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Develan pintura mural de Fidel Castro en escuela namibia

15 abril 2016

Mural-de-Fidel-en-escuela-nambiaPintura de Fidel
Mural de Fidel en una escuela namibia. Foto: EMBACUBA Namibia / Cubadebate
Con un sencillo pero emotivo acto se develó en el mural de la entrada de la escuela primaria “Fidel Castro” una pintura del Comandante en Jefe de cinco metros de altura por cinco de ancho realizada por el pintor cubano radicado en Windhoek, Yasiel Palomino, que sustituyó a la que se deterioró por el clima y el viento.
La pintura reproduce una foto de Fidel con la boina que utilizó similar a la que portaban los milicianos que derrotaron en menos de 72 horas la invasión de Girón.
Grupos danzarios de los alumnos en sus cantos en inglés y oshivambo decían “somos hijos de Fidel”.

La escuela primaria, radicada en el barrio de la capital namibia donde el régimen racista del Apartheid segregó a los negros, cuenta con excelentes instalaciones inconcebibles en aquella época y alberga a 1,238 alumnos.
En el acto, la Vice-Presidenta de la Asociación Patria de Cubanos Residentes en Namibia, ingeniera Mercedes Rosell, entregó a la directora de la escuela Martha Shilyomunhu un cheque por 29 mil 250 dólares namibios (unos 2100 USD), resultado de una contribución voluntaria de sus miembros, para seguir mejorando la instalación.

El embajador cubano Giraldo Mazola, recordó que un día como hoy hace 55 años se inició aquella artera agresión con el bombardeo de nuestros aeropuertos y que al día siguiente Fidel proclamó el carácter socialista de la Revolución bajo cuya consigna nuestros combatientes pelearon para defender la patria y el socialismo, infringiendo la primera derrota militar al imperialismo en América.
El diplomático cubano expresó además que “las fotos de esta actividad serán enviadas a Fidel con el compromiso de ustedes de ser cada día mejores estudiantes como saludo anticipado a su próximo 90 aniversario y con seguridad le alegrará al comprobar que los nietos de los bravos combatientes namibios que conjuntamente con las tropas internacionalistas cubanas cambiaron el mapa político de África Austral, se preparan para consolidar la independencia conquistada con tantos sacrificios.”
Información de la Embajada Cubana en Namibia)
Mural de Fidel en escuela namibia. Foto: EMBACUBA Namibia / Cubadebate
Mural de Fidel en escuela namibia. Foto: EMBACUBA Namibia / Cubadebate

Fidel y los días de Girón (II y final)

Hace 55 años
En las primeras horas de la madrugada del 17 de abril,Fidel junto con los oficiales que le acompañaban en el Estado Mayor, evaluó las condiciones excepcionales de la zona de la Ciénaga de Zapata
Autor: Eugenio Suárez Pérez | internet@granma.cu
Autor: Acela Caner Román | internet@granma.cu
14 de abril de 2016 19:04:54
Desde el portal de las oficinas del central Australia donde estaba situada la comandancia, Fidel imparte las ordenes de combate.
Desde el portal de las oficinas del central Australia donde estaba situada la comandancia, Fidel imparte las ordenes de combate. Foto: Archivo
POR ESA ZONA ES EL GOLPE PRINCIPAL
En las primeras horas de la madrugada del 17 de abril, con las informaciones que llegaron al Punto Uno sobre los combates en Playa Larga y en Playa Girón, Fidel junto con los oficiales que le acompañaban en el Estado Mayor, evaluó las condiciones excepcionales de la zona de la Ciénaga de Zapata, su aislamiento del resto de la Isla a la que se une solo por tres terraplenes construidos por la Revolución en sus dos años de gobierno. Durante ese análisis, el Comandante en Jefe apreció que si el enemigo desembarcaba por allí, había que garantizar el acceso de nuestras tropas por una de las tres carreteras y decidió garantizar la que estaba más próxima: la de Australia a Playa Larga. Y esa fue la misión que se le dio a la Escuela de Responsables de Milicias de Matanzas al frente de la cual se encontraba el capitán José Ramón Fernández.
“¿Cómo pudimos darnos cuenta —preguntó Fidel— de que aquella podía ser la dirección principal? Al continuar llegando noticias de los desembarcos en Playa Larga, que ya se habían producido combates con los milicianos que custodiaban el lugar y también sobre desembarcos por Playa Girón, la primera deducción que hicimos nosotros fue la siguiente: estos, efectivamente, van a tratar de ocupar un pedazo del territorio nacional; estrategia que tenía mucha lógica, porque no era de suponer que ninguna expedición mercenaria fuera a derrotar al pueblo de Cuba, aquello tenía que ser el inicio de un mecanismo para organizar una intervención de Estados Unidos a través de la OEA. Eso era clarísimo, ya tenían los dispositivos creados para formar un gobierno […] para instrumentar la intervención extranjera”.
“Sin embargo, lo que viene a confirmar definitivamente la idea de que por allí era el golpe principal es cuando, al amanecer, lanzan a los paracaidistas para tomar la carretera de Yagua­ramas a San Blas, Covadonga-San Blas, Australia-Playa Larga, precisamente en la zona de la ciénaga”. 1
La concepción del plan enemigo, desde el punto de vista estratégico y táctico era acertada, pues en esa franja de tierra firme entre la costa y la Ciénaga de Zapata, entre Playa Larga y Playa Girón podían desembarcar hombres y armamentos pesados por la bahía de Cochinos y utilizar el aeropuerto recién construido por la Revolución. Geográficamente, esta área está separada de la tierra firme por una gran ciénaga y solo puede llegarse a ella por las tres carreteras señaladas por Fidel.
ANIQUILAR LAS FUERZAS MERCENARIAS LO MÁS RÁPIDO POSIBLE
A partir del conocimiento de la estrategia del enemigo, el Comandante en Jefe esbozó nuestra estrategia que consistía en: aniquilar las fuerzas mercenarias lo más rápidamente posible, de manera que el enemigo no tuviera tiempo para actuar; tomar inmediatamente parte del territorio que sería ocupado por el enemigo, es decir hacer una cabeza de playa en el mismo lugar que el enemigo pensaba hacer la suya; y no dejar de batir al enemigo bajo ninguna circunstancia, utilizando todas las armas de infantería, los tanques, la artillería y la aviación.
Para materializar esa estrategia, personalmente Fidel dirigió todos los movimientos y acciones de la infantería, los tanques, la artillería y la aviación. Asimismo, organizó la cooperación entre esas fuerzas y unidades durante las acciones combativas.
Una pequeña muestra de ello son las más de cien órdenes que dio, entre las 03:30 horas y las 13:30 del día 17, cuando se dirigía hacia la zona de operaciones. Esas órdenes, preguntas o palabras de aliento eran cortas y precisas, por ejemplo:
“No dejar pasar de Pálpite”; “Limpiar primero de paracaidistas”; “¿Cuántas baterías te quedan?”; “Moviliza las seis baterías y deja una de guardia, que vamos a resistir”; “¿Qué hicieron el Sea Fury y el chorro?”; “Hay que mandar dos baterías de antitanque de 85 más para Jovellanos”; “¿Cómo está la moral de la gente?” “¡Perfecto! Hasta luego”; “Para mañana vamos a tumbar aviones pero hoy vamos a hundir barcos”.
En las decisiones del Comandante en Jefe se destaca el empleo que hizo de los escasos aviones que tenían la Fuerza Aérea Revolucionaria: primero los empleó para hundir barcos y cortar el desembarco; después para la protección de la infantería y por último para la cooperación del avance de los tanques.
Recuerda el entonces capitán José Ramón Fernández que cuando —alrededor de las 12:37 del día 17—, le informó al Comandante en Jefe que se había tomado Pálpite, Fidel exclamó: “¡Ya ganamos! ¡Ya ganamos la guerra!… Les hemos hundido dos barcos y tres lanchones y si ellos no se dieron cuenta de que tienen que defender Pálpite están perdidos”. La importancia del hecho estaba en que aún no habían transcurridos 12 horas del desembarco y ya las fuerzas revolucionarias habían creado una cabeza de playa dentro de la cabeza de playa que intentaban crear los mercenarios.
La estrategia de Fidel contempló organizar la defensa hacia el oeste y hacia el este para de ese modo dividir al enemigo.
Para ello, ordenó al batallón 111 separar las unidades mercenarias que estaban al norte de San Blas de las que se encontraban en Girón; y que el batallón 144 aislara las de playa Larga de las que ocupaban Girón. Con esto, dividirían al enemigo en tres grupos separados unos de otros y podría ser aniquilado con mayor rapidez.
El hoy general de división de la reserva José Ramón Fer­nández afirma convencido que, si se hubiera logrado esto, Gi­rón hubiese caído el día 18. Pero, desafortunadamente, esto no se ejecutó por el batallón 111 ni tampoco por el batallón 144, por lo que al salir mal la operación, el enemigo situado en Playa Larga huyó y unido con la fuerza principal contribuyó a la defensa y fuerte resistencia que hicieron en Playa Girón.
Fidel llegó a la zona de operaciones la tarde del 17 de abril. En el Puesto de Mando del central Australia, el Comandante en Jefe continuó dando órdenes sin descanso. Uno de los lugares que mejor conocía Fidel era la Ciénaga de Zapata, “tanto como la Sierra Maestra o como la palma de su mano”, dijo una vez. De sus recorridos por la ciénaga, él sabía de un camino poco transitado que salía a dos kilómetros al oeste de Playa Larga y comenzó a preparar por ese lugar una operación para salir a la retaguardia de Playa Larga en horas de la madrugada del 18 de abril.
UNA ACCIÓN DIVERSIONISTA DEL ENEMIGO
En medio de esta situación, el Comandante en Jefe recibió la información de que se estaba produciendo un ataque enemigo por el oeste de La Habana. Luego se supo que en realidad fue una acción diversionista del enemigo que, utilizando medios electrónicos, logró dar la impresión de un desembarco y de combates por las zonas de Cabaña y Bahía Honda. Ante la gravedad de esa noticia —y después de solicitar varias veces que confirmaran la veracidad de esa información, pues tenía mu­chas dudas—, Fidel se vio obligado a trasladarse inmediatamente a La Habana, para enfrentar la agresión a la capital.
Acerca de este hecho, Fidel rememora: “Yo estoy organizando el ataque y en ese momento —sería la una de la mañana, una y media, no puedo precisar— me informan que se está produciendo un ataque por el oeste de La Habana […] Cuando llego a La Habana al amanecer, se comprueba que no se había producido el desembarco. Y entonces el compañero que yo dejé allí encargado de la misión no conocía los lugares y no se llevó a cabo el ataque de tanques por la retaguardia de Playa Larga y el enemigo se retira y se puede concentrar en Girón.2
“Siempre sentiré el dolor de aquella operación de flanco izquierda —dijo Fidel— que no pudiera realizarse la misma madrugada”3, pues de haberlo logrado, el enemigo hubiese sido derrotado con mayor prontitud.
Otra de las decisiones estratégicas de Fidel fue la de crear un bolsón con un grupo de unidades en la zona de Yaguaramas, con la orden de no efectuar disparos, para que los mercenarios al tratar de huir por esa dirección fuesen capturados. Esa orden se la dio al entonces comandante Raúl Menéndez Tomasevich a las 11 y 50 horas del 19 de abril.
Cuando las manecillas del reloj marcaban la 1:43 horas de la tarde del 19 de abril, Fidel precisó las últimas indicaciones a su estado mayor en el Punto Uno y partió nuevamente hacia la zona de operaciones, esta vez por Covadonga.
SE TE QUIEREN ESCAPAR, AGÁRRALOS
Entre las 02:30 o 03:00 de la tarde del 19 de abril —mientras Fidel se trasladaba a la zona de operaciones—, el compañero José Ramón Fernández recuerda que él estaba cerca de Playa Girón cuando le señalan dos barcos de guerra que se aproximaban: “Estaban a unos dos kilómetros de la costa y cuando miro con los anteojos, veo a dos destructores norteamericanos, que escoltaban y protegían la flota mercenaria, que en ese momento se mueven hacia la costa y penetran en nuestras aguas jurisdiccionales”.
Fernández narra en detalles cómo él vio que empezaban a salir botes de los barcos y botes de Girón hacia los barcos y cómo él le envió un mensaje a Fidel “del que no me arrepiento, pero que en cierto grado me abochorno” —afirma sonriente—, en el cual le solicitaba un batallón de infantería y un batallón de tanques, porque se estaba produciendo un nuevo desembarco.
La respuesta de Fidel al gallego Fernández fue: “Lo que se te quieren es escapar, agárralos”.
Fernández, hombre de gran sabiduría, no puede dejar de reírse mientras nos cuenta: “¿Se imaginan ustedes? Yo estoy mirando los barcos con los binoculares, y es Fidel quien, desde donde no se veía el mar, dedujo con claridad cuál era el propósito de los destructores y qué operación planeaban”.
Esa apreciación de Fidel contribuyó a evitar que los mercenarios se escaparan.
HASTA QUE LAS ESTERAS SE MOJEN CON EL AGUA DE LA PLAYA
En horas de la tarde del 19 de abril, Fidel arribó al Helechal para dirigir personalmente la ofensiva final a Playa Girón. Tan pronto llega, precisa a varios oficiales, el plan de cómo sería la ofensiva final: “Hay que llegar a Girón y tomarlo antes de 72 horas, por cuestiones internacionales”. Entonces se subió sobre un tanque de guerra y desde allí comenzó a hablarle a la tropa y a los oficiales reunidos. Y dijo:
“El enemigo trata de reembarcar y simular ante el mundo que el ataque ha sido una comedia de nuestra parte. ¡No permitamos que escape uno solo de ellos!
“¡Adelante!, ¡No nos detengamos hasta llegar a la playa! Si cae el primero, llega el segundo, si cae el segundo llega el tercero, pero se llega a la playa ahora mismo.
“Que no se detengan los tanques hasta que las esteras se mojen con el agua de la playa, porque cada minuto que esos mercenarios estén sobre nuestro suelo entraña una afrenta para nuestra Patria”.4
Al concluir sus palabras, cuando dice que él irá en el tercer tanque, se produjo la negativa de todos los compañeros.
Según Abrahan Maciques, quien era uno de los presentes, esa negativa fue una reacción lógica de todos los compañeros para que el Comandante en Jefe no se arriesgara, para protegerlo.
La respuesta de Fidel los dejó impactados a todos. “… dijo enérgicamente, que él era el Jefe de la Revolución y que como Jefe de la Revolución, él tenía el derecho […] de combatir y de entrar en Playa Girón igual que lo iba a hacer el resto de los compañeros”.5
Seguido por el silencio, Fidel subió al tercer tanque y no paró hasta llegar a su destino.
Playa Girón —el último punto defendido por los mercenarios—, cayó a las cinco y 30 de la tarde.

[1] Fidel Castro Ruz: Discursos e intervenciones del Comandante en Jefe Fidel Castro. Dirección Política Central, 1986, pp. 11—14.
[2] Fidel Castro Ruz: La batalla de Girón de Quintín Pino Machado. Ciencias Sociales, 1983, pp. 112 y 113.
[3] Ibídem, p. 115.
[4] Granma, 19 de abril de 1969, p. 2.
[5] Elio Carré Lazcano, Girón la estocada a fondo. Ed. Departamento de Orientación Revolucionario del CC PCC. 1975, p. 198-199.
Castro en Giron

Fidel y los días de Girón (I)

Fidel Playa Giron

Hace 55 años
El Comandante en Jefe reiteró que los combatientes fueron a Girón no solo a defender la soberanía, la patria y sus intereses sino fueron también a defender sus ideas y un proceso definido como socialista
Autor: Acela Caner Román | internet@granma.cu
Autor: Eugenio Suárez Pérez | internet@granma.cu
13 de abril de 2016 22:04:08

Los milicianos escuchan las informaciones de Fidel sobre los combates que se efectuan en otra zona de Playa Giron.
Fidel, con su liderazgo, fue el gran artífice de la victoria frente a la invasión. Foto: Archivo
Desde los primeros días de 1959, el gobierno de Estados Uni­dos estuvo dispuesto a destruir la Revolución Cubana. La invasión militar al territorio nacional estuvo precedida de una serie de agresiones económicas; de una enorme campaña de propaganda contra la Revolución en todo el mundo; y de una política dirigida a dividir y a debilitar las fuerzas de la Revolución.
“Ya desde el 11 de diciembre de 1959 —expresó Fidel en el acto por el XV aniversario de la Victoria de Girón—, el jefe de la Agencia Central de Inteligencia propuso al gobierno de Esta­dos Unidos el plan para destruir la Revolución. Y en fecha también tan temprana como el 17 de marzo de 1960, el presidente Eisenhower ordenó la organización y los preparativos de la agre­sión. Naturalmente que esto no lo sabíamos en aquella época; lo supimos después, cuando los propios autores y participantes hicieron la historia de sus fechorías”.
El presidente Eisenhower pretendía invadir a Cuba antes de que John F. Kennedy asumiera la presidencia el 18 de enero de 1961, de modo que el nuevo mandatario encontrara un hecho consumado. Pero, al no lograrlo, Kennedy heredó el proyecto y con él a cientos de mercenarios entrenándose en Centroamérica.
El 28 de enero, a solo diez días de ocupar la presidencia, Ken­nedy asumió la política de su antecesor y, el 30 de enero anunció ante el Congreso la conjura fraguada contra Cuba.

OPERACIONES DEL PROYECTO CUBA
En la medida que transcurrían los primeros meses de 1961, se intensificaron las agresiones terroristas y provocadoras. El gobierno de Estados Unidos ya tenía elaborado su proyecto para destruir a la Revolución por medio de una invasión armada. Este proyecto lo denominaron con el nombre de Cuba y comprendía cinco operaciones:
Operación Generosa: encargada de organizar una quinta columna dentro del país, con elementos contrarrevolucionarios. No tuvieron tiempo de llevarla a cabo por la ac­ción del pueblo organizado en Comités de Defensa de la Re­volución junto a la Seguridad del Estado.
Operación Puma: consistía en atacar aeropuertos cubanos, para destruir los aviones de la Fuerza Aérea en tierra. Ese ataque se realizó al amanecer del 15 de abril de 1961 en tres aeropuertos y, aunque hicieron mucho daño, la acción no tuvo el éxito que esperaban pues Fidel había orientado dispersar los pocos aviones de combate del aeropuerto militar de San Antonio de los Baños.
Operación Marte: pretendía realizar un desembarco de mercenarios por las costas de Baracoa, la noche antes de la invasión, es decir el 17 de abril. Su objetivo era hacer creer que esa sería la dirección principal de la invasión. Una vez desembarcada esta fuerza, se desplazaría en dirección a la ilegal base naval de Est­a­dos Unidos en Guantánamo. Sin embargo, como las costas de la provincia oriental estaban tan protegidas por las fuerzas revolucionarias, el desembarco no pudo efectuarse y tuvieron que dar una vuelta tan grande para regresar a su lugar de origen que aún, jocosamente, los historiadores la llaman “el bojeo a Cuba”.
Operación Pluto: era la invasión a Cuba con fuerzas mercenarias bien armadas y equipadas que contaban con el apoyo del Pen­tágono y de la CIA. En su concepción, la Operación Pluto tenía el objetivo de ocupar un territorio, donde pudiese arribar un gobierno provisional que, al establecerse, Estados Unidos reconocería y apoyaría.
Operación 40: preveía desembarcar a un grupo de hombres bien escogidos para detener, interrogar y liquidar físicamente a los principales jefes militares y civiles del Gobierno Revo­lu­cio­nario, hacerse cargo del gobierno civil y ocupar los archivos del Go­bier­no Revolucionario y del Partido. Esa operación no se realizó.

LA OPERACIÓN PLUTO
En un principio, Isla de Pinos fue el lugar escogido en la Ope­ración Pluto para invadir a Cuba. Por su escasa concentración de población y su condición insular, ese territorio sería muy difícil de recuperar después de su ocupación y tenía entre sus ventajas la posibilidad de aumentar sus tropas, tras poner en libertad a los criminales de guerra y contrarrevolucionarios que cumplían condena en las circulares de lo que un día fuera el Presidio Modelo.
Consciente de la vulnerabilidad de ese territorio, Fidel ordenó reforzar las defensas de Isla de Pinos enviando equipos, armas y uni­dades de combate que la convirtieron en invulnerable.
En Trinidad, otro lugar previsto como posible cabeza de playa, planeaban desembarcar por Casilda y que se unieran a sus tropas las bandas contrarrevolucionarias alzadas en el Escambray (Gua­muhaya). Pero los combatientes de Lucha Contra Bandidos, tras una fuerte batida, aniquilaron esas bandas a mediados de marzo de 1961. En estas circunstancias, no les quedó más remedio que cambiar el sitio escogido para la invasión y, al final, decidieron ocupar el sur de la península de Zapata.
La concepción del enemigo era conquistar un territorio con las condiciones necesarias, ocuparlo y mantenerlo para instalar un “go­bierno provisional” que solicitaría apoyo de los Estados Uni­­dos. Mientras, una agrupación naval norteamericana se man­tendría en las aguas de las Islas Caimán, al sur de la zona de de­sembarco, para acudir en apoyo a ese “gobierno” tan pronto fue­se re­co­­nocido.
Integraban esa agrupación naval el portahelicópteros de asal­to anfibio LPH-4 Boxer, desde donde sería transportado el gobierno provisional a la cabeza de playa. Dos portaaviones: el CVS-0 Essex en el que se hallaban 40 aviones de combate y el CVA Sangri La con capacidad para 70 aviones. Cinco destructores DD-507 Conway, DD-756 Murray, el USS Wailer, el USS Cony y el DD-701 Eaton. Además, en el archipiélago de las Baha­mas, cerca de la isla Bimini, estaba fondeado un buque de mando, donde se encontraba el Comando de la Segunda Flota del Atlántico.
En el Pentágono, radicaba el cuartel general de la operación.
La brigada mercenaria estaba compuesta por 1 511 hombres en siete batallones, de ellos cinco de infantería, uno de paracaidistas y uno de armas pesadas (tanques, artillería).
La invasión que comenzó la madrugada del 17 de abril fue vencida la tarde del día 19. Fueron tres días y dos noches de continuos combates, donde hubo por la parte cubana arrojo, valentía y decisión de vencer. El enemigo sufrió una aplastante derrota y se le hicieron 1 214 prisioneros.

PERCIBÍAMOS LA INMINENCIA DEL ATAQUE
El triunfo de Cuba sobre las fuerzas mercenarias y los planes del gobierno de Estados Unidos en Playa Girón tuvo dos grandes protagonistas. El primero fue el pueblo que, durante meses, se preparó en el manejo de las armas dispuesto a defender su obra. Ese pueblo que en el momento de la agresión —representado en el Ejército Rebelde, en las milicias obreras, campesinas y estudiantiles, en el Batallón de la Policía, en la Escuela de Responsables de Milicias, en la Fuerza Aérea Revolucionaria, en los tanques de Managua—, corrió a sus puestos de combate solo con una idea: defender la Revolución Socialista.
El otro gran protagonista del triunfo fue el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. No solo por la dirección exitosa de la batalla, sino por haber avizorado la invasión con suficiente antelación. A él se debe el mérito de haber organizado, preparado y armado al pueblo para que, junto al Ejército Rebelde, enfrentase cualquier fuerza que nos invadiera. Pues, como el propio Fidel reconociera en el acto por el segundo aniversario de Girón: “la victoria que hoy conmemoramos se forjó antes de la victoria, mucho antes. Y eso es algo que debe enseñarnos, porque las victorias no se forjan en el momento de la batalla, sino mucho antes de la batalla”.
Juan Carlos Rodríguez, en su libro Girón. La batalla inevitable, cita las palabras del general Douglas MacArthur —uno de los militares estadounidenses más destacados durante la Se­gunda Guerra Mundial—, quien en una ocasión expresó que “la historia de los fracasos en la guerra puede resumirse en dos palabras: Demasiado tarde. Demasiado tarde la comprensión del propósito del enemigo, demasiado tarde en tener conciencia del mortal peligro; demasiado tarde en la unión de todas las fuerzas posibles para resistir”.1 Esas palabras, aplicadas a nuestro contexto histórico, nos llevan a reflexionar que las acciones de Fidel nunca fueron “demasiado tarde”.
Oportunamente, Fidel comprendió el propósito del enemigo; del mortal peligro que corríamos si la invasión triunfaba; y unió y concentró en el lugar preciso a todas las fuerzas necesarias para rechazar la invasión.
Fidel desconocía cuándo y dónde el enemigo nos invadiría, pero estaba convencido que su objetivo era apoderarse de un territorio desde el cual, pasadas 72 horas, arribaría Miró Car­dona como presidente del gobierno provisional y, ya en tierra cubana, solicitaría apoyo a Estados Unidos y a la OEA.
Muchos años después, en el acto central por el aniversario 35 de la victoria de Girón, Fidel reflexionó sobre lo acontecido: “Cuan­do el imperialismo vio que la Revolución resistía, aceleró los planes de la invasión mercenaria, y nosotros sabíamos ya, después de todas las medidas que habían tomado contra Cuba en to­dos los sentidos, de tipo subversivo, sabotaje, acciones armadas, que ellos, tan pronto tuvieran la primera oportunidad o la primera fuerza organizada, lanzarían el zarpazo, para hacer en Cu­ba al­go parecido a lo de Guatemala; pero nadie podía saber cuándo ni có­mo. Sí comprendimos que iban a utilizar esa variante, y mientras, nos organizábamos febrilmente a lo largo y a lo ancho del país”.

EL COMIENZO DE LA AGRESIÓN
El 15 de abril de 1961 —cuando ocho aviones B-26 camuflados con insignias de la fuerza aérea cubana atacaron simultáneamente la base aérea de San Antonio de los Baños, la pista de Ciu­dad Li­bertad y el aeropuerto de Santiago de Cuba—, Fidel se percató que era el comienzo de la agresión y no un ataque de hostigamiento:
“El cálculo que nosotros hicimos —precisó—, fue que ese ataque no podía ser de hostigamiento, porque para hostigar, para sabotear, hubieran podido atacar otros puntos industriales con el objeto de hacer daño. Ese era un ataque aéreo […] con un objetivo militar. El objetivo militar era destruir nuestros aviones. Por lo tanto, sacamos la conclusión que era cuestión de ho­ras el ataque”.2 También, ese ataque aéreo permitió “que dispusiéramos de cuarenta y ocho horas a fin de movilizarnos y prepararnos para la agresión que estaba a la vista”.3
El 16 de abril de 1961, en las honras fúnebres de los cubanos caídos por la agresión aérea, la proclamación del carácter socialista de la Revolución constituyó una nueva fuerza espiritual pa­ra los que irían a defender el suelo patrio. “Cuando llegan las ho­ras de las agresiones y cuando llega la hora del combate —dijo Fidel— es cuando hay que levantar más alto las banderas. Ha­bía que poner más alta que nunca la bandera revolucionaria frente al enemigo artero y cobarde que nos atacaba, frente al po­deroso gobierno imperialista que preparaba la invasión”.4
“Y se proclamó el carácter socialista …], para que no dijeran después que era un pueblo engañado el que estaba combatiendo contra los mercenarios del imperialismo”.5
Fidel reiteró que los combatientes fueron a Girón no solo a defender la soberanía, la patria y sus intereses sino fueron también a defender sus ideas y un proceso definido como socialista, porque los hombres que decididos iban a combatir junto a la bandera de la estrella solitaria enarbolaron la bandera del socialismo, dispuesto a pagar el precio que fuera necesario por la causa del socialismo.

1 Juan Carlos Rodríguez: Girón La batalla inevitable. Editorial Capitán San Luis, 2012, p.113.
2 Fidel Castro Ruz: Obra Revolucionaria. Imprenta Nacional, 26 de abril de 1961, p. 32.
3 Fidel habla de playa Girón. Discurso 19 de abril de 1962. Ocean Press, 2001, p. 157.
4 Ibídem, p. 246.
5 Ibídem, p. 302.

Mi vida está unida a esta ciudad

Fidel en Ayuntamiento

Publicado el Miércoles, 13 Abril 2016 00:06
Escrito por Yanet Alina Camejo Fernández

Fidel Castro Ruz balcon ayuntamiento santiago de cubaDiversas son las anécdotas que unen a Fidel Castro con Santiago de Cuba pues aquí tuvo episodios que marcaron su vida como persona, revolucionario y jefe.
En homenaje al 90 cumpleaños de este líder, a celebrarse el 13 de agosto de este año, un equipo de investigadores del territorio realizó un estudio relacionado con la presencia de Fidel en Santiago.
El Máster en Ciencias Manuel Pevida, profesor de la Universidad de Oriente y de la escuela provincial del Partido Hermanos Marañón, es uno de los historiadores que indagan acerca de la trayectoria de este hombre, el más grande del siglo XX.
La investigación comprende tres etapas. Una enfocada a la niñez, que recoge sus primeros momentos en esta región, cuando era antiguamente provincia Oriente; la otra dedicada al joven revolucionario con todas las tareas que realizó aquí, y por último la que refleja su labor en esta tierra después del triunfo de la Revolución.
“En los periodos estudiados hay episodios que marcaron para siempre la vida de Fidel. Es el caso de cuando vino por primera vez a esta localidad y pudo observar el mar, que como en varias ocasiones él ha referido le impresionó mucho, pues tenía seis años.
“En esta tierra Fidel vivió en la Loma del Tivolí, estudió en el antiguo colegio de Belén y luego en el de Dolores. Estuvo ingresado en el Sanatorio de la Colonia y en 1942 se aleja de Santiago al irse a estudiar a La Habana”, destacó Pevida.
“Posteriormente regresa en 1950, ya graduado de abogado y de 1951 a 1953, previo a la preparación del asalto al cuartel Moncada, estuvo en varios sitios de esta ciudad hasta que el 26 de julio, junto a varios combatientes, irrumpieron la mañana de la Santa Ana”, continúa relatando el historiador.
“No vuelve a tener contacto con la localidad hasta 1957, después de haber desembarcado en el yate Granma por Los Cayuelos, cercano a la playa Las Coloradas. De ahí comienza la lucha en la Sierra Maestra hasta que el 1 de enero de 1959 entra triunfante a esta ciudad y habla en el antiguo Ayuntamiento”.
Según señala Pevida en la investigación se recogen todos estos momentos y sus visitas a esta tierra como presidente cubano, hasta que en 2003 se tiene registrado su última estancia aquí, que duró alrededor de 150 días.
“Durante ese tiempo, largo para un presidente Fidel se interesó por todo el desarrollo económico, social, político e ideológico de Santiago. Fue una visita de trabajo y recorrió diversos sitios”, puntualizó.
“Al final, entre Fidel y Santiago siempre ha habido una conexión muy grande pues en reiteradas ocasiones ha expresado: Mi corazón y mi vida está unida a esta ciudad, aquí hago confesiones que no realizo en otro lugar”.

El hermano Obama

Artículo de Fidel Castro Ruz
No necesitamos que el imperio nos regale nada. Nuestros esfuerzos serán legales y pacíficos, porque es nuestro compromiso con la paz y la fraternidad de todos los seres humanos que vivimos en este planeta

28 de marzo de 2016 01:03:16
Los reyes de España nos trajeron a los conquistadores y dueños, cuyas huellas quedaron en los hatos circulares de tierra asignados a los buscadores de oro en las arenas de los ríos, una forma abusiva y bochornosa de explotación cuyos vestigios se pueden divisar desde el aire en muchos lugares del país.
El turismo hoy, en gran parte, consiste en mostrar las delicias de los paisajes y saborear las exquisiteces alimentarias de nuestros mares, y siempre que se comparta con el capital privado de las grandes corporaciones extranjeras, cuyas ganancias si no alcanzan los miles de millones de dólares per cápita no son dignas de atención alguna.
Ya que me vi obligado a mencionar el tema, debo añadir, principalmente para los jóvenes, que pocas personas se percatan de la importancia de tal condición en este momento singular de la historia humana. No diré que el tiempo se ha perdido, pero no vacilo en afirmar que no estamos suficientemente informados, ni ustedes ni nosotros, de los conocimientos y las conciencias que debiéramos tener para enfrentar las realidades que nos desafían. Lo primero a tomar en cuenta es que nuestras vidas son una fracción histórica de segundo, que hay que compartir además con las necesidades vitales de todo ser humano. Una de las características de este es la tendencia a la sobrevaloración de su papel, lo cual contrasta por otro lado con el número extraordinario de personas que encarnan los sueños más elevados.
Nadie, sin embargo, es bueno o es malo por sí mismo. Ninguno de nosotros está diseñado para el papel que debe asumir en la sociedad revolucionaria. En parte, los cubanos tuvimos el privilegio de contar con el ejemplo de José Martí. Me pregunto incluso si tenía que caer o no en Dos Ríos, cuando dijo “para mí es hora”, y cargó contra las fuerzas españolas atrincheradas en una sólida línea de fuego. No quería regresar a Estados Unidos y no había quién lo hiciera regresar. Alguien arrancó algunas hojas de su diario. ¿Quién cargó con esa pérfida culpa, que fue sin duda obra de algún intrigante inescrupuloso? Se conocen diferencias entre los Jefes, pero jamás indisciplinas. “Quien intente apropiarse de Cuba recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha”, declaró el glorioso líder negro Antonio Maceo. Se reconoce igualmente en Máximo Gómez, el jefe militar más disciplinado y discreto de nuestra historia.
Mirándolo desde otro ángulo, cómo no admirarse de la indignación de Bonifacio Byrne cuando, desde la distante embarcación que lo traía de regreso a Cuba, al divisar otra bandera junto a la de la estrella solitaria, declaró: “Mi bandera es aquella que no ha sido jamás mercenaria…”, para añadir de inmediato una de las más bellas frases que escuché nunca: “Si deshecha en menudos pedazos llega a ser mi bandera algún día… ¡nuestros muertos alzando los brazos la sabrán defender todavía!…”. Tampoco olvidaré las encendidas palabras de Camilo Cienfuegos aquella noche, cuando a varias decenas de metros bazucas y ametralladoras de origen norteamericano, en manos contrarrevolucionarias, apuntaban hacia la terraza donde estábamos parados. Obama había nacido en agosto de 1961, como él mismo explicó. Más de medio siglo transcurriría desde aquel momento.
Veamos sin embargo cómo piensa hoy nuestro ilustre visitante:
“Vine aquí para dejar atrás los últimos vestigios de la guerra fría en las Américas. Vine aquí extendiendo la mano de amistad al pueblo cubano”.
De inmediato un diluvio de conceptos, enteramente novedosos para la mayoría de nosotros:
“Ambos vivimos en un nuevo mundo colonizado por europeos”. Prosiguió el Presidente norteamericano. “Cuba, al igual que Estados Unidos, fue constituida por esclavos traídos de África; al igual que Estados Unidos, el pueblo cubano tiene herencias en esclavos y esclavistas”.
Las poblaciones nativas no existen para nada en la mente de Obama. Tampoco dice que la discriminación racial fue barrida por la Revolución; que el retiro y el salario de todos los cubanos fueron decretados por esta antes de que el señor Barack Obama cumpliera 10 años. La odiosa costumbre burguesa y racista de contratar esbirros para que los ciudadanos negros fuesen expulsados de centros de recreación fue barrida por la Revolución Cubana. Esta pasaría a la historia por la batalla que libró en Angola contra el apartheid, poniendo fin a la presencia de armas nucleares en un continente de más de mil millones de habitantes. No era ese el objetivo de nuestra solidaridad, sino ayudar a los pueblos de Angola, Mozambique, Guinea Bissau y otros del dominio colonial fascista de Portugal.
En 1961, apenas un año y tres meses después del Triunfo de la Revolución, una fuerza mercenaria con cañones e infantería blindada, equipada con aviones, fue entrenada y acompañada por buques de guerra y portaviones de Estados Unidos, atacando por sorpresa a nuestro país. Nada podrá justificar aquel alevoso ataque que costó a nuestro país cientos de bajas entre muertos y heridos. De la brigada de asalto proyanki, en ninguna parte consta que se hubiese podido evacuar un solo mercenario. Aviones yankis de combate fueron presentados ante Naciones Unidas como equipos cubanos sublevados.
Es de sobra conocida la experiencia militar y el poderío de ese país. En África creyeron igualmente que la Cuba revolucionaria sería puesta fácilmente fuera de combate. El ataque por el Sur de Angola por parte de las brigadas motorizadas de Sudáfrica racista los lleva hasta las proximidades de Luanda, la capital de este país. Ahí se inicia una lucha que se prolongó no menos de 15 años. No hablaría siquiera de esto, a menos que tuviera el deber elemental de responder al discurso de Obama en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso.
No intentaré tampoco dar detalles, solo enfatizar que allí se escribió una página honrosa de la lucha por la liberación del ser humano. De cierta forma yo deseaba que la conducta de Obama fuese correcta. Su origen humilde y su inteligencia natural eran evidentes. Mandela estaba preso de por vida y se había convertido en un gigante de la lucha por la dignidad humana. Un día llegó a mis manos una copia del libro en que se narra parte de la vida de Mandela y ¡oh, sorpresa!: estaba prologado por Barack Obama. Lo ojeé rápidamente. Era increíble el tamaño de la minúscula letra de Mandela precisando datos. Vale la pena haber conocido hombres como aquel.
Sobre el episodio de Sudáfrica debo señalar otra experiencia. Yo estaba realmente interesado en conocer más detalles sobre la forma en que los sudafricanos habían adquirido las armas nucleares. Solo tenía la información muy precisa de que no pasaban de 10 o 12 bombas. Una fuente segura sería el profesor e investigador Piero Gleijeses, quien había redactado el texto de “Misiones en conflicto: La Habana, Washington y África 1959-1976”; un trabajo excelente. Yo sabía que él era la fuente más segura de lo ocurrido y así se lo comuniqué; me respondió que él no había hablado más del asunto, porque en el texto había respondido a las preguntas del compañero Jorge Risquet, quien había sido embajador o colaborador cubano en Angola, muy amigo suyo. Localicé a Risquet; ya en otras importantes ocupaciones estaba terminando un curso del que le faltaban varias semanas. Esa tarea coincidió con un viaje bastante reciente de Piero a nuestro país; le había advertido a este que Risquet tenía ya algunos años y su salud no era óptima. A los pocos días ocurrió lo que yo temía. Risquet empeoró y falleció. Cuando Piero llegó no había nada que hacer excepto promesas, pero ya yo había logrado información sobre lo que se relacionaba con esa arma y la ayuda que Sudáfrica racista había recibido de Reagan e Israel.
No sé qué tendrá que decir ahora Obama sobre esta historia. Ignoro qué sabía o no, aunque es muy dudoso que no supiera absolutamente nada. Mi modesta sugerencia es que reflexione y no trate ahora de elaborar teorías sobre la política cubana.
Hay una cuestión importante:
Obama pronunció un discurso en el que utiliza las palabras más almibaradas para expresar: “Es hora ya de olvidarnos del pasado, dejemos el pasado, miremos el futuro, mirémoslo juntos, un futuro de esperanza. Y no va a ser fácil, va a haber retos, y a esos vamos a darle tiempo; pero mi estadía aquí me da más esperanzas de lo que podemos hacer juntos como amigos, como familia, como vecinos, juntos”.
Se supone que cada uno de nosotros corría el riesgo de un infarto al escuchar estas palabras del Presidente de Estados Unidos. Tras un bloqueo despiadado que ha durado ya casi 60 años, ¿y los que han muerto en los ataques mercenarios a barcos y puertos cubanos, un avión de línea repleto de pasajeros hecho estallar en pleno vuelo, invasiones mercenarias, múltiples actos de violencia y de fuerza?
Nadie se haga la ilusión de que el pueblo de este noble y abnegado país renunciará a la gloria y los derechos, y a la riqueza espiritual que ha ganado con el desarrollo de la educación, la ciencia y la cultura.
Advierto además que somos capaces de producir los alimentos y las riquezas materiales que necesitamos con el esfuerzo y la inteligencia de nuestro pueblo. No necesitamos que el imperio nos regale nada. Nuestros esfuerzos serán legales y pacíficos, porque es nuestro compromiso con la paz y la fraternidad de todos los seres humanos que vivimos en este planeta.
Fidel Castro Ruz
Marzo 27 de 2016
10 y 25 p.m.