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RevistaLaCalle

FELIPA SUÁREZ RAMOS  |  19 ENERO, 2016
Cuba jamás dejará de batallar por la recuperación de los 117,6 kilómetros cuadrados de su territorio, ocupados por Estados Unidos de América desde hace 112 años en virtud de la Enmienda Platt, impuesta como apéndice a la Constitución de 1901 mediante la fuerza y la coacción.
Ese acto estuvo precedido por la Resolución Conjunta (Joing Resolution) sancionada por el presidente William Mc Kinley en abril de 1898, y por el Tratado de París, de diciembre de ese año, en los cuales el país norteño reconoció el derecho de Cuba a ser “libre, independiente y soberana”.
Incorporadas sus tropas a la contienda independentista cubana cuando la derrota de España estaba próxima, los estadounidenses se las agenciaron para apoderarse de la victoria del Ejército Libertador, de tal modo que el 1ro. de enero de 1899 un gobierno interventor militar asumió el mando. El 25 de julio del siguiente año, el gobernador Leonard Wood convocó a la elección de delegados a una Asamblea Constituyente que se encargara de redactar la carta magna de la república a instaurar, de acuerdo con lo estipulado en la Resolución Conjunta.
Los asambleístas iniciaron ese proceso el 5 de noviembre de 1900 y lo concluyeron el 21 de febrero de 1901 con la firma de la Constitución de la República de Cuba. Mas Estados Unidos les exigió definir en ella lo que consideraba debían ser las relaciones entre ambas naciones, a lo cual se negaron al no ser esa la misión confiada por el pueblo. Tal actitud motivó que Wood, violentando un derecho inalienable de los cubanos, emitiera una orden militar mediante la cual exigía el cumplimiento de sus propósitos, o de lo contrario sus tropas no se retirarían de la Isla.
Así, el 12 de junio de ese año quedó aprobado el magno documento con la incorporación, como apéndice, de la Enmienda Platt, contenida en la ley de créditos para el ejército estadounidense en este archipiélago durante el año fiscal a concluir en junio de 1902.
IMPLICACIONES DE LA ENMIENDA
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Foto: Internet
Con la imposición de ese engendro jurídico, Estados Unidos entró en una serie de contradicciones e infracciones de lo estipulado tanto en la Resolución Conjunta —donde se hacía referencia a una Cuba libre— y del Tratado de París —el cual limitaba sus obligaciones al tiempo que ocupara la Isla—, como demuestra el contenido de sus ocho cláusulas. Entre estas destacaban la III y la VII, por sus gravísimas implicaciones. Con respecto a esta última, al explicar su voto contrario a la enmienda, Manuel Márquez Sterling¹ indicó que en la III descansaba “(…) el sistema coercitivo de la ordenanza impuesta como grillete de usurpación a los ideales tronchados de la República sin soberanía”, al estipular que:
“(…) el Gobierno de Cuba consiente que los Estados Unidos puedan ejercer el derecho de intervenir para la preservación de la independencia de Cuba y el sostenimiento de un Gobierno adecuado a la protección de la vida, la propiedad y la libertad individual y al cumplimiento de las obligaciones, con respecto a Cuba, impuesta a los Estados Unidos por el Tratado de París y que deben ahora ser asumidas y cumplidas por el Gobierno de Cuba”.
Y para Juan Gualberto Gómez² equivalía a “(…) entregar a los norteamericanos la llave de nuestra casa para que puedan entrar en ella a todas horas, cuando les venga el deseo, de día o de noche, con propósitos buenos o malos (…)”.
Con relación a la cláusula VII relativa a la cesión por Cuba de territorios para la instalación de estaciones navales o carboneras, Juan Gualberto Gómez señaló: “(…) bajo cualquier punto de vista que se mire, su finalidad no es otra que la merma del poder de los futuros gobiernos de Cuba y de la soberanía de nuestra República”.
De la referida enmienda se derivaron el acuerdo para el arriendo de terrenos en Guantánamo y Bahía Honda, en febrero de 1903, y el Tratado Permanente, de mayo de ese año, que reproducía textualmente la condición referida al alquiler de tierras. Así, el 10 de diciembre de ese año EE.UU. ocupó el área del poblado guantanamero de Caimanera, acto que desencadenó una situación preñada de ilegalidades atentatorias contra la soberanía cubana, aún vigentes. Con vistas a ampliar el área despojada, el 22 de diciembre de 1912 rescindió lo convenido con respecto a Bahía Honda.
Como es de suponer, la presencia de la base yanqui fue repudiada desde el primer momento por la población cubana e influyó política, económica e ideológicamente en el país, en especial en la región donde se encuentra. A esto se sumaron las andanzas de los marines destacados en ella en los denominados días “francos”, con la consiguiente proliferación de la prostitución, los vicios y el contrabando.
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Foto: Internet
Esa situación solo se revertió tras el triunfo revolucionario del 1º. de enero de 1959, y ese enclave no tardaría en convertirse en guarida de contrarrevolucionarios que la emplearon como puente para la infiltración y exfiltración de agentes, y punto desde donde provenían todo tipo de provocaciones y agresiones.
La actividad anticubana generada allí determinó que la Revolución decidiera la creación de una fuerza que velara por la seguridad del territorio no ocupado. Tal actitud, mantenida durante décadas, tuvo su más alta expresión cuando disparos provenientes de la base hirieron gravemente a combatientes de la brigada de la frontera e incluso provocaron la muerte de los jóvenes soldados Ramón López Peña y Luis Ramírez López, en 1964 y 1966, respectivamente.
Conversaciones sostenidas en septiembre de 1994, como consecuencia de la llamada “crisis de los balseros”, dieron como resultado la existencia de un clima de distensión. No obstante, Estados Unidos continúa empleando la instalación para fines ajenos a los que le dieron vida, entre ellos, como centro de concentración y prisión donde los detenidos son sometidos a torturas, vejaciones y discriminación.
El pueblo cubano ha reclamado siempre la devolución del territorio ocupado, porque como afirmó el líder de la Revolución Fidel Castro Ruz, el 26 de julio de 1962, es “(…) un pedazo de tierra al cual no renunciaremos jamás y no cejaremos de reclamar hasta que sea devuelto a nuestro país. Esa base es además un puñal clavado en el corazón de la tierra cubana (…)”.
DEFENDER LA SOBERANÍA
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Foto: Internet
Luego del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, el presidente Raúl Castro Ruz ha reiterado que la total normalización se alcanzará “(…) cuando se ponga fin al bloqueo económico, comercial y financiero; se devuelva a nuestro país el territorio ocupado ilegalmente por la Base Naval de Guantánamo; cesen las transmisiones radiales y televisivas y los programas de subversión y desestabilización contra la isla, y se compense a nuestro pueblo por los daños humanos y económicos que aún sufre”.
Así manifestó en su discurso en el debate general del 70 período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 28 de septiembre del 2015, y estas palabras siguen siendo respaldadas en distintos escenarios, como el IV Seminario Internacional de Paz y Abolición de Bases Militares Extranjeras, celebrado a finales de noviembre en la ciudad más oriental de Cuba. Asistieron más de 200 pacifistas, entre ellos representantes de los 40 países miembros del Consejo Mundial por la Paz, para entre otros objetivos, favorecer el intercambio de experiencias sobre las consecuencias de esas instalaciones militares enclavadas en diferentes partes del mundo.
ROSARIO DE VIOLACIONES
Un tratado es nulo si ha sido obtenido mediante la coacción o la amenaza. Tal es el caso de la instalación de la base naval de Estados Unidos de América en Guantánamo, derivada de la Enmienda Platt, aceptada por los constituyentistas porque, de no hacerlo, se mantendría la intervención militar estadounidense en la Isla. Además, el pueblo y Gobierno cubanos están en contra de su permanencia.
– De acuerdo con el principio de pacta sunt servanda, todo pacto debe ser firmado de buena fe por las partes que se obligan, y en torno al establecimiento de esa instalación militar primaron las ansias de injerencia y poder de Estados Unidos sobre Cuba.
– El artículo VII de la Enmienda Platt señaló como objetivo el establecimiento de bases navales o carboneras, lo que EE.UU. contravino al instalar una base castrense, violación agudizada por su empleo como centro de tortura y prisión.
– Mediante la cláusula rebus sic stantibus, el Derecho Internacional establece que un tratado deja de existir cuando cambian las circunstancias en que fue suscrito. Ese es el caso de la base yanqui en Guantánamo, porque el Gobierno de la Isla no reconoce el tratado firmado en 1903, y el pueblo cubano reclama la devolución de esa porción de suelo patrio.
– Todo arrendamiento resulta temporal por su naturaleza, y la perpetuidad de ese enclave en la provincia más oriental de Cuba es incompatible con dicho principio. También lo es la firma del arrendamiento sin término, pues presupone que el propietario puede recobrar en cualquier momento, o en el monto en que fuere acordado, la posesión y uso del bien pactado.
– Estados Unidos ha utilizado la base como centro de concentración, prisión, vejaciones y discriminación, en franca violación de los Derechos Humanos y del Derecho Internacional Humanitario. (Fuente: Tomado de una entrevista concedida por la licenciada en Derecho Dorys Quintana a esta autora y a la colega Alina Martínez Triay) 
¹Manuel Márquez Sterling (1872-1934). Escritor, periodista y diplomático cubano. En 1934 fue presidente de la República de Cuba durante seis horas.
²Juan Gualberto Gómez (1854-1933). Es considerado uno de los patriotas más consecuentes con los principios independentistas que ha tenido la Historia de Cuba. Mencionado por la historiografía cubana casi siempre por ser la persona elegida por José Martí para organizar los preparativos dentro de la Isla para la Guerra de Independencia.

Quedan menos de 100 prisioneros en la ilegal Base Naval de Guantánamo

La infame prisión de Guantánamo fue abierta por George W. Bush. (Foto: Reuters)

Diez prisioneros originarios de Yemen que estaban detenidos en la prisión de Estados Unidos en la Bahía de Guantánamo, Cuba, fueron liberados y enviados a Omán, en Medio Oriente, para su reasentamiento, informaron el jueves las autoridades, que destacaron los hechos como un logro significativo en el demorado esfuerzo por cerrar el centro de detención.
La liberación, una de las más grandes en un sólo día durante el gobierno del presidente Barack Obama, significa que la población de la prisión está por debajo de los 100 prisioneros por primera vez desde poco después de que se abrió en enero de 2002 para retener a sospechosos de tener vínculos con al-Qaida o el Talibán. Actualmente hay 93 internos.
Lee Wolosky, enviado especial del Departamento de Estado para el cierre de Guantánamo, dijo que Estados Unidos espera transferir a los demás prisioneros autorizados para su liberación, cerca de una tercera parte, antes de que llegue el verano.
La Base de Guantánamo llegó a tener hasta 680 prisioneros en su punto de mayor actividad en 2003 y cerca de 245 cuando Obama llegó al gobierno y prometió cerrar el centro de retención, visto como un símbolo de las extralimitaciones en la guerra contra el terrorismo.

Aston Carter, secretario de Defensa de los Estados Unidos. (Foto: Archivo)

El secretario de Defensa, Ash Carter, anunció la liberación de los yemeníes en una ceremonia de cambio de mandos realizada en Miami, en el Comando del Sur, que supervisa la ilegal Base de Guantánamo. Comentó que el gobierno presentaría un plan ante el Congreso, en donde muchos quieren mantener la prisión abierta para trasladar a cárceles de Estados Unidos a aquellos prisioneros que no puedan ser liberados.
“No todos los prisioneros de Guantánamo pueden ser transferidos de manera segura a otro país, por lo que necesitamos una alternativa”, comentó Carter.
(Con información de agencias)