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Ex agente de la seguridad cubana rinde homenaje a Fidel y a próceres de la independencia cubana.

Por: Jennifer BlancoDiapositiva4.JPG

El ex agente Emilio de los  órganos de la seguridad cubana (Carlos Manuel  Serpa Maceira ) rindió  homenaje  a los próceres de la independencia Mariana Grajales, Carlos Manuel de Céspedes, José Martí y a nuestro invencible Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en el cementerio Santa Ifigenia en la Ciudad Héroe de Santiago de Cuba.Diapositiva5

Emilio, en realidad se llama como el Padre de la Patria, nació un 10 de octubre y el seudónimo que utilizó en la clandestinidad es el nombre del antiguo esclavo negro que junto a Céspedes empuñó la bandera, ese día que inició la contienda de liberación. Carlos Serpa Maceira estuvo infiltrado durante 10 años en los grupúsculos mercenarios organizados y financiados por los Estados Unidos.

En representación de sus 6 hermanos de lucha( Moisés Rodríguez Quesada, el agente Vladimir, Dalexis González agente Raúl, Frank Carlos Vázquez, Robín, José Manuel Collera Vento, el agente Gerardo y Raúl Capote Fernández el agente Daniel)  de la denuncia Las Razones de Cuba, Carlos Serpa (Emilio) rindió honores de forma marcial a los que nos hicieron libres con sus ideas y accionar. Al final del recorrido, estas fueron las palabras de agradecimiento que plasmara en el libro de visita del Camposanto:

“Hoy 13 de abril de 2018 vine en representación de los seis Agentes de la Seguridad Cubana de la denuncia Las Razones de Cuba, del año 2011, a rendirle tributo a José Martí, al Comandante en Jefe Fidel Castro, a Mariana Grajales y a Carlos Manuel de Céspedes. Ante los restos de ellos patentizamos nuestra convicción, que seguimos en combate bajo el legado inmortal de Fidel”.

Confesiones desde la verdad

Por Oscar Álvarez
Fotos: Joyme Cuan
Un día del pasado siglo, Serpa partió de su amada Cárdenas, ese pequeño trozo de la geografía matancera donde le tocó nacer el 10 de octubre de 1966. En ese momento pocos le conocían y nadie le tildaba de traidor.
La Isla de la Juventud es el terruño a donde va, ahí trabaja como inspector y disfruta de la compañía de su hija. Vive en un mundo lleno de sueños por cumplir, al alcance de su mano, hasta que un raro susurro llega a su oído, le estremece. Ocurre en él una inexplicable metamorfosis y su vida se pone de cabeza.
Sus ojos cobran un tinte extraño, la voz habla otro “idioma”, uno donde la Patria parece no importar. Es el año 2001, Carlos Manuel Serpa Maceira se transforma de forma inexplicable. En su interior nace “Emilio”, mientras ve morir a su tío Emilio: el hombre quien lo crió, combatiente de la lucha clandestina contra Fulgencio Batista y en los sucesos de Playa Girón.
“Extiende los brazos” a varios grupos de asalariados del imperio existentes dentro de Cuba, finalmente se torna reportero de Radio Martí. Se escucha su voz alabando las “proezas” de los “luchadores por la libertad de Cuba”. Los amigos de toda la vida dejan de serlo, le señalan con el dedo, se alejan, le dan la espalda; la palabra traidor resuena en las calles por donde pasa. Sus nuevas labores le obligan a establecerse en La Habana.
Estrecha vínculos dentro de la contrarrevolución. En más de una oportunidad se ve precisado a escapar de la ira del pueblo por tildarlo de traidor; pierde a su pareja, por dentro su dolor es inmenso, un dolor que solo el “Emilio” escondido en medio del pecho le ayuda a soportar. Durante 10 años sufre el distanciamiento de su madre. Solo “Emilio” le puede dar consuelo. Calla mientras grita las mentiras de otros, y a su vez susurra, en el oído indicado, las verdades que no se pueden gritar, pero no pueden permanecer ocultas.
El 26 de febrero de 2011, tras 10 años de vivir bajo una piel falsa, las dos mitades de Emilio, la interna, la cual siempre le dio fuerzas para vivir como un agente de la seguridad del Estado, y la externa, la que sus “amigos” de la SINA creían muerta y enterrada, se unen.
Media hora antes del adiós definitivo, Serpa le asesta a la mal llamada Radio Martí la más colosal de sus estocadas. Ajenos aun a su verdadera identidad, le permiten entrar en directo.
En medio de su intervención, su discurso cambia y la voz se vuelve un trueno cuando dice: “Quiero denunciar la brutal campaña que lleva el imperialismo norteamericano contra la Revolución Cubana.
¡Viva Fidel, viva Raúl, libertad para los cinco héroes prisioneros del imperio. Patria o Muerte VENCEREMOS! Les habla el agente Emilio de los Órganos de la Seguridad del Estado”.
Por fin pudo sentir los brazos de la madre. En la garganta siente un nudo inmenso, los ojos se llenan de lágrimas. Le dice a la hija cuan orgulloso está de ella. Visita su natal Cárdenas, pone en la tumba del tío una mano en señal de respeto, sobran las palabras. Sus sueños comienzan a hacer realidad.
En fecha mucho más reciente, este 30 de mayo, Vladimir Sauri Bermúdez, Coordinador Provincial de los Comités de Defensa de la Revolución, entregó a Carlos Manuel Serpa Maceira la credencial de delegado directo al IX Congreso de los CDR. Un reconocimiento el cual, confiesa, le tomó por sorpresa pues “en este pueblo hay muchas personas con méritos para tener esa distinción, la cual solo será entregada a 18 cederistas en todo el país”.
El acto se realizó en la Comunidad Granma, en el Consejo Popular Versalles–Coronela, en el municipio de La Lisa, a pocos días del 6 de junio cuando se creó, en el año 1961, el Ministerio del Interior (Minint), órgano al cual pertenece el Departamento de Seguridad del Estado.
Tal distinción constituye un reconocimiento para todos los hombres y mujeres quienes durante años, desde el anonimato, han defendido y defienden a la Revolución. Cuando la voz de Serpa se escuche en las sesiones del congreso cederista, estarán reflejados las voces, los sentimientos, el amor por la Patria de los miembros del Minint, estará presente el orgullo de sabernos cubanos.

Eligen en la Habana segundo delegado directo a congreso cederista

La Habana, 31 may (ACN) Ante cederistas de la comunidad Granma, en el municipio capitalino de La Lisa, se dio a conocer al segundo delegado directo de La Habana al 9no. Congreso de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), el vecino Carlos Manuel Serpa Maceira.
Serpa recibió la credencial que lo acredita como delegado de la mayor organización de masas del país, de manos del coordinador provincial de los CDR, Sauri Bermúdez, miembro además de su Secretariado Nacional.
Irina Serra Podio, miembro del secretariado provincial de esa organización, dio a conocer que tal distinción reconoce y estimula a los cederistas que se entregan sin descanso, forjan y potencian las labores del barrio.
Serpa Maceira es uno de los ex agentes de la Seguridad del Estado cuya identidad fue revelada en el espacio las Razones de Cuba, y actualmente administra diversas plataformas digitales que promueven la labor de los CDR.
Se desempeña, además, como periodista de Radio Rebelde y Radio Reloj, y posee diferentes medallas y reconocimientos, por su labor en la defensa de la Patria.
En conversación con la prensa, el delegado directo reafirmó su agradecimiento y su compromiso de seguir siendo útil a la Patria, desde la comunidad y en la cita convocada por la mayor organización de masas del país.
Al 9no. Congreso de los CDR,  a realizarse los días 26, 27 y 28 de septiembre en el Palacio de Convenciones de La Habana, asistirá un total de 18 delegados por vía directa.

 

 

 

 

 

Diálogo con un agente sin secretos

 por Alina Martínez
Foto: Joaquín Hernández Mena.Siente que nació patriota, porque vio la luz un 10 de Octubre y lo bautizaron como Carlos Manuel, el Padre de la Patria. Tal vez por ese sentimiento no dudó un día en cumplir una misión que lo apartaría durante largo tiempo de sus amigos, de la familia y lo enfrentaría a muchos otros cubanos patriotas como él: la de simular que formaba parte de los grupúsculos contrarrevolucionarios que actúan en Cuba orientados y pagados por Estados Unidos.

Infiltrarse entre ellos fue, durante diez largos años, el papel que le encomendaron como agente de la Seguridad del Estado.

Recibimos en Trabajadores al que todos llamamos por su apellido, Serpa, ya en su condición de agente sin secretos, un hombre sencillo, con tremendos deseos de sumergirse en su pueblo para desenvolverse como un cubano común.

Hiperactivo, simpático, pequeño de estatura pero agigantado por la inmensa y riesgosa tarea que le fue asignada, se ganó al auditorio con su locuacidad y simpatía.

Narró sus experiencias dentro de los círculos anticubanos en que le tocó desenvolverse con la naturalidad y sencillez de quien siempre actuó convencido de que estaba cumpliendo su deber. Habló de cómo se fabrica un disidente, puso ejemplos de la manera en que se inventa una de las tantas noticias que nutren a la propaganda anticubana.

Desenmascaró la verdadera esencia de las innumerables organizaciones contrarrevolucionarias que muchas veces solo existen en papeles o de nombre y “suenan” solo en el extranjero porque ni se conocen, ni desempeñan ningún rol en el plano interno, ni cuentan con seguidores.

Refirió las veces en que, sin comprometer su condición de agente, encontró una salida digna a situaciones difíciles en que el enemigo cuestionó a la Revolución, o a sus dirigentes, en su presencia.

Subrayó el carácter mercenario de los llamados opositores, demostró la ausencia de convicciones de quienes solo actúan estimulados por la paga de la potencia que, históricamente, ha intentado doblegarnos y la promesa de recibir a cambio de sus “acciones” la visa para radicar en Estados Unidos.

Recordó sonriente aquel regaño que recibió porque al reportar una manifestación anticubana como periodista “independiente” puso en alto el celular por donde trasmitía para que supuestamente se oyeran las consignas de los enemigos, cuando lo que en realidad buscaba era difundir por el programa que recibía en vivo su señal los gritos del pueblo enardecido repitiendo una y otra vez “¡Esta calle es de Fidel!”.

No pocas veces tuvo que escapar a la justa ira de sus compatriotas que, al verlo por las calles reportando las raquíticas demostraciones de los grupúsculos contrarrevolucionarios, lo acusaban de mentir al mundo sobre lo que realmente pasaba en esta tierra.

Serpa no pudo dejar de mencionar el dolor por el distanciamiento de su madre durante una década, la pérdida de su pareja y el alejamiento de su hija, pero tanto sacrificio tuvo compensaciones.

Una de ellas la recibió, aún infiltrado, cuando vio a su niña escribir con tiza sobre el pavimento un letrero que decía Libertad para los Cinco. Ese día, en medio de las críticas de quienes lo tenían como uno de los suyos, sintió en silencio un inmenso orgullo por el gesto espontáneo de su pequeña.

Después de recuperar su identidad, tuvo la inmensa recompensa del amoroso abrazo en que lo envolvió su madre cuando supo que no era un traidor sino un servidor anónimo de su pueblo. Y en su Cárdenas natal, ante la tumba del tío que lo crió, combatiente de la clandestinidad y de Playa Girón, del que tomó su nombre de Emilio para desempeñarse como agente, le hizo el tributo de su misión cumplida.

Las historias fueron muchas y las emociones compartidas, como la que experimentó cuando conoció, al visitar la finca Demajagua donde se iniciaron nuestras gestas emancipadoras, que el primer negro que aquel 10 de octubre de 1868 rompió las cadenas de la esclavitud y se alzó con Carlos Manuel de Céspedes al grito de ¡Libertad o Muerte!, se llamó también Emilio.

Serpa se despidió diciéndonos que haber sido agente de la Seguridad del Estado representó para él su Moncada, su Granma, su Sierra Maestra, su clandestinidad, su Playa Girón, su Crisis de Octubre… momentos clave de la Revolución que se produjeron antes de él nacer, pero a los que les dio continuidad durante los años en que arriesgó su vida de forma anónima para desarticular los planes del enemigo contra la Revolución Cubana.

Es una obra inacabada, pues sigue combatiendo hoy desde las filas del periodismo radial y en la red de redes que asume como un importante campo de batalla.

 

Carlos Serpa y Moisés Rodríguez, el decoro de muchos hombres.

Publicado en febrero 28, 2016 por Raúl Antonio Capote en Cuba, Especiales /
Por: Raúl Antonio Capote
Por cada indigno hay mil dignos dijo Martí y un día como hoy dos cubanos, de esos que llevan en sí el decoro de muchos hombres, mostraban su verdadero rostro ante el pueblo y denunciaban a los enemigos histórico de la patria.
La televisión cubana comenzaba en el 2011 una serie de denuncias de los planes del gobierno de los Estados Unidos contra Cuba, donde agentes de los Órganos de la Seguridad del Estado, especialistas del Ministerio del Interior y de otros organismos e instituciones cubanas mostrarían con pruebas contundentes, la realidad de la infame guerra sucia contra nuestro país.

Carlos Serpa Maceira (Emilio) un hombre sencillo, de pueblo, siempre inquieto, habilidoso, un pequeño huracán, aunque como el mismo dice, a los hombres no se les mide por su estatura sino por el tamaño de su corazón y pone de ejemplo a los vietnamitas, pequeños de tamaño, pero grandes en valor y dignidad; no había enemigo de la Revolución que se ocultara de su sagaz mirada, no conoció hora, ni minuto de descanso, no despreció cansancio, ni se amilanó ante el peligro, dentro de las filas de los contrarrevolucionarios brindo servicio a su pueblo y le protegió.
La denuncia de Emilio nos permitió confirmar quienes son las mercenarias vestidas de blanco, cuanta ignominia manchaba el alvo color de sus disfraces, quiénes eran sus dueños, quién pagaba el circo del engaño. Nuestro Enemigo de siempre, maestro de la mascarada, timador profesional quería y quiere colgar del cinto donde penden tantas cabezas estafadas, tanta mente engañada, una más, personas como Emilio se lo impidieron y se lo impiden cada día.
En ese mismo programa de televisión de la serie Las Razones de Cuba, sería conocido un hombre de carácter afable, bromista, valiente hasta lo imposible, su rostro no puede ocultar la huella de sufrimientos acumulados, dolores sumados uno sobre otro, sacrificios que no pudieron quebrar su alma de revolucionario a toda prueba, Moisés Rodríguez Quesada (Vladimir), 27 años sirvió a la patria dentro de las filas de la contrarrevolución, cumplió misiones complejas, fue “hombre de confianza” de los yanquis, estuvo cerca de los más connotados líderes mercenarios.
Ambos, han continuado en batalla, en estos cinco años no han dejado de luchar junto a su gente, a su pueblo, Emilio fue Delegado del Poder Popular en su circunscripción, Moisés es Delegado a la Asamblea Provincial del Poder Popular en La Habana, combaten, participan, dan charlas, imparten conferencias, se reúnen y debaten con los más jóvenes, sin descanso, sin detenerse, con un espíritu y una entrega tan o más grande que cuando eran agentes de la Seguridad. No viven de glorias pasadas, no tienen privilegios, el orgullo mayor de los dos es saber que fueron y son dignos hijos de Cuba. Soldados de la Revolución.
No quería dejar que este día pasara como uno más, sin rendir homenaje a mis compañeros, lo que escribo no es alabanza vana, es sincera admiración, cariño de compañero, así que les pido a ustedes, los que siguen este blog, que disculpen cualquier adjetivo demás o de menos al escribir sobre personas que me son muy cercanas, no es vanidad lo que quiero en este post, es un estrechón de manos para ellos dos y para todos los que combaten desde el silencio, los que nunca saldrán en la televisión, lo que no tendrán la oportunidad de mostrar su rostro al enemigo y retarles, a todos aquellos, que, cómo dijo Fidel, (FIDEL, con mayúsculas y no Castro o los Castro como dicen los enemigos de la Revolución en su intento por separar el amor y fidelidad de su pueblo al nombre, al símbolo) Fidel como le decimos los cubanos patriotas, como dijo Fidel esos hombres y mujeres hacen el más grande sacrificio que un ser humano pueda hacer, el sacrificio aparente de su honor y que en Cuba son miles, cientos de miles, millones dispuestos a morir antes que se esclavos y que viven la convicción de que Cuba no será colonia nunca más, de nadie.
No importa que el dinero deslumbre a algunos, que personas de alma débil y quebradiza apuesten por regresar al pasado, no importa que existan personas con espíritu de cipayos, esclavos por vocación, no importa que adultos con cabeza de chorlito se crean el cuento de las telenovelas y las series de televisión del enemigo, como los ratones del cuento marchan tras el sonido de la flauta camino al abismo, no importa que algunos de mente colonizada adoren vivir bajo la férula de las barras y las estrellas, nuestro compromiso es luchar y vencer, por nuestros hijos, por nuestros nietos, no tendremos quizás fortuna que legarles, no tendremos quizás, aunque luchamos por lograrlo, la prosperidad que para ellos aspiramos, pero sí queremos entregarles la espada invicta de Baraguá, la riqueza de nuestro idioma y nuestras costumbres, la herencia de un pueblo que no sabe vivir de rodillas.
Gracias Emilio y Vladimir, gracias hermanos, que tengan un feliz domingo junto a las personas que aman. Un abrazo a todos.agentes-cubanos-uh

Este es un espacio de intercambio y reflexión, para demostrar la valía de un pueblo que se enfrenta al Imperio más poderoso del planeta con la seguridad absoluta en la Victoria porque le asiste la razón. Esas son las Razones de Cuba