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Rememoran aniversario 60 del asesinato del revolucionario Fulgencio Oroz

El  aniversario 60 del asesinato del combatiente  de la lucha  clandestina Fulgencio Oroz  Gómez , por esbirros de la dictadura proimperialista de Fulgencio Batista se recordó en la Habana  con un acto que tuvo por sede la otrora Escuela  Normal en la   cual estudio el joven revolucionario  entre 1953-1957 y que hoy lleva su nombre como Escuela  Pedagógica  Formadora de Maestros, en el municipio capitalino El Cerro

Luis  Antonio Torres Iribar , primer secretario del Partido  en la Habana y miembro del Comité Central asistió al  acto de  homenaje en el cual  el combatiente del Directorio Revolucionario 13 de Marzo  doctor Héctor  Terry Molinet, destaco los valores  y cualidades del mártir de la Revolución  Cubana.

Aylin Álvarez García ,integrante del Buro Provincial de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) en la capital en las palabras centrales  del tributo  convoco  a la nueva generación de maestros  a seguir defendiendo la obra de la Revolución  como  lo hizo  Fulgencio Oroz, quien a   pesar de su corta entrego su vida por la libertad de Cuba.

Homenaje de los CDR a mártir de la organización

Los  Comités de Defensa de la Revolución (CDR) rindieron homenaje en la  Habana a  Juan Ronda Lezcano, primer mártir de la organización caído en el cumplimiento del deber en 1961.

En  la  calle   Factoría y Apodaca , en el municipio capitalino La  Habana  Vieja ,donde el destacado revolucionario cumplía  con su deber con la Patria al momento de ser asesinado, se realizó un  acto con la  presencia de Rodolfo Candano  Quintana , primer secretario del Comité Municipal  del Partido en la Habana Vieja , Carlos  Rafael Miranda Martínez , miembro del Comité Central y del Consejo de Estado y Coordinador  Nacional de la mayor organización de masas del país.

Una ofrenda floral fue colocada al pie de la tarja  situada en el lugar en memoria de Ronda. Guillermo Pupo invitado al IX Congreso de los CDR  al usar de la palabra destaco las cualidades del mártir  como  miembro del Movimiento  26 de Julio quien  participo en acciones  sabotajes y distribución de propaganda en contra de la dictadura proimperialista de Fulgencio Batista, razón   por loa cual en varias ocasiones se tuvo que trasladar del barrio de los Pinos donde residía por la  persecución de la  policía batistiana.

Pupo destaco que ronda tras el triunfo de la Revolución integro las Milicias  Nacionales Revolucionarias, y durante una guardia en la Empresa Eléctrica donde trabajaba  en  Factoría y Apodaca cuidando cables soterrados , es asesinado  por un grupo de saboteadores el 10 de abril de 1961.

Asistieron al homenaje al mártir cederista , su hija Niurka Ronda Fernández , integrantes del secretariado nacional de los CDR , de la Dirección Provincial  de la organización  de masas en la capital ,la Delegación  capitalina al IX  Congreso de los CDR ,y vecinos del Consejo Popular Jesús María ,en la  Habana  Vieja.

José María Pérez: no lo dejamos morir

José María Pérez
José María Pérez

“Nunca más supimos de él. Fue como si se lo hubiera tragado la tierra. Recorrí todas las estaciones de policía, todas las dependencias represivas posibles, hice gestiones a todos los niveles. Nadie aportaba nada. Nadie sabía nada”. Así recordó Irene Rodríguez, militante comunista y sindicalista, el angustioso peregrinar para conocer el paradero de su esposo José María Pérez, quien asumió la dirección del movimiento sindical cubano después de que la dictadura de Fulgencio Batista le negó la entrada al país al secretario general de la CTC Lázaro Peña.

José María había sido secuestrado el 20 de noviembre de 1957, en la intersección de las céntricas avenidas capitalinas Belascoaín y Carlos III, por agentes del llamado Buró de Represión de Actividades Comunistas (Brac).

No era un hecho inusual, sino una de las tantas prácticas de las fuerzas represivas. Muchos revolucionarios fueron detenidos como él, en plena calle, con total impunidad, ante la mirada alarmada de los transeúntes que sabían lo que ello significaba: algunos de los capturados sobrevivían a la prisión y las torturas, otros morían como consecuencia de los maltratos, y sus cuerpos eran abandonados por sus verdugos en cualquier parte; José María engrosó una siniestra lista: la de los desaparecidos.

No fue hasta después del triunfo de enero de 1959 que se supo cómo habían sido los últimos días del recio luchador. Había caído en manos del sanguinario Julio Laurent, jefe del Servicio de Inteligencia Naval, organismo de vigilancia y represión de la Marina de Guerra. Este personaje trabajaba en estrecho contacto con el asesino Esteban Ventura Novo y operaba fundamentalmente en La Chorrera. Allí se utilizaba la lancha 4 de septiembre para lanzar a las aguas los cuerpos martirizados de los luchadores.

Un cabo de la dictadura, alias El Rana, al ser juzgado por su actuación criminal, se refirió a lo acontecido. Declaró que en una casa de botes ubicada en 21 esquina a 32, en la margen este del río Almendares, se resguardaban las embarcaciones de Batista y otros políticos del régimen, además de la comandada por el propio cabo.

Al ver una foto de José María que le mostró Irene, el acusado lo reconoció como el hombre que estuvo durante cuatro días ferozmente golpeado en la nave donde guardaba la lancha, y al manejarla hacia su fatídico destino comprobó por el espejo de esta cómo lo lanzaban a las profundidades.

Es una historia que a pesar de los 60 años transcurridos los cubanos no podemos olvidar, de igual modo tampoco se borrará de nuestras mentes la reacción de las autoridades de Estados Unidos ante la solicitud del Gobierno Revolucionario de la detención para su posterior extradición de Laurent, autor de este y muchos otros crímenes, quien se había refugiado en la nación del Norte. Entonces ese país sí fue sordo al justo reclamo de Cuba y continuó proporcionándoles refugio no solo a este, sino a otros asesinos al servicio del batistato.

Intentaron ahogar en el mar la rica ejecutoria de José María en favor de los trabajadores, pero quedó grabada para siempre en la historia del movimiento sindical cubano.

Desde muy joven había desafiado la dictadura de Gerardo Machado y sin pertenecer todavía al sector del transporte organizó como miembro de la Liga Juvenil Comunista un paro de choferes; estuvo en primera fila en la huelga general revolucionaria que despachó al tirano; ayudó a crear el Sindicato de Ómnibus Aliados y, durante su cargo de secretario general, demostró a sus compañeros de labor que con la unidad podrían luchar con éxito contra los patronos. Y su empeño unitario lo llevó a convertirse en fundador y dirigente de la Federación de Trabajadores de La Habana y de la Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC), de cuyo primer ejecutivo formó parte. Como representante a la Cámara por el Partido Comunista defendió con igual vehemencia a los suyos.

Cuando Lázaro Peña tuvo que viajar al exterior por su condición de vicepresidente de la Federación Sindical Mundial, la dictadura de Batista le prohibió el regreso a Cuba. Entonces la dirección del movimiento sindical recayó sobre José María, que en circunstancias muy complejas y riesgosas mantuvo la acción de los trabajadores a través de los Comités de Defensa de las Demandas Obreras y la Democratización de la CTC, cuya dirección había caído en manos de una camarilla servil y corrupta.

En vano lo encarcelaron en más de una docena de ocasiones. José María siguió batallando. “El trabajo era intenso; José María apenas pasaba por la casa. A veces nos encontrábamos en la calle, en cualquier lugar. Nos tenían chequeados constantemente. La Policía y el Brac no nos perdían pie ni pisadas; pero había que seguir la lucha”, evocó la esposa sobre aquellos difíciles años.

Solo la muerte pudo detenerlo. Pero aquellos a los que había dedicado su existencia no lo dejaron morir y a 60 años de ese fatídico 20 de noviembre lo recuerdan.

La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida

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La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida
La tarde del 21 de enero de 1987, los cardenenses lloran la pérdida de un hijo querido, y acompañan a sus familiares y amigos en el homenaje póstumo, alineados a lo largo y ancho de la avenida que servía de marco a las honras fúnebres del combatiente de la Policía Nacional Revolucionaria PNR Leonardo Rodríguez Carrillo. Nacido el 16 de noviembre de 1962, fue un joven que desarrollo sus actividades políticas y sociales en medio de las luchas del pueblo de Cuba, por consolidar las conquistas del Socialismo. De pequeño integra la organización de pioneros de Cuba y más tarde la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media FEEM y los Comités de Defensa de la Revolución CDR .Concluyo sus estudios secundarios, y comenzó a estudiar en el politécnico Vitalio Acuña Núñez , de la ciudad de la Habana en el que termina el 11no grado . Comienza a trabajar en la cartonera de la ciudad de Cárdenas , posteriormente se traslada para el hotel La Dominica, donde labora en el almacén hasta agosto de 1981 que es llamado al servicio militar el que concluye con resultados favorables . El 19 de diciembre de 1984 hace su ingreso a la PNR, desde su incorporación a las filas del Ministerio del Interior MININT, demuestra ser un joven serio y responsable dedicado con verdadero amor a la profesión. Leonardo se destaca, y en reconocimiento a sus resultados es seleccionado para pasar el curso medio de carpetas, el cual concluye con notas satisfactorias y cinco puntos en el examen estatal .Por su destacada participación en los festejos carnavalescos de la Habana, él joven policía recibe el reconocimiento del Jefe de la Dirección General de la PNR, y de la Jefatura del MININT de la provincia de Matanzas. Leonardo Rodríguez Carrillo es un joven dispuesto y alegre , como todos los de su edad ,más quiere trabajar , ser útil , por ello durante el pase de los fines de semana se presenta en su unidad de la PNR de la ciudad de Cárdenas , y participa en todas las tareas que esta desarrolla .Múltiples son las misiones cumplidas por este abnegado combatiente en su corta estancia en las filas del MININT . La tarde del 20 de enero de 1987, el recién llegado de trabajar en el tribunal municipal popular, se dispone almorzar, pero la noticia del asalto a la oficina de pagaduría de la fábrica Horacio Rodríguez, así como el secuestro de dos de sus trabajadores conmueve a la unidad y el dispositivo policiaco prepara el operativo, Leonardo integra el grupo de combatientes. Valiente y decidido, una vez más pasa al frente, y se adelanta al grupo con su arma corta dispuesta, se inicia la persecución, el delincuente porta un fusil AKM y ha demostrado ser peligroso, sin embargo Leonardo no teme. Su actuación rápida permite cerrar el cerco del antisocial, pero este valiéndose de su ventajosa posición, dispara a mansalva contra el combatiente, que sin soltar su arma, cae abatido a balazos .Frente al peligro, Leonardo antepuso siempre su deber de revolucionario, ello se manifestó en su actuación diaria, no es entonces de extrañar que adelantado al grupo de combatientes, trato de detener al delincuente. Su muerte hace rápida la captura del mismo. Ascendido post morten, al grado de subteniente Leonardo Rodríguez Carrillo, alcanzó la gloria de los héroes. Su legado está presente en los jóvenes combatientes del MININT , institución que arriba a su aniversario 54 este 6 de julio .El Centro de Instrucción Provincial de esa institución en Matanzas, lleva el nombre del joven combatiente caído con apenas 25 años de edad . En el sitial histórico existente en dicho lugar , y que atesora algunas pertenencias del mártir , es un lugar de obligado compromiso para los combatientes que aquí se preparan , para continuar su ejemplo de joven revolucionario que al decir de José Martí La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida.

Manolito, el primer mártir de la seguridad cubana

domingo 26 de marzo de 2017
Manuel López de la Portilla es el primer mártir de nuestros Órganos de la Seguridad del Estado. Fue asesinado salvajemente, con apenas 20 años de edad, luego de conocerse su condición de agente de la Seguridad, en la madrugada del 16 de julio de 1960, en el Arenal de Jijira, en Vía Blanca, Santa Cruz del Norte, una zona de arrecifes ubicada en la costa norte de La Habana.
Luego de ser golpeado con saña criminal, su cuerpo recibió varios disparos de arma de fuego.
Su misión fue la penetrar a una organización contrarrevolucionaria dirigida por Jaime Vega, de amplia ramificación en diversas provincias, el joven teniente contribuye a conocer una gran número de complotados y contribuir a la detención de cerca de 160 de los mismos, sobre todo a los ubicados en su principal zona de operaciones en Jaruco, al norte de La Habana. Su fachada era la de un mecánico de aviación desafecto a la Revolución.
Fue un activo luchador revolucionario, participando en manifestaciones y protestas estudiantiles contra la dictadura de Batista. Recibió varias heridas sumamente serias en los enfrentamientos con las fuerzas policiales del tirano. Una de ellas fue la fractura del cráneo, lo que lo obligó a tener un casco de plata en la cabeza.
Miembro del M-26-7, participa en un grupo de acción y sabotaje, dirigido por el ahora mártir Gerardo Abréu Fontán. Estuvo en la clandestinidad hasta que le sorprendió el triunfo de la Revolución el primero de enero de 1959.
Con su muerte validó una frase dicha a su madre, quien preocupada por su suerte, le recriminó sus llegadas tardes a casa: “Tú eres algo muy importante para mí, pero la patria también lo es; porque la patria es tu madre y la mía.”
Hoy Manolo es parte del martirologio fecundo de nuestra Seguridad del Estado.