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El pueblo cubano no olvida la historia

Durante su visita a Cuba el entonces presidente de los Estados Unidos Barak Obama, al pronunciar un discurso ante la sociedad civil cubana en el Gran Teatro de la Habana Alicia Alonso, llamo a olvidar la historia.
Para los hombres y mujeres de la isla el triunfo de la Revolución Cubana, el 1ero de enero de 1959, significo conquistar, por primera vez en su larga historia de luchas, la independencia y soberanía verdaderas, tras un saldo de alrededor de 20 mil muertos en combate heroico y frontal contra las fuerzas de la dictadura militar de Fulgencio Batista, entrenada, armada y asesorada por el Gobierno de los Estados unidos.
La victoria revolucionaria en Cuba constituyo para Estados Unidos una de las más humillantes derrotas políticas en su existencia como gran potencia imperialista, lo cual determino que el diferendo histórico entre ambas naciones entrara en una nueva y más aguda etapa de confrontación, que se caracterizaría desde entonces por la aplicación por Estados Unidos de una brutal política de hostilidad y agresiones de todo género destinada destruir a la Revolución Cubana , reconquistar el país y reimplantar el sistema de dominación neocolonial que durante más de medio siglo impuso a Cuba.
La guerra desatada por Estados Unidos contra la Revolución Cubana, concebida como política de Estado ,ha quedado históricamente demostrada y es plenamente constatable a través de las múltiples informaciones que han sido reconocidas en aquel país en los últimos tiempos en las que se puede apreciar la existencia de una variedad de acciones políticas,militares,económicas,biológicas,diplomáticas,psicológicas,propagandísticas,de espionaje, la ejecución de actos terroristas y de sabotaje, la organización y apoyo logístico a bandas armadas y grupos mercenarios clandestinos, el aliento a la deserción y emigración y los más de 600 planes de intentos de liquidar físicamente al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, todo lo cual se demuestra mediante importantísimas declaraciones públicas de autoridades del Gobierno de los Estados Unidos, así como de las incontables e irrebatibles pruebas acumuladas por las autoridades cubanas y, de modo particularmente elocuente por los numerosos documentos secretos descalcificados.
Uno de los documentos que corroboran los hechos expuestos es el conocido como Programa de Acción Encubierta contra el Régimen de Castro, ya desclasificado, aprobado el 17 de marzo de 1960 por el Presidente de Estados Unidos, Dwight D. Eisenhower. El segundo conocido como Proyecto Cuba, presentado el 18 de enero de 1962 por el general de brigada Edward Lansdale a las más altas autoridades del Gobierno de los Estados unidos y al Grupo Especial Ampliado del Consejo de Seguridad Nacional del país, contiene la relación de 32 tareas de guerra encubierta que debían ser ejecutadas por los departamentos y agencias participantes en la llamada Operación Mangosta Mongoose.
Todas las acciones hostiles y agresivas ejecutadas por el Gobierno de los estados Unidos contra Cuba, desde el mismo triunfo de la Revolución hasta el presente han causado enorme perdidas materiales. La muerte de 3 mil 478 personas y la integridad físicamente ilícitamente quebrantada de 2 mil 99 personas, así como incalculables sufrimiento a los ciudadanos de este país, penurias ante la carencia de medicamentos, alimentos y otros medios indispensables para la vida, por el Bloqueo económico, comercial y financiero impuesto desde hace más de 50 años.
Han implicado igualmente peligros constantes la Guerra Cultural que se nos hace, resultado de la subversión política e ideológica desatada, lo que ha significado el sufrimiento sostenido, general e injustificado de todo un pueblo, daño que se caracteriza por su perennidad y casi inestimable magnitud.
Por eso es que los cubanos no podemos, no debemos olvidar la historia. Continuara

Los tabacos de la Agencia Central de Inteligencia

Fuente:

Radio Reloj
El 18 de septiembre de 1960 el presidente Fidel Castro llegó a Nueva York para participar, como Primer Ministro cubano, en la XV Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

La delegación que presidía el líder de la Revolución sufriría inmediatamente el acoso de las autoridades norteamericanas que, en primer lugar, le prohibieron trasponer los límites de Manhattan.

Luego, los representantes cubanos fueron obligados a abandonar el Hotel Shelbourne, donde se alojaban, y en señal de protesta decidieron instalarse en los jardines de la ONU.

Pero la solidaridad de la comunidad negra superó aquella maniobra, y Fidel y sus acompañantes fueron invitados a alojarse en el modesto Hotel Theresa, en el barrio de Harlem.

En los anales de la Organización de Naciones Unidas pervivirá aquella visita de Fidel a Nueva York en 1960 para participar en la Asamblea General, no sólo por la extensión del discurso del líder cubano, sino por su valor y enérgica denuncia.

Pero en la oculta memoria de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, la visita del jefe revolucionario de Cuba tiene otra significación, pues como se demostró más tarde, ya en aquella temprana fecha la CIA conspiraba para asesinar al dirigente revolucionario.

Así lo declararía años después, ante un comité senatorial investigador, Michael J. Murphy, quien en aquel entonces era Inspector Jefe del Departamento de Policía de Nueva York, donde está enclavada la sede de la ONU.

Según declaró Michael Murphy, durante la permanencia de Fidel en Nueva York a propósito de la XV Asamblea General de la ONU, la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos había preparado unos tabacos explosivos que pondrían a mano del líder cubano, que en aquella época fumaba.

Una noche, en el Hotel Waldorf Astoria, donde tenían su cuartel general los operativos policiales neoyorquinos encargados de la seguridad de los jefes de estado que asistían al cónclave, un agente de la CIA le reveló al Inspector Murphy el plan para asesinar a Fidel con aquellos tabacos.

Bastaría una sola chupada y el tabaco explotaría como una bomba, volando la cabeza del fumador, como macabro artefacto que sólo podía emerger de los laboratorios de la CIA.

El plan de la Agencia Central de Inteligencia para asesinar al máximo líder de la Revolución Cubana durante su viaje a Nueva York en septiembre de 1960, no prosperó, en parte por las circunstancias creadas por las propias autoridades yanquis.

Expulsados del Shelbourne, Fidel y su comitiva encontraron hospitalidad más segura en el barrio negro de Harlem.

Aunque la carencia de escrúpulos de la CIA no le habría impedido llevar adelante el magnicidio en el mismo territorio de Estados Unidos, tal vez la siniestra agencia desestimó el plan por considerar que otro, basado en el envenenamiento de los tabacos, haría menos evidente su participación.588f1615c36188e9358b458c