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No existen evidencias de presuntos ataques sónicos en La Habana

“No hay razones para que diplomáticos de país alguno sienta preocupación por su seguridad o su salud en Cuba, como no la hay para los millones de visitantes que viajan a la isla cada año”, afirmó hoy el titular de la Dirección de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío.

El diplomático presidió una rueda de prensa junto a especialistas del Ministerio del Interior e investigadores cubanos, quienes explicaron los procedimientos realizados desde que el 17 de febrero de 2017 la embajada de Estados Unidos informó acerca de los presuntos ataques que provocaron afectaciones auditivas y de otra índole, reporte al que luego se sumó Canadá.

Fernández de Cossío dijo que las autoridades de la isla le brindaron atención prioritaria y urgente al asunto. Además de reforzar las medidas de protección y seguridad a las embajadas y residencias de los diplomáticos, se creó un comité de expertos interinstitucional e interdisciplinario para esclarecer los hechos.

Es la primera vez que se presentan las investigaciones cubanas, fuera de los marcos estrictos de los intercambios oficiales con los gobiernos de Estados Unidos y Canadá. Los resultados tanto policiales, como científicos y médicos no permiten sustentar la hipótesis de que se haya producido ataque alguno, de que haya daños provocados por algún efecto acústico y tampoco las hipótesis de daño cerebral sugeridas hasta el momento.

Fernández de Cossío subrayó que “Cuba no ha puesto en duda que pueda existir personal enfermo, pero nada indica que la enfermedad que puedan padecer o los síntomas que hayan sufrido o reportado sean resultado de la estancia de ese personal en nuestro país”.

El Departamento de Estado sigue utilizando el término “ataques” en sus declaraciones de prensa con total irresponsabilidad, denunció el funcionario del MINREX, quien reiteró la alta dosis de manipulación del tema, por parte del gobierno de los Estados Unidos, para reforzar la idea de que Cuba es una amenaza.

La investigación policial demuestra falta de evidencias

Los tenientes coroneles, Roberto Hernández Caballero, de la Dirección General de Investigación y Operaciones y José Alazo Rangel, de la Dirección del Criminalística, ambas del Ministerio del Interior, dieron a conocer el resultado del estudio policial sobre los supuestos ataques sónicos contra personal diplomático de Estados Unidos y Canadá.

Ambos se refirieron a las conclusiones del análisis de las muestras de audio presentadas por Estados Unidos, las que verifican que no es posible que los síntomas descritos por los diplomáticos tengan correspondencia con el daño que se genere de una fuente sonora sobre personas específicas, sin afectar a otras cercanas.

De hecho, hasta el momento no hay evidencia alguna que respalde la ocurrencia de los supuestos acontecimientos acústicos, ni acciones de otra índole contra el personal de las referidas embajadas acreditadas en La Habana: “No existe ninguna emisión que afecte la vida humana”.

La realidad es que no se han identificado posibles autores, ni personas con motivación, intención o medios para ejecutar este tipo de acciones.
En la rueda de prensa realizada hoy en La Habana, se enfatizó que el esclarecimiento de la verdad constituye un tema de seguridad nacional para Cuba, teniendo en cuenta las intenciones políticas de algunos individuos como el Asesor de Seguridad del gobierno de Washington, el Sr. John Bolton y el senador Marco Rubio, quienes pretender conducir las relaciones bilaterales por un patrón de confrontación.

No hay evidencia, apegada a la ciencia, que justifique el término “ataque”

Aunque la cooperación recibida por parte del gobierno de Estados Unidos ha estado por debajo de lo que se esperaba ante un asunto de tal envergadura, los científicos cubanos trabajaron de manera cohesionada para esclarecer el incidente.

El Director del Centro de Neurociencias, Dr.C Mitchell Valdés Sosa afirmó que el panel científico de la isla ha hecho propuestas para compartir datos e intercambiar conocimientos, sin embargo, la información aportada ha sido imprecisa, a pesar de que se ha facilitado la entrada de oficiales y equipamiento del FBI para realizar sus investigaciones.

Según Valdés Sosa, la manipulación mediática está detrás del tratamiento serio del asunto. Al citar las conclusiones de la evidencia médica advirtió que los agentes físicos hipotetizados como responsables de las quejas de salud, en las condiciones en que ocurrieron los eventos, no son científicamente plausibles: son imposibles; mientras que los sonidos informados por los diplomáticos podrían explicarse por las fuentes ambientales normales que no pueden relacionarse razonablemente como agentes causales con ninguna de sus quejas de salud.

Lo real es que la comunidad científica ha expresado sólidos cuestionamientos públicos ante las teorías difundidas sobre los ataques acústicos y daños cerebrales inexplicables.

Cuba ha cumplido y cumple con rigor sus obligaciones emanadas de la Convención de Viena. Garantiza la seguridad y la tranquilidad de todas las misiones diplomáticas y de su personal. La Habana es una capital reconocida por esas garantías.

Fuente  Radio Rebelde

La Helms-Burton: Ley que persigue la recolonización de Cuba

Esta ley es más intervencionista que la Enmienda Platt de 1901 y que el Tratado de Reciprocidad que obligaron a suscribir a los cubanos para otorgarnos aquella falacia de independencia a principios de siglo.
Es una agresión a la independencia y dignidad de Cuba, en tanto intentona anexionista colonial.
La razón de la adopción de la Ley Helms-Burton es principalmente para provocar el cambio del sistema político y económico en Cuba
Sus Títulos I y II son una afrenta a la soberanía y la dignidad de Cuba.
Establece cuál es la política de Estados Unidos respecto al gobierno de transición y al gobierno democráticamente elegido en Cuba, y una serie de requisitos para considerar lo que es, según el gobierno estadounidense, un Gobierno de Transición y lo que es un gobierno democráticamente elegido.
Constituye una injerencia en los asuntos internos de un país soberano, prohibida por el Derecho Internacional.
Es también una afrenta a la soberanía del resto de los países del mundo, por sus intenciones de aplicar la jurisdicción estadounidense extraterritorialmente.
Esta Ley expresa en toda su amplitud la Doctrina Monroe, proclamada hace más de siglo y medio.
La ley desde el punto de vista del temor que puede originar en algunos empresarios, daña a Cuba  y a los estadounidenses, porque frena o demora las inversiones y complica aún más otras relaciones de carácter económico.
Pone en punto muerto las posibilidades para resolver, de forma racional, entre los dos países, el proceso de las reclamaciones de propiedades nacionalizadas; creando un grave precedente para las normas internacionales sobre la solución de estos litigios, el que puede volverse en contra de los propios Estados Unidos con las reclamaciones de propiedades en otros países.
Con esta ley se aspira a retomar el argumento de las propiedades norteamericanas confiscadas en Cuba, que no mediaron compensaciones económicas a sus antiguos propietarios y que esas propiedades el Gobierno cubano las está ofreciendo a los inversionistas extranjeros.
Los elementos que se esgrimen son falsos, de hecho Estados Unidos nunca quiso negociar la cuestión de las propiedades nacionalizadas, ni dejaron que sus empresas afectadas negociaran, por tanto, no han podido recibir indemnización.
La Comisión de Reclamaciones, en su momento, aceptó 5 911
solicitudes de compensación. Pero nunca hubo una conciliación para comprobar si esas solicitudes y valoraciones eran ciertas, estaban infladas, estaban duplicadas o se empleaban documentos falsificados.
El engendro de esta Ley pretende otorgarle el derecho de reclamación a quienes no eran ciudadanos de Estados Unidos, cuando sus propiedades fueron nacionalizadas o se marcharon del país, abandonándolas.
Es absurda una ley que permite a ciudadanos de otro país intentar reclamar ante los tribunales de Estados Unidos a empresas de terceros países, por supuestas propiedades cuyo valor, además, puede calcularse a conveniencia del supuesto reclamante.
La Administración estadounidense adopta la posición de apoyar, también, el reclamo de las propiedades de determinados ciudadanos norteamericanos de origen
cubano, enriquecidos antes de 1959 por métodos fraudulentos y al amparo de gobiernos corruptos.
PROCESO DE NACIONALIZACIÓN E INDEMNIZACIÓN
El 17 de mayo de 1959 se promulgó la Ley de Reforma Agraria que fijó el máximo de tierra por propietario a 30 caballerías (402,6 hectáreas) que debía ser explotada y de no hacerlo así, en un plazo de dos años se aplicaría la expropiación forzosa, lo que realmente se hizo al dictarse la 2da. Ley de Reforma Agraria que redujo este límite a 5 caballerías (67,1 hectáreas).
Esta Ley se aplicó tanto para cubanos como para extranjeros y tenía excepciones al límite, por ejemplo, se elevaba a cien caballerías para áreas cañeras cultivadas, o ganaderas, o de arroz con altos rendimientos.
El artículo 29 de la Ley reconoció el derecho constitucional de indemnización a los propietarios expropiados, y fijando el valor de la compensación tomando como base la declaración del dueño en el amillaramiento municipal y en cuanto a los edificios, animales, etc., por tasación.
Se dispuso la emisión de bonos de la República, denominados «Bonos de la Reforma Agraria» que devengaría un interés anual no mayor del 4,5 %. Los bonos se redimirían en un plazo de 20 años y cada año se incluiría en el presupuesto la partida correspondiente. Le concedía, además, diez años de exención de impuestos sobre la renta personal y otros beneficios.
Para los aparceros, precaristas y otros campesinos que trabajaban la tierra propiedad de otros, se le entregó gratuitamente a cada uno el llamado mínimo vital de dos caballerías de tierra.
El 6 de julio de 1960 se dicta la Ley 851, complementaria al artículo
24 de la Ley Fundamental de 1959, que retomó el principio de expropiación forzosa por causa de utilidad pública.
La Ley 851 facultaba al Presidente de la República y al Primer Ministro (era la estructura de Gobierno vigente en esa época) para nacionalizar la propiedad norteamericana en Cuba mediante Resolución Conjunta.
Artículo 24: Se prohíbe la confiscación de bienes, pero se autoriza la de los bienes del tirano depuesto el día 31 de diciembre de 1958 y de sus colaboradores,
Los de las personas naturales o jurídicas responsables de delitos cometidos contra la economía nacional o la hacienda pública, los (bienes) de las (personas) que se enriquezcan o se hayan enriquecido ilícitamente al amparo del Poder público.
Los de las personas que fueren sancionadas por la comisión de delitos que la Ley califica de contrarrevolucionarios, o que para evadir la acción de los Tribunales Revolucionarios abandonen en cualquier forma el territorio nacional, o que habiéndolo abandonado realicen actividades conspirativas en el extranjero contra el Gobierno Revolucionario.
Ninguna otra persona natural o jurídica podrá ser privada de su propiedad si no es por la autoridad competente, por causa de utilidad pública o de interés social o nacional. La Ley regulará el procedimiento para las expropiaciones y establecerá los medios y formas de pago, así como la autoridad competente para declarar la causa de utilidad pública o interés social o nacional y la necesidad de la expropiación.
La Ley 851 estableció la forma y modo de compensar la propiedad nacionalizada mediante los Bonos de la República emitidos al efecto y se disponía la designación de peritos para valorar dichos bienes a los fines de su pago mediante la amortización de dichos Bonos, que se haría contra un fondo creado en el Banco Nacional de Cuba denominado «Fondo para el Pago de Expropiaciones de Bienes y Empresas de Nacionales de los Estados Unidos de Norteamérica».
El referido fondo se nutriría anualmente con el 25 % de las divisas extranjeras que corresponda al exceso de las compras de azúcar que cada año compra los Estados Unidos a Cuba sobre los tres millones de toneladas largas españolas a 5,75 centavos, la libra inglesa F.A.S.
Los bonos devengarían un 2 % de interés anual y comenzarían a pagarse en un plazo no menor de 30 años.
Si no hubiera existido el bloqueo a partir de 1990 los ciudadanos norteamericanos hubieran comenzado a cobrar su debida indemnización.
El 6 de agosto de 1960 se dicta la Resolución Conjunta No. 1, de conformidad con la Ley 851 y se dispone la nacionalización mediante el procedimiento de expropiación forzosa y consiguiente compensación de las 26 empresas norteamericanas más representativas, iniciando la lista la Compañía Cubana de Electricidad y la Compañía Cubana de Teléfonos, que habían explotado al pueblo con altas tarifas y mal servicio, le seguían las tres refinerías que habían fraguado el boicot contra nuestro pueblo para dejarlo sin combustible, y 21 empresas azucareras.
El 17 de septiembre de 1960 se dictó la Resolución Conjunta No. 2, por la cual se nacionalizaron los tres bancos norteamericanos que operaban en Cuba: First National City Bank of New York, First National Bank of Boston y el Chesse Manhattan Bank, también al amparo de la Ley 851.
El 24 de octubre de 1960, igualmente, se dictó la Resolución Conjunta No. 3, que dispuso la nacionalización de los restantes bienes norteamericanos, algo más de 160.
Después de la Primera Ley de Reforma Agraria, el Gobierno de Cuba reafirmó su disposición de discutir sin reservas, y sobre la base del respeto mutuo, las diferencias surgidas con el Gobierno de los Estados Unidos, sobre la reivindicación de sus riquezas y los perjuicios que hubieren significado para las personas naturales o jurídicas norteamericanas.
En nota del 22 de febrero de 1960, el Gobierno de Cuba, con vistas a reanudar las conversaciones con el de Estados Unidos, demandó de este a que mientras se esté negociando no se adoptara medida alguna que prejuzgue el resultado de las conversaciones.
Es falso que el Gobierno de Cuba se negó a negociar sus diferencias con el de Estados Unidos.
Conscientes de que la forma de pago era el azúcar, cortaron esta, perjudicando así a sus ciudadanos, pues hizo impracticable la Ley 851. Después vendría el bloqueo total en febrero de 1962 hasta llegar a la Helms-Burton.
LEYES NACIONALIZADORAS
Ley 891, del 13 de octubre de 1960, la cual declaró pública la función bancaria y dispuso en su Artículo 5 el derecho de indemnización de los socios o accionistas de las entidades bancarias disueltas y extinguidas, cuestión que se haría efectiva mediante pagos posteriores al cierre de operaciones del Banco Nacional de Cuba, el 31 de diciembre de 1960. Esta Ley nacionalizó la banca nacional y estableció un procedimiento compensatorio mediante bonos pagaderos a 15 años, y, a su vez, excluyó de esta medida a las entidades bancarias canadienses establecidas en Cuba, con las cuales se llevó a cabo un procedimiento de compra de sus activos.
Ley de Reforma Urbana, del 14 de octubre de 1960, que entregó las casas a sus inquilinos y pagó la compensación a los antiguos propietarios –ya fuesen nacionales o extranjeros–, incluso con pensiones vitalicias después de haber cobrado el valor del inmueble afectado.

Ley No. 1076, del 5 de diciembre de 1962, la cual nacionalizó cierto tipo de comercios minoristas o pequeños, también independientemente de la nacionalidad de sus antiguos propietarios.

CARACTERÍSTICAS DE LAS NACIONALIZACIONES CUBANAS

No han sido discriminatorias, trataron por igual a cubanos y a extranjeros.
Son de propósito público y no para beneficio privado.
Todas han dispuesto una apropiada compensación para los afectados.

Han sido aplicadas por disposiciones de rango constitucional, mediante procedimientos legales de expropiación forzosa por causa de utilidad pública e interés nacional.

CUBA, RESPETUOSA DEL DERECHO INTERNACIONAL Y CONSECUENTE EN EL CUMPLIMIENTO DE SUS 
OBLIGACIONES, HA FIRMADO ENTRE OTROS, LOS SIGUIENTES ACUERDOS:

Convenio entre el Gobierno Revolucionario de la República de Cuba y el Gobierno de la República Francesa, concerniente a la indemnización de los bienes, derechos e intereses franceses afectados por las leyes y medidas dictadas por el Gobierno Revolucionario de la República de Cuba a partir del 1ro. de enero de 1959, firmado el 16 de marzo de 1967.
Acuerdo entre el Gobierno Revolucionario de la República de Cuba y el Gobierno de la Confederación Suiza, concerniente a la indemnización de las leyes dictadas por el Gobierno Revolucionario de la República de Cuba a partir del 1ro. de enero de 1959, firmado el 2 de marzo de 1967.
Canje de Notas, de fecha 18 de octubre de 1978, entre el Gobierno de la República de Cuba y el del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte, sobre compensación a nacionales británicos como resultado de la aplicación de las nacionalizaciones, expropiaciones y demás leyes similares y medidas dictadas por el Gobierno Revolucionario de la República de Cuba desde el 1ro. de enero de 1959.
Convenio entre el Gobierno de la República de Cuba y el Gobierno del Canadá, relativo a la liquidación de reclamaciones canadienses, firmado el 7 de noviembre de 1980.
Convenio entre la República de Cuba y el Reino de España, sobre indemnización por los bienes españoles afectados por las leyes, disposiciones y medidas dictadas por el Gobierno de la República de Cuba a partir del 1ro. de enero de 1959, firmado el 26 de enero de 1988.

Cuba no olvida jamás el sabotaje de la Coubre

El primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz y el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros Miguel Díaz–Canel Bermúdez, enviaron este lunes ofrendas florales en homenaje a las víctimas del sabotaje al barco de origen francés La Coubre, ocurrido el 4 de marzo de 1960, hace 59 años.

En el mismo escenario de los hechos en los muelles de La Coubre en el municipio capitalino de La Habana Vieja se efectuó el acto político- cultural presidido por Maday Iglesia, integrante del Buró Provincial del Partido en La Habana y que contó además con la presencia de familiares de las víctimas.

Rodolfo Cándamo, primer Secretario del Comité Municipal del Partido en el municipio La Habana Vieja, tuvo a su cargo las palabras de resumen de la conmemoración, donde destacó que una de las razones por las cuales el pueblo cubano dijo el Si en el referendo constitucional fue también un compromiso con la sangre derramada y las vidas ofrendadas.

La tragedia del 4 de marzo de 1960 acontece cuando obreros portuarios se dedicaban a la descarga del barco La Coubre el cual traía 31 toneladas de granadas y 44 de municiones; armamentos necesarios para la defensa de la Revolución.

Tras una primera explosión soldados del Ejército Rebelde, miembros de la Policía Nacional Revolucionaria, bomberos y el pueblo en general, acudieron a prestar auxilio. Luego una segunda explosión cobró más vidas entre quienes realizaban tareas de socorro.

El saldo final fue de un centenar de muertos, incluidos 30 desparecidos, y alrededor de 400 heridos, decenas de ellos incapacitados de por vida.

Durante el sepelio de la víctimas realizado el 5 de marzo el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz Presentó evidencia de la implicación del Gobierno de Estados Unidos en el sabotaje y muy especialmente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

El sentimiento de esta jornada de resistir y luchar hasta la última gota de sangre quedó resumido por Fidel en la histórica divisa “Patria o Muerte”

Operación Verdad: aniversario 60

Desde las primeras intervenciones que Fidel Castro realizó tras producirse la victoria de la Revolución definió la gran significación que le atribuyera a la presencia y labor del pueblo para garantizar el desarrollo y defensa del proceso revolucionario.

En Santiago de Cuba, el primero de enero de 1959, detalló al dialogar con los habitantes en el Parque Céspedes de esa oriental ciudad: “Tengo la satisfacción de haber creído profundamente en el pueblo de Cuba y de haberles inculcado esa fe a mis compañeros. Esa fe, que más que una fe es una seguridad completa en todos nuestros hombres.

Varios días después, el 8 de enero, en el acto que se efectuó en el entonces Campamento Militar de Columbia donde culminó el transitar de la Caravana de la Libertad desde Santiago de Cuba hasta La Habana, Fidel también expuso: “Por mi parte les digo que lo primero que haré siempre es llamar al pueblo, porque hablándole al pueblo nos podemos ahorrar sufrimientos y sangre.

Consecuente con lo que había proclamado en el transcurso del propio mes inicial del proceso revolucionario cubano el pueblo de La Habana, en representación simbólica del resto de la población del país, resultó convocado para una gran concentración popular que tuvo lugar el 21 de enero de 1959 frente a la terraza norte del entonces Palacio Presidencial para dar respuesta cabal a la campaña difamatoria que agencias y medios de prensa de los Estados Unidos de América realizaban contra la naciente Revolución Cubana.

Durante los años de la dictadura batistiana integrantes del ejército y otros agentes al servicio del régimen había cometido diversos asesinatos contra jóvenes revolucionarios y también contra campesinos que habitaban las zonas montañosas y otros sectores de la población.

No obstante a que era evidente que en el pueblo había un gran dolor por los crímenes y la represión en general que se había desatado durante la dictadura batistiana, al producirse el triunfo popular no se produjo lo que pudiera calificarse un ajuste de cuenta arbitrario contra esos elementos ni siquiera el saqueo de viviendas y otras propiedades.

El pueblo confió en que serían detenidos, juzgados y que se les aplicaría la condena correspondiente a los que habían sido los ejecutores directos y aquellos que también habían ordenado la realización de los asesinatos.

Se crearon en Cuba, los Tribunales Revolucionarios donde resultaban juzgados los criminales de guerra. En esos juicios participaron tanto los familiares como otros testigos que acusaban de modo directo con pruebas irrefutables a oficiales, soldados y policías de la tiranía que habían llevado a cabo los asesinatos.

No obstante, como parte de la campaña difamatoria que de inmediato se lanzó al mundo se pretendía hacer creer que en Cuba había un baño de sangre, y que se condenaba a la pena máxima a acusados sin garantías plenas.

Ya cuando visitó el 17 de enero de 1959 las ciudades de Artemisa y Pínar del Río, respectivamente, Fidel se había referido a dicha campaña. En Artemisa señaló al respecto:

“Se quiere aislar a la Revolución Cubana. Se ha lanzado contra ella una campaña de descrédito internacional. Los eternos enemigos de nuestras libertades, los intereses que se oponen a la justicia porque saben que es un despertar de la conciencia de todos los pueblos de América Latina, quieren destruir nuestra Revolución.”
Y en Pínar del Río igualmente precisó: “Quizás una de las injusticias más grandes que se quiera cometer contra un pueblo, quizás una de las canalladas más grandes que se quiera cometer contra una nación, quizás una de las calumnias más repugnantes que jamás se haya lanzado contra una congregación humana, contra una idea justa, contra una causa honrada, es la que en estos instantes se trata de lanzar en el mundo contra el pueblo, contra la nación y contra la Revolución Cubana.”

En esa intervención realizada en la ciudad pinareña Fidel anunció que se convocaba al pueblo habanero a un gran acto de masas para dar respuesta a esa agresión. Y fue así como cuatro días después La Habana se estremeció de fervor revolucionario con la participación de centenares de miles de cubanos en la concentración popular.

Fidel entonces expresó: “Compatriotas: Es posible que nuestros
combatientes hayan temblado hoy ante esta multitud, como no temblaron jamás frente a las balas enemigas. Aún para nosotros, que tenemos una fe extraordinaria en nuestro pueblo, esta concentración ha superado todos nuestros cálculos. Se dice por los que acaban de llegar que la multitud se extiende desde el Malecón hasta el Parque de la Fraternidad.

Más adelante Fidel expuso:

“Yo comprendo que el mejor discurso en la tarde de hoy es la presencia de ustedes, yo comprendo que nada puede hablar tan elocuentemente al cuerpo diplomático y a los 380 periodistas que han venido de todo el Continente como la presencia de ustedes. No es una victoria por las armas; no se ha disparado un solo tiro, es una victoria mucho más hermosa, es una victoria de la razón, es una victoria de la justicia, es una victoria de la moral.”
También manifestó que los que creyeron que, a través del monopolio de los cables internacionales, los que creyeron que sembrando mentiras y calumnias por doquier iban a debilitar a la Revolución, iban a despistar al pueblo cubano para después lanzarse sobre él cuando lo encontrasen débil, se equivocaron; porque la Revolución está hoy más firme y está hoy más fuerte que nunca.

Y aseguró: “En vez de debilitarla, la han fortalecido. Y es que la Revolución no se acobarda frente a la amenaza, la Revolución no se debilita frente al ataque, sino que se crece, que se hace más fuerte, porque ésta es la Revolución de un pueblo valiente y peleador.”

Tras enfatizar que él no tenía que rendirle cuentas a ningún congresista de los Estados Unidos ni a ningún gobierno extranjero, dijo: “Yo le rindo cuentas a los pueblos, yo le rindo cuentas en primer lugar a mi pueblo, al pueblo cubano, y en segundo lugar, a todos los demás pueblos de América.”

También manifestó que los que creyeron que, a través del monopolio de los cables internacionales, los que creyeron que sembrando mentiras y calumnias por doquier iban a debilitar a la Revolución, iban a despistar al pueblo cubano para después lanzarse sobre él cuando lo encontrasen débil, se equivocaron; porque la Revolución está hoy más firme y está hoy más fuerte que nunca.

Y aseguró: “En vez de debilitarla, la han fortalecido. Y es que la Revolución no se acobarda frente a la amenaza, la Revolución no se debilita frente al ataque, sino que se crece, que se hace más fuerte, porque ésta es la Revolución de un pueblo valiente y peleador.”

Tras enfatizar que él no tenía que rendirle cuentas a ningún congresista de los Estados Unidos ni a ningún gobierno extranjero, dijo: “Yo le rindo cuentas a los pueblos, yo le rindo cuentas en primer lugar a mi pueblo, al pueblo cubano, y en segundo lugar, a todos los demás pueblos de América.”

Tomado de Radio Rebelde

Ilegalidad del Título III de la Ley Helms-Burton: algunas preguntas y respuestas necesarias

Tomado del Periódico  Granma