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Respuesta de la ciencia cubana para buscar soberanía tecnológica.


Eduardo Martínez Diaz, presidente de BioCubaFarma.

Que un pequeño país bloqueado y carente de recursos, pueda en medio de la pandemia, ir alcanzado una soberanía tecnológica que le permita enfrentar a la COVID-19, es posible gracias a la visión del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, quien confió en el potencial científico cubano para impulsar el desarrollo nacional.

Lo anterior fue patentizado en conferencia de prensa, efectuada   en la Habana, en la Empresa COMBIOMED, con la presencia de la Prensa Nacional y corresponsales extranjeros. Expertos y directivos de empresas vinculadas a proyectos científicos confirmaron que en Cuba ya es una realidad la soberanía tecnológica.

¨¨Hemos tenido que responder a la fabricación muy rápida de equipamiento necesario para las salas de terapia intensiva incluidos en estos equipos los ventiladores mecánicos, en un periodo corto de tiempo logramos construir los ventiladores que son los que se están usando. Hemos trabajado intensamente para tener soberanía en un grupo de elementos que tiene que ver en la lucha contra la pandemia. Como son los PCR en la determinación de los casos positivos. Hemos sustituido cada uno de los componentes y estamos ya en la fase final de no tener que importar los componentes que su costo en el exterior ha oscilado en 50 USD. ¨¨ dijo el Doctor en Ciencias Eduardo Martínez Diaz, presidente de BioCubaFarma.


Arlem Lesmes Fernández Sigler, director general de COMBIOMED, Tecnología medica digital.

En el enfrentamiento nacional a la COVID -19, Cuba ha recurrido a décadas de impulso de la ciencia y hecho una apuesta por la soberanía científica y tecnológica.

¨¨La tecnología que produce nuestra empresa permitió afrontar en primera instancia todo el combate a la pandemia, nuestras salas de terapias intensivas no han colapsado, la tecnología permitió todo el diagnóstico y seguimiento a los pacientes. ¨¨ enfatizo   Arlem Lesmes Fernández Sigler, director general de COMBIOMED, Tecnología medica digital.

 


Michel Valdez Sosa, director del Centro de Neurociencias de Cuba.

¨¨Nosotros hemos participado en el enfrentamiento a la COVID-19 desarrollando equipos para dos líneas fundamentales, la ventilación pulmonar, medios de protección y medios para el diagnóstico. En el campo de la ventilación Cuba nunca ha tenido una crisis, gracias al trabajo desarrollado se logró aplanar la curva. Hay cuatro ventiladores en desarrollo, uno de alta gama que se estarara terminando en el presente año producido por COMBIOMED que trabaja con los pacientes más graves. Se desarrollaron tres modelos adicionales, uno de ellos equipo de emergencia   y que está ya en fase de entrega al ministerio de Salud Pública. Ya se han entregada más de 120 unidades antes de finalizar el primer semestre se contará con 250 unidades, es un equipo que se usa para entubar al paciente. ¨¨indico Michel Valdez Sosa, director del Centro de Neurociencias de Cuba.

Incuestionables son los aportes de la ciencia cubana para buscar la soberanía tecnológica. Rebeca Sonia González Fernández , especialista de investigaciones  en el Centro de Inmunoensayo explico  en la conferencia de Prensa ¨¨ Hemos trabajado en varios proyectos  en un periodo de un año ,ya tenemos registrado una prueba  para la detención de antígenos,  otras  pruebas para la detención  de IJ ,anticuerpos IJM y pruebas totales .También  la prueba  que se realiza para la evaluación de los candidatos vacunales que hoy se conocen y que se están  trabajando en el país , que se realizan  con tecnología Suma.¨¨

 


Rebeca Sonia González Fernández , especialista de investigaciones  en el Cent

Contribuir al desarrollo del sistema nacional de salud, en medio del escenario epidemiológico que impone la pandemia, fomentar la sustitución de importaciones, sobre todo ayudar a salvar vidas. Son objetivos de las instituciones científicas nacidas del pensamiento de Fidel.

 

Presente de ciencia y pensamiento

FIDEL CASTRO
Foto: Archivo

Una visionaria frase marcó el punto de partida de lo que sería una colosal obra: «El futuro de nuestro país tiene que ser necesariamente un futuro de hombres de ciencia, de hombres de pensamiento, porque precisamente (…) lo que más estamos sembrando son oportunidades a la inteligencia».

Así lo dijo el Comandante en Jefe Fidel Castro en el acto para conmemorar el vigésimo aniversario de la Sociedad Espeleológica de Cuba, el 15 de enero de 1960, en el Paraninfo de la entonces Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana.

Quedaba de manifiesto la voluntad política de los nuevos líderes revolucionarios de impulsar el desarrollo de la vital esfera, como premisa indispensable para crear riquezas con nuestros propios esfuerzos y ponerlas en función del bienestar de la población, modificando así el rostro de una nación asolada por los males del subdesarrollo.

Desde ese momento comenzaron a ocurrir en el país profundas transformaciones sociales conducentes a colocar a la ciencia en el centro de las principales prioridades del Estado cubano.

En la década de los 60 se dieron pasos de gigante en la preparación y entrenamiento del personal que habría de entregarse profesionalmente a la investigación científica a tiempo completo o en conjunción con la educación superior.

Igualmente, hubo avances notables en el fomento de la práctica científica en la vida universitaria, mientras se crearon numerosos centros investigativos a lo largo de todo nuestro archipiélago y en las más disímiles ramas, dotados de los recursos informativos y materiales necesarios para emprender el audaz camino.

Un hito fundamental lo fue, sin duda, la fundación el 1ro. de julio de 1965 del Centro Nacional de Investigaciones Científicas, primera institución cubana multidisciplinaria dedicada por entero a la actividad científica, cuya misión consistía en la formación de especialistas de primer nivel y en el aporte de soluciones a diversos problemas de suma importancia económica y social.

La creación de un capital humano altamente preparado, obra genuina del pensamiento estratégico de Fidel, propició que con el decursar del tiempo Cuba se colocara en una posición de vanguardia a nivel mundial en sectores como la salud pública, donde mantener durante diez años consecutivos tasas de mortalidad infantil inferiores a 5 por cada mil nacidos vivos (en el 2017 fue de 4,0, la más baja de la historia), y alcanzar una esperanza de vida al nacer de la población cubana de 78,45 años, sobresalen entre los resultados más emblemáticos.

Nada de lo mencionado hubiera sido posible si no estuviera sustentado sobre una base firme de personal calificado consagrado con esmero al trabajo, incluyendo el desarrollo de sistemas tecnológicos propios.

Tal es el caso de la tecnología SUMA para la detección precoz del hipotiroidismo congénito (la prueba se aplica desde 1986 a todos los recién nacidos) y el diagnóstico prenatal de malformaciones congénitas, que ha representado un aporte significativo en la reducción de la mortalidad infantil y su ubicación dentro de las más bajas a nivel internacional.

Igualmente, disponer de un sólido andamiaje para hacer ciencia facilitó que el país pudiera insertarse tempranamente en la industria biotecnológica, cuyos significativos aportes en la producción de medicamentos, medios diagnósticos y vacunas (diez de las 13 empleadas en el Programa Nacional de Inmunización son producidas por la Organización Empresarial BioCubaFarma), la colocan como la experiencia más exitosa del sector que ha tenido lugar fuera del llamado Primer Mundo.

No menos importante es la contribución de los científicos cubanos al conocimiento de las riquezas naturales de la nación para su uso racional y protección, la comprensión de los componentes, procesos y características de nuestra identidad nacional, rasgos distintivos y devenir histórico, y a la determinación de los impactos del cambio climático y el diseño de las acciones de adaptación y mitigación, recogidas en la Tarea Vida, aprobada en abril pasado por el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros.

Elba Rosa Pérez Montoya, miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, y ministra de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma), afirmó recientemente que para el 2018 uno de los retos fundamentales de los hombres y mujeres del sector está vinculado con la contribución al aumento del Producto Interno Bruto del país. «Toda la comunidad científica, esté donde esté, tiene que avanzar en todas las ramas: la biotecnología, la industria médico farmacéutica, en las nanociencias y las nanotecnologías, en las ciencias básicas y las investigaciones».

Insistió en que no solo se trata de tener más proyectos, sino de que logren cerrar los ciclos: que se investigue, se produzca y se comercialice, porque el país necesita con urgencia que los investigadores hagan ese aporte.

Desarrolla #Cuba nuevos radiodiagnosticadores del Alzheimer

 

2016-02-05 19:40:40 / web@radiorebelde.icrt.cu

Desarrolla Cuba nuevos radiodiagnosticadores del Alzheimer.
De izquierda a derecha: Angélica Paredes López, periodista de la emisora Radio Rebelde,.acreedora del Premio Juan Gualberto Gómez por la Prensa Radial

Científicos cubanos buscan desarrollar nuevos compuestos como radiodiagnosticadores potenciales de la enfermedad de Alzheimer, que se encuentran hoy en fase de estudios preclínicos.

En declaraciones a Prensa Latina, la investigadora Suchitil Rivera aseveró que para la medicina cubana este trabajo tiene gran significado, pues en el mundo existen otros compuestos, a los que la Isla aún no tiene posibilidades de acceder.

A propósito del seminario internacional sobre productos de la industria isotópica para la Salud, que sesiona en La Habana, Rivera afirmó que de lograr un compuesto que cumpla con todos los requisitos, el país puede ser capaz de visualizar con mayor precisión las placas de amiloides en el cerebro.

La investigadora precisó que actualmente nuestra tiene tres patentes que avalan una familia de compuestos, y sus usos para diagnóstico y terapia están cubiertos.

El objetivo de la investigación, que ahora se realiza en ratas, es lograr un diagnóstico precoz y la intervención de la terapia temprana para retardar el desarrollo del Alzheimer, cuyos primeros síntomas aparecen incluso hasta 20 años antes.

En el estudio participan los Centros de Neurociencias de Cuba, Centis, y el de Aceleradores, de Sevilla, España.