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Carnaval de La Habana en saludo al medio milenio de la ciudad

El Carnaval de La Habana, que comenzará  este viernes  16 de agosto, a las 9 p.m., saludará el medio milenio de la ciudad, dijo Georgina Cortés, directora del Centro Provincial de estos festejos, que según expresó ganan cada vez más en el gusto del pueblo y reflejan la idiosincrasia y costumbres vinculadas al baile y la danza.

Las fiestas carnavalescas proseguirán los días 17 y 18, y del 23 al 25, con escenario en el Malecón, desde la calle 19 hasta Marina, por donde desfilarán las esperadas comparsas y las carrozas.

Efraín Sabás, director artístico del Carnaval de La Habana, manifestó en conferencia de prensa que esos festejos, con el eslogan Carnaval a lo grande, por La Habana 500, muestran una notable recuperación y el gran arraigo popular que poseen.

Añadió que tomarán parte relevantes compañías como las del Cabaret Tropicana, el Ballet Revolution y por primera vez la Ópera de la Calle, populares agrupaciones y orquestas, entre estas las de Willy Campa, además de las célebres parrandas de Remedios y las de Bejucal, el proyecto Timbalaye, y una representación de Veracruz, México.

Bailables populares se efectuarán en los municipios habaneros durante el Carnaval, antecedido el 12 de agosto por una fiesta infantil en el teatro Karl Marx, en la que participaron 600 niños, la cantante Liuba María Hevia y la agrupación La colmenita.

En el encuentro con la prensa se anunció que el carnaval infantil se efectuará el 27 de agosto, a partir de las cinco de la tarde en el tramo comprendido entre las calles 19 y Marina, con la actuación de unas 20 comparsas y de La Colmenita.

Un jurado presidido por Manolo Micler, director del Conjunto Folklórico Nacional y Premio Nacional de Danza 2017, premiará lo mejor de las comparsas tradicionales y contemporáneas y el apartado de los denominados alegóricos.

Desde el lunes último están a la venta las entradas para el tradicional festejo habanero, que asimismo saludará el centenario del natalicio del cantante Benny Moré, los aniversarios 60 de los Guaracheros de Regla y el 30 del Centro Provincial del Carnaval de La Habana.

(Con información de ACN)

Declaran Monumento Nacional a Quinta Santa Bárbara

La Quinta Santa Bárbara, sede de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano ubicada en el municipio capitalino La Lisa, fue declarada Monumento Nacional en acto solemne efectuado en el lugar, al que asistió Alpidio Alonso Grau, ministro de Cultura.

Gladis Collazo, presidenta del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural y de la Comisión Nacional de Monumentos dio lectura a la Resolución que acredita la proclamación de Monumento Nacional del inmueble.

 

La Quinta Santa Bárbara fue construida en 1929, de estilo neocolonial con rasgos eclécticos, es una sólida edificación de dos niveles ubicada en una amplia parcela, colmada de árboles, jardines y esculturas que remarcan el carácter exclusivo de este tipo de Quinta que proliferaron en La Habana.

El Ministro de Cultura Alpidio Alonso Grau, y Gladis Collazo, presidenta del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural y de la Comisión Nacional de Monumentos develaron la placa acreditativa.

La sede de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano atesora bienes, muebles de alto valor patrimonial inscriptos en el   Registro Nacional de Bienes Culturales, destacándose la colección personal y documental del Premio Nobel de la Paz Gabriel García Márquez, y la colección fotográfica que muestra la historia grafica de la entidad

 

La instructora Lucía

Maikel Amelia Reyes, el personaje de Lucía en el programa televisivo Tras la Huella, es una manzanillera que ha incursionado en las más diversas manifestaciones artísticas Foto: Roberto  Garaycoa

Manzanillo vio nacer a una de las figuras representativas de la dramaturgia cubana. En ese pueblo del Oriente cubano vio la luz por primera vez Maikel Amelia Reyes, actriz con importantes participaciones en películas como Los PróceresLa Emboscada y Margot y reconocida por interpretar a Lucía en el espacio televisivo Tras la Huella.
Hija de Cirito, primer violín de la orquesta Original de Manzanillo, y de una profesora de Historia del Arte, Maikel Amelia ha trabajado durante 20 años en cine, teatro, radio y televisión; conquistando con su trabajo a miles de personas.

¿Cómo influyó Manzanillo en tu inclinación por la actuación?

–En mi municipio natal se respira arte: en revistas de esa ciudad publicaron importantes figuras como Dulce María Loynaz, prima de mi abuela. Con orgullo atesora el teatro fundado por Carlos Manuel de Céspedes, la Academia de Música y el hecho de ser cuna de grandes pintores como Julio Girona. Mi familia siempre estuvo vinculada con las artes y un pueblo con vasta cultura fue imprescindible y decisivo en mi formación en este medio. Manzanillo depositó arte en mis venas.

¿Cómo inició su carrera artística?

—Mis primeros pasos fueron en la música, en la Academia Manuel Navarro Luna estudié piano básico durante cuatro años. Después, cursé el nivel elemental de pintura en la Escuela de Artes Plásticas Carlos Enrique, pero no seguí porque sabía que no iba a ser pintora aunque hacer cerámica y pintar son actividades relajantes para mí.

“Mientras estudiaba en esta escuela empecé en la radio e hice varios programas en Radio Granma. Más tarde inicié unas clases de teatro en Bayamo y luego fui a estudiar Dirección de Radio, Cine y Televisión en Holguín. En todo momento conté con excelentes maestros y ahora que estoy en La Habana, me encantaría seguir estudiando.”

¿Cómo caracterizas a la radio, la televisión, el cine y el teatro?

—La radio tiene características específicas, en ella toda emoción y sentimiento se transmite con la voz, pero lo más importante es que obliga a tener buena dicción. La televisión es más popular y tiene otros códigos, es bellísima y enseña mucho. El cine es el séptimo arte, en él existe el enorme terror de que al cometer el más mínimo error se verá reflejado en la pantalla gigante donde apreciamos cada detalle milimétricamente, es un arte mayor. El teatro es vida, hice mucho teatro y me fascina, es la madre de la actuación.

¿Cuál fue tu primer proyecto como actriz?

—No recuerdo exactamente porque fue hace muchos años. En la radio comencé con los dramatizados, creo que ahí realicé mi primer proyecto: el programa Somos la Niñez, dirigido por Georgina Mendoza. Yo era la azucena, siempre fui la azucena del jardín.

¿Cómo es el proceso de preparación de cada personaje?

—Me preparo con todo lo que puedo, busco información y elementos útiles. Hay un momento muy importante en este proceso que requiere de humildad como ser humano, humildad para despojarme de todas mis creencias y cualidades y prestarle mi cuerpo, emociones y pensamientos al personaje que voy a encarnar. La creación de un personaje es muy compleja, tengo que ir limpiando porque se me ocurren demasiadas cosas y disímiles recursos para emplear. Si los utilizo todos al mismo tiempo puede ser un desastre. Es un asunto de mucha cautela en el que todos los sentimientos son importantes.

¿Cuál ha sido el personaje que más te ha gustado?

—Cada uno es como un hijo, un pedazo de mí que implicó una búsqueda y pudo incluso hasta ser doloroso en el proceso de preparación, pero todos han sido muy relevantes, me han enseñado y seguiré aprendiendo de los que vengan.

Con respecto a Tras la Huella, ¿qué significa para ti?

—A este proyecto llegué sin pensarlo y sin aspirarlo, no tenía expectativas de pertenecer a los protagónicos. Una vez dentro, inicié un proceso de búsqueda para encontrar a Lucía, difícil debido a mi llegada intempestiva. Nunca estuve relacionada con el Ministerio del Interior  y por eso carecía de coordenadas, pero me acerqué a ese mundo y me maravilló por lo complejo e interesante, lleno de personas que no descansan con una vida muy difícil enfrentando retos y peligros diariamente. Esta instructora constantemente me está educando, es la representación de las mujeres que trabajan para el Minint y me siento orgullosa de eso.

¿Qué tan difícil es para ti interpretar cada personaje?

—La interpretación es muy difícil porque no soy yo. Presto mi envase y mi estructura ósea al personaje al que le doy vida. Las personas dicen: es un papel interesante, pero a mí no me gusta llamarlo papel, son personajes, es una caracterización por sencilla que sea y nace de puro sentimiento. No hay nada más incierto que asumir un personaje, me da una sensación de ansiedad. ¿Cómo lo enfrento?, ¿cómo lo busco? y ¿cómo lo encamino? Es complicado.

¿Qué prefieres ser: la villana o la buena de la película?

—Tal vez por mis características físicas tienden a darme los personajes más rectos y nobles, pero me encanta ser la villana. Cualquier personaje es fabuloso aunque particularmente al actuar disfrutamos ser los malos. El villano es muy gustado por el público.

¿Qué es lo que más te dicen los cubanos en la calle?

—Eso depende de lo que estén transmitiendo. Cuando fui la mala en la telenovela La Otra Esquina, las personas me decían horrores. Con la emisión de Tras la Huella eso cambia y empiezan a verme como una mujer de bien que lucha contra la injusticia. Al transmitirse En Tiempos de Amar, sentí inmenso orgullo. Conocí a dos mujeres que atravesaban situaciones similares a la mía en la novela, una me dijo: si Laura puede yo también. Algunas personas todavía me llaman María Fernanda.

¿Qué importancia posee la actuación en tu vida?

—Es muy importante. Cada persona tiene una misión en la vida, a veces los actores podemos cambiarle la vida a unos cuantos, pero si se la cambio a una sola persona estoy feliz. Tengo un hogar y eso complejiza las cosas, pero mi familia colabora bastante y es mi mayor impulso.

Actuando lo disfruto todo: el riesgo, el miedo, lo incierto, la presión. Mi carrera es uno de mis mayores logros, siempre existe un nuevo reto, siempre estoy soñando y considero que el sueño de mañana va  a ser mayor que el de hoy, hasta ahora profesionalmente he alcanzado todo lo que me he propuesto, a pesar de los momentos difíciles”.

(Tribuna de la Habana)

Falleció el destacado actor cubano Salvador Wood

El destacado actor cubano del cine, la radio, la televisión y el teatro, Salvador Wood, Premio Nacional de Televisión Por la Obra de Toda la Vida, ha fallecido este sábado a la edad de 90 años.

Wood, uno de los más respetados y queridos actores cubanos, es admirado por generaciones de cubanos y recordado por sus inolvidables roles en los filmes cubanos La muerte de un burócrata El Brigadista, entre otros.

El también Premio ACTUAR por la Obra de la Vida, otorgado por la Agencia Artística de Artes Escénicas ACTUAR 2016, será recordado como uno de los actores más populares, prestigiosos y versátiles de nuestras artes escénicas.

Nació el 24 de noviembre de 1928, en Santiago de Cuba, donde mismo nació su compañera de la vida, Yolanda. Sus padres eran santiagueros y por la estirpe paterna de los Wood, fue el único que tuvo el coraje de ser actor de teatro, de radio, de televisión y de cine.

Salvador Wood se lamenta de no haber aprendido música y de no tocar ningún instrumento musical, porque ese arte, llamado por Martí, la más bella forma de lo bello, ayuda mucho a los actores de cualquier género.
Nace un autor

Sus primeros retos como actor fueron en la radio, en 1943, en un programa especial sobre el fusilamiento de los ocho estudiantes de Medicina, el 27 de noviembre. Hizo el papel de uno de los estudiantes fusilados.

Después llegó al teatro y su primer reto fue con solo 17 años, en el año 1945, organizado por el Cuadro de Comedia y Arte Dramático creado en Santiago de Cuba por el actor matancero José María Béjar, en la obra Don Juan Tenorio, de Zorrilla. Béjar hacía el Tenorio y él su contrafigura, Don Luis Mejías; obra en verso, un clásico del teatro romántico español. Lo más simpático es que aún hoy sé sabe de memoria la larga relación que le hace Don Luis Mejías a Don Juan Tenorio en la Hostería El Laurel.

Le siguió, en 1952, el primer reto en la televisión, en un programa de Paco Alfonso, en el Canal 2, dirigido por Jesús Cabrera, donde hizo por primera vez un personaje campesino. Después de eso a hecho 18 campesinos distintos.

Más tarde, en 1960, debutó en el cine, en un documental bajo el título de Chinchín, donde hizo el papel de otro campesino. El director fue Humberto Arenal y el fotógrafo, el canadiense Harry Tanner; se filmó en Jovellanos, Matanzas. Donde salvador fue más feliz como actor, y sintió un mayor impacto emocional, fue en la película El Brigadista, en 1976, porque allí debutó su hijo Patricio Wood, juntos los dos en el mejor ejemplo de fraternidad que existe, padre e hijo.

Salvador Wood y su familia en 1978. Foto: Osvaldo Salas

Como actor también lo marcó sobremanera el haber hecho el papel de José Martí en un programa que dirigía Pedro Álvarez, en 1968, a propósito del centenario del estallido de la Guerra de 1868, en el que mi esposa novia encarnó la figura de Carmen Zayas Bazán.

El formidable actor, es un profesional empírico, sin escuela, y que aprendió observando y preguntando a los actores académicos como Juan Carlos Romero, uno de los directores más queridos; de Alejandro Lugo y de otros que harían penosa la lista por un olvido involuntario. Y como no tenía academia, se veía ante una enorme desventaja. Por eso tuvo que estudiar solo, leer mucho, y beber de las técnicas de Stanislavski después de 1959. Siempre se ha mantenido actuando constantemente, y en el año 2006 participó en otra película, Listos para la Isla.

A sus 80 años, se declaraba esperanzado en seguir actuando, enamorado de una actriz que tuvo el valor de casarse con él hace 59 años declarando públicamente que tiene un apellido de madera (Wood, en inglés significa madera), pero una voluntad de hierro.
Actor y poeta

Entre todas las condecoraciones, diplomas, distinciones y medallas que posee se queda con la admiración de su pueblo y el cariño de su esposa, el de sus dos hijos y de sus cuatro nietos.

(Con información de Juventud Rebelde y Portal de la Televisión Cubana)

Premio del Barrio a Conjunto Folklorico Nacional de Cuba.

El Conjunto Folklorico  Nacional de Cuba recibió este jueves en la Habana, uno de los 13 Premios del Barrio con carácter colectivo otorgado  por los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) este año en Cuba.

Fundado a principios de 1962  por el folklorista cubano Rogelio Martínez Fure y el coreógrafo mexicano Rodolfo Reyes Cortes. El Conjunto  Folclórico Nacional de Cuba hay desarrollado un estilo de arte que teátrica lo más genuino del folklor cubano, reflejando las tradiciones desde sus orígenes hispánicos, africanos o provenientes de otras regiones.

Al tiempo que expresa en cantos, ritmos y danzas la contemporaneidad de las creaciones populares como el son, mambo, danzón y la rumba.

En la sede del Conjunto Folklorico Nacional, el miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y del Consejo de Estado Carlos Rafael Miranda Martínez, Coordinador Nacional de los CDR entrego el Premio del Barrio a Manolo Micler, Director del Conjunto y Premio Nacional de Danza 2017.

Más de 45 países de América Latina, Europa, África y Asia, han acogido las  actuaciones del Conjunto Folklorico Nacional de Cuba. Entre los principales reconocimientos internacionales que atesoran destacan Tonel de Oro, Dijon Francia 1975, Collar de Plata, Dijon  Francia 1975 y Templo de Oro, Agrigento Italia 1988.

En Cuba el Conjunto ha recibido importantes lauros como la Réplica del machete del General Máximo Gómez, certificados y banderas de Colectivos Vanguardia nacional de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) durante varios  años consecutivos.

Asistieron al acto de la entrega del Premio del Barrio Betty Oria González, integrante del secretariado  nacional de los CDR, Vladimir Sauri Bermúdez, Coordinador  Provincial  de la mayor organización de masas del país en la Habana, y Rafael Pérez  Malo, Presidente del Consejo Nacional de las Artes Escénicas.

Este es un espacio de intercambio y reflexión, para demostrar la valía de un pueblo que se enfrenta al Imperio más poderoso del planeta con la seguridad absoluta en la Victoria porque le asiste la razón. Esas son las Razones de Cuba