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Envía Raúl Castro ofrenda floral al combatiente del Moncada Guillermo Elizalde.

Una ofrenda floral del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, presidio en la Habana el homenaje al combatiente revolucionario Guillermo Elizalde Sotolongo, participante en la gesta del Moncada.
El homenaje al Moncadista fallecido el pasado 8 de abril víctima de una distress respiratoria, transcurrió en el Panteón de los Veteranos de la Necrópolis de Colon donde sus cenizas fueron expuestas junto a las numerosas condecoraciones recibidas entre ellas Las Medallas de la Lucha Clandestina, las conmemorativas por los aniversarios 10, 20, 30,30, 40,50 y 60 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias FAR y la 50 Aniversario de los Órganos de la Seguridad del Estado entre otras.
El general de división José Antonio Carrillo Gómez , miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, y Presidente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana ACRC , así como una representación de los asaltantes a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes y expedicionarios del Yate Granma realizaron guardia de honor en tributo del combatiente.
En solemne ceremonia militar las cenizas de Guillermo Elizalde Sotolongo fueron depositadas transitoriamente en el Panteón de las FAR hasta su traslado definitivo al cementerio del municipio de Nueva Paz.
Yolanda Crespo Laferte, primera secretaria del Comité Municipal del Partido Comunista de Cuba en el municipio capitalino del Cerro al pronunciar las palabras de despedida de duelo dijo que Elizalde Sotolongo mantuvo en todo momento su fidelidad a la Patria y a la Revolución hasta el mismo momento de su deceso.

El Partido Revolucionario Cubano y su legado

 

El Partido creado por José Martí tenía la misión de organizar la guerra que hiciera posibles la independencia y el establecimiento de una república soberana

Autor: María Caridad Pacheco González* | internet@granma.cu

8 de abril de 2016 20:04:28
Martí, al centro, junto a otros miembros del Partido Revolucionario Cubano. Foto: Archivo

Cuando se constituyó el Comité Central del Partido Co­munista de Cuba en 1965, yo apenas comenzaba la adolescencia y no comprendía lo que podía significar este hecho para el futuro del país, pero sí recuerdo especialmente el impacto recibido con la lectura que hizo Fidel de la carta de despedida del Che antes de partir a una misión en África. La adopción de la denominación para la organización de vanguardia de la Re­volución y la presentación del primer Comité Central, marcaron un hito de madurez de una sociedad que por primera vez en el hemisferio occidental daba sus primeros pasos en la construcción del socialismo.

Es indiscutible que, al ponerse al frente del proceso revolucionario, el Partido Comunista de Cuba desempeñó un papel esencial en el logro de la unidad, sin la cual no había garantía de continuidad y permanencia de la Revolución. De este modo, el Partido surgió de la unión voluntaria de mujeres y hombres procedentes del Movimiento 26 de Julio, el Directorio Revo­lu­cio­nario 13 de Marzo y el Partido Socialista Popular, organizaciones que sostuvieron una postura firme de lucha frente a la dictadura de Batista y que se nutrieron del ideario y quehacer político-revolucionario de José Martí.

En un país donde históricamente la desunión fue la causa del fracaso de más de un proceso emancipatorio, quizá uno de los mayores aportes que nos legó el Partido Revolucionario Cubano (PRC), fruto de la tenaz lucha martiana frente a las tendencias contrarias a la independencia, tales como el anexionismo y el autonomismo, las contradicciones dentro de las filas revolucionarias, y la peligrosa expansión del imperialismo estadounidense; fue la unidad de los actores fundamentales en la lucha por la independencia y la construcción de una república en revolución.

Después de la proclamación del PRC el 10 de abril de 1892, José Martí escribía en el periódico Patria: “[…] el Partido Revolucionario Cubano, nacido con responsabilidades sumas en los instantes de descomposición del país, no surgió de la vehemencia pasajera, ni del deseo vociferador e incapaz, ni de la ambición temible, sino del empuje de un pueblo aleccionado, que por el mismo Partido proclama, antes de la república, su redención de los vicios que afean al nacer la vida republicana. Nació uno, de todas partes a la vez. Y erraría, de afuera o de adentro, quien lo creyese extinguible o deleznable. Lo que un grupo ambiciona, cae. Perdura, lo que un pueblo quiere. El Partido Revolucionario Cubano, es el pueblo cubano”. [1]

En la segunda mitad del siglo XIX ya era práctica habitual la creación de partidos políticos con el fin de participar en las contiendas electorales, pero el Partido Revolucionario Cubano de Martí no pretendía imitar a los que se disputaban el poder para continuar imponiendo un régimen de explotación, sino que en una sociedad como la cubana, tenía la misión de organizar la guerra que hiciera posibles la independencia y el establecimiento de una república soberana, “con todos y para el bien de todos”. Si observamos con detenimiento su obra, podemos hallar que fue Martí uno de los primeros críticos de los falsos manejos de la democracia electoral y un promotor creativo de nuevas y superiores formas de concebir el ejercicio de la política, en las que, según sus concepciones, debía imperar una am­plia democracia y un reconocimiento sincero de la soberanía de la instancia popular.

La creación de un partido político moderno y revolucionario solo podía brotar de un conocimiento real, con fundamento científico, del proceso social. En Martí hallamos a un dirigente dispuesto a conocer esa realidad en contacto permanente con las masas, porque su perspicacia política le hizo darse cuenta de que la efectividad de la acción revolucionaria exigía en todo momento la participación activa, creadora, del pueblo. De este convencimiento brota la urgencia de educar a los trabajadores y formar en estos los mejores valores. El dirigente que había expuesto: “sin razonable prosperidad, la vida, para el común de las gentes, es amarga; pero es un cáncer sin los goces del espíritu”[2], es el mismo que refiriéndose al papel del PRC dijo: “[…] el Partido no prepara por cierto una república donde la riqueza de los hombres sea la base de su derecho, y tenga más derecho el que tenga más riqueza, sino una república en que la base del derecho sea el cumplimiento del deber”. [3]

Ningún cubano de la época vio con tanta lucidez como él la dirección que estaban tomando los asuntos políticos a nivel global, y a ello contribuyó su interés por la historia, que en su caso tiene una vinculación operativa con la práctica política. De esa premisa emana su comprensión de que el PRC debía trabajar “por levantar una nación buena y sincera en un pueblo que ha­bría de parar, si se le acaba el honor, en provincia ruinosa de una nación estéril o factoría y pontón de un desdeñoso vecino”[4], y en consecuencia, la independencia de Cuba y Puerto Rico, no era solo el medio “de asegurar el bienestar decoroso del hombre libre en el trabajo justo a los habitantes de ambas islas, sino el suceso histórico indispensable para salvar la existencia amenazada de las Antillas libres, la independencia amenazada de la América libre, y la dignidad de la república norteamericana”. [5]

Por estas razones, el pensamiento martiano ofreció a la generación de Mella y a la del Centenario de Martí, que encabezó el joven Fidel Castro, los fundamentos del antimperialismo, la confianza en el poder de las ideas justas, la defensa de la patria y su soberanía, la tesis de las masas humildes como verdaderos jefes de las revoluciones, así como la unidad y solidaridad con los pueblos de nuestra América. Ello suponía la necesidad de conocer con profundidad las especificidades de nuestro devenir histórico para no asumir dogmáticamente la continuidad del legado martiano, sin someterlo a las nuevas interpretaciones que imponía cada época y coyuntura internacional.

Una somera mirada retrospectiva a la década de los 90 del siglo XX, nos obliga a recordar que aquella se inició con la caída sucesiva de los Estados socialistas de Europa del Este y las tensiones económicas, políticas, sociales, y sobre todo, ideológicas, que se fueron acrecentando progresivamente en Cuba a partir de estos acontecimientos. Sin embargo, fue también un momento de inflexión que derivó en un fortalecimiento político-ideológico de la Revolución, debido fundamentalmente a su coherencia ideológica, y a que por ser consecuencia del devenir histórico nacional, había seguido su propio camino y no tenía que renunciar a los objetivos primordiales en su proyección socialista, como única vía de preservar la existencia de la patria y la nación cubanas.

En circunstancias tan vertiginosas y dramáticas como las de aquellos años, se hacía necesario volver al fundamento mismo de la unidad de la nación cubana, que se resume brillantemente en Martí, lo que explica la resistencia del pueblo cubano; así como su empeño en sustentar la viabilidad de un proyecto alternativo en el continente y el resto del mundo subdesarrollado, frente a la creciente globalización neoliberal.

La reflexión en torno a la obra de José Martí y sus aportes desde y para el presente, están vigentes como elemento sustancial para comprender y analizar los problemas a los que nos enfrentamos hoy. Tiene sentido exacto, por tanto, que nos asomemos a hechos y procesos del pasado como un gran mirador, desde cuya realización pretérita se proyecta el porvenir. Es un hecho cierto que la asunción del marxismo y el leninismo en Cuba estuvo signada por la regularidad histórica de que todos los que asumieron esta orientación ideológica tuvieron en el pensamiento martiano la fuente inicial de su formación, lo cual les motivó a buscar en las nuevas corrientes avanzadas de pensamiento una teoría y un método capaces de fomentar el análisis y la transformación de la sociedad cubana.

El Partido Comunista de Cuba es, en el momento actual, depositario del poder político y garantía presente y futura de la pureza, continuidad y avance de la Revolución. Si en la etapa de lucha contra la dictadura de Batista y en los primeros años después del triunfo de la Revolución, hombres y mujeres que conformaban la dirección revolucionaria desempeñaron individualmente un rol decisivo, ese papel lo desempeña hoy el Partido, que ha mantenido vivo el legado patriótico y antimperialista del Partido Revolucionario Cubano fundado por José Martí, de nuestras tradiciones revolucionarias en la república neocolonial, y por ello ha sido y es el Partido de nuestras victorias, de la Patria, de nuestro futuro.

*Investigadora del Centro de Estudios Martianos

[1] José Martí. “El Partido Revolucionario Cubano”, Patria, Nueva York, 3 de abril de 1892. En: Obras Completas, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1991, Tomo 1, p. 366

[2] Ob Cit, tomo 10, p. 63

[3] José Martí. “Comunicación a los presidentes de los clubs en el Cuerpo de Consejo de Key West”, Nueva York, 27 de de mayo de 1892. En: José Martí. Epistolario, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1993, Tomo 3 pp. 114-115.

[4] José Martí. “El Partido revolucionario Cubano”, Patria, Nueva York, 27 de mayo de 1893. En: Obras Completas, Ob Cit, Tomo 2, p.348-349.

[5] José Martí “El tercer año del Partido Revolucionario Cubano”. Patria, Nueva York, 17 de abril de 1894. En: Obras Completas Ob Cit, tomo 3, p. 143.

Golpear al mercenario donde le duele: el bolsillo.

Por Percy Alvarado Godoy . Quejas y quejas llueven sobre mojado por parte de mercenarios sobre decomisos de dinero y de aquellos medios que les son entregados por sus financistas para llevar a cabo su actividad subversiva dentro de Cuba, así como multas recibidas por sus acciones de desacato e indisciplina social. En un trabajo publicado por mí en el 2011, “Economía cubana versus mercenarismo”, reflexionaba sobre la necesidad de atacar directamente –aunque nos hemos demorado en establecer la legislación adecuada– al mercenario y al dinero y recursos sucios que les provee la ayuda financiera de la NED, la USAID y otros enemigos de Cuba. España y EEUU tienen leyes que emplean elevadas multas contra quienes protestan y todos callan al respecto. ¿Por qué con Cuba se forma tamaño alboroto? Es solo conveniencia insidiosa.
Recuerdo de este trabajo algunos criterios que comparto con mis lectores:
1) Incitados por el dinero sucio con el que les pagan su traición a la Patria, varios grupúsculos contrarrevolucionarios, fundamentalmente en diversas provincias, han organizado desde hace algunos meses diversos shows mediáticos, en los que llaman a la desobediencia social y reclaman provocadoramente supuestos cambios “democráticos” en Cuba. La constante actividad antisocial está dirigida a vender al exterior la falsa imagen de que en la Isla existe un ambiente de represión y persecución política.
El negocio de la contrarrevolución les reporta a estos individuos alrededor de 75 CUC por actividad provocadora. Su papel para merecer esta limosna de sus amos es simplemente causar alboroto, ir a marchas minúsculas y sin representatividad popular, fabricar “huelgas de hambre”, crear contextos y situaciones en los que la genuina ira popular se ve lesionada por estas provocaciones. Baste recordar que nuestro pueblo se hastía de estos espectáculos y en muchas oportunidades trata de expresar su respuesta legítima a favor de la Revolución.
2) ¿Por qué, me pregunto, estos detractores no han tenido la honestidad de reconocer que, luego de ser detenidos, son trasladados a sus provincias de origen, sin pagar un centavo, de manera segura y confortable, contentos íntimamente por haberse embolsillado una cantidad de dinero sucio a cambio de su traidora actividad? ¿Por qué, también me pregunto, el Observatorio para la Protección de los Defensores de los Derechos Humanos, la Organización Mundial Contra la Tortura (OMCT), la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH), la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y otros organismos que encabezan la guerra mediática contra Cuba, no comprueban la veracidad de estas denuncias y se prestan al jugo difamatorio de estos mercenarios?
Por mi parte, considero, que ha llegado el momento, en medio de la batalla que libra nuestro pueblo por lograr una solución a los problemas de su desarrollo económico y social, que estos vagos, antisociales y lumpens mercenarios, contribuyan con parte del premio a su traición para pagar los costos en que incurre el país para protegerlos de la repulsa popular y en su traslado a sus provincias de origen. Entiéndase que este pago no es un reconocimiento a los mercenarios como cuentapropistas, ni aporte alguno a la ONAT. Es simplemente el resarcir al Estado por los daños que provocan en sus intentos de alterar el orden constitucional y por protegerlos del pueblo al que ofenden.
La economía cubana lo exige. Este despilfarro de gasolina en que se incurre para trasladarlos debe ser compensado de alguna manera, así como los recursos empleados en su protección. A la par, es una forma de desestimular a esta dañina y detestable actividad contra la Patria.
Este es mi criterio y libremente lo expongo.

Habaneros muestran su vocación democrática

Los vecinos de la circunscripción 78 de la Comunidad Granma en el Consejo Popular La Coronela del municipio capitalino La Lisa mostraron su vocación democrática durante la celebración de la Asamblea Piloto de Rendición de Cuentas del delegado del Poder Popular a sus electores.
El miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Reynaldo García Zapata, Presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular de la Habana, junto a Adalberto González Arce , presidente de la Asamblea Municipal del Poder Popular de la Lisa , y Manuel Marrero Cruz , Ministro de Turismo presidieron el encuentro el cuarto y último del actual mandado.
La alta asistencia de los vecinos, la participación popular y el informe preciso y abarcador presentado por el delegado Rafael Salazar matizo la jornada, donde los vecinos coincidieron en sus palabras de la loable labor realizada por el representante del pueblo.
El nuevo servicio de farmacia en el Edificio 55 de la Comunidad dado a conocer por el delegado Salazar fue una noticia que alegro los corazones de los electores.
En esta ocasión los planteamiento de la población fueron pocos , el alumbrado público , el transporte de pasajeros ,trascendió la incorporación de .los pobladores a la solución de los problemas .
En la cita también se reconoció a hombres y mujeres que contribuyen a la labor comunitaria y de unidad en la comunidad.
Nuevamente los capitalinos dan muestra de la democracia participativa, así será palpable durante todo el proceso de rendición de Cuentas que se extenderá hasta el venidero mes de mayo.

Preside Raúl Castro acto por el aniversario 55 de la UJC y 56 de la OPJM

El General de Ejército Raúl Castro Ruz, primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, presidió la gala político-cultural por los aniversarios 55 de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y 56 de la Organización de Pioneros José Martí, en el Teatro Karl Marx.
Preside Raúl Castro acto por el aniversario 55 de la UJC y 56 de la OPJM. Foto: Sergei Montalvo Aróstegui
En la gala fue entregada pos-morten la medalla conmemorativa aniversario 55 de la UJC al Líder de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz, recibida por Raúl Castro a quien también le fue concedida esta distinción junto a José Ramón Machado Ventura, como dignos representantes de aquella histórica generación de jóvenes que condujeron al triunfo revolucionario de 1959.
Susely Morfa González, miembro del Consejo de Estado y Primera Secretaria del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunista. Foto: Sergei Montalvo ArósteguiSusely Morfa González, miembro del Consejo de Estado y Primera Secretaria del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunista. Foto: Sergei Montalvo Aróstegui
En sus palabras Susely Morfa González, miembro del Consejo de Estado y Primera Secretaria del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas expresó el sentir de la organización que arriba a sus 55 abriles sin la presencia de Fidel:
“Será este el primer cumpleaños en que él no esté físicamente junto a nosotros, sin embargo esta tarde lo hemos visto entrar risueño, reflexivo, orientador, profundo, orgulloso como los miles de jóvenes que en representación de todo el pueblo de Cuba asisten al teatro de los grandes acontecimientos de la Patria”, afirmó.
Morfa González también recordó que el 30 de marzo y el 4 de abril de 1962, durante la clausura del I Congreso de la Asociación de Jóvenes Rebelde, Fidel propuso y los delegados lo acordaron por unanimidad, adoptar el nombre de Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), organización que asumió ese nombre en momentos excepcionales.
A la gala homenaje por los aniversarios de la UJC y de la OPJM asistieron también miembros del Buró Político del Partido, el Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz Canel, Max Trejo Cervantes, Secretario de la Organización Iberoamericana de Juventud, dirigentes de organismos y organizaciones del Estado y miembros de la Asociación de Combatientes de la Revolución.

Este es un espacio de intercambio y reflexión, para demostrar la valía de un pueblo que se enfrenta al Imperio más poderoso del planeta con la seguridad absoluta en la Victoria porque le asiste la razón. Esas son las Razones de Cuba