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Historias reales de Cuba que no se cuentan

Por Arthur González.

Siempre hay personas que están prestas a contar historias tergiversadas y falsas de Cuba, porque no soportan que su pueblo haya construido una sociedad socialista desafiando las sanciones de Estados Unidos, y ocultan muchas verdades y proezas de un país que resiste la guerra económica más brutal y larga de la historia mundial.

Recientemente se han publicado varios artículos sobre historias de informantes de la Seguridad del Estado cubano, divulgadas en medios de Estados Unidos y de otros países, intentando desacreditar a la Revolución, incluso historietas divulgadas en comics, encargadas por la organización Amnistía Internacional, esa que es sostenida con financiamiento yanqui para condenar a los que no siguen su política.

Todos los relatos hablan de supuestas vivencias de informantes, que después de un tiempo colaborando con la Seguridad se arrepienten y se pasan al bando de los yanquis.

Esos informantes narran ahora que los reclutaron para vigilar a sus compañeros de estudios y reportarle a la Seguridad sobre sus verdaderas ideas y planes futuros, pretendiendo brindar una visión infernal de Cuba, pero ni una palabra del por qué desde el mismo año del triunfo revolucionario, fue necesario crear un órgano capaz de descubrir y cortar los planes que la CIA organizaba contra la naciente Revolución.

Nunca se han expuesto en artículos e historietas publicadas por Amnistía Internacional, que el 28 de enero de 1959, a solo 27 días del triunfo, en Miami los testaferros del dictador Fulgencio Batista, bajo las orientaciones de la CIA, constituyeron la primera organización contrarrevolucionaria para invadir a la Isla, a la que bautizaron como La Rosa Blanca, dirigida por Rafael Díaz-Balart.

Menos aún mencionan los cientos de actos terroristas perpetrados por organizaciones contrarrevolucionarias abastecidas por la CIA, en la que murieron decenas de personas, ni que poco a poco la Seguridad cubano logró desmantelarlas, gracias a la inteligencia y creatividad de miles de informantes voluntarios que llegaron a convertirse en los principales líderes de las misma, engañando a profesionales oficiales de la CIA.

¿Por qué nunca relatan los planes para asesinar a Fidel Castro, todos frustrados, en los que muchos informantes jugaron un rol protagónico?

Hasta filmes se exhiben hoy con guiones de escritores cubanos, donde se intenta desprestigiar a la exitosa Seguridad cubana, pues les duele profundamente no haber podido vencer la sagacidad de esos agentes que lo dan todo por salvaguardar la soberanía de su patria.

Las bandas de los alzados en las montañas del Escambray cubano, fueron inundadas por agentes pagados por Estados Unidos, pero gracias a los agentes de las Seguridad cubana, como Alberto Delgado, permitieron conocer sus planes criminales y eliminarlas totalmente. Alberto al ser descubierto, fue asesinado vilmente por aquellos bandidos al servicio de la CIA.

haciéndoles creer que 30 agentes cubanos supuestamente trabajan para ellos, poniendo en ridículo a la Agencia, al denunciar por la TV cubana en 1987, el trabajo sucio que pretendían ejecutar contra la economía, la salud y la agricultura cubana.

Esa denuncia, la más escandalosa en la historia de la CIA, fue silenciada por la prensa oficialista yanqui, sin embargo, veintiún años después, fue calificada por el ex oficial CIA Ishmael Jones, en su libro “The Human factor: Inside the CIA’S Dysfunctional Intelligence Culture”Encounter Books, New York and London; 2008; pp. 33-35, como una muestra de la mala profesionalidad de esa Agencia de Inteligencia.

Otros agentes cubanos penetran hoy los grupúsculos contrarrevolucionarios, entrenados, abastecidos y financiados por Estados Unidos, ridiculizando su motivación monetaria.

Esos que reciben dinero por intentar desprestigiar lo que respetan otras agencias de inteligencia, incluidas las estadounidenses, o aquellos que escriben guiones de filmes sobre esa temática para ganar resonancia en Miami, no hablan de que la CIA utilizó al asesino terrorista Luis Posada Carriles, para espiar a otros exiliados anticastristas, muchos de ellos sus propios amigos y compañeros de quehaceres contra Cuba, según documentos desclasificados.

Un memorando de noviembre de 1976 enviado por el director de la CIA al director del FBI, dice textualmente:

“…a partir de agosto de 1966, Posada fue utilizado únicamente como informante de las actividades de la Representación Cubana en el Exilio (RECE)”, organización basada en Miami en la que militaba Jorge Mas Canosa, presidente de la llamada Fundación Nacional Cubano Americana, radicada en la Florida.

También fue utilizado para monitorear los pasos del contrarrevolucionario Orlando Bosch, coautor de la voladura de la aeronave de Cubana de Aviación.

Si Cuba no hubiese contado con sus Órganos de Seguridad y de miles de cubanos dispuestos voluntariamente a participar en el enfrentamiento a los actos terroristas diseñados por la CIA, unido a la fuerte y permanente actividad de espionaje que busca afectar su economía y el desencanto de su pueblo, la Revolución no habría resistido las consecuencias de la Operación Peter Pan, el Plan Mangosta, las acciones terroristas, la guerra biológica, ni los planes para asesinar a Fidel Castro.

A los que les duele la resistencia de los cubanos y la actitud de aquellos que solo por su amor a la patria colaboran sin cobrar un centavo, que sigan emborronando páginas con calumnias, pues la vida diaria se encarga de desmentirlos, porque como apuntó José Martí:

“Las revoluciones hermosas no tienen necesidad de los soldados mercenarios”.

EE.UU. arrecia el Bloqueo y la Subversión contra Cuba

 

Por Arthur González.

Esos que le piden cambios a Cuba callan cuando Estados Unidos mantiene inamovible su política hostil contra la Revolución, con la finalidad de destruirla, algo que en 59 años no ha sucedido.

Además del incremento de las medidas adoptadas por la administración de Donald Trump, en cuanto a la guerra económica, comercial y financiera, las acciones para subvertir el orden interno no cesan, y prueba de ello son las becas que diseñan para trabajar ideológicamente a la juventud cubana.

Esos programas de becas se iniciaron en el año 2009, cuando la entonces Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, lanzó una convocatoria para que jóvenes entre 18 y 25 años estudiaran liderazgo en su país durante cinco semanas.

En abril del 2015 la organización World Learning Inc., con sede en Washington, abrió otra convocatoria para un nuevo “Programa de Liderazgo de Verano” durante cuatro semanas, siempre insistiendo en jóvenes cubanos de 16 a 18 años.

Sin desistir en su empeño, la organización Líderes Sociales, diseñó otro curso del 11.01.2017 al 09.03.2017, en el que ofertaban diez becas con el propósito de “promover el desarrollo profesional juvenil y fortalecer la sociedad civil cubana”.

Cual perro huevero que vuelve siempre por el mismo camino a pesar de tantos fracasos, el pasado 22.11.2017 la lanzó otro programa de becas en Estados Unidos, para ciudadanos cubanos.

Este curso busca preparar a los trabajadores como independientes, con el fin de separarlos del Estado cubano, algo que siempre estuvo en el diseño de la política aprobada por el ex presidente Barack Obama, cuando afirmó sin ambages:

“Los cambios introducidos en nuestra nueva política potenciarán aún más nuestro objetivo de empoderar al pueblo cubano. Nuestras políticas en materia de viajes y remesas están ayudando a los cubanos, al brindarles nuevas fuentes de información, oportunidades de trabajar como autónomos y acceso a bienes de propiedad privada, además de fortalecer a la sociedad civil independiente. Estas medidas servirán para fomentar aún más los contactos personales, respaldar con mayor fuerza a la sociedad civil en Cuba. Nuestros esfuerzos se enfocan en promocionar la independencia de los cubanos para que no tengan que depender del estado cubano”.

El más reciente curso de becas se iniciará en la primavera del 2018 durante tres meses, y de acuerdo con la propaganda del mismo:

El programa ofrece a los estudiantes y profesionales provenientes de Cuba la oportunidad de realizar estudios de grado en los EE.UU., recibir capacitación intensiva en el idioma inglés, realizar una pasantía profesional en el sector, sin fines de lucro estadounidense, y una variedad de oportunidades de desarrollo profesional. El programa permitirá el crecimiento profesional de líderes emergentes del sector, sin fines de lucro y, por lo tanto, contribuirá al desarrollo y la diversificación del capital humano en Cuba.

Dichos estudios cuentan con financiamiento para costear las universidades donde se impartirán, así como el pago del pasaje de ida y vuelta, incluido el apoyo para obtener un visado categoría J-1, aunque no se aclara si los aspirantes tendrán que viajar a un tercer país para solicitar la visa, o si excepcionalmente el Cónsul en La Habana será el encargado del proceso de entrevistas y finalmente otorgarlas.

A los que sean aceptados se les facilitará dinero para el pago de su matrícula en la universidad, un seguro contra accidentes y enfermedades, una mensualidad para cubrir los gastos de vivienda y manutención, más una pequeña suma para adquirir libros.

Como novedad se destaca que solo podrán aspirar aquellos cubanos graduados universitarios, comprometerse a regresar a Cuba una vez finalizado el programa, y tener un buen dominio oral y escrito del idioma inglés al momento de presentar su solicitud.

La fecha límite para aspirar a dicho curso es el 5 de diciembre del presente año 2017.

Estados Unidos a través de la Agencia Central de Inteligencia, CIA, insiste en trabajar ideológicamente a los jóvenes menores de 35, con la vieja ilusión de que sean estos los que derrumben el sistema socialista desde adentro, tal como lograron en el antiguo campo socialista europeo.

Este es el programa que priorizó Obama y evidentemente se mantiene como fórmula para la “Transición pacífica a la democracia”, establecido en el 2004 bajo la presidencia del presidente republicano George W. Bush y que transcurrido 13 años no ha tenido un solo resultado.

La política de Estados Unidos contra la Agencia Central de Inteligencia, CIA, no es privativa de ninguno de sus dos partidos, es simplemente la doctrina yanqui contra el socialismo, pues no soportan que Cuba continúe incólume por ese camino, a pesar de invasiones, planes de terrorismo de Estado, incluida la guerra biológica y la criminal guerra económica que pretende matar por hambre a todo un pueblo, con el trasnochado sueño de provocar una sublevación interna ante las penurias causas por el Bloqueo.

Ante estos planes imperiales hay que tener presente lo que expresó José Martí:

“Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo a la cabeza, sino con las armas de almohada”

Evocan la limpia de bandidos en el Escambray.

 

Los  episodios más trascendentales vividos en una etapa de intensa lucha contra los enemigos internos y externos de la Revolución Cubana durante el enfrentamiento a las bandas de alzados en el lomerío del Escambray se evocó en la  Habana en un  encuentro con la historia realizado  por el  Ministerio del Interior (MININT).

Pedro Echeverry Vázquez, investigador titular del  Centro de Investigaciones Históricas de la Seguridad del Estado y coautor del libro Bandidismo. Derrota de la CIA en Cuba, y Alberto  Delgado Pino, hijo del mártir agente de la Seguridad del Estado asesinado por bandidos  contrarrevolucionarios  intercambiaron con cadetes insertados del MININT

Los  jóvenes    conocieron que el libro Bandidismo. Derrota de la CIA en Cuba, es el resultado de una rigurosa investigación histórica, a partir de fuentes documentales y testimoniales, sobre la labor realizada por los Órganos de la Seguridad del Estado durante el enfrentamiento de alzados en todo el  territorio nacional entre 1959 y 1965.

El  volumen de la Editorial Capitán San Luis  es una apasionante lectura para  recordar hechos históricos en defensa de la Revolución,  donde al cabo  de casi siete años de enconados enfrentamientos se alcanzó la  victoria al quedar eliminado el bandidismo.

La CIA inicia proyecto contra diplomáticos cubanos

Una  nueva escalada   de Acciones de Estados   Unidos  contra Cuba

Alerto sobre una nueva operación promovida por la CIA norteamericana contra Cuba, particularmente contra la diplomacia cubana valiéndose de falsas acusaciones que vinculan dudosamente a funcionarios diplomáticos cubanos en casos de espionaje, corrupción y apoyo a actividades terroristas en otras naciones. Para ello, la Agencia –especialmente sus Oficinas de Planes y Operaciones–, ha promovido un flujo de informaciones a sus colaboradores y agentes –principalmente a sus servidores en medios de difusión masiva– que conjugan campañas mediáticas, difusión de falacias insostenibles, acciones encubiertas en el marco comunicacional, identificadas en su argot interno con el criptónimo RYBAT. Esta operación de la CIA apenas comienza y ya empiezan a aparecer sus siniestras intenciones.

Uno de los casos inexplicables lo ha sido el usar la excusa de inciertos ataques sónicos a sus funcionarios diplomáticos en La Habana para expulsar a 17 diplomáticos cubanos integrantes de la Embajada de Cuba en Estados Unidos –dos de ellos el 23 de mayo de este año y, posteriormente, a 15 de los mismos el reciente 3 de octubre– bajo el enigmático argumento de equiparar el número de diplomáticos luego de la salida de sus diplomáticos de Cuba. Tras bambalinas se manejó por los sectores de la inteligencia norteamericana y de la extrema derecha anticubana que los mismos realizaban conjeturadas labores de espionaje en EEUU.

Dentro de esta operación estuvo la descarada manipulación por parte de la revista colombiana Semana en un artículo titulado “Cartas explosivas en el caso Andinoen el cual se pretende vincular a un ex funcionario diplomático cubano, José Antonio (Tony) López Rodríguez,  con una supuesta célula terrorista perteneciente al Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP) y particularmente con el joven Mateo Gutiérrez León, actualmente encarcelado desde febrero de este año, lo que lo exime de haber participado en el hecho que se le imputa, el atentado ocurrido en el centro comercial Andino, el 17 de junio,  del que se le acusa injustamente. La manipulación descarada de los hechos fue refutada por el propio Tony López en una carta pública publicada en Resumen Latinoamericano y por otras personas con cordura como es el caso de Jorge Gómez Pinilla en un artículo aparecido en El Espectador.

Otro caso de abierta manipulación por parte de la CIA y sus burdos especuladores es la acusación contra la embajadora cubana en Rumania por autorizar supuestos vínculos entre tres ex directivos de la entidad biotecnológica Labiofam y el ciudadano rumano Ovidiu Tender, quien cumple en su país una sanción de 12 años y 7 meses de prisión por actividades de lavado de dinero y defraudaciones multimillonarias. Con independencia de la existencia o no de actos de corrupción que aún existen y a los que se combate con mano dura y severidad en Cuba, este hecho apunta hacia la manipulación de la integridad de diplomáticos cubanos y de la propia Cancillería, lo que es parte de la finalidad de esta operación de guerra mediática a la que se suma también el mercenario René Gómez Manzano.

Opino que la mejor manera de enfrentar esta operación, que repito aún comienza, es la transparencia en el cumplimiento de las tareas diplomáticas por parte de nuestros funcionarios, el control ministerial y el estudio detenido de esta incipiente campaña urdida por la CIA.

Si antes asesinaban a nuestros diplomáticos como Adriana Corcho Calleja, Efrén Monteagudo Rodríguez, Jesús Cejas Arias, Crescencio Nicomedes Galañena Hernández, Félix Carlos García Rodríguez, entre otros, hoy pretenden atentar contra su lealtad, compromiso y fidelidad a la Patria, atacándolos con falacias y mentiras.

Publicadas por Percy Francisco Alvarado Godoy 

Las operaciones encubiertas de la CIA al servicio del imperio y el apoyo a la sangrienta tiranía batistiana

 

Autor: Manuel Hevia Frasquieri * | internet@granma.cu
14 de noviembre de 2017
Al triunfo de la Revolución Cubana, el gobierno de Estados Unidos poseía una vasta experiencia en la ejecución de medidas de subversión política e ideológica y guerra económica, como instrumentos de su política exterior durante la década de los años 40 y 50 del pasado siglo. La subversión se había aplicado con anterioridad de forma conjunta por Gran Bretaña y Estados Unidos contra los países del eje nazi-fascista durante la II Guerra Mundial. Este último país emergería después como cabeza del sistema capitalista mundial y comenzó a aplicar estos instrumentos a escala planetaria, como parte de la denominada política de contención del comunismo que trajo consigo la llamada «Guerra Fría».

En la Directiva de Seguridad Nacional NSC 10/2 de junio de 1948, Estados Unidos denominó «operaciones encubiertas» a las acciones de propaganda negra, guerra económica, sabotajes y subversión contra estados hostiles, y apoyó a grupos de resistencia interna en «países amenazados del mundo libre». La mencionada directiva le brindó carácter permanente a un denominado «Grupo de Procedimientos Especiales» en la recién fundada Agencia Central de Inteligencia (CIA), que se convirtió en el órgano de operaciones encubiertas para ejecutar acciones clandestinas en otros países.

El respaldo a personas o grupos políticos afines a sus intereses la CIA lo denominó desde entones como «operaciones de acción política». Aquel órgano fue bautizado en agosto de 1952 como la «Dirección de Planes de la CIA». Su oficio principal: derribar gobiernos, como lo demostró poco después en 1954 con el derrocamiento del presidente Jacobo Arbenz Guzmán, en Guatemala. Aquel golpe de Estado, devenido después en genocidio, fue el punto de partida de la espiral ascendente de crímenes y atropellos de la CIA hasta nuestros días.

En ese mismo año 1954, para anticiparse a una indagación del Congreso norteamericano sobre la magnitud de tales acciones encubiertas, el presidente Dwight Eisenhower promocionó un estudio conocido como «informe Doolittle», que reflejaba sin tapujos la verdadera naturaleza de la nueva política del imperio: Estados Unidos tenía que abandonar sus tradicionales conceptos de juego limpio frente a un implacable enemigo y «Aprender a subvertir, sabotear y destruir a nuestros enemigos por métodos más astutos, más sofisticados y más eficaces».

Las acciones de subversión política contra el movimiento revolucionario en Cuba se iniciaron mucho antes del primero de enero de 1959. Al producirse el golpe de Estado de Fulgencio Batista en 1952, Estados Unidos poseía la total hegemonía económica, ideológica, política y militar sobre el continente. Como parte de su «política de contención» sobre América Latina, basada en el supuesto peligro de una amenaza comunista, Estados Unidos reforzó su presencia en Cuba mediante la asistencia militar y el establecimiento de misiones dentro del Ejército, la Marina de Guerra y la Aviación de la tiranía. La CIA reforzaba su «centro local» en la embajada estadounidense en La Habana y ampliaba la capacidad de su labor de inteligencia, mediante su penetración secreta en estructuras gubernamentales, políticas, económicas y sociales del país. En contubernio con los órganos represivos batistianos, aplicaba modernos recursos técnicos secretos para labores de seguimiento, control telefónico y escucha microfónica contra ciudadanos cubanos o extranjeros que militaban en movimientos revolucionarios y progresistas.

Según el volumen III de la Historia Oficial de Operación de Bahía de Cochinos,[1] elaborado por historiadores de la CIA en los años 80, se reconoce abiertamente el desarrollo de estas operaciones subversivas. Este estudio expresaba que «a mediados de los años 50, la Estación de La Habana dirigía siete proyectos aprobados, la mayoría de los cuales iban dirigidos al Partido Comunista cubano, el PSP (Partido Socialista Popular)». La CIA financiaba agentes encubiertos, «sembrados» desde años atrás, en la sociedad civil de entonces. Muchos de estos espías enfrentaron la Revolución triunfante y fueron desenmascarados posteriormente por la seguridad cubana con posterioridad a enero de 1959

La CIA recomendó a la tiranía crear un aparato represivo contra el movimiento comunista, incluidos los líderes de organizaciones políticas, estudiantiles o sociales a los que consideraba como adversarios, surgiendo en 1955 el Buró para la Represión de Actividades Comunistas (BRAC). Fortaleció el asesoramiento del aparato policíaco-represivo de la dictadura, de conjunto con el Buró Federal de Investigaciones (FBI), sin excluir la estrecha colaboración con los cuerpos militares.

De acuerdo con documentos norteamericanos, la CIA aportó significativos fondos para sostener la labor subversiva de una organización anticomunista secreta denominada «Movimiento de Integración Democrática Americana» (MIDA), dirigida contra el movimiento revolucionario cubano. Existen evidencias documentales que demuestran que el MIDA reclutaba a sus miembros en diferentes sectores sociales y los utilizaba en labores represivas. En 1954 el carné de identificación del MIDA denominaba a sus miembros como «combatientes», los que juraban «defender la democracia y la libertad y luchar contra el comunismo».

El gobierno norteamericano y sus servicios de inteligencia y las misiones militares dentro del país nunca condenaron los crímenes y la represión desatada por esa dictadura. Los asesores yanquis se mantuvieron impasibles ante los asesinatos, la tortura, las desapariciones y las violaciones a los derechos humanos del pueblo cubano.

Después del desembarco del yate Granma en 1956, la CIA priorizó sus intereses informativos sobre la filiación política e ideológica de Fidel Castro, la actividad revolucionaria de emigrados cubanos en el extranjero y los vínculos con el PSP. Desde principios de los años 50, en los reportes de la CIA y la embajada norteamericana en La Habana era frecuente encontrar estas preguntas: ¿Quién es realmente Fidel Castro? ¿Quién lo controla? ¿Es o no comunista? ¿Tendría Castro fuerza suficiente para derrocar a Batista? ¿Son amistosos sus sentimientos hacia los Estados Unidos? En el fondo de estas interrogantes primaba ya la creciente preocupación yanqui por el peligro que un líder descollante como Fidel Castro podía representar para sus intereses económicos y políticos en Cuba y en el continente. En la medida que crecía el movimiento revolucionario en la sierra y el llano, aquella preocupación se convirtió en certidumbre y Estados Unidos intentó lo imposible para tratar de evitar el triunfo revolucionario.

En los últimos meses de 1958 la CIA desplegó un intenso trabajo de inteligencia y penetración dentro de Cuba para identificar y respaldar una posible «tercera fuerza» para oponerla al movimiento revolucionario. Con igual propósito la CIA trabajó de forma encubierta sobre los principales jefes del grupo guerrillero II Frente Nacional del Escambray para lograr su traición. No escatimó esfuerzos tampoco para apoyar posibles planes golpistas entre la cúpula militar batistiana y tratar de impedir la cercana victoria del Ejército Rebelde. Una reunión de alto nivel, presidida por el presidente Eisenhower celebrada a las 3 y 40 de la tarde del 31 de diciembre de 1958, la que es descrita por el historiador de la CIA Jack B. Pfeiffer, nos brinda el nivel de incertidumbre de aquel gobierno ante los sucesos que se estaban produciendo en Cuba. La posible acción de los Estados Unidos, incluyendo la intervención directa, estaba entre los asuntos que fueron discutidos. También se sugirió que los Estados Unidos asumieran la responsabilidad de nombrar los miembros de una junta militar que sustituyera a Batista, en lugar de permitir que Fidel Castro Ruz y sus seguidores asumieran el gobierno.

En aquella reunión, el Director de la CIA Allen Dulles defendió con vehemencia el criterio de que una victoria de Fidel Castro no estaba entre los mejores intereses para Estados Unidos. Más tarde, el propio presidente Eisenhower mencionaría en sus memorias las palabras utilizadas por Dulles: «Los comunistas y otros radicales extremistas parece que han penetrado el movimiento de Castro». «Si Castro asume el poder, ellos probablemente participarán en el gobierno». Una semana atrás, el 23 de diciembre de 1958, durante una reunión del Consejo de Seguridad Nacional, Dulles había expresado su frase antológica: «Es necesario evitar la victoria de Castro». Según el mencionado Pfeiffer, aquella percepción los condujo a «un programa encubierto para sacarlo del poder, a partir de 1960».

En los años sucesivos aquel programa de agresiones integraría gigantescas operaciones bien estructuradas, sufragadas por millonarios recursos y dirigidas en secreto al más alto nivel político, a través de las principales agencias de inteligencia, para derribar la Revolución. Desde entonces, la Revolución Cubana no ha tenido un enemigo más tenaz e implacable, pero ha sabido resistir y vencer.

*Investigador del Centro de Investigaciones Históricas de la Seguridad del Estado

[1] David R. McLean: Western Hemisphere Division, 1946- 1965, vol. I, 191-192(DDO/HP 324, 2 Dec. 1973). Citado en Jack B. Pfeiffer: Official History of the Bay of Pigs Operation, vol. III, “Evolution of CIA´s Anti-Castro Policies”, 1959-January 1961, Central Intelligence Agency, Top Secret (desclasificado en el 2005).

Este es un espacio de intercambio y reflexión, para demostrar la valía de un pueblo que se enfrenta al Imperio más poderoso del planeta con la seguridad absoluta en la Victoria porque le asiste la razón. Esas son las Razones de Cuba