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Crisis de Octubre: Fidel Castro estadista y estratega diplomático

21/10/2017
Sitio Web Radio Rebelde
Dentro de la confrontación histórica entre Cuba y los Estados Unidos, y en opinión de especialistas de todas las relaciones internacionales contemporáneas; como el incidente más peligroso por el que atravesaron ambos países y el mundo durante el período de la Guerra Fría, se ubica la Crisis de Octubre, conocida internacionalmente como Crisis de los Misiles o Crisis del Caribe.
De la larga lista de agresiones del gobierno norteamericano contra la Isla, reviste singular importancia lo ocurrido en la semana que se inició el 22 de octubre de 1962.
Ese día, al decretarse el bloqueo naval contra Cuba y crearse todas las condiciones para bombardear e invadir a este pequeño país, se desencadenaba la llamada Crisis de Octubre.
El Presidente John F. Kennedy demandó la retirada de las armas estratégicas soviéticas en Cuba, y declaró el bloqueo naval, ante lo cual, las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) respondieron con la Alarma de Combate para todas sus unidades.
Solo la posición valiente e intransigente de la máxima dirección cubana al negarse a cualquier tipo de inspección del territorio nacional, al plantear el Comandante en Jefe Fidel Castro los conocidos Cinco Puntos; e impedir en todo momento que se le presionara; fue lo que salvó el prestigio moral y político de la Revolución en aquella coyuntura.
Fidel fijó la posición de Cuba en defensa de la soberanía nacional y la integridad de la Revolución, que tuvo el respaldo de la mayoría de la población. Estos fueron los Cinco Puntos planteados por el entonces Primer Ministro:
1 -Cese del bloqueo económico y de todas las medidas de presiones comerciales y económicas que ejercen los Estados Unidos en todas las partes del mundo contra Cuba.
2 -Cese de todas las actividades subversivas, lanzamientos y desembarcos de armas y explosivos por aire y mar, organización de invasiones mercenarias, infiltración de espías y sabotajes, acciones todas que se llevan a cabo desde el territorio de los Estados Unidos y de algunos países cómplices.
3 -Cese de los ataques piratas que se llevan a cabo desde bases existentes en los Estados Unidos y en Puerto Rico.
4 -Cese de todas las violaciones del espacio aéreo y naval por aviones y navíos de guerra norteamericanos.
5 -Retirada de la base naval de Guantánamo y devolución del territorio cubano ocupado por los Estados Unidos.
Ciertamente, el 22 de Octubre de 1962 se sitúa como el punto de inicio de lo que se conoce como la Crisis de Octubre, cuando el presidente norteamericano John F. Kennedy anunció públicamente la imposición del bloqueo naval a Cuba y exigió la retirada incondicional y bajo inspección de los misiles soviéticos instalados en Cuba. Este suceso, a sólo unos días de las elecciones legislativas en Estados Unidos, puso al mundo ante el peligro de una guerra nuclear.
Desde antes de tal declaración, las instrucciones de Fidel estuvieron dirigidas a la adopción de medidas urgentes para proteger a la población, las tropas y los principales objetivos militares, políticos y económicos de los posibles ataques aéreos enemigos.
Tras un intenso y dramático intercambio diplomático entre los Jefes de Estado soviético y norteamericano, la URSS decidió, unilateralmente y sin consulta con la parte cubana, el retiro de las armas nucleares.
El domingo 28 de octubre de 1962 las dos potencias, a espaldas del Gobierno cubano, acordaron la retirada de los cohetes de Cuba a partir de una garantía hipotética de que EE.UU. no invadiría la Isla. Esta decisión marcó el fin de la crisis para ambas superpotencias.
El Gobierno cubano, indignado por el método de la negociación y el contenido del acuerdo y en digna postura, no permitió que se inspeccionara su territorio y fueron enarbolados ante el mundo los honrosos Cinco Puntos. La Revolución jamás claudicó.
En su carta de despedida a Fidel, el Comandante Ernesto Che Guevara acotó: “(…) sentí a tu lado el orgullo de pertenecer a nuestro pueblo en los días luminosos y tristes de la Crisis del Caribe. Pocas veces brilló más alto un estadista que en esos días, me enorgullezco también de haberte seguido sin vacilaciones, identificado con tu manera de pensar y de ver y apreciar los peligros y los principios”.
Cuarenta años después de aquellos dramáticos acontecimientos que estremecieron al mundo, en La Habana se realizó un encuentro académico entre participantes de los hechos de octubre de 1962. En esa ocasión, el Comandante Fidel Castro calificó la Crisis de Octubre como un peligro real para la humanidad y llamó a aprender de sus lecciones.
En aquellos momentos cruciales de amenaza a la supervivencia de la nación, el pueblo cubano y sus líderes, con la solidaridad de muchas naciones, escribieron una página de dignidad en la historia de la Revolución cubana.

Nemesia y el poeta

zapaticos

La his­toria de Nemesia Rodríguez Montano está mar­cada por el dolor que le causó a ella y a su familia la invasión mercenaria en abril de 1961
Autor: Ventura de Jesús | corresponsales@granma.cu
30 de marzo de 2016 22:03:10
La imagen de los zapaticos blancos traspasados por la metralla tocó la sensibilidad del escritor. Foto: Yander Zamora
CIÉNAGA DE ZAPATA, Matanzas.—La his­toria de Nemesia Rodríguez Montano está mar­cada por el dolor que le causó a ella y a su familia la invasión mercenaria en abril de 1961. Y aunque el tiempo redime un tanto el recuerdo de los dramáticos sucesos, ella sigue viendo por todas partes la presencia ineludible de su madre.
No puedo olvidarla, dice con la mayor na­turalidad, y asegura que no es el drama de los muertos, “es que su memoria me trae recuerdos de la infancia y también mucha tristeza, sobre todo cuando se acerca el mes de abril”, admite la humilde cenaguera, aferrada a envejecer y morir en su natal Ciénaga de Zapata.
Algo bueno en esa tormenta recurrente es la evocación de una persona bondadosa, que en aquellas horas señaladas por la tragedia se impuso un receso como periodista para consagrarse a escribir quizá su mejor poema: Elegía de los zapaticos blancos.
“Conocí a Jesús Orta Ruiz, el Indio Naborí, en un momento muy triste y su ternura quedó grabada para siempre en mi memoria. Lo recuerdo como un hombre derecho y de buen corazón, y con el tiempo supe que él sentía especial afecto por las personas humildes, sencillas”.
“Conocí a Jesús Orta Ruiz en un momento muy triste”, cuenta Nemesia. Foto: Yander Zamora
La trágica historia de Nemesia y su familia, víctimas del bombardeo que alcanzó el ca­mión donde se evacuaban, dio origen a un poe­ma que con estremecedora belleza ofrece las consecuencias de la invasión, sin dudas la mejor crónica sobre los sucesos de Girón, uno de los acontecimientos más publicitados y sobre el que se han escrito cientos de artículos y libros.
La imagen de unos zapaticos blancos traspasados por la metralla tocó la sensibilidad de quien era ya un reconocido periodista y escritor, que con apasionado sentido de la solidaridad humana entendió enseguida que había algo más impactante que la narración del drama.
Cuenta Nemesia que algunos años más tarde supo por el propio Naborí las circunstancias que matizaron su encuentro con el re­nombrado poeta. Asegura que fue Celia Sán­chez quien le pidió a Naborí, conocedor profundo del género humano, que contara en una crónica lo ocurrido con su familia, víctima del brutal ataque.
“Cuando El Indio llegó a la terminal de Jagüey Grande le señalaron el camión de mi papá, que había sido pintado de rojo y llevaba en letras amarillas la sigla INRA (Instituto Nacional de Reforma Agraria). En la cama del camión encontró los zapaticos blancos atravesados por la metralla mientras escudriñaba y hacía fotos a los escombros.
“Con ellos se apareció en la casa donde yo me encontraba junto a mi hermana herida, justo detrás de la funeraria del pueblo. Ya ha­bíamos enterrado a mi mamá y yo lloré sin consuelo al ver además mis sueños rotos, aquellos zapaticos que tanto me ilusionaron.
“Conversó conmigo largo rato y me hizo muchas preguntas. Para tratar de calmarme suplicó que le contara sobre mis sueños de niña y fue entonces que conoció los pormenores de mi obsesión por los zapaticos blancos, que mi mamá solo pudo comprarme luego del triunfo de la Revolución, justo en abril de 1961; los vi tan lindos que no encontraba ocasión ni lugar para estrenar.
“Mi papá llegó a la casa y dijo que recogiéramos lo imprescindible que había una invasión y debíamos trasladarnos a Jagüey Gran­de. A mis 13 años de edad yo no tenía la menor idea de lo que era una invasión; de todas maneras, eché la mejor de mi escasa ropa y mis zapaticos blancos.
“En el camino un avión ametralló el ca­mión de mi papá, donde íbamos todos, y mató a mi mamá e hirió a dos hermanos y a mi abuelita. Un testimonio más o menos así debí contarle al poeta, quien al llegar a La Habana le contó a su esposa: ‘¡Ay, Eloína!, creo que no voy a cumplir con el encargo de Celia, pues tengo algo en mente y debo escribirlo esta misma noche’”.
Y así nació Elegía de los zapaticos blancos, tal vez la nota más alta y humana contada sobre los sucesos de Girón.
En gesto generoso, El Indio y personas allegadas le compraron a la niña Nemesia un par de zapatos en la tienda Fin de Siglo, en La Habana.
“Después de sucesivas negativas acepté por agradecimiento y para no parecer demasiado grosera. Los guardé y los tuve mucho tiempo, pero nunca fue igual.
“Él vino a verme en varias ocasiones a So­plillar. Fue un amigo cercano a la familia y a quien quisimos mucho. Una vez organizamos una canturía en casa y lo invitamos. Ya para entonces estaba ciego y mis hermanos y yo le obsequiamos una décima. Él se puso muy contento y dejó ver su naturaleza de hombre bonachón”.
Por lo mucho que los cubanos hemos oído hablar de Nemesia, quizá alguien piense que se siente una mujer importante.
Pero no es así, es la misma campesina de siempre, que sigue viviendo en un hogar humilde en el interior de la Ciénaga, eso sí, colmada del cariño y la admiración de su pueblo.
—¿Y qué me dices de Fidel?
—Nadie me conoce mejor, sabe que soy una mujer franca y orgullosa de su Revo­lución. Verlo así, luchando todavía, me da mucha fuerza y optimismo para vivir y continuar defendiendo los mismos ideales.Nemesia

Marzo de 1961: un mes colmado de agresiones y provocaciones

Hace 55 años
A pesar de la ocurrencia de atentados y provocaciones, la Revolución continuó adelante
Autor: Eugenio Suárez Pérez | internet@granma.cu
Autor: Acela Caner Román | internet@granma.cu
30 de marzo de 2016 22:03:54
A pesar de las agresiones la Campaña de Alfabetización continuó su curso. Foto: Tomada del Libro Mil fotos de Cuba
Abocado el país a una inminente agresión mi­litar por fuerzas que se entrenaban en el exterior, en marzo de 1961 los sabotajes y agresiones del gobierno de Estados Unidos contra Cuba se in­cre­mentaron y las provocaciones aé­reas se multiplicaron. Por lo general, cada día, dos o tres aviones a chorro, procedentes de la ilegal Ba­se Na­val en Guantánamo, sobrevolaban nuestro territorio a una altura de 500 pies y en un rumbo de este a oeste. Más de 160 violaciones fueron registradas, incluyéndose entre ellas los helicópteros que s­a­lían de esa base, descendían unos minutos hasta posarse en territorio cubano y luego volvían a su lugar de origen.
Eran las semanas cercanas a los días de la in­vasión mercenaria por Playa Larga y Playa Gi­rón. Las intenciones enemigas iban dirigidas a debilitar nacional e internacionalmente a la Re­vo­lu­ción Cubana y crear las condiciones para materializar los objetivos que se habían propuesto.
LAS PRIMERAS AGRESIONES DEL MES
El primero de marzo, la prensa dio a conocer la noticia de que manos enemigas, al servicio del imperialismo yanqui, habían hecho estallar un petardo en los baños del plantel Nobel Academy —sito en 10 de Octubre No. 202, esquina a San Mariano—, con el trágico saldo de nueve heridos, entre los cuales estaba una niña que perdió la visión.
También ese día fue el sepelio del miliciano Máximo Gómez González, vilmente asesinado en Marianao por varios elementos contrarrevolucionarios.
El 2 de marzo, el presidente ecuatoriano José María Velazco Ibarra, reveló que el gobierno de Estados Unidos había condicionado la concesión de unos préstamos que Ecuador necesitaba para resolver apremiantes problemas, a que su país rompiera las relaciones diplomáticas con Cuba.
Los cubanos conocimos esa noticia mientras aviones piratas procedentes del norte, lanzaban propaganda contrarrevolucionaria en varios lu­ga­res del país. Acción que repetirían varias veces durante el mes.
Al siguiente día, elementos contrarrevolucionarios, hicieron estallar una bomba frente al edificio “SUMESA”, en el reparto Altahabana, causando la muerte al joven estudiante de Co­mer­cio José María Méndez Marrero.
Como consecuencia de un nuevo acto terrorista, el 8 de marzo, se dio sepultura al miliciano Carlos Rodríguez Borbolla, asesinado cuando custodiaba el almacén de papel de bobina sito en Franco, entre Lindero y Santa Marta. Dos días después, el 10 de marzo, también fue sepultado el miliciano Raúl Silvio Vega, quien murió a consecuencia de las heridas que había recibido, va­rios días antes, por criminales al servicio de la con­trarrevolución.
El 11 de marzo la sesión inaugural del Comité de Libertad de Prensa de la Sociedad Intera­me­ricana de Prensa (SIP) tuvo como tema central atacar a la Revolución Cubana y a la agencia Prensa Latina. Manejada por los dueños de los grandes rotativos del hemisferio, la SIP no halló otra fórmula para secundar las presiones nor­teamericanas que embestir contra Prensa Latina para restarle valor como agencia de noticias.
En la madrugada del 13 de marzo, en típico acto de piratería, un barco procedente de la base norteamericana, atacó con un cañón y ametralladoras de grueso calibre las instalaciones de la re­finería de petróleo de Punta Gorda, en San­tiago de Cuba. En el ataque murió el marinero cubano René Rodríguez Hernández.
LAS VACUNAS ESTABAN VENCIDAS
Ese día, 13 de marzo de 1961, en la escalinata de la Universidad de La Habana, el Coman­dante en Jefe Fidel Castro Ruz ofreció detalles acerca de las cínicas declaraciones de Kennedy respecto a un lote de 165 vacunas antipoliomielíticas suministradas a un funcionario cubano por representantes de la Cruz Roja norteamericana en la Base Naval de Guantánamo.
El hecho ocurrió cuando, al producirse un bro­te de poliomielitis en la ciudad, un fun­cio­nario de la Cruz Roja guantanamera, en vez de solicitar vacunas a la Cruz Roja Nacional —y sin consultarlo previamente— solicitó algunas va­cunas a la Cruz Roja de la Base Naval. En el momento de la entrega acudió allí una plaga de reporteros y de fotógrafos, y con mucha ceremonia y solemnidad levantaron acta e hicieron una gran algarabía en torno a la va­cuna.
Apenas habían pasado 48 horas cuando, en una conferencia de prensa, John F. Kennedy —haciendo un uso indigno y politiquero de aquel hecho—, con voz almibarada declaró que él tenía “una gran simpatía por el pueblo de Cu­ba, como lo demostraban esas vacunas que ha­bía mandado allí. […] lo más ridículo de todo eso —según contara Fidel a los estudiantes reunidos frente al Alma Mater— fue que entretenidos en politiquear con aquellas vacunas, no se dieron cuenta, o no quisieron darse cuenta de que ha­bían mandado unas vacunas que estaban vencidas desde hace tres meses”.[1]
CONTINÚAN LAS AGRESIONES
Las bandas de alzados —que habían proliferado en las zonas el Escambray en espera de la invasión, organizadas por el imperialismo y llevando luto a las familias campesinas con múltiples crímenes—, fueron desarticuladas por la acción revolucionaria de las Milicias y el Ejército Rebelde. El 14 de marzo, el Ministerio de las Fuerzas Revolucionarias publicó un comunicado por el cual dio a conocer que, “de los quinientos hombres aproximadamente que a principio de enero integraban los grupos contrarrevolucionarios divididos en diez bandas, han sido puestos fuera de combate 420, de la siguiente forma: 39 muertos y 381 prisioneros”.[2]
También el 14 de marzo, elementos contrarrevolucionarios de forma sincronizada incendiaron los Ten Cents de las calles Monte y Suárez y Obispo y Habana, ocasionando varios heridos y grandes pérdidas.
El 15, en Trinidad, el miliciano Miguel Rodrí­guez Rodríguez fue atacado y herido por elementos contrarrevolucionarios.
En su edición del 17 de marzo, el New York He­rald Tribune anunció que, en las próximas semanas, se producirían invasiones a Cuba por diferentes puntos de la Isla de manera simultánea. Y, el 18, se dio a conocer otro brutal asesinato en el Escambray, esta vez la víctima fue el cam­pesino Manuel Rodríguez Pozo.
El 21 de marzo, con la explosión de una po­tente bomba en un auto que estaba estacionado en calle 15 entre 2 y 4, en el Vedado, murieron dos personas, ignorándose si las víctimas estaban dentro o fuera del vehículo, ya que sus cuerpos fueron lanzados a ambos extremos de la acera. Frente al lugar de la explosión radicaba la Unión Sindical de los Viajantes de Medicina, donde se ha­bía efectuado un acto de la Federación de Mu­je­res Cu­ba­nas. En el momento de la explosión se hallaban todavía en el lugar numerosas asistentes al acto. Ese día también explotó un pe­tardo en San Ni­colás entre San Lázaro y Ma­le­cón y otro en el Cerro, en calle Cocos entre Au­ditor y San Pablo.
En el hotel Biltmore de Nueva York, el 23 de marzo, quedó constituido el “Gobierno Pro­vi­sional Contrarrevolucionario”, presidido por José Miró Cardona, quien expresó que aspiraba a derogar todas las leyes revolucionarias a fin de devolver a los monopolios extranjeros, a los latifundistas y a los grandes propietarios de fincas cubanas, las propiedades confiscadas por el Go­bierno Revolucionario. Era el Gobierno Pro­vi­sio­nal que Estados Unidos había concebido pa­ra tan pronto la brigada invasora de mercenarios ocupase una cabeza de playa, solicitara su apo­yo para ocupar el resto del territorio na­cional.
También ese 23 de marzo un crucero nor­tea­me­ricano atacó, con fuego de artillería an­tiaérea, a un avión cubano que volaba a la al­tura de Imías, en la zona de Guantánamo.
El 29 de marzo se conoció que —en la calle 32 No. 210, en El Vedado—, había sido ocupada una fábrica de bombas y gran cantidad de ar­mas. Asimismo, en el inmueble sito en San Ra­fael No. 966 entre Espada y Hospital, fueron de­te­nidos varios jefes de grupos terroristas, mientras desarrollaban una reunión para acordar la unificación de las pandillas terroristas.
ARRECIAN LAS AGRESIONES EL ÚLTIMO DÍA DE MARZO
Ninguna de las violaciones y agresiones pueden ser consideradas como hechos aislados. Todas tenían como denominador común destruir la Revolución Cubana, bien provocando el miedo o buscando un pretexto que justificara la agresión ante la opinión pública internacional.
Una de las acciones de más impacto ocurridas el 31 de marzo, fue la criminal provocación perpetrada por elementos contrarrevolucionarios en el parque de Güines, donde las instituciones católicas y los creyentes participaban en la tradicional representación de la Pasión y Muerte de Jesucristo. En plena actividad religiosa, un grupo de contrarrevolucionarios llegó dando gritos y atacando a varios espectadores; otro hizo numerosos disparos desde un automóvil y, para hacer más dramática la situación, lanzaron fósforo vivo cerca del escenario. La rápida ac­ción del pueblo evitó que se produjera un incendio, pero no pudo evitar que se produjeran heridos, algunos de ellos muy graves.
También, ese último día de marzo, a las 13:30 horas, un guardacostas de la Marina de Guerra Revolucionaria interceptó una goleta de Estados Unidos en aguas jurisdiccionales de Cuba y le pidió que le siguiera hasta el puerto de Baracoa con el propósito de aclarar su situación. Poco después llegaron al lugar dos aviones a chorro, los cuales descendieron continuamente sobre el guardacostas. Luego, dos aviones de guerra cu­yas maniobras tan cercanas causaron intoxicación de algunos marineros miembros de la tripulación. Media hora más tarde, llegaron otros dos aviones tipo Catalina y, después aparecieron dos destructores norteamericanos que prosiguieron en su intento por amedrentar a la embarcación cubana. La situación alcanzó tal nivel de tensión que —según escribiera el ministro de Relaciones Exteriores Interino, doctor Carlos Olivares en una nota de protesta entregada al embajador de Suiza en Cuba—, “las autoridades cubanas que estaban conociendo del hecho, percatadas del ine­quívoco propósito provocador de las unidades de guerra norteamericanas, ordenaron al guardacostas cubano que permitiera a la goleta en cuestión proseguir libremente su rumbo”[3] frustrando de este modo un grave incidente de consecuencias imprevisibles.
Gracias que en Palm Beach, Florida, dos altos jefes policiales desbarataron una nueva conjura al desmentir la información de la agencia de noticias norteamericana UPI, en el sentido de que cuatro cubanos tramaban el secuestro de la hija del presidente John F. Kennedy.
A todos estos acontecimientos del 31 de mar­zo se suma que, coincidentemente, ese día vencía el plazo de la Ley Azucarera contra Cu­ba, aprobada por el Gobierno norteamericano, la cual concedía poderes extraordinarios al presidente de Estados Unidos para redistribuir las cuotas de azúcar en el mercado estadounidense. John F. Kennedy decidió aprobar una prórroga de la Ley por otros 15 meses y eliminar definitivamente a Cuba como proveedor de azúcar a ese país.
A PESAR DE TANTAS AGRESIONES, LA REVOLUCIÓN NO SE DETUVO
Esos atentados y provocaciones que ocu­rrían continuamente, no impidieron que avanzara la Revolución. Mientras hombres y mujeres se preparaban para enfrentar militarmente la in­minente amenaza de invasión, la primera za­fra del pueblo se desarrollaba con la participación de decenas de miles de macheteros vo­luntarios.
Y la Campaña de Alfabetización, a cuya or­ganización e implementación se dedicaban los mayores esfuerzos, fue priorizada de modo tal que, cuando Armando Hart, entonces ministro de Educación, tuvo que viajar al frente de una de­legación cultural por varios países de Europa, Fidel Castro asumió el cargo de ministro de Edu­cación para dirigir personalmente la batalla contra el analfabetismo.
Producción, defensa y alfabetización no se de­tuvieron a pesar de que en la segunda quincena de abril el pueblo cubano tendría que en­frentar y derrotar a un ejército de mercenarios invasores.

[1] Revolución. 14 de marzo 1961. p. 3.
[2] Revolución. 14 de marzo 1961. p. 1.
[3] Revolución, 5 de abril de 1961, p. 8.Alfabetizador

Este es un espacio de intercambio y reflexión, para demostrar la valía de un pueblo que se enfrenta al Imperio más poderoso del planeta con la seguridad absoluta en la Victoria porque le asiste la razón. Esas son las Razones de Cuba