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¿ COMO EL MOVIMIENTO SAN ISIDRO SE GANA EL SALARIO DEL MES ?

“Los tipejos guapos de San Isidro”, celular en mano para dejar evidencias y poderse ganar el salario del mes, con consignas para demostrar, que son unos bárbaros, observen la foto 3 y 4, eso fue, cuando pasó la policía, entraron a meterse en una madriguera, desde adentro filmaron.

Pienso que ya, a estos mediocres artistas, debemos de ponerle un “hasta aqui”, estos no son los que van a intentar acabar con la Revolución, ni tan siquiera la mueven, para eso hay que tener mucho, pero muchosimo coraje y otra cosas qué por respeto a ustedes no lo digo, aunque lo piense y lo tenga en la punta de la lengua.
No se olviden que somos millones de millones diciendo a una sola voz #PatriaOMuerte.
Así pienso, así soy y si no te gusta múdate de Cuadra.
Pertenezco a la #FamiliaEureka

La provocación en San Isidro no logró lo que esperaban

No hay mejor prueba que una imagen y lo visto el 4 de abril 2021 en el corazón de La Habana Vieja, permitió comprobar quienes son realmente los “artistas” del fabricado Movimiento San Isidro.

Quienes en el mundo vieron el video subido a las redes sociales por Luis Manuel Otero Alcántara, se quedaron asombrados por su pésima actitud alejada de ideales políticos, pero lo que se puso de manifiesto fue su baja catadura moral, talante de delincuentes comunes y ausencia de educación, algo que dice a las claras lo que son.

Los yanquis jamás hubiesen admitido un desafío a las leyes como el que financiaron en San Isidro, solo con la intención de provocar una represión al estilo de su policía, pero se quedaron con las ganas de tener material para acusar a las autoridades cubanas, de “violar” los derechos humanos.

El espectáculo estaba preparado de antemano y el dinero para costearlo también, situación denunciada previamente por la televisión cubana, cuando se escuchó a la ciudadana mexicana impartir órdenes a sus asalariados en La Habana.

La “inédita” protesta, como la califican medios de prensa yanqui, no se concretó, solo eran Otero y el conocido Maykel Castillo, Osorbo, quien, sin camisa ni mascarilla, provocó a su antojo sin que apareciera un solo policía, que, si bien la ciudadanía cubana no aprobó su ausencia, debido a la impunidad de los delincuentes, la razón de las autoridades primó sobre la pasión.

62 años de actos similares acumulan suficiente experiencia en los dirigentes cubanos, que, con sapiencia y éxitos, saben sortear cada acción contrarrevolucionaria, sin caer en excesos que permitan alimentar las campañas de mentiras contra la Revolución. 

En Cuba se conoce que las acciones desesperadas de los que se oponen a una distensión entre Estados Unidos y Cuba, pretenden obtener elementos para que Joe Biden no dé un paso hacia el mejoramiento de las relaciones políticas y el desmontaje de algunas de las 242 sanciones impuestas por Donald Trump; por eso no se cometerán errores, aunque tampoco quedarán impunes las violaciones de las leyes vigentes.

Especialistas en subversión política que trabajan en las agencias de inteligencia yanqui, ya no saben qué más inventar para provocar, no solo en Cuba, sino en Rusia, Irán, Venezuela, China y en todos los países que sus gobernantes no son del agrado de Washington.

Los meses venideros serán cruciales en la proyección de la política de Biden hacia La Habana y eso lo saben quiénes en Estados Unidos viven de la hostilidad contra la Revolución. Por tanto, intentan crear incidentes para darle elementos a los que trabajan contra la distensión y entorpecer cualquier paso en esa dirección.   

Lo visto el domingo 4 de abril en San Isidro, es una prueba contundente de que los yanquis son incapaces en conformar una disidencia contra el gobierno revolucionario, pues nadie con una inteligencia media, ética y educación, puede apoyar a elementos de tan baja catadura, ni siquiera los históricos emigrados en Miami, que jamás se sentaría en una mesa para almorzar con quienes no saben ni manejar los cubiertos. De ahí que insisten en trabajar en el sector artístico, donde tampoco obtienen victorias. 

La diferencia es abismal entre esos “opositores” y el actual presidente cubano, ingeniero de profesión formado después de 1959, y los ministros y ministras que llevan el peso del país.

No hay comparación entre los dirigentes cubanos con alta preparación académica y educación formal, y los maleantes de San Isidro, carentes de todo, con un lenguaje primitivo del bajo mundo, incapaz de atraer a los jóvenes y a la población cubana en general.

La dirección histórica de la Revolución cubana ha sorteado, con mucha inteligencia, las sanciones y leyes yanquis impuestas para ahogar la economía cubana y que el pueblo responsabilice al socialismo de sus penurias, como afirman los letrados del Council on Foreign Relation al exponer:

“La oposición de Estados Unidos a la Revolución cubana y el apoyo a la democracia y al desarrollo en este hemisferio, lograron frustrar las ambiciones cubanas de expandir su modelo económico e influencia política”.

Similar criterio tiene la CIA, cuando en uno de sus informes secretos expone:

“El programa de Acciones Encubiertas de la CIA, ha sido diseñado para apoyar otras medidas gubernamentales, con el fin de incrementar e intensificar las presiones contra Castro y estimular a los elementos disidentes” […] y estas medidas han sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de Guerra Económica”.

Esos “disidentes” no representan a la sociedad civil cubana, y da vergüenza que personas inteligentes se dejen arrastrar por los yanquis para que los apoyen.

Las campañas de guerra psicológica pagadas por agencias yanquis especializadas contra Cuba, divulgaron noticias falsas para desvirtuar el fracaso de la provocación. Entre los titulares construidos se lee:

“Cientos de cubanos salieron este domingo a las calles de San Isidro, un barrio pobre de La Habana, para protestar contra el gobierno y apoyar a activistas”. “Cuanto más el gobierno cubano perpetúa su campaña de represión y hostigamiento contra los artistas de San Isidro, más aumentan las protestas públicas”. “Los hechos de San Isidro demuestran el crecimiento y el protagonismo de la sociedad civil”. “La campaña del gobierno cubano contra los artistas sólo desalienta a los funcionarios de Joe Biden, a priorizar políticas de acercamiento hacia Cuba”. “Se han ganado el respeto y la solidaridad del mundo entero”.

Pero los videos en las redes son la prueba de esas mentiras. No había cientos ni decenas de participantes, los que estaban en las calles observaban con curiosidad el show, sin que ninguno de sus vecinos se le sumaran.

Las noticias recuerdan lo que afirmó la CIA en 1962, cuando bajo sus presiones la OEA expulsó a Cuba:

“La reunión de la OEA será apoyada por demostraciones públicas en América Latina, generadas por la CIA y las campañas psicológicas asistidas por USIA”.

La vida se encarga de desmontar esas patrañas que en medio siglo no han podido lograr sus objetivos, aunque sí miles de millones de dólares malgastados.

Preciso fue José Martí´ al decir:

“Ancha tumba se construye con sus propias manos las maldades”.

El heraldo cubano

¿Qué hay detrás del financiamiento del Movimiento San Isidro por la organización Cultura Democrática?

Foto tomada de Internet

La “ONG” “Cultura Democrática” radicada en Argentina o por lo menos inscrita en ese país, tras la fachada de promover la investigación, capacitación y el apoyo de iniciativas ciudadanas que contribuyan al fortalecimiento de la cultura política humanista, financia al autodenominado Movimiento San Isidro (MSI).

Existen evidencias que revelan los nexos que posee con la Fundación Nacional para la Democracia (NED), por lo que se trata de otro instrumento de los tantos que utiliza Washington para enmascarar sus acciones dirigidas a subvertir el orden interno en función de desestabilizar a nuestro país.

El financiamiento al mal llamado MSI no es casual, pues uno de sus rostros más radicales, el de la curadora Anamelys Ramos González, está demostrado que posee vínculos con los máximos directivos de Cultura Democrática. Las informaciones disponibles la señalan como la Coordinadora de esa “ONG” en la isla. 

Sus relaciones con dicha organización fueron propiciados por Luis Alberto Mariño Fernández (padre de su hijo) músico y compositor cubano radicado en la capital argentina desde 2017, el cual mantiene una relación sentimental con la fundadora y presidenta de Cultura Democrática, Micaela Hierro Dori. ¿Casualidad o aprovechamiento de la “casualidad”?

Por su parte Mariño Fernández que no posee aval, ni trayectoria dentro de la contrarrevolución, intenta llamar la atención de la derecha cubanoamericana radica en Miami con actividades de apoyo al MSI y manifestaciones públicas de respaldo a los proyectos de los cabecillas Rosa María Payá Acevedo y Eliécer Ávila Cicilia.

¿Quién es Micaela Hierro Dori?

Una joven argentina que se vincula estrechamente con figuras de la derecha conservadora, la ultraderecha en América Latina y la contrarrevolución cubana de dentro y fuera del país, además de promover la desestabilización de países latinoamericanos y caribeños que no son del agrado de Estados Unidos, especialmente Venezuela y Cuba.

Formada en la Universidad de Georgetown, Estados Unidos, becaria de la Fundación Konrad Adenauer-Siftung (KAS), otro eslabón clave en la implementación de planes subversivos en América Latina. Hierro Dori  posee experiencia en el empleo de ONGs con fines mediáticos para cumplimentar actividades subversivas al encargo de Washington.

Fue coordinadora de programas de la Fundación CADAL (Centro para la Apertura y Desarrollo de América Latina), presidió el Centro de Investigación y Capacitación de Emprendedores Sociales (CICES), fundadora y primera presidenta de la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia en Cuba.

Algo de historia.

La NED a través de la organización tapadera de la CIA“Centro de Investigación y Capacitación de Emprendedores Sociales” (CICES) con sede en Argentina, ha financiado desde sus inicios a la “Red de Jóvenes Latinoamericanos para la Democracia en Cuba” que, también es una creación de la CIA, inicialmente dirigida por Micaela Hierro Doris, la que fue sustituida por Rosa María Payá.

El cambio de directivas fue una jugada de la CIA para intentar crearle a esa organización una imagen de representatividad de la juventud de nuestro país, situando a una cubana como su presidenta.

La extrema exposición de Hierro Doris, denunciada como agente de esa agencia de espionaje y subversión, desaciertos y fracasos de operaciones encubiertas que se habían planificado contra Cuba durante su mandato, fueron aprovechados para justificar su sustitución.

En un artículo publicado en PostCuba bajo el título, “La sociedad civil a la que pertenece Rosa María Payá”  se encuentran las pruebas documentales de los vínculos de Hierro Doris y las “ONG” arribas mencionadas con la NED.

Después de todo esto, ¿alguien puede negar que los servicios especiales norteamericanos financian y se encuentran detrás de las acciones provocativas del mal llamado MSI?

Tomado de CubaSì

La farsa de San Isidro

El pretexto utilizado como detonante de la provocación actual fue la detención, procesamiento judicial y sentencia del ciudadano Denis Solís, miembro del Movimiento San Isidro, sancionado a 8 meses de privación de libertad por el delito de desacato a un oficial de la Policía Nacional Revolucionaria. Autor: Razones de Cuba

No son un invento en absoluto los vínculos y sintonía del denominado Movimiento San Isidro con funcionarios del gobierno de Estados Unidos, encargados de la atención y avituallamiento de su base operacional en Cuba

En las últimas horas, ante los sucesos en San Isidro, hay que recurrir a las publicaciones de algunos miembros del Movimiento San Isidro en octubre del 2020, mes en el que es un deber detenerse con total intencionalidad. Transcurría la fase final de las elecciones en Estados Unidos. Los integrantes de este grupúsculo, con una audiencia sustancialmente radicada en el sur de la Florida, hacían campaña día tras día en favor de la reelección de Donald Trump. Aplaudían todo su daño a Cuba, y como si no fuera suficiente, le pedían que apretara más. 

Trump, el ídolo que abrazan, representaba la permanencia y arreciamiento de una política de asfixia económica concebida desde inicios de la década del sesenta para afectar la vida del pueblo cubano. En pos de ello, sus miembros pedían a sus acólitos de Miami que votaran por Trump. 

A esa dura militancia trumpista, pertenece Denis Solís, el hombre por cuya libertad clama el Movimiento San Isidro y a quien se puede ver gritar enardecido “Trump 2020, es mi Presidente”, al mismo tiempo que ofende y desafía a las autoridades cubanas. 

La derrota de Trump en las elecciones, que abre el camino de la presidencia a Joe Biden, y con éste la posibilidad de retomar la senda del proceso hacia la normalización de las relaciones, iniciado con Obama –al margen de la convergencia de intenciones en cuanto a injerencia y agresividad contra Cuba, pero con métodos diferentes-, contravenía los deseos de este reducido grupo de personas de mantener esa política de asfixia total para inducir al malestar, la irritación y, en algún momento, el tan pretendido “estallido social” para nuestro país. 

No son un invento en absoluto los vínculos y sintonía del denominado Movimiento San Isidro con funcionarios del gobierno de Estados Unidos, encargados de la atención y avituallamiento de su base operacional en Cuba. 

Circularon con claridad, hace unos meses, las imágenes que dan fe de las relaciones de Luis Manuel Otero Alcántara, cabecilla principal, con la encargada de negocios de la Embajada de EE. UU, en La Habana. O de otra de sus integrantes, Omara Ruiz Urquiola, visitada por la propia diplomática. O de las decenas de mensajes que en los últimos días salieron de las cuentas oficiales en Twitter de funcionarios del Departamento de Estado y de la Embajada de EEUU en la capital cubana, haciendo coro a la más reciente provocación montada por este grupo, con el mismo cinismo con que abogan por arreciar el bloqueo y cortar las remesas. 

El pretexto utilizado como detonante de la provocación actual fue la detención, procesamiento judicial y sentencia del ciudadano Denis Solís, miembro del Movimiento San Isidro, sancionado a 8 meses de privación de libertad por el delito de desacato a un oficial de la Policía Nacional Revolucionaria. 

Según informaciones que han trascendido en los medios oficiales, el desacato de Solís hace suponer que también fue una fabricación intencionada. Este había sido citado oficialmente en una ocasión anterior para presentarse en la unidad de la PNR con el fin de esclarecer sus vínculos con un elemento terrorista radicado en Miami, los cuales reconoció tras su detención, aunque no resultó procesado por ello. 

Solís decidió no asistir a ese primer citatorio ante las autoridades policiales. Cuando esto ocurre siempre se produce una segunda citación y advertencia. Esto fue lo que motivó la presencia del oficial en casa de Solís, quien por libre voluntad decidió dejar documentado la manera en que desacató su autoridad. 

Aquí es importante volver a detenerse en el elemento legal de este caso. El artículo 144.1 de la Ley 62, Código Penal, señala, en esencia, en un extenso párrafo, dos dimensiones del delito de Desacato: la ofensa y la amenaza a una autoridad en el ejercicio de sus funciones. 

Denis Solís con total agresividad, consciente de su acto, en plena transmisión en directo por las redes sociales, le dice a toda voz a este policía:“esbirro”, “sicario”, “penco envuelto en uniforme”, “rata”, “mariconsón” y “capitana”. Estas fueron las ofensas, pero también hubo amenazas. Solís le espetó al policía que si regresaba por su casa iba a escupirlo y reventarlo. 

¿Cuál habría sido en los Estados Unidos, por ejemplo, la actitud de un policía ante un hombre joven negro que lo increpa, lo ofende y lo desafía? Sabemos de sobra la respuesta. ¿Llegaría siquiera ante un tribunal? ¿Quedaría paralizado de por vida tras recibir más de 7 disparos a quemarropa o moriría ahogado con una rodilla sobre su cuello? 

Ceder y liberar a Solís es sentar un precedente para el caos y la anarquía en nuestro país, donde cualquier delincuente sentirá que arropándose en el papel de “opositor” tiene una patente de corso para irrespetar o atentar contra la autoridad. 

La aplicación de la justicia a Denis Solís sirvió como pretexto al Movimiento San Isidro. Buscaban tener a alguien detenido para sustentar su escándalo. Declaran entonces pasar a una supuesta huelga de hambre y sed, a sabiendas de que es un recurso que por lo general tiende a no pasar desapercibido y a despertar simpatías en no pocas personas. 

Para ello se acantonaron durante poco más de siete días en un local de la Habana Vieja, ubicado en Damas 955, entre San Isidro y Avenida del Puerto. 

El devenir de la semana en la que se desarrolló esta puesta en escena demostró de qué se trataba el performance. Además de las imágenes de comida, agua y toda clase de suministros que existieron en este lugar, hay dos hechos marcados por el tiempo que desafían la lógica y la ciencia médica. 

El primero lo tenemos el pasado sábado 21 de noviembre. Habían transcurrido más de 72 horas de iniciada la supuesta acción. Algunos medios digitales afines y amigos de los supuestos “plantados”, publican que se encontraban en las últimas y al borde de morir. El panorama pintaba caótico. 

Sin embargo, pocas horas después, en la madrugada, a punto de cumplirse los cuatro días en que supuestamente no habían tomado agua, ni ingerido alimento alguno, se les ve desafiantes y violentos, enérgicos, corriendo de un lado a otro dentro de la casa, manoteando, fumando y haciendo transmisiones de video en directo para Facebook. ¿Se recuperaron tan rápido o es que nunca estuvieron al borde de tal gravedad? 

El segundo momento significativo lo tenemos al sexto y séptimo días de supuestamente no consumir agua, ni comida. Según datos publicados por ellos mismos en sus redes sociales, en ese momento tenían parámetros médicos imposibles para quienes asumieron una huelga extrema. La presión de los dos principales cabecillas rondaba los 120 y 80, las frecuencias cardiacas entre 70 y 80, y los niveles glicémicos ajustados a los estándares normales. 

Pero no queda ahí. En estos dos días, que sobrepasan las 150 horas en que supuestamente no habían bebido una molécula de agua, ni ingerido un grano de arroz, realizaron otras transmisiones en directo, escribieron largos y coherentes textos en sus páginas en Facebook y finalmente se enfrentaron con determinación, plenitud de facultades mentales y físicas a tres médicos que visitaron el lugar de la presunta huelga, ante una seria violación de las normas sanitarias establecidas en el país para el enfrentamiento a la COVID-19. 

Médicos a los que se ha consultado, así como publicaciones especializadas en internet, coinciden en la imposibilidad de que un ser humano muestre tanta vitalidad en condiciones extremas como a las que afirman haberse sometido. 

En el séptimo día los cabecillas principales anunciaron que abandonaban la huelga de sed. Eso era inevitable: pasaban los días y ni su salud, ni su condición física se deterioraban. Ya resultaba insostenible la mentira para quienes decían no estar bebiendo ni una gota de agua. 

El performance de San Isidro no duró todo lo que sus ejecutores hubieran querido. Carlos Manuel Álvarez, de quien se observan dudosos vínculos con los servicios especiales norteamericanos, mediante la NED, ONG fachada de la CIA con la cual ha reconocido mantener relaciones, arribó sorpresivamente a la sede del Movimiento San Isidro el pasado martes 24 de noviembre. 

Residente en México, antes de viajar a la Habana, pasó por los EE. UU, y desde ahí viajó a Cuba, donde incumpliendo los protocolos médicos no se hospedó en el inmueble que había declarado en el aeropuerto, trasladándose directamente a San Isidro. 

Ante el resultado alterado de su prueba de PCR se procedió con lo establecido en el protocolo cubano: localizar a la persona y conminarlo a una nueva prueba y a su aislamiento. La actitud ante la visita de las autoridades médicas fue desafiante y violatoria, lo que obligó a la evacuación forzada y aislamiento de todos los presentes en Damas 955. 

Ambulancias y patrulleros eran visibles en aquel lugar en la noche del 26 de noviembre. Había un pueblo expectante, pero para nada solidario con los falsos huelguistas. 

Videos grabados para las redes sociales evidencian que no existieron atropellos, ni la violencia a la que algunos aluden. No hubo, a pesar de sus provocaciones y ofensas reiteradas al Estado durante los últimos días, detenciones arbitrarias, interrogatorios en cuartos fríos, torturas o desapariciones. 

Todos los provocadores de San Isidro, después de los requeridos exámenes médicos, fueron restituidos a sus hogares, donde se les conminó a mantenerse aislados ante el riesgo epidemiológico. 

Mientras eran retirados del lugar se escuchó a los vecinos abuchearlos y lanzar consignas de respaldo a la Revolución. Y es que los atrincherados en San Isidro, llegaron allí para empañar la tranquilidad de la zona con sus reiteradas provocaciones, con las indecencias que pretenden llamar arte y con sus profanaciones a uno de los símbolos más sagrados de este país: la bandera de la estrella solitaria.

(Juventud Rebelde)

¿Quién está detrás del show anticubano en San Isidro?

La farsa de San Isidro Foto: Tomada de Internet

La cotidianidad de San Isidro, en La Habana Vieja, se ha visto alterada por un grupo de personas -14 en total, 4 de ellas pertenecientes al llamado Movimiento San Isidro-, quienes se han convertido en centro de un nuevo show contrarrevolucionario, auspiciado y apoyado por el gobierno estadounidense

Desde fines del siglo XIX, el barrio de San Isidro, en La Habana Vieja, se convirtió en «zona de tolerancia».

Barrio de gente humilde, vejado por la presencia de marines yanquis que desembarcaban en busca de diversión y sexo barato. Su vida cambió al triunfar la Revolución en 1959.

La otrora escarnecida barriada habanera cuenta hoy con 14 consultorios médicos, una clínica de medicina tradicional, una clínica veterinaria, tres círculos infantiles, un jardín infantil y cuatro escuelas.

Tuve la oportunidad de compartir con los vecinos del lugar, en un barrio-debate organizado por los cdr hace unos dos años, en homenaje al Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz.

Nos reunimos, sin tribunas ni discursos preelaborados, al pie de la Ceiba del parque. Recuerdo dos intervenciones, una en la que, a nombre de todos los vecinos, un compañero, desde su fe religiosa, declaró su apoyo incondicional a la Revolución.

La otra fue la de un anciano, quien llamó a sus conciudadanos a recordar lo que era aquel lugar antes del 59 y cómo muchos de ellos, siendo niños, conocieron casos de mujeres que fueron ultrajadas por los marines yanquis.

Sin embargo, estas historias conmovedoras de transformación social no son las que trascienden a los medios transnacionales de prensa y las redes virtuales que por estos días han fijado su atención en este populoso barrio.

Nuevo show anticubano

La cotidianidad en esta barriada se ha visto alterada por un grupo de personas -14 en total, cuatro de ellas pertenecientes al llamado Movimiento San Isidro-, quienes se han convertido en centro de un nuevo show contrarrevolucionario, auspiciado y apoyado por el gobierno estadounidense.

El espectáculo es muy similar al que, en otras oportunidades, han escenificado otros grupos mercenarios o títeres al servicio del gobierno de Estados Unidos. No olvidemos la connotada, por ridícula y falsa, «huelga del aguacate», en la que su promotora fue sorprendida degustando apetitosos menús.

No todos desempeñan el mismo papel en el performance: unos dicen estar en huelga de privación de comida y de agua, otros de comida y varios guara-cheando, según se puede apreciar en las transmisiones en vivo, especie de
reality show que acostumbra a realizar el «movimiento» por las redes sociales, en actos de autopromoción o de reportes a quienes los financian.

Comprobante de compra de comida a través de TuEnvio Foto: Tomada de Internet

El grupo, por el momento, exige dos cuestiones: la primera, la liberación de Denis Solís González, presentado como un joven artista censurado, quien según alegaban estaba desaparecido después de ser detenido por la Policía.

Denis Solís actualmente se encuentra sancionado a ocho meses de privación de libertad por el delito de desacato a las autoridades. Este ciudadano no presentó recurso de apelación contra la pena.

Denis Solís González, presentado como un joven artista censurado Foto: Tomada de Facebook

La Agencia Cubana de Rap, institución cultural de reconocimiento internacional, desmontó el burdo argumento que esgrimen los manipuladores sobre su relación con el arte: «La voz de un principiante sin obra consolidada no puede invocarse como representativa de nuestro hip hop, mucho menos cuando se conoce que los intereses que defiende hacen parte del plan subversivo orquestado contra la Revolución Cubana».

La naturaleza de esta trama no demoró mucho en ser esclarecida hasta por el propio Solís González, quien, en un video difundido en las redes sociales, reconoció tener vínculos con personas que han financiado actos violentos contra Cuba, como es el caso de José Luis Fernández Figueras, acusado por la justicia cubana por pertenecer a un grupo terrorista radicado en Miami, quien le prometiera el envío de 200 dólares si cumplía con sus instrucciones.

¿Qué es el supuesto Movimiento San Isidro?

El fabricado Movimiento San Isidro, centro de un boom mediático orquestado por la articulada red de medios al servicio de los intereses de los EE. UU., no representa para nada al barrio humilde, laborioso y revolucionario del que han tomado el nombre y que repudia la presencia de personas que viven del escándalo, cometen acciones degradantes e incluso manipulan a menores de edad para sus performances groseros y provocadores.

Luis Manuel Otero Alcántara, a quien identifican como cabecilla del grupúsculo, tiene un abultado expediente de provocaciones, aupadas y arropadas por Mara Tekach, cuando fungía como encargada de negocios de la embajada estadounidense en La Habana. Entre los políticos a los que profesa admiración destacan congresistas que han impulsado el arreciamiento del genocida bloqueo en contra del pueblo de Cuba.

En los reality shows que acostumbran a hacer se puede apreciar la degradación existencial y cultural de su grupo y el vínculo con terroristas de Miami, que han ejecutado acciones violentas contra nuestro país.

Ultraje de Luis Manuel Otero Alcántara a la bandera cubana Foto: Tomada de Internet

En una de las transmisiones en vivo que hicieron, uno de los miembros del pretendido Movimiento saludó al terrorista William González Cabrera, responsable de financiar acciones contra instalaciones y establecimientos en Cuba, como fueron los intentos de incendio de una cafetería, de una barbería y de una bodega, y otro integrante del grupo preguntó por acciones que se realizarían con cocteles Molotov.

Mientras se tejía el guion del montaje de la solidaridad con Denis Solís, a sus «hermanos» de causa se les pudo ver fiestando en un video que circularon por las redes, actitud que contrasta con el martirologio que, con horas de diferencia, montaron.

El segundo pretexto que inventaron, para ganar popularidad con su provocación, es la eliminación de las tiendas en MLC, medida necesaria para enfrentar el recrudecimiento del cerco económico implantado por la administración de Donald Trump, agravado por la crisis generada por la COVID-19.

Llama la atención que a los mismos individuos que hacen esta exigencia les compran alimentos desde el extranjero en estas tiendas a través de una plataforma online, en medio de la huelga de hambre y sed que dicen sostener.

¿Quién mueve los hilos?

El nuevo show, instrumentado desde Washington y Miami, forma parte de los planes de subversión contra Cuba, y tiene antecedentes en otras acciones similares organizadas, ejecutadas y financiadas por ese gobierno en el afán de destruir la Revolución.

Si analizamos el modus operandi del llamado Movimiento San Isidro, encontraremos muchas regularidades presentes en la estrategia de Golpe Suave del manual del politólogo norteamericano Gene Sharp, al advertir varias similitudes entre los planes ejecutados en el Maidán ucraniano, las guarimbas venezolanas y las acciones de grupos de delincuentes durante el golpe de estado contra Evo Morales en Bolivia…

Se observa, como tendencia, que recurren a bandidos y a personas de baja catadura moral que se prestan para servir como agentes de un gobierno extranjero, con el fin de promover el caos y alimentar la narrativa de la violencia y la represión, propalada por una financiada y articulada red de medios digitales y tradicionales.

Funcionarios del gobierno de Estados Unidos no han escondido su complicidad con lo acaecido en La Habana, hecho que contrasta con la actitud de nuestro gobierno de no interferir en los asuntos internos de otros países.

Michael Kozak, subsecretario interino de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de Estados Unidos, ferviente promotor del bloqueo y del cierre de remesas, ha realizado varias declaraciones de apoyo al Movimiento San Isidro, al igual que el senador republicano por la Florida, Marco Rubio, cuyo prontuario anticubano es bien sabido por nuestro pueblo.

Tampoco podía faltar, si de injerencia se trata, Luis Almagro, secretario general de la desprestigiada OEA, quien no tardó en mostrar su apoyo a esta nueva acción anticubana.

Encuentro de contrarrevolucionarios con Luis Almagro Foto: Tomada de Internet

A los funcionarios yanquis, congresistas anticubanos y al secretario general de la OEA no les interesa la afectación a la salud que una actitud irresponsable pudiera tener para algunos de los involucrados. Lo que buscan a toda costa es desacreditar la trayectoria limpia y ejemplar de la Revolución, reconocida recientemente con la elección de Cuba como miembro del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, y apoyar las justificaciones del gobierno de EE. UU. para el mantenimiento del bloqueo genocida que afecta a todo nuestro pueblo.

Esta acción provocadora, cuyos hilos se mueven desde Washington y Miami, pretende desconocer la rica historia de la Revolución, que no admite ceder a las presiones del imperio, ni de un puñado de marionetas. El pueblo cubano conoció en enero de 1959 el valor de la independencia, de la soberanía y del culto a la dignidad plena del hombre: a esas conquistas que tanta sangre gloriosa han costado no está dispuesto a renunciar.

Suministro de alimentos para la casa donde están supuestamente en huelga de hambre Foto: Tomada de Internet

(Granma)