Debido a las condiciones climatológicas existentes en el occidente y centro del país y sus consiguientes afectaciones a la circulación vial; se recomienda a la población y en especial a los conductores de vehículos, extremar las precauciones al conducir, prestando especial atención a la visibilidad, velocidad y distancia entre vehículos.
De acuerdo con una nota informativa de la Dirección Nacional de Tránsito, en el caso de la capital se debe evitar el uso de la Avenida Malecón y otras vías aledañas a zonas costeras.
Añade el texto, que también hay que acatar la señalización correspondiente y cumplir las orientaciones de los agentes de la autoridad que se encuentren en las vías. Dadas esas circunstancias, también los peatones deben ser extremadamente cuidadosos al transitar.
El cumplimiento de estas medidas contribuirá a la prevención de cualquier posible riesgo de accidente en el tránsito.
Apenas había transcurrido una veintena de días triunfales del Ejercito Rebelde sobre la tiranía de Fulgencio Batista (1 enero 1959), cuando la Revolución se vio obligada a preparar y llevar a cabo el desmantelamiento de la primera campaña mediática contra la nueva Cuba.
El pueblo había sido alertado de las tormentas de la gran prensa y sus manipuladores. Fidel encabezaba los primeros días de enero la “Caravana de la Libertad” que recorría la Isla de Oriente a Occidente. Durante la breve estancia en la ciudad de Camagüey, el día cuatro, pronuncia un trascendental discurso, en el que avizoró el futuro de los cubanos.
En esa ocasión, el Comandante en Jefe puntualizaba: “Vendrán los calumniadores, vendrán a dividir a nuestro pueblo hoy reunido, vendrán a debilitarlo, a destruirle la fe en los hombres que lo están dirigiendo. Lucharemos contra eso”.
Juicios en Cuba: www.youtube.com/watch?v=3_r1IxDV58w
Y así sucedió.
En La Habana, el Gobierno Revolucionario juzgaba a unos 400 oficiales del ejército batistiano, responsables o ejecutores de matanzas de campesinos, torturas y asesinatos de miles de jóvenes. Paralelamente, al otro lado del Estrecho de la Florida se desplegaba una fuerte campaña tendenciosa y falsa, pionera de la larga lista de la desinformación de la realidad cubana, reiterada de una manera u otra y con similares magnitudes durante 57 años.
Juan Marrero, editor del sitio web Cubaperiodistas y redactor de Radio Voz por aquella época, rememora que las agencias cablegráficas AP y UPI, revistas como Life, Newsweek, US News and World Report y los principales periódicos del continente, montaron toda una campaña internacional contra el proceso judicial. Figuras del gobierno estadounidense de Eisenhower y numerosos congresistas norteamericanos respaldaron la cruzada de mentiras acerca del castigo a los principales asesinos de la dictadura.
La respuesta revolucionaria no se hizo esperar. Así surgió la Operación Verdad, la cual se desarrolló los días 21 y 22 de enero de 1959.
“En menos de 48 horas se organizó todo”, según el testimonio de Marrero. “Las embajadas de Cuba y la línea aérea Cubana de Aviación hicieron posible que casi 400 periodistas del continente aceptaran viajar a la Habana. Se hospedaron, en su mayoría, en las 240 habitaciones del hotel Havana Riviera, en Paseo y Malecón, donde también se crearon facilidades para la transmisión de las informaciones y el transporte de los periodistas”.
Cada uno recibió un portafolio con fotos sobre algunos de los asesinatos y torturas de la dictadura. También las ediciones especiales de Bohemia que contenían materiales que la censura no permitió publicar durante los siete años del régimen de Batista.
Los profesionales de la prensa y otros invitados internacionales presenciaron el primer día la concentración de más de un millón de personas –procedentes de La Habana, Pinar del Río y Matanzas– frente al antiguo Palacio Presidencial, síntoma sin lugar a dudas del respaldo popular a la aplicación de la justicia a los criminales.
En la jornada siguiente, Fidel sostiene un encuentro con los periodistas nacionales e invitados extranjeros, en el salón Copa Room del Hotel Havana Riviera. Entre medio centenar de preguntas, un periodista mexicano indagó cómo se defendería Cuba si la campaña iniciada contra el país desembocaba un bloqueo económico y el líder de la Revolución respondió que enfrentar medidas de ese tipo sería posible por la disposición de sacrificio que tenía y tiene el pueblo cubano, según reveló el pasado año Juan Marrero en una entrevista.
La Revolución Cubana venció a la mentira que sin una gota de pudor ni límites éticos, confundía a la opinión internacional. La verdad fragmentó en mil pedazos la infamia, aun cuando no todos pudieron informar sobre nuestras realidades, por obvias razones del monopolio mediático.
En Santiago de Cuba José Daniel Ferrer García, el autotitulado Coordinador Nacional de la mercenaria UNPACU, explora todas las artimañas posibles para publicitar y mantener a flote el negocio en que consiste realmente su “lucha”. No esa que algunos llaman el deporte nacional del cubano, no; la de ellos es Made in USA y en consecuencia, no escatiman esfuerzos cuando se trata de manipular y tergiversar la realidad cubana.
En su nombre los unpaqueros se sumaron al show de #TodosMarchamos, tendenciosa campaña fabricada desde afuera y que desde dentro fue lanzada por el llamado Foro por los Derechos y Libertades (ForoDyL), con los figurines mediáticos de Antonio Rodiles y Berta Soler como directores de la obra.
Para no quedarse detrás, en Santiago de Cuba también el show continúa domingo tras domingo, por desgracia; los lunes corremos la mala suerte de tropezarnos con denuncias en la red cada vez más surrealistas: “cientos de reprimidos, vejados, detenidos y maltratados para impedirles llegar al Cobre”; cifras que inflan a gusto. La misma gente de siempre, buscando apoyo en los mismos lugares de siempre y corriendo la misma suerte de siempre: armar bulla sin ganar seguidores, porque no reflejan los intereses reales del pueblo.
Miraida Martín Calderín, activista de UNPACU, mientras realiza falsa denuncia
La más reciente fue la de Miraida Martín Calderín, quien aprovechó la cobertura de los sismos para acusar a las autoridades de utilizar a un boxeador para “golpear a sus hijos, a un hermano de lucha y a ella cuando intentaban ponerse a salvo en la madrugada del primer movimiento telúrico”. En realidad, Miraida, sus hijos y su cómplice fueron detenidos por la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) al ser protagonistas de una riña tumultuaria, según cuentan vecinos del Distrito Antonio Maceo.
Por otro lado, a algunos incautos les pudiera parecer que Ferrer García olvidó su contradicciones de antaño con Berta Soler en nombre de la “causa”, pero su intención no es otra que robarse el protagónico en esta obra mal montada. Esa disputa eterna de la débil contrarrevolución interna por aparecer ante los medios subversivos contra Cuba como los “más numerosos y aglutinadores” no termina, y ahora mismo, él es el más interesado.
Luego de no sé cuántas marchas domingueras, el alarde de #TodosMarchamos se vuelve una justificación, no hay nada más para informar a los medios dispuestos a comprar una sarta de mentiras. Total, todos ellos aquí dentro solo marchan por dinero, y a los de allá, eso no parece importarles.
Todos los critican, pero sin ellos es casi imposible moverse rápido por la capital. El servicio que ofrecen es pésimo, sin embargo no tienen competencia. Son los reyes de la transportación ligera. Aumentan los precios sin justificaciones aparentes. Los boteros también tienen sus quejas, pero quien paga por ellas es el pueblo, siempre último eslabón de la cadena.
Todo extranjero que llega a Cuba se impresiona con el sistema de trabajo y el aspecto de los taxis en la Isla. No van donde les pides, al contrario, tienen rutas preestablecidas, como un ómnibus. Son un auténtico museo rodante. Llamativo para los turistas, en ocasiones molesto para los nativos.
Algunos se conservan impecables. Otros son incómodos, calurosos y apestan a combustible. De origen estadounidense la mayoría, mantienen la carrocería original por fuera, pero las más diversas nacionalidades por dentro. Los mecánicos cubanos han creado el Chevyshi o el Fordyota, funcionales Frankenstein de la automovilística que forman parte de la identidad de la ciudad.
Pero los boteros empiezan a competir con los agromercados en cuestión de subida de precios. Respaldados por la ley de oferta y demanda piden 20 pesos donde antes se pagaba 10 o sólo te montan si tu camino es corto.
“Antes iba desde 19 y 70 (municipio Playa) hasta el Coppelia por 10 pesos, pero desde hace un tiempo me dicen que no llegan hasta allí (no es cierto) o me piden 20 pesos”, dice Yaimara Castellanos, vecina del reparto Buena Vista. Testimonios como este los brindan personas de casi toda La Habana.
Sucede de manera similar en recorridos como San Miguel del Padrón – Parque del Curita; Boyeros – Habana Vieja; Víbora – Vedado; La Palma – Habana Vieja; La Lisa – Capitolio; Mariano – Parque de La Fraternidad, etc.
Los boteros son indispensables, he ahí una de las razones que les permite obrar de esta manera: “el transporte público es demasiado insuficiente como para lograr que disminuya la demanda de los almendrones. Para ellos existe un horario muerto – entre las diez de la mañana y las dos de la tarde – pero el resto del tiempo son muy solicitados”, explica Maribel Poulot, directora de la Unidad de Trámites de la Dirección General de Transporte.
Simplemente no tienen competencia. Los taxistas, almendroneros, transportistas no estatales, choferes cuentapropistas, boteros – llámele como desee – son los únicos con los que se puede contar para trasladarse medianamente rápido en La Habana. O casi los únicos…
También están los taxis de las agencias estatales, tan caros que sus precios son desconocidos, casi nadie se molesta en preguntarles. Igualmente son piezas de un museo, no por exóticos, sino porque “se miran, pero no se tocan”.
Además están las cooperativas de los ruteros, que en algunos recorridos son pequeñas y cómodas Yutong, en otros enormes y cálidas Transmetros. Cualesquiera, cobran cinco pesos sea un viaje largo o corto. No obstante, “los ruteros no dan abasto, no satisfacen la suficiente demanda como para garantizar que los boteros bajen sus precios”, comenta Poulot.
Entonces, con un transporte público ineficiente y sin más alternativas, quien no dispone de un automóvil y está apurado o enfermo o simplemente quiere ir un poco más cómodo que en los ómnibus, debe pararse en una arteria principal, hacer el gesto correspondiente a su recorrido y pagar lo que pida el chofer. No queda de otra.
¿Cuáles son las razones de los taxistas para subir sus precios?
El tema es más complejo de lo que parece. Se les podría describir a todos según el estereotipo del hombre vulgar y codicioso. Aunque la realidad es más diversa. “Muchos de los choferes pertenecen a un sector social con poca educación y no están controlados por sus jefes, así que nadie les exige cómo tratar a los pasajeros, andan en su propio mundo”, dice Orestes González dueño de un Buick de 1951.
“Existen boteros irrespetuosos, pero también educados, hay de todo”, opina por su parte Benito Pérez, propietario de un Chevrolet de 1952, quien agrega: “Este negocio no alcanza para hacerse rico. Gana mucho dinero quien es dueño de varios carros y tiene muchos choferes trabajando para él. Pero el botero normal obtiene lo suficiente para gastar en los productos básicos”.
Según explicaron varios entrevistados, los altos precios de los mercados en divisa provocan que el taxista no pueda bajar los suyos, porque “lo que ganas se te acaba en los mercados estatales ¿por qué atacan a los boteros si en las tiendas todo es muy caro? Si los otros precios bajan, entonces el de los taxis bajará también”, reflexiona Alfredo, quien maneja un Moskvitch y no devela su nombre completo porque aún no tiene licencia.
Sin desviar el tema, en general la vida es cara. Los alimentos y los productos de primera necesidad para el hogar tienen precios demasiado elevados, lo que repercute en las cuentas del cuentapropista, quien para no perjudicarse – al estar regido por la ley de oferta-demanda – puede subir sus precios y quien termina afectado es el cliente.
Las piezas, el combustible. Gastos y dificultades de un botero
“Abandoné el boteo porque era demasiado estresante, todo el tiempo pendiente de los arreglos del carro, tenía que lidiar con cualquier tipo de gente, porque se montan personas respetuosas, pero también borrachos y ladrones”, comenta Benito Pérez, quien prefería hacer la ruta Habana Vieja – Paradero de Playa.
Un taxi conlleva un gran número de gastos continuos, aunque al final es rentable. Es un trabajo difícil, no por complicado, sino por extenuante. Se debe lidiar con los clientes, los mecánicos, los buquenques (organizadores de piqueras), los compañeros de oficio y sobre todo con el propio carro. Aunque existen unas cuantas profesiones más espinosas y mucho menos remuneradas.
Por otra parte, todo lo necesario para mantener un taxi es caro. Las piezas y el combustible cuestan demasiado en los centros estatales. Entonces, todo se mueve por la izquierda. “En las tiendas no hay piezas y cuando la sacan son demasiado caras. Casi siempre dependes de lo que encuentres en la calle, donde todo es un poco más barato, pero igual cuesta mucho”, añade González.
Una decena de pesos en moneda nacional se paga en el mercado negro por un litro de petróleo, el doble por uno de gasolina. En los servicentros cuesta un CUC (peso convertible equivalente al dólar) el diésel (15 pesos más caro) y la gasolina 1, 20 CUC (10 pesos más).
Mil CUC cuesta una reparación completa del motor. Los neumáticos se cambian cada seis meses y cuestan más de 100 CUC cada uno. La batería, la bomba, el disco de cloche, las bandas de freno, la correa, la mano de obra, el somatón… por todo se pagan considerables cantidades.
“No hay tiendas mayoristas para comprar piezas a menor precio y poder adquirir repuestos”, dice Carmen Sotolongo, quien rentaba su auto hasta que decidió cambiar de negocio, también por el desgaste diario que suponía. Explica también que los carros son demasiado viejos y cuando hacen muchos viajes diarios se rompen.
“En la declaración anual tributaria te permiten declarar las reparaciones y ese dinero quedaría libre de impuestos, pero como todo se hace por la izquierda, no puedes entregar las facturas. Por eso, aunque te exoneran el 20 por ciento de los ingresos anuales por gastos relativos a la actividad, normalmente se invierte más y no se puede probar”, agrega.
Los impuestos son otro tema preocupante para los boteros. Tienen una especie de convenio tácito con la Oficina Nacional de la Administración Tributaria (ONAT), que les exige declarar los ingresos correspondientes a siete viajes diarios de 10 pesos por personas. Si declaran menos los investigan y como nadie quiere que le revisen sus cuentas, pagan. Entonces para ganar más hacen más de siete viajes diarios, porque tienen que cubrir los días en que se detienen para reparar o descansar.
La ONAT no tiene cómo saber cuánto gasta un chofer cuentapropista en arreglos porque la mayoría paga en efectivo. Se utilizan poco las facturas, las transacciones. Los mecanismos de control son fundamentalmente empíricos. Tampoco se puede saber si el declarante dice la verdad exacta o la matizada, si es que existen varios tipos de verdades. En fin, el asunto no está en aumentarles los pagos tributarios, porque entonces subirían aún más los precios.
Tras varios cálculos en los que se tuvo en cuenta el precio de las piezas, la mano de obra de las reparaciones, el costo del combustible, la frecuencia con la que suelen romperse los autos viejos sometidos a tanto trabajo, la cantidad de viajes promedio que hace un taxi de este tipo, el pago de la licencia operativa y de todos los impuestos, entre otras variables,se supo que la ganancia promedio de una persona dedicada a tiempo completo a esta actividad se ubica entre los 200 y 300 CUC mensuales. Estas cifras fueron ratificadas por varios entrevistados vinculados directamente al negocio.
Los gastos y ganancias evaluados corresponden al promedio de los autos estadounidenses de diésel, que son la mayoría presentes en esta actividad, aunque también están los soviéticos de gasolina y algunos de los llamados modernos, pero estos tienen otro balance en las cuentas. No obstante, se estima que sea similar.
Se habla de una media aproximada de ingresos para quien rente o maneje sólo un carro, posea licencia y se dedique a trabajar al menos ocho horas del día durante 20 jornadas mensuales.
Servicio de poca calidad. Indisciplina en la vía
Subirse a un almendrón puede resultar una molesta travesía. “Más de una vez me he arañado con alguna punta metálica sobresaliente en la puerta o me he roto una blusa. Eso sin mencionar el mal olor con que siempre me bajo”, cuenta Carla Aguilera que espera en la esquina de 23 y L. Su rumbo es “Playa por 19”, pero lleva rato y nada.
Se aparta un momento del grupo de impacientes que se abalanza sobre cada conductor que se detiene. “¿Hasta 41 y 42?” “¡31, Ceguera!” “¿Llega al paradero?” “¿La Lisa?” “¡No, Ceguera!” Números y nombres se gritan entre chofer y posibles pasajeros. Un grito del primero y caras de decepción o movimientos rápidos hacia las puertas de los segundos. Más atrás, camino hacia J, están las paradas, donde esperan quienes también gritan y corren, pero hacia los ómnibus. Esto es 23 y L entre las siete y las nueve de la mañana; entre las cuatro y las seis de la tarde. A veces es así a cualquier hora.
En la céntrica esquina, Carla Aguilera clasifica a los boteros en dos tipos: los educados, que “saludan y nunca se equivocan con el vuelto”, y los que “maltratan”, es como “si yo fuera quien debiera tratarlo bien a él, pero se supone que sea al revés”. Exactamente, es el taxista quien brinda el servicio, pero la máxima: “el cliente siempre tiene la razón” es olvidada con frecuencia en el gremio.
“Vas incómodo – más todavía si te toca al lado del chofer – no te sientes seguro porque muchos manejan como locos y además el precio es alto”, así caracteriza el residente de Plaza, Víctor Portillo, a los boteros de La Habana.
Además de la ausencia de confort en el interior, que no es en todos, pero sí en muchos, como dice Víctor el pasajero puede sentirse “inseguro”.
“Los dichosos boteros o trabajadores no estatales – que es el término correcto –cometen muchas indisciplinas en la vía, por ejemplo el adelantamiento indebido para recoger primero un pasaje, arriesgando la vida de los demás en busca de 10 o 20 pesos. Con frecuencia violan las leyes del tránsito, se llevan la luz roja, no paran en los pasos peatonales”, declara el Ing. Erasmo Arias, director de Inspección Estatal de Transporte.
Continúa explicando que con el objetivo de buscar más dinero, los taxistas por cuenta propia trabajan con autos sin las condiciones técnicas necesarias, lo que “afecta la seguridad activa del vehículo”, porque no poseen requisitos básicos como “el buen estado de la dirección, los frenos y la emergencia”.
Para Erasmo una de las causas principales de estos frecuentes desperfectos es el poco mantenimiento al que son sometidos, en contraposición con el intenso trabajo que llevan a cabo.
En tanto, Rafael Naranjo, Jefe del Departamento de Inspección Estatal de La Habana, explica con énfasis cómo son reincidentes en sobrepasar los límites de velocidad en las arterias principales.
El 60 por ciento de las contravenciones impuestas en el año 2015 fueron al transporte de pasajeros. “Nosotros hemos enfrentado bastante a los choferes por cuenta propia y no es que les estemos haciendo una guerra, lo que queremos es hacer cumplir lo establecido y proteger la vida humana”, ratifica Arias.
Tanto Erasmo como Rafael coinciden en que las vías más conflictivas son las Calzadas de Diez de Octubre, Monte y San Miguel del Padrón, así como las avenidas 51 y 23.
¿Existe una solución?
El servicio que ofrecen es de poca calidad y hasta inseguro, sin embargo ingresan más de 200 CUC mensuales. No hay excusa para que el aumento de los precios continúe. Pero al estar regidos por oferta-demanda no necesitan dar explicaciones, si son indispensables pueden cobrar más porque su servicio seguirá siendo necesario. No existe otra alternativa.
Como tienen rutas estables, el pasajero debe adaptarse y si su camino no coincide está obligado a combinar dos o más taxis para acercarse al destino. Al subir los precios la situación empeora y cuando acortan los tramos es el equivalente a cobrar más, porque para trasladarte una distancia que antes costaba 10 pesos, ahora necesitas cambiar de carro y pagar el doble.
Un trasporte público eficiente repercutiría en la demanda y obligaría a bajar los precios. Pero lograr puntualidad en los “Pes” es un tema complicado con rostro de utopía.
Para el ex taxista, Benito Pérez sería una buena opción topar los precios de los boteros, establecerles un máximo a cobrar según la distancia. Siempre que se realice un estudio profundo para determinar el costo de cada tramo. El proyecto sería posible si se le“brindan precios diferenciado a los boteros en la compra de piezas y combustible”.
Una idea similar se lleva a cabo con relativo éxito en los camiones particulares que transitan la ruta del PC (Hospital Naval – Paradero de Playa).
A estos vehículos de transportación masiva se les vende el combustible a un precio diferenciado y se les entrega neumáticos todos los años. A cambio “sólo pueden cobrar 60 centavos, si no lo hacen son multados por alterar el precio. De cada pasaje pagan la cuarta parte al estado para reponer el dinero de los subsidios. Además, tienen derecho a entrar a una terminal de ómnibus y allí los revisan. Son los únicos que están vinculados al estado, junto con los autos convertibles que pertenecen a una agencia”, explica Maribel Puolot. Una alianza similar con los boteros podría ser una alternativa para garantizar la estabilidad de los precios.
Hasta el 2015 se han aprobado cuatro mil 921 licencias para los choferes cuentapropistas (ver infografía). En la Dirección General de Transporte no tienen los datos, pero según cálculos realizados, estos mueven como mínimo unos 175 mil pasajes diarios. Son imprescindibles para la movilidad dentro de la ciudad.
Los gastos de los boteros se mantienen estables mientras sus precios suben. No tienen razones reales para cobrar más, pero la situación se lo permite. Sin embargo, culpar sólo a los taxistas por el aumento de sus precios equivale – parafraseando a Shakespeare – a estar en el bosque y no ver los árboles.
El sistema de transporte estatal no funciona mejor. Quienes dependen de los ómnibus tienen muchas más quejas que quienes pueden trasladarse habitualmente en almendrones. “Con los boteros al menos se resuelve”, termina diciendo Carla Aguilera cuando se despide en busca de un “almendrón por 19”.
Nota al margen
Destacamos un comentario de los Especialistas de la Dirección General de Transporte Provincial La Habana, que tuvieron la gentileza de participar, junto con nuestros lectores habituales, en el espacio de deliberación que sigue a esta nota. Reconforta que nuestras autoridades asistan a estos debates donde se expresa la población:
Consideramos que el artículo está muy bueno, porque refleja la realidad de lo que está pasando, le corresponde a La Dirección General de Transporte buscar soluciones y realizar una propuesta a la dirección del país porque es la misión que nos ha dado el estado cubano, los directivos, funcionarios y especialistas de esta dirección estamos conscientes de nuestra responsabilidad ante el pueblo, que nunca será eliminar (botar el sofá) este modo de transporte que ayuda a la movilidad de la ciudad, sino buscar fórmulas que permitan que puedan reducir los precios y organizar y controlar este tipo de servicio de forma tal que mejore en calidad y seguridad. Nos hemos propuesto como un nuevo estilo de trabajo estar atentos a las opiniones y sugerencias que el pueblo hace, para que con la participación ciudadana poder identificar los problemas y encontrar la mejor solución a estos.
Por:Lisandra Romeo Matos
Foto: Tony Hernández Mena/ANPP
La Habana, 22 ene (ACN) Ernesto Samper, secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), manifestó hoy el apoyo de ese organismo regional al proceso hacia la normalización de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos.
Samper realizó declaraciones a la prensa durante una visita de cortesía a Esteban Lazo, miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, como parte de su agenda en La Habana, adonde arribó este jueves para participar en la II Conferencia Internacional Con Todos y para el Bien de Todos, que se desarrollará entre el 25 y 28 de enero.
El ex presidente colombiano (1994-1998) afirmó que el bloque ve con mucho interés el acercamiento entre ambas naciones, a la vez que destacó la pertinencia de construir una nueva agenda para mejorar las relaciones entre los países de América Latina y los Estados Unidos.
Reconoció asimismo la complejidad de ese proceso debido al persistente bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba por EE.UU. desde hace más de 50 años, y la permanencia de la ilegal base militar norteamericana en territorio guantanamero.
La causa de la defensa de Cuba no es solo de los cubanos, toda Suramérica está con ella desde hace más de 50 años, recalcó el líder de Unasur.
Samper también se refirió a los diálogos para la paz en Colombia, los cuales adelantan en La Habana representantes del Gobierno de Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo, y no descartó un acercamiento con ambas delegaciones.
Destacó que nunca se ha llegado tan lejos en un proceso de aproximación para frenar el conflicto armado en esa nación suramericana, el cual se extiende ya por más de cuatro décadas.
En declaraciones al llegar a La Habana, Samper adelantó que su intervención en la II Conferencia estará dedicada a los nexos existentes entre el ideario martiano y bolivariano, ambos con plena vigencia en los procesos integracionistas de la región.
Este es un espacio de intercambio y reflexión, para demostrar la valía de un pueblo que se enfrenta al Imperio más poderoso del planeta con la seguridad absoluta en la Victoria porque le asiste la razón. Esas son las Razones de Cuba