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Viaje a Cuba, pasando por Guantánamo

Guantanamo

Entre las promesas incumplidas por el presidente Barack Obama, se encuentra el cierre de la cárcel en la ilegal base de Guantánamo
Autor: Elson Concepción Pérez | internet@granma.cu
26 de febrero de 2016 20:02:46

Esta semana el presidente norteamericano Ba­rack Obama presentó al Congreso de su país un proyecto para cerrar la cárcel de la ilegal base de Guantánamo, Cuba.
La idea lleva más de ocho años de lanzada públicamente, pues el actual gobernante, en su campaña electoral para el primer mandato, puso el tema de Guantánamo entre sus prioridades. Pero…
Ahora, cuando falta menos de un mes para que Obama se convierta en el primer presidente de Estados Unidos en visitar Cuba en los últimos 80 años, el cierre de la cárcel de Guantánamo ha vuelto al centro mediático, cuando se sabe que un Con­greso totalmente contrario ha reiterado la ne­gativa en aceptar tal medida.
En tal caso, el tema de los reos que aún quedan en aquel reclusorio donde muchos fueron torturados y hasta murieron por las salvajes prácticas usadas contra ellos, está en un limbo jurídico.
Obama pretende que unos 60 sean llevados a prisiones norteamericanas. Pero los republicanos se niegan a ello.
En cuanto al resto de los reclusos, a cuentagotas se han ido ubicando en terceros países.
Según la agencia EFE, el presidente contempla 13 prisiones diferentes dentro de Estados Uni­dos; y el presupuesto estimado por el Gobierno para acomodar a los detenidos de Guantánamo en suelo estadounidense va de 290 millones a 475 millones de dólares, en función de cuántos sean reubicados finalmente y de la instalación elegida.
De los 91 reos que alberga actualmente Guan­tánamo, un total de 35 han recibido la aprobación para ser enviados a terceros países “en los próximos meses”, sostuvo el mandatario.
Vale recordar que la instalación carcelera en la ilegal base de Guantánamo fue creada por el expre­sidente de Estados Unidos George W. Bush, quien envió al lugar a más de 800 prisioneros de va­rios países por el solo hecho de tener facciones árabes.
Esa historia estuvo acompañada con los vuelos secretos de la CIA estadounidense que involucraron a algunos países europeos que permitieron el tránsito de las naves aéreas con la ilegal carga hu­mana.
Los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001 en Estados Unidos, fueron el pretexto de Bush para lanzar lo que llamó una “cruzada antiterrorista”, convertida de hecho en una siniestra maquinaria en la que se violaban los más elementales derechos humanos.
Las bárbaras torturas a que fueron sometidos los detenidos en la cárcel de Guantánamo; el he­cho de que la mayoría de ellos no tuvo acusación alguna que lo pusiera en evidencia como su­puesto terrorista; y el no permitírsele abogados defensores ni otros instrumentos jurídicos contenidos en las leyes internacionales; hicieron del te­ma una verdadera pesadilla moral para los si­gu­ie­n­tes gobiernos de Estados Unidos.
Llegó al poder entonces, en el 2008, Barack Obama, y entre sus compromisos de campaña, con verdadero apoyo de la población norteamericana y de muchos países e instituciones del mun­do; sostuvo que cerraría la cárcel de Guan­tá­na­mo por constituir un desprestigio para Estados Uni­dos.
No lo ha podido hacer, principalmente por la férrea oposición de la bancada republicana del Congreso, cuando solo le queda menos de un año como inquilino de la Casa Blanca.
Sin embargo, dio pasos verdaderamente comprometidos al restablecer las relaciones diplomáticas con Cuba y se pronunció por la eliminación del bloqueo.
Pero, de cerrarse la cárcel de Guantánamo, la visita de Obama a Cuba deberá seguir contribuyendo al objetivo de verdaderas relaciones entre ambos países, algo que pasaría necesariamente por algo más que la existencia de esa instalación convertida en verdadero centro de tortura.
Estados Unidos, sea en época de Obama o de quien lo sustituya en la Casa Blanca, debe devolver a Cuba la base naval de Guantánamo, ese cán­cer enquistado en la parte más oriental de la Isla de la Libertad.

El boleto de Obama

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27 febrero 2016
Barack Obama no podrá viajar a La Habana en el vuelo regular de una aerolínea a fines de marzo. En esa fecha, las compañías todavía estarán enzarzadas en trámites legales para inaugurar rutas comerciales entre ciudades de Estados Unidos y Cuba. La oportunidad de hacerlo apareció con la firma de un acuerdo sobre aviación civil entre ambos países a principios de febrero, pero las aerolíneas tienen que llenar papeles. De todas maneras a Obama no le hace falta ese boleto. Cuenta con el avión presidencial. En cambio, gran parte de la corte y de la prensa que le acompaña tendrá que contratar un vuelo chárter, única alternativa hoy para saltar el Estrecho de la Florida sin lidiar con las corrientes marinas.
Los primeros viajes se esperan a la altura del verano o el otoño próximo. Este puente, cerrado hace más de medio siglo, lo reabrió un Memorando de Entendimiento para regularizar vuelos entre EEUU y La Habana y hacia otros nueve aeropuertos internacionales de ciudades y enclaves turísticos cubanos. El documento lo firmaron en el Hotel Nacional de Cuba el secretario de Transporte de EEUU, Anthony R. Foxx, su homólogo cubano Adel Yzquierdo y otros funcionarios.

Encuesta revela que predomina en EE.UU. imagen positiva de Cuba

 

Publicado el martes, 16 de febrero de 2016 16:00 pm | Escrito por Radio Cubana
Por primera vez en dos décadas de las encuestas realizadas por la empresa Gallup sobre Cuba, la mayoría de los ciudadanos estadounidenses declaran tener una visión positiva de la nación caribeña.
Revela Gallup en su sitio web que el 54 por ciento de los encuestados declaró tener una imagen positiva de la mayor de las Antillas, mientras que cuatro de cada 10 la mantiene negativa.
Con respecto a encuestas anteriores, la mejoría es de ocho puntos en relación al 46 por ciento registrado el año pasado y 16 puntos más que en 2014 y 33 más que en 2006, informó la Agencia Cubana de Noticias (ACN).
El cambio de tendencia se produce en pleno proceso hacia la normalización de las relaciones entre Washington y La Habana que comenzó el 17 de diciembre de 2014 y tras meses de negociaciones condujo a la reapertura de las respectivas embajadas en julio del pasado año.
Cuando la encuestadora Gallup comenzó a preguntar “¿Cuál es su opinión general sobre Cuba?”, en 1996, apenas el uno de cada 10 encuestados dijo tener una visión favorable del país caribeño.
En 1976, 1979 y 1980, la empresa utilizó un sistema numérico que medía la opinión sobre Cuba y en todos los casos mostró “fuertes mayorías” de la opinión pública con una imagen negativa sobre Cuba, explicó hoy Gallup.
Desde la llegada a la Casa Blanca del presidente Barack Obama, en 2009, la opinión desfavorable ha caído en 20 puntos porcentuales, desde el 60 al 40 por ciento actual, mientras que durante el mandato de su predecesor, George W. Bush (2001-2009) la visión negativa rondaba una mayoría de dos tercios.
Si se tiene en cuenta la filiación política de los encuestados, el sondeo refleja que, entre los demócratas, la imagen positiva de Cuba se va hasta el 73 por ciento, 14 puntos más que el año pasado y 28 más que en 2014.
Entre los republicanos, también se ha producido un aumento de la opinión favorable, aunque de una manera mucho más tímida, con un 28 por ciento, en 2014; 30 en 2015, y un 34 este año.
Esta encuesta, realizada a través de entrevistas telefónicas a mil 021 personas entre los pasados días tres y siete de febrero, y que tiene un margen de error del cuatro por ciento, llega en plena carrera electoral hacia la Casa Blanca.
De esta manera, el sondeo muestra el apoyo de los demócratas a la decisión de Obama de restablecer vínculos con Cuba, mientras que los republicanos siguen rechazando mayoritariamente esta posibilidad.

 

Malmierca llega a Washington: Los caminos son de doble vía o no son. #CubaUs #UsCuba #Cuba

 

Desbloqueando Cuba / Hay mayor distancia entre La Habana y Pinar del Río, que entre el Malecón y el Estrecho de la Florida. Son exactamente 180 kilómetros, que se muestran en el mapa satelital del avión de la Aerolínea panameña Copa, donde viaja a Washington el Ministro del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca.
La ruta que lo lleva a Estados Unidos va primero a Panamá y luego retorna sobre sus pasos para dirigirse al Norte. Dos veces sobrevuela la Isla, que obviamente no se ve desde la altura de crucero que ha tomado el avión. Pero se sabe que debajo de la barriga de la aeronave está la ladera meridional del Pico Turquino y no es difícil para un cubano imaginar el vigoroso relieve de la Sierra Maestra, con valles estrechos abiertos entre los contrafuertes montañosos.
Mirando el mapa con un avión en miniatura deslizándose lentamente hacia el Norte por más de cuatro horas, y a unos pasos de donde se sienta el Ministro de Comercio Exterior de Cuba, tampoco cuesta trabajo pensar en la política absurda que ha impedido por medio siglo las relaciones entre nuestro país y Estados Unidos, y de paso, ha entorpecido el paso natural del comercio en toda la región. Nuestra Isla sobre ese mar mira hacia todos los caminos del mundo, como decía el sabio Antonio Núñez Jiménez, pero entre sanciones y cacerías financieras del vecino poderoso, ese enclave privilegiado ha estado bajo asedio por demasiado tiempo. Un cerco que ha sido contra nosotros y contra los demás.
El archipiélago cubano tiene una posición semejante a la del Japón frente a las costas asiáticas y a la de Gran Bretaña frente al continente europeo. El bloqueo le ha impedido no solo a Cuba y a Estados Unidos, sino al mundo, el tránsito por uno de las vías privilegiadas del planeta, “llave del Golfo”, de ahí la importancia estratégica del Puerto del Mariel, que han visitado ministros, gobernadores y senadores estadounidenses en los últimos meses. Recuperar plenamente ese paso que permite la confluencia de los caminos es quizás una de las mayores esperanzas que deja entrever el cambio de la política del Presidente Barack Obama y el inicio del proceso de normalización de las relaciones entre los dos países.
Aunque no es la primera vez que un funcionario cubano de muy alto rango visita Estados Unidos desde el llamado “deshielo” –lo hizo el Canciller Bruno Rodríguez, cuando reabrió la Embajada de La Habana en Washington-, la presencia, por primera vez, del Ministro del Comercio Exterior de la Revolución tiene en vilo a la prensa estadounidense y es bienvenida en Estados Unidos por políticos, funcionarios, empresarios y ciudadanos comunes y corrientes, hartos de hostilidades y avenidas truncas entre las dos naciones.
Incluso, cuando el avión finalmente se posa en la pista del Aeropuerto Internacional Washington-Dulles, a 32 kilómetros del corazón administrativo de los Estados Unidos, se aprecia cierta distensión y relajamiento al recibir al Ministro y a la delegación que lo acompaña. La temperatura está bajo cero, las lomas de nieve bordean la pista y hay pronóstico de nevada para la próxima madrugada. Pero aquí, en este domingo del Día de San Valentin, el ambiente es cálido.

El camino debe tener dos vías o no es camino

Gail Reed, editora ejecutiva de la revista estadounidense especializada en salud, MEDICC.
Gail Reed, periodista estadounidense y editora ejecutiva de la revista especializada en salud, MEDICC (Medical Education Cooperation with Cuba), ve con optimismo esta visita de Malmierca y el hecho de que se produzca poco después de las medidas anunciadas por el Departamento de Comercio y el del Tesoro, a fines de enero pasado. Ella cree que este tercer paquete de medidas ayuda al portaaviones de pueblos que es Cuba anclada en el Caribe y lo que más le entusiasma es que potencialmente podría beneficiar la salud de ambos pueblos.
Pero un camino tiene doble vía o no es camino. Y todavía hay restricciones que influyen negativamente para lograr la cooperación en materia de salud entre Cuba y Estados Unidos”, tema que ella conoce como pocos. “Otros cambios requieren acción del Congreso -asegura-. El más relevante, antes de la eliminación total del bloqueo, es la eliminación de la prohibición de la exportación de medicamentos y equipos médicos a Cuba sin licencias específicas otorgados por el Departamento del Tesoro de EEUU”.
Gail asistirá en Washington al encuentro del Ministro Malmierca con empresarios de Estados Unidos interesados en el comercio con Cuba, y adelanta a Cubadebate algunas de sus impresiones. Está convencida de que la empresa cubana en el ámbito de la salud y la biotecnología podrían beneficiar a los estadounidenses, de levantarse las restricciones vigentes para las importaciones desde Cuba a Estados Unidos.
“En particular, los que padecen de enfermedades crónicas como el cáncer y la diabetes, debido a los productos e innovaciones que Cuba ha desarrollado en este sector –por ejemplo con las vacunas terapéuticas contra el cáncer de pulmón, de cuello y cabeza, y de varios pediátricos. Otro ejemplo, por supuesto, es el de Heberprot-P para el tratamiento de lesiones del pié diabético. En EEUU hay más de 70,000 amputaciones cada año por esta complicación de la diabetes, y mayormente entre las minorías y los pobres. Todavía no tienen acceso a este medicamento cubano -que ha reportado disminuir el riesgo relativo de amputación por más del 70%- por las restricciones de la política actual. Es inaceptable que tengan que seguir sufriendo, sencillamente, y que terminen discapacitados por la política exterior de su gobierno”.
También, reconoce, hay estrategias en el sector salud que han contribuido a los indicadores positivos que muestra la población cubana hoy, aún con limitados recursos, que pudieran aprovechar las autoridades y comunidades de EEUU en función de lograr mayor equidad en salud y mejores resultados para todos. “MEDICC ha comprobado que esto no es teoría, ya que ha trabajado con unas 13 comunidades en EEUU que están tomando iniciativas locales a raíz de sus experiencias en contacto con el sistema nacional de salud en Cuba”, dice Gail.

Cada vez que Cuba y EEUU se reúnen a conversar, los caminos se acercan

Sarah Stephens, directora ejecutiva del Centro para la Democracia en las Américas, con sede en Washington.
Pocas personas conocen como Sarah Stephens, directora ejecutiva del Centro para la Democracia en las Américas (CDA), con sede en la capital estadounidense, la difícil trama que mueve los hilos en Washington en el tema de las relaciones Cuba-Estados Unidos, y cuánto afecta el bloqueo a la Isla. A ella acudimos para conversar sobre el contexto en el que se produce esta visita de Malmierca. Por la relevancia de esta conversación la compartimos íntegramente.
-En una nota en nombre del Centro para la Democracia en las Américas (CDA) tras las nuevas regulaciones de los Departamentos de Comercio y el Tesoro, del 27 de enero, usted dice sentirse optimista de que el gobierno hará uso de su autoridad ejecutiva para ir más lejos en las semanas y meses por delante. ¿Exactamente en qué dirección podría avanzar más la administración de Obama a corto plazo?
-En varias reuniones y conversaciones que tuve con funcionarios de la administración Obama, me impresionaron por su compromiso para hacer más y su reconocimiento de que los últimos días del Presidente han llegado –en ellos se mezclan el deseo y la urgencia a la hora de enfrentar los problemas que le esperan. Existe una amplio consenso entre expertos de la legislación y de la política de que el Presidente puede usar sus poderes ejecutivos para permitir viajes no turísticos a los individuos dentro de las reglas people to people; aumentar exportaciones estadounidenses a Cuba e importaciones cubanas a los Estados Unidos; y aliviar a las instituciones financieras de la ansiedad que supone ser objeto de multas si participan en transacciones autorizadas con clientes cubanos.
Las ventajas de hacer esto están claras; será beneficioso para el pueblo de los Estados Unidos y de Cuba, aumentaría actividad comercial, y ayudaría la economía cubana, y así lograr un acercamiento entre nuestros países. Uno de los mayores logros del Presidente Obama en su apertura diplomática hacia Cuba es haber cambiado el enfoque de su política: los intentos de minar la economía y al gobierno cubano, han derivado en acciones que normalizan sus relaciones de tal manera que sirve a los intereses nacionales de los EEUU y beneficia al pueblo cubano.
-Algunos comentaristas han considerado que estas medidas constituyen un paso “gigantesco” en el proceso de normalización de relaciones entre los dos países. Sin embargo, otros consideran que estas regulaciones son limitadas, de difícil concreción y no reflejan una clara voluntad del presidente Obama de blindar con hechos su nueva política hacia Cuba. ¿Cómo lo ve usted?
-Ese cambio de enfoque del Presidente hacia Cuba es de por sí un paso gigantesco. Ahora ha adoptado un camino preciso y paso-a-paso (step-by-step) para lograr lo que él siente que puede lograr dentro de las límites de la ley, en particular las leyes del embargo. Para quienes deseamos la normalización de relaciones, entre los que orgullosamente está el CDA, es importante asumir una perspectiva de largo alcance; cualquier paso individual puede parecer limitado, pero cada cambio en la política vistos de conjunto son audaces y dramáticos comparado con lo que había antes, y deben ser apreciados de esa manera.
-Las autoridades cubanas han expresado que estas medidas se ven dificultadas por la prohibición de utilizar el dólar norteamericano en las transacciones. ¿Tiene facultad el Presidente para cambiar esta regla? ¿Cómo afecta esta circunstancia al empresario estadounidense?
-El Presidente Obama siempre ha operado dentro de la ley; a veces esto ha significado ampliar el derecho de los ciudadanos estadounidenses y los intercambios comerciales con Cuba, y a veces ha significado la aplicación estricta de las regulaciones que están diseñadas para impedir transacciones comerciales y que son consistentes con el embargo. Esto genera temor en muchas compañías norteamericanas, incluyendo instituciones financieras, temor a tratar con consumidores cubanos o a avanzar en contratos con Cuba. Numerosos expertos legales consideran que él tiene la autoridad para cambiar el clima regulatorio en cuanto a las transacciones en dólares y propiciar una actividad comercial más amplia para que empresarios estadounidenses puedan intercambiar con sus homólogos cubanos sin temer a que los vayan a multar. Yo espero que el Presidente tome semejantes decisiones en el tiempo que le queda al mando.
-Diversas fuentes en Estados Unidos han comentado la posibilidad de que el Presidente Obama vaya a Cuba a principios de marzo. ¿Cuál sería el impacto en la isla de una visita del Presidente a La Habana? ¿En Washington? ¿En las elecciones presidenciales y legislativas del 2016?
– He estado viajando a Cuba desde 2001, y jamás he visto semejante emoción en la Isla, al menos cuando se trata de los Estados Unidos, que en los días en que el Presidente Obama y el Presidente Castro se dieron un apretón de manos en el Homenaje a Mandela (en Sudáfrica), o cuando el Presidente Obama citó a José Martí el 17 de diciembre. Lo que el Presidente estadounidense reconoce — a diferencia de sus predecesores– es el valor que los cubanos dan a su soberanía nacional y a la dignidad humana. Él trata a Cuba y al pueblo cubano con respeto — tal como debe ser–, lo que lo aleja de hecho de la política anterior. Éste es la razón por lo cual yo creo que si él visita a Cuba, el Presidente será recibido de forma calurosa por el pueblo cubano, y creo que si realiza esta visita aumentaría el apoyo — ya altísimo — de los estadounidenses a su política hacia Cuba y a todo lo que ha logrado.
-Algunos de los candidatos republicanos para la presidencia del país han criticado la apertura de la Casa Blanca hacia La Habana. Si uno de esos candidatos gana la elección, ¿pudiera darle marcha atrás a esas medidas positivas?
-Mi organización, el Centro para la Democracia en las Américas (CDA), es una institución sin fines de lucro y no toma posiciones políticas frente a la elección. Pero es posible examinar las posiciones de los candidatos sobre la política EEUU-Cuba y concluir que muchos revertirían la política (de Obama). Nosotros creemos que cada vez que un norteamericano visita a Cuba, cada vez que nuestros funcionarios se reúnen para trabajar en los problemas que nos dividían, los argumentos para avanzar en los cambios se fortalecen.
-¿Qué posibilidades hay que el Congreso apruebe legislación este año para eliminar o aliviar el bloqueo?
-Nosotros en el CDA estamos trabajando para fortalecer el apoyo a los cambios del Presidente, defenderlos de las críticas y evitar que puedan ser revertidos, además de educar a los hacedores de políticas y al público sobre la necesidad de completar el proceso de normalización. Estamos orgullosos de que tres veteranos de los viajes del CDA a Cuba — el Senador Klobuchar, y los Representantes Tom Emmer y Kathy Castor — están a la cabeza de los esfuerzos en el Congreso estadounidense para revocar el embargo. Es nuestra esperanza de que esta legislación reciba un creciente apoyo en el Congreso ahora, y nos enfocamos hacia 2017 para alcanzar los votos que permitan revertir el embargo de una vez y por todas.
-El año pasado llegaron 145 000 visitantes de EEUU a Cuba. ¿Cuál ha sido el impacto en EEUU de tantos estadounidenses haber visto a Cuba con sus propios ojos?
-He tenido la suerte de haber organizado varios viajes a Cuba para 112 miembros del Congreso y veteranos asistentes de congresistas, dos gobernadores estadounidenses, más de 50 empresarios privados y cientos de líderes dedicados a la filantropía, asuntos femeninos y de las artes para examinar directamente los impactos de la política norteamericana en el el pueblo cubano. Puedo hablar del efecto que esto tuvo en ellos. Casi todos los que nosotros hemos llevado han regresado a los Estados Unidos con mayor admiración hacia el pueblo cubano, con una mayor comprensión del gobierno y la historia de Cuba, y el deseo de acabar con el embargo y normalizar las relaciones. Más que todo, nuestros viajeros concluyen que, para cualquiera que viva en los EEUU, debería ser totalmente legal la visita a Cuba en sus propios términos, sin tener que rogarle al gobierno estadounidense. Ellos quieren libertad para viajar a Cuba.
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El bloqueo de EEUU a #Cuba cumple hoy 54 años (Infografía)

 

La Habana, 7 feb (ACN) Estados Unidos mantiene desde el siete de febrero de 1962 un bloqueo total contra Cuba,  considerado el genocidio más largo de la historia, debido a sus políticas dirigidas esencialmente a socavar puntos vitales de la defensa y la economía del país caribeña.
Hace 54 años el entonces presidente de los EEUU, John F. Kennedy, mediante la Sección 620a de la Ley de Ayuda Extranjera (de septiembre de 1961), declaró el bloqueo total contra la Isla, después de aplicar por años este tipo de medidas de manera progresiva, como parte de sus políticas imperiales, luego del triunfo revolucionario del primero de enero de 1959, publica hoy Cubadebate.
Las nuevas medidas adoptadas por el Gobierno Revolucionario estaban destinadas a recuperar las riquezas de la nación y ponerlas al servicio del pueblo, hecho que afectó los intereses de los grandes monopolios estadounideses, que durante más de medio siglo habían saqueado los recursos de la isla e influido directamente en su política interna.
Precisamente, la decisión de actuar con plena independencia y producir cambios decisivos en las políticas económicas y sociales de Cuba, para una mayor estabilidad de su pueblo, constituyó el detonante histórico entre los dos países. EEUU respondió rápidamente y de manera brutal con sanciones encaminadas a doblegar a la Revolución cubana con un bloqueo total dirigido, que incluyó la guerra económica, reseña el texto.
Las políticas de bloqueo comenzaron en febrero de 1959, y cada vez se hacían más evidentes y graves desde la no aprobación de un modesto crédito solicitado para sostener la moneda cubana y la restricción de exportación de combustible a Cuba por parte de las transnacionales Esso, Texaco y Shell, en 1960.
Asimismo la prohibición de exportaciones norteamericanas,  con la excepción de alimentos, medicinas y equipos médicos, no incluidos en subsidios; la ruptura de relaciones diplomáticas de EEUU con Cuba, el tres de enero de 1961; y una intensa maniobra estadounidense en la Organización de Estados Americanos (OEA) para que la mayoría de los países latinoamericanos rompieran relaciones con la isla.
En su intenso juego imperial EEUU además implantó formalmente, en febrero de 1962, el “embargo” total del comercio con Cuba; así como también la prohibición de entrada en territorio norteamericano de cualquier producto elaborado, total o parcialmente, con productos de origen cubano, aunque fuese en un tercer país, según la fuente.
Evoca que en 1963 se prohibieron todas las transacciones con Cuba y se congelaron los valores del Estado cubano dentro de territorio estadounidense; y en mayo de 1964 el Departamento de Comercio norteamericano implantó la prohibición total de embarques de alimentos y medicinas a Cuba, aunque en la práctica éstas ya no se efectuaban.
No puede hablarse de un “embargo” al hacer referencia a las acciones ejercidas contra Cuba por parte del gobierno de EEUU, por el contrario, se tipifican como un bloqueo, una medida de guerra, para conseguir el aislamiento, con el propósito de llevar al pueblo a claudicar en su decisión de ser soberano e independiente, con una rendición por la fuerza o por el hambre.
El 17 de diciembre de 2014, EEUU y Cuba anunciaron la decisión de restablecer relaciones diplomáticas, y el actual presidente estadounidense, Barack Obama, reconoció que el bloqueo no surtió efecto.
Para llegar a este acuerdo de restablecer las relaciones, loa presidentes Obama y Raúl Castro, establecieron una serie de negociaciones, que presentaron ciertos avances como el regreso a la Patria, el mismo 17 de diciembre, de Gerardo Hernández, Ramón Labaniño y Antonio Guerrero, que se unieron a René y Fernando González -ya libres en aquel momento-, tras permanecer injustamente encarcelados por más de una década, en territorio estadounidense.
Igualmente, se restablecieron las relaciones diplomáticas y se reabrieron las embajadas en ambos países, lo cual estuvo precedido de la rectificación de la injusta designación de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo.
Se explora la expansión de la cooperación ya existente en temas de interés mutuo, como la seguridad aérea y de la aviación; y el enfrentamiento al narcotráfico, la emigración ilegal, el tráfico de emigrantes y el fraude migratorio.
No obstante, el General de Ejército Raúl Castro ha sido enfático al expresar que el pueblo cubano no renunciará a los principios e ideales por los que ha luchado; las exigencias históricas de respeto a su soberanía para poder establecer relaciones bilaterales con el gobierno de EEUU, y el cese inmediato al bloqueo económico, comercial y financiero contra la isla.
El pueblo cubano no renunciará a los principios e ideales por los que varias generaciones de cubanos han luchado a lo largo de este último medio siglo. El derecho de todo Estado a elegir el sistema económico, político y social que desee, sin injerencia de ninguna forma, debe ser respetado, señaló Raúl al cumplirse un año del anuncio del acuerdo para restablecer vínculos entre ambas naciones.
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