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FELIPA SUÁREZ RAMOS  |  19 ENERO, 2016
Cuba jamás dejará de batallar por la recuperación de los 117,6 kilómetros cuadrados de su territorio, ocupados por Estados Unidos de América desde hace 112 años en virtud de la Enmienda Platt, impuesta como apéndice a la Constitución de 1901 mediante la fuerza y la coacción.
Ese acto estuvo precedido por la Resolución Conjunta (Joing Resolution) sancionada por el presidente William Mc Kinley en abril de 1898, y por el Tratado de París, de diciembre de ese año, en los cuales el país norteño reconoció el derecho de Cuba a ser “libre, independiente y soberana”.
Incorporadas sus tropas a la contienda independentista cubana cuando la derrota de España estaba próxima, los estadounidenses se las agenciaron para apoderarse de la victoria del Ejército Libertador, de tal modo que el 1ro. de enero de 1899 un gobierno interventor militar asumió el mando. El 25 de julio del siguiente año, el gobernador Leonard Wood convocó a la elección de delegados a una Asamblea Constituyente que se encargara de redactar la carta magna de la república a instaurar, de acuerdo con lo estipulado en la Resolución Conjunta.
Los asambleístas iniciaron ese proceso el 5 de noviembre de 1900 y lo concluyeron el 21 de febrero de 1901 con la firma de la Constitución de la República de Cuba. Mas Estados Unidos les exigió definir en ella lo que consideraba debían ser las relaciones entre ambas naciones, a lo cual se negaron al no ser esa la misión confiada por el pueblo. Tal actitud motivó que Wood, violentando un derecho inalienable de los cubanos, emitiera una orden militar mediante la cual exigía el cumplimiento de sus propósitos, o de lo contrario sus tropas no se retirarían de la Isla.
Así, el 12 de junio de ese año quedó aprobado el magno documento con la incorporación, como apéndice, de la Enmienda Platt, contenida en la ley de créditos para el ejército estadounidense en este archipiélago durante el año fiscal a concluir en junio de 1902.
IMPLICACIONES DE LA ENMIENDA
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Foto: Internet
Con la imposición de ese engendro jurídico, Estados Unidos entró en una serie de contradicciones e infracciones de lo estipulado tanto en la Resolución Conjunta —donde se hacía referencia a una Cuba libre— y del Tratado de París —el cual limitaba sus obligaciones al tiempo que ocupara la Isla—, como demuestra el contenido de sus ocho cláusulas. Entre estas destacaban la III y la VII, por sus gravísimas implicaciones. Con respecto a esta última, al explicar su voto contrario a la enmienda, Manuel Márquez Sterling¹ indicó que en la III descansaba “(…) el sistema coercitivo de la ordenanza impuesta como grillete de usurpación a los ideales tronchados de la República sin soberanía”, al estipular que:
“(…) el Gobierno de Cuba consiente que los Estados Unidos puedan ejercer el derecho de intervenir para la preservación de la independencia de Cuba y el sostenimiento de un Gobierno adecuado a la protección de la vida, la propiedad y la libertad individual y al cumplimiento de las obligaciones, con respecto a Cuba, impuesta a los Estados Unidos por el Tratado de París y que deben ahora ser asumidas y cumplidas por el Gobierno de Cuba”.
Y para Juan Gualberto Gómez² equivalía a “(…) entregar a los norteamericanos la llave de nuestra casa para que puedan entrar en ella a todas horas, cuando les venga el deseo, de día o de noche, con propósitos buenos o malos (…)”.
Con relación a la cláusula VII relativa a la cesión por Cuba de territorios para la instalación de estaciones navales o carboneras, Juan Gualberto Gómez señaló: “(…) bajo cualquier punto de vista que se mire, su finalidad no es otra que la merma del poder de los futuros gobiernos de Cuba y de la soberanía de nuestra República”.
De la referida enmienda se derivaron el acuerdo para el arriendo de terrenos en Guantánamo y Bahía Honda, en febrero de 1903, y el Tratado Permanente, de mayo de ese año, que reproducía textualmente la condición referida al alquiler de tierras. Así, el 10 de diciembre de ese año EE.UU. ocupó el área del poblado guantanamero de Caimanera, acto que desencadenó una situación preñada de ilegalidades atentatorias contra la soberanía cubana, aún vigentes. Con vistas a ampliar el área despojada, el 22 de diciembre de 1912 rescindió lo convenido con respecto a Bahía Honda.
Como es de suponer, la presencia de la base yanqui fue repudiada desde el primer momento por la población cubana e influyó política, económica e ideológicamente en el país, en especial en la región donde se encuentra. A esto se sumaron las andanzas de los marines destacados en ella en los denominados días “francos”, con la consiguiente proliferación de la prostitución, los vicios y el contrabando.
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Foto: Internet
Esa situación solo se revertió tras el triunfo revolucionario del 1º. de enero de 1959, y ese enclave no tardaría en convertirse en guarida de contrarrevolucionarios que la emplearon como puente para la infiltración y exfiltración de agentes, y punto desde donde provenían todo tipo de provocaciones y agresiones.
La actividad anticubana generada allí determinó que la Revolución decidiera la creación de una fuerza que velara por la seguridad del territorio no ocupado. Tal actitud, mantenida durante décadas, tuvo su más alta expresión cuando disparos provenientes de la base hirieron gravemente a combatientes de la brigada de la frontera e incluso provocaron la muerte de los jóvenes soldados Ramón López Peña y Luis Ramírez López, en 1964 y 1966, respectivamente.
Conversaciones sostenidas en septiembre de 1994, como consecuencia de la llamada “crisis de los balseros”, dieron como resultado la existencia de un clima de distensión. No obstante, Estados Unidos continúa empleando la instalación para fines ajenos a los que le dieron vida, entre ellos, como centro de concentración y prisión donde los detenidos son sometidos a torturas, vejaciones y discriminación.
El pueblo cubano ha reclamado siempre la devolución del territorio ocupado, porque como afirmó el líder de la Revolución Fidel Castro Ruz, el 26 de julio de 1962, es “(…) un pedazo de tierra al cual no renunciaremos jamás y no cejaremos de reclamar hasta que sea devuelto a nuestro país. Esa base es además un puñal clavado en el corazón de la tierra cubana (…)”.
DEFENDER LA SOBERANÍA
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Foto: Internet
Luego del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, el presidente Raúl Castro Ruz ha reiterado que la total normalización se alcanzará “(…) cuando se ponga fin al bloqueo económico, comercial y financiero; se devuelva a nuestro país el territorio ocupado ilegalmente por la Base Naval de Guantánamo; cesen las transmisiones radiales y televisivas y los programas de subversión y desestabilización contra la isla, y se compense a nuestro pueblo por los daños humanos y económicos que aún sufre”.
Así manifestó en su discurso en el debate general del 70 período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 28 de septiembre del 2015, y estas palabras siguen siendo respaldadas en distintos escenarios, como el IV Seminario Internacional de Paz y Abolición de Bases Militares Extranjeras, celebrado a finales de noviembre en la ciudad más oriental de Cuba. Asistieron más de 200 pacifistas, entre ellos representantes de los 40 países miembros del Consejo Mundial por la Paz, para entre otros objetivos, favorecer el intercambio de experiencias sobre las consecuencias de esas instalaciones militares enclavadas en diferentes partes del mundo.
ROSARIO DE VIOLACIONES
Un tratado es nulo si ha sido obtenido mediante la coacción o la amenaza. Tal es el caso de la instalación de la base naval de Estados Unidos de América en Guantánamo, derivada de la Enmienda Platt, aceptada por los constituyentistas porque, de no hacerlo, se mantendría la intervención militar estadounidense en la Isla. Además, el pueblo y Gobierno cubanos están en contra de su permanencia.
– De acuerdo con el principio de pacta sunt servanda, todo pacto debe ser firmado de buena fe por las partes que se obligan, y en torno al establecimiento de esa instalación militar primaron las ansias de injerencia y poder de Estados Unidos sobre Cuba.
– El artículo VII de la Enmienda Platt señaló como objetivo el establecimiento de bases navales o carboneras, lo que EE.UU. contravino al instalar una base castrense, violación agudizada por su empleo como centro de tortura y prisión.
– Mediante la cláusula rebus sic stantibus, el Derecho Internacional establece que un tratado deja de existir cuando cambian las circunstancias en que fue suscrito. Ese es el caso de la base yanqui en Guantánamo, porque el Gobierno de la Isla no reconoce el tratado firmado en 1903, y el pueblo cubano reclama la devolución de esa porción de suelo patrio.
– Todo arrendamiento resulta temporal por su naturaleza, y la perpetuidad de ese enclave en la provincia más oriental de Cuba es incompatible con dicho principio. También lo es la firma del arrendamiento sin término, pues presupone que el propietario puede recobrar en cualquier momento, o en el monto en que fuere acordado, la posesión y uso del bien pactado.
– Estados Unidos ha utilizado la base como centro de concentración, prisión, vejaciones y discriminación, en franca violación de los Derechos Humanos y del Derecho Internacional Humanitario. (Fuente: Tomado de una entrevista concedida por la licenciada en Derecho Dorys Quintana a esta autora y a la colega Alina Martínez Triay) 
¹Manuel Márquez Sterling (1872-1934). Escritor, periodista y diplomático cubano. En 1934 fue presidente de la República de Cuba durante seis horas.
²Juan Gualberto Gómez (1854-1933). Es considerado uno de los patriotas más consecuentes con los principios independentistas que ha tenido la Historia de Cuba. Mencionado por la historiografía cubana casi siempre por ser la persona elegida por José Martí para organizar los preparativos dentro de la Isla para la Guerra de Independencia.

Reseña histórica de la Revolución Cubana

La Guerra de los Diez Años
El 10 de octubre de 1868 se inició la lucha por la independencia nacional, cuando el hacendado y abogado bayamésCarlos Manuel de Céspedes incendió el ingenio azucarero de su propiedad, “La Demajagua”, proclamó la independencia de Cuba y dio la libertad a sus esclavos. Estalló así la primera guerra independentista, que duró diez años (hasta 1878).
Es destacable la participación de Ignacio Agramonte y Loynaz, quien organizó la famosa caballería camagüeyana y cayó en combate en 1871; el dominicano Máximo Gómez, quien organizó la primera carga al machete (la cual se convirtió en lo adelante en la principal arma del Ejército Libertador cubano) y combatió por la independencia de Cuba hasta 1898; el mestizo Antonio Maceo, conocido como el “Titán de Bronce”, así como Calixto García.
La Guerra de los Diez Años no tuvo un final feliz, influyó en ello un incontrolable caudillismo y regionalismo desatado entre los cubanos que hicieron fracasar la unidad y por ende, la independencia. En 1878, el general español Arsenio Martínez Campos propuso al mando cubano el llamado “Pacto de El Zanjón” por medio del cual cesaba la guerra. Muchos de los criollos en guerra no aceptaron las enmiendas del pacto, pero se vieron totalmente en minoría y finalmente claudicaron.
En 1878 surgió la figura culminante de las luchas cubanas por la independencia: José Martí (1853-1895), quien fundó el Partido Revolucionario Cubano y dirigió guerra de 1895. Máximo Gómez y Antonio Maceo continuaron luchando y extendieron la guerra desde el oriente del país a toda Cuba. España nada pudo hacer ante el avance de las tropas independentistas.
Las fuerzas cubanas ganaban cada vez más terreno y el Ejército Español se debilitaba rápidamente con su política de “Hasta el último hombre y hasta la última peseta”. En esa situación se produjo, en 1898, la intervención de los Estados Unidos en la guerra tomando como pretexto el estallido en el puerto de La Habana del acorazado norteamericano “Maine”, y que según muchos historiadores fue autosaboteado por Estados Unidos para intervenir en el conflicto.
El gobierno de Washington acabó muy pronto con el maltrecho Ejército Español y no reconoció al gobierno de la República de Cuba en Armas, impidiendo incluso la entrada de las tropas cubanas a la ciudad de Santiago de Cuba, una vez que capituló.
La guerra concluyó con la firma de un tratado de paz (Tratado de París, del 10 de diciembre de 1898) entre España y Estados Unidos en virtud del cual Norteamérica recibió el control absoluto de Cuba, Puerto Rico y Filipinas.
En 1901, el Senado y la Cámara de Representantes norteamericanos aprobaron la Enmienda Platt, la cual permitía la “soberanía” de Cuba, pero autorizaba al gobierno norteamericano a intervenir en cualquier momento en el país, y dejaba establecido que el gobierno de Cuba debía arrendar a los Estados Unidos “las tierras necesarias para carboneras o estaciones navales en ciertos puntos determinados que se convendrán con el presidente de los Estados Unidos.” El 20 de mayo de 1902 a Cuba se le concedió, después de tres años bajo tutela estadounidense, una independencia formal controlada por una oligarquía dependiente de Washington que convirtió al país, de hecho, en neocolonia de Estados Unidos. Desde entonces, se sucedieron gobiernos corruptos e intervenciones norteamericanas que cumplían la misión de entregar cada vez más las riquezas de la nación a intereses foráneos.
El escenario político cubano de aquellos años sólo había contado hasta el momento con hombres corruptos, pero más tarde un pequeño grupo de patriotas en oposición creó en 1923 el movimiento estudiantil de la Reforma Universitaria, tras la creación de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) -diciembre de 1922- destacándose como líder el martiano y marxista Julio Antonio Mella.
Le siguen la fundación de la Liga Antimperialista, la Universidad Popular “José Martí” para obreros, y otras organizaciones. En agosto de 1925 nacen la Confederación Obrera de Cuba y el Partido Comunista, fundado por Julio Antonio Mella y el socialista Carlos Baliño, entre otros.
Estas inquietudes juveniles contra la corrupción pronto abarcaron un amplio temario y sectores de la sociedad, lo cual contribuyó al desarrollo de una tendencia independentista de inspiración martiana, y más tarde antimperialista, de gran auge en la lucha contra la dictadura de Gerardo Machado y luego contra la de Fulgencio Batista.
El 26 de julio de 1953 un grupo de jóvenes con Fidel Castro al frente, atacó en Santiago de Cuba, en el oriente del país, el Cuartel Moncada, segunda fortaleza militar cubana, con el objetivo de armar al pueblo e iniciar una insurrección general. El asalto terminó en derrota militar, pero destacó a Fidel Castro como líder de la futura revolución. La Historia me Absolverá, alegato de autodefensa de Fidel Castro en el juicio por el hecho, en el que se convirtió de acusado en acusador, devino el mejor argumento para la incorporación de decenas de miles de cubanos a la lucha antibatistiana.
Fidel Castro y los asaltantes sobrevivientes fueron condenados a prisión en el Presidio Modelo de Isla de Pinos (hoy, Isla de la Juventud). Una fuerte campaña popular consiguió la amnistía de los prisioneros, quienes se exiliaron en México en 1955.
En México, Fidel Castro organizó a sus compañeros del ataque al cuartel Moncada y a otros revolucionarios que se le unieron, entre ellos el argentino Ernesto “Che” Guevara. Salió del puerto mexicano de Tuxpan hacia Cuba a bordo del yate “Granma” y desembarcó el 2 de diciembre de 1956 por la playa Las Coloradas, al sur de la región oriental, reiniciando la lucha armada, esta vez como guerrilleros en las montañas de la Sierra Maestra. Al mismo tiempo se organizó en todo el país la lucha clandestina.
Triunfo de la Revolución
El primero de enero de 1959, el dictador Fulgencio Batista, definitivamente derrotado por las fuerzas revolucionarias comandadas por Fidel Castro, abandonó Cuba. Había triunfado la Revolución Cubana.
Muchas fueron las acciones y muchos los héroes de la guerra de liberación. Hombres desconocidos totalmente, se hicieron adorados por el pueblo gracias a su valentía e inteligencia en el combate, gracias a sus ideas populares y su respeto a las masas, por eso Fidel estuvo bien acompañado durante toda la contienda, porque hombres como el humilde sastre Camilo Cienfuegos, o el médico argentino Ernesto Guevara de la Serna, lo siguieron siempre y estuvieron a su lado en los momentos más difíciles, tanto en la guerra como en los primeros meses del triunfo revolucionario. Ese es el secreto de la increíble comunicación de los líderes de la Revolución con las masas, pues los líderes eran las masas mismas.
El 7 de febrero de 1959 se restauró la Constitución de 1940, al aprobarse la Ley Fundamental de la República, a la cual introdujeron los cambios correspondientes a la nueva situación del país, como el otorgamiento del poder legislativo y facultades constituyentes al Consejo de Ministros. Tomó posesión el presidente Manuel Urrutia, un exmagistrado, y Fidel asumió el cargo de Primer Ministro el 16 de febrero. Posteriormente ocurrieron sucesos como la intervención de la Cuban Telephone Company, la Cooperativa de Ómnibus Aliados y de Ómnibus Metropolitanos y se firmó la Ley de Reforma Agraria.
El camino estaba expedito para cumplir las promesas del Moncada y la Sierra Maestra, a pesar del incremento de la contrarrevolución organizada desde República Dominicana y Estados Unidos, a donde huyeron numerosos criminales y políticos batistianos. Comenzaba así la otra guerra, una guerra más solapada, más sucia. Las montañas del centro y occidente del país se llenaron de bandidos armados y financiados por la contrarrevolución exiliada en los Estados Unidos y luego ocurrió la Invasión por Playa Girón, donde participaron aviones del Ejército Norteamericano y fuerzas contrarrevolucionarias entrenadas por especialistas de ese país.
Obreros, campesinos y estudiantes, integrantes de las Milicias Nacionales Revolucionarias y los Comités de Defensa de la Revolución -fundados en 1959 y 1960, respectivamente- tomaron las armas y derrotaron a los invasores en 72 horas, los bandidos también fueron aniquilados y continuó el proceso revolucionario.
La historia de Cuba con los Estados Unidos no terminó con esta hazaña, sino que al desaparecer el campo socialista en el este de Europa, y la URSS al borde de la desintegración, el Gobierno estadounidense entendió que había llegado el momento de iniciar, en 1990, una nueva fase del bloqueo económico contra Cuba.
En abril de ese año, legisladores de La Florida presentaron proyectos de leyes en el Congreso, con el propósito de interrumpir las transacciones entre filiales de transnacionales norteamericanas y nuestro país, aspecto que se había flexibilizado desde 1975.
Pretendían además, sancionar a los barcos que transportaran mercancías o pasajeros a la mayor de las antillas (180 días sin tocar puertos estadounidenses). El 23 de octubre de 1992, el entonces presidente republicano George Bush firmó la denominada Ley Torricelli y en 1997, como continuidad de esta política, se implementó el capítulo II de la Ley Helms-Burton.
Desde el mismo momento de su aprobación, Washington no ha escatimado esfuerzos para conseguir internacionalizar la Ley, tratando de incorporar a la Unión Europea y otros aliados en su política contra la Isla.
A lo largo de todos estos años la batalla ha continuado. Cuba enfrenta atentados, sabotajes, guerra bacteriológica, un bloqueo económico terrible y cada vez más novedosas formas de agresión, incluyendo campañas contra el país a través de todos los medios. A pesar de este injusto y cruel ensañamiento por parte de la nación más poderosa de la Tierra, el gobierno revolucionario inició un programa socialista para el desarrollo nacional, a la vez que impulsó un profundo programa de desarrollo social que ha hecho de Cuba el país de mayores niveles de justicia social de todo el Tercer Mundo. Se destacan en este programa los altísimos logros de la salud pública en la que Cuba aspira a ser una potencia mundial; en la educación, gratuita a todos los niveles y obligatoria hasta la enseñanza media; en el deporte, donde obtiene los primeros lugares de los Juegos Panamericanos y en las Olimpiadas; y en la cultura, asequible a todos los cubanos y proclamada por nuestros artistas en todo el Orbe.
(Fuentes: Granma, AIN, Radio Rebelde)

50 verdades sobre la dictadura de Fulgencio Batista en #Cuba que no volverán

https://cristodecuba.files.wordpress.com/2014/04/dictadura-1.jpg?w=284&h=361La dictadura de Fulgencio Batista de 1952 a 1958 precipitó el advenimiento de la Revolución Cubana. Algunos mitos, cuidadosamente alimentados por los partidarios del antiguo régimen exilados en Miami y por los detractores de Fidel Castro, persisten aún.
1. El golpe de Estado del 10 de marzo de 1952 que organizó Fulgencio Batista, expresidente de la República de 1940 a 1944, puso fin al orden constitucional y derrocó al gobierno democráticamente elegido de Carlos Prío Socarrás, unos meses antes de las elecciones presidenciales de junio de 1952.
2. Antiguo sargento estenógrafo, Batista emergió a la vida política cubana durante la Revolución del 4 de septiembre de 1933 que lideraron los estudiantes y que derrocó la dictadura odiada de Gerardo Machado. Encabezó una rebelión de suboficiales y se apoderó del ejército, convirtiéndose en el nuevo jefe del Estado Mayor. Al día siguiente, el 5 de septiembre de 1933, Batista visitó al embajador estadounidense Sumner Welles, lo que auguraba su futura traición. Welles estaba preocupado por los “elementos sumamente radicales” que acababan de tomar el poder. El gobierno revolucionario de Ramón Grau San Martín, conocido por el nombre de Pentarquía, tenía el apoyo de “la inmensa mayoría del pueblo cubano”, según la embajada estadounidense.
3. Estados Unidos se negó a reconocer al nuevo gobierno revolucionario y alentó a Batista a ejecutar un golpe de fuerza para derrocar a Grau San Martí. Éste preconizaba, mediante la voz de Antonio Guiteras, verdadera alma de la Revolución de 1933, la soberanía nacional y la justicia social. Welles informó a Batista de que disponía del “apoyo de la inmensa mayoría de los intereses económicos y financieros en Cuba”.
4. En enero de 1934, con el apoyo de Washington, Batista derrocó al gobierno de Grau San Martín, conocido como el gobierno de los “cien días” (127 días), impuso la figura de Carlos Mendieta y conservó el poder real. El sargento ascendido a general acababa de doblar las campanas de la Revolución de 1933. Washington se alegró de la situación: “El 4 de septiembre de 1933 fue liquidado”.
5. A pesar de las incesantes conspiraciones, la inestabilidad política crónica y la hostilidad de Estados Unidos, la Revolución de 1933 organizó elecciones para el 22 de abril de 1934, convocó una Asamblea Constituyente para el 20 de mayo de 1934, otorgó la autonomía a las universidades, redujo el precio de los artículos de primera necesidad, dio el derecho de voto a las mujeres, limitó la jornada laboral a ocho horas, creó un Ministerio del Trabajo, redujo las tarifas de electricidad y de gas, acabó con el monopolio de las empresas estadounidenses, impuso una moratoria temporal sobre la deuda y, sobre todo, nacionalizó la Cuban Electric Company, filial de la American Bond and Foreign Power Company.
6. De 1934 a 1940, Batista reinó entre bambalinas hasta su elección a la presidencia de la República en 1940, gracias a una coalición heteróclita que agrupaba a las fuerzas conservadoras y a los comunistas del Partido Socialista Popular. Según Washington, “el volumen y el tamaño de la corrupción”, su alineamiento con la política exterior estadounidense y su dependencia del mercado estadounidense marcaron su gobierno. Batista permitió también que Washington utilizara el espacio aéreo, marítimo y terrestre, dispusiera de varias bases aéreas y navales con uso exclusivo durante la Segunda Guerra Mundial, sin reciprocidad, poniendo así la soberanía nacional entre paréntesis.
7. En 1944, Ramón Grau San Martín fue elegido a la Presidencia de la República y tomó el poder en octubre de 1944. Batista dejó una situación financiera desastrosa a su sucesor. El embajador estadounidense Spruille Braden se dio cuenta de la situación tan pronto como julio de 1944 e informó a sus superiores: “Es cada vez más evidente que el Presidente Batista desea hacerle la vida difícil a la próxima administración por todos los medios posibles, y particularmente desde un punto de vista financiero”. Braden denunció “un robo sistemático de los fondos del Tesoro” y señaló que “el Doctor Grau encontrará cajas vacías cuanto tome el poder”.
8. Grau San Martín dirigió el país hasta 1948 y su administración estuvo gangrenada por la corrupción y la dependencia de Estados Unidos. El Departamento de Estado enfatizó el punto débil de la nación cubana en un memorándum del 29 de julio de 1948: “La economía mono-productora depende casi exclusivamente de Estados Unidos. Si manipulamos las tarifas o la cuota azucarera podemos hundir a toda la isla en la pobreza”.
9. Carlos Prío Socarrás, Primer Ministro de Grau en 1945 y Ministro del Trabajo después, ganó la elección presidencial de 1948. El nepotismo y la corrupción marcaron su administración.
10. El 10 de marzo de 1952, a tres meses de las elecciones presidenciales del 1 de junio de 1952, Batista rompió el orden constitucional e instauró una dictadura militar. Aumentó el salario de las fuerzas armadas y de la policía (de 67 pesos a 100 pesos y de 91 pesos a 150 pesos respectivamente), se otorgó un salario anual superior al del presidente de Estados Unidos (pasó de 26.400 dólares a 144.000 dólares frente a los 100.000 dólares de Truman), suspendió el Congreso y entregó el poder legislativo al Consejo de Ministros, suprimió el derecho de huelga, restableció la pena de muerte (prohibida por la Constitución de 1940) y suspendió las garantías constitucionales
11. El 27 de marzo de 1952, Estados Unidos reconoció oficialmente al régimen de Batista. Como subrayó el embajador estadounidense en La Habana, “las declaraciones del general Batista respecto al capital privado fueron excelentes. Fueron muy bien recibidas y yo sabía sin duda posible que el mundo de los negocios formaba parte de los más entusiastas partidarios del nuevo régimen”.
12. En julio de 1952, Washington firmó acuerdos militares con La Habana, aunque era consciente del carácter brutal y arbitrario del nuevo poder. Cuba está “bajo el yugo de un dictador sin piedad”, subrayó la embajada estadounidense en un informe confidencial de enero de 1953 con destino al Departamento de Estado. En efecto, el general reprimía con mano de hierro a la oposición, particularmente a la juventud estudiantil simbolizada por el asesinato del joven Rubén Batista en enero de 1953.
13. El 26 de julio de 1953, un joven abogado llamado Fidel Castro encabezó una expedición armada contra el cuartel Moncada, segunda fortaleza militar del país. Fue un fracaso sangriento. El consulado estadounidense de Santiago de Cuba señaló que “el Ejército no hizo distinciones entre los insurrectos capturados o simples sospechosos”, reconociendo las masacres que cometieron los soldados tras recibir órdenes del coronel Alberto del Río Chaviano. Enfatizó también “el número muy bajo de heridos entre los insurrectos con respecto al número de soldados heridos. […]. Los asaltantes capturados fueron ejecutados a sangre fría y los asaltantes heridos también fueron liquidados”.
14. En noviembre de 1954, Batista organizó una parodia electoral que ganó sin dificultad. Estados Unidos reconoció que “las elecciones que previó Batista eran un simulacro destinado a aferrarse al poder”.
15. En mayo de 1955, tras una orden de Washington, el régimen militar creó el Buró de Represión de las Actividades Comunistas (BRAC), que se encargaba de “reprimir todas las actividades subversivas que pudieran afectar a Estados Unidos”.
16. Si los discursos de Batista eran ferozmente anticomunistas, conviene recordar que fue él quien estableció por primera vez relaciones diplomáticas entre Cuba y la Unión Soviética en 1942.
17. Durante toda la dictadura militar, Batista mantuvo relaciones comerciales con Moscú, vendiendo azúcar. En 1957, el Diario de la Marina, periódico conservador cubano, se alegró de aquellas ventas señalando que “el precio del azúcar había mejorado después de que la Unión Soviética adquiriera 200.000 toneladas”. En ningún momento, Washington se preocupó de las relaciones comerciales entre la Unión Soviética y Cuba bajo la dictadura de Batista. La historia sería otra cuando tomara el poder Fidel Castro.
18. En mayo de 1955, Batista, quien deseaba mejorar su imagen y responder a una petición popular, procedió a una amnistía general y liberó a Fidel Castro así como a los otros presos del Moncada.
19. El 2 de diciembre de 1956, tras organizar una expedición desde México donde conoció a Che Guevara, Fidel Castro desembarcó en Cuba con 81 hombres para lanzar una guerra insurreccional contra la dictadura militar de Batista. Sorprendidos por el ejército, la operación fue un fracaso y los revolucionarios tuvieron que dispersarse. Fidel Castro se encontró con otros 11 insurgentes, con un total de 7 fusiles solamente.
20. El embajador estadounidense Arthur Gardner expresó su punto de vista sobre Fidel Castro en un informe enviado al Departamento de Estado. El líder del Movimiento 26 de Julio era un “gánster” que “iba a apoderarse de las industrias americanas” y “nacionalizarlo todo”. En cuanto al dictador Batista, “dudo de que hayamos tenido mejor amigo que él”. Hacía falta entonces “apoyar al actual gobierno y promover la expansión de los intereses económicos estadounidenses”.
21. Batista ejercía una violencia feroz hacia la oposición. Pero Estados Unidos se mostró discreto con respecto a los crímenes que cometía su aliado cubano. No obstante, la embajada estadounidense en La Habana multiplicaba los informes sobre este tema: “Estamos convencidos ahora de que los recurrentes asesinatos de personas a quienes el gobierno califica de opositores y terroristas son en realidad el trabajo de la policía y del ejército. La explicación oficial es que los hombres fueron asesinados por otros opositores. Sin embargo, el agregado jurídico recibió confesiones indirectas de culpabilidad en los círculos policiales, además de pruebas de la responsabilidad de la policía”.
22. Wayne S. Smith, joven funcionario de la embajada estadounidense, estuvo conmocionado por las masacres que cometían las fuerzas del orden. Describió escenas de horror: “La policía reaccionaba de modo excesivo a la presión de los insurgentes, torturando y matando a centenas de personas, tanto a inocentes como a culpables. Se abandonaban los cuerpos, ahorcados en los árboles, en las carreteras. Tales tácticas condujeron inexorablemente a la opinión pública a rechazar a Batista y a apoyar a la oposición”.
23. En febrero de 1957, la entrevista a Fidel Castro que realizó Herbert Matthews del New York Times permitió que la opinión pública estadounidense y mundial descubriera la existencia de una guerrilla en Cuba. Batista confesaría más tarde en sus memorias que gracias a ese palo periodístico “Castro empezaba a ser un personaje de leyenda”. Matthews matizó sin embargo la importancia de su entrevista: “Ninguna publicidad, por más sensacional que fuese, habría podido tener efecto si Fidel Castro no fuera precisamente el hombre que yo describí”.
24. El 13 de marzo de 1957, un comando del Directorio Revolucionario del líder estudiantil José Antonio Echeverría, que se componía de 64 jóvenes, asaltó el Palacio Presidencial con el objetivo de ejecutar a Batista. La operación fue un fracaso y costó la vida a 40 de los 64 estudiantes. Los supervivientes fueron perseguidos a través de la ciudad y asesinados. Echeverría perdió la vida durante un enfrentamiento con la policía cerca de la Universidad de La Habana.
25. La embajada francesa en La Habana brindó un análisis sobre el ataque del 13 de marzo: “Las reacciones americanas a los acontecimientos en Cuba eran de horror, de simpatía por los insurrectos, de reprobación contra Batista. Al leer los editoriales que los principales periódicos dedicaron al evento, resulta claro que el heroísmo de los patriotas cubanos marcó mucho a Estados Unidos […]. Si algunos reconocen sin embargo que los insurrectos del 13 de marzo estuvieron equivocados en sus métodos, es verdad, mucho más que en sus objetivos, todos estiman en cambio que dieron a su causa la palma del martirio y que este ejemplo galvanizaría a la oposición cubana”.
26. Fidel Castro, quien firmó una alianza con el Directorio Revolucionario en la lucha contra Batista, estaba en desacuerdo con el asesinato político: “Estábamos contra Batista pero nunca intentamos organizar un atentado contra él y habríamos podido hacerlo. Era vulnerable. Era mucho más difícil luchar contra su ejército en las montañas o intentar tomar una fortaleza que estaba defendida por un regimiento. ¿Cuántos había en la guarnición del Moncada, aquel 26 de julio de 1953? Cerca de mil hombres, quizás más. Preparar un ataque contra Batista y eliminarlo era diez o veinte veces más fácil, pero nunca lo hicimos. ¿Acaso el tiranicidio sirvió una vez en la historia para hacer la revolución? Nada cambia en las condiciones objetivas que engendran una tiranía […] Nunca hemos creído en el asesinato de líderes […], no creíamos que se abolía o se liquidaba un sistema, cuando se eliminaba a sus líderes. Combatíamos las ideas reaccionarias, no a los hombres”.
27. En las montañas de la Sierra Maestra donde se desarrollaban los combates entre el ejército y los insurrectos, Batista evacuó por la fuerza a las familias campesinas para eliminar la base de apoyo de los rebeldes y los concentró en almacenes de la ciudad de Santiago. Aplicaba así los métodos del general español Valeriano Weyler durante la guerra de 1895-1898. En un editorial, la revista Bohemia denunció una “situación de tragedia” que recordaba “las épocas más oscuras de Cuba”. El semanal relató la suerte de unas 6.000 víctimas: “Es una historia dolorosa, de sufrimientos, de penas intensas. Es la historia de 6.000 cubanos obligados a dejar sus hogares, allí, en los rincones inextricables de la Sierra Maestra, para concentrarlos en lugares donde carecían de todo, donde era difícil ayudarlos, darles una cama o un plato de comida”.
28. El 29 de julio de 1957, el asesinato de Frank País, líder del Movimiento 26 de Julio en la provincia de Oriente, desató una inmensa manifestación que fue reprimida por las fuerzas batistianas, hasta el punto de que el embajador estadounidense Earl E. T. Smith se sintió obligado a denunciar “la acción excesiva de la policía”.
29. El 5 de septiembre de 1957, la sublevación de una fracción del ejército contra Batista en Cienfuegos fue anegada en sangre. Según el embajador Smith, “el factor clave para quebrar la revuelta de Cienfuegos” fue el uso de aviones “F-47 y B-26” suministrados por Estados Unidos.
30. El 29 de septiembre de 1957, el Colegio Médico de Cuba publicó un informe sobre la situación política cubana durante la XI Asamblea General de la Asociación Médica Mundial. Según éste, “los combatientes de la lucha armada que se rinden son liquidados. No hay prisioneros, sólo hay muertos. Muchos opositores no son sometidos al Tribunal de Justicia sino ejecutados con un tiro en la nuca o ahorcados. Intimidan a los magistrados y a los jueces sin que las voces de protesta sean escuchadas. La desesperanza se difunde entre los jóvenes que se inmolan en una lucha desigual. El que es perseguido no encuentra refugio. En la embajada de Haití, diez solicitantes de asilo fueron asesinados por la fuerza pública […]. La prensa está totalmente censurada. No se permite la información periodística, ni siquiera por parte de agencias internacionales […]. En los locales de los cuerpos represivos de la policía y del ejército, torturan a detenidos para arrancarles por la fuerza la confesión de presuntos delitos. Varios heridos presentes en las clínicas y hospitales fueron llevados por la fuerza y aparecían varias horas después asesinados en las ciudades y en el campo”. El Washington Post y Times Herald señalaron que “los médicos cubanos son víctimas de atrocidades, incluso de asesinato por curar a rebeldes cubanos”.
31. En 1958, además de apoyar al régimen de Batista, Estados Unidos enjuició y encarceló a Carlos Prío Socarrás, presidente legítimo de Cuba, refugiado en Miami, bajo pretexto de violar las leyes de neutralidad del país. Éste intentaba organizar una resistencia interna contra la dictadura.
32. En cuanto a la libertad de prensa, Estados Unidos presenta a la Cuba prerrevolucionaria con una mirada positiva. Así, afirma, “antes de 1959, el debate público era vigoroso: había 58 periódicos y 28 canales de televisión que proporcionaban una pluralidad de puntos de vista políticos”. Los documentos de la época y los hechos contradicen esta afirmación. En efecto, un informe de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) publicado en 1957 calificó de “antidemocrático al gobierno del Presidente Fulgencio Batista de Cuba, pues este gobierno no respeta la libertad de prensa”. De hecho, la censura en la prensa se aplicó durante 630 días de los 759 que duró la guerra insurreccional entre el 2 de diciembre de 1956 y el 1 de enero de 1959.
33. Bajo Batista, la corrupción era endémica. “Los diplomáticos informan incluso de que si siempre hubo corrupción gubernamental en Cuba, nunca fue tan eficaz y generalizada como bajo el régimen del Presidente Fulgencio Batista”, precisaba el New York Times.
34. Batista estaba íntimamente vinculado a los elementos de gansterismo tales como Meyer Lansky o Luigi Trafficante Jr. Sus primeros contactos con la mafia se remontaban a 1933 cuando se autoproclamó coronel y se le acercaron Charles “Lucky” Luciano y Santo Trafficante senior. El mundo del juego, sumamente lucrativo, estaba controlado por Lansky, número dos de la mafia estadounidense, ‘uno de los principales gánsteres de Estados Unidos”, quien “había creado para el dictador Batista la organización actual de los juegos de La Habana”, según el diario francés Le Monde.
35. Estados Unidos y los partidarios del antiguo régimen presentan todavía la Cuba batistiana como “la vitrina de América Latina” de la época. La realidad es sensiblemente diferente. Las estadísticas del Banco Nacional de Cuba están disponibles para este periodo y es posible comparar la situación económica bajo el gobierno democrático del presidente Carlos Prío Socarrás y bajo el régimen militar de Batista. Así, entre 1951 y 1952, el PIB cubano aumentó un 2,52%. De 1952 a 1953, bajo Batista, el PIB cayó un 11,41%, con un alza de sólo un 0,9 de 1953 a 1954, y de un 3,5 de 1954 a 1955. Sólo en 1956, el PIB volvió a alcanzar su nivel de 1952 con 2.460,2 millones de pesos. Así, resulta imposible hablar de crecimiento económico entre 1952 y 1956. Durante dos tercios del reinado de Batista no hubo crecimiento. La mejoría sólo ocurrió a partir de 1957 cuando el PIB alcanzó la cifra de 2.803,3 millones de pesos y en 1958 volvió a bajar a 2.678,9 millones de pesos.
36. Además, las reservas monetarias cayeron de 448 millones de pesos en 1952 a 373 millones en 1958, los cuales fueron robados durante la huida de Batista y sus cómplices 1 de enero de 1959. La deuda de la nación pasó de 300 millones de dólares en marzo de 1952 a 1.300 millones en enero de 1959 y el déficit presupuestario alcanzó 800 millones de dólares.
37. La política azucarera de Batista fue un fracaso. Mientras que este sector generaba ingresos a la altura de 623 millones de pesos en 1952, bajó a 383,5 millones en 1953, 412,8 millones en 1954, 402,1 millones en 1955, 426,1 millones en 1956 y 520,7 millones en 1958. Sólo el año 1957 generó más ingresos que 1952 con 630,8 millones de pesos.
38. Los obreros y empleados agrícolas pagaron el precio. Mientras que su remuneración se elevaba a 224,9 millones de pesos en 1952, cayó a 127,7 millones en 1953, 128,2 millones en 1954, 118,9 millones en 1955, 127 millones en 1956, 175,3 millones en 1957 y 156,9 millones en 1958. Durante el régimen de Batista nunca tuvieron el ingreso de 1952. Lo mismo ocurrió con los obreros y empleados no agrícolas. Mientras que su ingreso global era de 186,6 millones de pesos en 1952, bajó a 126,2 millones en 1953, 123,5 millones en 1954, 112,7 millones en 1955, 114,6 millones en 1956, 145,7 millones en 1957 y 141,8 millones en 1958. Bajo Batista los obreros y empleados no agrícolas nunca alcanzaron su nivel de ingreso de 1952.
39. No obstante, el régimen de Batista se benefició de la ayuda económica estadounidense como nunca antes. Las inversiones estadounidenses en Cuba pasaron de 657 millones de dólares en 1950 bajo Carlos Prío Socarrás a más de 1.000 millones de dólares en 1958.
40. El profesor estadounidense Louis A. Pérez Jr. señala que “en realidad, el ingreso per cápita en Cuba en 1958 era más o menos similar al de 1947”.
41. Según un estudio que realizó el Consejo Nacional de Economía de Estados Unidos entre mayo de 1956 y junio de 1957 publicado en un informe titulado Investment in Cuba. Basic Information for the United States Busing Department of Commerce, el número de desempleados era de 650.000 la mitad del año, es decir cerca del 35% de la población activa. Entre esas 650.000 personas, 450.000 eran desempleados permanentes. Entre los 1,4 millones de trabajadores, cerca del 62% recibía un salario inferior a 75 pesos mensuales. Según el Departamento de Comercio de Estados Unidos, “en el campo, el número de desocupados aumentaba tras la zafra azucarera y podía superar el 20% de la mano de obra, es decir entre 400.000 y 500.000 personas”. Los ingresos anuales del jornalero no superaban los 300 dólares.
42. Cerca del 60% de los campesinos vivía en barracones con techo de guano y piso de tierra desprovistos de sanitarios o de agua corriente. Cerca del 90% no tenían electricidad. Cerca del 85% de esos barracones tenían una o dos piezas para toda la familia. Sólo el 11% de los campesinos consumía leche, el 4% carne y el 2% huevos. El 43% eran analfabetos y el 44% nunca había ido a la escuela. El New York Times señala que “la gran mayoría de ellos en las zonas rulares –guajiros o campesinos– vivían en la miseria, a nivel de la subsistencia”.
43. Según el economista inglés Dudley Seers, la situación en 1958 era “intolerable. “Lo que era intolerable, era una tasa de desempleo tres veces más elevada que en Estados Unidos. Por otra parte, en el campo, las condiciones sociales eran malísimas. Cerca de un tercio de la nación vivía en la suciedad, comiendo arroz, frijoles, plátanos y verdura (casi nunca carne, pescado, huevos o leche), viviendo en barracones, normalmente sin electricidad ni letrinas, víctima de enfermedades parasitarias y no se beneficiaba de un servicio de salud. Se le negaba la instrucción (sus hijos iban a la escuela un año como máximo). La situación de los precarios, instalados en barracas provisionales en las tierras colectivas, era particularmente difícil […]. Una importante proporción de la población urbana también era muy miserable”.
44. El Presidente John F. Kennedy se expresó también al respecto: “Pienso que no hay un país en el mundo, incluso los países bajo dominio colonial, donde la colonización económica, la humillación y la explotación fueron peores que las que hubo en Cuba, debido a la política de mi país, durante el régimen de Batista. Nos negamos a ayudar a Cuba en su necesidad desesperada de progreso económico. En 1953, la familia cubana mediana tenía un ingreso de 6 dólares semanales […]. Este nivel abismal empeoró a medida que la población crecía. Pero en vez de extenderle una mano amistosa al pueblo desesperado de Cuba, casi toda nuestra ayuda tomaba la forma de asistencia militar –asistencia que sencillamente reforzó la dictadura de Batista [generando] el sentimiento creciente de que Estados Unidos era indiferente a las aspiraciones cubanas a una vida decente”.
45. Arthur M. Schlesinger, Jr., asesor personal del Presidente Kennedey, recordó una estancia en la capital cubana y testimonió: “Me encantaba La Habana y me horrorizó la manera en que esta adorable ciudad se había transformado desgraciadamente en un gran casino y prostíbulo para los hombres de negocios norteamericanos […]. Mis compatriotas caminaban por las calles, se iban con muchachas cubanas de catorce años y tiraban monedas sólo por el placer de ver a los hombres revolcarse en el alcantarillado y recogerlas. Uno se preguntaba cómo los cubanos – viendo esta realidad – podían considerar a Estados Unidos de otro modo que con odio”.
46. Contrariamente a las prácticas el ejército gubernamental, los revolucionarios otorgaban una gran importancia al respeto de la vida de los prisioneros. Al respecto, Fidel Castro cuenta: “En nuestra guerra de liberación nacional, no hubo un solo caso de prisionero torturado, ni siquiera cuando hubiéramos podido encontrar como pretexto la necesidad de conseguir una información militar para salvar a nuestra propia tropa o para ganar una batalla. No hubo un solo caso. Hubo centenares de prisioneros, luego miles, antes del fin de la guerra; se podrían buscar los nombres de todos y no hubo un solo caso entre estos cientos, estos miles de prisioneros que sufriera una humillación, o siquiera un insulto. Casi siempre poníamos en libertad a estos prisioneros. Eso nos ayudó a ganar la guerra, porque nos dio un gran prestigio, una gran autoridad frente a los soldados del enemigo. Confiaban en nosotros. Al inicio, nadie se rendía; al final se rendían en masa”. El New York Times también aludió al buen tratamiento reservado a los soldados presos: “Es el tipo de conducta que ha ayudado al Señor Castro a tener una importancia tan extraordinaria en el corazón y el espíritu de los cubanos”.
47. El embajador Smith resumió las razones del apoyo de Estados Unidos a Batista: “El gobierno de Batista es dictatorial y pensamos que no tiene el apoyo de la mayoría del pueblo de Cuba. Pero el gobierno de Cuba ha sido un gobierno amistoso hacia Estados Unidos y ha seguido una política económica generalmente sana que ha beneficiado a los inversionistas estadounidenses. Ha sido un partidario leal de las políticas de Estados Unidos en los foros internacionales”.
48. El periodista estadounidense Jules Dubois, uno de los mejores especialistas de la realidad cubana de la época con Herbert L. Matthews, describió al régimen de Batista: “Batista regresó al poder el 10 de marzo de 1952 y empezó entonces la etapa más sangrienta de la historia cubana desde la guerra de independencia, casi un siglo antes. Las represalias de las fuerzas represivas de Batista costaron la vida a numerosos presos políticos. Por cada bomba que estallaba, sacaban a dos presos de la cárcel y los ejecutaban de modo sumario. Una noche en Marianao, un barrio de La Habana, se repartieron los cuerpos de 98 presos políticos por las calles, acribillados de balas”.
49. El Presidente Kennedy también denunció la brutalidad del régimen: “Hace dos años, en septiembre de 1958, un grupo de rebeldes barbudos bajó de las montañas de la Sierra Maestra de Cuba y empezó su larga marcha hacia La Habana, una marcha que derrocó finalmente a la dictadura brutal, sangrienta y despótica de Fulgencio Batista […]. Nuestro fracaso más desastroso fue la decisión de darle estatura y apoyo a una de las más sangrientas y represivas dictaduras en la larga historia de la represión latinoamericana. Fulgencio Batista asesinó a 20.000 cubanos en 7 años –una proporción más grande de la población cubana que la proporción de norteamericanos que murieron en las dos guerras mundiales– y transformó la democrática Cuba en un Estado policiaco total, destruyendo cada libertad individual”.
50. A pesar de las declaraciones oficiales de neutralidad en el conflicto cubano, Estados Unidos brindó su apoyo político, económico y militar a Batista y se opuso a Fidel Castro. A pesar de ello, sus 20.000 soldados y una superioridad material, Batista no pudo vencer a una guerrilla que se componía de 300 hombres armados durante la ofensiva final del verano de 1958. La contraofensiva estratégica que lanzó Fidel Castro ocasionó la huida de Batista a República Dominica y el triunfo de la Revolución el 1 de enero de 1959.
 
Tomado de Cubadebate

Memorial José Martí cumple su aniversario 20

 

Con motivo de la fecha se llevarán a cabo disímiles actividades a lo largo del 2016
Visita realizada al Memorial José Martí de la Plaza de la Revolución
La actividad político cultural por el aniversario de la inauguración del Memorial se efectuará el 1ro. de febrero.Foto: Alberto Borrego
Veinte años han pasado, desde aquel 27 de enero de 1996, cuando el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz dejó inaugurado el Memorial José Martí, e hizo realidad su idea de convertir el Monumento ubicado en la Plaza de la Re­volución de La Habana en un centro de homenaje permanente a nuestro Héroe Nacional.
Ana María Troya, encargada de Rela­ciones Públicas del centro, explicó que la institución se pro­pone realizar durante todo el año variadas actividades, como la puesta en funcionamiento de su página web, en la cual el usuario podrá encontrar información tanto histórica como de actividades culturales y noticias del centro y de la vida y obra de José Martí. Ade­más, está prevista la publicación de una nueva edición de las revistas Algo más que piedra, y
Para un amigo sincero, que recogen los trabajos premiados en el concurso que se realiza anualmente.
El jueves 28 de enero tendrá lugar la inauguración de una exposición filatélica, del co­leccionista Grigori Martín Martínez, que recoge sellos de José Martí, el Monumento y la Pla­za de la Revolución. Además, se realizará la con­ferencia El antimperialismo en el pensamiento martiano, que será impartida por Ja­vier Sanzo Díaz, museólogo de la institución, actividad que contará con la participación de los niños del Coro Solfa dirigidos por la maestra Mailán Ávila.
Está previsto que la actividad político cultural por el aniversario de la inauguración del Memorial, se efectúe el 1ro. de febrero a las 3:00 p.m., y que cuente con la presencia del Maestro Frank Fernández —quien fuera el artista que realizó el concierto de inauguración en 1996— y el Coro de la Schola Can­torum Coralina, dirigido por la maestra Alina Orraca.
En ese espacio se reconocerá a los trabajadores fundadores, así como a aquellas personas que hicieron posible la proyección y creación de este lugar, que tiene como objetivo mantener viva la vida y obra de nuestro Héroe Nacional.
También, como parte de las celebraciones, debe quedar inaugurada una exposición de más de 20 artistas de la plástica que durante estos años han expuesto en el Memorial, con la curaduría del artista Kamil Bullaudy.
“Durante dos décadas el Memorial ha sido protagonista de una extensión cultural me­diante más de 500 actividades anuales dirigidas hacia niños, jóvenes y adultos, a través de las peñas Romance, Vida y la del payaso Alepi­to. Asimismo, brinda un sostenido apoyo y divulgación a muchos artistas, con más de 300 exposiciones en estos 20 años, entre las más destacadas Fidel es Fidel, del fotógrafo Ro­berto Chile, que recibió alrededor de 8 000 visitantes en un mes”, afirmó la subdirectora del Centro Enith Alerm Prieto.