites y eliminar cargas burocráticas. En función de lo anterior, he­mos seguido trabajando estrechamente con los organismos de la Administración Central del Estado y se han emitido normas jurídicas que sustentan nuestra labor.
“También se ha implementado por primera vez en el país el sistema de Ventanilla Única, a través de la cual se realiza toda la tramitación de documentos, licencias, permisos y autorizaciones que requiera el inversionista.
“Este sistema, aunque hoy está solamente sustentado en la estructura de la Oficina, se in­terconecta con todos los organismos que intervienen en la tramitación. Aspiramos a que los organismos puedan estar junto a nosotros en la sede definitiva de la ZEDM, y por tanto el inversionista pueda entrar por una puerta y al salir, tendrá todo tramitado”.
—¿Qué ventajas tiene invertir en la ZEDM?
—La primera y más importante no solo de invertir en la Zona, sino de invertir en Cuba, es la fuerza laboral calificada con que contamos. El carácter universal y gratuito de la educación cubana propicia una fuerza laboral disponible en amplios sectores de la economía para podérsela ofrecer a los inversionistas extranjeros.
“Otro elemento vital es la privilegiada posición geográfica en el centro del mar Caribe y próxima al cruce de los ejes Norte-Sur y Este-Oeste del tráfico marítimo internacional de mer­cancías.
“Ya en la ZED específicamente, están el men­cionado sistema de Ventanilla Única y el ré­gimen especial tributario que es mucho más atractivo que el aplicable al resto de la inversión extranjera en el país.
“El impuesto sobre las utilidades, que en el país oscila entre un 15 % para la inversión ex­tranjera mixta y un 35 % para la de capital 100 % cubano o extranjero, en la Zona las em­presas tendrán una exención impositiva por diez años a partir del inicio de sus operaciones, y posteriormente tributan un 12 %.
“Ello está incentivando a muchas empresas del país a invertir en la Zona. Ya hay tres proyectos con capital 100 % cubano aprobados y otros en fase de preparación de sus expedientes, de las actividades industriales, biotecnología y farmacéutica”.
—¿Cuáles son las empresas aprobadas como usuarias de la ZEDM?
—De las 11 empresas en total aprobadas, las tres empresas con capital cubano son una para servicios logísticos, el Banco Financiero Inter­nacional S.A. y la terminal de contenedores. Esta última contó con un crédito para su construcción, otorgado por el gobierno brasileño al gobierno cubano, y se propone convertirse en importante puerto de trasbordo y centro logístico regional.
“La terminal de contenedores es operada por la compañía PSA International, de Sin­gapur, mediante un contrato de administración por diez años. PSA International es líder mundial en la actividad de trasbordos marítimos y operaciones portuarias en más de 30 países.
“En la Terminal la mayoría del personal es cubano. Se trabaja con mucha fortaleza la ca­pacitación por parte de los expertos extranjeros, quienes ofrecen asesoría bajo un contrato de administración de servicios con una vigencia de diez años.
“Por otra parte, se aprobaron dos empre­sas con capital 100 % mexicano: Richmeat de Cuba S.A. dedicada al procesamiento de productos cárnicos, y Devox Caribe S.A., que producirá pinturas, impermeabilizantes y aditivos.
“También hay dos empresas con capital bel­ga: BDC Log S.A. se dedica a la logística, al arren­damiento de medios de transporte y de equipos de manipulación, y a su mantenimiento y reparación; y BDC Tec S.A., de la in­dustria electrónica, que producirá pizarras eléctricas y sensores de temperatura para la industria, que hoy son importados por el país.
“A su vez, la empresa de capital 100 % español Profood Service producirá jugos, concentrados, bebidas alcohólicas y no alcohólicas.
“Asimismo, la empresa mixta con Brasil, Brascuba Cigarrillos S.A., tiene una experiencia de 20 años en nuestro país y se está redimensionando en su nueva ubicación de la ZEDM, con lo que diversificará sus productos, aumentará su capacidad productiva e incrementará las exportaciones. Brascuba se propone un encadenamiento con la agroindustria nacional y una asistencia técnica que elevará la producción del tabaco Virginia, materia prima para el cigarro rubio. Por sus buenos resultados durante años, la Oficina consideró, y así lo aprobó el Consejo de Ministros, que su vigencia se elevara a 40 años, el doble de lo actual”.
“Desde el inicio del actual año se han aprobado dos nuevos proyectos: la empresa mixta cubano-holandesa Unilever Suchel S.A., que construirá una moderna planta para la producción de artículos de aseo y cuidado personal, limpieza y cuidado del hogar; y la empresa constructora de capital 100 % brasileño Com­panhia de Obras e Infraestrutura S.A. (COI), que brindará servicios constructivos a las em­presas que se establezcan en la Zona”.
—¿Empresas de qué perfil son de interés para la ZEDM?
—La estrategia prevé captar empresas de todas las ramas de la industria para sustituir importaciones y, siempre que sea posible, ge­nerar exportaciones, con prioridad en la biotecnología y la farmacéutica.
“Otros sectores priorizados incluyen las in­dustrias de la electrónica, y de envases y embalajes, hoy con un alto componente de im­por­tación. Igualmente en la ligera para el abastecimiento de productos para la población, la me­talmecánica, la actividad logística y la prestación de servicios. En las industrias alimentaria y agrícola se pretende lograr una cadena agro­industrial que aporte a la autonomía alimenticia de la nación.
“Estamos buscando el establecimiento de empresas constructoras dado el volumen de ejecución de obras que se demanda y la necesidad de adquirir nuevos métodos gerenciales, técnicas constructivas más modernas y equipamiento que permita agilizar las obras.
“Promovemos el establecimiento de instituciones financieras y bancarias, pues al inversionista extranjero le resulta más atractivo te­ner cerca las de su país para que sustenten sus créditos.
“También resulta de interés atraer a desa­rrolladores internacionales, que operarían en la Zona bajo concesión administrativa de áreas a desarrollar y gestionar. Esta modalidad lleva intrínseca la presentación por parte del inversionista de un plan de negocios que incluya su proyección de desarrollo y crecimiento, las in­dustrias que se establecerían en esas áreas y las compañías meta, que por su relevancia in­ter­nacional prestigian la inversión y las zonas es­peciales donde se radican.
“La Oficina está inmersa además en la revisión para su aprobación de nuevos expedientes y en la evaluación de otras experiencias.
“En cuanto al desarrollo de las infraestructuras, se avanzó en la ejecución del vial norte-sur y se inicia la ejecución del vial este-oeste, y ya es­tán listas las parcelas de los primeros inversionistas y continuamos urbanizando el resto”.
—¿Hay empresas estadounidenses interesadas en la ZEDM?
—Existe interés por parte de las empresas de Estados Unidos, pero también mucha preocupación por el tema del bloqueo.
“La empresa Cleber LLC, dedicada a la fa­bricación de maquinarias agrícolas, ya presentó la ficha preliminar de su proyecto ante la Ofi­cina de la ZEDM, pero está a la espera de una autorización por parte de su gobierno de la Ofi­cina de Activos Cubanos (OFAC), para poder pre­sentar oficialmente el expediente de su proyecto para ser evaluado.
“Esto se le informó desde marzo del 2015 e hicieron la solicitud a OFAC en los meses si­guientes, sin que hasta el momento tengamos conocimiento de que se les haya dado la autorización.
“Muchas otras tienen un marcado interés en establecer almacenes para la comercialización de productos y no en la inversión. Nosotros en todos los casos hemos aclarado que este no es el objetivo de la Zona. Nuestro objetivo, y eso se lo decimos no solo a las empresas norteamericanas, sino a todas, es producir.
“Quizá cuando la Zona tenga una madurez de productores establecidos se podrá evaluar la posibilidad, como país, de establecer las llamadas zonas libres, zonas francas o un área de de­pósito establecida. Pero en esta nueva eta­­pa te­nemos la obligación de priorizar el espacio pa­ra el establecimiento de empresas productivas”.
—¿Cuáles son los principales retos para un proyecto como este?
—Nuestra visión es llegar a ser una zona es­pecial de referencia en la región y para eso tenemos varios retos a lo interno y a lo externo.
“Internamente aspiramos a crecer en profesionalidad, de modo que seamos un referente en la atracción de las inversiones y el establecimiento en la zona. Otro reto es que se establezcan empresas que sean líderes en el mundo y  sirvan de motor impulsor a nuestra economía.
“A lo externo hay un reto que no depende de nosotros, sino de la existencia del bloqueo, que es nuestro principal obstáculo ya que mientras exista, muchas de las grandes empresas se van a limitar, ya sea en el tipo de proyecto que van a presentar en cuanto a su alcance o complejidad, o no van a entrar por el temor de ser sancionados y afectar sus negocios o actividades dentro del territorio norteamericano.
“Lo principal en lo cual tenemos que concentrarnos es lograr que la Zona crezca cumpliendo las mejores prácticas, atrayendo a in­versionistas de renombre que la prestigien y ge­neren producciones con valor agregado, y que además preserven el medioambiente”.
—¿Qué impacto tendrá la ZEDM en el proyecto de desarrollo económico y sostenible del país?
—Como expresé antes, uno de los elementos que se prioriza es que el proyecto sustituya una importación o genere una exportación. To­dos los casos de los proyectos que hemos aprobado contribuyen de una forma u otra a am­bos objetivos, y van a ser un pilar fundamental pa­ra crear las condiciones para el salto que re­quiere dar el crecimiento del Producto Inter­no Bruto (PIB) cubano.
“Esto no se percibirá en esta primera etapa porque es la fase de inversión, pero, una vez que comiencen a producir las empresas y esa inversión se recupere, habrá ganancias para el país no solo por los impuestos, sino también por ahorros en fletes, en contrataciones que hoy se ha­cen en el exterior y entonces haríamos acá.
“Asimismo, al estar las producciones más adecuadas a las necesidades de Cuba, no tendríamos que ir a buscar un mercado, sino que aquí los productores acondicionarían su producto a las características del país.
“Otro elemento fundamental es que va a tributar mucho a la superación de la calificación del personal y la generación de empleos con buenas condiciones de trabajo e ingresos”.

Memorial José Martí cumple su aniversario 20

 

Con motivo de la fecha se llevarán a cabo disímiles actividades a lo largo del 2016
Visita realizada al Memorial José Martí de la Plaza de la Revolución
La actividad político cultural por el aniversario de la inauguración del Memorial se efectuará el 1ro. de febrero.Foto: Alberto Borrego
Veinte años han pasado, desde aquel 27 de enero de 1996, cuando el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz dejó inaugurado el Memorial José Martí, e hizo realidad su idea de convertir el Monumento ubicado en la Plaza de la Re­volución de La Habana en un centro de homenaje permanente a nuestro Héroe Nacional.
Ana María Troya, encargada de Rela­ciones Públicas del centro, explicó que la institución se pro­pone realizar durante todo el año variadas actividades, como la puesta en funcionamiento de su página web, en la cual el usuario podrá encontrar información tanto histórica como de actividades culturales y noticias del centro y de la vida y obra de José Martí. Ade­más, está prevista la publicación de una nueva edición de las revistas Algo más que piedra, y
Para un amigo sincero, que recogen los trabajos premiados en el concurso que se realiza anualmente.
El jueves 28 de enero tendrá lugar la inauguración de una exposición filatélica, del co­leccionista Grigori Martín Martínez, que recoge sellos de José Martí, el Monumento y la Pla­za de la Revolución. Además, se realizará la con­ferencia El antimperialismo en el pensamiento martiano, que será impartida por Ja­vier Sanzo Díaz, museólogo de la institución, actividad que contará con la participación de los niños del Coro Solfa dirigidos por la maestra Mailán Ávila.
Está previsto que la actividad político cultural por el aniversario de la inauguración del Memorial, se efectúe el 1ro. de febrero a las 3:00 p.m., y que cuente con la presencia del Maestro Frank Fernández —quien fuera el artista que realizó el concierto de inauguración en 1996— y el Coro de la Schola Can­torum Coralina, dirigido por la maestra Alina Orraca.
En ese espacio se reconocerá a los trabajadores fundadores, así como a aquellas personas que hicieron posible la proyección y creación de este lugar, que tiene como objetivo mantener viva la vida y obra de nuestro Héroe Nacional.
También, como parte de las celebraciones, debe quedar inaugurada una exposición de más de 20 artistas de la plástica que durante estos años han expuesto en el Memorial, con la curaduría del artista Kamil Bullaudy.
“Durante dos décadas el Memorial ha sido protagonista de una extensión cultural me­diante más de 500 actividades anuales dirigidas hacia niños, jóvenes y adultos, a través de las peñas Romance, Vida y la del payaso Alepi­to. Asimismo, brinda un sostenido apoyo y divulgación a muchos artistas, con más de 300 exposiciones en estos 20 años, entre las más destacadas Fidel es Fidel, del fotógrafo Ro­berto Chile, que recibió alrededor de 8 000 visitantes en un mes”, afirmó la subdirectora del Centro Enith Alerm Prieto.