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Luis un cubano que patentiza la herencia mambisa y rebelde

En Cuba hay hombres que enaltecen la historia de la Patria.Hombres que su juventud la pusieron al servicio de la patria oprimida.Hombre que empuñaron un arma para que en Cuba cesaran las injusticias.Luis Oliveras ,fue uno de esos tantos hombre que contribuyo a que el pueblo cubano disfrute esa justicia y esa libertad alcanzada el 1ero de enero de 1959.
Han transcurrido 60 años de ese día luminoso.En el poblado de San Agustín ,municipio de Quvican,provincia de Mayabeque donde reside , Luis continua en combate junto a Fidel y Raul fiel a las ideas por las cuales combatió a la dictadura proimperialista de Fulgencio Batista durante la Guerra de Liberación Nacional del pueblo cubano.
En su humilde casa me contó pasajes de la guerra , como integrante de la columna No. 1 Jose Marti bajo el mando del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz , y posteriormente en la columna No. 13 Ignacio Agramonte perteneciente al Cuarto Frente Guerrillero Simón Bolivar.
Luis es un cubano que patentiza que la herencia mambisa y rebelde es la savia que nuestro a nuestro pueblo.Yo vivo orgulloso de que cuba tenga hombres así que lucharon por nuestra libertad a cambio de nada, y que continúan en la pelea preservando lo que costo mucha sangre y muchas vidas ofrendadas.

Operación Verdad: aniversario 60

Desde las primeras intervenciones que Fidel Castro realizó tras producirse la victoria de la Revolución definió la gran significación que le atribuyera a la presencia y labor del pueblo para garantizar el desarrollo y defensa del proceso revolucionario.

En Santiago de Cuba, el primero de enero de 1959, detalló al dialogar con los habitantes en el Parque Céspedes de esa oriental ciudad: “Tengo la satisfacción de haber creído profundamente en el pueblo de Cuba y de haberles inculcado esa fe a mis compañeros. Esa fe, que más que una fe es una seguridad completa en todos nuestros hombres.

Varios días después, el 8 de enero, en el acto que se efectuó en el entonces Campamento Militar de Columbia donde culminó el transitar de la Caravana de la Libertad desde Santiago de Cuba hasta La Habana, Fidel también expuso: “Por mi parte les digo que lo primero que haré siempre es llamar al pueblo, porque hablándole al pueblo nos podemos ahorrar sufrimientos y sangre.

Consecuente con lo que había proclamado en el transcurso del propio mes inicial del proceso revolucionario cubano el pueblo de La Habana, en representación simbólica del resto de la población del país, resultó convocado para una gran concentración popular que tuvo lugar el 21 de enero de 1959 frente a la terraza norte del entonces Palacio Presidencial para dar respuesta cabal a la campaña difamatoria que agencias y medios de prensa de los Estados Unidos de América realizaban contra la naciente Revolución Cubana.

Durante los años de la dictadura batistiana integrantes del ejército y otros agentes al servicio del régimen había cometido diversos asesinatos contra jóvenes revolucionarios y también contra campesinos que habitaban las zonas montañosas y otros sectores de la población.

No obstante a que era evidente que en el pueblo había un gran dolor por los crímenes y la represión en general que se había desatado durante la dictadura batistiana, al producirse el triunfo popular no se produjo lo que pudiera calificarse un ajuste de cuenta arbitrario contra esos elementos ni siquiera el saqueo de viviendas y otras propiedades.

El pueblo confió en que serían detenidos, juzgados y que se les aplicaría la condena correspondiente a los que habían sido los ejecutores directos y aquellos que también habían ordenado la realización de los asesinatos.

Se crearon en Cuba, los Tribunales Revolucionarios donde resultaban juzgados los criminales de guerra. En esos juicios participaron tanto los familiares como otros testigos que acusaban de modo directo con pruebas irrefutables a oficiales, soldados y policías de la tiranía que habían llevado a cabo los asesinatos.

No obstante, como parte de la campaña difamatoria que de inmediato se lanzó al mundo se pretendía hacer creer que en Cuba había un baño de sangre, y que se condenaba a la pena máxima a acusados sin garantías plenas.

Ya cuando visitó el 17 de enero de 1959 las ciudades de Artemisa y Pínar del Río, respectivamente, Fidel se había referido a dicha campaña. En Artemisa señaló al respecto:

“Se quiere aislar a la Revolución Cubana. Se ha lanzado contra ella una campaña de descrédito internacional. Los eternos enemigos de nuestras libertades, los intereses que se oponen a la justicia porque saben que es un despertar de la conciencia de todos los pueblos de América Latina, quieren destruir nuestra Revolución.”
Y en Pínar del Río igualmente precisó: “Quizás una de las injusticias más grandes que se quiera cometer contra un pueblo, quizás una de las canalladas más grandes que se quiera cometer contra una nación, quizás una de las calumnias más repugnantes que jamás se haya lanzado contra una congregación humana, contra una idea justa, contra una causa honrada, es la que en estos instantes se trata de lanzar en el mundo contra el pueblo, contra la nación y contra la Revolución Cubana.”

En esa intervención realizada en la ciudad pinareña Fidel anunció que se convocaba al pueblo habanero a un gran acto de masas para dar respuesta a esa agresión. Y fue así como cuatro días después La Habana se estremeció de fervor revolucionario con la participación de centenares de miles de cubanos en la concentración popular.

Fidel entonces expresó: “Compatriotas: Es posible que nuestros
combatientes hayan temblado hoy ante esta multitud, como no temblaron jamás frente a las balas enemigas. Aún para nosotros, que tenemos una fe extraordinaria en nuestro pueblo, esta concentración ha superado todos nuestros cálculos. Se dice por los que acaban de llegar que la multitud se extiende desde el Malecón hasta el Parque de la Fraternidad.

Más adelante Fidel expuso:

“Yo comprendo que el mejor discurso en la tarde de hoy es la presencia de ustedes, yo comprendo que nada puede hablar tan elocuentemente al cuerpo diplomático y a los 380 periodistas que han venido de todo el Continente como la presencia de ustedes. No es una victoria por las armas; no se ha disparado un solo tiro, es una victoria mucho más hermosa, es una victoria de la razón, es una victoria de la justicia, es una victoria de la moral.”
También manifestó que los que creyeron que, a través del monopolio de los cables internacionales, los que creyeron que sembrando mentiras y calumnias por doquier iban a debilitar a la Revolución, iban a despistar al pueblo cubano para después lanzarse sobre él cuando lo encontrasen débil, se equivocaron; porque la Revolución está hoy más firme y está hoy más fuerte que nunca.

Y aseguró: “En vez de debilitarla, la han fortalecido. Y es que la Revolución no se acobarda frente a la amenaza, la Revolución no se debilita frente al ataque, sino que se crece, que se hace más fuerte, porque ésta es la Revolución de un pueblo valiente y peleador.”

Tras enfatizar que él no tenía que rendirle cuentas a ningún congresista de los Estados Unidos ni a ningún gobierno extranjero, dijo: “Yo le rindo cuentas a los pueblos, yo le rindo cuentas en primer lugar a mi pueblo, al pueblo cubano, y en segundo lugar, a todos los demás pueblos de América.”

También manifestó que los que creyeron que, a través del monopolio de los cables internacionales, los que creyeron que sembrando mentiras y calumnias por doquier iban a debilitar a la Revolución, iban a despistar al pueblo cubano para después lanzarse sobre él cuando lo encontrasen débil, se equivocaron; porque la Revolución está hoy más firme y está hoy más fuerte que nunca.

Y aseguró: “En vez de debilitarla, la han fortalecido. Y es que la Revolución no se acobarda frente a la amenaza, la Revolución no se debilita frente al ataque, sino que se crece, que se hace más fuerte, porque ésta es la Revolución de un pueblo valiente y peleador.”

Tras enfatizar que él no tenía que rendirle cuentas a ningún congresista de los Estados Unidos ni a ningún gobierno extranjero, dijo: “Yo le rindo cuentas a los pueblos, yo le rindo cuentas en primer lugar a mi pueblo, al pueblo cubano, y en segundo lugar, a todos los demás pueblos de América.”

Tomado de Radio Rebelde

Rememoran aniversario 60 del asesinato del revolucionario Fulgencio Oroz

El  aniversario 60 del asesinato del combatiente  de la lucha  clandestina Fulgencio Oroz  Gómez , por esbirros de la dictadura proimperialista de Fulgencio Batista se recordó en la Habana  con un acto que tuvo por sede la otrora Escuela  Normal en la   cual estudio el joven revolucionario  entre 1953-1957 y que hoy lleva su nombre como Escuela  Pedagógica  Formadora de Maestros, en el municipio capitalino El Cerro

Luis  Antonio Torres Iribar , primer secretario del Partido  en la Habana y miembro del Comité Central asistió al  acto de  homenaje en el cual  el combatiente del Directorio Revolucionario 13 de Marzo  doctor Héctor  Terry Molinet, destaco los valores  y cualidades del mártir de la Revolución  Cubana.

Aylin Álvarez García ,integrante del Buro Provincial de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) en la capital en las palabras centrales  del tributo  convoco  a la nueva generación de maestros  a seguir defendiendo la obra de la Revolución  como  lo hizo  Fulgencio Oroz, quien a   pesar de su corta entrego su vida por la libertad de Cuba.

Recuerdan aniversario 60 del Motín de los Presos Políticos del Castillo del Príncipe.

El  aniversario 60 del motín de los presos políticos del castillo del  Príncipe ,donde la tiranía proimperialista de Fulgencio Batista asesino brutalmente a los revolucionarios Vicente Ponce Carrasco, Reinaldo Gutiérrez Otaño y Roberto de la  Rosa Valdez, se recordó  con un acto conmemorativo en la Habana.

Los miembros del Comité  Central del Partido Comunista de Cuba(PCC) Luis Antonio torres Iribar,primer secretario del Comité Provincial del Partido en la capital y el coronel  de la reserva Víctor  Dreke  Cruz , presidente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC) en la Habana, y Tatiana Viera  Hernandez,vicepresidenta de la Asamblea Provincial del Poder Popular  asistieron al homenaje .

El doctor Héctor Terry  Moliner, combatiente de la lucha clandestina y protagonista de aquellos acontecimientos al usar de la palabra ratifico el compromiso de los integrantes de la ACRC en la Habana de ser consecuentes con la herencia mambisa y rebelde.

Por su  parte  Mai-Lin Alberti Arozarena, primera secretaria de la Unión de Jóvenes Comunista en la capital patentizo el compromiso de las nuevas generaciones con la historia, con la patria  con la Revolución, y muy especialmente con los caídos.

El 1 de agosto de 1958, los presos políticos en el castillo del Príncipe, centro de reclusión donde oleadas de jóvenes revolucionarios, por  la suspensión de las garantías constitucionales debían permanecer meses encarcelados en espera del juicio por sus ideas y acciones  contra el régimen batistiano. Entonces por iniciativa de los revolucionarios  sancionados en la cárcel, se inició una enérgica protesta que incluía  gritos de repudio  contra la dictadura.

Los cautivos usaron como únicas armas los tubos de las literas desarmadas, botellas, piedra sacadas de los muros.

Cerca de media hora después ,la guarnición junto a connotados asesinos y torturadores de la Policía  Nacional y del Servicio de Inteligencia  Militar (SIM) ,incrementaron el asedio a  los reclusos de la cárcel ,que se defendieron lanzando objetos desde las barricadas.

El pueblo  conoció la verdad a través de diferentes medios de propaganda revolucionaria, incluyendo Radio Rebelde, que durante varios días se refirió a estos hechos.

Aquel viernes 1 de agosto de 1958, la Patria  volvió a vestirse de luto al ser asesinados  durante las protestas Vicente Ponce Carrasco, Reinaldo Gutiérrez Otaño y Roberto de La Rosa Valdez.

La masacre en la prisión del castillo del Príncipe, constituyo un testimonio más de la sangrienta barbarie impuesta al pueblo cubano  por la tiranía de Fulgencio Batista. Por otra parte demostró el coraje y la valentía de los revolucionarios de la capital ,que imbuidos de heroico patriotismo estuvieron dispuestos a luchar contra las injusticias del régimen ,aun en las  condiciones más desventajosas.

El asesinato del último periodista en Cuba.

 

El sesenta aniversario del asesinato del periodista ecuatoriano Carlos Bastida Arguello –el ultimo profesional de la prensa asesinado en Cuba con solo 23  años –a manos de un sicario del dictador Fulgencio Batista  en 1958 constituye hoy un justo motivo para denunciar la muerte de reporteros reprimidos y asesinados en el mundo entero cuando hurgan en aquellos hechos que la gran prensa opta por callar.

En la sede de la Unión de Periodista de Cuba (UPEC) hay una placa  que rinde homenaje a Carlos Bastida Arguello, cuyo crimen no fue denunciado por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). El dictador Fulgencio  Batista no fue sentado en el banquillo de los  acusados.

Bastida logro ascender a la Sierra Maestra, y establecer contacto con el Ejército Rebelde, e incluso sostuvo un encuentro con el Comandante en Jefe Fidel Castro  Ruz. Fue colaborador de las primeras emisiones de Radio Rebelde. A través de esta radio de onda corta y bajo el seudónimo de Atahualpa Recio, se comunicaba con el pueblo y con la lucha del Movimiento 26 de Julio.

El reportero ya presentaba un aval periodístico importante, había reportado para distintos periódicos en Republica de Ecuador grandes acontecimientos como los sucesos de Hungría en 1956 y las caídas de las dictaduras de Rojas Pinilla, en Colombia, y de Pérez Jimenez,en  Venezuela.

Pensaba  viajar a  Estados Unidos para denunciar los crímenes de la aviación de Batista contra comunidades rurales de la Sierra Maestra cuando encontró la muerte. El  13 de mayo de 1958, en el bar Cachet, situado en Avenida del Prado entre Virtudes y Neptuno en la capital cubana, un agente del Buro de Investigaciones de la Policía Nacional lo tiro al piso con un puñetazo certero y le disparo a la cabeza y al pecho. Salió enseguida del local y se marchó en el auto patrullero en el que había llegado. Era el cabo Orlando Marrero Suarez, alias Gallo Ronco, hombre cercano al general Pilar García, jefe de la Policía Nacional. Había estado implicado un año antes en el asesinato del senador antibatistiano Pelayo Cuervo Navarro.

De ese brutal asesinato no se publicó  una línea en la prensa de la época, sometida a la más férrea censura. El cuerpo sin vida de Carlos Bastida fue llevado al Necrocomio por órdenes  de la policía.

El colegio de Periodistas de la Habana supo de lo ocurrido y logro, tras  muchos tropiezos, que tres días después le entregaran el cadáver, que fue velado en la funeraria de Calzada y K sepultado al día siguiente  en el panteón de los periodistas en el Cementerio de Colon.

En el libro Andanzas de Atahualpa Recio de la autoría del periodista Juan Marrero González, en la página de presentación al texto  el autor destaca  ¨¨  En los  años del poder revolucionario, desde 1958 no ha ocurrido un hecho semejante en Cuba .Jamás  un periodista ha sido torturado, desaparecido, torturado ¨¨.

El pasado  año fueron asesinados 42 periodistas en nueve países de América Latina y el  Caribe. La lista la encabeza México, e incluye Honduras y Colombia. Y según reportes desde Ginebra en el primer trimestre  de este  año han sido asesinados 44 periodistas, 28  más  que en igual periodo del pasado  año.

Este martes el periodista ecuatoriano Carlos Bastida Cuello será recordados por la Unión de Periodistas de Cuba con una peregrinación  hasta donde se guardan sus restos en el Mausoleo de los Héroes y Mártires de la Revolución en el cementerio Cristóbal Colon de la Habana. También será develada una placa en su honor en el Instituto Internacional de Periodismo ¨¨José Martí¨¨ , fundado hace 35  años en la Habana y donde han cursado maestrías y postgrados centenares de periodistas latinoamericanos y caribeños.