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Rememoran aniversario 60 del asesinato del revolucionario Fulgencio Oroz

El  aniversario 60 del asesinato del combatiente  de la lucha  clandestina Fulgencio Oroz  Gómez , por esbirros de la dictadura proimperialista de Fulgencio Batista se recordó en la Habana  con un acto que tuvo por sede la otrora Escuela  Normal en la   cual estudio el joven revolucionario  entre 1953-1957 y que hoy lleva su nombre como Escuela  Pedagógica  Formadora de Maestros, en el municipio capitalino El Cerro

Luis  Antonio Torres Iribar , primer secretario del Partido  en la Habana y miembro del Comité Central asistió al  acto de  homenaje en el cual  el combatiente del Directorio Revolucionario 13 de Marzo  doctor Héctor  Terry Molinet, destaco los valores  y cualidades del mártir de la Revolución  Cubana.

Aylin Álvarez García ,integrante del Buro Provincial de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) en la capital en las palabras centrales  del tributo  convoco  a la nueva generación de maestros  a seguir defendiendo la obra de la Revolución  como  lo hizo  Fulgencio Oroz, quien a   pesar de su corta entrego su vida por la libertad de Cuba.

Recuerdan aniversario 60 del Motín de los Presos Políticos del Castillo del Príncipe.

El  aniversario 60 del motín de los presos políticos del castillo del  Príncipe ,donde la tiranía proimperialista de Fulgencio Batista asesino brutalmente a los revolucionarios Vicente Ponce Carrasco, Reinaldo Gutiérrez Otaño y Roberto de la  Rosa Valdez, se recordó  con un acto conmemorativo en la Habana.

Los miembros del Comité  Central del Partido Comunista de Cuba(PCC) Luis Antonio torres Iribar,primer secretario del Comité Provincial del Partido en la capital y el coronel  de la reserva Víctor  Dreke  Cruz , presidente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC) en la Habana, y Tatiana Viera  Hernandez,vicepresidenta de la Asamblea Provincial del Poder Popular  asistieron al homenaje .

El doctor Héctor Terry  Moliner, combatiente de la lucha clandestina y protagonista de aquellos acontecimientos al usar de la palabra ratifico el compromiso de los integrantes de la ACRC en la Habana de ser consecuentes con la herencia mambisa y rebelde.

Por su  parte  Mai-Lin Alberti Arozarena, primera secretaria de la Unión de Jóvenes Comunista en la capital patentizo el compromiso de las nuevas generaciones con la historia, con la patria  con la Revolución, y muy especialmente con los caídos.

El 1 de agosto de 1958, los presos políticos en el castillo del Príncipe, centro de reclusión donde oleadas de jóvenes revolucionarios, por  la suspensión de las garantías constitucionales debían permanecer meses encarcelados en espera del juicio por sus ideas y acciones  contra el régimen batistiano. Entonces por iniciativa de los revolucionarios  sancionados en la cárcel, se inició una enérgica protesta que incluía  gritos de repudio  contra la dictadura.

Los cautivos usaron como únicas armas los tubos de las literas desarmadas, botellas, piedra sacadas de los muros.

Cerca de media hora después ,la guarnición junto a connotados asesinos y torturadores de la Policía  Nacional y del Servicio de Inteligencia  Militar (SIM) ,incrementaron el asedio a  los reclusos de la cárcel ,que se defendieron lanzando objetos desde las barricadas.

El pueblo  conoció la verdad a través de diferentes medios de propaganda revolucionaria, incluyendo Radio Rebelde, que durante varios días se refirió a estos hechos.

Aquel viernes 1 de agosto de 1958, la Patria  volvió a vestirse de luto al ser asesinados  durante las protestas Vicente Ponce Carrasco, Reinaldo Gutiérrez Otaño y Roberto de La Rosa Valdez.

La masacre en la prisión del castillo del Príncipe, constituyo un testimonio más de la sangrienta barbarie impuesta al pueblo cubano  por la tiranía de Fulgencio Batista. Por otra parte demostró el coraje y la valentía de los revolucionarios de la capital ,que imbuidos de heroico patriotismo estuvieron dispuestos a luchar contra las injusticias del régimen ,aun en las  condiciones más desventajosas.

El asesinato del último periodista en Cuba.

 

El sesenta aniversario del asesinato del periodista ecuatoriano Carlos Bastida Arguello –el ultimo profesional de la prensa asesinado en Cuba con solo 23  años –a manos de un sicario del dictador Fulgencio Batista  en 1958 constituye hoy un justo motivo para denunciar la muerte de reporteros reprimidos y asesinados en el mundo entero cuando hurgan en aquellos hechos que la gran prensa opta por callar.

En la sede de la Unión de Periodista de Cuba (UPEC) hay una placa  que rinde homenaje a Carlos Bastida Arguello, cuyo crimen no fue denunciado por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). El dictador Fulgencio  Batista no fue sentado en el banquillo de los  acusados.

Bastida logro ascender a la Sierra Maestra, y establecer contacto con el Ejército Rebelde, e incluso sostuvo un encuentro con el Comandante en Jefe Fidel Castro  Ruz. Fue colaborador de las primeras emisiones de Radio Rebelde. A través de esta radio de onda corta y bajo el seudónimo de Atahualpa Recio, se comunicaba con el pueblo y con la lucha del Movimiento 26 de Julio.

El reportero ya presentaba un aval periodístico importante, había reportado para distintos periódicos en Republica de Ecuador grandes acontecimientos como los sucesos de Hungría en 1956 y las caídas de las dictaduras de Rojas Pinilla, en Colombia, y de Pérez Jimenez,en  Venezuela.

Pensaba  viajar a  Estados Unidos para denunciar los crímenes de la aviación de Batista contra comunidades rurales de la Sierra Maestra cuando encontró la muerte. El  13 de mayo de 1958, en el bar Cachet, situado en Avenida del Prado entre Virtudes y Neptuno en la capital cubana, un agente del Buro de Investigaciones de la Policía Nacional lo tiro al piso con un puñetazo certero y le disparo a la cabeza y al pecho. Salió enseguida del local y se marchó en el auto patrullero en el que había llegado. Era el cabo Orlando Marrero Suarez, alias Gallo Ronco, hombre cercano al general Pilar García, jefe de la Policía Nacional. Había estado implicado un año antes en el asesinato del senador antibatistiano Pelayo Cuervo Navarro.

De ese brutal asesinato no se publicó  una línea en la prensa de la época, sometida a la más férrea censura. El cuerpo sin vida de Carlos Bastida fue llevado al Necrocomio por órdenes  de la policía.

El colegio de Periodistas de la Habana supo de lo ocurrido y logro, tras  muchos tropiezos, que tres días después le entregaran el cadáver, que fue velado en la funeraria de Calzada y K sepultado al día siguiente  en el panteón de los periodistas en el Cementerio de Colon.

En el libro Andanzas de Atahualpa Recio de la autoría del periodista Juan Marrero González, en la página de presentación al texto  el autor destaca  ¨¨  En los  años del poder revolucionario, desde 1958 no ha ocurrido un hecho semejante en Cuba .Jamás  un periodista ha sido torturado, desaparecido, torturado ¨¨.

El pasado  año fueron asesinados 42 periodistas en nueve países de América Latina y el  Caribe. La lista la encabeza México, e incluye Honduras y Colombia. Y según reportes desde Ginebra en el primer trimestre  de este  año han sido asesinados 44 periodistas, 28  más  que en igual periodo del pasado  año.

Este martes el periodista ecuatoriano Carlos Bastida Cuello será recordados por la Unión de Periodistas de Cuba con una peregrinación  hasta donde se guardan sus restos en el Mausoleo de los Héroes y Mártires de la Revolución en el cementerio Cristóbal Colon de la Habana. También será develada una placa en su honor en el Instituto Internacional de Periodismo ¨¨José Martí¨¨ , fundado hace 35  años en la Habana y donde han cursado maestrías y postgrados centenares de periodistas latinoamericanos y caribeños.

Recuerdan aniversario del asalto al Palacio Presidencial y Radio Relo

 

Recuerdan 61 Aniversario del asalto al Palacio Presidencial y Radio Reloj
Fotos del autor

El primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros General de Ejército Raúl Castro Ruz, envió una ofrenda floral a los mártires de las acciones revolucionarias del 13 de marzo de 1957, en el marco de los 61 años del asalto al Palacio Presidencial y la toma de la emisora Radio Reloj por comandos del Directorio Revolucionario para ajusticiar al dictador Fulgencio Batista.

Recuerdan 61 Aniversario del asalto al Palacio Presidencial y Radio Reloj

Durante el acto político cultural realizado en el Museo de la Revolución, otrora Palacio Presidencial, uno de los escenarios de las heroicas acciones del 13 de marzo, se realizó el pase de lista simbólico de los mártires de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU).

Recuerdan 61 Aniversario del asalto al Palacio Presidencial y Radio Reloj

Presidieron la conmemoración Mirian Nicado García, integrante del Buro Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Sucely Morfa González, primera secretaria del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), y el Comandante Faure Chaumon Mediavilla, segundo Jefe del comando del Directorio Revolucionario que asalto el Palacio Presidencial.

En las palabras centrales, Raúl Alejandro Palmero, presidente de la FEU destaco la indestructible unidad del estudiantado universitario con la Revolución, sustentada en la herencia mambisa y rebelde.

Recuerdan 61 Aniversario del asalto al Palacio Presidencial y Radio Reloj

Estuvieron presentes además José Ramón Saborido Loidi, ministro de Educación Superior, y una representación de combatientes del Directorio Revolucionario y sus familiares.

Cómo supo Fidel de la fuga de Batista

 

Ciro Bianchi Ross

 

Corría el mes de mayo de 1958. El Gobierno del dictador Fulgencio Batista movía grandes contingentes de tropas hacia la Sierra Maestra con el objetivo de ejecutar la Ofensiva de Primavera. Se trataba de un plan cuidadosamente estudiado: 10 000 soldados atenazarían la zona del I Frente comandado por Fidel.

Sucedió lo increíble. Con solo 300 hombres, cien de  ellos desarmados, el jefe rebelde opuso una resistencia frontal al enemigo y en 30 combates y seis batallas de envergadura lo aniquiló o puso en fuga. El régimen batistiano quedó con la columna vertebral rota, pero no vencido, y Fidel ordenó entonces la contraofensiva rebelde en la que tendrían un papel decisivo los comandantes Ernesto Che Guevara y Camilo Cienfuegos, a quienes confió la misión de sacar la guerra de los límites de la provincia de Oriente, mientras que el propio Fidel y el resto de los comandantes estrecharían de manera paulatina un cerco elástico en torno a la ciudad de Santiago de Cuba.

úLTIMO MES

Ya para esa fecha, Oriente está casi totalmente controlado por el Ejército Rebelde. En Las Villas 2 000 efectivos militares no pueden contener el empuje de las columnas invasoras de Che y Camilo y se combate también en las provincias de Camagüey y Pinar del Río. Crece  la impopularidad de Batista y el desencanto permea a sectores que hasta poco antes le dieron su apoyo. En La Habana, donde la represión se hace sentir con saña, la ciudadanía acata la orientación del Movimiento 26 de Julio que, bajo el lema de «0 3 C» —cero compras, cero cine, cero cabaré—, llama al retraimiento durante las celebraciones pascuales y de fin de año.

La batalla de Guisa, bajo la conducción del Comandante en Jefe, entre el 20 y el 30 de noviembre de 1958, tiene  lugar prácticamente a la vista de la ciudad de Bayamo, sede del puesto de mando de operaciones antiguerrilleras en la región oriental. El 10 de diciembre los pueblos de Baire y Jiguaní pasan a ser territorio libre y el 11 comienza la batalla de Mafo, que se extiende hasta el 30. La ciudad de Palma Soriano se rinde a las tropas rebeldes. En Las Villas, Che y Camilo mantienen la iniciativa.

En la región central las columnas invasoras logran  interrumpir el tránsito hacia la ciudad de Santa Clara desde el occidente de la Isla, tanto por carretera como por ferrocarril. Che pone sitio a Fomento, lo toma y ataca después Guayos y Cabaiguán con igual éxito. Posteriormente Placetas, Remedios, Caibarién y Camajuaní se rinden ante sus tropas, en tanto que Camilo ataca las guarniciones de los pueblos del norte de la provincia y pone sitio a Yaguajay, donde el ejército batistiano resiste el asedio durante 11 días. Tropas del Directorio Revolucionario, del Partido Socialista Popular y del II Frente Nacional del Escambray combaten asimismo en la zona.

La estrategia del Che es la de reducir las guarniciones de las ciudades y los pueblos situados alrededor de Santa Clara, fuerte plaza militar, a fin de privarla de refuerzos. El legendario Comandante descarrila y captura el tren blindado, cuyos hombres debían reparar caminos y vías férreas destruidas por la guerrilla. Al mediodía del 1ro. de enero, la guarnición de Santa Clara se rinde de manera incondicional a las fuerzas del Che.

¡ESTO ES UNA TRAICIÓN!

En Oriente, Fidel cerraba con sus fuerzas a Santiago de Cuba.

El 24, el Comandante visita a su madre en la casa natal de Birán. «Resultó imposible para mí resistir la tentación de ir a visitarla», diría muchos años después. Lo muerde la nostalgia. La casa grande ya no existe y el padre ha muerto. Brinda naranjas a los que lo acompañan y la madre les llama la atención por la manera descuidada en que las arrancan. «Porque seguía respetando la forma en que mi padre exigía que se recogieran las naranjas. Lo hacía como velando porque él de alguna forma siguiera vivo allí en Birán».

Desde la noche del 30, los combatientes se adueñan de puntos estratégicos. En ese momento los rebeldes suman unos 800 efectivos. La noche del 30 al 31 de diciembre Fidel duerme en la hospedería del Santuario de la Virgen del Cobre, y allí, con Raúl y Ramón, el hermano mayor, se encuentran con el padre Vicente García Martínez, prefecto del Colegio de Dolores, donde los tres cursaron la enseñanza primera. En la foto que deja constancia del encuentro, sonríen Fidel y el sacerdote. El 31 de diciembre el Comandante en Jefe cena en el restaurante King-Kong, en las afuera de Palma Soriano, y esa noche la Comandancia General del Ejército Rebelde se instala en la casona del batey de un central azucarero, en las afueras de la mencionada ciudad.

Son aproximadamente las 12:30 de la noche cuando las integrantes del pelotón de Las Marianas improvisan una serenata de año nuevo. Entonan la Marcha del 26 de Julio y prosiguen su concierto con Noche de paz. A las seis de la mañana el campamento está en pie. Fidel no oculta su disgusto por la balacera con que un grupo de rebeldes saludó el arribo de 1959. Una celebración más y me quedo sin parque, dice. Un oficial del ejército de Batista sumado a sus fuerzas le desea felicidades por el año.

—¿Cree usted que será un año feliz, capitán?, le pregunta Fidel.

—Este será el año de la victoria —comenta el oficial y el Comandante sonríe.

Un oficial rebelde que llega al campamento le dice que La Habana está llena de rumores, que si el dictador sacó ya a su familia del país, que si se realizan reuniones decisivas en la Ciudad Militar de Columbia… Quizá la cosa no pase de ahí, simples bolas. En eso, anuncian  a Fidel que el desayuno está listo y alguien que sigue las noticias en un pequeño receptor escucha que el locutor de Radio Progreso alude a los importantes acontecimientos que ocurren en la capital del país y a la reunión que en esos momentos tiene lugar en Columbia y a la que la prensa ha sido invitada. Todavía se sigue llamando a Batista «Honorable Señor Presidente de la República» y su salida del país, más que una fuga, parece un viaje de vacaciones al exterior, hasta que Carlos Lechuga, en Telemundo, y Lisandro Otero, en el canal 12 de la TV, le llaman ladrón y asesino.

Fidel es informado de inmediato. Trata de precisar  la confiabilidad de la fuente. No hay duda. Una emisora norteamericana confirma que Batista, su familia y varios de sus colaboradores salieron del país, que el mayor general Eulogio Cantillo Porras asumía la jefatura del Ejército y que hay un nuevo Presidente. Pocos días antes, el 28 de diciembre, a pedido del militar, Cantillo y Fidel habían  conversado en secreto en los predios de un central azucarero demolido, y en el encuentro el Jefe de Operaciones antiguerrilleras del ejército batistiano —el gran derrotado de la Ofensiva de Primavera— reconocía ante el alto mando rebelde que había perdido la guerra y solicitaba una fórmula para poner fin a los combates. La fórmula, elaborada por Fidel, fue aceptada por Cantillo. Se comprometió —y juró por su honor de militar que lo haría— a protagonizar en el cuartel Moncada, de Santiago, ese 31 de diciembre un pronunciamiento contra la dictadura, sumar las fuerzas a su mando a las del Ejército Rebelde, para avanzar juntas hacia La Habana e impedir la fuga de Batista. Fidel le recalcó que no debía dar cuenta a la Embajada norteamericana de esos propósitos y que la Revolución no toleraría un golpe de Estado encaminado a perpetuar el batistato sin Batista. Cantillo no cumplió nada de lo pactado.

El Comandante, mesándose las barbas en gesto característico, andaba y desandaba  a grandes trancos el salón donde se encontraba.

—¡Esto es una cobarde traición! ¡Pretenden escamotearle el triunfo a la Revolución!  —exclamó—. Ahora mismo me voy para Santiago. Hay que tomar Santiago —añadió—. Y convocó a varios comandantes y capitanes de su tropa. Si son tan ingenuos que creen que con un golpe de Estado van a paralizar la Revolución, vamos a demostrarles que están equivocados.

Entonces Fidel saca del bolsillo una pequeña libreta —de esas que vendían a cinco centavos en los ten cents, diría un testigo— y de pie redacta la alocución que poco después, desde Palma Soriano, saldría al aire, en su voz, a través de las ondas de Radio Rebelde. En ella llama a sus comandantes a continuar el avance sin aceptar ningún alto al fuego. Al mismo tiempo insta a los trabajadores a la huelga general revolucionaria. Dice que la dictadura se había derrumbado por las derrotas sufridas en las semanas precedentes, pero eso no significaba que la Revolución hubiese triunfado. Llama por último a decir «no» al golpe de Estado.

RAÚL

El Comandante Raúl Castro organizaba en el central Ermita el ataque a Guantánamo cuando se entera de la huida de Batista. Parte enseguida a reunirse con Fidel. Juntos van a los Altos de Villalón, punto cercano a los Altos de El Escandel. El coronel Rego Rubido, jefe de la plaza militar de Santiago, con 5 000 hombres a su mando, se entrevista con Fidel. Quiere rendirse, pero no sabe, afirma, la posición que asumirían sus oficiales. Raúl se ofrece para acompañarlo al Moncada y convencer al regimiento de lo absurdo que resultaría resistir. Vilma quiere acompañarlo, pero Raúl se niega y se presenta en el cuartel solo con una escolta. Entra por la posta 1 y encuentra al regimiento formado en el polígono. Conversa con los oficiales. Luego, a pedido de estos, habla a la tropa. Dice que la guerra entre hermanos ha terminado. Invita a los jefes principales a que lo acompañen a El Escandel para que conversen con Fidel.

La Revolución ha logrado su objetivo. La guarnición de Santiago y el regimiento destacado en el Moncada acataban a las nuevas autoridades. En El Escandel, Fidel pide a los oficiales que apoyen la Revolución y acogen sus palabras con aplausos. Todos los cuarteles de Oriente quedan bajo control del Ejército Rebelde. El país está paralizado de un extremo a otro por la huelga general y las estaciones radiales en cadena con Radio Rebelde transmiten las instrucciones del mando revolucionario. En menos de 72 horas el Ejército Rebelde toma todas las ciudades, ocupa unas 100 000 armas y todos los equipos militares de aire, mar y tierra.

Fidel designa jefe de la fortaleza de la Cabaña al Comandante Ernesto Guevara, y de Columbia al Comandante Camilo Cienfuegos. El Comandante Raúl Castro, investido jefe de Santiago y de toda la provincia oriental. Allí estará hasta el 9 de febrero, cuando Fidel lo nombra segundo jefe militar de la nación.

La Revolución había triunfado. Una estrategia clara y una voluntad de hierro multiplicadas por el entusiasmo y el apoyo incondicional de la población fueron factores decisivos de la victoria.

Este es un espacio de intercambio y reflexión, para demostrar la valía de un pueblo que se enfrenta al Imperio más poderoso del planeta con la seguridad absoluta en la Victoria porque le asiste la razón. Esas son las Razones de Cuba