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#TodosMarchamos Nota del Ministerio del Interior en Villa Clara

Como parte del enfrentamiento al delito y las ilegalidades, acaba de desarticularse una red dedicada a la compra, acaparamiento y comercialización ilegal de grandes cantidades de artículos de ferretería, plomería y efectos electrodomésticos procedentes del sector estatal.

Nota del Ministerio del Interior en Villa Clara

Tomada de la CMHW

19 Septiembre 2016
Durante el proceso investigativo se demostró que el ciudadano Jesús Pentón Quintana, desocupado, de 44 años, controlaba una parte considerable de la venta de esos productos, destinados al mercado negro en la zona del Boulevard de Santa Clara y las áreas comunes situadas en los alrededores de la zona hospitalaria.

También se encuentran bajo proceso de instrucción otros siete ciudadanos involucrados en los hechos: el distribuidor principal de la empresa de Almacenes Universales, tres cajeros del sistema de tiendas recaudadoras de divisas, un desocupado, un trabajador no estatal y la ciudadana que facilitó su vivienda como almacén.

Fueron ocupadas,una moto, una motoneta, siete efectos electrodomésticos, más de 10 mil 800 artículos de plomería y ferretería, y un millón 123 mil 996 pesos, entre CUP, CUC y dólares estadounidenses.

En estos momentos, se agiliza el proceso de instrucción para poner a disposición de los tribunales a los autores de estos delitos.

Este accionar continuará bajo la conducción del Partido y la actuación del Ministerio del Interior, como parte del enfrentamiento a todo tipo de actividades ilícitas que afecten el presente y el futuro de nuestra Revolución.
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Son muchas y decisivas las tareas actuales

Machado

Discurso pronunciado por el com­pa­ñero José Ra­món Machado Ven­tu­ra,Segundo Secretario del Co­mité Cen­tral del Partido Comunista de Cu­ba, en el acto político-cultural con motivo del aniversario 55 de la fundación del Mi­nisterio del Interior
Autor: José Ramón Machado Ven­tura | internet@granma.cu
6 de junio de 2016 23:06:53
Foto: Jorge Luis González
Discurso pronunciado por el com­pa­ñero José Ra­món Machado Ven­tu­ra, Segundo Secretario del Co­mité Cen­tral del Partido Comunista de Cu­ba y Vi­cepresidente de los Conse­jos de Estado y de Ministros, en el acto político-cultural con motivo del aniversario 55 de la fundación del Mi­nisterio del Interior, en la Sala Uni­ver­sal de las FAR, 6 de junio del 2016, “Año 58 de la Revolución”.

General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejo de Estado y de Ministros, Primer Secretario del Comité Central del Partido;
Combatientes y trabajadores civiles del Ministerio del Interior;
Compañeras y compañeros:
En un día como hoy, nuestro primer recuerdo, y sobre todo el compromiso de ser fieles a su ejemplo, para los caídos en combate frontal ante el enemigo o como consecuencia de sus actos terroristas; para quienes ofrendaron sus vidas en el cumplimiento del deber, y para todos aquellos que de forma anónima aportaron toda su inteligencia y energías a defender la Patria.
El 6 de junio de 1961 la Revolución decidió crear el Ministerio del Interior. Nuestro pueblo había alcanzado su de­finitiva independencia, pero apenas iniciaba la titánica tarea de edificar una sociedad justa, en medio de enormes peligros e incontables dificultades. Aún no habían transcurrido dos meses de la victoria en Playa Girón, a la que contribuyó de modo importante el desmantelamiento por nuestros incipientes órganos de la Seguridad del Estado, de las redes de la contrarrevolución interna organizadas por la CIA, pero ya el imperio se esforzaba por tomar revancha de su primera gran derrota militar en este continente.
La realidad imponía dar mayor organización e integralidad a las tareas encaminadas a garantizar la seguridad del Estado, proteger la vida de los líderes de la Revolución, preservar el patrimonio de la nación y de cada cubano, y asegurar el orden interior y la tranquilidad ciudadana, todos imprescindibles para avan­zar en el camino elegido por nuestro pueblo: la construcción del socialismo. A los primeros veteranos del Ejér­cito Re­belde y la lucha clandestina se fueron sumando nuevos combatientes, tal como continúa ocurriendo hasta el presente.
Desde entonces, con la acertada di­rección, incluida la crítica oportuna cuan­do ha sido necesario, del Co­man­dante en Jefe y del General de Ejército Raúl Castro Ruz, en cada batalla, en ca­da tarea grande o pequeña emprendida por la Revolución, han estado presentes, con modestia y sencillez, los integrantes del Ministerio del Interior, en estrecha unión con sus hermanos de trinchera de las Fuerzas Armadas Revo­lucionarias, siempre junto a nuestro heroico pueblo y conscientes de que sin él ninguna victoria es posible.
Ahí radica la clave de la incapacidad de derrotarnos de nuestro poderoso enemigo, aunque no ha dudado en emplear las armas más sucias sin el menor escrúpulo. Por eso nuestra patria venció a las bandas de criminales dirigidas y pertrechadas por el imperialismo; es la razón que explica la desarticulación de cada uno de los planes de asesinato de los principales dirigentes de la Re­vo­lu­ción; la causa fundamental del exitoso rechazo de los cientos de ataques piratas y acciones terroristas, y de los particularmente inhumanos actos de guerra biológica, en fin, de cada uno de los miles de intentos fallidos de poner a Cuba de rodillas.
La unión monolítica de nuestro pueblo ha sido igualmente decisiva en el cumplimiento de las misiones internacionalistas, en la liquidación de las consecuencias de los desastres naturales y de otro tipo, y en el enfrentamiento a los momentos más difíciles del periodo es­pecial, por solo citar algunos hitos de esa larga cadena de heroísmo cotidiano.
Parecen dichas hoy las palabras de nuestro Co­man­dante en Jefe en el aniversario 15 del Ministerio del In­terior, en 1976.
Alertó que con el decrecimiento de las acciones abiertamente terroristas, au­mentaba la relevancia del enfrentamiento a las permanentes y variadas formas de subversión ideológica, desde las burdas hasta las más sutiles. Igual­mente la importancia del combate al delito, que también contribuye de mo­do apreciable a los propósitos del enemigo, aunque quien lo cometa no sea consciente de ello; otras veces sí, en no pocas ocasiones contrarrevolución y de­lincuencia coinciden en la misma persona.
Contra el delito hay que actuar todos los días y con mucho dinamismo e inteligencia, bajo la guía de lo ex­presado por el compañero Fidel, en la conmemoración del aniversario 40 de la Policía Nacional Revo­lu­cionaria: “Vencer el delito no significa el sueño de que el delito desaparezca de la faz de nuestra sociedad, sino reducirlo a aquella mínima expresión que resulte incapaz de golpear económicamente, de manera grave, y políticamente, también de ma­nera grave, a la Revolución”.
Compañeras y compañeros:
Es muy importante conocer la historia, el legado de quienes nos antecedieron. No para vanagloriarse y mucho me­nos echarse a dormir bajo los laureles de los méritos acumulados, sino co­mo acicate para cumplir el deber en el pre-
sente.
Y son muchas y decisivas las tareas actuales. Las resume lo planteado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz en la Asamblea Nacional del Poder Po­pular, el 7 de julio del 2013: reforzar re­suel­ta­men­te las acciones para enfrentar el delito en todas sus manifestaciones, fundamentalmente contra el patrimonio, que son aquellas que más afectan a la población, las ilegalidades e indisciplinas sociales, con énfasis en las que laceran conquistas de la Revolución, co­mo la droga, la prostitución y la co­rrupción.
Sin duda, se ha combatido y combate en todos esos frentes, pero aunque se aprecian modestos avances, los resultados son aún insuficientes. Así lo hemos evaluado.
Ustedes conocen mejor que yo las reservas de eficacia y eficiencia existentes en cada una de las tareas que cumple el Ministerio del Interior, todas importantes.
Resulta estratégico además mantener y hacer cada vez más efectiva, la vigilancia que permita sellar a tiempo la más mínima fisura, que impida puedan ganar espacio en sus filas males hoy presentes en la sociedad. El principal antídoto contra los mismos se resume en tres palabras que repite con frecuencia el compañero Raúl: exigencia, disciplina y control.
No significa desconfiar de nadie, al contrario, es la única forma de consolidar la confianza verdadera, que nada tiene que ver con la desidia, la negligencia o al menos la ingenuidad. El deber de cada jefe, de cada militante y revolucionario, es estar permanentemente aler­ta y ac­tuar con energía ante las primeras manifestaciones de cualquier con­ducta que atente contra el crédito y el honor tan justamente ganado por va­rias generaciones de combatientes del Ministerio del In­terior.
Y a sus jóvenes integrantes les digo con absoluta convicción, que los retos y tareas del presente siguen siendo tan grandes como los de hace 55 años, por no decir mayores.
El planeta del que necesariamente formamos parte, hoy resulta mucho más complejo en muchos sentidos.
Conductas y actitudes que hace apenas unas décadas recibían rechazo universal, como el consumo de drogas, la vio­lencia, el soborno a funcionarios pú­blicos y la corrupción, por solo mencionar algunas, se van convirtiendo en cotidianas en muchos países, incluidos desafortunadamente aquellos que llevan la voz cantante en la generación de productos de entretenimiento o supuestamente informativos, que gracias a un impresionante derroche de tecnología y recursos, pese a su banalidad logran ganar espacio entre muchas personas, en particular niños y jóvenes.
Vivimos en un mundo donde la crisis económica es prácticamente lo habitual, y en tan desventajosas condiciones, en­frentamos el reto de actualizar nuestro modelo económico, de forma que garantice construir un socialismo próspero y sostenible.
Ello exige considerables transformaciones en los ámbitos económico y so­cial, y aunque como ha ratificado en va­rias ocasiones el Primer Secretario de nuestro Partido, en Cuba nadie quedará desamparado, la sociedad se hará más heterogénea respecto a los actores económicos y a los ingresos personales, cues­tiones que repercuten de una for­ma u otra en la conducta y el pensamiento del ser humano.
El compañero Fidel, en su histórica intervención dirigida a los jóvenes en la Universidad de La Habana, el 17 de no­viembre de 2005, nos lo dijo con ab­soluta claridad y crudeza: “Este país pue­de autodestruirse por sí mismo; esta Re­volución puede destruirse, los que no pueden destruirla hoy son ellos; nosotros sí, nosotros podemos destruirla, y sería culpa nuestra”.
El enemigo también ve esa alternativa, ante el fracaso de cuanto hizo hasta ahora. Ha declarado públicamente su propósito de revertir la Revolución acudiendo a vías más sutiles y edulcoradas para fomentar las que considera fuentes de autodestrucción. Y no se ha limitado a decirlo, de inmediato se ha dedicado a hacerlo en cuanta oportunidad ha te-
nido.
Incluida la asombrosa invitación a olvidarnos de nuestra gloriosa historia, es decir, a traicionar a nuestros héroes y mártires; a echar a un lado los esfuerzos y sacrificios de millones de cubanos. ¡No acaban de aprender qué clase de pueblo es este!
Pero tampoco nosotros podemos de­jar de aprender un solo momento. So­bre todo a actuar con eficacia en un escenario que cambia con gran dinamismo, don­de la solución válida ayer, puede que no lo sea hoy. Vigilantes a todo aquello que atente contra la unidad nacional o la justicia social, pilares de nuestro socialismo.
No reaccionar con la prontitud que un problema requiere, ya sea por ingenuidad, o peor aún, por descuido, desidia o indiferencia, puede costar muy caro a nuestro pueblo.
Para ello solo existe una brújula segura: escuchar la opinión de la base y tenerla en cuenta; analizar cada asunto de manera detallada, los pro y los contra de cada acción, siempre sobre la base de los principios.
Con la convicción de que —como dijo el compañero Raúl en el 7mo. Congreso del Partido— en estos momentos no hay nada peor ante algo que afecte a nuestro pueblo, que permanecer cruzado de brazos o mirar hacia el otro lado en presencia de un problema.
El Informe Central al 7mo. Congreso del Partido expresa: “El desarrollo de la economía nacional, junto a la lucha por la paz y la firmeza ideológica, constituyen las principales misiones del Partido”.
A propósito, este documento requiere un estudio profundo no solo por la trascendencia de su contenido, sino porque constituye un ejemplo práctico de cómo deben ser los análisis: reconocer los avances, pero también señalar de forma clara y valiente las deficiencias y los responsables de estas. Ese es el principal fruto que podemos sacar de cualquier error cometido.
La preparación profesional y el resto de los conocimientos resultan importantes y muy necesarios, pero mucho más lo son los valores morales, la ética, la honradez, la austeridad, la firmeza ideológica y la valentía política, la permanente disposición a buscarse cuanto problema haga falta en aras de cumplir el deber. Así lo hicieron los fundadores del Ministerio del Interior, algunos prácticamente analfabetos y con la única experiencia de guerrilleros o combatientes clandestinos. Esa actitud constituye el mayor tesoro de esta institución. ¡Cuí­denlo como la niña de sus ojos!
Tengan siempre presente lo que les dijo hace hoy exactamente 30 años, nuestro Comandante en Jefe: “…ser mo­delo, ser ejemplo, cuidar su prestigio, su moral, su imagen (…) que siempre se diga ‘…este hombre que está frente a mí es del Ministerio del Interior; lo respeto y lo tengo que respetar, no solo porque ostenta la autoridad legal, sino porque es un hombre íntegro, intachable, insobornable y porque tiene la confianza, el cariño y el apoyo de todo el pueblo’”.
Ser consecuente con esas palabras es el más preciado regalo a nuestro líder histórico en su 90 cumpleaños y la mejor manera de defender la convicción que él expresara en el 7mo. Congreso del Par­ti­do: “¡El pueblo cubano vencerá!”.

¡Viva el Partido Comunista de Cuba!
¡Vivan Fidel y Raúl!
¡Gloria a los héroes y mártires de la Patria!

¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!

Asistió Raúl Castro al acto político cultural con motivo del aniversario 55 del Ministerio del Interior

Raul acto Minint
El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros General de Ejército Raúl Castro Ruz , presidio el acto político cultural en ocasión del aniversario 55 de la fundación del Ministerio del Interior MININT , celebrado en la sala Universal de las Fuerzas Armadas Revolucionarias FAR dedicado al 90 cumpleaños del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz ,el 60 aniversario del desembarco de los expedicionarios Yate Granma , el Día de las FAR y el papel protagónico de los jóvenes en la sociedad.
El Vicealmirante Julio Cesar Gandarilla Bermejo ,Viceministro primero del MININT dio lectura a la carta de felicitación del General de Ejército Raúl Castro Ruz con motivo de la efemérides , y cuyo texto dice
La Habana 6 de Junio de 2016
Año 58 de la Revolución
Combatientes, Estudiantes y Trabajadores Civiles del
Ministerio del Interior

Llegue a ustedes mi felicitación al conmemorarse el 55 aniversario de la fundación del Ministerio del Interior , nacido del Ejercito Rebelde e integrado por hombres y mujeres humildes .Durante estos años múltiples han sido las misiones que han enfrentado junto a nuestro pueblo , en el combate al delito ,la corrupción ,las indisciplinas sociales y las acciones enemigas. Desde sus trincheras continúen defendiendo los logros de la Revolución, con el actuar ético y profesional que siempre deben caracterizarlos.
Reciban un fuerte abrazo
Raúl Castro Ruz
General de Ejercito
En las palabras centrales de la actividad
José Ramón Machado Ventura, segundo secretario del Comité central del Partido Comunista de Cuba y Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros dijo que contra el delito hay que actuar todos los días y con mucho dinamismo e inteligencia. ¨ No reaccionar con la prontitud que un problema requiere ya sea por ingenuidad o peor aun por descuido, desidia o indiferencia puede costar muy caro a nuestro pueblo. Para ello solo existe una brújula segura escuchar la opinión de la base y tenerla en cuenta, analizar cada asunto de manera detallada, los pro y los contra de cada acción, siempre sobre la base del orden. ¨ Machado hablo además sobre la importancia de conocer la historia y el legado de las generaciones precedentes, y apunto que son muchas y decisivas las tareas actuales.
Además de Jefes y oficiales del MININT y las FAR , asistieron a la celebración miembros del Buro Político , del Comité Central del Partido , del Consejo de Estado y de Ministros , dirigentes de las organizaciones políticas y de masas , así como los fundadores , y trabajadores civiles del MININT , además de los 5 Héroes de la República de Cuba René , Fernando , Ramon,Antonio y Gerardo.
La música llego con el coro infantil bajo la dirección de la maestra Digna Guerra, Pancho Amat La camerata Romeo, cadete Mariela Toledo, artista aficionada del Ministerio del Interior y las decimas en las voces de Héctor Gutiérrez y Aramis Padilla

Nuestra Fuerza es la Fuerza del Pueblo

Holguin

Publicado por Carlos Manuel Serpa · 4 h ·

Ministerio del Interior de la República de Cuba. Fue fundado el 6 de junio de 1961, sustituyendo y ampliando al hasta entonces Ministerio de Gobernación, heredado por la Revolución cubana, de gobiernos de la anterior República. Los órganos y estructuras que forman parte del MININT cumplen funciones de seguridad ciudadana, y de establecimiento del Orden interior.

Fidel Castro Ruz, Raúl Castro Ruz y los demás jefes que encabezaron la última etapa de la lucha armada, tuvieron siempre claro que lo más difícil tras el derrocamiento de la Dictadura batistiana, estando tan cerca los Estados Unidos, sería mantener el poder en manos del pueblo de Cuba y realizar los cambios y transformaciones prometidas en La Historia me absolverá.

En previsión de la guerra que inevitablemente vendría después de la victoria, desde la Sierra Maestra comenzaron a organizarse futuros pilares de la defensa de la Revolución: las Fuerzas Armadas Revolucionarias, derivadas del propio Ejército Rebelde; la Policía Nacional Revolucionaria y la Seguridad del Estado, con antecedentes en el Servicio de Inteligencia Rebelde (SIR); el Departamento de Inteligencia del Ejército Rebelde (DIER), y la Policía Rebelde.

Ya desde la etapa de la Sierra Maestra, varios intentos de penetración de la Agencia Central de Inteligencia, (CIA), y de los órganos de inteligencia del régimen batistiano, y planes concertados de una y otros para asesinar en primer lugar a Fidel, fueron impedidos por aquel escudo protector, sostenido firmemente desde el principio con el apoyo y la colaboración del pueblo.

Sin más academia de artes conspirativas que la de su propia lucha, y sobre todo con las armas invaluables de su audacia y determinación de dar hasta la vida, si fuese preciso, en el cumplimiento de cada misión, aquellos hombres y mujeres integraron los órganos iniciales, con la similar disposición de quienes formaron parte de la Inteligencia Mambisa, antes, durante y después de la Guerra de los Diez Años, y también en la Guerra Necesaria organizada por José Martí.

Ese fue un antecedente histórico ejemplar para quienes luego del triunfo de enero de 1959 constituirían el Ministerio del Interior, y otro, más cercano en el tiempo, fue el trabajo desarrollado como parte de la acción revolucionaria por integrantes no menos audaces de las organizaciones que lideraron la lucha contra Batista: el Movimiento 26 de Julio, el Directorio Estudiantil Revolucionario y el Partido Socialista Popular.

Sobre los restos de los derrotados y odiados Cuerpos represivos de la tiranía, en muchos casos en los mismos inmuebles que fueron sus sedes y utilizando el papel timbrado que habían dejado en las oficinas sus burócratas, comenzaron a funcionar desde el momento mismo de la victoria rebelde los órganos de Seguridad y Orden Interior del pueblo.

En uno de aquellos papeles, el comandante Camilo Cienfuegos, en Enero de 1959 escribió para la historia la orden del Comandante en Jefe Fidel Castro de cambiar el nombre al Servicio de Inteligencia Militar (SIM) provisionalmente por el de Departamento de Investigaciones del Ejército Rebelde.

Pero aquella etapa inicial fue fugaz. Pese a que el enemigo no daba tiempo ni tregua y el trabajo en todos los frentes era inmenso, en breve se decretó y ejecutó la disolución definitiva del andamiaje de tortura y muerte armado con el asesoramiento y la participación directa de la CIA, el FBI y la embajada yanqui en La Habana durante el batistato, y fueron constituidos bajo principios y conceptos radicalmente diferentes la Policía Nacional Revolucionaria y la Seguridad del Estado, entre otros órganos que a partir del 6 de junio de 1961 integrarían el Ministerio del Interior.
Forjados por el fuego

Es difícil decidir cuál historia contar: la de la lista casi interminable de agresiones cometidas por el enemigo contra Cuba, su Revolución y su pueblo a partir del 1 de enero de 1959, o la de quienes a cara descubierta unas veces y otras desde el silencio y el anonimato han cumplido sin descanso la difícil, compleja y peligrosa tarea de advertirlas a tiempo, enfrentarlas y derrotarlas.

La historia del MININT es la de la defensa heroica, vale decir, legendaria, en la que han tomado parte sus integrantes durante casi medio siglo, frente a los actos hostiles de diez presidentes norteamericanos y más de 14 directores de la CIA, servil y traidoramente auxiliados por la contrarrevolución interna y externa.
Pasado todo ese tiempo y recordando lo vivido desde la experiencia y la capacidad de respuesta que hoy posee el MININT, sorprende la forma relampagueante en que fue aniquilada la primera conspiración contrarrevolucionaria orquestada en común por Estados Unidos, el dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo y la primera de una extensa relación de Organizaciones terroristas, La Rosa Blanca.
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Apenas siete meses y días después de la entrada de los rebeldes en la capital era capturado en Trinidad, actual provincia de Sancti Spiritus, un avión C-46 de fabricación estadounidense con gran cantidad de armas, procedente de República Dominicana, en el instante mismo de su aterrizaje.

La Rosa Blanca, que para vergüenza de buenos cubanos había sido fundada en Nueva York el 28 de enero de 1959, se veía marchitarse así, igual que sus “jardineros”, el plan de devolver a Cuba al pasado. El propio Fidel dirigió el operativo de captura de los Mercenarios en otra fecha significativa: el 13 de agosto de 1959.

La más breve síntesis de todo lo ocurrido hasta hoy después de aquella “Conspiración trujillista” requeriría un número considerable de ediciones de BOHEMIA. Baste tal vez decir, para ilustrar cómo el enemigo convirtió desde el inicio en obsesión su propósito de derrocar la Revolución, que solo entre los años 1961 y 1965 se estructuraron –invariablemente con el apoyo del gobierno de Estados Unidos y de su tenebrosa Agencia Central de Inteligencia– 299 organizaciones contrarrevolucionarias.

A ello puede añadirse, como consta en la Demanda del pueblo de Cuba al gobierno de Estados Unidos, que el terrorismo originado en aquel país contra nuestro pueblo en estas cinco décadas tuvo como saldo la muerte de tres mil 478 personas.

Muertos, heridos, mutilados, huérfanos, viudas, madres y padres sin consuelo por la pérdida violenta e irreparable de sus hijos, y los daños a la economía y a las propiedades del pueblo, habrían sido muchos más, si frente a las amenazas y agresiones no hubiesen estado los combatientes del Ministerio del Interior, junto a los de las FAR y al pueblo organizado, en permanente vigilia y arriesgando sus vidas para proteger las de todos los demás cubanos.

A la par con el enfrentamiento a los delitos contra la seguridad, el MININT tuvo entre las principales misiones asignadas por la dirección de la Revolución, y especialmente por Fidel, el desarrollo de una Policía totalmente distinta de la que sirvió a los peores intereses nacionales y extranjeros en los sucesivos gobiernos de la República mediatizada.

Una Policía no para reprimir al pueblo, sino para defenderlo y proteger su tranquilidad y demás bienes; velar por el orden público y el cumplimiento de la ley; combatir a la delincuencia y contribuir con su actuación cotidiana, presidida por la ética y el sentido de la justicia, a la eliminación progresiva de vicios y lacras del pasado capitalista.

Particular importancia tendría al mismo tiempo para esa Policía Revolucionaria –y tiene todavía hoy– prevenir los Accidentes del tránsito, que tempranamente figuraron entre las primeras causas de muerte.

La preservación de las fronteras nacionales en las complejas condiciones de un Estado insular a corta distancia de un vasto y poderoso imperio con propósitos expansionistas nunca acabados, correspondería a las que luego de un proceso de integración de distintas estructuras terminarían denominándose Tropas Guardafronteras, hoy protagonistas, además, junto a la Marina de Guerra de las FAR, en el combate contra el Tráfico internacional de drogas y el Contrabando humano que promueve la estadounidense Ley de Ajuste Cubano.

Los abnegados y fieles hombres y mujeres de la Seguridad Personal, custodios de la vida de Fidel, Raúl y otros dirigentes de la Revolución; los hombres y mujeres del Cuerpo de Bomberos de Cuba, con su humanitaria y no menos arriesgada labor de salvar vidas y recursos en medio de incendios, derrumbes y otras contingencias; los responsables del trato humano, y estrictamente apegado a la ley, a quienes cumplen sanciones en centros penitenciarios; los encargados de la labor meticulosa de identificación personal y ubicación domiciliaria de los ciudadanos; los veladores del cumplimiento de leyes y regulaciones para la entrada y salida del país de nacionales y extranjeros; los integrantes del Cuerpo de Guardabosques de Cuba, científicos Criminalistas, combatientes y trabajadores civiles de las áreas técnicas y logísticas: el MININT.
Su sede radica en el edificio ubicado frente al Mauselo a José Martí, en la Plaza de la Revolución “José Martí” de La Habana. Su actual ministro es el Gral. de  Divicion  Carlos  Fernandez Gondin. Muchos de los jefes y oficiales de la línea principal de mando son veteranos de la Sierra Maestra, o de las luchas internacionalistas en África.

Entre algunos de los órganos del MININT, destacan:

Policía Nacional Revolucionaria (PNR, Fundada el 5 de enero de 1959)
Dirección Nacional de Tránsito
Tropas Guardafronteras (TGF) (Fundadas en 1963)
Cuerpo de Bomberos de Cuba (Quizás el órgano más antiguo del MININT, ya que su existencia data de la etapa colonial cubana)
Dirección de Seguridad Personal
Dirección de Investigación Criminal y Operaciones (DICO)
Dirección de Establecimientos Penitenciarios
Dirección de Atención a Menores
Dirección de Inmigración y Extranjería

Otros órganos engloban el registro de ciudadanía (popularmente conocido como “Carnet de Identidad”), la lucha antidrogas, etc. Existen además unidades como la Brigada Especial Nacional, fundada en los años 80 del siglo XX, unidad de élite de la PNR, especializada en enfrentamiento a hechos delictivos de alta peligrosidad.

En cuanto a los órganos de seguridad del estado, los mismos se fundaron el 26 de marzo de 1959. Bajo el popular nombre de “DSE” o “G-2”, actualmente existen estructuras de inteligencia y contrainteligencia que aseguran la defensa de la nación, con el concurso de todo el pueblo.

Así mismo, en cada provincia cubana el MININT es representado por una delegación.

El MININT posee sus propios centros de enseñanza superior y un instituto de preparación para técnicos medios en La Habana.
Resumen

Pueblo uniformado, como dijese Camilo y ratificara años más tarde Fidel, en cuya vanguardia siguen marchando decenas de mártires caídos en el cumplimiento del deber: jóvenes soldados del Batallón de la PNR que abrieron el camino en la ofensiva hacia Playa Girón; hombres sin rostro que murieron sin revelar, pese a la tortura, su verdadera identidad de agentes infiltrados entre bandidos, en medio de la vastedad desoladora del mar o en alguna costa solitaria, sin que el pueblo al que defendían supiese, solo tiempo después, que no eran traidores sino patriotas; soldados de alma grande que regaron con su sangre las quebradas de Bolivia y las selvas de Angola; policías en servicio, custodios de embajadas… Héroes, no solo del pasado sino también del presente, como Los Cinco héroes, Gerardo, Fernando, Ramón, René y Antonio, devenidos símbolos, poderosas razones, encarnación de invencibles y nobles ideas, que dieron la batalla aun desde una celda fría en las entrañas del enemigo.

Valores que bordan el uniforme

VMinisterio del Interiolr
Cada uno de los jóvenes que llegan a las filas del Minint están dispuestos a ser fieles guardianes de las tradiciones combativas de nuestro pueblo. Foto: Roberto Suárez

Los jóvenes que hoy se incorporan al Ministerio del Interior, a 55 años de su creación, comprenden que el respeto no se alcanza porque se ostente la autoridad legal, sino por la integridad, el humanismo y el pundonor que concitan el cariño y apoyo del pueblo
Yuniel Labacena Romero
digital@juventudrebelde.cu
5 de Junio del 2016 4:07:10 CDT
Algunos dudaron de su decisión cuando anunció que su futuro estaría en una institución armada. «Muchos piensan que cuando uno entra a la vida militar todo está asociado con lo preestablecido, sin embargo no es así, en este mundo también cumplimos sueños y nos preparan con creces como profesionales y, sobre todo, para ayudar desde el orden interior a la población, a serle útil a la sociedad».
Su historia la comparte con estos reporteros el joven cadete Ariel Pozo Rodríguez, quien se prepara en el Instituto Superior del Ministerio del Interior Eliseo Reyes Rodríguez como futuro oficial de esa institución. Y lo asegura con el sentido de pertenencia que emana de los años ya vividos en ese centro docente al cual, como al Ministerio del Interior (Minint), aprendió a querer desde muy pequeño.
Fue el ejemplo de sus padres, oficiales del Minint, lo que lo hizo sentir una atracción y respeto profundo por esa institución y comenzar a ver en ella una posibilidad honrosa de crecer en la vida. «El respeto, la disciplina, el amor que uno siente hacia lo que hace y esa dedicación a cada cosa, cualidades que nos deben distinguir, las observé siempre en mis padres. Su actuar cotidiano influyó en mi decisión a la hora de pensar en una futura profesión», aseguró.
Ese sentimiento no parece ser único. También lo comparte la teniente Alenes Cruzata William, quien se desempeña como investigadora criminalística en la Unidad de la Policía Nacional Revolucionaria de Centro Habana. «Quienes formamos parte del Minint, en especial sus jóvenes, somos un ejemplo a seguir por las personas y como tal debemos actuar.
«Al integrar una fuerza uniformada como esta descubres un mundo de cosas a veces impensable. La exigencia de la vida militar lo que hace es educarnos. La criminalística me ha dotado de herramientas indispensables para participar en otros ámbitos de la sociedad, y me ha aportado un caudal de conocimientos políticos, culturales y sociales valiosos».
Como Ariel y Alenes son cientos los jóvenes que cada año llegan o llegarán con ideas frescas, y a la vez llenos de interrogantes a cada uno de los órganos y departamentos del Ministerio. Son muchachas y muchachos dispuestos a ser fieles guardianes de las tradiciones combativas de nuestro pueblo, cuando esta institución celebra el aniversario 55 de su creación.
En las más disímiles misiones cumplidas por el Minint en estos años ha estado presente el apoyo popular, porque esa institución, como las Fuerzas Armadas Revolucionarias son el pueblo uniformado. Por ello, evaluar muy bien a quienes ingresan a sus filas sigue siendo un desafío, pues así se garantiza un oficial más integral.
Bien lo sabe la teniente coronel Odalys Bravo Lluesma, jefa del Departamento de Captación y Selección del Minint, una mujer que durante 27 años se ha entregado con creces a esta práctica: «Mi pertenencia al Minint ha sido una de las experiencias más placenteras en la vida, sobre todo, saber que de nosotros depende también sembrar en los jóvenes la semilla de la motivación, pues esa es la única manera de ganar fuerzas».
A su juicio, tener vocación por la vida militar es fundamental cuando alguien decide ingresar en las filas de este Ministerio. «Eso determina que el joven venza cualquier obstáculo, se consagre, que haga las cosas con deseos, que asuma el rigor de su especialidad y a la vez se sienta gratificado con lo que hace, con lo que aporta a su país.
«Nosotros tenemos una responsabilidad en esa vocación, y siempre buscamos a jóvenes que, primero que todo, tengan vocación revolucionaria y estén comprometidos con el proyecto social que defendemos, que los distingan la laboriosidad y el amor por lo que hacen. A partir de esa simiente seguimos fomentando los valores que necesitan nuestras especialidades», señaló.
La fuerza del pueblo
Cada uno de los jóvenes que llegan al Minint asumen el deber de servir en sus filas desde distintos perfiles profesionales, y hacerlo con responsabilidad, conscientes de que deben ser ejemplo de valores éticos como el patriotismo, la solidaridad, la humildad y el humanismo, porque pertenecerán a una institución que no solo se debe al pueblo, sino que, como formuló Camilo Cienfuegos, tiene que ser el pueblo mismo.
Son esas las razones que han hecho que Ariel, quien primero estudió en el Instituto Preuniversitario Vocacional Hermanos Martínez Tamayo, del Minint, asegure que se siente contento por su especialidad, pues en el Minint se enseña y se trabaja por la persona que está al lado, por la seguridad del país.
«Lo más importante es el otro, y estoy seguro que no hay tarea más humana y altruista que esa. La mayor posibilidad que brinda la formación como oficiales de enfrentamiento es la preparación integral que adquirimos en todos los ámbitos», señaló este joven, que en corto tiempo saldrá de las aulas universitarias para hacer lo que más desea: «ser útil y emplear las herramientas que le aporta su carrera en la protección del pueblo».
Asevera que ha aprendido mucho acerca de cómo interactuar con la sociedad, para lo cual se necesita comunicación, convencer con argumentos y establecer la obediencia del orden y la legalidad desde el respeto. «Elevar la preparación política e ideológica de quienes ingresamos en el Minint sigue siendo un desafío».
Ser muy sociable con todo el que llega a la unidad ha sido la clave del éxito para tener un buen resultado en el trabajo, en especial en zonas con fuerte potencial delictivo, subrayó Alenes, a quien le gustaría que cuando alguien llegase a una estación de policía y fuera atendido por algunos de sus compañeros quedara satisfecho.
«Por eso debemos ser atentos con la población. Se trata de que comprenda que nuestra misión es proteger su tranquilidad y demás bienes ciudadanos. La base de nuestro quehacer está en la prevención para evitar delitos y dar una respuesta ágil para neutralizar a quienes los cometan».
***
—¿Cuáles son los desafíos del Minint a sus 55 años de creado?
—Ariel: Enseñarles a las personas que no somos ni superiores ni inferiores, sino una autoridad de la cual depende en buena medida la tranquilidad ciudadana. Para lograrlo no hay que maltratar a la ciudadanía, pero sí exigir el respeto por las normas establecidas, lo que puede hacerse con delicadeza, cortesía y profesionalidad, siempre sobre la base de que es mejor prevenir que reprimir.
—Alenes: Seguir educando y formando bajo las premisas de la disciplina, los buenos modales y la correcta forma de conducirse con el resto de los ciudadanos. De ello depende el actuar cotidiano, y es esencial en los tiempos actuales. Hay que estar consciente de que los complejos escenarios exigen de fuerzas cada vez mejor preparadas.
—Odalys: Mantener ese bien tan preciado que nos distingue entre los países del mundo de seguridad y tranquilidad ciudadanas. Seguir enamorando a los jóvenes por nuestra institución, haciéndole reconocer la valía que tiene para con la sociedad. Seguir perteneciendo a una fuerza del pueblo, que defiende al pueblo y se nutre de él. Solamente por esas razones vale la pena vivir entregado completamente al cumplimiento de nuestras responsabilidades.

Esa filosofía es la que los convierte en fieles seguidores de la concepción de Fidel, cuando en la celebración por el aniversario 25 del Minint se refirió a las cualidades que deben distinguir a un combatiente de esta fuerza:
«Por eso necesitan ser modelo, ser ejemplo; cuidar su prestigio, su moral, su imagen, y que el enemigo vea siempre como ha visto hasta hoy a los combatientes del Ministerio del Interior, y diga: este hombre que está frente a mí es del Ministerio del Interior; lo respeto y lo tengo que respetar, no solo porque ostenta la autoridad legal, sino porque es un hombre íntegro, intachable, insobornable, y porque tiene la confianza, el cariño y el apoyo de todo el pueblo…».
Cada uno de los jóvenes que llegan a las filas del Minint están dispuestos a ser fieles guardianes de las tradiciones combativas de nuestro pueblo.fotografia juventud rebelde