Segunda ocupación militar norteamericana en #Cuba. #Cubamemoria

Por Israel Valdés Rodríguez*
El 29 de septiembre de 1906 se produjo la segunda intervención militar yanqui en Cuba. Por dos años y cuatro meses se extendería esta vez la ocupación yanqui. Dada la opinión desfavorable que se había ganado el presidente Roosevelt por su política agresiva en el Caribe y Centroamérica, el gobierno norteamericano trató de presentar este hecho ante la opinión pública mundial como una muestra de la “incapacidad” de los cubanos para la vida democrática, y como la única solución encontrada para encauzar al país por el camino correcto.
Como es conocido, entonces las decisiones en Cuba las tomaba el gobernador interventor, y este no hacía más que cumplir las órdenes del presidente de los Estados Unidos.
La actuación del gobernador norteamericano Charles A. Magoon es una muestra de la forma en que concebía los Estados Unidos el “ordenamiento” del país. Manejó a su antojo el tesoro público y al concluir su mandato dejó a Cuba una deuda de unos 12 millones de pesos, Se esforzó por dividir al pueblo y desarrolló una amplia labor de corrupción de los políticos. Levó a cabo, además, obras públicas de pésima calidad y con cuantiosos gastos.
El colmo fue que al retirarse los ocupantes norteños, el gobierno de Estados Unidos exigió a Cuba el pago de la intervención, odiosa para el pueblo, alegando que nuestro país debía sufragar los desembolsos extraordinarios hechos para pacificar la isla.
Después de varios rejuegos y tanteos políticos, el 28 de enero de 1909, el gobierno interventor daba paso a los cuatro años de mandanto del general José Miguel Gómez, ese que se había ganado el significativo alias de “Tiburón.”
* (San Antonio de los Baños, 1952) profesor e historiador, miembro del secretariado permanente de la Unión de Historiadores  de Cuba.

 

Las intenciones de #EEUU con #Cuba no son nuevas

 

enmienda-platt2Por Omar Segura*/ La Polilla Cubana
La “preocupación” de Estados Unidos con Cuba no tiene nada que ver con los “derechos humanos”, la “democracia”, la “libertad de expresión”, la “promoción del terrorismo”, el “antiimperialismo”, el “comunismo”, el “castrismo” o, simplemente, con nuestra convicción de construir el socialismo.

Cuando en fecha tan temprana como el 23 de junio de 1773 (3 años antes de decretarse la independencia de las Trece Colonias), John Adams, segundo presidente de Estados Unidos (1797-1801), en carta a Robert Livingston, uno de los principales colaboradores de Thomas Jefferson en la redacción de la Declaración de Independencia y firmante de la Constitución de Estados Unidos por el Estado de New Jersey, expuso lo siguiente: “…es casi imposible resistir la convicción de que la anexión de Cuba a nuestra República Federal será indispensable para la continuación de la Unión”, en ese momento faltaban aún:
44 años para el natalicio de Carlos Marx
74 años para que él y Federico Engels redactasen el Manifiesto Comunista
80 años para el nacimiento de José Martí
95 años para el nacimiento de Vladimir Ilich Lenin
143 años para el inicio de la Gran Revolución Socialista de Octubre.
152 años para el nacimiento de Fidel
185 años para el triunfo de la Revolución Cubana
187 años para la Proclamación del Carácter Socialista de la Revolución.
La teoría de la “fruta madura”, de John Quincy Adams; la doctrina Monroe, la concepción del “Destino Manifiesto”… y lo que cuelga, no son cosa reciente ni olvidadas en la política de Estados Unidos hacia Cuba.
Los deseos de los gobernantes y los grandes intereses de Estados Unidos por intentar apoderarse de Cuba, no son nuevos. No se originaron el Primero de Enero de 1959, como algunos, interesados, pretenden hacer ver y creer.
En la actualidad –y desde siempre- quienes rigen la política en Estados Unidos justifican sus intenciones alegando la “incapacidad de los cubanos para gobernarse”, “violación de los derechos humanos”, “persecución de las personas”, “violación de los derechos humanos y de los derechos civiles”, “terrorismo”, “torturas”… en fin, han pretendido convertirse en “salvadores” y “libertadores” de los cubanos, sometidos al “comunismo” y a la “dictadura de los Castro” o al “régimen”, como también gustan llamarlo.
Precisamente a esas “violaciones” de las que acusan a Fidel y a la Revolución han endosado sus “justificaciones” para inmiscuirse en los destinos de la Isla y sus habitantes, organizar agresiones de todo tipo y mantener su injusto y criminal bloqueo, tantas veces condenado en la ONU por amplia mayoría… y nuevamente en esta ocasión con un récord histórico de sólo 2 votos en contra: el propio Estados Unidos y su socio Israel. Casi lo mismo como si uno sólo de ellos hubiera levantado las dos manos.
Pero, como decíamos al principio, estos intentos, y mucho más, esas pretensiones, no son nuevas.
Fidel Castro nada tiene que ver con el surgimiento y la aplicación de esta tradicional política. No había nacido cuando comenzaron a surgir estas manifestaciones de anexarse a Cuba por cualquier vía y con cualquier motivo.
Fidel nació el 13 de agosto de 1926, sin embargo, ya…
159 años antes, en 1767, faltando una década para que las Trece Colonias inglesas declararan su independencia, Benjamín Franklin, uno de sus padres fundadores, escribió acerca de la necesidad de colonizar el valle de Mississipi: “(…) para ser usado contra Cuba o México mismo (…)”
153 años antes, el político norteamericano John Adams, vicepresidente de Estados Unidos en 1789, reelegido en 1792, y electo presidente en el periodo 1796–1800, en carta fechada el 23 de junio de 1783, dirigida a Robert R. Livingston, uno de los principales colaboradores de Thomas Jefferson en la redacción de la Declaración de Independencia y firmante de la Constitución de Estados Unidos por el Estado de New Jersey, expuso lo siguiente: “…es casi imposible resistir la convicción de que la anexión de Cuba a nuestra República Federal será indispensable para la continuación de la Unión”.
139 años antes, en 1787, Alexander Hamilton, Secretario del Tesoro, uno de los padres fundadores de esa nación, exhortó a que su país creara un gran sistema norteamericano, superior al dominio de toda fuerza trasatlántica, y para lograrlo recomendaba: “La creación de un imperio continental americano que incorpore a la unión los demás territorios de América, aún bajo el dominio colonial de potencias europeas, o las coloque, al menos bajo su hegemonía”.
En 1805, 121 años antes, Thomas Jefferson, tercer presidente estadounidense (1801-09), notifica al Ministro de Gran Bretaña en Washington que, en caso de guerra contra España por la posesión de La Florida Occidental, EE.UU. tomarían a la Isla, porque la consideraban una posición imprescindible para la defensa militar de Louisiana y La Florida.
115 años antes, en 1811, el Gobierno norteamericano envía a Cuba a un agente especial para establecer contactos con elementos anexionistas en la Isla y realizar actividades conspirativas simulando actividades comerciales.
103 años antes, el 28 de abril de 1823, John Quincy Adams, secretario de Estado del presidente Monroe y su sucesor en el ejecutivo, escribió: “(…) es imposible resistir la convicción de que la anexión de Cuba a nuestra República Federal será indispensable para la continuación de la Unión y el mantenimiento de su integridad”; pero, como no considera oportuno actuar aún, diseña su teoría de la “fruta madura”, asegurando que cuando la isla se separara de España no podría sostenerse por sí misma y gravitaría hacia la Unión, “exclusivamente”. (Aquí no se cumplió la Ley de gravedad).
103 años antes, el 2 de diciembre de 1823, James Monroe, quinto presidente estadounidense (1817-25), en su discurso anual ante el Congreso de la Unión, expondría la estrategia de dominación regional que pasaría a la historia como: Doctrina Monroe, basada en el principio de “América para los americanos”… del Norte, se sobreentiende).
Cien años antes, en 1826, Estados Unidos se opone denodadamente a que Cuba quedara enrolada en los procesos independentistas de América Latina y bloquea cualquier intento, de cualquier patriota o internacionalista, por lograr ese objetivo.
En 1845, 81 años antes, se proclama la doctrina del Destino manifiesto: “misión histórica inevitable que le compete asumir a Estados Unidos de expansión agresiva”… porque “es nuestro destino manifiesto expandirnos por el continente que nos ha dado la Providencia”.
76 años antes, en 1850, Millard Fillmore, decimotercer presidente estadounidense, sería el primero en sugerir medios armados para ejercer su política expansiva. Varios generales del sur organizaron expediciones armadas integradas por aventureros. La más conocida fue en 1850, dirigida por el venezolano Narciso López, quien se apoderó de la ciudad de Cárdenas, pero no contó con apoyo popular y se vio obligado a reembarcar. Alentaron esta idea con la finalidad de continuar su política de anexión de nuevos territorios, como ya habían hecho con Texas.
Veintinueve años antes, en 1897, Theodore Roosevelt, entonces subsecretario de Marina y posteriormente presidente (1901-1909), escribió a un amigo: “En estricta confidencia, agradecería cualquier guerra, pues creo que este país necesita una”.
El 29 de marzo 1898, 28 años antes, el presidente William McKinley (1897-1901) exige a Madrid cesar las hostilidades en Cuba, y doce días después el Congreso le aprueba intervenir en la guerra mediante la “Resolución Conjunta”, en la que se establece que Cuba “debe ser libre”; se ordena al Presidente “usar las fuerzas militares y navales”, y se declara la determinación “de dejar el gobierno y dominio de la isla a su pueblo” luego de pacificado.
El 15 de julio de 1898, 28 años antes, las fuerzas españolas capitulaban en Santiago de Cuba ante los estadounidenses, apoyados por el Ejército Libertador, que mantuvo a raya a los 300 mil peninsulares empantanados en la Isla. El presidente Mc Kinley sabía que España estaba desangrada y en bancarrota frente al Ejército Libertador.
El 10 de diciembre de 1898, 28 años antes se firma del Tratado de París a espaldas del pueblo cubano: “(…) Cuba con un territorio mayor, tiene una población mayor que Puerto Rico. Ésta consiste en blancos, negros, asiáticos y sus mezclas. (…) la inmediata anexión de estos elementos a nuestra propia federación sería una locura y antes de hacerlo debemos limpiar el país aún cuando eso sea por la aplicación de los mismos métodos que fueron aplicados por la Divina Providencia en las ciudades de Sodoma y Gomorra. Debemos destruir todo lo que esté dentro del radio de acción de nuestros cañones. Debemos concentrar el bloqueo de modo que el hambre y su eterna compañera, la peste, minen a la población civil y diezmen al ejército cubano. (…) debemos crear dificultades al gobierno independiente y éstas y la falta de medios para cumplir con nuestras demandas y las obligaciones creadas por nosotros, los gastos de guerra y la organización del nuevo país, tendrán que ser confrontadas por ellos (…). Resumiendo: nuestra política debe ser siempre apoyar al más débil contra el más fuerte hasta que hayamos obtenido el exterminio de ambos a fin de anexarnos la Perla de la Antillas”. Esto fue refrendado el 24 de diciembre por el secretario de la guerra de EE.UU., Mr. N. Breckenridge, en instrucciones sobre la Campaña de las Antillas al teniente general N. A. Miles del ejército de esa nación.
Al referirse a las anexiones de nuevos territorios a Estados Unidos (Puerto Rico, Hawai, Cuba), respecto a esta última expresó:
“…Sus habitantes son por regla general, indolentes y apáticos. En ilustración se hayan colocados desde la más refinada hasta la ignorancia más grosera y abyecta. Su pueblo es indiferente en materia de religión, y por lo tanto, su mayoría es inmoral, como es a la vez de pasiones vivas, muy sensual, y como no posee sino nociones vagas de lo justo y de lo injusto, es propenso a procurarse los goces no por medio del trabajo, sino por medio de la violencia; y como resultado eficiente de esta falta de moralidad, es despreciable de la vida.”
A continuación, le expone los métodos de exterminio a aplicar a la población, reflejados en el referido Tratado… Después de trazar la estrategia para ir ocupando palmo a palmo el territorio cubano a partir de Oriente, y crear conflictos al gobierno independiente que se creara, Breckenridge, le reitera: “…nuestra política se concreta a apoyar siempre al más débil contra el más fuerte, hasta la completa exterminación de ambos, para lograr anexarnos la Perla de las Antillas”.
26 marzo de 1900, 26 años antes, Grover Cleveland, ex presidente de Estados Unidos que gobernó ese país entre 1893 y 1897, en carta que remitió a su Secretario, Richard Olney, el 26 marzo de 1900, expresó: “Me temo que Cuba debiera ser sumergida por algún tiempo antes de que pudiera ser un estado, territorio o colonia de los Estados Unidos del que estuviéramos orgullosos”.
Veinticinco años antes, el 28 de mayo de 1901, el gobernador interventor yanqui de la Isla, Leonardo Wood, le impuso a la Asamblea Constituyente la tristemente célebre Enmienda Platt, que deja claro su título de propiedad sobre la Isla y que poca o ninguna libertad deja a la naciente República. La Enmienda se impone bajo la amenaza de prolongar indefinidamente la ocupación.
El General Leonard Wood, gobernador militar de la Isla durante la ocupación norteamericana (1898-1902): expresó:
“(…) Por supuesto, que a Cuba se le ha dejado poca o ninguna independencia con la Enmienda Platt y lo único indicado ahora es buscar la anexión. Esto, sin embargo, requerirá algún tiempo y durante el período en que Cuba mantenga su propio gobierno, es muy de desear que tenga uno que conduzca a su progreso y a su mejoramiento. No puede hacer ciertos tratados sin nuestro consentimiento, ni pedir prestado más allá de ciertos límites y debe mantener las condiciones sanitarias que se le han preceptuado, por todo lo cual es bien evidente que está en lo absoluto en nuestras manos y creo que no hay un gobierno europeo que la considere por un momento otra cosa sino lo que es, una verdadera dependencia de los Estados Unidos, y como tal es acreedora de nuestra consideración. Con el control que sin duda pronto se convertirá en posesión, en breve prácticamente controlaremos el comercio de azúcar en el mundo. La isla se norteamericanizará gradualmente y, a su debido tiempo, contaremos con una de las más ricas y deseables posesiones que haya en el mundo (…)”.
Veinticuatro años antes, se firma el Tratado Permanente entre Cuba y los Estados Unidos, el cual se suscribió el 22 de mayo de 1902. En el mismo estaban incluidos los siete primeros apéndices de la Enmienda Platt.
El 2 de octubre de 1903, es aprobado por el Presidente de EE.UU. el Tratado de arrendamiento de bases navales o Carboneras (ratificado por el presidente cubano Estrada Palma). Poco después, el 10 de diciembre de 1903, los Estados Unidos toman posesión, en calidad de arrendamiento, de la bahía de Guantánamo y tierras adyacentes para la creación de la Base Naval que aún ocupan ilegalmente, contra la voluntad del pueblo y el Gobierno de Cuba.
El 27 de diciembre de 1903, 23 años antes, se firma el Tratado de Reciprocidad Comercial entre Cuba y Estados Unidos. Roosevelt, en mensaje al Congreso deEE.UU., expresó: “Insisto en aconsejar el planteamiento de la reciprocidad con Cuba, no solo por favorecer eficacísimamente nuestros intereses, dominar el mercado cubano, e imponer nuestra supremacía en todas las tierras y mares tropicales que se hallan al sur de nosotros…” Este Tratado, calificado por Raúl Roa, el Canciller de la dignidad, como “El tratado del esqueleto”, propició la penetración acelerada del capital financiero norteamericano y comprometió y empeñó el futuro desarrollo de la nación cubana.
El 14 noviembre de 1905, 21 años antes, ciudadanos estadounidenses residentes en la Isla de Pinos (hoy Isla de la Juventud), promueven un movimiento y se declaran “separados de Cuba”, y proclaman su “adhesión a la Unión”. Mr Squiers, ministro norteamericano en La Habana, pide a las autoridades cubanas que abandonen la isla y solicita un cañonero a su país. Declara que el Gobierno cubano debía entregar la isla a Estados Unidos.
Veinte años antes, el 13 de septiembre de 1906, a solicitud del presidente Don Tomás Estrada Palma, Estados Unidos ocupa a Cuba por segunda ocasión. La división de los cubanos, el surgimiento y proliferación de múltiples partidos políticos: Nacional, Liberal, Moderado, Conservador; Autonomista, Constitucional, entre otros; unido a las aspiraciones y ambiciones políticas de Tomás Estrada Palma, José Miguel Gómez, Alfredo Zayas y otros, propiciaron pugnas y contradicciones que se manifestaron en forma violenta. Estrada Palma intentó reelegirse como presidente de la República y tras unas fraudulentas elecciones, provocó la cruenta guerrita, en la que se vieron enrolados un grupo de generales veteranos de la Guerra de Independencia contra el colonialismo español en el siglo XIX.
En 1912, catorce años antes, Estados Unidos interviene por tercera ocasión en Cuba, pretextando “proteger los intereses” de esa nación, ante la rebelión encabezada por el Partido Independiente de Color.
En 1917, nueve años antes, Se produce la cuarta intervención estadounidense para imponer la reelección de Mario García Menocal. Para ello, nuevamente pretextaron la protección de la Base Naval de Guantánamo y la salvaguarda de las propiedades norteamericanas en la Isla.
Seis años antes, en 1920, se produce una nueva intervención estadounidense en los asuntos de la Isla, que duró hasta 1922. Envían al general Enoch H. Crowder, que dispuso la celebración de nuevas elecciones en Cuba, basadas en un código electoral confeccionado por él mismo. Estas elecciones se efectuaron en marzo de 1921.
Todo esto ocurría, y aun Fidel no había nacido; por supuesto, tampoco la Revolución que encabezara ni el socialismo que propugnara.
Así que, por favor, ¿cuáles son las verdaderas intenciones?
Vea además:

*Periodista cubano

El bloqueo está en el aire

Como es conocido el bloqueo en el ámbito económico, financiero y comercial aplicado por once administraciones estadounidenses contra Cuba por casi 57 años, ha tenido una incidencia en todos los sectores de la sociedad cubana. De la misma forma que la violación de los márgenes terrestres, marítimos y aéreos de cualquier nación afecta su soberanía, el bloqueo al espacio radioeléctrico nacional es inadmisible para cualquier Estado.
Desde 1959 no ha pasado un día en que los límites definidos por normas internacionales para el uso de las frecuencias de radio en la mayor de las Antillas no se hayan afectado por señales emitidas desde territorio de Estados Unidos. Emisoras de radio, frecuencias para los servicios de navegación, radioaficionados y de otras organizaciones se han interferido con transmisiones provenientes del vecino del Norte.
Han sido incontables las horas de transmisiones hacia Cuba con el objetivo definido de desacreditar y desestabilizar el país. Así, surgieron Radio Swan, Radio Mambí, La Cubanísima, Radio Cadena Azul, La Voz del CID, La Voz de la Fundación, Radio Fé, Radio Martí y muchas otras, hasta llegar a más de 130 emisoras, patrocinadas por 43 organizaciones contrarrevolucionarias radicadas en Miami, o por el gobierno estadounidense, que han violado el Reglamento de Radiocomunicaciones anexo al Convenio Internacional de Telecomunicaciones de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT). Actualmente se transmiten desde territorio de Estados Unidos mil 900 horas semanales en 24 frecuencias de Ondas Medias, Ondas Cortas, Frecuencia Modulada y televisión.
Hay que destacar que en las décadas de los 70 y los 80 del siglo pasado la administración norteamericana utilizó frecuencias radioeléctricas en las bandas de onda media, FM y televisión en el territorio nacional de Cuba que usurpan por la fuerza en la provincia de Guantánamo, obstaculizando los servicios de radiocomunicaciones y la soberanía de nuestro país.
A las emisoras de radio, se une una estación de televisión que salió al aire el 27 de marzo de 1990, denominada Televisión Martí, propiedad del gobierno estadounidense, que ha transmitido desde un globo aerostático ubicado a 10 000 pies de altura sobre el nivel del mar, desde un avión militar EC-130 J, un bimotor Gulfstream G-1 y actualmente a través de cuatro satélites, en dos de ellos de lunes a domingo las 24 horas del día, constituyendo un verdadero acto de guerra en los órdenes técnico, diplomático y de inteligencia. Gracias a la eficaz acción de técnicos cubanos en defensa de la soberanía nacional, sus programas no se han visto en Cuba y el gobierno de Estados Unidos y la contrarrevolución han tratado de imponer en balde al Estado cubano su doctrina de dominación utilizando este medio de comunicación.
Luego de más de 56 años de fracasadas transmisiones ilegales de radio y televisión hacia nuestro país, se pone de manifiesto la impotencia de la potencia más poderosa del planeta para cumplir sus objetivos imperiales con relación a Cuba. Es tanta la soberbia, que desconocen las reiteradas llamadas de atención realizadas al gobierno de Washington por la Unión Internacional de Telecomunicaciones, organismo de la ONU.
Por solo citar un ejemplo, en febrero de 2012 la Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones, que se celebró en Ginebra, reafirmó que Estados Unidos viola las normas a las que está sujeta por invadir el territorio cubano con frecuencias radioeléctricas enviadas desde aeronaves, que interfieren canales de televisión y frecuencias de radio en ondas medias y FM que se encuentran en servicio en la isla. La administración de Barack Obama también se ha empecinado en incrementar estas transmisiones, a pesar de las acusaciones de la Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones, y el Congreso de ese país aprueba cada año un presupuesto de más de 30 millones de dólares de fondos federales para ese tipo de acciones contra la Isla.
La noticia publicada en el Blog Along the Malecon, del periodista Tracey Eaton, y confirmada el 24 de septiembre de 2015, de que la Oficina de Transmisiones para Cuba, OCB, planea gastar dinero de los contribuyentes para atacar a los dirigentes cubanos en una serie de televisión, es una nueva agresión cuando ambos gobiernos buscan normalizar las relaciones.
Cuba tiene el derecho de denunciar estos actos ilegales en el marco de diversos escenarios multilaterales y emprender medidas político – diplomáticas con dicho fin, y sostiene claramente, que el fin de las transmisiones radio televisivas ilegales es una condición indispensable para la normalización de las relaciones.

Recordarán aniversario del surgimiento de Correos de Cuba

 

2016-01-21 20:29:12 / web@radiorebelde.icrt.cu

Recordarán aniversario del surgimiento del correo en Cuba
El Grupo Empresarial Correos de Cuba y la Federación Filatélica Cubana convocaron este jueves a la celebración de un Coloquio Nacional de Historia Postal, como parte de los festejos por el aniversario 260 del primer servicio oficial de Correos en el país.
El presidente de la Federación Filatélica, José Raúl Lorenzo Sánchez, explicó a la prensa que el Coloquio se efectuará el 26 de marzo próximo en la Escuela de Correos, ubicada en La Habana.
De igual forma, el funcionario destacó que el evento está dirigido a filatelistas, especialistas del Museo Postal Cubano, trabajadores de Correos de Cuba, historiadores y cualquier otra persona con investigaciones realizadas sobre este asunto.

La conferencia de prensa más grande del mundo

 

OPERACIÓN VERDAD
Desde los primeros días del triunfo de la Revolución, el pueblo cubano se vio obligado a enfrentar enconadas batallas contra las campañas de mentiras, difamación y calumnias organizadas
21 de enero de 2016 21:01:04
Operacion Verdad. En el salón Copa Room del Hotel Havana Riviera, Fidel responde a preguntas de los periodistas y expone la verdad de Cuba.
Operacion Verdad. En el salón Copa Room del Hotel Havana Riviera, Fidel responde a preguntas de los periodistas y expone la verdad de Cuba. Foto: Archivo
Desde los primeros días del triunfo de la Revolución, el pueblo cubano se vio obligado a enfrentar enconadas batallas contra las campañas de mentiras, difamación y calumnias organizadas, en su gran mayoría, desde territorio norteamericano.
La primera de ellas —y tal vez una de las más violentas de esas campañas contra Cuba— se desató en las primeras semanas de enero de 1959 cuando el Gobierno Re­vo­lucionario tomó la decisión de organizar los tribunales revolucionarios para juzgar a los criminales que durante los siete años de dictadura habían torturado y asesinado a varios miles de cubanos.

CUBA CONVOCA A LA OPERACIÓN VERDAD

Dos grandes agencias norteamericanas de noticias —A­s­s­o­ciated Press y United Press—, junto a la Sociedad In­te­ra­me­ricana de Prensa (SIP) y varios congresistas estadounidenses, desataron la más infame e injusta de las campañas. Pre­ci­samente, quienes callaron ante los crímenes de la dictadura de Fulgencio Batista, se unieron a quienes apoyaron y armaron al ejército de la tiranía, para acusar a la Revolución Cubana por los juicios revolucionarios que comenzaban a celebrarse.
Ante esta situación, el Comandante en Jefe invitó a La Habana a todos los periodistas que quisieran conocer la realidad cubana, al tiempo que convocaba al pueblo cubano para desmentir las calumnias en la concentración más grande jamás vista hasta ese momento en el país. Este hecho ha pasado a la historia con el nombre de Operación Verdad.
El 21 de enero de 1959, más de un millón de cubanos se concentraron frente al Palacio Presidencial para demostrar su apoyo a la Revolución y su repudio a la campaña de prensa en contra de la aplicación de la justicia revolucionaria a los criminales de guerra. Ese acto contó con la presencia de 380 periodistas venidos de todo el continente americano para informar al mundo sobre la realidad de Cuba.
Ante el cuerpo diplomático y centenares de periodistas extranjeros, el Comandante en Jefe Fidel Castro, denunció la campaña enemiga contra Cuba, la cual calificó como “la más infame, más criminal y más injusta que se ha lanzado contra ningún pueblo” y resaltó el trato justo del Ejército Rebelde hacia los prisioneros del ejército enemigo devueltos a la Cruz Roja Internacional, y cómo cientos de heridos en combate habían sido atendidos por los médicos rebeldes.

EL JURADO DE UN MILLÓN DE CUBANOS HA VOTADO

En un momento de su intervención, Fidel expresó: “Ima­ginad, señores periodistas de todo el continente, señores representantes diplomáticos acreditados en Cuba, imaginad un inmenso jurado, imaginad un jurado de un millón de hombres y mujeres de todas las clases sociales, de todas las creencias religiosas, de todas las ideas políticas. Yo le voy hacer una pregunta a ese jurado; yo le voy hacer una pregunta al pueblo. Los que estén de acuerdo con la justicia que se está aplicando, los que estén de acuerdo con que los esbirros sean fusilados, que levanten la mano (la multitud levanta la mano unánimemente). Señores representantes del cuerpo diplomático, señores periodistas de todo el continente, el jurado de un millón de cubanos de todas las ideas y de todas las clases sociales, ha votado”.1

APROBADO RAÚL COMO SEGUNDO JEFE DEL M-26-7

Pese a conocer la creciente preocupación del pueblo por su seguridad ante la posibilidad de que él pudiese ser víctima de una agresión, Fidel reafirmó su voluntad de seguir desafiando tranquilamente todos los peligros.
No obstante, para prevenir las consecuencias de cualquier atentado fatal contra su vida, planteó que le iba a proponer a la Dirección del Movimiento 26 de Julio que designara al compañero Raúl Castro como segundo jefe del Movimiento. No porque fuera su hermano —alegó Fidel—, sino porque lo consideraba con cualidades suficientes para sustituirlo en el caso de que él mañana muriera en la lucha. También expuso las virtudes del entonces
Comandante Raúl Castro y manifestó que él no solo pensaba en el presente, sino también en el futuro de la Patria.
Para no decidir unilateralmente la propuesta de que Raúl pudiera sustituirlo, el líder revolucionario consultó al pueblo si estaba de acuerdo o no. Con aclamaciones y gritos, el pueblo le respondió: Sí.
YO ME SOMETO AL EXAMEN Y AL INTERROGATORIO
Al día siguiente —el 22 de enero de 1959—, en el salón Copa Room del hotel Havana Riviera, reunido con los periodistas convocados al acto de la Operación Verdad, Fidel destacó que en menos de 72 horas “se ha reunido la conferencia de prensa más grande del mundo. Y se hizo a través de los periodistas cubanos, que también sufrieron siete años de abuso y censura constante, con perjuicio para la prensa y para ellos y que además el hombre que tiene una profesión no solo vive de ella, sino que siente por ella”. Fidel agregó: “Se llamó a los periodistas cubanos y se les dijo: inviten a sus compañeros de todo el continente, y eso fue lo que hicieron. Así se convocó esta reunión de hoy, para que ustedes vean cómo son las cosas cuando se hacen correcta y honestamente, tienen éxito y en menos de 72 horas vinieron los periodistas. Muchos gobiernos nos prestaron aviones, lo que les agradecemos mucho, pero los aviones no eran para bombardear, se emplearon para traer a los periodistas. Considero que con esta introducción es suficiente así que vamos a discutir los problemas. Yo me someto al examen y al interrogatorio de la opinión pública de América a través de ustedes.2
Durante la extensa conferencia, un periodista mexicano le preguntó a Fidel cómo se defendería Cuba en caso de que la campaña iniciada contra el país desembocase en un bloqueo económico. Fidel respondió: “Nosotros no creemos que ese bloqueo vaya a ocurrir, porque sería una política en contradicción total con los intereses de los propios Estados Unidos que serían los que tendrían que iniciar ese bloqueo… Además, en cuanto a la forma de hacerle frente a cualquier medida de tipo económico, cualquier bloqueo de tipo económico, creo que no hay más que una forma y es, la disposición de sacrificio que tiene nuestro pueblo. Si esa circunstancia se presentara, ya verá usted cómo la afrontamos, porque el pueblo está decidido a afrontarla, y eso es lo importante.3
Sus respuestas a las preguntas de los periodistas fueron diáfanas y concretas. Entre ellas, el Comandante en Jefe expresó su profundo sentir por los intereses de la Patria y de nuestra América, la Patria Grande.

1 Fidel Castro Ruz. Discurso pronunciado en el Palacio Presidencial el 21 de enero de 1959, Centro de Documentación del CC PCC, No. 041, p. 4. 

2 Fidel Castro Ruz: Conferencia de Prensa, 22 de enero de 1959. Centro de Documentación CC PCC, No. 042, pp. 4-5.

3 Ibídem, pp. 10-11.

Este es un espacio de intercambio y reflexión, para demostrar la valía de un pueblo que se enfrenta al Imperio más poderoso del planeta con la seguridad absoluta en la Victoria porque le asiste la razón. Esas son las Razones de Cuba