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Tributo del Movimiento Sindical a Jesús Menéndez ( Fotos)

2018-01-22 11:27:59 / web@radiorebelde.icrt.cu / Carlos Serpa Maceira

El integrante del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Ulises Guilarte de Nacimiento, secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba y la Heroína de la República de Cuba General de Brigada de la (R) Delsa Esther Pueblas encabezaron la peregrinación

El Movimiento Sindical Cubano rindió tributo este lunes al Líder de los Trabajadores Azucarero Jesús Menéndez Larrondo, en el aniversario 70 de su asesinato con una peregrinación hasta donde reposan sus restos en el Panteón de los Veteranos en la necrópolis de Colón en la capital cubana.

El integrante del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Ulises Guilarte de Nacimiento, secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) y la Heroína de la República de Cuba General de Brigada de la (R) Delsa Esther Pueblas Viltres, Vicepresidenta de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana encabezaron la peregrinación.

Tributo del Movimiento Sindical a Jesús Menéndez

Una ofrenda floral a nombre de los trabajadores cubanos fue depositada ante el sitio donde reposan los restos del líder sindical ultimado por la espalda el 22 de enero de 1948 en la terminal de ferrocarriles de Manzanillo por los disparos efectuado por el capitán de la Guardia Rural Joaquín Casillas Lumpuy.

Teresita de Jesús Menéndez Cervera, María Mestres Menéndez, y Dayana Terrero Mestres, hija, nieta y bisnieta respectivamente de Jesús Menéndez Larrondo, asistieron a la peregrinación

Teresita de Jesús Menéndez Cervera, María Mestres Menéndez, y Dayana Terrero Mestres, hija, nieta y bisnieta respectivamente de Jesús Menéndez Larrondo, asistieron a la peregrinación.

Jesús Menéndez Larrondo Ismael Mendoza Rodríguez, secretario general del Sindicato Provincial Azucarero en la Habana en las palabras centrales destaco que el legado del líder azucarero está presente en cada obrero cubano que patentizan diariamente su fidelidad a la Patria y a la Revolución.

Jesús Menéndez Larrondo tuvo una destacada trayectoria de lucha a favor de los intereses de los trabajadores y una inclaudicable posición frente a los terratenientes y magnates industriales de la época.

Murió asesinado por los poderosos intereses a los que se enfrentó resueltamente. Gracias a él los trabajadores cubanos logaron conquistas como el Diferencial Azucarero, la Caja de Retiro Azucarero, el pago de horas extras, la higienización de los bateyes entre otras medidas de carácter social. (Fotos del autor)

Homenaje nacional a Jesús Menéndez Larrondo

 

Periodico Trabajadores
La Central de Trabajadores de Cuba, los Sindicatos y sus afiliados rendirán homenaje de recordación este 22 de enero en todo el país al líder azucarero Jesús Menéndez Larrondo en ocasión de conmemorarse el Aniversario 70 de su asesinato.En La Habana habrá una peregrinación este lunes a las ocho antes meridiano hacia la tumba donde descansan los restos del General de la Cañas en la necrópolis de Colón, en la que se depositarán ofrendas florales como vigencia de su pensamiento unitario y antiimperialista.

El defensor de los derechos de los trabajadores, y en especial de los azucareros, también será recordado en su casa natal de Encrucijada, Villa Clara, provincia donde inició su vida laboral y como sindicalista en defensa de los obreros.

La actividad central por el Aniversario 70 del asesinato de Jesús Menéndez se realizo este domingo en Manzanillo, lugar donde fue asesinado por un esbirro a sueldo del imperialismo norteamericano.

En las provincias del país se ha venido desarrollando actos en homenaje al líder obrero cubano, fundador junto a Lázaro Peña González y otros compañeros de lucha, de la Central de Trabajadores de Cuba.

La jornada laboral de este domingo de los centros de trabajo fue dedicada a Menéndez, y en matutinos, vespertinos, reuniones y asambleas y plenos programados se dará a conocer una síntesis biográfica de quien ganó importantes batallas en el sector azucarero en pleno enfrentamiento al imperialismo norteamericano.

Igualmente, se depositarán ofrendas florales ante bustos, monumentos, y sitiales históricos erigidos a nombre del General de las Cañas.

Los tiros no amedrentaban a Jesús Menéndez

El General de las Cañas había tomado el micrófono en el mitin sin saber que había francotiradores esperándolo, pero la reacción del líder y de quienes se congregaron a su alrededor dejaría asombrados a muchos, incluida la prensa de la época64621-fotografia-m

Imprimir textoJesús Menéndez encabezó a los obreros del sector azucarero y logró la conquista del conocido «diferencial azucarero». Foto: Archivo de JR

Juan Morales Agüero
juan@juventudrebelde.cu
20 de Enero del 2017 23:13:51 CDT

Las Tunas.— En la tarde del 27 de agosto de 1947, un pequeño transporte ferroviario se detuvo junto a la entrada del ingenio azucarero Manatí. Un negro joven y sonriente, vestido con guayabera y pantalón blancos, echó pie a tierra y saludó con efusivos abrazos a quienes lo aguardaban. «¿Y ese quién es?», preguntó, curioso, el vigilante de guardia. Alguien a su lado le contestó. «Es Jesús Menéndez».

No era la primera visita del carismático líder a la factoría. Tampoco la primera vez que se identificaba con los problemas de sus obreros. Antes, en 1944, había alzado su voz en una asamblea nacional para denunciar a los patronos de la Manatí Sugar Company, quienes, violando las normas instituidas, se negaban a reconocer al sindicato del ingenio y a establecer con sus dirigentes los convenios colectivos de trabajo.

Así, meses más tarde, cuando ordenaron comenzar los cortes para la zafra de 1945, nadie en el batey se dio por enterado. Era el inicio de una huelga organizada por la dirección del gremio. La respuesta patronal no se hizo esperar: despidos y atropellos. Pero la unidad de los trabajadores prevaleció. Finalmente, a la compañía no le quedó otra opción que enviar a un emisario a La Habana a negociar con Jesús Menéndez.

Pocos días después, el General de las Cañas —como lo bautizó Nicolás Guillén— viajó hasta el ingenio Manatí a presidir  la concreción de lo acordado en la capital. Ante una asamblea de trabajadores reunida en sus talleres, los representantes de la compañía rubricaron el convenio, en cuya letra se comprometían a legitimar el sindicato y a darle riguroso cumplimiento a la legislación vigente por entonces.

Dos años después, aquel 27 de agosto de 1947, Jesús Menéndez retornó a Manatí, en su itinerario por varios ingenios de la región. Sus anfitriones le habían preparado una tribuna frente al correo viejo. Estaban expectantes por escuchar a aquel hombre que decía las verdades directamente y sin miedo. Comenzó su encendida intervención ya de noche.

Llevaba unos minutos ante el micrófono cuando se escucharon los disparos. Procedían de la parte trasera de una de las chimeneas del ingenio y del antiguo hotel. A todas luces, se trataba de elementos mujalistas, desesperados por hacer fracasar el mitin y atemorizar a Jesús Menéndez, pero a los francotiradores los tiros les salieron por la culata.

Cuentan que al General de las Cañas no lo inmutaron los proyectiles. Sin perder la flema, extrajo una pistola y se dispuso a ripostar el ataque. No llegó a hacerlo, empero. En un rapto de valor, se dirigió de nuevo al micrófono y desafió a sus atacantes. Les dijo: «Las mujeres que están en este acto tienen más valor que los traidores que disparan desde la oscuridad». Luego continuó el mitin como si tal cosa.

La prensa de la época reseñó aquel suceso. Jesús Menéndez declararía al periódico Hoy, órgano oficial de los comunistas cubanos: «Luego de los disparos, los hombres y mujeres de Manatí, indignados, se lanzaron a rodear la tribuna, a protegerla con sus cuerpos proletarios y a gritar “¡asesinos! ¡asesinos!…”. Fue un espectáculo emocionante ver a aquel gentío levantar los puños en señal de aceptar el combate».

Al terminar el mitin, la Guardia Rural de Manatí le ofreció amparo, por su condición de representante a la Cámara del Congreso de la República. Jesús Menéndez la rechazó así: «Discúlpenme, señores, pero no la necesito. Tengo un ejército de trabajadores que me protege». Y con la misma se montó en el pequeño transporte ferroviario que lo había traído.

Poco menos de cinco meses después, el 22 de enero de 1948, cayó abatido por las balas de un sicario uniformado en la ciudad de Manzanillo. Su ejemplo de líder insobornable perdurará por siempre en el proletariado cubano.

Este es un espacio de intercambio y reflexión, para demostrar la valía de un pueblo que se enfrenta al Imperio más poderoso del planeta con la seguridad absoluta en la Victoria porque le asiste la razón. Esas son las Razones de Cuba