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Ante las amenazas y presiones imperiales no se negocia

El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, reiteró desde su cuenta en la red social Twitter, que la Isla no negociará bajo presiones y amenazas imperiales.

«Fidel nos enseñó que: “¡El honor no se negocia, la patria no se negocia, la dignidad no se negocia, la independencia, la soberanía, la historia, la gloria no se negocian!”. Ante las amenazas y presiones imperiales: ¡No se negocia!», escribió el mandatario.

Miguel Díaz-Canel Bermúdez‏@DiazCanelB

#Fidel nos enseñó que: “¡El honor no se negocia, la patria no se negocia, la dignidad no se negocia, la independencia, la soberanía, la historia, la gloria no se negocia!”. Ante las amenazas y presiones imperiales: No se negocia! #SomosCuba #SomosContinuidad#NoALaLeyHelmsBurton

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Recientemente, el Gobierno cubano condenó las medidas notificadas por Estados Unidos el 4 de junio de 2019. Las acciones que refuerzan el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a la Mayor de las Antillas por más de 60 años, aumentan aún más las restricciones que sufren los ciudadanos estadounidenses para viajar a Cuba, incorporan prohibiciones absolutas para embarcaciones procedentes de Estados Unidos y proscriben que buques cruceros visiten el país.

El Gobierno actual de Estados Unidos busca, como lo han intentado sucesivas administraciones imperiales desde 1959, arrancarle concesiones políticas a Cuba y lograr, mediante la asfixia económica, el descontento del pueblo. No han aprendido que, como afirma un viejo dicho popular, los cubanos ni se rinden ni se venden.

(Periodico  Granma)

¿Le dice algo el nombre de Esteban Ventura?

El verdugo de la tiranía batistiana y dueño de la finca El Rosario, torturó a centenares de jóvenes. En virtud del Tìtulo III de la Helms Burton, sus descendientes no se han hecho esperar en el reclamo de la quinta que hoy es un Hogar de Ancianos  .

Era el dueño de la finca El Rosario, al sur de La Habana. Una pared de piedras sitiaba un paisaje rural, casi bucólico, de cielo despejado, árboles frondosos y hierba revuelta, como mecida por el viento. En el centro, la casa principal.La foto en blanco y negro que retrata ese paraíso instantáneo tiene más de 60 años. Cuando el 1ro. de enero de 1959 llegaron los rebeldes, el propietario de la hacienda, Esteban Ventura Novo, volaba hacia República Dominicana en el avión en el que se dio a la fuga, con un selecto grupo de sus hombres de confianza, el dictador Fulgencio Batista. La revista Bohemia reseñó lo que encontraron los barbudos dentro de la mansión campestre del más célebre torturador de Cuba: una cámara de música con muebles incrustados en oro, dormitorios climatizados, piscinas, bar, sala de juego, merenderos y parques infantiles en los jardines, una caja de seguridad con cuentas de banco —la más modesta de  $ 977 979.00—, una antiaérea calibre 30, fusiles M-1, 171 granadas, seis ametralladoras con sus magazines y dos revólveres. No había biblioteca. El único impreso en toda la finca era un tomo de la guía telefónica.Ventura Novo era conocido popularmente como El hombre del traje blanco por su devoción al saco y pantalón de dril 100 o muselina inglesa. Presumía de aristócrata, pero había nacido en la más absoluta pobreza y no tenía otra formación que la de cortador de caña antes de involucrarse en el Ejército. Ostentaba el grado de coronel de la Policía y, elegantemente vestido, solía dar la orden de torturar y matar con la frialdad burocrática de quien escribe una ficha técnica y a distancia prudente para no manchar su ropa.A la Morgue de La Habana, un edificio de dos plantas retirado en medio de la ciudad, llegaron más de 600 cadáveres de hombres y mujeres muertos por electrocución, golpes, ahorcamiento o balazos entre marzo de 1952 y diciembre de 1958, años de gloria de su carrera policial. La cifra equivalía al cinco por ciento de los asesinados en esos años por los órganos represivos de la dictadura de Fulgencio Batista, según el cálculo del director de la instalación, publicado también por Bohemia en febrero de 1959. Muchos más aparecerían después en enterramientos clandestinos. Otros nunca serían encontrados. La mayor parte eran víctimas escogidas al azar como escarmiento después del estallido de alguna bomba, del atentado a un policía, o de cualquier otra acción contra el régimen que tuviera repercusión pública.Esteban Ventura Novo murió de viejo en Miami, a los 87 años, en 2001. En sus años de «exilio» se alistó en varios grupos terroristas. Recibió, a cambio de su sonada biografía, la protección del Gobierno de Estados Unidos, que ha ignorado los reclamos de Cuba para la extradición de los criminales al servicio de Batista, en virtud de un acuerdo existente desde 1906. Vivió con la ilusión, alimentada durante décadas, de recibir compensaciones por sus propiedades en Cuba y esperó hasta el último día de su vida que se produjera la intervención «americana» en la Isla que concedería la licencia para matar a los izquierdistas. Uno de sus admiradores, Esteban Fernández, al leer el obituario en un programa de radio en la Florida, pidió la invasión a la Isla honrando los métodos del célebre asesino: «Si no hay soga para tanta gente que los tiren al océano… yo creo que nuestro país requiere una gran esterilización…».La Ley Helms-Burton codificó y endureció desde el 3 de marzo de 1996 el bloqueo de Estados Unidos a Cuba, pero el más escandaloso de sus artículos estuvo congelado hasta hace 14 días. Desde el 2 de mayo se permite a los antiguos propietarios en la Isla y sus herederos que posean la nacionalidad estadounidense, entablar demandas en tribunales de Estados Unidos, incluidos los descendientes de Esteban Ventura Novo, que se aprestan rápidamente a ello. Con el sueño de regresar a la finca El Rosario cuando la Revolución se venga abajo, pueden, en virtud del Título III de la Helms-Burton, exigir en lo inmediato compensaciones a empresas de terceros países cuyos negocios en Cuba «trafiquen» con los inmuebles nacionalizados y confiscados por el Gobierno rebelde al amparo de la Constitución cubana de 1940.William Clinton, George W. Bush, Barack Obama y hasta Donald Trump habían congelado esta disposición sin precedentes en la jurisprudencia mundial. A partir del pasado 2 de mayo, el Emperador Naranja dio vía libre a las reclamaciones en tribunales, sin distinción entre ladrones y asesinos en fuga, o reales empresarios que hicieron sus fortunas en la Isla y a su hora se negaron a cobrar compensaciones del Gobierno cubano —como sí hicieron suizos, franceses, españoles…—, porque se fraguaba la invasión de Playa Girón (1961) que restablecería «nuestra colonia de Cuba», como diría el historiador de la Universidad de Columbia Leland Jenks.La finca El Rosario, a 40 kilómetros de La Habana, es hoy un hogar de ancianos. Las abuelas y los abuelos que viven allí, a quienes oír hablar de Esteban Ventura Novo les provoca una mueca de asco, ni se inmutan cuando el aire que viene del Norte muerde otra vez con acritud. Como la ira, la venganza, la locura y la traición moral en Hamlet, solo que en una puesta en escena que dura más de medio siglo, sin éxito. (Tomado de Cubadebate)

Girón: la victoria que Estados Unidos no perdona

John Bolton se reunió con los «cocineros» en Miami, en un espectáculo político que recuerda la deshonra eterna de estos mercenarios.

Milicianos levantan sus armas en señal de victoria sobre el enemigo invasor. Foto: Archivo Granma El asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton, durante un discurso febril, que coincidió con el aniversario 58 del desembarco en la bahía de Cochinos, prometió a los derrotados veteranos «cocineros» y «pinches de cocina» acabar con la «troika del mal».En el hotel Biltmore, de Coral Gables, Bolton recibió tres hurras durante su discurso: la primera, al confirmar el endurecimiento de sanciones económicas contra La Habana; la segunda, al prometer la limitación de los viajes, que volverán a ser solo familiares; la tercera, al revelar que las remesas a la Isla se limitarán por persona a mil dólares por trimestre.Se pudo apreciar en el acto, a un Bolton sonrosado y sonriente, diríamos que hasta feliz, incapaz de vencer cierta inseguridad, tratando de controlar un ligero temblor en la voz, quizá debido a su extrema emoción. Era el primus inter pares en su ambiente, desquitándose de aquella terrible vergüenza del pasado, cuando fue atrapado mintiendo descaradamente sobre supuestas armas biológicas en poder del Gobierno cubano.Los participantes, felices también, arropados por el jefe yanqui, se ajustaban de vez en vez sus «pampers», imprescindibles desde aquellos días de Playa Girón, para poder alzar los brazos y gritar sin peligro, con un tono un poco más firme que aquella vez, cuando con un hilo de voz clamaban: ¡Nos rendimos, yo vine de cocinero!«Déjenme ser claro: la administración de Trump nunca, nunca los abandonará», recalcó un Bolton
inspirado. «Necesitaremos su ayuda en los próximos días. Todos debemos rechazar las fuerzas del comunismo y el socialismo en este hemisferio, y en este país».Dicen que se equivocaron al cantar el Himno Nacional cubano al inicio del acto, no es de extrañar con semejante asistencia, y que alguna que otra garganta se rajó y desafinó –eran muchas emociones juntas en un día memorable–.Cómo olvidar tamaña jornada, cómo olvidar –esos «heroicos combatientes» con los que cuenta el actual Gobierno de los EE. UU. para enfrentar al «comunismo y al socialismo»– el 17 de abril y los días que le precedieron, las arenas de Girón, los milicianos, el pánico de la huida; cómo olvidar que de la noche a la mañana los «aguerridos» soldados de la Brigada 2506 se transformaron en «cocineros», «pinches de cocina» y «sacristanes», cómo olvidar que los cambiaron por compotas, no debe ser fácil llevar a cuestas la deshonra eterna del mercenario.Dicen que el gobierno yanqui les prometió concluir lo que comenzaron en bahía de Cochinos. Es muy posible, los que desconocen la historia están condenados a repetirla, porque cualquier aventura de los EE. UU. y sus lacayos terminará de nuevo para ellos en otra costosa derrota.
Periódico  Granma

Razones para no flaquear

Al recorrer el Memorial de la Denuncia, en Miramar, municipio habanero de Playa, recibimos una verdadera lección de la historia más reciente de Cuba, esa que todos debemos conocer muy bien para entender mejor el por qué de nuestras razones para no flaquear

Foto: Dunia Álvarez Palacios

Al recorrer el Memorial de la Denuncia, en Miramar, municipio habanero de Playa, recibimos una verdadera lección de la historia más reciente de Cuba, esa que todos debemos conocer muy bien para entender mejor el por qué de nuestras razones para no flaquear.

El comienzo de la visita es impactante: un corto sobre la explosión del buque La Coubre, en el muelle habanero en marzo de 1960. La escena, cruda, triste, nos provoca dolor, llanto, y nos incentiva la convicción de que nunca más, de ninguna forma y por ningún método, podemos permitir el regreso a ese pasado.

Primera explosión. Vidas convertidas en trozos de carne y hueso quemados por la barbarie. Pueblo, combatientes, dirigentes, comandantes, barbudos, jóvenes, todos acudieron al lugar a brindar solidaridad y una segunda explosión en los momentos en que más personas estuviesen en el barco ante la ingente labor de salvar vidas.

Durante el recorrido, una moderna tecnología nos convierte en actuantes de aquel periplo histórico, y nos permite volver una u otra vez sobre algún aspecto que queramos afianzar.

La CIA, la siniestra agencia de espionaje de 60 años -que es la misma de hoy con sus componentes subversivos– y el terrorismo de Estado creado a la medida de los planes de los gobiernos de Washington para derribar líderes mediante agresiones, invasiones, bombardeos, atentados y guerra económica, cuyo más evidente ejemplo lo tenemos en Cuba con el bloqueo económico y comercial, son, entre otros elementos históricos con datos concretos y fiables, lo que podemos encontrar en el Memorial.

Como centro también, la guerra mediática, tan presente en nuestros días y eslabón fundamental para desestabilizar a través de la imposición de patrones y mentiras que se amplifican con todo el poder a su alcance y que confunden pueblos y hasta hacen ver, que personajes fundamentalistas rayando en fascistas, pueden llegar al poder y cambiar situaciones económicas locales.

La manipulación respecto a la emigración cubana, encuentra allí su espacio, tema que debe ser bien estudiado por los más jóvenes. Apenas triunfó la Revolución Cubana, el Gobierno estadounidense le impuso una matriz mediática que dio paso al surgimiento de la cruel Operación Peter Pan, provocando que más de mil menores de distintas edades fueran trasladados hasta territorio estadounidense e internados en campos de supuestos refugiados, orfelinatos o entregados a familias desconocidas, reformatorios, sufriendo vejámenes solo antecedidos por el gobierno fascista de Hitler, en varios países europeos.

El recuento histórico nos confirma que «nuestra fuerza es la fuerza del pueblo». Allí están las grandes movilizaciones populares contra las agresiones enemigas –de dentro y de fuera– y la convicción de que la resistencia, la firmeza y la unidad de los cubanos, junto a su líder histórico y Jefe de la Revolución de entonces y de hoy, Fidel Castro Ruz, nos seguirá guiando por el camino de la victoria, con dignidad y soberanía.

Al final del recorrido, un breve encuentro con jóvenes y la certeza de que cada uno de ellos debe parecerse a su época, ser los primeros en dominar la ciencia y la tecnología, saberse comprometidos, no olvidar la memoria histórica. Y no flaquear.  Solo así se cimentará la conciencia necesaria para lo que ya es una realidad: la continuidad.

Periodico Granma

ANIVERSARIO 60 DE LOS ÓRGANOS DE LA SEGURIDAD DEL ESTADO

“En silencio ha tenido que ser, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas”. Ese pensamiento martiano ha sido y es el que desde hace 60 años anida en las conciencias y corazones de miles de cubanos y cubanas, que desde el 26 de marzo de 1959 han integrado los Órganos de la Seguridad del Estado, un poderoso escudo de acero contra el cual se han estrellado los enemigos de la Revolución, encabezados por el imperialismo norteamericano.
Planes de atentados contra nuestros principales dirigentes, guerra sicológica, bombardeos a ciudades, aeropuertos, centrales azucareros, y campos de caña; sabotajes a la economía, invasiones militares, infiltraciones de terroristas, bandas de alzados, lanzamientos de armas y explosivos, introducciones de plagas y enfermedades, forman parte de la larga lista de agresiones acumuladas por más de medio siglo contra el pueblo revolucionario de Cuba por su decisión de construir su propio destino.

Esas actividades subversivas le han dejado a Cuba un lamentable saldo de más de 3 400 muertos y otros miles de mutilados e incapacitados, cifras que pudieran haber sido mayores y más dolorosas de no haber contado nuestro país con un órgano como el de la Seguridad del Estado, cuya labor ha echado por tierra miles de agresiones, aún a costa de la vida de cientos de combatientes dentro y fuera del país.

Solamente en conspiraciones para asesinar al máximo líder de la Revolución Cubana, Comandante en Jefe Fidel Castro, la seguridad de nuestro país hizo abortar más de 600, sin contar aquellas que no llegaron a conocerse jamás y que también suman decenas.

Si bien hoy todo tiene un tono menos dramático, ello no es reflejo de que las intenciones del imperio sigan su obstinada carrera de querer derrotar a nuestra revolución, para lo cual aplicará métodos más sutiles. De ahí que la labor de los combatientes de la Seguridad del Estado dentro y fuera del país requiera de mayor inteligencia y capacidad para desarrollar la tarea que desempeñan para proteger al pueblo de las agresiones enemigas.

Al cumplirse hoy el aniversario 60 de la fundación de los Órganos de la Seguridad del Estado, los cubanos nos sentimos más que satisfechos y orgullosos de esos hombres y mujeres, los de ayer y los de hoy, que han dado lo mejor de sí en el enfrentamiento a los enemigos de la revolución, lo que han hecho corriendo todo tipo de riesgos aquí allá.

Nos hemos enfrentado a un enemigo muy poderoso pero lo hemos mantenido a raya con la convicción de Patria O Muerte .