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Ofrenda Floral de Raúl Castro a combatiente del Moncada Ángel Emilio Albentosa.

Una ofrenda floral del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer  Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros  fue colocada ante las cenizas de Ángel Emilio Albentosa  Chacón, asaltante al cuartel Moncada y expedicionario del  Yate Granma.

El homenaje al combatiente revolucionario  fallecido el pasado 10 de junio a la edad de 97  años víctima de un tromboembolismo  transcurrió en el Panteón de los Veteranos de la Guerra de Independencia de la Necrópolis de Colon , donde sus cenizas fueron expuestas  junto  a las numerosas condecoraciones recibidas entre ellas las Medallas de Combatiente del Ejercito Rebelde y de la Lucha Clandestina ,las conmemorativas por 10 , 20 ,30 ,40,50 y 60 Aniversarios de las Fuerzas  Armadas Revolucionarias , de la Alfabetización y la 50 Aniversario de los Órganos de la Seguridad del Estado.

La General de Brigada Delsa Esther Pueblas Viltres ,Vicepresidenta  de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana ,junto a una representación de asaltantes a  los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes  y expedicionarios del yate Granma , y compañeros de lucha realizaron guardias de honor en tributo al combatiente.

En solemne ceremonia militar, las cenizas de Ángel Emilio Albentosa Chacón, recibieron los honores correspondiente por los  servicios a la Patria en el Panteón de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, donde fueron depositadas sus  cenizas.

La miembro del Buro Provincial del Partido Comunista de Cuba en La Habana Yaquelin González  López, al pronunciar las palabras de duelo  destaco que Ángel Emilio Albentosa Chacón, deja entre los cubanos una indeleble huela de eterno joven rebelde ,incansable, emprendedor ,consciente ya que su personalidad tenia arraigado cada letra de la palabra Revolución.

Ángel  Emilio Albentosa Chacón, al morir ostentaba la condición de  Fundador del Partido Comunista de Cuba.

De la traición al crimen

 

Después de las acciones del 13 de Marzo de 1957, a pesar de la pérdida de valiosos compañeros, entre ellos su jefe principal, José Antonio Echeverría, los combatientes del Directorio Revolucionario se dispusieron a reorganizarse para contraatacar de forma rápida…

Autor: Pedro Antonio García | internet@granma.cu

19 de abril de 2017 23:04:30
De izquierda a derecha (arriba) Joe Westbrook y Fructuoso Rodríguez, (abajo) Juan Pedro Carbó Serviá y José Machado (Machadito), miembros del Directorio Revolucionario asesinados en Humboldt 7. Foto: ARCHIVO

Después de las acciones del 13 de Marzo de 1957, a pesar de la pérdida de valiosos compañeros, entre ellos su jefe principal, José Antonio Echeverría, los combatientes del Directorio Revolucionario se dispusieron a reorganizarse para contraatacar de forma rápida y efectiva a la tiranía batistiana.

El 24 de marzo, en casa de Andrés Silva, quien había sido dirigente de la FEU, se reunió el Ejecutivo del Directorio, integrado por Fructuoso Rodríguez, Faure Chomón, Julio García Oliveras, Enrique Rodríguez Loeches y Joe Westbrook. Se acordó designar al primero como su Secretario General y a Juan Pedro Carbó y José Machado, miembros del Ejecutivo.

Por aquellos días, Fructuoso escribió a los compañeros que cumplían tareas en el exilio: «Seguimos en pie de lucha.

Reorganizándonos para dar otra batalla que quizás sea la definitiva (…) Estamos bien aunque el peligro sobre nosotros ha aumentado notablemente».

El líder del Directorio se refería a una situación real: a los fichados, el régimen batistiano había ordenado asesinarlos donde los encontrasen. Tras un largo peregrinar por diferentes casas, Fructuoso, Juan Pedro y Machadito se refugiaron en el apartamento 201 del edificio Humboldt 7. «Arrendado por un amigo de Joe llamado Eugenio Pérez Cowley –testimonió Rodríguez Loeches– y con desconocimiento del Directorio, dicho lugar era conocido por otros elementos».

TRES HÉROES

Sus compañeros definen a Fructuoso como de un carácter vertical. «Tenía un alto sentido de la lealtad y un poder autocrítico muy grande –explica Faure Chomón–, equilibrado y sereno al tomar decisiones. Reclamaba con mucha seriedad cómo debíamos mantener siempre una conducta revolucionaria; a la vez, era el hombre fraternal hasta la ternura, el gran hermano que nos comunicaba sus nobles sentimientos, su gran desprendimiento, desinterés, conciencia del sacrificio que de él reclamaba la Revolución, desde su lugar de combatiente y como nuevo jefe de la organización. Así lo había expresado varias veces: para ser jefe del Directorio, había que ser jefe como José Antonio».

Sobre Carbó y Machadito, todos coinciden en calificarlos formidables hombres de acción. «Muy valientes, dispuestos a extraordinarios actos de heroísmo –agrega Faure–, y a la vez muy hábiles para elaborar un plan y acometerlo con audacia y esa confianza en ellos mismos, de salir siempre adelante, que debe tener el revolucionario». «Siendo grandes amigos, eran diferentes entre sí: Carbó, campechano, criollo, abierto; Machadito, más sereno, de una ironía muy punzante pero simpática o de una seriedad muy solemne. Carbó era capaz de hacer un chiste en el momento más crítico; Machadito, en momentos como ese no aceptaba bromas».

EL CUARTO HÉROE

Mientras el delator informaba a Esteban Ventura el paradero de los revolucionarios, Julio García Oliveras proveía de comida y colchones a los refugiados en Humboldt 7 y quedó con ellos, en la tarde de aquel 20 de abril, en llevarles útiles personales. Cuando pasó a recoger a Joe, como ambos habían convenido, ya este se había marchado al apartamento donde le aguardaba la muerte. Julio se dedicó a cumplir el encargo de sus compañeros. En el camino, se enteró de que Ventura y sus asesinos habían masacrado a cuatro revolucionarios en un edificio de la calle Humboldt.

Westbrook era responsable en el Directorio de la vinculación con la Enseñanza Media, tarea que cumplió cabalmente.

Logró un gran desarrollo intelectual a pesar de su juventud –añade Faure–, tenía un extraordinario talento, escribía con mucha fuerza y belleza, sin embargo, siempre reclamó un lugar en la acción, lo pidió y se le incluyó. Sabía como buen revolucionario servir con su pensamiento y con las armas a la Patria».

Al triunfo de la Revolución, continuaron las investigaciones sobre los sucesos de Humboldt 7. En 1964, el Tribunal Supremo sancionó a Marcos Rodríguez a la pena de fusilamiento por su criminal delación. Desde 1959, EE.UU. le dio asilo y protección a Esteban Ventura a pesar de su condición de criminal de guerra y autor material de numerosos asesinatos, entre ellos el de los cuatro jóvenes de Humboldt 7.

Falleció la combatiente revolucionaria María Antonia Figueroa Araujo

 

Atendiendo a su voluntad, su cadáver será cremado, sus cenizas serán expuestas este sábado 1ro de abril, entre las 9:00 de la mañana y las 12:00 m, en el Panteón de los Veteranos de la Necrópolis de Colón y depositadas en ese propio lugar
31 de marzo de 2017
La combatiente de la lucha clandestina y el Ejército Rebelde María Antonia Figueroa Araujo falleció a las 9 y 45 de la noche de este jueves, a los 98 años de edad, a consecuencia de un shock medular.
Nació el 10 de agosto de 1918, en el actual municipio de Santiago de Cuba. Estudió en instituciones públicas y privadas los tres niveles: primaria, secundaria y universitaria. En 1940 se afilió al Partido Revolucionario Cubano (Auténtico) y luego fundó, junto a Eduardo Chibás, el Partido Ortodoxo. En 1944 se graduó de Dra. en Pedagogía en la Universidad de la Habana, haciendo postgrados en la Universidad de Oriente en varias materias.
Desde el 10 de marzo de 1952 conspiró contra Batista, formando un grupo de agitación y propaganda con compañeros de la juventud, de la Sección Femenina y la Sección Obrera de la Ortodoxia. Fue miembro de Acción Libertadora, Movimiento Nacional Revolucionario, de la que integró su buró provincial.
Tras el asalto al cuartel Moncada, participó en la protección de los asaltantes: Ángel Sánchez, Jaime Acosta, Lolo García y Mario Lazo. Formó un Comité de Ayuda a presos y heridos y tuvo una activa participación en la campaña Pro-amnistía a los presos del Moncada.
Asistió a la reunión del 18 de junio de 1955, en casa de Melba Hernández, en Jovellar 107 en La Habana, donde fue creado el M-26-7. Fue designada, ese día, por Fidel Castro, Tesorera y organizadora del Movimiento en Oriente, junto a Léster Rodríguez, Frank País, Gloria Cuadras y otros.
En junio de 1956 se traslada a México, por órdenes de Fidel, donde entregó dinero recaudado para la causa de la Revolución, empleado también en la compra del yate Granma. Allí se reunió con Fidel, Raúl y Juan Manuel Márquez. En agosto de 1956 contribuye a la salida del país, vía Haití-Miami-México, de los compañeros Melba Hernández, Juan Almeida, Ñico López y Pedro Miret. Participó en los frentes de Acción y Sabotaje, Propaganda y Organización, en el Levantamiento Armado del 30 de Noviembre de 1956; atendió a presos políticos. Fue abastecedora de hombres y armas para el Tercer Frente Oriental en la Sierra Maestra. Mantuvo un vínculo estrecho con la compañera Celia Sánchez Manduley y estableció los contactos con el resto de la dirección del M-26-7, en el Oriente del país, entre otras acciones.
Al triunfo de la Revolución ocupó diversas responsabilidades en el sector de la Educación, junto al compañero Armando Hart Dávalos, en aquel entonces, Ministro. Fue Delegada Interventora de varios centros de enseñanza de la Habana y Pinar del Río. Fungió como subdirectora provincial para la enseñanza primaria, luego asumió la responsabilidad de Jefa Técnica Nacional de Actividades Extra Escolares, laborando 18 años en este sector. En 1961 formó parte de un Pelotón de Milicias del Ministerio de Educación y participó en las maniobras de acuartelamiento ante la invasión a Playa Girón.
Por razones de enfermedad progresiva, pasó al retiro o jubilación. En 1967, por indicación de Celia Sánchez Manduley, prestó servicios, por más de 12 años, en la Oficina de Asuntos Históricos de la Secretaria de la presidencia (luego, Consejo de Estado), sin remuneración.
Recibió numerosas condecoraciones, entre estas las Medallas Combatiente de la Lucha Clandestina y del Ejército Rebelde, las conmemorativas por los aniversarios 10, 20, 30, 40, 50 y 60 de las FAR. Militante del Partido Comunista de Cuba desde mayo de 1978.
Atendiendo a su voluntad, su cadáver será cremado, sus cenizas serán expuestas este sábado 1ro de abril, entre las 9:00 de la mañana y las 12:00 m, en el Panteón de los Veteranos de la Necrópolis de Colón y depositadas en ese propio lugar.

 

Mariíta: del infierno a la vida

Creado 2012-12-09 21:12

Alina Martínez Triay / Haber estado en dos ocasiones en manos del torturador y asesino Esteban Ventura Novo fue para María Trasancos Álvarez una terrible experiencia. “¿Y esta m… es Mariíta?’’, exclamó indignado el temido coronel del batistato cuando trajeron a su presencia a la menuda luchadora clandestina de solo 16 años, que pese a su corta edad ya dirigía un grupo de revolucionarios y actuaba bajo las órdenes de Sergio González López, El Curita.
La muchacha conspiraba contra la dictadura batistiana desde los 14, cuando ingresó a la Escuela Profesional de Comercio de La Habana. Su historia es la de muchos jóvenes combatientes de su generación que, en abierto desafío al poderoso aparato represivo del régimen, libraron en el adverso escenario de la capital una pelea desigual en la que muchos sufrieron detención, torturas y hasta la muerte.
Esa dramática situación no motivaba entonces ninguna denuncia de las agencias de prensa acreditadas en la isla ni condenas de organismos internacionales por las continuas y flagrantes violaciones de los derechos humanos ni mucho menos críticas del Gobierno de Estados Unidos que veía al dictador Fulgencio Batista como el “hombre fuerte” que necesitaba Cuba. Para el régimen cubano de entonces la vida de aquellos jóvenes no valía nada.
María rememora aquella primera detención con la misma rabia que sintió ante el maltrato recibido desde que la apresaron en un apartamento de la calle Atlanta, en Mantilla, adonde había acudido junto al también combatiente del Movimiento 26 de Julio, Ricardo Gómez, para recoger unas pistolas y cartuchos de dinamita: “En la estación, Ventura comenzó a golpearme, me cogió por el pelo y me retorció como si fuera un pollo; Ricardo le gritó: ‘¡Cobarde, no le pegues a ella, pégame a mí!’, y le cayeron encima todos los esbirros que allí se encontraban. Yo tenía conmigo unas direcciones anotadas en unos papeles, pedí ir al baño y los boté en la taza del inodoro, los esbirros se dieron cuenta, me sacaron por los pelos y volvieron a golpearme.
“Como había sido apresada el 6 de enero de 1958, Ventura se mofaba de mí diciéndome: ‘Mariíta, ¿qué te trajeron los Reyes Magos?’ Y él mismo respondía con cinismo: ‘Un Ventura, un Ventura…’ Al referirse a mis compañeros de lucha los llamaba ‘todos esos maridos tuyos’, a lo que yo respondía: “Te equivocas, son mis hermanos”. Yo me puse en muy malas condiciones pero afortunadamente por gestiones de mi mamá salvé la vida. Me expulsaron de la Escuela de Comercio”.
A pesar de los años transcurridos, María se estremece de dolor al evocar el asesinato, en febrero, de Gerardo Abreu, Fontán, cuyo cadáver salvajemente torturado fue arrojado, cual irónica paradoja, junto al Palacio de Justicia; y el crimen cometido en marzo contra su jefe, El Curita, cuyo cuerpo martirizado fue arrojado en el reparto Altahabana. “Al Curita, que era mayor que yo, lo quería como a un padre. Junto a él aparecieron muertos Bernardo Juan Borrell, al que también quería muchísimo, y Bernardino García Santos, Motica, que era mi novio. Fue para mí un día negro. Me costó recuperarme del asesinato de Fernando Alfonso Torice, el Negro Morúa, a quien apreciaba mucho, y me indigné al saber que otro compañero, Pedro María Rodríguez, que había ido a su casa en Taguasco a estar con sus padres antes de alzarse, fue herido al enfrentarse a la Guardia Rural y cuando estaba siendo atendido lo mataron a él y al médico que lo asistía”.
El 1ro de agosto, Mariíta fue secuestrada en plena calle y conducida a la 9na. estación de policía. En el despacho de Ventura vio a otros connotados torturadores que estaban bebiendo, festejando algo, y el coronel le preguntó en tono de burla: “Mariíta, ¿tú sabes de dónde venimos?”, y ante su respuesta negativa, le informó con cruel satisfacción: “De matar a tus hermanos presos”. Ella no podía creerlo, se trataba de la masacre cometida ese día en El Príncipe: tres revolucionarios murieron y una veintena resultaron heridos.
Al ser liberada por gestiones de un senador de la república, Mariíta fue amenazada por uno de sus captores con total descaro: “Cuídate porque no habrá tercera vez, en la próxima te la arrancamos”.
Muy perseguida, el 31 de diciembre de 1958 Mariíta ya no tenía dónde ocultarse. La noticia de la victoria la sorprendió caminando de noche por La Habana Vieja. Había pasado del infierno a la vida.

Este es un espacio de intercambio y reflexión, para demostrar la valía de un pueblo que se enfrenta al Imperio más poderoso del planeta con la seguridad absoluta en la Victoria porque le asiste la razón. Esas son las Razones de Cuba