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Peregrinacion y Gala Cultural en la Habana Por el Dia de los Martires de la Revolucion .

Con una peregrinacion y gala politico cultural se rendio tributo en la Habana a los Martires de la Revolucion en ocasion del aniversario 60 del asesinato de los luchadores revolucionarios Frank Pais y Raul Pujol por esbirros de la tirania batistiana.

Desde el otrora Puesto Naval de la Marina de Guerra , en el Castillo de la Chorrera , lugar donde la tirania de Fulgencio Batista desaparecio a los revolucionarios Lidia Doce , Clodomira Ferrats , Fulgencio Oroz , y Jose Maria Perez Capote partio la peregrinacion portando las fotografias de 200 combatientes de la lucha clandestina asesinados en 1958.

A los jovenes de las organizaciones estudiantiles y movimientos estudiantiles les acompañaron familiares de los Martires de la Patria.

La peregrinacion en su transito por las calles 19 entre 22 y 24 en la bariada del Vedado ,hizo un alto para rendir homenaje a las hermanas Cristina y Lurdes Giralt,combatientes del Directorio Revolucionario asesinadas el 15 de junio de 1958 por la tirania batistiana.

En el parque de las calles 28 y 30 , donde radicara el Buro de Investigaciones de la Policia Nacional batistiana , y donde cientos de de luchadores clandestinos fueron victimas de torturas y fuern asesinados culmino la peregrinacion para dar paso a la Gala poltico cultural en tributo al Dia de los Martires .ocasion que 11 jovenes de la Divicion Territorial Norte de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba ETECSA recibieron el carnet de la Union de Jovenes Comunistas UJC de manos de combatientes de la Revolucion Cubana .

Yaquelin Gonzalez Lopez , integante del Buro Provincial del Partido Comunista de Cuba PCC en la capital , el Heroe de la Republica de Cuba Rene Gonzalez , vice presidente de la Sociedad Cultural Jose marti y Mayra Arevich Marin , Presidenta Ejecutiva de ETECSA presidieron el tributo en la Habana pòr el Dia de los Martires de la Revolucion .

Las hermanas Giral y la barbarie batistiana

 

El asesinato de Cristina y Lourdes no fue un caso fortuito. El batistato cobró otras vidas de mujeres. El 11 de febrero de 1958, la estudiante Aleida Fernández Chardiet fue asesinada delante de sus progenitores mientras viajaba en el asiento trasero de un auto…

Autor: Pedro Antonio García | internet@granma.cu

14 de junio de 2017 23:06:18

Venían de Cienfuegos, de festejar con la familia, pues el 15 de junio de 1958 era el tercer domingo del mes, Día de los Padres según la tradición cubana. Su hermano Arnaldo las condujo en auto desde la sureña ciudad. Tras una parada en casa de él, en el reparto Sevillano, Cristina y Lourdes Giral Andreu regresaron de noche a su hogar, el apartamento 42 del edificio situado en 19 y 24 en el Vedado.

Arnaldo las despidió a la entrada del inmueble y no subió con ellas, como usualmente hacía. De esa forma salvó la vida.

Desde la noche anterior el lugar estaba tomado por unos 100 uniformados cuya avanzada había irrumpido en el apartamento 41, refugio de un comando del Directorio Revolucionario. Como lo encontraron deshabitado, información que ya sabían por la delación que los llevó hasta allí, se dedicaron a registrar todas las viviendas.

En el 42, contiguo al de los muchachos del Directorio, obviamente nadie les respondió y violentaron su puerta. Tras afanar prendas y objetos de valor, el entonces comandante Esteban Ventura Novo dejó de posta a dos policías en el apartamento. Subametralladoras en ristre.

Cuando Cristina y Lourdes se hallaron ante la entrada de su vivienda, se creyeron tal vez víctimas de un delito común.

Una de ellas intentó indagar en el apartamento contiguo. Los policías de posta, ocultos detrás de la puerta, no esperaron más y comenzaron a disparar. En la autopsia los forenses consignaron 13 perforaciones de bala en el cuerpo de Lourdes.

En el de Cristina, nueve. Lourdes iba a cumplir 22 años el venidero mes. Cristina había festejado recientemente los 28.

El sociópata Ventura Novo, para justificar el crimen, presentó a la prensa supuestas pruebas de la complicidad de las muchachas en acciones armadas, pero eran tan burdas sus argumentaciones que todos las identificaron como evidencias plantadas. Aunque en realidad las hermanas Giral pertenecían a la Resistencia Cívica, organización colateral al Movimiento 26 de Julio, ni la policía batistiana ni la mayoría de sus allegados y familiares sospechaban de sus actividades revolucionarias. Era tal su disciplina en el clandestinaje. Solo al triunfo de la Revolución es que pudo conocerse, en toda su magnitud, su labor en la lucha contra la tiranía.

El asesinato de Cristina y Lourdes no fue un caso fortuito. El batistato cobró otras vidas de mujeres. El 11 de febrero de 1958, la estudiante Aleida Fernández Chardiet fue asesinada delante de sus progenitores mientras viajaba en el asiento trasero de un auto. Según el régimen, al sicario, un experto fusilero, dueño de récords en el ejército con el Springfield calibre 30.06, «se le había escapado el tiro». En su condición de operadora de la Compañía de teléfonos, ella logró grabar una conversación comprometedora al sátrapa, la cual luego se divulgó en un espacio radial.

Lidia Doce y Clodomira Acosta fueron detenidas el 12 de septiembre de 1958. Conducidas a una estación de policía, después de ser violadas en el carro patrullero, allí el traidor y delator Ariel Lima asesinó a Lidia arrojándola escaleras abajo. Días después, a Clodomira la sumergieron viva en el mar, con lingotes como lastre.

Al triunfo de la Revolución, se juzgaron a los asesinos de estas cinco mujeres y salvo los de las hermanas Giral, condenados a cadena perpetua, el resto recibió pena de fusilamiento.