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Declaración del Gobierno Revolucionario de Cuba

Bandera Cubana en el Monumento a Calixto García en Malecón y G Vedado.(foto Jorge Luis Gonzàlez) 21-12-15   Cuba11N9
Bandera Cubana en el Monumento a Calixto García en Malecón y G Vedado.(foto Jorge Luis Gonzàlez) 21-12-15 Cuba11N9
Foto: Jorge Luis González
Un importante paso en el avance de las relaciones bilaterales ha tenido lugar este 12 de enero con la firma de un acuerdo entre los gobiernos de Cuba y los Estados Unidos, que entró en vigor ese propio día, dirigido a garantizar una migración regular, segura y ordenada.
Con este acuerdo se elimina la comúnmente conocida como política “pies secos-pies mojados” y el programa de admisión provisional (parole) para profesionales cubanos de la salud, que Washington aplicaba en terceros países.
Desde hace varios años, había sido un interés permanente del gobierno de Cuba adoptar un nuevo acuerdo migratorio con los Estados Unidos, para solucionar los graves problemas que continuaban afectando las relaciones migratorias, a pesar de la existencia de acuerdos bilaterales en este ámbito. Por primera vez, Cuba formalizó esta propuesta en el año 2002, la que fue rechazada por el gobierno del entonces presidente George W. Bush. Volvió a presentar un nuevo proyecto de acuerdo migratorio en 2009, el cual fue actualizado en 2010 y reiterado más recientemente el 30 de noviembre de 2015.
Luego de casi un año de negociación y alentados por el restablecimiento de las relaciones diplomáticas el 20 de julio de 2015, basadas en el respeto mutuo y la voluntad política de fortalecer esos vínculos y establecer nuevos entendimientos en diversos temas de interés común, los gobiernos lograron concretar este compromiso que debe contribuir a la normalización de las relaciones migratorias, las cuales han estado marcadas desde el Triunfo de la Revolución por la aplicación de políticas agresivas en esta materia por sucesivas administraciones estadounidenses, que alentaron la violencia, la migración irregular y el tráfico de personas, causando numerosas muertes de inocentes.
El acuerdo alcanzado se inscribe en la disposición de Cuba, ratificada por el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, en su alocución el 17 de diciembre de 2014, y reiterada en múltiples ocasiones “a sostener con el gobierno de los Estados Unidos un diálogo respetuoso, basado en la igualdad soberana, para tratar los más diversos temas de forma recíproca, sin menoscabo a la independencia nacional y la autodeterminación de nuestro pueblo, (…) posición que fue expresada al Gobierno de Estados Unidos, de forma pública y privada, por el compañero Fidel en diferentes momentos de nuestra larga lucha, con el planteamiento de discutir y resolver las diferencias mediante negociaciones, sin renunciar a uno solo de nuestros principios”.
Asimismo, es coherente con la voluntad expresa del gobierno cubano de, en ejercicio de su soberanía, actualizar la política migratoria vigente y ajustarla a las condiciones del presente y el futuro previsible, como lo demostró con la implementación de un grupo importante de medidas a partir del 14 de enero de 2013.
La comúnmente conocida como política de “pies secos-pies mojados”, una flagrante violación de la letra y el espíritu de los acuerdos migratorios alcanzados entre Cuba y los Estados Unidos en 1994 y 1995, constituía hasta ahora un estímulo a la emigración irregular, al tráfico de emigrantes y a las entradas irregulares a los Estados Unidos desde terceros países de ciudadanos cubanos que viajan legalmente al exterior, y al admitirlos automáticamente en su territorio, les confería un trato preferencial y único que no reciben ciudadanos de otros países, por lo que también era una incitación a las salidas ilegales. Su implementación y la de otras políticas provocó crisis migratorias, secuestros de naves y aeronaves y la comisión de delitos, como el tráfico de emigrantes, la trata de personas, el fraude migratorio y el uso de la violencia con un impacto extraterritorial desestabilizador creciente sobre otros países de la región, utilizados como tránsito para llegar a territorio estadounidense.
La decisión de eliminar esa política implica que “a partir de la fecha de esta Declaración Conjunta, los Estados Unidos de América, consistente con sus leyes y las normas internacionales, devolverá a la República de Cuba, y la República de Cuba, consistente con sus leyes y las normas internacionales, recibirá a todos los ciudadanos cubanos, quienes con posterioridad a la firma de este acuerdo, sean detectados por las autoridades competentes de los Estados Unidos de América cuando trataban de ingresar o permanecer irregularmente en ese país”, violando sus leyes.
Los Estados Unidos también se comprometieron a aplicar en lo adelante a los ciudadanos cubanos que sean detectados en esa situación los mismos procedimientos y normas migratorias que al resto de los migrantes de otros países, sin un criterio de selectividad, lo cual es una señal positiva en el propósito de eliminar las exclusividades en el caso de los cubanos, que tienen un marcado matiz político.
Asimismo se elimina el denominado Programa de Parole para Profesionales Médicos Cubanos, que formaba parte del arsenal para privar al país de médicos, enfermeros y otros profesionales del sector, en una virtual operación internacional de robo de cerebro promovida por el gobierno de los Estados Unidos desde 2006 y un atentado contra las misiones médicas humanitarias y solidarias de Cuba en países del Tercer Mundo, que tanto lo necesitan. Esta política incitó a personal cubano de la salud que colabora en terceros países a abandonar sus misiones y emigrar a los Estados Unidos, convirtiéndose en una práctica censurable que dañó los programas de cooperación médica internacional de Cuba.
Esos dos escollos han desaparecido este 12 de enero, pero para poder ser consecuentes con la letra y el espíritu de esta Declaración Conjunta, garantizar una migración regular, segura y ordenada, enfrentar con efectividad las amenazas a la seguridad de ambos países que se derivan de la migración irregular, y alcanzar relaciones migratorias normales entre Cuba y los Estados Unidos, será necesario también que el Congreso estadounidense derogue la Ley de Ajuste Cubano de 1966, única de su tipo en el mundo que no se corresponde con el contexto bilateral actual.
Salvo lo dispuesto por esta Declaración Conjunta, mantienen toda su vigencia los otros acuerdos migratorios alcanzados previamente por Cuba y los Estados Unidos: los Comunicados Conjuntos del 14 de diciembre de 1984 y del 9 de septiembre de 1994 y la Declaración Conjunta del 2 de mayo de 1995. Entre otros aspectos se ratifica la decisión de ambas partes de impedir las salidas ilegales vía marítima y de devolver a Cuba a todas las personas que sean interceptadas en esos hechos o a quienes penetren a la Base Naval de Guantánamo. El Gobierno de los Estados Unidos continuará garantizando la migración regular desde Cuba con un mínimo de 20 mil personas anuales.
Ambos gobiernos acordaron aplicar sus leyes de migración de manera no selectiva y de conformidad con sus obligaciones internacionales. Asimismo se comprometieron a impedir las salidas riesgosas que ponen en peligro la vida humana, prevenir la migración irregular y luchar contra los actos de violencia asociados a estas manifestaciones, como la trata y el tráfico de personas.
En ese sentido, las partes promoverán la cooperación bilateral eficaz para prevenir, y procesar a los implicados en el tráfico de personas, así como los delitos asociados a los movimientos migratorios, que ponen en peligro su seguridad nacional, incluyendo el secuestro de aeronaves y embarcaciones. Todo ello está en correspondencia con los avances alcanzados en corto tiempo en la cooperación bilateral en materia de seguridad.
Las autoridades competentes de los dos países han realizado las coordinaciones pertinentes para garantizar la implementación efectiva de este acuerdo, incluidos los procedimientos operacionales correspondientes entre los órganos encargados de garantizar el cumplimiento y aplicación de la ley, con vistas a impedir acciones que pretendan enturbiar este esfuerzo o traten de poner en riesgo la seguridad de ambas naciones.
Fiel a sus obligaciones internacionales y a su legislación, el gobierno de la República de Cuba ratifica su compromiso en garantizar la migración regular, segura y ordenada, así como en cumplir cabalmente este nuevo acuerdo para lo que se han tomado internamente las medidas correspondientes. Continuará garantizando el derecho a viajar y emigrar de los ciudadanos cubanos y de regresar al país, de acuerdo con los requerimientos de la ley migratoria. Asimismo, adoptará paulatinamente otras medidas para actualizar la política migratoria vigente.
La Habana, 12 de enero de 2017.

Declaración de los CDR sobre la visita a Cuba del Presidente Barack Obama

f0015882Los Comités de Defensa de la Revolución, asumen con respeto y hospitalidad la visita a Cuba del Pre­si­dente norteamericano Barack Obama
Autor: Secretariado Ejecutivo Nacional de los CDR | internet@granma.cu
19 de marzo de 2016 02:03:02
Los Comités de Defensa de la Revolución, n­a­cidos el 28 de septiembre de 1960 como respuesta del pueblo cubano al terrorismo de Es­tado promovido desde entonces por el gobierno de Estados Unidos contra la Isla, asumen con respeto y hospitalidad la visita a Cuba del Pre­si­dente norteamericano Barack Obama.
Al agrupar en su seno, de forma voluntaria, a más de ocho millones de compatriotas, el 91 % de la población mayor de 14 años, somos dentro de la sociedad civil cubana la organización más masiva, eje de solidaridad, cooperación y ayuda mu­tua entre vecinos, es decir fomentamos la unidad del barrio, de mujeres, hombres, ancianos, estudiantes, trabajadores, campesinos, profesionales, intelectuales, jubilados o amas de casa, sin distinguir sexo, raza o religión.
Estamos estructurados en todo el país, y los CDR se constituyen partiendo del lugar de residencia, en las ciudades por cuadras o edificios multifamiliares y en el campo a partir de vi­vien­das (caseríos, bateyes). Hoy contamos con al­re­dedor de 136 000 CDR, y los dirigentes de ba­se asumen es­ta responsabilidad de forma totalmente voluntaria.
Vale destacar que como parte de su fortalecimiento, hoy se prioriza la participación de los jó­venes en las tareas de la organización, con lo cual le impregnan frescura y espíritu renovador a cuantas misiones les sean encomendados. El 42 % de sus dirigentes de base son me­nores de 40 años.
“Si del Quijote, la obra más famosa de la literatura española, su autor, Cervantes, dijo que se engendró en una cárcel, donde toda incomodidad tiene su asiento y todo triste ruido hace su habitación, de los Comités de Defensa podemos decir que se engendraron en la plaza pública, en medio de la lucha antimperialista, el fragor del combate y el ruido insolente de las bombas contrarrevolucionarias”, expresó Fidel el 28 de septiembre de 1977 en la clausura del Primer Con­greso de los CDR.
Desde su fundación hace 56 años por el líder de la Revolución, no ha habido un solo acontecimiento histórico en que los Comités no hayan participado de forma sobresaliente, para demostrar apoyo irrestricto al Partido Comunista de Cu­ba, a Fidel y a Raúl.
Además de movilizar a toda la sociedad en las tareas de defensa de la nación y las conquistas del socialismo, los CDR tuvieron como objetivos la participación en la Campaña Nacional de Alfabetización y las vacunaciones contra la poliomielitis y otras enfermedades.
A las tareas iniciales de la vigilancia revolucionaria contra los enemigos de este pueblo, se fueron sumando otras de interés popular como la educación, el trabajo voluntario, actividades patrióticas, la recogida de materia prima, la pro­tección del medioambiente y la labor preventiva contra las indisciplinas sociales y conductas inadecuadas, de acuerdo con los principios y los valores propugnados por la Revolución.
En tal sentido, fomentar la solidaridad y el bie­­­nestar de la población han sido prioridades de los CDR desde su nacimiento, con énfasis en la unidad del barrio para enfrentar disímiles de­safíos. Esta organización no gubernamental se autofinancia mediante la cotización de sus ocho mi­llones de miembros.
En la actualidad su participación es decisiva para erradicar vectores transmisores de enfermedades, limpiar y embellecer barrios, escuelas y locales sociales. Además, brinda atención a la niñez y a los ancianos, y es vital su apoyo a los procesos electorales del Poder Popular, caracterizados por su transparencia, democracia y am­plia y consciente participación de los millones de compatriotas con derecho a elegir, y a ser elegidos, para representar al propio pueblo en las instancias de gobierno.
En las movilizaciones populares desarrolladas por el regreso del niño Elián González y por la liberación de los Cinco Héroes prisioneros en cárceles estadounidenses, tuvo un peso fundamental el trabajo de los cederistas.
Asimismo, en estas más de cinco décadas de existencia los Comités han asumido la noble misión de las donaciones voluntarias de sangre, que ascienden a casi medio millón anualmente.
Igualmente, en el sistema de la Defensa Civil, que protege a todo el pueblo ante los diversos eventos naturales, los CDR devienen un elemento imprescindible en la salvaguarda de la población, con gestos solidarios al brindar abrigo a los vecinos más afectados, y con la movilización popular para resarcir rápidamente los da­ños de esos destructivos fenómenos atmosféricos.
“En los CDR tiene nuestro pueblo un combativo, entusiasta, versátil e insustituible instrumento, en el que se apoyará siempre la Revo­lución para todas sus tareas”, dijo el compañe­ro Fidel en 1975, al presentar el Informe Central al 1er.
Congreso del Partido Comunista de Cuba.
Todo este espíritu de resistencia es lo que ha permitido llegar hoy más convencidos y fortalecidos por lo que luchamos, y sobreponernos a los efectos del inhumano bloqueo norteamericano, principal obstáculo para el desarrollo de la economía cubana y el mejoramiento de la calidad de vida de la población.
La organización cederista ha procurado convertir al barrio en el espacio que une, fortalece y convoca a los revolucionarios y a los vecinos, a seguir construyendo y defendiendo el So­cia­lis­mo. Por ello jamás renunciaremos a nuestra so­beranía, independencia, historia e identidad.
Como parte de la sociedad recibiremos con la hospitalidad propia de nuestro pueblo al Pre­si­dente Barack Obama, quien podrá constatar la unidad de la familia cubana, fomentada durante más de medio siglo por los CDR, para continuar siendo útiles a la Revolución.

Secretariado Ejecutivo Nacional
de los CDR

No renunciaremos nunca a la unidad lograda por nuestros trabajadores

Declaración de la Central de Trabajadores de Cuba en ocasión de la visita del Presidente de los Estados Unidos de América Barack Obama a Cuba
Autor: Central de Trabajadores de Cuba | internet@granma.cu
18 de marzo de 2016 01:03:27
Los más de tres millones de trabajadores afiliados a los sindicatos de la Central de Tra­ba­jadores de Cuba, como parte de la sociedad ci­vil cubana, recibiremos al presidente de los Es­ta­dos Unidos con hospitalidad y respeto. Apre­ciamos la decisión de viajar a nuestro país, co­mo un paso importante en los esfuerzos por avanzar hacia la normalización de las relaciones entre los dos países.
Encontrará una nación donde los trabajadores han sido capaces, a costa de grandes sacrificios, de salir adelante en los más diversos sectores de la economía y los servicios, a pesar del blo­queo económico, comercial y financiero que nos han impuesto durante más de medio siglo sucesivas administraciones estadounidenses y que aún se mantiene en pie, lo cual constituye el principal obstáculo a nuestro desarrollo.
Conocerá una realidad laboral caracterizada por el derecho al empleo sin discriminación de ningún tipo, remuneración igual para mujeres y hombres por el desempeño de la misma fae­na, seguridad social que incluye entre otros be­neficios la protección a la madre trabajadora y a los jubilados y pensionados, y un sistema de jus­ticia laboral único en el mundo que contempla la amplia participación de los trabajadores a la hora de dirimir los conflictos.
Aún en las circunstancias económicas más complejas, estos derechos se han preservado y nunca se ha recurrido a terapias de choque, co­mo es habitual en otras naciones para buscar salida a las crisis, sino se ha apelado a la inteligencia y la capacidad de respuesta de las masas laboriosas, quienes han puesto a disposición sus experiencias y reservas, su creatividad y pensamiento innovador para sobreponerse a las di­ficultades y garantizar el cumplimiento de los pla­nes de sus respectivos colectivos.
Trabajamos con el empeño de perfeccionar el modelo económico y social en pos de un so­cialismo próspero y sostenible. En ese propósito marchan junto a los trabajadores del sector es­ta­tal, el creciente número de los no estatales, quie­nes se han estado sumando de manera cons­cien­te a las filas de las organizaciones sindicales, convencidos de que constituyen un importan­te es­labón en la construcción del presente y el futuro de nuestro proyecto social, basado en el bienestar colectivo. Ellos han sido también am­parados en el Código de Trabajo.
En esta visita acompañará al mandatario una amplia representación de hombres de ne­gocios, lo que pudiera abrir el camino a vínculos económicos estables con empresas estadounidenses. De eliminarse las restricciones impuestas a Cu­ba podrían encontrar espacio en una nación que está enfrascada seriamente en su desarrollo económico, que ya ha acogido a empresarios de otras tierras, quienes han en­con­trado aquí tranquilidad ciudadana como garantía a sus inversiones y un capital humano altamente calificado, fruto de la política educativa de la Revo­lu­ción iniciada con la epopeya de la alfabetización, que este año arribará a su aniversario 55, y del libre acceso, propiciado por el Estado, de forma absolutamente gratuita, a la preparación técnica o profesional que sea capaz de alcanzar cada ciudadano de acuerdo con sus potencialidades.
Los trabajadores estamos orgullosos de la tra­­dición de lucha contra la explotación y a fa­vor de la justicia social que defendieron al costo de sus propias vidas valiosos dirigentes sindicales como Jesús Menéndez, quien batalló por los in­tereses de los trabajadores azucareros y de la na­ción cubana frente a monopolios estadounidenses y representantes del gobierno de ese país. Somos además continuadores del legado del justamente llamado Capitán de la clase obrera cubana, Lázaro Peña, que siempre abo­gó por la unidad y subrayó que el sindicato tiene que ser de todos.
En esta coyuntura ratificamos que no renunciaremos nunca a la unidad lograda por nuestros trabajadores, ni a nuestros ideales revolucionarios, antimperialistas y de justicia social, ni a la vocación solidaria con las causas justas del mundo. Esperamos que el proceso iniciado entre ambas naciones se lleve adelante sobre bases de igualdad, sin condicionamientos y con respeto a nuestra independencia y soberanía.
Central de Trabajadores de Cuba

Declaración a raíz de la visita del Presidente de los Estados Unidos de América Barack Obama a la República de Cuba. Marzo 21 al 22 del 2016. Consejo de Iglesias de Cuba

Consejo de Igelsias de CubaJuventud Rebelde
digital@juventudrebelde.cu
6 de Marzo del 2016 0:33:25 CDT
El Consejo de Iglesias de Cuba saluda y celebra la visita del presidente de los Estados Unidos de América a la República de Cuba, este mes de marzo. Creemos que esta visita puede ser provechosa, no solo para ambos países sino para la región y para el mundo, especialmente en el complejo contexto internacional que hoy vivimos.
Apreciamos que esta visita se realiza desde posiciones de respeto mutuo y de reconocimiento a la soberanía de los pueblos, de las culturas y especificidades de cada nación. Entendemos que es un paso de avance importante del diálogo y la búsqueda de normalización de relaciones, que puede afectar positivamente a ambas naciones y a Latinoamérica.
El presidente estadounidense estará visitando una isla de paz y diversidad; en la que han confluido culturas europeas, africanas y asiáticas para conformar nuestra cubanía; donde no solo varias decenas de denominaciones y varias de las ramas del cristianismo conviven en paz, sino también cohabitan ocho religiones en armonía, unidos todos en la búsqueda de una sociedad cada día mejor, donde puedan hacerse realidad los valores y la ética de la vida y el evangelio.
El presidente Obama llega también a la tierra de José Martí, latinoamericano y universal, quien tenía una profunda sensibilidad ética y política del destino histórico de Cuba y un amante profundo de los valores positivos de la patria de Abraham Lincoln y de George Washington. Llega también a la isla del diálogo de paz para Colombia, el lugar del histórico encuentro y del abrazo entre el Papa de la Iglesia Católica Apostólica y Romana Francisco y el Patriarca Kirill de la Iglesia Ortodoxa de Moscú y de toda Rusia.
Muchas de las iglesias protestantes y evangélicas cubanas somos herederas del trabajo de misioneros y de iglesias norteamericanas. Durante años constituimos un puente de amistad, junto a otras y otros cubanos y norteamericanos, en la búsqueda de una posible normalización entre ambos países, orando y actuando por la llegada de este nuevo tiempo.
Hoy, una vez más, elevamos nuestra oración al Dios de la vida y de la paz, como pueblo cubano y junto al pueblo de Norteamérica, por los gobernantes de Cuba y de los Estados Unidos, especialmente por el presidente Raúl Castro y el presidente Barack Obama, así como por los líderes de las iglesias en cada país.
Invitamos a nuestras contrapartes, a los hermanos en la fe, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad en los Estados Unidos y en el mundo, a unirse en oración y acción para este histórico momento que viven nuestras naciones.
Saludamos los pronunciamientos del presidente Obama ante el Congreso de los EE.UU. para que el bloqueo sea levantado.
Finalmente nuestra gratitud al Dios de la vida Padre Hijo y Espíritu Santo en este tiempo de cuaresma, tiempo en que la Iglesia ora y ayuna haciendo énfasis en lo que la palabra de Dios nos señala: que el verdadero ayuno es el de la justicia, la misericordia y el humildemente andar con Dios.
Que el Cristo Resucitado nos bendiga a Cuba y a los Estados Unidos y a todos los pueblos de nuestra tierra y que esa bendición del Resucitado nos guíe por las sendas del diálogo, de la justicia, del amor y la paz.

Rev. Joel Ortega Dopico
Presidente del Consejo de Iglesias de Cuba