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Inauguran sala de historia en escuela del Partido Comunista de Cuba en La Habana

Inauguran sala de historia de la escuela provincial del PCC en La Habana-foto-Joyme Cuan- Tribuna de La Habana

La sala de historia de la escuela del Partido Comunista de Cuba (PCC) Orlando “Olo” Pantoja Tamayo, quedó inaugurada este jueves con la presencia del presidente y vicepresidente del Consejo de Defensa Provincial de La Habana, Luis Antonio Torres Iríbar y Reinaldo García Zapata, respectivamente ambos miembros del  Comité   Central del Partido  Comunista de Cuba , así como la  ministra de Educación, Ena Elsa Velázquez Cobiella; y directivos y especialistas de la Oficina del Historiador de la Ciudad (OHC); entre otros.

 

Foto: Joyme Cuan

Según Michael González Sánchez, director de Patrimonio Cultural de la OHC, se logró terminar en tiempo récord la obra, logrando rescatar la mejor tradición de la escuela, la cual celebrará su aniversario 50 el próximo 8 de octubre.

Foto: Joyme Cuan

Se revisó toda la información histórica de la institución, desde sus primeros años hasta la actualidad, se digitalizaron fotografías y documentos importantes; se buscó además resaltar la figura del revolucionario Olo Pantoja, para lo cual se exponen en la sala sus objetos personales”, añadió González Sánchez.

 

Foto: Joyme Cuan

El lugar está diseñado para su visita con un recorrido cronológico, de tal manera que el espectador pueda ir comprendiendo, a su paso por las diferentes áreas.

Foto: Joyme Cuan

Hay que preservar la tradición alimentando el futuro, porque al futuro hay que ir con las raíces firmes para no equivocarnos (…) y esta escuela ha contribuido a la formación política-ideológica e integral de los cuadros del Partido”, concluyó el director de Patrimonio Cultural de la OHC.

Tribuna

Una cita definitoria

Abril será un mes de simbolismos y acontecimientos en Cuba. La nación recordará el aniversario 60 de la primera gran derrota que sufriera el imperialismo yanqui en América Latina, cuando sus tropas mercenarias fueron derrotadas en las arenas de Playa Girón.

Pero será también el momento para la celebración del 8vo. Congreso del Partido Comunista, la fuerza política dirigente de la sociedad cubana. El Buró Político de la organización partidista acaba de ratificar que el evento se desarrollará del 16 al 19 de abril, aun en medio de la acción tenaz que desarrolla el país contra el rebrote de COVID-19.

La batalla económica volverá a centrar buena parte de los debates del máximo encuentro de los comunistas cubanos. Los anteriores dos congresos (2011 y 2016) fueron escenarios claves para adoptar decisiones transformadoras en la conducción económica del país: Se definieron lineamientos económicos y sociales que abrían espacios al trabajo privado y cooperativo, daban mayor autonomía a la empresa estatal, potenciaban la apertura a la inversión extranjera, ampliaban la gestión no estatal de la tierra y se mantenían las esencias de justicia social del proyecto, eliminando igualitarismos innecesarios y gratuidades y subsidios lesivos al desarrollo económico .

A la vez se definieron los sectores estratégicos del país en la Estrategia de Desarrollo hasta el 2030 y se fundamentaron las bases conceptuales del modelo de Desarrollo Socialista del país.

Una parte de esos ambiciosos propósitos se ha venido implementando y perfeccionando en esta década transcurrida, aunque a veces con errores que ha habido que rectificar o con demoras excesivas, más allá de la prudencia necesaria.

No se puede desconocer, que tales transformaciones han tenido el hándicap maldito de la política de bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba, arreciado en los últimos cuatro años por la saliente administración de Donald Trump.

También se ha tenido que batallar contra esquemas mentales obsoletos o esquemáticos en las instituciones, las empresas y parte de las cadenas de mando, encargadas de aplicar los cambios y transformaciones.

En el 2020, en medio del desafío sanitario y con una economía golpeada por los efectos de la pandemia y de la crisis internacional, la dirección del país dio pasos para acelerar la implementación de decisiones de los Congresos que no habían sido aplicadas o estaban a medias. Entre ellas el complejo paso del inicio del proceso de unificación monetaria y cambiaria en el país, que deja circulando solamente el peso cubano en la economía interna, conduce a una amplia reforma salarial, de la seguridad y la asistencia social, y también de los precios, y que elimina una parte de los subsidios y gratuidades aún presentes en las mercancías y servicios que se brindan a la población. Se pasa de la filosofía de subsidiar productos y servicios para todos a subsidiar a las personas o familias necesitadas.

Se adoptaron además decenas de medidas que dan mayor autonomía y posibilidades a las empresas estatales socialistas, sostén principal de la economía nacional, a la vez que se acaban de ampliar las posibilidades para ejercer el trabajo por cuenta propia.

El 8vo. Congreso deberá valorar con realismo el camino ya andado, señalar aciertos y errores, trazar el rumbo de los próximos 5 años y seguir mirando hacia el 2030.

La cita deberá debatir también los desafíos políticos, ideológicos y comunicacionales que enfrenta la Revolución Cubana, signados por la situación económica y por un nuevo período de “poder blando” y “diplomacia pública” en el cercano imperio. Variados intentos de “Revolución de colores” para derrocar a la Revolución se ensayan por estos días.

Atención se brindará al fortalecimiento de las estructuras y el accionar del Partido, así como al rejuvenecimiento de su militancia; elemento sustantivo para garantizar la continuidad del proceso revolucionario.

Al magno evento de los comunistas cubanos corresponderá además la alta misión de elegir la nueva dirección del Partido. La generación histórica de la Revolución dará paso a generaciones intermedias en la conducción política del país; algo que desde hace tres años se ha concretado en la dirección del Estado y el Gobierno.

Quedan dos meses para el Congreso. Cuba lucha contra no pocos desafíos y demonios simultáneamente. Un Partido Comunista fortalecido será una garantía para enfrentarlos con acierto.

(Publicado originalmente en Al Mayadeen)

Cuba: ¿Por qué un único Partido?

¿Podría ser viable un modelo pluripartidista en Cuba, que no sucumbiera ante la voluntad hegemonista de los enemigos de la Revolución? El pasado y el presente nos enseñan que la dispersión de las fuerzas políticas de izquierda, por muy buenas intenciones que estas tengan, solo sirve para pavimentar el camino hacia el ejercicio del poder político público por parte de coaliciones de derecha

«Emprenderemos la marcha y perfeccionaremos lo que debemos perfeccionar, con lealtad meridiana y la fuerza unida, como Martí, Maceo y Gómez, en marcha indetenible», expresó Fidel en la sesión de clausura del 7mo. Congreso del Partido Comunista de Cuba. Foto: Estudios Revolución

Casi tanto como la decisión de construir el socialismo y transformar las relaciones de producción de corte burgués-liberal, a la Revolución se le ataca por la estructuración del poder estatal y por los elementos ideológicos, funcionales y normativos que acompañan su desempeño.

En los últimos años, nuestro modelo social y económico ha venido siendo objeto de una actualización, para atemperarlo a los requerimientos de la época y del contexto geopolítico. Se hace impensable repetir fórmulas de antaño, cuando hoy impera un orden mundial signado por la unipolaridad.

Sin embargo, esta actualización no ha socavado uno de los principios fundamentales del socialismo cubano en materia sociopolítica: el sistema de Partido único, como guía y rector de la sociedad y el Estado. De ello es muestra fehaciente la Constitución, aprobada en referendo en febrero de 2019, y proclamada un día como hoy.

Sin duda, existen fundamentos históricos que respaldan este sistema. Ya en el siglo xix, aun cuando los independentistas coincidieran en la imperiosa necesidad de separar a Cuba de España por medio de la insurrección armada, no existía un proyecto político uniforme que diera solución a las ya clásicas problemáticas en torno a la conducción de la guerra y la implantación futura del Estado cubano soberano.

La falta de unidad en las fuerzas revolucionarias fue un factor decisivo en la firma del Pacto del Zanjón, en el rotundo fracaso de la Guerra Chiquita y en el fallido Plan Gómez-Maceo, por solo citar algunos ejemplos. Por ello, José Martí pensó en la necesidad de fundar un Partido, que aglutinara y coordinara los esfuerzos de los patriotas independentistas y guiara una Revolución que no se limitaría al éxito militar, sino que implantaría un nuevo orden, una república «con todos y para el bien de todos». Una Revolución que no sucumbiera ni ante los esfuerzos colonialistas por preservar el status quo, ni ante la vocación antinacionalista y plañidera de reformistas y anexionistas.

Un Partido que desafiara poderosas fuerzas dentro y fuera del ámbito nacional y social, pudiera decirse.

Son conocidas las desavenencias entre Martí y Maceo con respecto a cómo se debería conducir la guerra, la pérdida de autoridad que sufriera el Partido luego de la muerte del Apóstol, y las actitudes traicioneras y medrosas de Tomás Estrada Palma; pero es indiscutible que el Partido Revolucionario Cubano (PRC) –fundado el 10 de abril de 1892– fue vital para el inicio de la guerra del 95 y la concreción de un proyecto político que, aunque frustrado por la intervención estadounidense y la insuficiente asimilación por parte del mambisado del pensamiento martiano en toda su extensión y en todo su peso, daría sus frutos años después.

La historia del prc de Martí fue una poderosa influencia en el proceso revolucionario, que renaciera con el asalto al cuartel Moncada y que tuviera su coronación el Primero de enero de 1959. Es, sin embargo, luego del triunfo revolucionario cuando se evidencia aún más la necesidad de unir todas las fuerzas en función del mismo fin. Primero, con las Organizaciones Revolucionaras Integradas, luego, con el Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba y, finalmente, el Partido Comunista de Cuba (en cuya denominación siempre es válido declarar la marcada influencia del campo socialista y del pensamiento soviético), la Revolución buscó la unidad de acción política en un país asediado por las fuerzas reaccionarias del hemisferio occidental.

En la actualidad, persiste la necesidad de esa unidad de acción política, en un escenario complejo donde no faltan falsos profetas que propugnan un retroceso a modelos de clientelismo político y cacicazgos locales.

¿Podría ser viable un modelo pluripartidista en Cuba, que no sucumbiera ante la voluntad hegemonista de los enemigos de la Revolución? El pasado y el presente nos enseñan que la dispersión de las fuerzas políticas de izquierda, por muy buenas intenciones que estas tengan, solo sirve para pavimentar el camino hacia el ejercicio del poder político público por parte de coaliciones de derecha.

En el mundo de la política, los actos son exteriorizaciones de intereses. Y el sistema de partido único es el que defiende la idea de someter la ideología de un sistema político a un solo orden de intereses: los intereses del pueblo. Y el Partido, como vanguardia organizada de ese pueblo, no solo debe interpretar y dilucidar esos intereses (en clave democrática, de acuerdo a la ley de mayorías), sino que debe proyectar estrategias que coadyuven al aparato estatal a tomar decisiones acordes con esos intereses.

Es pertinente, por ende, dilucidar fundamentos jurídicos que respalden esas funciones del Partido, ese papel que debe tener en la política nacional y en la compleja dinámica del sistema político cubano.

El modelo de Partido único en Cuba se define en la Constitución, que instituye al pcc como guía del Estado y de la sociedad. Pero el pcc no tiene funciones electorales, no tiene potestad para nominar o designar un candidato, para remover un cargo administrativo o para suplantar atribuciones estatales, como la impartición de justicia o la administración pública.

El modelo de Partido único no puede emularse al de «unipartidismo» o «monopartidismo», pues esto implicaría que el pcc acudiera a las elecciones como única opción posible. En cambio, la ley cubana no establece como requisito para ser candidato (en ningún nivel de la magistratura pública) el ser militante. Es decir, el Partido único forma parte de un modelo político en el que lo que importa no es la filiación a una organización sino la sujeción a intereses y voluntades populares.

Hoy, el modelo de Partido único es blanco de ataques por parte de la plataforma de restauración capitalista que se urde para Cuba, y que para ello se vale de medios impresos y digitales, propaganda en redes sociales, creación y difusión de contenidos academicistas, tergiversación de la historia y del ordenamiento jurídico, etc.

La defensa que debemos hacer del rol del pcc ha de basarse en la profundización del conocimiento sobre la distinción entre Partido y Estado, como elementos del sistema político cubano, la diferenciación de las funciones partidistas (en todos sus diversos niveles) y la promoción de investigaciones que brinden sustento científico a la defensa de esta faceta tan distintiva de nuestra realidad política y social.

Cuando celebramos un año de la promulgación de la Constitución vigente y otro aniversario más de la primera Carta Magna que tuviera la República mambisa en armas, Cuba se halla inmersa en una contingencia epidemiológica que casi parece abarcar cualquier ámbito de discusión o reflexión. Sin embargo, más allá de este presente lleno de retos, está el futuro y la tremenda responsabilidad que tenemos de pensar a Cuba y su sistema político. El Partido y el Estado socialista de Derecho son, en ese sentido, cuestiones medulares a defender y perfeccionar siempre.

Precisiones

Cerca de nueve millones de personas participaron en las más de 133 000 reuniones. Podemos afirmar que no se trató de una mera asistencia, sino que consciente, responsablemente y con absoluta libertad, todos pudieron exponer sus criterios, lo que también contribuyó a elevar la cultura jurídica de los ciudadanos. Hubo más de 1 700 000 intervenciones, de las que se derivaron unas 783 000 propuestas.

El pueblo, con su participación, se convirtió en el verdadero constituyente. Bastaría reiterar que, como resultado del aporte popular, el proyecto tuvo variaciones en casi el 60 % de su articulado.

Es significativo que la mayoría de los cubanos que ejercieron el voto pertenecen a las generaciones nacidas con posterioridad al triunfo revolucionario, lo que refleja la fortaleza y continuidad de nuestros principios.

Los resultados del Referendo son una prueba inequívoca de esta afirmación.  El 90 % de los ciudadanos con derecho electoral concurrieron a las urnas, y de estos, el 86,85 % votaron a favor, cifra que a la vez representa el 78,3 % del total de compatriotas con derecho al voto, con la cual quedó refrendada la nueva Constitución de la República.

Relevante resultó también el 95,85 % de las boletas válidas, y que solo el 9 % votó en contra. Con relación a este último dato, en no todos los casos ello significó un rechazo al contenido general de la nueva Constitución, sino que obedeció a criterios contrarios sobre temas específicos. 

Cuba demostró, una vez más, que desde mecanismos democráticos y basados en el derecho a la libre determinación es posible afianzar su sistema socialista como una alternativa viable en momentos de una escalada en la agresividad del imperialismo, que intenta desacreditar opciones progresistas de desarrollo social.

(Granma)

Chequean construcción de viviendas en Miraflores

Autoridades del Partido y el Gobierno chequearon la construcción de viviendas en Miraflores, en el municipio de Boyeros

 

Armando Díaz González, integrante del Buró Provincial del Partido en la ciudad, encabezó el encuentro que se realiza los domingos y martes de cada semana, con el objetivo de conocer la marcha de las labores constructivas en el lugar.

La construcción de viviendas en la Comunidad de Tránsito Miraflores, en el municipio capitalino de Boyeros, fue objeto de un chequeo minucioso por autoridades del Partido y el Gobierno en La Habana.

Armando Díaz González, integrante del Buró Provincial del Partido en la ciudad, encabezó el encuentro que se realiza los domingos y martes de cada semana, con el objetivo de conocer la marcha de las labores constructivas en el lugar.

 

Orlando Vigil Valdés, delegado del Ministerio de la Construcción en la capital habló del propósito de erradicar en el presente año la Comunidad de Tránsito Miraflores, donde se edifican edificios con tecnología Forsa de tres niveles.

Orlando Vigil  Valdés, delegado del Ministerio de la Construcción en la capital habló del propósito de erradicar en el presente año la Comunidad de Tránsito Miraflores, donde se edifican edificios con tecnología Forsa de tres niveles.

El  miembro del Buró Provincial del Partido, Armando Díaz González, en el intercambio con directivos de las fuerzas constructoras y organismos e instituciones involucrados en las obras que se acometen, llamó a realizar un trabajo sostenido y a la elevación de su calidad. 

 

El miembro del Buró Provincial del Partido, Armando Díaz González, en el intercambio con directivos de las fuerzas constructoras y organismos e instituciones involucrados en las obras que se acometen, llamó a realizar un trabajo sostenido y a la elevación de su calidad. 

La Habana se acomete un programa de transformaciones de las comunidades de Tránsito en decorosas y dignas viviendas en beneficio a los miles de familias que llevan años albergadas sin solucionarse el problema habitacional.

Esta transformación comenzó a ejecutarse después del tornado que afectara a varios municipios capitalinos el 27 de enero de 2019.

En la Comunidad Miraflores, la política de la Vivienda, que transita por su segundo año, ratifica como uno de los programas priorizados del país, por su alcance para el beneficio de la población, aporta al desarrollo social. 

Sostuvo Raúl CASTRO conversación telefónica con el Secretario General del Partido Comunista de Vietnam

Raul Castro Ruz , primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba Foto: Estudios Revolución

Con motivo del aniversario 60 del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre la República de Cuba y la República Socialista de Vietnam, este 2 de diciembre, el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz, y el Secretario General del Partido Comunista y Presidente de Vietnam, Nguyen Phu Trong, sostuvieron una fraternal conversación telefónica.

Ambos dirigentes resaltaron la amistad, solidaridad y confianza mutua que han unido a ambos pueblos, partidos y gobiernos durante seis décadas de relaciones ejemplares.

El compañero Phu Trong felicitó a Cuba por el avance en el proceso de actualización su modelo económico y social, a la vez que reconoció los logros en el enfrentamiento a la pandemia de la COVID – 19. El General de Ejército, por su parte, agradeció al hermano pueblo vietnamita por el apoyo incondicional a la Revolución, en particular en la lucha contra el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por las sucesivas administraciones estadounidenses.
Ratificaron la decisión de continuar estrechando los históricos nexos de hermandad, forjados por los líderes Fidel Castro Ruz y Ho Chi Minh.

(Granma)