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La Helms-Burton: Ley que persigue la recolonización de Cuba

Esta ley es más intervencionista que la Enmienda Platt de 1901 y que el Tratado de Reciprocidad que obligaron a suscribir a los cubanos para otorgarnos aquella falacia de independencia a principios de siglo.
Es una agresión a la independencia y dignidad de Cuba, en tanto intentona anexionista colonial.
La razón de la adopción de la Ley Helms-Burton es principalmente para provocar el cambio del sistema político y económico en Cuba
Sus Títulos I y II son una afrenta a la soberanía y la dignidad de Cuba.
Establece cuál es la política de Estados Unidos respecto al gobierno de transición y al gobierno democráticamente elegido en Cuba, y una serie de requisitos para considerar lo que es, según el gobierno estadounidense, un Gobierno de Transición y lo que es un gobierno democráticamente elegido.
Constituye una injerencia en los asuntos internos de un país soberano, prohibida por el Derecho Internacional.
Es también una afrenta a la soberanía del resto de los países del mundo, por sus intenciones de aplicar la jurisdicción estadounidense extraterritorialmente.
Esta Ley expresa en toda su amplitud la Doctrina Monroe, proclamada hace más de siglo y medio.
La ley desde el punto de vista del temor que puede originar en algunos empresarios, daña a Cuba  y a los estadounidenses, porque frena o demora las inversiones y complica aún más otras relaciones de carácter económico.
Pone en punto muerto las posibilidades para resolver, de forma racional, entre los dos países, el proceso de las reclamaciones de propiedades nacionalizadas; creando un grave precedente para las normas internacionales sobre la solución de estos litigios, el que puede volverse en contra de los propios Estados Unidos con las reclamaciones de propiedades en otros países.
Con esta ley se aspira a retomar el argumento de las propiedades norteamericanas confiscadas en Cuba, que no mediaron compensaciones económicas a sus antiguos propietarios y que esas propiedades el Gobierno cubano las está ofreciendo a los inversionistas extranjeros.
Los elementos que se esgrimen son falsos, de hecho Estados Unidos nunca quiso negociar la cuestión de las propiedades nacionalizadas, ni dejaron que sus empresas afectadas negociaran, por tanto, no han podido recibir indemnización.
La Comisión de Reclamaciones, en su momento, aceptó 5 911
solicitudes de compensación. Pero nunca hubo una conciliación para comprobar si esas solicitudes y valoraciones eran ciertas, estaban infladas, estaban duplicadas o se empleaban documentos falsificados.
El engendro de esta Ley pretende otorgarle el derecho de reclamación a quienes no eran ciudadanos de Estados Unidos, cuando sus propiedades fueron nacionalizadas o se marcharon del país, abandonándolas.
Es absurda una ley que permite a ciudadanos de otro país intentar reclamar ante los tribunales de Estados Unidos a empresas de terceros países, por supuestas propiedades cuyo valor, además, puede calcularse a conveniencia del supuesto reclamante.
La Administración estadounidense adopta la posición de apoyar, también, el reclamo de las propiedades de determinados ciudadanos norteamericanos de origen
cubano, enriquecidos antes de 1959 por métodos fraudulentos y al amparo de gobiernos corruptos.
PROCESO DE NACIONALIZACIÓN E INDEMNIZACIÓN
El 17 de mayo de 1959 se promulgó la Ley de Reforma Agraria que fijó el máximo de tierra por propietario a 30 caballerías (402,6 hectáreas) que debía ser explotada y de no hacerlo así, en un plazo de dos años se aplicaría la expropiación forzosa, lo que realmente se hizo al dictarse la 2da. Ley de Reforma Agraria que redujo este límite a 5 caballerías (67,1 hectáreas).
Esta Ley se aplicó tanto para cubanos como para extranjeros y tenía excepciones al límite, por ejemplo, se elevaba a cien caballerías para áreas cañeras cultivadas, o ganaderas, o de arroz con altos rendimientos.
El artículo 29 de la Ley reconoció el derecho constitucional de indemnización a los propietarios expropiados, y fijando el valor de la compensación tomando como base la declaración del dueño en el amillaramiento municipal y en cuanto a los edificios, animales, etc., por tasación.
Se dispuso la emisión de bonos de la República, denominados «Bonos de la Reforma Agraria» que devengaría un interés anual no mayor del 4,5 %. Los bonos se redimirían en un plazo de 20 años y cada año se incluiría en el presupuesto la partida correspondiente. Le concedía, además, diez años de exención de impuestos sobre la renta personal y otros beneficios.
Para los aparceros, precaristas y otros campesinos que trabajaban la tierra propiedad de otros, se le entregó gratuitamente a cada uno el llamado mínimo vital de dos caballerías de tierra.
El 6 de julio de 1960 se dicta la Ley 851, complementaria al artículo
24 de la Ley Fundamental de 1959, que retomó el principio de expropiación forzosa por causa de utilidad pública.
La Ley 851 facultaba al Presidente de la República y al Primer Ministro (era la estructura de Gobierno vigente en esa época) para nacionalizar la propiedad norteamericana en Cuba mediante Resolución Conjunta.
Artículo 24: Se prohíbe la confiscación de bienes, pero se autoriza la de los bienes del tirano depuesto el día 31 de diciembre de 1958 y de sus colaboradores,
Los de las personas naturales o jurídicas responsables de delitos cometidos contra la economía nacional o la hacienda pública, los (bienes) de las (personas) que se enriquezcan o se hayan enriquecido ilícitamente al amparo del Poder público.
Los de las personas que fueren sancionadas por la comisión de delitos que la Ley califica de contrarrevolucionarios, o que para evadir la acción de los Tribunales Revolucionarios abandonen en cualquier forma el territorio nacional, o que habiéndolo abandonado realicen actividades conspirativas en el extranjero contra el Gobierno Revolucionario.
Ninguna otra persona natural o jurídica podrá ser privada de su propiedad si no es por la autoridad competente, por causa de utilidad pública o de interés social o nacional. La Ley regulará el procedimiento para las expropiaciones y establecerá los medios y formas de pago, así como la autoridad competente para declarar la causa de utilidad pública o interés social o nacional y la necesidad de la expropiación.
La Ley 851 estableció la forma y modo de compensar la propiedad nacionalizada mediante los Bonos de la República emitidos al efecto y se disponía la designación de peritos para valorar dichos bienes a los fines de su pago mediante la amortización de dichos Bonos, que se haría contra un fondo creado en el Banco Nacional de Cuba denominado «Fondo para el Pago de Expropiaciones de Bienes y Empresas de Nacionales de los Estados Unidos de Norteamérica».
El referido fondo se nutriría anualmente con el 25 % de las divisas extranjeras que corresponda al exceso de las compras de azúcar que cada año compra los Estados Unidos a Cuba sobre los tres millones de toneladas largas españolas a 5,75 centavos, la libra inglesa F.A.S.
Los bonos devengarían un 2 % de interés anual y comenzarían a pagarse en un plazo no menor de 30 años.
Si no hubiera existido el bloqueo a partir de 1990 los ciudadanos norteamericanos hubieran comenzado a cobrar su debida indemnización.
El 6 de agosto de 1960 se dicta la Resolución Conjunta No. 1, de conformidad con la Ley 851 y se dispone la nacionalización mediante el procedimiento de expropiación forzosa y consiguiente compensación de las 26 empresas norteamericanas más representativas, iniciando la lista la Compañía Cubana de Electricidad y la Compañía Cubana de Teléfonos, que habían explotado al pueblo con altas tarifas y mal servicio, le seguían las tres refinerías que habían fraguado el boicot contra nuestro pueblo para dejarlo sin combustible, y 21 empresas azucareras.
El 17 de septiembre de 1960 se dictó la Resolución Conjunta No. 2, por la cual se nacionalizaron los tres bancos norteamericanos que operaban en Cuba: First National City Bank of New York, First National Bank of Boston y el Chesse Manhattan Bank, también al amparo de la Ley 851.
El 24 de octubre de 1960, igualmente, se dictó la Resolución Conjunta No. 3, que dispuso la nacionalización de los restantes bienes norteamericanos, algo más de 160.
Después de la Primera Ley de Reforma Agraria, el Gobierno de Cuba reafirmó su disposición de discutir sin reservas, y sobre la base del respeto mutuo, las diferencias surgidas con el Gobierno de los Estados Unidos, sobre la reivindicación de sus riquezas y los perjuicios que hubieren significado para las personas naturales o jurídicas norteamericanas.
En nota del 22 de febrero de 1960, el Gobierno de Cuba, con vistas a reanudar las conversaciones con el de Estados Unidos, demandó de este a que mientras se esté negociando no se adoptara medida alguna que prejuzgue el resultado de las conversaciones.
Es falso que el Gobierno de Cuba se negó a negociar sus diferencias con el de Estados Unidos.
Conscientes de que la forma de pago era el azúcar, cortaron esta, perjudicando así a sus ciudadanos, pues hizo impracticable la Ley 851. Después vendría el bloqueo total en febrero de 1962 hasta llegar a la Helms-Burton.
LEYES NACIONALIZADORAS
Ley 891, del 13 de octubre de 1960, la cual declaró pública la función bancaria y dispuso en su Artículo 5 el derecho de indemnización de los socios o accionistas de las entidades bancarias disueltas y extinguidas, cuestión que se haría efectiva mediante pagos posteriores al cierre de operaciones del Banco Nacional de Cuba, el 31 de diciembre de 1960. Esta Ley nacionalizó la banca nacional y estableció un procedimiento compensatorio mediante bonos pagaderos a 15 años, y, a su vez, excluyó de esta medida a las entidades bancarias canadienses establecidas en Cuba, con las cuales se llevó a cabo un procedimiento de compra de sus activos.
Ley de Reforma Urbana, del 14 de octubre de 1960, que entregó las casas a sus inquilinos y pagó la compensación a los antiguos propietarios –ya fuesen nacionales o extranjeros–, incluso con pensiones vitalicias después de haber cobrado el valor del inmueble afectado.

Ley No. 1076, del 5 de diciembre de 1962, la cual nacionalizó cierto tipo de comercios minoristas o pequeños, también independientemente de la nacionalidad de sus antiguos propietarios.

CARACTERÍSTICAS DE LAS NACIONALIZACIONES CUBANAS

No han sido discriminatorias, trataron por igual a cubanos y a extranjeros.
Son de propósito público y no para beneficio privado.
Todas han dispuesto una apropiada compensación para los afectados.

Han sido aplicadas por disposiciones de rango constitucional, mediante procedimientos legales de expropiación forzosa por causa de utilidad pública e interés nacional.

CUBA, RESPETUOSA DEL DERECHO INTERNACIONAL Y CONSECUENTE EN EL CUMPLIMIENTO DE SUS 
OBLIGACIONES, HA FIRMADO ENTRE OTROS, LOS SIGUIENTES ACUERDOS:

Convenio entre el Gobierno Revolucionario de la República de Cuba y el Gobierno de la República Francesa, concerniente a la indemnización de los bienes, derechos e intereses franceses afectados por las leyes y medidas dictadas por el Gobierno Revolucionario de la República de Cuba a partir del 1ro. de enero de 1959, firmado el 16 de marzo de 1967.
Acuerdo entre el Gobierno Revolucionario de la República de Cuba y el Gobierno de la Confederación Suiza, concerniente a la indemnización de las leyes dictadas por el Gobierno Revolucionario de la República de Cuba a partir del 1ro. de enero de 1959, firmado el 2 de marzo de 1967.
Canje de Notas, de fecha 18 de octubre de 1978, entre el Gobierno de la República de Cuba y el del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte, sobre compensación a nacionales británicos como resultado de la aplicación de las nacionalizaciones, expropiaciones y demás leyes similares y medidas dictadas por el Gobierno Revolucionario de la República de Cuba desde el 1ro. de enero de 1959.
Convenio entre el Gobierno de la República de Cuba y el Gobierno del Canadá, relativo a la liquidación de reclamaciones canadienses, firmado el 7 de noviembre de 1980.
Convenio entre la República de Cuba y el Reino de España, sobre indemnización por los bienes españoles afectados por las leyes, disposiciones y medidas dictadas por el Gobierno de la República de Cuba a partir del 1ro. de enero de 1959, firmado el 26 de enero de 1988.

En Cuba no hay ni habrá espacio para la intromisión de una potencia extranjera

Cuba en la ONU.
Foto: Captura de pantalla

Discurso pronunciado por Bruno Rodríguez Parrilla, ministro de Relaciones Exteriores de la República de Cuba, en el 73 Período de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, bajo el tema 43: “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”.  Nueva York, 1ro. de noviembre de 2018. “Año 60 de la Revolución”.

(Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado)

Señora Presidenta:
Deseo expresar condolencias al pueblo y a las autoridades de la ciudad de Pittsburg, del estado de Pensilvania y de los Estados Unidos, por los hechos ocurridos en la sinagoga Tree of Life, donde fallecieron 11 personas.
Reciban también nuestras condolencias el pueblo y las autoridades de Indonesia, por el desastre aéreo sucedido el pasado 29 de octubre, en el que perdieron la vida 189 personas.

Señora Presidenta;
Excelentísimos Señores Representantes Permanentes;

Señoras y Señores Delegados:

El 25 de junio de 2018, el niño Adam López Macías, de 181 días de nacido, fue intervenido quirúrgicamente para corregir un defecto congénito de inversión de las grandes arterias del corazón, un problema anatómico, mediante el que se conectan de forma indebida dichas arterias, el cual amenazaba su vida. La cirugía duró 5 horas. Su delicada condición, una posterior hipotensión —o presión baja— y bradicardia —lentitud en el pulso— obligaron a mantenerlo con su pequeño esternón abierto hasta el día 29, es decir 96 horas.
El bloqueo impide que los niños cubanos que sufren de bajo gasto cardíaco postoperatorio, es decir, de insuficiente sangre bombeada por el corazón, que es la complicación más frecuente de la cirugía cardio-pediátrica, dispongan del mejor tratamiento, como es el “Sistema Avanzado de Apoyo Ventricular Pediátrico” que producen, y protegen con patentes, las compañías estadounidenses Heart Ware International Inc. de Massachusetts y Thoratec Corporation, de Pleasanton.

¿Cómo medir el dolor del pequeño niño y el de su familia?

Adam se recuperó gracias a la profesionalidad y la consagración del personal de salud cubano y al esfuerzo de un país entero.

El 13 de diciembre de 2017, fue operada Rosa Esther Navarro Ramírez, nacida a las 37 semanas de gestación. Tenía entonces 1 año y 2 meses y padecía de un Drenaje Anómalo (Total) de Venas Pulmonares, es decir, cuando se mezcla la sangre oxigenada con la no oxigenada.

Sufre, entonces, una fibrilación ventricular —latidos rápidos y desordenados—, y se le trata, durante 27 días de profunda angustia para sus padres, por hipertensión pulmonar, es decir, cuando aumenta la presión sanguínea en las pequeñas arterias pulmonares de la niña, sin poder contar con el fármaco ideal que es el óxido nítrico inhalado, que no puede ser conseguido de manera urgente y transportado en avión, por ser inflamable y explosivo, y requiere condiciones especiales para la transportación marítima. De no existir el bloqueo, se pudiera solicitar de manera expedita a una compañía estadounidense, productora del benéfico fármaco y también del sistema con que se administra este, como es Datex Ohmeda.

Rosita fue salvada pese a la crueldad de esta política.

Una niña guantanamera, de 13 años, con un tumor maligno de columna, y un niño habanero de 5 años, con una masa tumoral entre el tallo cerebral y el cerebelo (en la fosa craneal), cuyos nombres obviamente no debo revelar, no pudieron ser tratados con el fármaco óptimo, la Temozolamida que se produce en Estados Unidos, aunque felizmente han rebasado la enfermedad.

La compañía Illumina es líder mundial en la Secuenciación de Próxima Generación (NGS) que garantiza el diagnóstico más certero del cáncer y es la base para la medicina de precisión y el tratamiento personalizado de los pacientes. Los proveedores de medicamentos personalizados generalmente exigen ese tipo de diagnóstico para suministrarlos.

En el 2017, fallecieron en Cuba 224 personas por cada 100 mil habitantes sin disponer de esos tratamientos debido al bloqueo.

En el último año, más de 30 compañías estadounidenses como Agilent, Cook Medical y Thermo Fisher Scientific rehusaron vender a la compañía Medicuba, medicamentos, insumos y equipos imprescindibles para nuestro sistema de salud o no respondieron a su reiterada solicitud.

No podría una madre en esta sala o en este planeta dejar de conmoverse ante casos como los descritos.
Son incalculables los daños humanos ocasionados por el bloqueo, que califica como acto de genocidio a tenor de los incisos B) y C) del Artículo 2 de la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio de 1948. Es, incluso, una violación del Derecho Internacional Humanitario, si hubiera un conflicto. No se puede contabilizar, señora Presidenta, el sufrimiento humano.

El objetivo del bloqueo, anclado en la Guerra Fría, no ha cambiado con el transcurso del tiempo.

El infame memorando clasificado del subsecretario de Estado, Lester Mallory, de 6 de abril de 1960, guía la política del gobierno actual de los Estados Unidos hacia Cuba cuando dice: “… no existe una oposición política efectiva (…) El único medio posible para hacerle perder el apoyo interno (al gobierno) es provocar el desengaño y el desaliento mediante la insatisfacción económica y la penuria (…) Hay que poner en práctica rápidamente todos los medios posibles para debilitar la vida económica (…) negándole a Cuba dinero y suministros con el fin de reducir los salarios nominales y reales, con el objetivo de provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Como excepción, nos alegra la reciente firma, bajo licencia específica, existente desde el año 2016, de una compañía mixta por parte de la Agencia Comercializadora del Centro de Inmunología Molecular cubano (cimab) y de Rosewell Park Cancer Center que permitirá la comercialización en Estados Unidos de vacunas terapéuticas de tecnología cubana contra el cáncer de cabeza, cuello y pulmón.

También, la venta a Cuba, bajo una licencia específica (del año 2017), de 81 000 dosis del anticonceptivo hormonal Mesigyna por una sucursal estadounidense de la compañía Bayer.

Por otra parte, el bloqueo es el principal impedimento al flujo de información y al más amplio acceso a Internet y las tecnologías de la información por parte de los cubanos, al dificultar y encarecer la conectividad del archipiélago, condicionar el acceso a sus plataformas y tecnologías, y utilizar el ciberespacio para actos de “cambio de régimen”.

Igualmente, dificulta los vínculos culturales, académicos, científicos, deportivos y de la sociedad civil.
En ejercicio de esta política hostil, el gobierno estadounidense, con pretextos increíbles y motivaciones políticas reales, incumple la cantidad de visas de emigrantes para cubanos pactada en los acuerdos migratorios vigentes; encarece y dificulta la reunificación familiar, los viajes temporales de cubanos a su territorio y restringe los vínculos familiares.

El bloqueo constituye una violación flagrante, masiva y sistemática de los derechos humanos de las cubanas y cubanos y ha sido y es un impedimento esencial a las aspiraciones de bienestar y prosperidad de varias generaciones.

Dichas políticas afectan asimismo a los cubanos que residen en los Estados Unidos.

El bloqueo es opresivo también para los ciudadanos estadounidenses a quienes limita, injusta y arbitrariamente, la libertad de viajar a Cuba, único destino prohibido para ellos en el planeta.

Señora Presidenta:

El Gobierno de los Estados Unidos manipula y politiza vulgarmente el deseo universal de garantizar los derechos humanos a todas las personas y los Objetivos de Desarrollo Sostenible en las enmiendas que usted (refiriéndose a la Embajadora de los EE. UU.) ha presentado, con el único propósito de adulterar la naturaleza y el foco de la resolución contra el bloqueo, que ha aprobado esta Asamblea 26 veces, con el objetivo de fabricar un pretexto y obtener una suerte de endoso internacional para continuar endureciendo este que la Asamblea, señora embajadora, no le va a dar.

Un desvergonzado memorando, circulado a los diplomáticos acreditados la semana pasada por el Departamento de Estado (lo muestra), que tengo en mi poder, así lo reconoce: “Las enmiendas que hemos propuesto tienen la intención de abordar la razón subyacente del embargo”.

Más adelante, con gran cinismo, señala el Departamento de Estado: “El año pasado fue hecha en la Asamblea una referencia directa a que el embargo socava los esfuerzos colectivos para implementar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDG)”. Dice el memorando: “Los escuchamos a ustedes —a los delegados— perfectamente, loud and clear, alto y claro. Las acciones de Cuba amenazan claramente estos Objetivos y, para poder implementarlos totalmente, necesitamos el apoyo de ustedes a las enmiendas”.  Es una verdadera burla a esta Asamblea.

Se conoce el poco respeto de la embajadora de los Estados Unidos y del Departamento de Estado a las Naciones Unidas, al multilateralismo y a esta Asamblea, a quien llamó el año pasado un teatro político.
El memorando acabado de circular es una verdadera burla al multilateralismo, a la decencia en la política internacional y a esta magna, universal y democrática Asamblea.

Llama la atención, además, que el memorando utiliza el engañoso recurso de presentar el texto de las enmiendas como lenguaje previamente acordado, para introducir disimuladamente contenidos referidos a otro tema, por otra instancia y sobre otro país.  Es otra vez la práctica de la mentira, el engaño y la amoralidad en el discurso político.

Lo que fue el documento L.7, con una sola enmienda de 8 párrafos, fue luego convertido en 8 enmiendas separadas con el único propósito de crear confusión, abusar del tiempo y producir cansancio en la Asamblea, es una artimaña, señora embajadora, deshonesta.

Si el Gobierno de Estados Unidos quiere debatir y votar iniciativas sobre derechos humanos o los Objetivos de Desarrollo Sostenible, estamos prestos a hacerlo de inmediato, en cualquier órgano, en cualquier momento y bajo cualquier tema pertinente de la agenda.

Continuaremos alentando el diálogo y la cooperación como la única forma de favorecer el progreso en el ejercicio de los derechos humanos y mantendremos nuestra activa y constructiva participación en el Consejo de Derechos Humanos, en su ejercicio de Revisión Periódica Universal y en la cooperación con todos, absolutamente todos, sus mecanismos universales.

El Gobierno de los Estados Unidos no tiene la menor autoridad moral para criticar a Cuba ni a nadie en materia de derechos humanos.  Rechazamos la reiterada manipulación de estos con fines políticos y los dobles raseros que le caracterizan.

Su Gobierno es responsable de crímenes contra la humanidad.  Fue el que usó el arma nuclear contra la población civil.  Es el que desarrolla armas de exterminio en masa, inicia ahora una nueva carrera armamentista, perfecciona las armas nucleares, las convencionales de gran letalidad, las autónomas y es el que militariza el ciberespacio y el espacio ultraterrestre.

Su Gobierno es el que estableció dictaduras militares y organizó sangrientos golpes de Estado.  Con las guerras que su Gobierno ha lanzado en los últimos años ha ocasionado millones de muertes, muchas de ellas personas inocentes, y oleadas de refugiados con el consiguiente sufrimiento humano.

Su Gobierno ha utilizado las ejecuciones extrajudiciales, el secuestro y la tortura.  Mantiene hoy presos indefinidamente en un limbo jurídico, sin defensa, tribunales, ni debido proceso en la prisión de la Base Naval de Guantánamo que usurpa ilegalmente nuestro territorio.

El Gobierno de los Estados Unidos es autor de violaciones de derechos humanos de sus propios ciudadanos, especialmente afroamericanos e hispanos, de las minorías, los refugiados y los migrantes.

En medio de la opulencia de ese país, 40 millones de estadounidenses viven en condiciones de pobreza y 52 millones en comunidades empobrecidas.  Más de medio millón de sus ciudadanos duermen en las calles sin que usted los mencione.  Carece de seguro médico el 12% de los estadounidenses (ciudadanos) y se privará de este, por su Gobierno a millones de personas de bajos ingresos.  La educación de calidad no está al acceso de las mayorías que su Gobierno ni representa ni defiende.  La igualdad de oportunidades en Estados Unidos es una quimera.  El Gobierno que usted integra es un Gobierno de millonarios que impone políticas salvajes.

Las mujeres reciben, por igual trabajo, el 82% del salario de los hombres; si son afroamericanas, el 64%, y si son latinas el 62%.  Las denuncias por acoso sexual son generalizadas.

La riqueza media de las familias blancas es siete veces mayor que la de las familias afro-descendientes.  Muere el doble de niños afroamericanos menores de un año que los niños blancos.  Las madres afroamericanas tienen entre tres y cuatro veces más la probabilidad de morir en el parto que las madres blancas, y la mitad de ellas podría salvarse con mejores atenciones que el Departamento de Estado jamás reclama.

Hay un patrón racial diferenciado en la población penitenciaria norteamericana, en la duración de las sanciones de privación de libertad, en la ejecución de la pena capital aplicable a menores y discapacitados mentales; y en las muertes atroces por disparos de la policía.
Su Gobierno construye muros, separa de sus padres emigrantes a menores, incluso, a niños pequeños que ha encerrado en jaulas.

Crecen juntos en este país la información falsa y el monopolio de las plataformas tecnológicas de la comunicación y de la generación de contenidos.

El Gobierno estadounidense interviene sin escrúpulos en los procesos electorales y en los asuntos internos de la mayoría de los Estados del planeta.

Trata de derrocar por la fuerza al Gobierno legítimo de la República Bolivariana de Venezuela, utiliza contra ella una brutal campaña de difamación y la amenaza militar, mientras llama a la violencia y al golpe de Estado.

Interviene y trata de desestabilizar a la República de Nicaragua.

Realiza actos de injerencia en los asuntos internos del Estado Plurinacional de Bolivia.

El Gobierno de los Estados Unidos pretende ejercer dominación imperial en “Nuestra América” e invoca nuevamente la vetusta, agresiva y peligrosa Doctrina Monroe y la “diplomacia de las cañoneras”.

Redespliega su IV Flota y aumenta la cantidad y el poderío de sus bases militares en la región.

Estados Unidos es parte de solo el 30% de los instrumentos de derechos humanos y no reconoce el derecho a la vida, ni a la paz, ni al desarrollo, ni a la seguridad, ni a la alimentación, ni reconoce los derechos de las niñas y niños.  Nadie puede sorprenderse de que ustedes hayan abandonado el Consejo de Derechos Humanos.

Los “intereses especiales”, corporativos, han secuestrado el sistema político, corrupto por definición, de los Estados Unidos.

Las palabras y el discurso político sí importan, ¡importan! Al demonizar y convertir en enemigos, mediante la propaganda, a oponentes políticos, instituciones, grupos sociales y naciones, se alimentan y enraízan la división, la violencia, los crímenes de odio y las guerras.

La impunidad del lobby de las armas es culpable del aumento de los homicidios, incluso de adolescentes.
Se exacerba la política sucia, la indecencia, la amoralidad, la mentira, el rediseño de los distritos electorales por conveniencia política y la manipulación de los electores.  A seis millones de estadounidenses de bajos ingresos se les impidió votar en las últimas elecciones presidenciales y probablemente se les impedirá votar el próximo martes.  En la Florida, el 21% de los electores afroamericanos son privados del sufragio.

Señora Presidenta:

Los daños cuantificables, acumulados por el bloqueo durante casi seis décadas de aplicación, alcanzan la cifra de 933 mil 678 millones  de dólares, tomando en cuenta la depreciación del dólar frente al valor del oro.  Calculados a precios corrientes, el bloqueo ha provocado perjuicios por más de 134 mil 499 millones 800 mil de dólares.

Solo en el último año, causó a Cuba pérdidas en el orden de los 4 mil 321 millones 200 mil dólares.
Con los ingresos dejados de percibir por exportaciones de bienes y servicios y los costos asociados a la reubicación geográfica del comercio, que nos impone disponer de muy altos inventarios, el Producto Interno Bruto de Cuba habría crecido, a precios corrientes, en el último decenio, alrededor de un 10% como tasa promedio anual.

Frente a las dificultades, Cuba ha conseguido avances en su economía y brinda amplia y solidaria cooperación internacional, que su Gobierno a veces dificulta, a pesar del bloqueo y la prohibición de créditos multilaterales, a la par que ha alcanzado niveles de desarrollo humano y justicia social universalmente reconocidos.

El bloqueo continúa siendo el obstáculo fundamental a la implementación tanto del Plan Nacional 2030 como de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

Conculca el ejercicio del derecho a la libre determinación, a la paz, al desarrollo, a la seguridad y a la justicia del pueblo cubano.

El bloqueo constituye una violación de los Propósitos y Principios de la Carta de las Naciones Unidas y del Derecho Internacional.  Es un acto de agresión y de guerra económica que quebranta la paz y el orden internacional.

Vulnera también las reglas universalmente reconocidas del comercio y la libertad de navegación.
Lesiona los principios de la Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz y se opone al consenso de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños y del mundo.

Provoca aislamiento y descrédito al Gobierno de Estados Unidos y convoca al justo rechazo de la comunidad internacional.

Señora Presidenta:

Vivimos en una época de crecientes amenazas a la paz y la seguridad internacionales, de proliferación de guerras no convencionales, de groseras violaciones a la soberanía de los Estados, políticas de dominación mediante el uso de la fuerza, intentos de reimposición del orden unipolar, quebrantamientos del Derecho Internacional, ruptura amenazadora y arbitraria de tratados internacionales; multiplicación de sanciones unilaterales y guerras comerciales, esencialmente provocadas por la naturaleza depredadora y supremacista del imperialismo estadounidense, inclinado siempre al fundamentalismo neoliberal,  a “la filosofía del despojo” y a la llamada “paz basada en la fuerza”.

Como consecuencia de este escenario, los graves problemas internacionales se agudizan, aumenta la pobreza y la desigualdad, se acentúan los patrones irracionales e insostenibles de producción y consumo del capitalismo, avanza inexorable el cambio climático con todas sus negativas consecuencias y se exacerba peligrosamente la amenaza nuclear.

También se ha intensificado ferozmente la aplicación extraterritorial del bloqueo, y especialmente la persecución a las transacciones financieras y a las operaciones bancarias y crediticias de Cuba a escala global.

Más de un centenar de bancos han solicitado el cierre de cuentas de nuestras Embajadas y de Representaciones de entidades cubanas en el exterior, han retenido fondos destinados a Cuba o se han negado a realizar transferencias desde o hacia nuestro país, incluso de carácter humanitario como las asociadas al impacto del huracán Irma en Cuba o los proyectos solidarios de cooperación cubanos en otras naciones.

El bloqueo es contrario a la Carta de las Naciones Unidas y al Derecho Internacional, y su aplicación, agresivamente extraterritorial, daña la soberanía de todos los Estados.

Señora Presidenta:

Desde la ocupación militar de Cuba, en 1898, por parte de Estados Unidos, para impedir nuestra independencia, ya ganada en prolongada epopeya, ha sido esta una relación marcada por el empeño de los gobiernos estadounidenses en controlar el destino de Cuba, frente a la inquebrantable determinación de los cubanos de defender su independencia y libre determinación.

Hoy, Cuba es una nación absolutamente independiente, dueña de su destino, que desarrolla relaciones de respeto y disfruta de vínculos de amistad y cooperación con todos los países del mundo.  Es una conquista alcanzada con el sacrificio de varias generaciones, que defenderemos al precio que sea necesario.

Con los Estados Unidos tenemos relaciones diplomáticas, algunos episodios de diálogo oficial y desarrollamos cierta cooperación mutuamente ventajosa en un grupo limitado de áreas.

Pero el signo definitorio de la relación bilateral continúa siendo el bloqueo económico, comercial y financiero que castiga a todo el pueblo de Cuba, inspirado en sentimientos de dominación, intolerancia ideológica y venganza política.

Tenemos disposición para la convivencia pacífica, dentro de las profundas diferencias que existen con el Gobierno de los Estados Unidos, basada en el respeto mutuo, la igualdad soberana y el beneficio de ambos pueblos.

Los cubanos continuaremos decidiendo libremente nuestros asuntos internos en estrecha unidad, como hacemos en la discusión popular del proyecto de nueva Constitución y haremos en el próximo referendo para adoptarla.  No hay ni habrá espacio para la intromisión de una potencia extranjera.

Debo denunciar que la escalada de pronunciamientos, actos y amenazas del Gobierno de Estados Unidos contra Cuba no tienen otro objetivo que conducir a un clima de mayor tensión bilateral y que, en esa trama, son cada vez más visibles los personajes que cuentan con una larga historia de confabulación para provocar crisis bilaterales.

Como expresó en este mismo podio, el pasado 26 de septiembre, el presidente Miguel Díaz-Canel, y cito: “Cuba siempre estará dispuesta a dialogar y a cooperar desde el respeto y el trato entre iguales.  Nunca realizaremos concesiones que afecten la soberanía e independencia nacional, no negociaremos nuestros principios, ni aceptaremos condicionamientos”.

Las cubanas y cubanos de todas las generaciones guardaremos invariable lealtad al ejemplo de José Martí para proclamar con igual convicción: “Antes que cejar en el empeño de hacer libre y próspera a la Patria, primero se unirá el mar del sur al mar del norte y nacerá una serpiente de un huevo de águila”.
Muchas gracias (Aplausos).

Presidente Cubano ratifica continuidad de Revolución pese a bloqueo

Denuncian afectaciones al sistema de salud en Cuba por el bloqueo norteamericano.

El sistema  de salud en Cuba sufre daños millonarios por el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de Estados  Unidos.

Así se denunció durante la audiencia pública parlamentaria efectuada este miércoles en el hospital Comandante Manuel Fajardo, de la Habana. La  audiencia convocada  por la Comisión de salud deportes de la Asamblea Nacional del Poder Popular, conto con la presencia de Marcia Cobas, Viceministra de Salud Pública.

El panel integrado por los doctores Cristina Luna Morales, presidenta de la Comisión de salud y deportes del Parlamento cubano, Néstor Marimon Torres, director de Relaciones Internacionales del Ministerio de Salud Pública, Luis Curbelo Alfonso, director del Instituto de Oncología y Radiobiología, Eugenio Selman Housein, director del cardiocentro William Soler y Laritza  Joanicot Mas, vicepresidenta  comercial de Medicuba S.A denunciaron las afectaciones de esta política de cerco económico.

Trascendió que más de 2 mil millones de dólares ascienden las pérdidas del sistema de salud cubano  .Las dificultades más graves originadas se derivan de la imposibilidad de adquirir medicamentos, instrumentos e insumos  para el tratamiento de disimiles enfermedades en el mercado estadounidense.

Diputados, médicos, enfermeras, estudiantes de medicina y personal de la salud presente  en la audiencia conocieron que la Empresa MediCuba S.A entidad importadora y exportadora del Ministerio de  Salud Pública  ha solicitado numerosas  solicitudes a los Estados Unidos   para la adquisición  de insumos, pero ningún fue atendido afirmativamente.

Todo lo anterior debe de adquirirse en mercados  lejanos, muchas veces mediante intermediarios, por lo que se encarecen  las transacciones.

El retroceso de las relaciones entre los dos países ha  afectado el intercambio académico entre profesionales, hospitales y universidades de la  salud.

Cuba denunciará en ONU bloqueo de EE.UU., asegura Presidente cubano

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, aseguró  este domingo en Naciones Unidas que trae a la ONU la voz de su país para ”denunciar la política aberrante del bloqueo” impuesto por Estados Unidos a la isla hace más de 55 años.

Es una política que ya fracasó y seguirá fracasando, afirmó el mandatario, quien llegó este domingo a Nueva York para participar por primera vez en la Asamblea General de Naciones Unidas, que celebra su 73 periodo de sesiones.

Con toda fuerza vamos a ratificar esa denuncia, agregó el jefe de Estado, quien remarcó que se trata del bloqueo que más ha durado en la historia de la humanidad, el cual ha condenado ‘a generaciones nacidas antes y después de la Revolución’ cubana, que triunfó el 1 de enero de 1959.

A su llegada a la sede de la misión cubana ante el organismo multilateral, Díaz-Canel manifestó en declaraciones a reporteros de la isla que esta visita ocurre en un momento de retroceso en las relaciones con Estados Unidos.

El discurso de la guerra fría ha vuelto a revitalizar la doctrina Monroe, y por lo tanto es una administración con la cual es difícil avanzar en una relación entre iguales, sostuvo sobre el actual gobierno norteamericano.

De acuerdo con el presidente del país caribeño, Cuba busca mantener una relación civilizada con Washington a pesar de las diferencias.

También venimos a traer el mensaje de nuestro pueblo de paz y solidaridad, los deseos y las aspiraciones de construir un mundo mejor y de aportar como pequeño país nuestro modesto esfuerzo en esa construcción. Estamos seguros de que es posible, remarcó el gobernante.

Díaz-Canel expresó que al llegar a Nueva York para participar en el evento pasaron muchas cosas por su mente, como los recuerdos sobre la presencia en Naciones Unidas del líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, y después del primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), Raúl Castro.

Por eso también habrá una mezcla de emociones al pensar en la tarea que tenemos que cumplir en esta Asamblea, añadió.

El presidente cubano arribó a esta urbe tras ser despedido en La Habana por Raúl Castro y José Ramón Machado Ventura, segundo secretario del Comité Central del PCC.

Junto al dignatario integran la delegación de la isla el canciller, Bruno Rodríguez; el ministro del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca; el ministro de Comunicaciones, Jorge Luis Perdomo y el viceministro de Relaciones Exteriores, Abelardo Moreno.

También la conforman el director general de Estados Unidos de la cancillería, Carlos Fernández de Cossío; la representante permanente de Cuba ante la ONU, Anayansi Rodríguez; y el embajador de Cuba en Estados Unidos, José Ramón Cabañas.

Uno de los llamados que Cuba realiza de forma reiterada desde hace años ante la ONU es el cese del bloqueo económico, comercial y financiaro, que es considerado el sistema de sanciones unilaterales más injusto, severo y prolongado contra país alguno.