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Entregan distinción Félix Elmuza a Rolando Alfonso y Luis Curbelo

Rolando Alfonso Borges, quien se desempeñó por más de 20 años al frente del Departamento Ideológico del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, y el doctor Luis Curbelo Alfonso, director del Instituto Nacional de Oncología y Radiología, fueron condecorados , en esta capital, con la distinción Félix Elmuza.

Ese estímulo, que otorga la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), se les entregó a ambas personalidades por su colaboración en la batalla ideológica y aportes en la preservación de la salud de los profesionales de la prensa.

La ceremonia, realizada en la Casa de la Prensa, coincidió además con la celebración del Día Mundial de la Libertad de Prensa, -proclamado en 1993 por la Asamblea General de las Naciones Unidas-, ocasión para reconocer la relevante ejecutoria de los homenajeados, al servicio del periodismo cubano.

Aixa Hevia, vicepresidenta primera de la UPEC, comentó que Alfonso Borges trabajó junto al eterno Comandante en Jefe Fidel Castro en la Batalla de Ideas, y después se consagró a la elaboración de una propuesta de Política de Comunicación del Estado y el Gobierno, en aras de lograr importantes transformaciones en el gremio.

Respecto al Instituto Nacional de Oncología y Radiología, explicó que su director representa a una de las instituciones que más vida ha salvado en el país; y destacó que el personal médico de dicho centro acude de manera sistemática a los medios de comunicación con el propósito de educar al pueblo en la prevención y diagnóstico temprano del cáncer.

Alfonso Borges agradeció la distinción y aseveró que en más de 58 años de Revolución no ha sido torturado, desaparecido o asesinado ningún periodista por el ejercicio de sus funciones; lo cual, afirmó, la realidad cubana constituye una utopía para decenas de naciones.

Félix Elmuza, destacado periodista cubano, participó en la expedición del yate Granma y fue asesinado en Niquero, en la entonces provincia de Oriente, a causa de sus actividades revolucionarias contra la tiranía de Fulgencio Batista.

De nuestra prensa / Desenmascarar al otro adversario

29 de Mar 2017 | 9:57 pm »
Fuente Cubaperiodista .cu
A la par del bloqueo económico, comercial y financiero que tanto perjuicio ocasiona a la economía y la estabilidad del pueblo, la desmesura alcanzada por la corrupción, la malversación y otras formas de saquear los bienes de la nación provocan daños inconmensurables al país y ponen en riesgo la sobrevivencia misma de la Revolución.

Sugiero que la prensa debiera tratar con transparencia los hechos gravísimos de corrupción que a través de los años, han enriquecido ilegalmente a quienes sustraen de las arcas de la nación.

La percepción del pueblo en este terrible asunto es generalizada. La población advierte, sin mucho esfuerzo, cómo no pocos se enriquecen mediante el robo continuado de los recursos del Estado y otras formas de saquear la economía nacional.

Consciente de las consecuencias morales, éticas y económicas de ese proceder, se demandan medidas más enérgicas contra estos truhanes, algunos de los cuales enmascaran su proceder fingiéndose revolucionarios, mientras otros, más libertinos, ni siquiera se preocupan de emplear tal simulación.

Rara vez nuestra prensa publica el nombre, el cargo que detenta o la sanción impuesta a estos delincuentes, de cualquier nivel, que incurrieron en semejante delito.

¿Qué impide ventilar públicamente la magnitud de los daños económicos que los émulos del imperialismo le ocasionan a nuestra economía? ¿Por qué nuestra prensa no da a conocer, con lujo de detalles, la magnitud de los perjuicios que causaron estos bandidos; por qué no se publican sus fotos en los medios; los años a que fueron sancionados; el decomiso de los bienes adquiridos con el dinero que robaron? ¿Qué nos lo impide?

Puede que detrás de la morosidad en hacer público estos delitos exista la intención de no dañar la imagen del país; tratar de que el enemigo no se entere de que en Cuba, como en cualquier otro lugar del mundo, hay corrupción y se combate.

Nadie como nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro se enfrentó a este modo de ver las cosas. Al esfuerzo por esconder realidades que saltan a la vista: ¡sí, en Cuba hay corrupción como la hay en cualquier otro país del mundo!

Durante el proceso de rectificación de errores y tendencias negativas, Fidel encaró públicamente este problema. Y cito: “Estoy convencido de que no nos debilita el que lavemos los trapos al aire libre (…); estoy convencido de que lo que nos asfixia, nos infecta, nos ahoga, es no lavar nunca trapos sucios por el temor de que el enemigo se entere allá en Miami, o allá, los imperialistas, y utilicen esto para atacarnos. Estoy convencido, pero convencido como de pocas cosas, de que airear todos estos problemas libremente dentro de una crítica socialista, revolucionaria, que no está inspirada en todas las porquerías del capitalismo, nos da una fuerza tremenda. Estoy convencido.

“Yo creo que lo más importante es que tengamos conciencia de que debemos usar la prensa en esta batalla, que es la batalla de la Revolución ahora y en el futuro… Los periodistas son un destacamento de la Revolución, y tratan de servir a la Revolución de la forma en que ellos creen que la sirven mejor y en las condiciones en que desenvuelven su trabajo, y nuestro problema consiste en saber cómo utilizar ese destacamento de la Revolución. Ese es nuestro problema, cómo utilizar de la manera más eficiente ese destacamento de la Revolución, porque no lo estamos usando de la manera más eficiente”.

Jesús Mena Aragón / Tomado de 5 de septiembre

Periodistas cubanos rinden tributo a Martí y a Fidel

Santiago de Cuba.- Este lunes, periodistas galardonados con el Premio Nacional Juan Gualberto Gómez, acompañados por profesionales destacados de la prensa nacional, rinden homenaje al Héroe Nacional José Martí y al líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, en el cementerio Santa Ifigenia, en la oriental ciudad de Santiago de Cuba.

La delegación encabezada por Antonio Moltó, presidente de la Unión de Periodistas de Cuba, y miembros del Secretariado se encuentran en dicha urbe como parte de la jornada por el Día de la Prensa Cubana que concluye este 14 de marzo.

En su visita a Santiago de Cuba, los profesionales de la prensa sostuvieron este domingo un encuentro con Lázaro Expósito primer secretario del Partido en el territorio y Beatriz Johnson presidenta del Gobierno provincial.

En el intercambio conocieron de las principales acciones que se acometen en ese territorio para elevar la calidad de vida de sus pobladores.

#TodosMarchamos La “Operación Verdad” no ha terminado

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19 de Oct 2016 | 9:38 am » Editorial de la UPEC Tomado de Cubaperiodistas.cu
Vista de la intervención de Fidel en la conferencia de prensa durante la Operación Verdad, en el salón Copa Room, del Hotel Habana Riviera, en enero de 1959 (Foto: Archivo)
Vista de la intervención de Fidel en la conferencia de prensa durante la Operación Verdad, en el salón Copa Room, del Hotel Habana Riviera, en enero de 1959 (Foto: Archivo)
En estos días se vuelve a poner en evidencia que la mentira es el arma con la cual los poderes establecidos se esfuerzan en desacreditar los procesos revolucionarios.
Como no se puede ignorar la ausencia de víctimas humanas y la presencia de la más alta dirección del gobierno cubano en la zona donde impactó el Huracán Matthew, se intenta distraer la atención internacional con calumnias y tonterías, que no resisten un análisis serio de la actuación de las autoridades en la zona de desastre y el papel de los medios públicos en esos momentos.
La Revolución tiene una larga experiencia en el enfrentamiento de estas campañas tóxicas. En las primeras semanas de la Revolución triunfante, Cuba libró una de sus grandes batallas contra la desinformación y la manipulación. No era la primera de sus contiendas en el ámbito comunicacional. En la Sierra Maestra, exactamente dos años antes, el Comandante en Jefe Fidel Castro había concedido una entrevista al periodista de The New York Times, Herbert Lionel Matthews, para destruir la ficción, potencialmente desmovilizadora, de que el líder del Ejército Rebelde había muerto.
Inmediatamente después de que la Revolución derrocara a la dictadura y mucho antes de que proclamase el socialismo y promulgase incluso la Reforma Agraria, las transnacionales de prensa y medios derechistas del hemisferio y del mundo alentados por Estados Unidos, lanzaron un diluvio de calumnias y distorsiones contra ella. Como respuesta Fidel convocó a la “Operación Verdad” en La Habana el 21 y 22 de enero de 1959. Acudieron a su llamado 380 periodistas de Estados Unidos, América Latina y el Caribe.
Entre los organizadores de “Operación Verdad” el argentino Jorge Ricardo Masetti. Amigo y discípulo revolucionario de Ernesto Che Guevara, Masetti había subido a la Sierra Maestra. Él se encargó de crear la agencia Prensa Latina, de la cual dijo: “Nosotros somos objetivos pero no imparciales. Consideramos que es una cobardía ser imparcial, porque no ser puede ser imparcial entre el bien y el mal”.
Como había ocurrido durante la guerra contra la dictadura batistiana, la dirección de la Revolución ha acompañado cada batalla política y militar, además de las económicas y sociales, con una cruzada para dar a conocer los asuntos de interés nacional que no aparecían o se desnaturalizaban en las versiones uniformadas del conjunto mediático internacional. La prensa cubana es hija, por tanto, de una concepción del periodismo en clave ética, que se ha mantenido fiel a las mayorías que representa y que ha demostrado en más de medio siglo que, efectivamente, no hay una contradicción insalvable entre la búsqueda de la verdad y la objetividad, y el carácter revolucionario de los medios y los periodistas.
Eso no significa que se hayan resuelto problemas acumulados en el sector y otros que acompañan la aparición de todo tipo de contenidos y plataformas digitales, que están transformando la comunicación en la sociedad contemporánea. Tanto el Partido como los profesionales de la comunicación coinciden en que se necesitan cambios para mejorar las funciones de la prensa y acompañar las transformaciones que encara el socialismo en Cuba. La voluntad expresa del Partido es facilitarlos y que nada desvíe a la prensa y a sus periodistas de la búsqueda de un ejercicio profesional más integral, orientador y analítico, que sea capaz de promover la reflexión y la participación de los ciudadanos.
La Revolución, lejos de debilitarse, se fortalece con el trabajo de los periodistas, que la población se haya movilizado con tanta confianza y disciplina es prueba fehaciente de la credibilidad de las instituciones del país y, por supuesto, de su sistema de medios públicos. Este ha demostrado las enormes reservas del sector para el ejercicio de un periodismo veraz, cohesionado, sensible a los problemas de los cubanos y objetivo, a la manera en que lo valoraban Masetti y las legiones de periodistas revolucionarios con que contamos.
El pueblo cubano confía en sus medios y periodistas, tanto como desprecia a los que aprovechan cada noticia para hacerse eco de la calumnia y la provocación. Las grandes transnacionales y sus aliados, que por instinto reaccionaron contra el gobierno revolucionario en 1959 apenas llegó al poder, son viejos conocidos. En la actualidad se constituyen como actores políticos con fuertes intereses económicos, y en países como Argentina, Venezuela, Brasil, Bolivia y Ecuador han pasado de ser los portavoces de la oposición a consolidarse ellos mismos como actores políticos golpistas. Acción política que se ejerce bajo el antifaz de una supuesta objetividad “apolítica”.
En Cuba, no habrá espacio ni para medios privados financiados desde el exterior, ni para desacreditar a la prensa de la Revolución, ni a sus instituciones. Los periodistas revolucionarios son y seguirán siendo actores clave para mejorarnos como sociedad y para la movilización de la ciudadanía, como se demostró durante el paso de Matthew donde lo fundamental era evitar pérdidas de vidas humanas y que el país pudiera pasar de modo contundente a la recuperación de las zonas afectadas.
La Revolución tiene todo el derecho de enfrentarse a la mentira, que es el antídoto con el que se han forjado la unidad nacional, la conciencia política del cubano, nuestro sentido del mundo y vocación socialista, nuestra capacidad de pensar de forma independiente y separar lo auténtico de lo falso, y nuestra confianza en el liderazgo revolucionario. Que nadie lo dude: la “Operación Verdad” comenzó en 1959, pero aún no ha terminado.