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Blog denuncia presencia ilegal de Base Naval Yanqui en Cuba

Ya se encuentra en las redes sociales el Blog Contra la Base Naval de Guantánamo, perteneciente al Ministerio de las Comunicaciones, que denuncia la presencia de la Base Naval de Estados Unidos en Guantánamo, en contra de la voluntad soberana de los cubanos.
En la Plataforma Reflejos , en la dirección Fuera.Cubava.Cu se accede al Portal , en el que se han publicado artículos que esclarecen como Estados Unidos desde 1903 usurpo Caimanera y como la Base Naval tras el triunfo de la revolución Cubana en 1959 , se convirtió en foco de tensión , provocaciones y agresiones. También el asesinato de soldados cubanos encargaos de la protección del perímetro fronterizo, de pescadores y trabajadores de la propia Base Naval.
Raúl Capote Fernández , Director de Comunicación Institucional del Ministerio de las Comunicaciones , manifestó que en menos de una semana , el Blog contra la Base Naval de Guantánamo ha tenido una cifra record de más de 13 mil visitas.
Cuba ha dejado claro como una de las posiciones de principios en la normalización de sus relaciones diplomáticas con Estados Unidos que el gobierno norteamericano devuelva el territorio ocupado en Guantánamo.
Baner cambiadp

Nemesia y el poeta

zapaticos

La his­toria de Nemesia Rodríguez Montano está mar­cada por el dolor que le causó a ella y a su familia la invasión mercenaria en abril de 1961
Autor: Ventura de Jesús | corresponsales@granma.cu
30 de marzo de 2016 22:03:10
La imagen de los zapaticos blancos traspasados por la metralla tocó la sensibilidad del escritor. Foto: Yander Zamora
CIÉNAGA DE ZAPATA, Matanzas.—La his­toria de Nemesia Rodríguez Montano está mar­cada por el dolor que le causó a ella y a su familia la invasión mercenaria en abril de 1961. Y aunque el tiempo redime un tanto el recuerdo de los dramáticos sucesos, ella sigue viendo por todas partes la presencia ineludible de su madre.
No puedo olvidarla, dice con la mayor na­turalidad, y asegura que no es el drama de los muertos, “es que su memoria me trae recuerdos de la infancia y también mucha tristeza, sobre todo cuando se acerca el mes de abril”, admite la humilde cenaguera, aferrada a envejecer y morir en su natal Ciénaga de Zapata.
Algo bueno en esa tormenta recurrente es la evocación de una persona bondadosa, que en aquellas horas señaladas por la tragedia se impuso un receso como periodista para consagrarse a escribir quizá su mejor poema: Elegía de los zapaticos blancos.
“Conocí a Jesús Orta Ruiz, el Indio Naborí, en un momento muy triste y su ternura quedó grabada para siempre en mi memoria. Lo recuerdo como un hombre derecho y de buen corazón, y con el tiempo supe que él sentía especial afecto por las personas humildes, sencillas”.
“Conocí a Jesús Orta Ruiz en un momento muy triste”, cuenta Nemesia. Foto: Yander Zamora
La trágica historia de Nemesia y su familia, víctimas del bombardeo que alcanzó el ca­mión donde se evacuaban, dio origen a un poe­ma que con estremecedora belleza ofrece las consecuencias de la invasión, sin dudas la mejor crónica sobre los sucesos de Girón, uno de los acontecimientos más publicitados y sobre el que se han escrito cientos de artículos y libros.
La imagen de unos zapaticos blancos traspasados por la metralla tocó la sensibilidad de quien era ya un reconocido periodista y escritor, que con apasionado sentido de la solidaridad humana entendió enseguida que había algo más impactante que la narración del drama.
Cuenta Nemesia que algunos años más tarde supo por el propio Naborí las circunstancias que matizaron su encuentro con el re­nombrado poeta. Asegura que fue Celia Sán­chez quien le pidió a Naborí, conocedor profundo del género humano, que contara en una crónica lo ocurrido con su familia, víctima del brutal ataque.
“Cuando El Indio llegó a la terminal de Jagüey Grande le señalaron el camión de mi papá, que había sido pintado de rojo y llevaba en letras amarillas la sigla INRA (Instituto Nacional de Reforma Agraria). En la cama del camión encontró los zapaticos blancos atravesados por la metralla mientras escudriñaba y hacía fotos a los escombros.
“Con ellos se apareció en la casa donde yo me encontraba junto a mi hermana herida, justo detrás de la funeraria del pueblo. Ya ha­bíamos enterrado a mi mamá y yo lloré sin consuelo al ver además mis sueños rotos, aquellos zapaticos que tanto me ilusionaron.
“Conversó conmigo largo rato y me hizo muchas preguntas. Para tratar de calmarme suplicó que le contara sobre mis sueños de niña y fue entonces que conoció los pormenores de mi obsesión por los zapaticos blancos, que mi mamá solo pudo comprarme luego del triunfo de la Revolución, justo en abril de 1961; los vi tan lindos que no encontraba ocasión ni lugar para estrenar.
“Mi papá llegó a la casa y dijo que recogiéramos lo imprescindible que había una invasión y debíamos trasladarnos a Jagüey Gran­de. A mis 13 años de edad yo no tenía la menor idea de lo que era una invasión; de todas maneras, eché la mejor de mi escasa ropa y mis zapaticos blancos.
“En el camino un avión ametralló el ca­mión de mi papá, donde íbamos todos, y mató a mi mamá e hirió a dos hermanos y a mi abuelita. Un testimonio más o menos así debí contarle al poeta, quien al llegar a La Habana le contó a su esposa: ‘¡Ay, Eloína!, creo que no voy a cumplir con el encargo de Celia, pues tengo algo en mente y debo escribirlo esta misma noche’”.
Y así nació Elegía de los zapaticos blancos, tal vez la nota más alta y humana contada sobre los sucesos de Girón.
En gesto generoso, El Indio y personas allegadas le compraron a la niña Nemesia un par de zapatos en la tienda Fin de Siglo, en La Habana.
“Después de sucesivas negativas acepté por agradecimiento y para no parecer demasiado grosera. Los guardé y los tuve mucho tiempo, pero nunca fue igual.
“Él vino a verme en varias ocasiones a So­plillar. Fue un amigo cercano a la familia y a quien quisimos mucho. Una vez organizamos una canturía en casa y lo invitamos. Ya para entonces estaba ciego y mis hermanos y yo le obsequiamos una décima. Él se puso muy contento y dejó ver su naturaleza de hombre bonachón”.
Por lo mucho que los cubanos hemos oído hablar de Nemesia, quizá alguien piense que se siente una mujer importante.
Pero no es así, es la misma campesina de siempre, que sigue viviendo en un hogar humilde en el interior de la Ciénaga, eso sí, colmada del cariño y la admiración de su pueblo.
—¿Y qué me dices de Fidel?
—Nadie me conoce mejor, sabe que soy una mujer franca y orgullosa de su Revo­lución. Verlo así, luchando todavía, me da mucha fuerza y optimismo para vivir y continuar defendiendo los mismos ideales.Nemesia

Marzo de 1961: un mes colmado de agresiones y provocaciones

Hace 55 años
A pesar de la ocurrencia de atentados y provocaciones, la Revolución continuó adelante
Autor: Eugenio Suárez Pérez | internet@granma.cu
Autor: Acela Caner Román | internet@granma.cu
30 de marzo de 2016 22:03:54
A pesar de las agresiones la Campaña de Alfabetización continuó su curso. Foto: Tomada del Libro Mil fotos de Cuba
Abocado el país a una inminente agresión mi­litar por fuerzas que se entrenaban en el exterior, en marzo de 1961 los sabotajes y agresiones del gobierno de Estados Unidos contra Cuba se in­cre­mentaron y las provocaciones aé­reas se multiplicaron. Por lo general, cada día, dos o tres aviones a chorro, procedentes de la ilegal Ba­se Na­val en Guantánamo, sobrevolaban nuestro territorio a una altura de 500 pies y en un rumbo de este a oeste. Más de 160 violaciones fueron registradas, incluyéndose entre ellas los helicópteros que s­a­lían de esa base, descendían unos minutos hasta posarse en territorio cubano y luego volvían a su lugar de origen.
Eran las semanas cercanas a los días de la in­vasión mercenaria por Playa Larga y Playa Gi­rón. Las intenciones enemigas iban dirigidas a debilitar nacional e internacionalmente a la Re­vo­lu­ción Cubana y crear las condiciones para materializar los objetivos que se habían propuesto.
LAS PRIMERAS AGRESIONES DEL MES
El primero de marzo, la prensa dio a conocer la noticia de que manos enemigas, al servicio del imperialismo yanqui, habían hecho estallar un petardo en los baños del plantel Nobel Academy —sito en 10 de Octubre No. 202, esquina a San Mariano—, con el trágico saldo de nueve heridos, entre los cuales estaba una niña que perdió la visión.
También ese día fue el sepelio del miliciano Máximo Gómez González, vilmente asesinado en Marianao por varios elementos contrarrevolucionarios.
El 2 de marzo, el presidente ecuatoriano José María Velazco Ibarra, reveló que el gobierno de Estados Unidos había condicionado la concesión de unos préstamos que Ecuador necesitaba para resolver apremiantes problemas, a que su país rompiera las relaciones diplomáticas con Cuba.
Los cubanos conocimos esa noticia mientras aviones piratas procedentes del norte, lanzaban propaganda contrarrevolucionaria en varios lu­ga­res del país. Acción que repetirían varias veces durante el mes.
Al siguiente día, elementos contrarrevolucionarios, hicieron estallar una bomba frente al edificio “SUMESA”, en el reparto Altahabana, causando la muerte al joven estudiante de Co­mer­cio José María Méndez Marrero.
Como consecuencia de un nuevo acto terrorista, el 8 de marzo, se dio sepultura al miliciano Carlos Rodríguez Borbolla, asesinado cuando custodiaba el almacén de papel de bobina sito en Franco, entre Lindero y Santa Marta. Dos días después, el 10 de marzo, también fue sepultado el miliciano Raúl Silvio Vega, quien murió a consecuencia de las heridas que había recibido, va­rios días antes, por criminales al servicio de la con­trarrevolución.
El 11 de marzo la sesión inaugural del Comité de Libertad de Prensa de la Sociedad Intera­me­ricana de Prensa (SIP) tuvo como tema central atacar a la Revolución Cubana y a la agencia Prensa Latina. Manejada por los dueños de los grandes rotativos del hemisferio, la SIP no halló otra fórmula para secundar las presiones nor­teamericanas que embestir contra Prensa Latina para restarle valor como agencia de noticias.
En la madrugada del 13 de marzo, en típico acto de piratería, un barco procedente de la base norteamericana, atacó con un cañón y ametralladoras de grueso calibre las instalaciones de la re­finería de petróleo de Punta Gorda, en San­tiago de Cuba. En el ataque murió el marinero cubano René Rodríguez Hernández.
LAS VACUNAS ESTABAN VENCIDAS
Ese día, 13 de marzo de 1961, en la escalinata de la Universidad de La Habana, el Coman­dante en Jefe Fidel Castro Ruz ofreció detalles acerca de las cínicas declaraciones de Kennedy respecto a un lote de 165 vacunas antipoliomielíticas suministradas a un funcionario cubano por representantes de la Cruz Roja norteamericana en la Base Naval de Guantánamo.
El hecho ocurrió cuando, al producirse un bro­te de poliomielitis en la ciudad, un fun­cio­nario de la Cruz Roja guantanamera, en vez de solicitar vacunas a la Cruz Roja Nacional —y sin consultarlo previamente— solicitó algunas va­cunas a la Cruz Roja de la Base Naval. En el momento de la entrega acudió allí una plaga de reporteros y de fotógrafos, y con mucha ceremonia y solemnidad levantaron acta e hicieron una gran algarabía en torno a la va­cuna.
Apenas habían pasado 48 horas cuando, en una conferencia de prensa, John F. Kennedy —haciendo un uso indigno y politiquero de aquel hecho—, con voz almibarada declaró que él tenía “una gran simpatía por el pueblo de Cu­ba, como lo demostraban esas vacunas que ha­bía mandado allí. […] lo más ridículo de todo eso —según contara Fidel a los estudiantes reunidos frente al Alma Mater— fue que entretenidos en politiquear con aquellas vacunas, no se dieron cuenta, o no quisieron darse cuenta de que ha­bían mandado unas vacunas que estaban vencidas desde hace tres meses”.[1]
CONTINÚAN LAS AGRESIONES
Las bandas de alzados —que habían proliferado en las zonas el Escambray en espera de la invasión, organizadas por el imperialismo y llevando luto a las familias campesinas con múltiples crímenes—, fueron desarticuladas por la acción revolucionaria de las Milicias y el Ejército Rebelde. El 14 de marzo, el Ministerio de las Fuerzas Revolucionarias publicó un comunicado por el cual dio a conocer que, “de los quinientos hombres aproximadamente que a principio de enero integraban los grupos contrarrevolucionarios divididos en diez bandas, han sido puestos fuera de combate 420, de la siguiente forma: 39 muertos y 381 prisioneros”.[2]
También el 14 de marzo, elementos contrarrevolucionarios de forma sincronizada incendiaron los Ten Cents de las calles Monte y Suárez y Obispo y Habana, ocasionando varios heridos y grandes pérdidas.
El 15, en Trinidad, el miliciano Miguel Rodrí­guez Rodríguez fue atacado y herido por elementos contrarrevolucionarios.
En su edición del 17 de marzo, el New York He­rald Tribune anunció que, en las próximas semanas, se producirían invasiones a Cuba por diferentes puntos de la Isla de manera simultánea. Y, el 18, se dio a conocer otro brutal asesinato en el Escambray, esta vez la víctima fue el cam­pesino Manuel Rodríguez Pozo.
El 21 de marzo, con la explosión de una po­tente bomba en un auto que estaba estacionado en calle 15 entre 2 y 4, en el Vedado, murieron dos personas, ignorándose si las víctimas estaban dentro o fuera del vehículo, ya que sus cuerpos fueron lanzados a ambos extremos de la acera. Frente al lugar de la explosión radicaba la Unión Sindical de los Viajantes de Medicina, donde se ha­bía efectuado un acto de la Federación de Mu­je­res Cu­ba­nas. En el momento de la explosión se hallaban todavía en el lugar numerosas asistentes al acto. Ese día también explotó un pe­tardo en San Ni­colás entre San Lázaro y Ma­le­cón y otro en el Cerro, en calle Cocos entre Au­ditor y San Pablo.
En el hotel Biltmore de Nueva York, el 23 de marzo, quedó constituido el “Gobierno Pro­vi­sional Contrarrevolucionario”, presidido por José Miró Cardona, quien expresó que aspiraba a derogar todas las leyes revolucionarias a fin de devolver a los monopolios extranjeros, a los latifundistas y a los grandes propietarios de fincas cubanas, las propiedades confiscadas por el Go­bierno Revolucionario. Era el Gobierno Pro­vi­sio­nal que Estados Unidos había concebido pa­ra tan pronto la brigada invasora de mercenarios ocupase una cabeza de playa, solicitara su apo­yo para ocupar el resto del territorio na­cional.
También ese 23 de marzo un crucero nor­tea­me­ricano atacó, con fuego de artillería an­tiaérea, a un avión cubano que volaba a la al­tura de Imías, en la zona de Guantánamo.
El 29 de marzo se conoció que —en la calle 32 No. 210, en El Vedado—, había sido ocupada una fábrica de bombas y gran cantidad de ar­mas. Asimismo, en el inmueble sito en San Ra­fael No. 966 entre Espada y Hospital, fueron de­te­nidos varios jefes de grupos terroristas, mientras desarrollaban una reunión para acordar la unificación de las pandillas terroristas.
ARRECIAN LAS AGRESIONES EL ÚLTIMO DÍA DE MARZO
Ninguna de las violaciones y agresiones pueden ser consideradas como hechos aislados. Todas tenían como denominador común destruir la Revolución Cubana, bien provocando el miedo o buscando un pretexto que justificara la agresión ante la opinión pública internacional.
Una de las acciones de más impacto ocurridas el 31 de marzo, fue la criminal provocación perpetrada por elementos contrarrevolucionarios en el parque de Güines, donde las instituciones católicas y los creyentes participaban en la tradicional representación de la Pasión y Muerte de Jesucristo. En plena actividad religiosa, un grupo de contrarrevolucionarios llegó dando gritos y atacando a varios espectadores; otro hizo numerosos disparos desde un automóvil y, para hacer más dramática la situación, lanzaron fósforo vivo cerca del escenario. La rápida ac­ción del pueblo evitó que se produjera un incendio, pero no pudo evitar que se produjeran heridos, algunos de ellos muy graves.
También, ese último día de marzo, a las 13:30 horas, un guardacostas de la Marina de Guerra Revolucionaria interceptó una goleta de Estados Unidos en aguas jurisdiccionales de Cuba y le pidió que le siguiera hasta el puerto de Baracoa con el propósito de aclarar su situación. Poco después llegaron al lugar dos aviones a chorro, los cuales descendieron continuamente sobre el guardacostas. Luego, dos aviones de guerra cu­yas maniobras tan cercanas causaron intoxicación de algunos marineros miembros de la tripulación. Media hora más tarde, llegaron otros dos aviones tipo Catalina y, después aparecieron dos destructores norteamericanos que prosiguieron en su intento por amedrentar a la embarcación cubana. La situación alcanzó tal nivel de tensión que —según escribiera el ministro de Relaciones Exteriores Interino, doctor Carlos Olivares en una nota de protesta entregada al embajador de Suiza en Cuba—, “las autoridades cubanas que estaban conociendo del hecho, percatadas del ine­quívoco propósito provocador de las unidades de guerra norteamericanas, ordenaron al guardacostas cubano que permitiera a la goleta en cuestión proseguir libremente su rumbo”[3] frustrando de este modo un grave incidente de consecuencias imprevisibles.
Gracias que en Palm Beach, Florida, dos altos jefes policiales desbarataron una nueva conjura al desmentir la información de la agencia de noticias norteamericana UPI, en el sentido de que cuatro cubanos tramaban el secuestro de la hija del presidente John F. Kennedy.
A todos estos acontecimientos del 31 de mar­zo se suma que, coincidentemente, ese día vencía el plazo de la Ley Azucarera contra Cu­ba, aprobada por el Gobierno norteamericano, la cual concedía poderes extraordinarios al presidente de Estados Unidos para redistribuir las cuotas de azúcar en el mercado estadounidense. John F. Kennedy decidió aprobar una prórroga de la Ley por otros 15 meses y eliminar definitivamente a Cuba como proveedor de azúcar a ese país.
A PESAR DE TANTAS AGRESIONES, LA REVOLUCIÓN NO SE DETUVO
Esos atentados y provocaciones que ocu­rrían continuamente, no impidieron que avanzara la Revolución. Mientras hombres y mujeres se preparaban para enfrentar militarmente la in­minente amenaza de invasión, la primera za­fra del pueblo se desarrollaba con la participación de decenas de miles de macheteros vo­luntarios.
Y la Campaña de Alfabetización, a cuya or­ganización e implementación se dedicaban los mayores esfuerzos, fue priorizada de modo tal que, cuando Armando Hart, entonces ministro de Educación, tuvo que viajar al frente de una de­legación cultural por varios países de Europa, Fidel Castro asumió el cargo de ministro de Edu­cación para dirigir personalmente la batalla contra el analfabetismo.
Producción, defensa y alfabetización no se de­tuvieron a pesar de que en la segunda quincena de abril el pueblo cubano tendría que en­frentar y derrotar a un ejército de mercenarios invasores.

[1] Revolución. 14 de marzo 1961. p. 3.
[2] Revolución. 14 de marzo 1961. p. 1.
[3] Revolución, 5 de abril de 1961, p. 8.Alfabetizador

El hermano Obama

Artículo de Fidel Castro Ruz
No necesitamos que el imperio nos regale nada. Nuestros esfuerzos serán legales y pacíficos, porque es nuestro compromiso con la paz y la fraternidad de todos los seres humanos que vivimos en este planeta

28 de marzo de 2016 01:03:16
Los reyes de España nos trajeron a los conquistadores y dueños, cuyas huellas quedaron en los hatos circulares de tierra asignados a los buscadores de oro en las arenas de los ríos, una forma abusiva y bochornosa de explotación cuyos vestigios se pueden divisar desde el aire en muchos lugares del país.
El turismo hoy, en gran parte, consiste en mostrar las delicias de los paisajes y saborear las exquisiteces alimentarias de nuestros mares, y siempre que se comparta con el capital privado de las grandes corporaciones extranjeras, cuyas ganancias si no alcanzan los miles de millones de dólares per cápita no son dignas de atención alguna.
Ya que me vi obligado a mencionar el tema, debo añadir, principalmente para los jóvenes, que pocas personas se percatan de la importancia de tal condición en este momento singular de la historia humana. No diré que el tiempo se ha perdido, pero no vacilo en afirmar que no estamos suficientemente informados, ni ustedes ni nosotros, de los conocimientos y las conciencias que debiéramos tener para enfrentar las realidades que nos desafían. Lo primero a tomar en cuenta es que nuestras vidas son una fracción histórica de segundo, que hay que compartir además con las necesidades vitales de todo ser humano. Una de las características de este es la tendencia a la sobrevaloración de su papel, lo cual contrasta por otro lado con el número extraordinario de personas que encarnan los sueños más elevados.
Nadie, sin embargo, es bueno o es malo por sí mismo. Ninguno de nosotros está diseñado para el papel que debe asumir en la sociedad revolucionaria. En parte, los cubanos tuvimos el privilegio de contar con el ejemplo de José Martí. Me pregunto incluso si tenía que caer o no en Dos Ríos, cuando dijo “para mí es hora”, y cargó contra las fuerzas españolas atrincheradas en una sólida línea de fuego. No quería regresar a Estados Unidos y no había quién lo hiciera regresar. Alguien arrancó algunas hojas de su diario. ¿Quién cargó con esa pérfida culpa, que fue sin duda obra de algún intrigante inescrupuloso? Se conocen diferencias entre los Jefes, pero jamás indisciplinas. “Quien intente apropiarse de Cuba recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha”, declaró el glorioso líder negro Antonio Maceo. Se reconoce igualmente en Máximo Gómez, el jefe militar más disciplinado y discreto de nuestra historia.
Mirándolo desde otro ángulo, cómo no admirarse de la indignación de Bonifacio Byrne cuando, desde la distante embarcación que lo traía de regreso a Cuba, al divisar otra bandera junto a la de la estrella solitaria, declaró: “Mi bandera es aquella que no ha sido jamás mercenaria…”, para añadir de inmediato una de las más bellas frases que escuché nunca: “Si deshecha en menudos pedazos llega a ser mi bandera algún día… ¡nuestros muertos alzando los brazos la sabrán defender todavía!…”. Tampoco olvidaré las encendidas palabras de Camilo Cienfuegos aquella noche, cuando a varias decenas de metros bazucas y ametralladoras de origen norteamericano, en manos contrarrevolucionarias, apuntaban hacia la terraza donde estábamos parados. Obama había nacido en agosto de 1961, como él mismo explicó. Más de medio siglo transcurriría desde aquel momento.
Veamos sin embargo cómo piensa hoy nuestro ilustre visitante:
“Vine aquí para dejar atrás los últimos vestigios de la guerra fría en las Américas. Vine aquí extendiendo la mano de amistad al pueblo cubano”.
De inmediato un diluvio de conceptos, enteramente novedosos para la mayoría de nosotros:
“Ambos vivimos en un nuevo mundo colonizado por europeos”. Prosiguió el Presidente norteamericano. “Cuba, al igual que Estados Unidos, fue constituida por esclavos traídos de África; al igual que Estados Unidos, el pueblo cubano tiene herencias en esclavos y esclavistas”.
Las poblaciones nativas no existen para nada en la mente de Obama. Tampoco dice que la discriminación racial fue barrida por la Revolución; que el retiro y el salario de todos los cubanos fueron decretados por esta antes de que el señor Barack Obama cumpliera 10 años. La odiosa costumbre burguesa y racista de contratar esbirros para que los ciudadanos negros fuesen expulsados de centros de recreación fue barrida por la Revolución Cubana. Esta pasaría a la historia por la batalla que libró en Angola contra el apartheid, poniendo fin a la presencia de armas nucleares en un continente de más de mil millones de habitantes. No era ese el objetivo de nuestra solidaridad, sino ayudar a los pueblos de Angola, Mozambique, Guinea Bissau y otros del dominio colonial fascista de Portugal.
En 1961, apenas un año y tres meses después del Triunfo de la Revolución, una fuerza mercenaria con cañones e infantería blindada, equipada con aviones, fue entrenada y acompañada por buques de guerra y portaviones de Estados Unidos, atacando por sorpresa a nuestro país. Nada podrá justificar aquel alevoso ataque que costó a nuestro país cientos de bajas entre muertos y heridos. De la brigada de asalto proyanki, en ninguna parte consta que se hubiese podido evacuar un solo mercenario. Aviones yankis de combate fueron presentados ante Naciones Unidas como equipos cubanos sublevados.
Es de sobra conocida la experiencia militar y el poderío de ese país. En África creyeron igualmente que la Cuba revolucionaria sería puesta fácilmente fuera de combate. El ataque por el Sur de Angola por parte de las brigadas motorizadas de Sudáfrica racista los lleva hasta las proximidades de Luanda, la capital de este país. Ahí se inicia una lucha que se prolongó no menos de 15 años. No hablaría siquiera de esto, a menos que tuviera el deber elemental de responder al discurso de Obama en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso.
No intentaré tampoco dar detalles, solo enfatizar que allí se escribió una página honrosa de la lucha por la liberación del ser humano. De cierta forma yo deseaba que la conducta de Obama fuese correcta. Su origen humilde y su inteligencia natural eran evidentes. Mandela estaba preso de por vida y se había convertido en un gigante de la lucha por la dignidad humana. Un día llegó a mis manos una copia del libro en que se narra parte de la vida de Mandela y ¡oh, sorpresa!: estaba prologado por Barack Obama. Lo ojeé rápidamente. Era increíble el tamaño de la minúscula letra de Mandela precisando datos. Vale la pena haber conocido hombres como aquel.
Sobre el episodio de Sudáfrica debo señalar otra experiencia. Yo estaba realmente interesado en conocer más detalles sobre la forma en que los sudafricanos habían adquirido las armas nucleares. Solo tenía la información muy precisa de que no pasaban de 10 o 12 bombas. Una fuente segura sería el profesor e investigador Piero Gleijeses, quien había redactado el texto de “Misiones en conflicto: La Habana, Washington y África 1959-1976”; un trabajo excelente. Yo sabía que él era la fuente más segura de lo ocurrido y así se lo comuniqué; me respondió que él no había hablado más del asunto, porque en el texto había respondido a las preguntas del compañero Jorge Risquet, quien había sido embajador o colaborador cubano en Angola, muy amigo suyo. Localicé a Risquet; ya en otras importantes ocupaciones estaba terminando un curso del que le faltaban varias semanas. Esa tarea coincidió con un viaje bastante reciente de Piero a nuestro país; le había advertido a este que Risquet tenía ya algunos años y su salud no era óptima. A los pocos días ocurrió lo que yo temía. Risquet empeoró y falleció. Cuando Piero llegó no había nada que hacer excepto promesas, pero ya yo había logrado información sobre lo que se relacionaba con esa arma y la ayuda que Sudáfrica racista había recibido de Reagan e Israel.
No sé qué tendrá que decir ahora Obama sobre esta historia. Ignoro qué sabía o no, aunque es muy dudoso que no supiera absolutamente nada. Mi modesta sugerencia es que reflexione y no trate ahora de elaborar teorías sobre la política cubana.
Hay una cuestión importante:
Obama pronunció un discurso en el que utiliza las palabras más almibaradas para expresar: “Es hora ya de olvidarnos del pasado, dejemos el pasado, miremos el futuro, mirémoslo juntos, un futuro de esperanza. Y no va a ser fácil, va a haber retos, y a esos vamos a darle tiempo; pero mi estadía aquí me da más esperanzas de lo que podemos hacer juntos como amigos, como familia, como vecinos, juntos”.
Se supone que cada uno de nosotros corría el riesgo de un infarto al escuchar estas palabras del Presidente de Estados Unidos. Tras un bloqueo despiadado que ha durado ya casi 60 años, ¿y los que han muerto en los ataques mercenarios a barcos y puertos cubanos, un avión de línea repleto de pasajeros hecho estallar en pleno vuelo, invasiones mercenarias, múltiples actos de violencia y de fuerza?
Nadie se haga la ilusión de que el pueblo de este noble y abnegado país renunciará a la gloria y los derechos, y a la riqueza espiritual que ha ganado con el desarrollo de la educación, la ciencia y la cultura.
Advierto además que somos capaces de producir los alimentos y las riquezas materiales que necesitamos con el esfuerzo y la inteligencia de nuestro pueblo. No necesitamos que el imperio nos regale nada. Nuestros esfuerzos serán legales y pacíficos, porque es nuestro compromiso con la paz y la fraternidad de todos los seres humanos que vivimos en este planeta.
Fidel Castro Ruz
Marzo 27 de 2016
10 y 25 p.m.

Uno de los imprescindibles nos muestra el camino

 

GENERAL JULIO CASAS REGUEIRO

El General de Cuerpo de Ejército Julio Ca­sas Regueiro es de esos hombres que luchan toda la vida, a quienes Bertolt Brecht llamó, los imprescindibles
15 de febrero de 2016 21:02:46
El general de Cuerpo de Ejército Julio Casas Regueiro, ejemplo de fidelidad al Partido y a la Revolución. Foto:Archivo
Como jefe y militar de carrera tenía una estatura de gigante. Esa misma talla la alcanzó co­mo dirigente político en las altas funciones que le fueron encomendadas en el Partido y el Es­tado. Sin embargo, por sobre su uniforme de impecable y orgulloso verde olivo, desbordaba modestia y sencillez, sus más colosales virtudes. El General de Cuerpo de Ejército Julio Ca­sas Regueiro es de esos hombres que luchan toda la vida, a quienes Bertolt Brecht llamó, los imprescindibles.
Digo lucha, en presente, porque de su magnitud humana no debemos ni podríamos ha­blar en pasado. Su ejemplo, de agudo pensamiento, de ser abierto a escuchar, reconocer, refutar o criticar, con la mayor transparencia, es el que a un revolucionario no le está permitido dejar morir.
De intachable trayectoria y fidelidad a la Re­volución, al Partido, al pueblo, a su Co­man­dante en Jefe y al General de Ejército Raúl Cas­tro Ruz, el General Julio nació un día como hoy hace 80 años, en Bombí, Mayarí Arriba. Es­tudió en la Escuela Profesional de Comercio de Santiago de Cuba, ocupando diferentes responsabilidades en la Asociación de Alumnos. A partir del golpe de estado del 10 de marzo de 1952, comenzó sus actividades revolucionarias, por lo cual sufrió detención en dos oportunidades.
En junio de 1957 abandonó su labor como contador en un banco de Santiago de Cuba a causa de la persecución de esbirros de la tiranía y regresó a la finca de sus padres, donde contactó con integrantes del Movimiento 26 de Julio y colaboró en diversas actividades. Al constituirse el Segundo Frente Oriental Frank País, en marzo de 1958, se incorporó a las órdenes di­rectas de su Jefe, el entonces Comandante Raúl Castro Ruz; luego pasó a la Columna No. 6, participando en múltiples combates y en la ocupación de la ciudad de Guantánamo el primero de enero de 1959.
La Revolución lo vio erguirse en su defensa, a la cual consagró su vida. Tuvo responsabilidades en la jefatura de la Policía Nacional Revolucionaria, con cuyos efectivos combatió en Playa Girón; ocupó diferentes cargos en la Logística de las FAR; en 1969 lo designaron Viceministro; fue Jefe del Ejército Oriental; Jefe de las Tropas de la Defensa Antiaérea y Fuerza Aérea Revolucionaria; sustituto del Ministro para la actividad económica, viceministro pri­mero. Como combatiente internacionalista, se desempeñó en calidad de sustituto del Jefe de la Misión Militar en Etiopía. Se preparó con esmero para servir a la Patria y cursó varias escuelas militares, entre ellas la Academia del Estado Mayor General de la URSS  Voroshilov.
Tanta entrega, desinterés y altruismo escribieron este párrafo: Fundador del Partido Co­munista de Cuba y delegado a todos sus congresos, integrando su Comité Central desde el primero. En el IV fue elegido miembro del Buró Político, condición ratificada por el V y el VI congresos. Desde el año 1981 fue Diputado a la Asam­blea Nacional del Poder Popular, miembro del Consejo de Estado desde 1986 y en el año 2008 fue electo Vicepresidente del Consejo de Es­tado. Recibió múltiples condecoraciones y ór­denes nacionales e internacionales, destacándose el Título Honorífico de Héroe de la Re­pública de Cuba y la Orden Playa Girón, otorgados el 16 de abril del 2001, en ocasión del aniversario 40 de la Victoria de Playa Girón.
Su elevada racionalidad, eficiencia y consagración al trabajo, le permitieron realizar notables contribuciones al fortalecimiento de la defensa, así como al perfeccionamiento em­pre­sarial en las FAR y en el proceso de elaboración e implementación de los Linea­mi­en­tos de la Política Económica y Social del Par­tido y la Revolución, aprobados por el VI Con­greso.
Recordaba su hijo, Julio, que “solo había que mirarle a los ojos para comprender lo que estaba sintiendo. Con él no había frases he­chas, ni simulaciones, tampoco era necesario que nos dijera te quiero pues siempre supo demostrarlo. Muchas veces me pregunté de dónde sacaba tiempo entre tanto trabajo cotidiano pa­ra estar al tanto hasta de nuestros más pequeños detalles, para buscar el mejor mo­mento en el que pudiéramos estar todos juntos”.
Pero tal vez nada ilustre mejor su incondicionalidad que las palabras del General de Ejército al proponerlo como Ministro de las FAR, el 24 de febrero del 2008.
“Yo, que he criticado a casi todos los generales de las Fuerzas Armadas, y en las reuniones también me he criticado yo, no recuerdo haberle hecho durante estos últimos 50 años ninguna crítica de consideración al compañero Julio Casas, salvo la de —como decimos los cubanos— ser muy tacaño; pero de ahí se derivan sus éxitos en el frente económico, entre otras actividades, en el Ministerio de las Fuerzas Ar­madas.
“Es contador, fue bancario en Santiago de Cuba antes de alzarse, tiene alguna experiencia, y una de sus grandes virtudes ha sido la fama que tiene entre todos los generales de un sentido práctico del ahorro, a tal extremo que por ahí existe una orden mía, firmada y legalizada, donde es al único que yo le daba facultades para vetar por una vez mis decisiones económicas, sobre todo en los primeros tiempos de él ocupar esta última responsabilidad.
“Eso mucha gente no lo creía, y es que, como suele suceder en los recorridos por ahí, después del periodo especial sobre todo, los jefes de ejércitos y otros jefes de grandes unidades, como suelen hacer los subordinados, ver el momento de alegría o de satisfacción, el estado de ánimo del jefe, aprovechaban un instante, se acercaban a uno y me decían: Jefe, Ministro, por el periodo especial se me quedó tal obra parada, o tengo tal y cual problema, etcétera, y yo ordenaba a un ayudante: Anota eso ahí para resolverlo. Después resultaba que cuando daba la orden, le llegaba a Julio Casas, él muchas veces me venía a ver y decía: Ministro, problemas como este tenemos 17 en el resto del país y algunos más importantes, ¿a quién le quitamos el dinero para dárselo a esta solicitud suya? Y es así como le di el derecho. Llegué a la conclusión, está escrito y circulado a los jefes correspondientes, de que tenía derecho a vetar cualquier decisión mía que estuviera fuera del plan. Y por eso muchos jefes, algunos de los cuales veo sus rostros sonrientes aquí, comentaban, entre ellos, que había que hacer una campaña para echar abajo el veto (Risas), cosa que no lograron, se acostumbraron, yo me quité bastantes presiones de encima y después se las pasé a él, que dice: ‘Sí o no’, dentro de los marcos establecidos de sus facultades”.
Aquel 24 de febrero de hace ocho años, el propio Raúl afirmaba “Creo que no hace falta decir más nada de él…”.  Y otro inmortal, como el Comandante Supremo de la Revolución Bo­livariana Hugo Chávez, en mensaje al Ge­neral de Ejército, tras la partida física de Julio Casas Regueiro el 3 de septiembre del 2011, expresó con ajustada certeza el hondo sentimiento de todos los que tuvieron el privilegio, como Cuba, de tenerlo a su lado: “En estas letras, Raúl, va mi corazón y, con él, la admiración y el cariño fraterno que siente mi Pueblo por el tuyo… Ahora bien, tengo una certeza y quiero compartirla contigo y con tu Pueblo: Julio no se va; no puede irse; se queda para seguir mostrando el camino”.